Artículo de la Revista Española de Defensa número 387
Apoyado sobre sus dos patas traseras, en apariencia sereno, casi inmóvil, a Trueno, un precioso pastor belga malinois, le delatan la respiración acelerada y la lengua fuera entre sus fauces ligeramente entreabiertas. Hace solo dos minutos paralizaba de un salto certero al hombre que su guía había señalado como una potencial amenaza terrorista. En unos meses podría tratarse de una operación real, pero hoy solo es un ejercicio más de su adiestramiento en el Centro Militar Canino de la Defensa (Cemilcandef).
Es el centro dedicado en España a la formación de perros de trabajo y de sus guías militares, un equipo inseparable capaz de desarrollar misiones de seguridad, intervención y rescate en el ámbito de las Fuerzas Armadas. Esta unidad, dependiente del Centro Militar de Veterinaria, cumplirá en 2022 cuatro décadas, ubicada desde sus orígenes en el acuartelamiento General Arteaga, en el distrito madrileño de Carabanchel, aunque a lo largo de 40 años ha adoptado distintas denominaciones.
El Cemilcandef es heredero del Centro de Cría y Adiestramiento de Perros del Ejército de Tierra, inaugurado el 3 de marzo de 1982, que daba forma al proyecto iniciado en 1978 por el Estado Mayor del Ejército de crear un Servicio de Cría y Adiestramiento de Perros. Tras ajustes y modificaciones, aquel centro pionero, que nació con una plantilla de un capitán y tres suboficiales, recibió en agosto de 2016 su actual denominación, y hoy cuenta con una plantilla de 27 militares y un prestigio internacional que lo han convertido en un referente en el perro de trabajo en Europa.
Desde 1982, en sus instalaciones se han impartido casi 200 cursos, se han formado más de 1.500 guías militares y adiestrado más de 3.500 perros.