
20 mar 2026
IEEE. La influencia de la heurística en la toma de decisiones en el conflicto de Ucrania
Ignacio Nieto Fernández. Jefe del Integrated Advisory Team de Joint Force Command Brunssum. Trimagister en Estudios de Seguridad, Estrategia y Defensa.
Introducción
El conflicto de Ucrania ha pasado por diferentes fases, todas ellas modeladas por tomas de decisiones a todos los niveles, político, estratégico, operacional y táctico. Algunas de estas decisiones, especialmente a nivel político, han resultado bastante sorprendentes; algunas parecen escaparse a la prudencia y otras, incluso, del sentido común. Por ejemplo, las que han derivado en la rotura de las teóricas líneas rojas del Kremlin1. Entendemos como línea roja aquella acción realizada por una de las partes que hace que el conflicto escale a otra dimensión, que bien puede ser vertical u horizontal2.
Quizás la ruptura de la línea roja más importante y conocida ha sido el suministro constante y progresivo de armas por parte de Occidente3, que curiosamente nunca ha escalado el conflicto en intensidad4. Existen otras roturas que también han marcado el devenir del conflicto, como el apoyo en inteligencia militar5 o en capacidades aportadas por Estados Unidos en el ciberespacio. Actualmente, asistimos a una decisión que pudiera romper otra línea roja como es el envío de tropas a Ucrania, que ha sido calificado por la Federación Rusa como «una intervención extranjera, que genera una amenaza directa no solo para Rusia, sino para otros países de Europa»6.
Resulta interesante averiguar qué método se elige, especialmente a nivel político, para tomar decisiones de tal calado que pueden desembocar en un conflicto abierto. En ocasiones, puede parecer que la decisión no es producto de un proceso analítico racional y que existen otros elementos desconocidos que fuerzan a esa decisión. Es evidente que la toma de decisiones en estos ámbitos reviste de una complejidad extraordinaria, en especial por la confluencia de factores de diferente naturaleza. Esta complejidad suele ser aliviada por atajos del decisor, pues es el que asume la responsabilidad de las repercusiones derivadas de la decisión. Por regla general, el decisor recurre a métodos heurísticos como un mecanismo que simplifica y agiliza el proceso de toma de decisiones.
El proceso de toma de decisiones
Los procesos de toma de decisiones militares en apoyo a las decisiones políticas son de carácter racional y lineal7, se gobiernan gracias al análisis de información que proporciona conocimiento situacional para la selección de líneas de acción, que posteriormente serán sometidas al escrutinio de la experimentación. Son procesos influenciados por la experiencia de los analistas y programados en fases8 donde el método analítico está presente durante todo el proceso. Suelen ser procesos autárquicos que no consideran factores exógenos del propio entorno estratégico. Es decir, buscan más la objetividad por medio de la no influencia de factores que son poco ponderables o que pudieran considerarse que mancillan la excelencia del proceso.
En niveles superiores, como el político, la toma de decisiones es mucho más compleja, pues concretar las repercusiones de una decisión se torna muy compleja. Por ejemplo, las decisiones en organizaciones internacionales se toman por consenso de las naciones, un factor que condiciona la decisión de cada uno de los miembros, especialmente cuando actitudes díscolas no son bienvenidas. Por ejemplo, determinar la repercusión en materia de agricultura o pesca de una nación que ha tenido una actitud diferente al resto en materia militar, es sin duda complejo. Esta circunstancia hace que entren a jugar factores difíciles de ponderar, pero que también siguen modelos heurísticos, con sesgos y percepciones que condicionan al decisor.
Existen dos elementos que generan cierta ansiedad en la toma de decisiones a nivel político. El primero es la extrema incertidumbre de los factores que participan de la decisión, tal y como se ha explicado anteriormente. Esta incertidumbre suele derivar en que las previsiones suelan ser desafortunadas o tiendan a equivocarse, el histórico juega un efecto ancla en la confianza del decisor. Por ello, la evaluación, especialmente la militar, se adorna con palabras de estimación que difuminan el grado de certidumbre de la evaluación; a todos se nos viene a la mente expresiones como «es probable, no es descartable, cae dentro de lo posible» y un largo etcétera. No es de extrañar este mecanismo de autoprotección en las valoraciones o prospectivas, pues nos encontramos en conflictos posnormales9 que se rigen por las tres «c», complejidad, caos10 y contradicciones. En estas circunstancias, los entornos varían más rápido que los modelos predictivos.
