IEEE. Turquía en África: la creciente presencia de la Sublime Puerta

Momentos clave en Turquía

07 abr 2026

IEEE. Turquía en África: la creciente presencia de la Sublime Puerta

Pedro Sánchez Herráez. Coronel del Ejército de Tierra. Doctor en Paz y Seguridad Internacional. Analista del Instituto Español de Estudios Estratégicos (CESEDEN)

Introducción. Mundo en pugna… ¿también en África?

A nadie escapa que el planeta se encuentra en plena reconfiguración geopolítica, donde las viejas y nuevas potencias pugnan por obtener y alcanzar sus intereses y objetivos, en una era en la que el llamado «orden mundial» parece quedar arrinconado y sustituido por planteamientos puramente realistas, en el marco de guerras constantes y de un aparente caos y desorden, en la búsqueda, como en otras etapas de la historia, de un nuevo equilibrio de poder (Sánchez Herráez, 2023).

En esa reconfiguración global, África tiene un interés renovado y creciente, por sus riquezas, por su propia posición geográfica —condicionando las rutas marítimas entre Asia y Europa, por ejemplo— por sus capacidades humanas… y por sus vacíos de gobernanza, que hacen más factible ocupar esos espacios fuera del control estatal a otras potencias (VV. AA., 2023) o a actores no estatales, cada vez más presentes en el continente.

Y esa acción se materializa de diferentes maneras, empleando, como en cualquier plan estratégico, diferentes medios y modos para alcanzar los fines previstos y si, además, se añade que ese «orden mundial» se encuentra, cuanto menos, muy cuestionado, las viejas y nuevas potencias, en la búsqueda de espacios y territorios, zonas de influencia y de recursos, de aseguramiento de zonas claves y de negárselas al adversario y da la sensación, en ocasiones (Sánchez Herráez, 2025b), de que se retorna a una era neoimperial.

Por ello, durante ese siglo XXI, se está produciendo una presencia creciente de actores extranjeros en África, que interaccionan de diferentes maneras con los países y con otros actores africanos. Pero, y además de las potencias occidentales, en muchos casos antiguas potencias coloniales en el continente, países como China, Japón, Rusia, India e incluso potencias regionales del medio oriente, como Catar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Irán o incluso Israel están intentando, por diferentes medios y vías —desde ofreciendo préstamos a bajo interés, financiando inversiones e infraestructuras u ofreciendo determinados servicios y recursos, entre otros—, obtener posiciones de ventaja e influencia creciente sobre esos ingentes recursos naturales del continente africano, sobre su potencial papel como mercado —dada la alta demografía de la región— o, como se ha señalado, para tener presencia activa en posiciones estratégicos desde el punto de vista del control de las rutas terrestres y marítimas tan importantes en este mundo global.

Y Turquía, el Gobierno de Ankara, el denominado antiguamente —en la época del Imperio otomano— «Sublime puerta», hace lo propio, de modo que emplea para ello las herramientas y capacidades de acción y de poder estatal con las que cuenta. Y, de una manera silenciosa, paulatina, sin estridencias, Turquía cada vez está más presente y es más visible y patente en África (Orakçi, 2022) y se convierte en un actor de primer nivel en el continente, en esa zona que también es parte de la disputa global.

Antecedentes del conflicto. ¿Del recuerdo del pasado a la acción del presente?

Turquía ha tenido presencia previa en África (Parens y Plichta, 2025), presencia que se puede remontar al siglo xvi, pues y, en especial, en la época del Imperio otomano, esta se encontraba centrada esencialmente en el norte de África (Egipto, Libia, Túnez…), en relación con las costas mediterránea y en el Cuerno de África (Sudán, Eritrea, Somalia), también con relación al mar Rojo y al acceso a las rutas hacia lugares santos del islam, como la Meca.

Esa presencia dejó una impronta durante los cuatro siglos de permanencia del Imperio otomano en la zona, siendo la potencia dominante y permeando, en cierta medida, las estructuras e instituciones políticas, sociales y religiosas de estos espacios, hasta que tras el final de la primera guerra mundial (1914-1918) el Imperio otomano, que se encontraba en el bando de los perdedores, desapareció. En el año 1923, nace la República Turca fundada por Mustafá Kemal, que intentó que el país entrara en una nueva era lejos de ese pasado imperial, y dejó atrás, de cierto modo, ese legado otomano.

La Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría, la entrada en la OTAN de Turquía, la pugna de las superpotencias, los afanes de Ankara de ser parte de Europa y los éxitos solo relativos a ese respecto fueron generando una cierta percepción particular, que fue motivando que de ese rechazo explícito del legado otomano durante la era republicana se fuera produciendo el crecimiento constante de la nostalgia otomana, en especial, desde finales del siglo XX (Lee, 2025), en una suerte de neotomanismo que tiene impacto no solo en la política exterior, sino también en la propia identidad nacional —con sus matices y diferendos—, así como el apoyo del islam político para el diseño de una agenda neotomana.

Y África era parte de esa agenda. Si bien el interés creciente de Ankara sobre África se materializó inicialmente en el llamado Plan de Acción en África que se diseñó en el año 1998, es cuando el partido AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo) llegó al poder en noviembre del año 2002 que la actividad y las acciones en el continente se exponencializan. El primer ministro Recep Tayyip Erdogan y el ministro de Asuntos Exteriores desarrollaron una intensa actividad en el continente, lo que incluyó países que previamente habían tenido poca relación con Ankara.

En esa línea de relación y acción ascendente, Turquía designó el año 2005 como «el año de África» e incrementó y fortaleció sus relaciones con los países africanos.

Las relaciones con África constituyen una de las políticas claves de la acción exterior de Ankara, con una acción y actividad constante e intensa. De hecho, Turquía consiguió el estatus de observador en la Unión Africana en el año 2005, y, avanzando en esa línea, se convirtió en «socio estratégico» de África en la primera cumbre Africa-Turquia (Bacchi, 2015) celebrada en Estambul en agosto del año 2008.

El empleo de las herramientas de «poder blando» es constante y términos como «futuro común», «cooperación» y «solidaridad» (Parens y Plichta, 2025) fueron los dominantes en los discursos de los líderes, tanto africanos como turcos, donde se alcanzaron acuerdos para implementar programas concretos que tuviesen como guía de acción la igualdad, el respeto y el beneficio mutuo.

Seguirán las iniciativas, cumbres, foros y reuniones; la segunda cumbre África Turquía se celebró en Malabo (Guinea Ecuatorial) en el año 2014, donde se avanzó en los acuerdos y relaciones comerciales y de todo tipo, lo que incluía un plan de implementación conjunto.

No solo la acción de Ankara se limita a cumbres y foros periódicos, sino que se emplean con profusión las visitas de alto nivel, la presencia física del presidente Erdogan y de líderes del Gobierno turco en África; de hecho, el presidente ha visitado una treintena de países africanos en los últimos años, en una clara muestra del interés que representa África para Turquía; igualmente, hace dos décadas, Turquía contaba apenas con una docena de embajadas en el continente, por más de cuarenta que posee en la actualidad (Sánchez Wilder y Morgan, 2022).

Y la actividad en todos los órdenes ha sido tan intensa que, si África, hace algo más de una década, era considerada para los turcos como un espacio de pobreza y conflicto, en la actualidad es contemplada, en gran medida, como un espacio de esperanza, así como un socio económico y político significativo (Özkan, 2021).

Y todo ello ha de contemplarse desde la óptica global, desde la pugna de las potencias —y de las narrativas empleadas o aplicadas a y por cada una de ellas—, de tal modo que occidente —y quizá ese «viejo orden»— es, en gran parte, invitado a marchar de partes de África, desde Francia como nación a misiones de Naciones Unidas como MINUSMA o de la Unión Europea —EUTM Malí— en esta nación africana, espacios y vacíos que son ocupados por otras naciones, por otras potencias… (Sánchez Heraáez, 2025a) y la impronta otomana parece que en gran medida pretende capitalizarse.

El caso de Turquía destaca de una manera especial, pues no es, aparentemente, un país más invirtiendo y expansionándose, pues el proceso que está empleando es muy proactivo, en apariencia distinto al empleado por otras naciones y está obteniendo grandes rendimientos en un espacio muy corto de tiempo, especialmente en cuestiones económicas —además de en otros aspectos— (Özkan, 2021).

