Artículo de la Revista Española de Defensa nº 436
En Alcalá del Valle, efectivos de la Unidad Militar de Emergencias vacían los pozos saturados por la cantidad y fuerza del agua caída sobre esa localidad gaditana. Al mismo tiempo, compañeros suyos monitorean los embalses del Fresnillo, al norte de Grazalema, y Montejaque, en la Serranía de Ronda, para controlar sus niveles, achican agua y limpian en un colegio de Torre-Alháquime, despejan de árboles y tierra las carreteras cercanas a Ronda, retiran los escombros de un muro colapsado en Cartajima y llevan un aljibe, con 10.000 litros de agua potable, para abastecer a la población de Zahara de la Sierra.
Esta actividad del 11 de febrero muestra tan solo una pequeña parte del trabajo que, durante dos semanas, ha desarrollado la UME en siete de las ocho provincias andaluzas. Afectadas por un tren de borrascas, con Leonardo a la cabeza, las devastadoras inundaciones producidas obligaron al desalojo de más de 7.000 personas, entre ellas, los 1.978 vecinos del municipio de Grazalema, el más afectado.
La UME, a petición de la Junta de Andalucía, desplegó el 3 de febrero a 250 hombres y mujeres y 90 vehículos especializados, una cifra que, a la vista de los destrozos causados por el agua y el viento, se elevó hasta las 576 personas y 200 medios. La mayoría pertenecían al Segundo Batallón de Intervención en Emergencias (BIEM II), con sede en Morón de la Frontera (Sevilla), apoyados por dos subgrupos tácticos del primer y tercer BIEM, de Madrid y Valencia. Hasta la zona afectada llegaron equipos de búsqueda y rescate, de ingenieros, otros para limpieza de viales, apuntalamiento básico de estructuras dañadas y el movimiento de tierras, así como para tareas de contención, canalización y achique en áreas inundadas.
El dispositivo estuvo apoyado por dos helicópteros de emergencias de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra EC-135y Cougar HU-27 —bajo el mando operativo de la UME— y otros dos NH-90 del Ejército del Aire y del Espacio que realizaron vuelos de reconocimiento. Además, la UME ha contado con el apoyo de la Agrupación Logística nº 21, de Sevilla, que aportó, además de militares, una góndola, y con las infraestructuras del Acuartelamiento de Montejaque, sede del Tercio Alejandro Farnesio 4º de la Legión, donde los efectivos se alojaron durante el tiempo que estuvo activo el dispositivo.