El segundo factor es la inmensidad de la información a analizar durante el proceso. Un conglomerado heterogéneo de datos en el que la extracción de conclusiones suele demorarse. Desafortunadamente, el resultado apenas mitiga la incertidumbre ni tampoco el riesgo. En ocasiones, más información no mejora el proceso de toma de decisiones; «hay un punto en el que más no es mejor, sino incluso dañino»11.
El decisor percibe que el riesgo12 en la toma de decisiones entre un método heurístico y un método analítico es similar, por lo que se decanta por prestar atención a otros factores. Asimismo, el proceso de análisis de riesgos está fuertemente condicionado por factores psicológicos, por ejemplo, la forma de planear el problema, los atajos cognitivos para su resolución o simplificaciones excesivas o factores asociados a la personalidad del analista13. «Un riesgo no es tanto la asunción controlada de las consecuencias como el apetito por asumirlas por parte del decisor»14, y aquí entra a jugar la heurística.
Por otra parte, en la actualidad existen muchas corrientes que consideran que factores como la morfología de los conflictos15, la inteligencia artificial16 o el condicionamiento de la sociedad de la información debe cambiar la forma de realizar el apoyo a la toma de decisiones. Por ejemplo, en entornos tan volátiles y de extrema complejidad, la intuición y la creatividad suelen dar mejores resultados que el análisis sesudo y racional de la información17. «En general, en estos entornos, la tendencia de los líderes es a mostrar desconfianza en el proceso y a confiar en la experiencia implícita basada en patrones aprendidos, corazonadas o intuición —su intuición— y en su experiencia»18. Se modifica el patrón racional exclusivo por uno con más carga intuitiva.
Esta quiebra del proceso racional en la toma de decisiones ha sido una constante en los conflictos internacionales19, la cuestión actual es que los entornos operativos derivados de la morfología de los conflictos modernos hacen poco eficaz el método racional y los decisores suelen recurrir a procesos más rápidos y ágiles con fuerte carga de intuición y también de heurística (que no se deben confundir) y experiencia, dando lugar a la aparición de sesgos de diversa naturaleza20 que pueden ser considerados por el adversario como un elemento más para la consecución de sus objetivos políticos.
Inicialmente, una primera aproximación de heurística sería la proporcionada por Laver21; «en la toma de decisiones, la regla del pulgar puede ser en la práctica muy efectiva pero nunca se demostrará formalmente que sea la mejor respuesta a cualquier país que se preste».
La heurística en la toma de decisiones
La heurística moderna viene de la mano de los psicólogos israelíes Tversky y Kahneman que en 197422 publicaron un interesante estudio que sistematizaba los sesgos derivados de aplicar la heurística en la toma de decisiones. En síntesis, los estudios intentaban demostrar que los seres humanos, en su toma de decisiones, no son tan racionales como podríamos entender. Al enfrentarse a decisiones complejas no suelen procesar información de manera lógica y objetiva. Huyen del método racional y aplican estrategias heurísticas que, aunque útiles, pueden llevar a sesgos sistemáticos y errores predecibles23. Además, en el proceso de toma de decisiones intervienen no solo los sesgos, sino también las emociones del decisor.
Estas primeras indagaciones sirvieron como base para describir la teoría de las perspectivas24, cuyo reconocimiento internacional se refrendó al asignarle, al segundo, el premio nobel de economía por sentar las bases de la economía del comportamiento, que pretende explicar la diferencia entre la toma de decisiones real y la óptima cuando seguimos un método racional. Ambos autores definen la heurística moderna como el conjunto de reglas cognitivas que, de manera inconsciente, todo ser humano aplica al procesar la información que recibe del exterior y que permiten reducir tareas complejas —como asignar probabilidades y predecir valores— a operaciones de juicio más simples.