Y, para ello, y en primera instancia, el empleo del softpower «del poder blando» se ha convertido en una herramienta de primer orden para Ankara (Siradagi, 2022) —lo que incluye el legado del pasado otomano—, que le ha permitido, paulatinamente, incrementar su presencia y acción en otros campos y áreas pues el continente africano tiene una importancia estratégica capital para Ankara…

…en un planeta en plena reconfiguración, y donde África tiene un poderoso papel que jugar.

Situación actual del conflicto. ¿Turquía, potencia en África?

Cualquier nación emplea sus herramientas de poder para alcanzar sus objetivos; esas herramientas de poder, normalmente, se recogen en el acrónimo DIME (Baqués, 2021) (Diplomático, Informativo, Militar, Económico), si bien tiene, lógicamente, variantes y derivadas. Y Turquía ha ido centrando su actividad (Parlar y Dipama, 2023) en diversas áreas de una manera muy orquestada.

¡Turquía, potencia diplomática e informativa en África!

Turquía ha sido capaz de emplear, de una manera muy eficiente, sus herramientas de poder blando —humanitarias, educación, religión, diplomacia, etc.— y ha ofrecido una alternativa, una vía distinta a la de las potencias tradicionales presentes y con afanes en África, como las occidentales, Rusia o la propia China. De hecho, ya se ha señalado con anterioridad que las legaciones diplomáticas prácticamente se han cuadruplicado en unos pocos años (Vial y Bouvier, 2025a), como una muestra patente del interés de Ankara por África.

El propio presidente Erdogan (2021), en su obra Un mundo más justo es posible, no solo señala que el mundo es más grande que cinco naciones (Natz, 2024) —en referencia a los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas—, sino también que las instituciones actuales se muestran inoperantes, por lo cual es necesario crear otro orden mundial más multicultural. Y en ese punto es donde Ankara se presenta, especialmente en África, como el polo, el foco para liderar esa opción frente al orden mundial «occidental».

Así, por ejemplo, en Somalia, país azotado por multitud de calamidades, en el año 2011 Turquía se implicó —y de una manera constante—, en acciones humanitarias para aliviar el sufrimiento humano de la población, lo que incluye una visita del presidente Erdogan y la acción turca tanto desde el Gobierno como desde las empresas y las organizaciones no gubernamentales fue incrementándose en sectores tales como educación, agricultura, salud —sin pedir ninguna contrapartida a cambio—, lo cual contribuyó a generar un clima de proximidad y confianza entre la población somalí y Ankara, percepción reforzada por los lazos históricos y religiosos, lo cual llevaría, años después —se aborda esta cuestión posteriormente—, incluso, a la autorización para el establecimiento de una gran base militar donde se entrenan las fuerzas militares y policiales somalíes, mientras que las naciones occidentales se lamentan del bajo nivel de coordinación existente con el país y señalan (Wasuge, 2016) que Turquía es más visible y rápida en actuar que ellos, que Turquía es la potencia de referencia en esta nación. El empleo del poder blando de una manera adecuada facilita, sin duda, la creación de relaciones posteriores que podrían enmarcarse en el poder duro, como el militar.

La ayuda al desarrollo y la ayuda humanitaria (Parens y Plichta, 2025) constituyen, por tanto, un pilar esencial de la presencia turca en el continente, dado el escaso nivel de desarrollo de muchos países africanos. Así, el acceso a agua potable y a electricidad constituye un tema capital para gran parte de la población de África, lo cual motiva que Ankara dedique una especial atención al desarrollo de proyectos de este tipo en el continente, además de crear hospitales, escuelas… centros que directamente mejoran de manera perceptible la calidad de vida de la población africana, lo cual mejora de forma sustancial la percepción del país anfitrión y de la población sobre Turquía y permite incrementar la capacidad de influencia de Ankara en todas las áreas de acción que sean precisas. Como simple ejemplo, que un hospital en Mogadiscio, la capital de Somalia (The Economist, 2022), tenga el nombre de Erdogan, resulta una herramienta de influencia de primer orden.

El sector de educación también ha sido un elemento en el cual Ankara ha intervenido activamente en África; a través de una fundación estatal, Maarif Foundation, ha dado apoyo a setenta mil estudiantes de 55 países en los últimos años (Daily Sabah, 2025) y, de igual modo, ha incrementado las oportunidades para la educación superior de los estudiantes africanos. De hecho, se calcula (Parens y Plichta, 2025) que unos quince mil estudiantes africanos han conseguido becas del Estado turco, de tal modo que, en lugar de marchar hacia Europa para cursar estudios superiores, el camino hacia Turquía cada vez es más habitual. Y es un camino de doble sentido, pues el flujo de personas, empresarios, turistas, migrantes (Orakçi, 2022)… que marchan desde África y hacia África desde Turquía es creciente, lo que genera una corriente muy positiva para el establecimiento y mantenimiento de relaciones de todo tipo.

