‘Alto y claro’

01/10/2021 Twitter Artículo de la Revista Española de Defensa número 386

En el campo de batalla somos vulnerables porque desplegamos en puntos fijos no seguros de los que debemos saltar si nos vemos expuestos a la artillería o la aviación de combate», explica el teniente coronel Marcos Castro bajo la malla mimetizada que oculta un terminal satélite ATQH, acrónimo inglés de At the Quick Halt (en parada rápida), levantado en el acuartelamiento Cid Campeador en Castrillo del Val (Burgos), sede del Regimiento de Transmisiones 1 (RT-1).

Sin comunicaciones, no hay oposición frente al enemigo, señala el sargento Alejandro Miguel Montesinos. Es el jefe del terminal, «una estación de comunicación hertziana preparada para dar servicios de voz y datos a un puesto de mando de nivel división», aclara. El ATQH constituye, junto a las estaciones satélite TLB50-IP, de radio Mercurio y —con ambas capacidades— de enlace Soria, los cuatro pilares principales sobre los que se asienta la arquitectura CIS (Sistemas de Información y Telecomunicaciones) de los centros de transmisiones tácticos del RT-1.

El desplegado a mediados del pasado mes de julio para un ejercicio en el recinto militar burgalés contaba, además, con un quinto elemento puntal, el nodo SC2NET o Sistema de Mando y Control (C2) Nacional del Ejército de Tierra, que actúa como base de datos táctica desplegable de todas las comunicaciones.

El RT-1 es, desde el pasado 1 de enero, «el sistema nervioso de la División Castillejos, a través del cual se transmiten las órdenes desde sus puestos de mando a la fuerza y se conduce toda la información de lo que ocurre en el terreno», explica el teniente coronel Castro, al frente de uno de los dos batallones adscritos al Regimiento.

La unidad aporta, por tanto, los medios CIS basados en estaciones satélite y radio, nodos y redes de enlace que permiten a la División ejercer el mando y control o, dicho de otra forma, la toma de decisiones y la conducción de las operaciones tanto en ejercicios como misiones reales. «No somos los ojos y oídos de la Castillejos, porque no manejamos sensores, pero sí sus nervios», insiste el teniente coronel Castro.

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