Desde hace algunos años, los analistas de relaciones internacionales han apreciado la influencia de los sesgos de naturaleza cognitiva y psicológica en aspectos cruciales en la arena internacional25. Es evidente que los procesos de toma de decisiones militares y en otros teóricamente más inmunes como los jurídicos26 están influenciados por la heurística y por los sesgos tanto cognitivos como psicológicos. La carrera de las armas es especialmente vulnerable cuando elementos como la obediencia militar o determinados estilos de liderazgo están presentes a lo largo de todo el proceso de toma de decisiones y actúan como indicadores que favorecen la validación de los sesgos del líder.
En el conflicto de Ucrania es particularmente llamativa la influencia de la percepción en la toma de decisiones y en especial la percepción de la amenaza. Por ejemplo, en países del Este de Europa, que estuvieron sometidos al yugo comunista, son los más proactivos a tomar decisiones más drásticas en el conflicto contra la Federación Rusa, un claro ejemplo de sesgo en la toma de decisiones, pues el análisis de factores determina conclusiones diferentes motivadas por los sesgos históricos de algunos de los miembros de las instituciones internacionales.
Es evidente que las decisiones de muchos líderes de Occidente en los prolegómenos de la guerra estuvieron plagadas de sesgos y errores en la percepción y en la evaluación de las líneas de acción del Kremlin. Robert Jervis27 desarrolla, en su famoso artículo, algunos problemas en la percepción de la amenaza, como por ejemplo «la disuasión funciona cuando el coste esperado de retar el statu quo es superior al de aceptarlo». Después de cuatro años de conflicto, deberíamos pensar si el orden internacional de carácter liberal se ha debilitado en nuestra contra como consecuencia de la guerra de Ucrania.
«Es una ilusión pensar que las percepciones están gobernadas por procesos racionales y no por creencias, experiencias pasadas y estereotipos»28. Un ejemplo claro es el cuestionamiento por parte de la comunidad internacional de los informes de inteligencia de los Estados Unidos en el conflicto de Irak después del fiasco que se produjo en la justificación de la guerra de Irak. Estas percepciones se instalan, no solo en los imaginarios individuales, sino también en los colectivos, y conforman grupos colectivos de presión que condicionan a los líderes políticos.
Aunque existen multitud de sesgos heurísticos vamos a analizar solo algunos de ellos, quizás los más adaptados al conflicto de Ucrania, como la disponibilidad heurística, la disonancia cognitiva, la imagen espejo o la heurística de representatividad.
La disponibilidad heurística
«La disponibilidad heurística es la simplificación derivada de la influencia que produce en nuestra decisión las imágenes que primero aparecen durante el juicio de la situación»29. Básicamente consiste en que aquellas imágenes que reverberan primero tienen más influencia en la decisión que vayamos a tomar. Un ejemplo podría ser si nos preguntamos qué riesgo es mayor: viajar en avión o en tren. Seguramente la mayoría contestarían en avión, cuando la realidad es que el transporte por avión es el que tiene menos tasa de accidentes. Sin embargo, sus accidentes son los que más se retienen en la retina por la severidad de las imágenes. Al escuchar la pregunta, evocan del subconsciente imágenes de accidentes de avión y condicionan la decisión del interrogado que se decanta por seleccionar el transporte por tren. Sin embargo, si preguntáramos a una población cercana a un accidente ferroviario calamitoso, la opción seleccionada mayoritariamente sería el transporte aéreo.
En los prolegómenos de la crisis de Ucrania la probabilidad de la invasión a gran escala se minimizó, entre otras circunstancias por no existir información que pudiera recordar un evento similar recientemente. En numerosas ocasiones se atribuía el masivo movimiento de tropas como un elemento disuasorio para obtener otros fines políticos, que es el primer juicio que reverberaba ante los acontecimientos de disponer de 130 grupos de combate en la frontera ucraniana.