Además, Turquía va desplegando su agencia de noticias, la Agencia Anadolu, por diferentes países africanos (Ethiosports, 2014) de una manera paulatina, de tal forma que le permite proporcionar informaciones e imágenes propias sin depender de las que suministran las grandes cadenas mundiales como la BBC o France 24, así como organizar cursos y actividades diversas para incrementar el grado de formación de los periodistas africanos, lo cual genera un impacto directo en las narrativas que se difunden.

Y pese a que Turquía es un país laico, no descarta el empleo de la religión como elemento de softpower, construyendo y financiando la creación de mezquitas en África, en un intento de lograr relevancia en las diferentes corrientes existentes del islam frente a otras naciones. De hecho, Arabia Saudí ha ejercido una gran influencia y acción en este campo, y ha erigido mezquitas en Mauritania, Níger, Nigeria y Mali; Irán también ha construido mezquitas en Senegal, Costa de Marfil y Guinea, y Turquía se ha mostrado muy activa en Burkina Faso, Chad, Djibouti, Ghana y Mali. De hecho, en el año 2019, inauguró la mezquita más grande de Djibouti y, durante la ceremonia de inauguración, el representante del Gobierno turco presente en la misma señaló que la construcción serviría para fortalecer los lazos de «nuestra religión, cultura y hermandad» (TRT World, 2019) y, en el año 2021, Ankara inauguró en Ghana una gran mezquita, que, además, sirve de complejo cultural y que, se significa, pretende también mostrar armonía religiosa entre musulmanes y cristianos (AA, 2021b), en muchos casos, empleando historiografía y simbología del pasado otomano.

Todo ello contribuye a que la visión desde África sea, por el momento, muy positiva para Ankara y que la narrativa de que la presencia, acción —e incluso el despliegue de fuerzas militares, que se trata a continuación— es beneficioso para todos, sobre todo, para las naciones anfitrionas africanas, lo cual posibilita que Ankara tenga primacía en el apoyo de estas naciones frente a otras potencias cuyas narrativas, con razón o sin ella, las posicionan como colonialistas o explotadoras. Y ello proporciona una posición de ventaja sustancial a Turquía para abordar todo tipo de actividades.

Y entre esas actividades, como un factor más de la acción de un Estado, está la economía.

¡Turquía, potencia económica en África!

Con relación a la cooperación económica (Parens y Plichta, 2025) y las relaciones comerciales, estas han devenido en una de las principales prioridades de Ankara en el continente. De hecho, Turquía organiza de manera periódica Forums económicos y diversas actividades que han permitido que el volumen de negocio se ha ido incrementando de tres mil millones de dólares en el año 2003 a veintiséis mil millones de dólares en el año 2021, además de que la inversión directa de Turquía en África se encuentra cerca de los diez mil millones de dólares. Estos datos ponen de manifiesto que una gran cantidad de empresas privadas turcas se encuentran invirtiendo en diferentes países africanos; de hecho, y como muestra de esa relación creciente, resulta significativo que la aerolínea de bandera turca Turkish Airlines ofrezca 61 diferentes destinos a cuarenta países africanos.

En el campo del desarrollo de infraestructuras, las empresas turcas se expanden rápido por el continente, significando, y es parte de la narrativa empleada constantemente por parte turca (AA, 2024), que dichos proyectos y desarrollos permiten crear oportunidades de empleo para cientos de miles de africanos y el monto total de las inversiones es significativo; pues en el año 2023 las compañías turcas realizaron un total de 1864 proyectos en África, con una inversión de 85,4 billones de dólares. Así, por ejemplo, Ankara financia grandes proyectos de infraestructuras como el nuevo aeropuerto de Addis Abeba, el puerto y varias carreteras en Senegal (Parens y Plichta, 2025).

Necesario es recordar el gran interés que despiertan los recursos naturales de África —no solo el petróleo y los hidrocarburos, sino también el uranio, el oro y, de manera creciente, los minerales estratégicos—, y también es preciso recordar que Turquía precisa importar unas tres cuartas partes de la energía que necesita (Republic Of Türkiye, s. f.), y desea alcanzar un mayor grado de independencia en este aspecto.

