El Cuartel General del Ejército de Tierra acogió la semana pasada la conferencia ‘Inteligencia Artificial y Defensa’, una profunda reflexión acerca del desarrollo tecnológico, los retos estratégicos y los mitos en torno a la IA aplicada al ámbito militar. La ponencia fue impartida por Enrique Martín Romero, CEO de la empresa E&Q Engineering y coautor del libro ‘Inteligencia Artificial y Defensa. El impacto en los ejércitos’.
Bajo el hilo argumental ‘Neuronalización Artificial y Defensa’, el ponente realizó una evolución histórica y una radiografía actual de una tecnología que ya se ha convertido en realidad presente, y que plantea no pocos dilemas éticos en los ámbitos tanto civil como militar.
En la era de la IA, advirtió, la velocidad del adversario nos impone la medida del combate: “Nuestros adversarios utilizarán sistemas habilitados por las tecnologías del momento. Tendremos que combatir con esos mismos medios, intentando hacerlo de una manera simétrica”.
“Aunque parezca muy compleja, la Inteligencia Artificial hoy en el mundo es barata y sencilla. Su uso ha crecido mucho en muy poco tiempo y no hay Gobierno en el mundo que no opere bajo el miedo de quedarse atrás”, aseguró Martín Romero. Ante este escenario, el autor planteó la necesidad urgente de repensar y elegir a nuestros socios estratégicos y tecnológicos.
En este contexto, el autor desmontó algunos mitos tales como que “la IA avanza sola”, que “carecemos de gobernanza ante máquinas que deciden la vida o la muerte” o que las tecnologías actuales tengan la facultad de razonar de forma autónoma.
Mitos, afirmó, que están enormemente extendidos en ámbitos como la prensa o foros especializados. En cuanto a la idea de que la máquina por sí sola pueda ser capaz de pensar, e incluso de mentir, Martín Romero se refirió a la IA como “una simulación, un impostor eficaz, que imita sentimientos, pero carece de conciencia”.
A modo de conclusión, el ponente sentenció que la tecnología nunca reemplazará al mando estratégico: “La inteligencia verdadera está en el juicio, que va a seguir siendo estrictamente humano, y va a estar basado firmemente en la fuerza de los valores”.