Líderes, especialmente de la franja occidental europea, consideraron improbable la invasión, pues no tenían referentes históricos a los que recurrir además de una importante inexperiencia en el análisis de conflictos de guerra en territorio europeo. Tal y como indica el informe del Centro de la Haya de Estudios Estratégicos30: «Muchos decisores y estrategas políticos no tenían experiencia en guerra, la posibilidad de una invasión rusa se tornaba difícil de imaginar, lo que daba lugar a una predisposición a rechazar señales de una potencial invasión».
La disponibilidad heurística se modela en las audiencias con la información que se recibe principalmente de los medios de comunicación. El flujo de información que nutre a los individuos es un factor capital si queremos influir en la toma de decisiones tanto del líder político como de la población. Un masivo caso de estudio de disponibilidad heurística es la leyenda negra de España en las américas, donde información falsa contra España condiciona el pensamiento europeo relacionado con la actividad de los españoles en esos territorios.
Este caso también entra dentro del siguiente sesgo cognitivo, la disonancia cognitiva, porque la realidad —existen muchos individuos con rasgos autóctonos en donde estuvieron los españoles, pero no así en las colonias inglesas ni en las de otras naciones—, difiere sustancialmente de lo que aparece en la sociedad de la información —los españoles cometieron múltiples genocidios, mientras que las otras naciones no—.
La disonancia cognitiva
Concepto introducido por el psicólogo Leon Festinger, que publicó su teoría en su libro de 1957, A Theory of Cognitive Dissonance31. La teoría puede resumirse en un proceso de tres etapas, la primera de ellas cuando un individuo se enfrenta a dos cogniciones inconsistentes, es decir, sus creencias no coinciden con la realidad que percibe. Esta circunstancia le hace entrar en un estado de malestar psicológico (es decir, un estado de disonancia cognitiva). «Esta situación le motiva a utilizar estrategias para recuperar un estado satisfactorio»32.
El estado satisfactorio suele ser eliminar la disonancia, es decir, los elementos que no concuerdan con sus creencias. Para conseguir tal finalidad los decisores pueden tomar una variedad de acciones, entre ellas destacan las de evitar conocer información nueva que va en contra de sus creencias existentes o ignorar los datos de investigaciones33, o incluso informes de inteligencia.
En Europa, los líderes europeos sufrían una importante disonancia cognitiva entre las acciones rusas que, claramente, apuntaban a una invasión a gran escala, y lo que querían pensar, que básicamente era un movimiento para ganar ventajas de carácter estratégico34. Esta disonancia era menor al otro lado del charco, sin embargo, los informes de inteligencia americanos estaban plagados de disponibilidad heurística entre los líderes europeos, al aparecer en la retina el clamoroso fallo de la inteligencia en el conflicto de Irak.
Finalmente, líderes de la Europa Occidental, principalmente Alemania y Francia, consideraron que la paz estaba garantizada gracias a los principios básicos del liberalismo, es decir, la fortaleza de las relaciones diplomáticas sobre la base de una estrecha relación comercial entre las partes. Consideraron que esta forma de pensar se aplicaría a la Federación Rusa.
Otro ejemplo de disonancia cognitiva son las sanciones a la Federación Rusa. Inicialmente se consideró que las sanciones producirían efectos devastadores35, poco antes de la invasión, en la economía rusa y posteriormente se transmitió el mensaje de necesidad de paciencia estratégica para notar el efecto de las sanciones de la Unión Europea. En concreto el alto representante indicaba36, pocos meses después, que «las sanciones requieren paciencia estratégica porque puede tardar mucho tiempo en conseguir el efecto deseado». Transcurridos cuatro años desde el inicio del conflicto seguimos considerando la excelencia de las sanciones en su objetivo de frenar la agresión.
La imagen espejo
Este es uno de los mayores sesgos que se utilizan en los conflictos actuales para lograr polarizar la sociedad y conseguir así el apoyo político a la campaña. Consiste en asumir que el adversario piensa, decide y valora las cosas igual que nosotros además de asignarle atributos o comportamientos que no son veraces y tienden a la exageración. En esta forma de pensar juega un papel muy importante calificar al adversario con los mismos parámetros de uno mismo.
