Artículo de la Revista Española de Defensa nº 440
Entre el verano de 2026 y el invierno de 2028, España vivirá un fenómeno que, de media, solo se produce una vez cada 400 años: tres eclipses solares en tres años consecutivos. Dos serán totales, el 12 de agosto de 2026 y el 2 de agosto de 2027, y uno anular, el 26 de enero de 2028.
Para un país que no contempla un eclipse total de Sol desde hace 114 años (excluyendo las Islas Canarias), la cita tiene la dimensión de un acontecimiento generacional. Y para la Armada, a través del ROA en San Fernando (Cádiz), supone retomar una tradición científica de más de un siglo y volver a situarse al frente de la observación astronómica en nuestro país.
Los marinos siempre hemos mirado al cielo. Durante siglos, el Sol, la Luna y las estrellas fueron los únicos faros disponibles en mitad del océano, y los eclipses, lejos de ser simples curiosidades, sirvieron para fijar longitudes y corregir cartas náuticas en una época en la que conocer la posición exacta podía marcar la diferencia entre arribar a puerto o naufragar. Hoy los satélites han relevado a los astros en esa función, pero el vínculo entre la observación del firmamento y la mar sigue vivo en el ROA, heredero directo de aquel saber.
Existen eclipses de Sol y de Luna. En esta ocasión, tendremos la oportunidad de vivir tres eclipses de Sol. Un eclipse solar se pro duce cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol y proyecta su sombra sobre nuestro planeta.
En un eclipse total, la Luna cubre por completo el disco solar: una estrecha franja de la superficie terrestre queda sumida en la umbra, la oscuridad total, mientras una zona mucho más amplia experimenta la penumbra, una semioscuridad parecida al crepúsculo que sigue a la puesta de sol.