Artículo de la Revista Española de Defensa número 384
El pasado 24 de mayo, el Museo de Aeronáutica y Astronáutica celebraba su 40 cumpleaños en la actual sede de la institución, la base aérea de Cuatro Vientos en Madrid, lugar emblemático de la Aviación militar española, ya que fue aquí donde esta dio sus primeros pasos. Curiosamente, dicha efeméride ha llegado en lunes, habitual jornada de descanso en cuanto a visitas se refiere, muy al contrario que su inauguración.
Dicha ceremonia tuvo lugar un domingo y sirvió para abrir —de manera efectiva— sus puertas a todos los públicos, ya que en sus primeras dependencias no pudo llegar a instalarse por completo debido a la falta de espacio y, por tanto, ser ese lugar de encuentro deseado con todos los interesados y aficionados al mundo de la Aviación.
Las propuestas iniciales para crear un centro donde atesorar, conservar y mostrar aviones y otros objetos que reflejaran la evolución de la aeronáutica —especialmente la militar— española se habían dado ya en los años 40 del pasado siglo XX, tras la creación del Ejército del Aire.
En aquel momento, el elegido para llevar a cabo tal empresa fue el coronel Társilo de Ugarte. Finalmente, el primer proyecto en firme vio la luz en 1948. Este preveía que su sede estuviera en el Ministerio del Aire —hoy, Cuartel General del Ejército del Aire—, empezado a construir el lustro anterior y que se iba a convertir en una de las principales obras de la arquitectura madrileña del momento.
Sin embargo, no fue hasta 1966, en concreto hasta el 16 de junio de ese año, cuando llegó el decreto de su creación bajo la denominación de «Museo de Aeronáutica y Astronáutica», nombre oficial que todavía hoy mantiene aunque sea más conocido por su alias de «Museo del Aire». Pseudónimo que puede leerse en la propia puerta de la institución y «primer apelativo que esta recibió», comenta su actual director, el coronel Juan Andrés Toledano.