IEEE. La paradoja estratégica de Rusia: movilización, despoblación y debilitamiento geopolítico en el Lejano Oriente

13 mar 2026
IEEE. La paradoja estratégica de Rusia: movilización, despoblación y debilitamiento geopolítico en el Lejano Oriente
Mónica Román González. Doctoranda, Universidad Complutense de Madrid.
Introducción
La invasión a gran escala de Ucrania obligó al Kremlin a tomar decisiones de gran calado estratégico más allá del campo de batalla. Una de las más significativas es la paradoja que se ha generado en el Lejano Oriente. Esta extensa región, que representa más del 40 % del territorio ruso, ha sido históricamente una prioridad de seguridad nacional debido a su importancia estratégica: riqueza en recursos, acceso al océano Pacífico y, especialmente, su alarmante declive demográfico frente a una China fronteriza en auge.
Moscú ha tratado de implementar políticas durante décadas para anclar a la población y atraer nuevos residentes. Sin embargo, la imperiosa necesidad de personal para la guerra ha revertido esta prioridad, convirtiendo al Lejano Oriente en fuente de reclutamiento. Este documento analiza cómo la movilización no solo acelera un problema demográfico preexistente, sino que también socava los cimientos de la seguridad y la proyección de poder de Rusia en la región más dinámica del siglo XXI: Asia-Pacífico.
El Lejano Oriente: un pilar estratégico vulnerable
El Lejano Oriente, el distrito federal más extenso de Rusia, abarca desde el Ártico hasta China y Corea, y del lago Baikal al Pacífico. Pese a sus casi 7 millones de km², solo alberga ocho millones de habitantes y aporta el 6 % del PIB nacional1. Además, sus deficiencias en infraestructura dificultan la expansión ferroviaria necesaria para aprovechar rutas comerciales internacionales2 (ver mapa 1).
Mapa 1. Demografía e infraestructura de transporte del Lejano Oriente (2024). Fuente: traducción propia al español del mapa de Vostochnyy Tsentr Gosudarstvennogo Planirovaniya3.
La zona posee una relevancia militar considerable al albergar el Distrito Militar Oriental, cuyas fuerzas están orientadas a la disuasión estratégica, la defensa de las disputadas islas Kuriles y la vigilancia de la extensa frontera con China4. Vladivostok, sede de la Flota del Pacífico, constituye la principal salida de Rusia al Pacífico y un componente esencial de su capacidad nuclear de segundo ataque, lo que la convierte en un punto estratégico para el mantenimiento del poder naval ruso a escala global5.
Esta región permite, asimismo, controlar una fuente de extrema riqueza en lo que a extracción de recursos se refiere. Según datos ofrecidos por el Eastern Economic Forum, del Lejano Oriente se extraen el 98 % de los diamantes rusos, el 90 % de bórax, el 80 % del estaño, el 50 % del oro, el 40 % de pesca y el 14 % del tungsteno. Allí se encuentran, además, aproximadamente un tercio de las reservas de carbón y recursos hidroeléctricos del país, así como el 30 % del área forestal total6.
Por otro lado, dado que el objetivo central de la política exterior rusa es recuperar un estatus de potencia internacional (derzhavnost), esta región resulta fundamental. Primero, porque es clave para la integración rusa en el nuevo centro de poder global: Asia-Pacífico7. Segundo, como destacó Putin, porque ofrece una alternativa estratégica a Occidente al tiempo que se consolida como un motor de innovación, inversión y expansión económica decisivo para el futuro nacional8. Cualquier pérdida de soberanía sobre el territorio sería un duro golpe para Moscú9.
El desequilibrio demográfico y la presión china sobre el Lejano Oriente
Los persistentes problemas demográficos y de subdesarrollo regionales representan un gran reto a largo plazo para Rusia, especialmente considerando la importancia estratégica del territorio.
