Artículo de la Revista Española de Defensa nº 442
Todo estará a punto el 12 de octubre para que, un año más, el centro de Madrid viva una jornada lúdica en el Día de la Fiesta Nacional, en el que más de 4.000 miembros de las Fuerzas Armadas, de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de otras instituciones civiles, así como aviones y vehículos terrestres, desfilarán por los paseos del Prado y Recoletos, desde la glorieta del Emperador Carlos V hasta la plaza de Colón.
Unos actos que empezaron a prepararse mucho antes, ya que detrás de sus cerca de dos horas de duración hay una minuciosa labor de planificación y coordinación, que incluye la realización de ensayos para comprobar que la teoría funciona sobre el terreno.
«El 12 de octubre culminará un trabajo de casi cuatro meses, que arrancó con la primera fase de planeamiento y fue descendiendo hasta llegar al detalle», explica el coronel Miguel Alejandre, jefe de la Secretaría Técnica de la Dirección de Acuartelamiento (DIACU) del Ejército de Tierra, en la que recae la organización del desfile terrestre, en estrecha coordinación con el Estado Mayor de la Defensa, los Ejércitos, la Armada y otros organismos participantes.
«Nos esforzamos para que el paso de las aeronaves siga un orden perfecto», señala, por su parte, el teniente coronel José Vargas, jefe de Planes y Operaciones del Mando Aéreo de Combate (MACOM) del Ejército del Aire y del Espacio, que dirige el desarrollo del dispositivo aéreo.
El punto de partida del desfile fue una Directiva firmada el pasado mes de julio por la ministra de Defensa. De ella se derivó otra del jefe de Estado Mayor de la Defensa, a partir de la cual cada Ejército dio a conocer su propia orden de operaciones y se emitieron otros documentos.