Ankara importa petróleo y gas natural licuado de países africanos como Argelia, que se ha convertido en uno de los principales exportadores de gas a Turquía; o el comercio bilateral entre Nigeria y Turquía se materializa en un 90 % en importaciones de gas natural licuado. Chad, país rico en minerales, ha mostrado su disposición a invitar a las compañías turcas a establecerse en el país, como también hizo Somalia, para que Turquía pudiese explotar el petróleo de sus costas. Y, por ello, en el sector de la energía, clave para África —y para Turquía—, se han desarrollado proyectos innovadores llevados a cabo por compañías como la turca Karpowership1, especializada en el desarrollo de plantas de gas flotantes —como las existentes en las grandes ciudades africanas de Dakar y Freetown, entre otras—, constituyéndose esta empresa turca en un proveedor clave de energía para muchos países africanos.

Pero no solo se abordan temas relacionados con los hidrocarburos; en esa búsqueda de mayor capacidad proactiva energética, Ankara pretende lograrlo a través del desarrollo de un programa de plantas nucleares, para el cual cuenta con Rusia y su compañía Rosatom, que proporcionaría el combustible necesario. para los reactores en proyecto… pero que, en el marco de las sanciones aplicadas a Moscú por la actual guerra en Ucrania, motiva la búsqueda, por parte de Ankara, de potenciales fuentes alternativas de uranio para dicho proyecto, con lo cual el interés en este recurso crece… y Níger (Parens y Plichta, 2025) es un país rico en uranio.

Las relaciones comerciales crecen, la narrativa de beneficiomutuo sigue siendo exitosa y las relaciones comerciales y los acuerdos van incrementándose. Tanto es así que se puede afirmar, sin ambages, que Turquía es una nueva potencia en África también en lo económico (Vial y Bouvier, 2025b). De hecho, Ankara tiene firmados multitud de acuerdos de libre comercio con varios países africanos, con un resultado, como se ha indicado antes, de crecimiento del comercio mutuo… si bien, por ejemplo, Marruecos busca renegociar el acuerdo de libre comercio con Turquía, preocupado en cierta medida por el déficit comercial existente (Walaw, 2025).

También es necesario recordar que las zonas ricas en recursos no siempre se encuentran en países ni regiones estables —y en África, cada vez menos—, lo cual complica extraordinariamente la extracción y la exportación de estos, y requiere de una demanda creciente de seguridad para mantener la cadena de abastecimiento asegurada. Y, en ese punto, es donde entra en liza la fuerza militar.

¡Turquía, potencia militar en África!

En relación con el sector militar y de seguridad (Parens y Plichta, 2025), en Libia o en Somalia las Fuerzas Armadas turcas han implementado programas de entrenamiento para los Ejércitos de estos países, ente otros2 así como Fuerzas turcas han participado en misiones de mantenimiento de paz en África Central y en Malí.

Pero uno de los principales logros de Ankara, en relación con el sector de la seguridad, ha sido la construcción de un centro de entrenamiento militar llamado TURKSOM en Mogadiscio en el año 2017, para instruir al Ejército Nacional somalí. En este centro, se han formado más de quince mil efectivos somalíes por parte de personal militar turco, así como también se han proporcionado capacidades específicas de formación de fuerzas especiales para algunas unidades del Ejército somalí (AA, 2021a).

Además, considerando el interés de Ankara por el Cuerno de África (Parens y Plichta, 2025), debido a la importancia capital de esa región para el comercio global y para el acceso al océano Índico, dicha base proporciona a Turquía acceso al océano Índico, además de apoyo de diferentes tipos al Gobierno de Somalia, y plantea, también, una cierta rivalidad con los Emiratos Árabes Unidos, que también tienen interés en la compleja Somalia.

En cualquier caso, la presencia y la acción de Turquía en Somalia —como en otros muchos países africanos— es creciente. De hecho, en el año 2024, firmó un memorando de entendimiento con esta nación para potenciar la Armada somalí (Agenzia Fides, 2024) y, a cambio, Turquía recibirá el 30 % de los ingresos de la zona económica exclusiva de Somalia, lo que permitió, además, a Ankara tener una presencia naval permanente en el mar Rojo.