La crisis demográfica interna
El principal problema de la región es su bajísima densidad poblacional, lo que dificulta el desarrollo económico y el control efectivo del territorio. Aunque durante la época soviética el Estado impulsó una intensa industrialización y urbanización que atrajo población, la disolución de la Unión Soviética y la eliminación de subsidios provocaron un éxodo masivo. Como resultado, la población ha caído más del 20 % desde 1991 (ver tabla 1).
| 1990 | 2018 | 2023 | Variación 1990-2023 | |
|---|---|---|---|---|
| Distrito Federal del Lejano Oriente (total) | 10.424 | 8.119 | 7.885 | -24,4 % |
| República de Buriatia | 1.050 | 980 | 973 | -7,3 % |
| Territorio Trans-Baikal | 1.115 | 970 | 1.000 | -10,3 % |
| República de Sakha (Yakutia) | 1.319 | 1.041 | 988 | -25,1 % |
| Territorio de Kamchatka | 478 | 301 | 289 | -39,6 % |
| Primorsky Krai | 2.303 | 1.892 | 1.813 | -21,3 % |
| Krai de Jabárovsk | 1.622 | 1.320 | 1.281 | -21 % |
| Región de Amur | 1.055 | 790 | 753 | -28,6 % |
| Región de Magadán | 387 | 141 | 134 | -65,4 % |
| Región de Sajalín | 715 | 477 | 459 | -35,8 % |
| Región Autónoma Judía | 219 | 158 | 147 | -33 % |
| Distrito Autónomo de Chukotka | 160 | 48 | 48 | -70 % |
Fuente: Vostochnyy Tsentr Gosudarstvennogo Planirovaniya10.
La región enfrenta desde entonces una crisis demográfica marcada por bajas tasas de natalidad, alta mortalidad y una intensa migración hacia la parte occidental de Rusia11 (ver gráfico 1) (ver mapa 2). Esta situación se ve agravada por las duras condiciones climáticas, los elevados costos de transporte y la falta de infraestructura y oportunidades en una región aislada del resto del país12.
Gráfico 1. Población media del Distrito Federal del Lejano Oriente (miles de habitantes). Fuente: traducción propia en español del gráfico original de Vostochnyy Tsentr Gosudarstvennogo Planirovaniya13.
Mapa 2. Migración interregional desde el Distrito Federal del Lejano Oriente (2023). Fuente: traducción propia al español del mapa de Vostochnyy Tsentr Gosudarstvennogo Planirovaniya14.
El último informe de Vostochnyy Tsentr Gosudarstvennogo Planirovaniya atribuye el 46,7 % de la emigración a causas laborales15. Esta emigración económica profundiza la crisis demográfica al perder la región al sector más importante para su desarrollo: jóvenes con capacidad reproductiva y laboral16 (ver gráfico 2).
Gráfico 2. Migración por sexo y edad en el Lejano Oriente (2023). Fuente: traducción propia en español del gráfico de Vostochnyy Tsentr Gosudarstvennogo Planirovaniya17.
Paralelamente, la inmigración desde países vecinos presenta desafíos. La mayoría son trabajadores temporales sin integración plena ni acceso a la ciudadanía18. En el caso de los migrantes chinos, considerando que su concentración está estimada entre 200.000 y 400.000 personas, incluyendo aquellos en situación irregular, diversos analistas señalan que este colectivo representa simultáneamente una necesidad económica y un motivo de inquietud para Rusia19.
El desafío externo de China
Este problema se agrava teniendo en cuenta que la región constituye el principal punto de encuentro entre Rusia y China, países cuyas relaciones están marcadas por una histórica desconfianza y conflictos fronterizos en la propia región. Desde el Tratado de Nerchinsk (1689), hasta los Tratados de Aigún (1858) y Pekín (1860), China cedió amplios territorios al Imperio ruso, lo que alimenta todavía hoy un sentimiento de agravio histórico20.
