Artículo de la Revista Española de Defensa nº 438
El sol apenas despunta por el horizonte cuando la dotación del cazaminas Turia, atracado en el Arsenal de Cartagena, se encuentra en plena actividad. En pocos minutos, el buque saldrá de su base para recuperar una mina que quedó fondeada cerca de allí, hace días, durante la calificación operativa de otro cazaminas.
«Antes de zarpar verificamos que todos los equipos funcionan perfectamente», señala el capitán de corbeta Jesús Remírez de Esparza, comandante del Turia, quien, desde el puente de mando, supervisa el arranque de los motores y la prueba de máquinas. Durante esta maniobra, queda prohibido circular por el portalón porque el barco, aunque poco, se mueve, y podría ser peligroso para la dotación.
Comprueban también el estado de las dos líneas de ejes y de la empujadora. Todo es correcto y ahora toca aligerar el buque soltando los refuerzos en las estachas que mantiene cuando está atracado, por si hiciera mal tiempo, dejando solo tres chicotes en proa y otros tres en popa. Se dan novedades y el Turia sale del puerto.
Este buque forma parte de la Fuerza de Medidas Contra Minas. Junto a otros cinco barcos similares, todos con nombre de ríos españoles (Segura, Sella, Tambre, Tajo y Duero), conforman la 1ª Escuadrilla de Medidas Contra Minas, una fuerza que acaba de cumplir 80 años de historia.
Fue en abril de 1946 cuando la Armada recibió el Bidasoa, su primer buque construido específicamente para la guerra de minas. En 1953, tras los acuerdos con la US Navy, llegó el dragaminas Nalón, la primera unidad de madera, porque, al ser un material muy flexible, podían maniobrarlos mejor. De ahí viene la expresión «hombres de hierro en barcos de madera» para referirse a estos marinos, herederos de los duros navegantes de los siglos XVI al XIX. Los viejos cascos de madera die ron paso a materiales más sofisticados, como el poliéster reforzado con fibra de vidrio, de los actuales cazaminas de la clase Segura.
La Fuerza de MCM está ubicada en el Arsenal de Cartagena y diariamente se prepara para localizar y eliminar es tos artefactos explosivos que cualquier adversario o grupo malintencionado pudiera haber colocado en algún espacio marítimo de interés para España o nuestros aliados. Lo normal es que, una vez localizada la mina, se neutralice, aunque también pueden recuperarla para obtener inteligencia.