Pero no solo la acción en esta área se produce por medio de las Fuerzas Armadas turcas; también se emplean contratistas militares. Así, la empresa turca SADAT3, que, en ocasiones, se señala como la versión de Ankara del grupo ruso Wagner, es una empresa privada de seguridad pero que actúa en gran medida bajo los dictámenes del Estado (Parens y Plichta, 2025), aunque mantiene formalmente algún tipo de separación. Esta empresa surgió en el año 2012, en el marco de la guerra civil libia, y, desde ese momento, la empresa fue creciendo y desplegando por diferentes zonas de África, y proporcionó no solo servicios de entrenamiento a soldados, sino también servicios directos de seguridad, protección de autoridades y operaciones contra terrorismo, a cambio de garantías para la extracción de recursos por parte de las naciones anfitrionas, como en ciertas zonas del Sahel. Y en una muestra del pragmatismo de Ankara, en el Sahel tanto la empresa turca como la rusa coinciden en determinados escenarios, mientras que en Libia se encuentran en bandos enfrentados.

Y es necesario no desdeñar la importancia del factor religioso en esta empresa (Valdés de Olives, 2025: 34-40), el fundador de esta, general del ejército turco, se convirtió en asesor del presidente Erdogan en su gabinete, por lo que promocionó y animó a la cooperación intramusulmana, y dotó a SADAT de una poderosa vinculación con la religión, pues incluso el nombre de la empresa proviene del dado a las familias notables que eran descendientes de profeta (Venere, s. f.). Y si bien el empleo de esos ideales consigue ganar adeptos, no es menos cierto que, por ejemplo, en el Sahel, donde han de luchar contra grupos yihadistas —también musulmanes—, genera, en ocasiones, algunas disfunciones en estos alineamientos, como también, en ocasiones, roces entre los contratistas rusos y turcos.

Otra actividad en este campo es la venta de armas y, si bien a escala global Turquía no es un gran vendedor, su actividad en África le ha llevado a ser el cuarto exportador de equipo militar al continente, y la demanda de armas y equipos militares turcos crece de manera constante (Parens y Plichta, 2025), pues los parámetros de eficiencia, de la relación eficacia coste, son muy valorados y más en estos países que en muchos casos cuentan con presupuestos muy limitados.

De hecho, la venta de armas constituye uno de los pilares de la expansión turca en muchos países de África, lo cual, y especialmente en los que sostienen duras luchas contra el terrorismo, hace ganar muchos enteros a la acción y presencia de Ankara; así, tras un primer lote de drones Bayraktar TB2 adquiridos por Bamako y entregados en diciembre del año 2022; a mediados de febrero de 2023 Malí recibió un segundo lote de drones (Ecsaharaui, 2023) del mismo tipo, que fueron desplegados en la ciudad de Gao, al norte del país.

Los drones constituyen una parte muy sustancial de las ventas de armas turcas en África, que se emplean tanto en misiones de inteligencia como de apoyo aéreo. Además, Turquía exporta también armas ligeras, aviones de entrenamiento, helicópteros y vehículos blindados a un número creciente de países por toda África.

Turquía es, por tanto, una potencia diplomática, informativa, militar y económica en África... ¿y las demás potencias que piensan de esto?

Papel de los actores externos. ¿Espacio para todos o puntos de fricción?

Turquía no es la potencia más importante en África, pues otras naciones tienen una mayor capacidad y presencia en el continente (Parens y Plichta, 2025). Sin embargo, es necesario considerar que, en ocasiones, el no estar identificado como una gran potencia proporciona una serie de ventajas, pues un nivel de ambición o presencia de menor nivel que el pretendido por los Estados Unidos, China, Rusia o la propia Unión Europea implica que resulta mucho más sencillo para esa otra nación —en este caso, Turquía— ser capaz de maniobrar adecuadamente para tener influencia y actuar de forma que persiga la consecución de sus intereses nacionales, en principio, de una manera «discreta».

Incluso pese a ser miembro de la OTAN —y contar con una rivalidad secular con Moscú—, incluso habiendo estado presente en África en ciertas zonas como el Imperio otomano, Turquía ha sido capaz de posicionarse tanto como nación como con sus empresas y sus agencias y ha desarrollado una actitud y narrativa de actor neutral al margen de la competición entre potencias. Y así, mientras existe preocupación sobre las posiciones que van ocupando en África, Rusia, China, o el papel de Estados Unidos o de la Unión Europea; Turquía, hasta el momento, ha sido capaz de obtener beneficios en todas las áreas y sin despertar el recelo de las grandes potencias.