Además de otros choques territoriales como la ocupación de Manchuria o la separación de Mongolia Exterior, la ruptura sino-soviética de 1956 desembocó en el conflicto por la isla Damanski (Zhenbao) en 1969. Pese a los acuerdos posteriores y la delimitación fronteriza de 2008, estas disputas siguen alimentando una desconfianza latente entre ambos países, reforzada por las sensibilidades nacionalistas y las alusiones al «Siglo de la Humillación» que aún perviven en el imaginario político-mediático chino21.
Actualmente, las relaciones sino-rusas respecto a la región se centran en la marcada diferencia de sus dinámicas demográficas. Mientras que la población china mantiene su volumen, la despoblación del Lejano Oriente se intensifica. Solo las tres provincias chinas limítrofes con la región, Heilongjiang (30 millones), Mongolia Interior (25 millones) y Jilin (24 millones), superan la población total de esta última22.
Esto genera un desequilibrio geopolítico con implicaciones estratégicas, ya que el sostenido crecimiento de la población china puede encadenar una necesidad imperativa por acceder a más tierras y recursos, siendo la región ideal para satisfacer esas demandas. La combinación de una China superpoblada y un Lejano Oriente despoblado genera tensiones, abriendo la puerta a nuevas ambiciones de Pekín23.
Para China, la región también tiene una dimensión simbólico-estratégica. Como señaló Michael Hunt, la legitimidad del liderazgo chino se ha sostenido históricamente en la preservación del núcleo cultural y en el control de las regiones periféricas que garantizan su seguridad24. Desde esa lógica territorial, sectores del pensamiento estratégico chino siguen considerando partes del Lejano Oriente como espacios pertenecientes a su esfera natural de influencia. Un ejemplo de ello es que, en el mapa publicado por el Ministerio de Recursos Naturales de la República Popular China en 2023 aparecía como territorio chino la isla Bolshoi Ussuriysky25.
A nivel geopolítico, Pekín busca garantizar el suministro energético y abrirse paso hacia el Pacífico a través de la zona del río Tumen, territorio que Rusia adquirió en el Tratado de Pekín y que separa a China del mar de Japón26. Como explica Fiona Cunningham, un acceso directo al Pacífico otorgaría a China una ventaja estratégica ante las tensiones con Estados Unidos y posibles bloqueos de rutas marítimas27. Esta aspiración se integra en la estrategia de desarrollo del noreste del país dentro de la Iniciativa de la Franja y la Ruta.
En los últimos años, la influencia china en el Lejano Oriente ha adquirido una dimensión estratégica que trasciende la cooperación económica formal. Como advierten Andrei Zakharov y Anastasia Napalkova, las inversiones chinas en agricultura, en minería y en transporte, junto con el arrendamiento de amplias zonas de cultivo y el flujo constante de trabajadores transfronterizos consolidan una presencia estructural en territorios rusos históricamente sensibles28.
A pesar de la cooperación, persisten las suspicacias rusas sobre los objetivos chinos a largo plazo. Pekín podría estar esperando contar con una posición negociadora más ventajosa para reclamar en el futuro territorios que en su día tuvo que ceder29. Esta desconfianza explica la prudencia rusa ante proyectos conjuntos en el Tumen y el carácter preventivo de ejercicios militares como los Vostok, diseñados para compensar la superioridad numérica china30.
Políticas rusas de respuesta para el Lejano Oriente
A principios de siglo, Putin advirtió que, en caso de no realizar un esfuerzo real en la región, «dentro de unas décadas incluso la población rusa original hablará principalmente japonés, chino y coreano»31. Con esa premisa, el desarrollo del Lejano Oriente fue declarado «prioridad nacional del siglo XXI», lo que explica las numerosas medidas implementadas32 (ver tabla 2).
