Artículo de la Revista Española de Defensa nº 441
España ejerce, desde el pasado 1 de julio, el mando de la fuerza naval de la OTAN para vigilar el Atlántico Norte, una labor que desempeñará hasta el 30 de junio de 2027. Es la primera vez que la Armada participa en dicha actividad, iniciada en enero ante la creciente preocupación por asegurar el flanco norte de la Alianza.
Al vicealmirante Juan Bautista Pérez Puig, comandante del Cuartel General Marítimo de Alta Disponibilidad español y del Spanish Maritime Forces Headquarters (SPMARFOR), se le ha asignado la responsabilidad de mandar esta fuerza naval durante un año, para lo cual ha sido designado Commander Task Force Atlantic (CTF Atlántico). La fuerza está compuesta por más de 3.000 militares de España y de otras doce naciones: Alemania, Bélgica, Estados Unidos, Francia, Italia, Letonia, Noruega, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido y Turquía.
Durante todo el mes de julio el CTF se mantuvo activado mediante los cinco buques españoles que conformaban el Despliegue Atlántico 26 —el de proyección estratégica Juan Carlos I, el de asalto anfibio Castilla, las fragatas Blas de Lezo y Reina Sofía, y el de aprovisionamiento de combate Patiño—, la Agrupación Reforzada de Desembarco del Tercio de Armada de Infantería de Marina y ocho barcos de países aliados.
La CTF Atlántico es una de las fuerzas regionales establecidas por la OTAN para afrontar los desafíos que plantea la actual situación geopolítica y las posibles amenazas a la Alianza y a la seguridad global en general.
El Atlántico Norte es un espacio vital que contiene rutas comerciales, cables submarinos e infraestructuras energéticas, y en él la presencia del CTF Atlántico garantiza la disuasión y la libertad de navegación de millones de europeos.