Los intereses de las grandes potencias en África, continente disputado en un mundo en disputa global, son diversos: materias primas, espacios de seguridad, instalación de bases navales atlánticas, control de recursos minerales estratégicos4… y, hasta el momento, Turquía no solo ha sabido maniobrar adecuadamente en África, sino también en el marco de la disputa global, pues, como se señala, es un país de la OTAN pero que reiteradamente señala y apunta al sur global, que presenta alianzas y apoyos tácticos y puntuales cuando es preciso incluso con adversarios estratégicos —ya se ha señalado el caso de Rusia— y que, merced a una narrativa adecuada y muy asumible por gran parte de los países africanos, se ha ido posicionando de manera creciente.

Ese posicionamiento creciente podría generar problemas con las grandes potencias… pero sí que lo va generando ya con las potencias medias de oriente, que observan como Ankara se ancla en zonas claves como el cuerno de África y el mar Rojo, y con un peso específico significativo.

No parece de momento probable (Parens y Plichta, 2025) que puedan generarse grandes disputas de Ankara con los Estados Unidos, con Rusia o con China, por lo que, en principio y de momento, estas naciones tampoco realizan demasiadas acciones frente a las actividades turcas en África. Pero la situación podría cambiar si se produjeran disputas comerciales en ciertas zonas con China —por la construcción de determinadas infraestructuras, por ejemplo—, o competencia en ciertas áreas entre las empresas militares privadas rusa y turca, o por ciertos recursos naturales.

A priori, el que parece el mayor rival de Turquía en África son los Emiratos Árabes Unidos; de hecho, se encuentran en bandos enfrentados en Libia y en Somalia. Y, aunque los Emiratos Árabes Unidos no tienen un despliegue de capacidades similar al de Ankara, pueden ser muy activos a través elementos relacionados con la financiación de determinadas acciones, como la venta de armas o el apoyo a determinados grupos y facciones.

Sin embargo, recientemente —julio de 2025—, tuvo lugar en Ankara la primera reunión del llamado «Consejo Estratégico de Alto Nivel» (African Initiative, 2024), entre Turquía y los Emiratos Árabes Unidos, con el propósito que la intensa competición que existe entre ambas naciones en África devenga en una suerte de asociación estratégica.

Los diferendos existentes entre ambas naciones, tanto en algunos de los conflictos activos en el continente como en «zonas calientes» del mismo —norte de África, Sahel, Cuerno de África, Sudán y costa del mar Rojo—, pero, muy especialmente, en Libia, donde apoyan a bandos enfrentados —y con una situación de muy compleja solución— han sido puestos sobre la mesa, intentando Ankara lograr una mayor eficiencia en el empleo de sus recursos minorando las diputas con Adu Dabi, lo cual permitiría mayor capacidad de acción en África y en la propia Turquía.

Desplazado en gran medida occidente de gran parte de África, triunfante la narrativa anticolonial y de cooperación y apoyo mutuo sur sur, en apariencia, Turquía podrá seguir incrementando su presencia y acción en el continente… ¿hasta que alguna gran potencia se vea amenazada en sus intereses y diga «basta»?

Conclusiones y perspectiva. ¿Futura nueva disputa?

En un planeta en plena reconfiguración geopolítica, donde las viejas y nuevas potencias disputan por ocupar una posición que les permita atender a sus aspiraciones e interés nacionales, Turquía ha apostado, entre otras zonas, y lo ha hecho fuerte, por África.

Para ello, ha aplicado, de una manera muy inteligente y activa, sus herramientas de poder nacional y, hasta el momento, sin generar serias disfunciones con ninguna otra potencia, grande o media, en el continente africano.

En función del devenir de la situación en el continente, y de la situación a escala global, pudiera ser que la presencia y acción turca fuera un impedimento en algún aspecto para los intereses de otra potencia, lo cual, muy probablemente, devendría en roces que podrían generar conflictos.

El mundo, el orden mundial, está cambiando y cuestionándose. Y ningún espacio ni potencia ni nación puede sentirse libre de enfrentarse a algún tipo de conflicto. Y más si se es una potencia media expansiva como lo es, hasta ahora, Turquía en África.