| 1996 | Programa Federal Desarrollo del Lejano Oriente y la Región de Baikal hasta 201333 |
| 2009 | Estrategia de desarrollo socioeconómico del Lejano Oriente y la Región de Baikal hasta 202534 |
| 2011 | Fondo para el desarrollo del Lejano Oriente y la Región de Baikal35 |
| 2012 | Creación del Ministerio para el Desarrollo del Lejano Oriente36 |
| 2013 | Renovación del Programa desarrollo socioeconómico del Lejano Oriente y la Región de Baikal hasta 202537 |
| 2014 | Ley de zonas de desarrollo prioritario38 |
| 2014 | Aprobación de la metodología para la selección de proyectos de inversión previstos en el Lejano Oriente39 |
| 2014 | Aprobación del Programa estatal desarrollo socioeconómico del Distrito Federal del Lejano Oriente40 |
| 2016 | Modificaciones al Desarrollo económico y social del Lejano Oriente y la región del Baikal hasta 201841 |
| 2016 | Iniciativa hectárea del Lejano Oriente42 |
| 2017 | Concepto de política demográfica del Lejano Oriente43 |
| 2019 | Programa de hipotecas del Lejano Oriente al 2 %44 |
| 2019 | Ampliación del Ministerio para el Desarrollo del Lejano Oriente al Ártico45 |
| 2020 | Programa nacional de desarrollo socioeconómico del Lejano Oriente hasta 203546 |
| 2025 | Plan maestro del Lejano Oriente hasta 203647 |
Pese a la proliferación de políticas, los resultados han sido limitados. Aunque el éxodo poblacional se ha ralentizado parcialmente, la región sigue enfrentando un envejecimiento demográfico y una pérdida constante de habitantes. La dependencia de un insuficiente financiamiento federal impide un desarrollo sostenible y autónomo, mientras que las inversiones extranjeras, principalmente chinas, han incrementado la influencia de Pekín en los núcleos fronterizos48.
Esta situación empeora desde 2022, cuando el Lejano Oriente se convirtió en una de las principales fuentes de reclutamiento para la guerra. La movilización de hombres jóvenes en edad laboral y reproductiva socava las políticas demográficas y de desarrollo que Moscú lleva décadas impulsando.
La invasión rusa de Ucrania: la movilización parcial y el Lejano Oriente
Características generales de la movilización
La escasez de efectivos militares llevó al Kremlin a implementar una movilización parcial encubierta, evitando la impopularidad de una convocatoria general. Esta estrategia protegió a los centros urbanos occidentales y priorizó el reclutamiento en la periferia económicamente deprimida, consolidando al Lejano Oriente como un eje clave de esta estrategia político-operativa49.
Aunque los datos disponibles no permiten estimar con precisión el número total de bajas, sí revelan un patrón claro de desigualdad territorial y social en la composición del Ejército. Las tasas de mortalidad más elevadas se concentran en Siberia, el Lejano Oriente y el norte de Rusia, regiones con bajos niveles de desarrollo y limitadas oportunidades laborales. Mientras Buriatia y Tuva encabezan la lista, con aproximadamente 240 muertes por cada 100.000 hombres, las grandes urbes occidentales, como Moscú y San Petersburgo, presentan los valores más bajos, con 3,1 y 10,2 muertes por cada 100.000 hombres, respectivamente50.
Este sesgo territorial en la movilización responde a tres factores. Primero, la sólida infraestructura de reclutamiento y la abundancia de reservistas en el Distrito Militar Oriental facilitan la incorporación de efectivos. Segundo, la vulnerabilidad económica regional posiciona los contratos militares como un incentivo frente a la precariedad local. Finalmente, el Kremlin calculó que podía ejercer mayor presión en estas zonas con un menor costo político, dado que el descontento en la periferia tiene una visibilidad e impacto en la estabilidad nacional muy inferiores a los grandes centros urbanos.
Efectos en la situación del Distrito Federal del Lejano Oriente
El reclutamiento de hombres jóvenes en edad militar, pilar demográfico de cualquier sociedad, profundiza la despoblación del Lejano Oriente al comprometer la formación de familias y fuerza laboral futura. La guerra prolongada actúa como catalizador de este deterioro, sumando a las bajas militares un éxodo por miedo a la movilización que refuerza la tendencia migratoria preexistente. Estos factores desencadenan efectos secuenciales que desploman la natalidad y aceleran el envejecimiento, lastrando las perspectivas de desarrollo de una región estructuralmente vulnerable.
