Artículo de la Revista Española de Defensa nº 442
A finales del pasado mes de septiembre, durante el ejercicio de defensa aérea Eagle Eye, la información crítica obtenida por los radares de vigilancia aérea, los sensores de la fragata Méndez Núñez y los sistemas de detección de la artillería antiaérea viajaba por el ciberespacio desde el sur al centro peninsular, concretamente hasta el Grupo Central del Mando y Control y el Centro de Operaciones Aéreas de Torrejón de Ardoz, ambos en Madrid.
Lo hacía de manera segura, cifrada, sin interferencias y en tiempo real a través de una autopista de comunicaciones militares virtual denominada Link 16. Se trata de la red digital estándar multipropósito de la OTAN y la más utilizada por las Fuerzas Armadas aliadas para que las distintas unidades puedan actuar coordinadas, acelerando el análisis y la toma de decisiones.
En España al Centro Español de Gestión de Enlace de Datos Tácticos, el DLMC-SP (siglas en ingles de Data Link Management Center), dependiente del Mando Conjunto del Ciberespacio, le corresponden competencias relevantes en cuanto al diseño y planeamiento de este tipo de redes, así como su validación y mejora.
Aquella información crítica simulada en el Eagle Eye, consistía en trazas aéreas enemigas, sospechosas y no identificadas que eran fusionadas en el GRUCEMAC, interpretadas en el AOC y, una vez definida la situación táctica, «inyectadas» de nuevo en la misma autovía informatizada rumbo a los terminales de radiofrecuencia de los cazas F-18, el sistema de combate Aegis de la fragata y las baterías del Mando de Artillería Antiaérea. La información, transformada ya en órdenes precisas, permitió ejecutar de manera inmediata misiones de vigilancia y defensa en el meridión peninsular y el entorno del mar de Alborán.