El tiempo en sus manos

29/03/2021 Twitter Artículo de la Revista Española de Defensa número 381

Un año más, la madrugada del domingo 28 de marzo, último del mes, cambiaremos nuestros relojes. A las dos de la mañana pasarán a ser las tres y entraremos en el horario de verano. Como responsable del patrón nacional de la unidad básica de tiempo (el segundo) desde 1992, el Real Instituto y Observatorio de la Armada (ROA), con sede en la localidad gaditana de San Fernando, será el encargado de regir la nueva hora hasta el domingo 31 de octubre, fecha en la que retornaremos al horario de invierno, como ya avanza en su web, incluida en la página de la Armada.

Pero, además, en aras de cumplir con su misión de garante del tiempo en España, de custodiar, conservar, mantener y difundir la hora oficial del Estado, el observatorio isleño trabaja ya en el «tiempo del futuro», un nuevo sistema de medición mejorará la precisión actual hasta cotas inimaginables no hace tanto.

RELOJES DE RED ÓPTICA
 

«Los avances en los últimos cinco años en las técnicas de enfriamiento por láser de los átomos y el diseño de cavidades ultraestables han permitido que vea la luz una nueva generación de relojes atómicos ópticos, conocidos como relojes de red óptica», explica el capitán de fragata Héctor Esteban, jefe de la Sección de Hora del ROA.

Estas máquinas ofrecen una exactitud tal, que, como Esteban subraya, «representan el estado del arte en cuanto a estabilidad y exactitud de frecuencia». En términos prácticos, los relojes de red óptica van a poder aportar diferentes beneficios para la sociedad, entre ellos, la comprobación de las teorías físicas y la sincronización en las medidas realizadas en radioastronomía.

CONTEMPORIZAR CADENCIAS

Otra de sus ventajas, más próxima a nuestro día a día, es que los nuevos ingenios ópticos servirán para unificar la medición del tiempo en cualquier lugar del mundo, ya que este no avanza de igual manera, con el mismo ritmo, en todos los puntos de la Tierra. Su cadencia «depende del potencial gravitatorio de cada región del planeta», explica el jefe de la Sección de Hora del ROA. Como ejemplo, señala que, «en una comparación remota de dos relojes atómicos a diferentes altitudes, los mejores modelos vigentes, de microondas, ofrecen una precisión —o margen de error, según se mire— de un metro; mientras que un sistema de red óptica reduce este indicador a un centímetro».

La consecuencia de dicha mejora es fundamental en la operación de redes digitales y en los sistemas de posicionamiento por satélite, ya que minimizan las correcciones de posición en la localización a distancia desde cualquier punto, dejándolas en márgenes de error que, en la práctica, pueden ser casi nulos.

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