Por el momento, el Kremlin ha intentado atenuar estos efectos trasladando a las unidades del Distrito Militar Oriental al frente sur, cerca de la ciudad ucraniana de Zaporiyia, donde la actividad bélica es actualmente menor51. Sin embargo, esta reorientación de activos militares ha degradado la vigilancia en la frontera sino-rusa. El debilitamiento de la defensa en estas zonas estratégicas ofrece a Pekín una oportunidad geopolítica que preocupa a Moscú52. Según documentos filtrados del Servicio Federal de Seguridad (FSB), Rusia teme posibles ambiciones anexionistas chinas sobre el Lejano Oriente, incluida la ciudad de Vladivostok53.
Conclusiones
La invasión de Ucrania ha creado una paradoja estratégica para Rusia en el Lejano Oriente, una región ya de por sí vulnerable en términos demográficos. El alarmante declive poblacional frente a una poderosa China con reivindicaciones históricas latentes llevó a Moscú a priorizar durante décadas el desarrollo y la repoblación de este territorio, dada su importancia para la seguridad nacional y para alcanzar objetivos geoestratégicos en materia exterior.
La urgencia del conflicto actual ha revertido esta prioridad. Al centrar la movilización en la región, el Kremlin satisface una necesidad bélica inmediata a costa de desmantelar las políticas de retención de población impulsadas desde los años noventa, ignorando las advertencias de sus propias autoridades sobre el riesgo de perder el control efectivo del territorio. La movilización actúa como un potente catalizador de la crisis demográfica estructural. Extraer capital humano joven no solo acelera el envejecimiento y la caída de la natalidad, sino que profundiza el éxodo que las inversiones intentaban frenar.
Esta situación se ve agravada por otro efecto de la guerra de Ucrania: la creciente dependencia de Rusia respecto a China. Desde el inicio de la guerra y el consiguiente deterioro de las relaciones ruso-occidentales, Moscú ha encontrado en Pekín un socio indispensable para su supervivencia económica y diplomática. Con la movilización en el disputado Lejano Oriente, el Kremlin está generando las condiciones propicias para una mayor penetración e influencia china en la región. Un escenario ante el cual Rusia, dada su posición de subordinación, podría verse obligada a hacer concesiones.
Así, puede afirmarse que la guerra de Ucrania y la designación del Lejano Oriente como foco de reclutamiento militar han agravado las amenazas a las que ya hacía frente Rusia en la región: despoblamiento, subdesarrollo y la amenaza de pérdida de control sobre un territorio clave tanto en el plano interno como externo, especialmente ante la creciente presencia de una China también interesada.
En definitiva, la movilización militar para el conflicto en Ucrania ilustra una paradoja estratégica fundamental: en su intento por asegurar objetivos bélicos inmediatos, el Kremlin compromete la estabilidad del Lejano Oriente, vector crítico para su proyección en Asia-Pacífico. Al supeditar la seguridad demográfica de esta región a las necesidades del frente, Rusia no solo erosiona su control territorial, sino que profundiza una dependencia asimétrica respecto a China. Esta vulnerabilidad estructural frente a un socio cuya expansión Moscú intentaba contener, otorga a Pekín una ventaja coyuntural que podría incentivar la reactivación de disputas fronterizas, sacrificando así la estabilidad estratégica rusa a largo plazo en favor de imperativos tácticos urgentes.
Mónica Román González
Doctoranda, Universidad Complutense de Madrid
Las ideas contenidas en estos artículos son responsabilidad de sus autores, sin que reflejen necesariamente el pensamiento del CESEDEN o del Ministerio de Defensa.
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La paradoja estratégica de Rusia: movilización, despoblación y debilitamiento geopolítico en el Lejano Oriente (0,4 MB)
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Russia’s strategic paradox: Mobilisation, depopulation, and geopolitical weakening in the Far East (0,4 MB)
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