El futuro no está escrito, si bien las tendencias similares suelen llevar a resultados similares. Quizás la Sublime Puerta deba enfrentar algún próximo desafío. O no.

ANEXO

Tabla de cronología del conflicto e Indicadores geopolíticos

Cronología del conflicto
Fecha Acontecimientos
Siglo XVI Imperio otomano hace acto de presencia en África
1922 Desaparece Imperio otomano
1923 Nace la República de Turquía
1952 Turquía entra en la OTAN
1989 Cae muro Berlín. Inicia final Guerra Fría
1998 Turquía diseña Plan de Acción en África
2002 AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo) llega al poder
2005 Turquía designa este año como «el año de África»
2005 Turquía consigue estatus de observador en la Unión Africana
2008 Turquía se convierte en «socio estratégico» de África, en la primera cumbre África-Turquía celebrada en Estambul en agosto del año 2008
2011 Apoyo masivo de Turquía a Somalia
2012 Nace Empresa Militar Privada SADAT
2014 Segunda cumbre África Turquía celebrada en Malabo (Guinea Ecuatorial)
2017 Turquía inaugura un centro de entrenamiento militar llamado TURKSOM en Mogadiscio (Somalia)
2019 Turquía inaugura la mezquita más grande de Djibouti
2022 Turquía entrega drones a Malí
Julio 2025 Tuvo lugar en Ankara la primera reunión del llamado «Consejo Estratégico de Alto Nivel» entre Turquía y Emiratos Árabes Unidos

Tabla de indicadores geopolíticos

En las tablas adjuntas a continuación, datos de 2025 salvo expresión contraria. Fuente CIA, The World

Turquía
Extensión (Km2) 783 562
PIB en miles de millones de dólares 1323 (2024 est.)
Estructura PIB Agricultura 5,6 %
Industria 25,9 %
Servicios 56,8 % (2024 est.) NOTA: los datos no suman un 100 % por falta de acceso a determinados datos de cada sector
PIB per cápita (dólares) 35 300 (2024 est.)
Tasa de crecimiento PIB 3,2 % (2024 est.)
Exportaciones (miles de millones $) 372,756 (2024 est.)
Importaciones (miles de millones $) 367,022 (2024 est.)
Población 84 119 531 (2024 est.)
Estructura de edad 0-14 21,7 %
15-64 68,6 %
Más de 65 9,6 % (2024 est.)
Tasa de crecimiento de la población 0,61 % (2024 est.)
Grupos étnicos Turcos 70-75 % Kurdos 19 % Otros grupos minoritarios 6-11 % (2016 est.)
Religiones Musulmanes 99,8 % (mayoritariamente sunníes) Otros 0,2 % (mayoritariamente cristianos y judíos)
Lenguas Turco (oficial), kurdo, otras lenguas minoritarias
Tasa de alfabetización de la población 97 % (2021)
Población bajo el umbral de la pobreza 2.3 % (2025 est.)
Gasto militar % del PIB 2.3 % (2025 est.)

Bibliografía

Pedro Sánchez Herráez
Coronel del Ejército de Tierra
Doctor en Paz y Seguridad Internacional
Analista del Instituto Español de Estudios Estratégicos

Las ideas contenidas en estos artículos son responsabilidad de sus autores, sin que reflejen necesariamente el pensamiento del CESEDEN o del Ministerio de Defensa.

[1]Pueden consultarse los proyectos de esta empresa en África en su web: https://karpowership.com/africa
[2]Un estudio detallado a este respecto puede consultarse en Vial y Bouvier (2025c). Disponible en: https://www.lesclesdumoyenorient.com/Turkiye-the-new-regional-power-in-Africa-3-3-A-military-presence-that-is-now.html
[3]SADAT, International Defence Consultancy. Disponible en: https://sadat.com.tr/en/
[4]Un análisis de los intereses de las principales potencias sobre África puede consultarse en el Capítulo 1 de la obra «África: la ambición de las potencias mundiales sobre el continente. Disponible en: https://www.defensa.gob.es/ceseden/-/cuaderno-de-estrategia-221-copiar-
    • Turquía en África: la creciente presencia de la Sublime Puerta (0,2 MB)

    • Turkey in Africa: the growing presence of the Sublime Gate (0,2 MB)