Las fases del conflicto han ido asumiendo una mayor carga de agresividad y polarización contra la Federación Rusa. Tanto es así que, durante años, se impedía cualquier tipo de contacto político o negociaciones con el presidente de Rusia, al cual se le atribuían las características que Occidente más detesta.
En el marco de la toma de decisiones, se proyectó la forma de pensar de Putin a la propia de los líderes occidentales, quienes consideraban que no compensaba entrar en un conflicto de esta intensidad. Fundamental el juego coste-beneficio que siempre impera en el pensamiento occidental, especialmente cuando hablamos del número potencial de bajas que en el oso ruso apenas tiene influencia. A esta circunstancia hay que unir las declaradas sanciones de la Unión Europea y de otros países que iban a aplicar en el caso de que se decantara por la invasión. La previsión del comportamiento del contrario quedaba condicionada por el pensamiento propio, con la suposición de que debía dirigir las acciones del Kremlin37, craso error, puesto que sus parámetros y lógicas no son las occidentales.
La heurística de confirmación
Es quizás el caso más conocido y se produce cuando interpretamos o buscamos la información para confirmar lo que nosotros pensamos. Se produce tanto a la hora de inhibir la información que es desfavorable como amplificar o distorsionar aquella información que es favorable a nuestra postura, creencias o pensamientos. La distorsión de un hecho verdadero para validar nuestra postura es un ejemplo de desinformación, es decir, una tergiversación de un hecho verdadero para validar nuestras tesis.
El sesgo de confirmación produce un efecto de cohesión entre el decisor y sus audiencias, especialmente cuando el sesgo se dirige hacia creencias sociales positivas. Esto beneficia tanto al individuo como al grupo, facilitando su desarrollo38 y su difusión entre las audiencias. Produce un alineamiento entre ambas esferas, decisor y audiencias, además de proporcionar argumentos muy difíciles de combatir.
Cuando se produjo el acto de sabotaje del Nord Stream se culpó a la Federación Rusa, era sin duda lo más lógico y sencillo de concluir, que además confirmaba las tesis occidentales sobre la maldad de Putin. Sin embargo, tres años después del incidente, Dinamarca y Suecia han cerrado sus investigaciones sin resultados conocidos. Alemania mantiene la suya, no se conocen resultados globales, pero ha detenido y encarcelado a un ucranio culpándole del sabotaje39 (es cuestionable pensar que no haya tenido ayuda de un Estado para cometer tal acción). Curiosamente la primera noticia del sabotaje tuvo mucha repercusión en nuestra sociedad de la información, pero la detención del ucranio apenas tuvo eco. En el imaginario de los españoles perdura la idea de que Rusia es culpable.
Para ver la complejidad en rebatir la heurística de confirmación tenemos el ejemplo de las razones de la infame invasión de Ucrania. Se esboza la necesidad de actuar por parte de la Federación Rusa ante las cinco ampliaciones de la OTAN cuando el secretario de Estado de los Estados Unidos, James Baker40, prometió que no se ampliaría ni una pulgada al este. Estas ampliaciones han supuesto la ruptura de un acuerdo (no existe tal acuerdo) además de degradar la burbuja de seguridad y la zona buffer de la Federación Rusa. Es un hecho verdadero que la OTAN se ha ampliado cinco veces y todas ellas al este, el resto de las deducciones son falsas, una pura tergiversación de la realidad. Es un hecho verdadero que, por el Acta de Helsinki, firmada en 1971, la URSS dejaba libertad a cualquier nación para entrar en la organización internacional que deseara. Además, el Memorándum de Budapest41, firmado por la Federación Rusa, Ucrania, Kazajistán, Bielorrusia, Reino Unido y Estados Unidos, otorgaba protección de la integridad y soberanía territorial a Ucrania a cambio de la entrega de 5.000 ojivas nucleares a la Federación Rusa.
Esta narrativa que valida una falacia genera un factor de cohesión entre las audiencias rusas pero lo que es peor, induce un efecto solidario entre determinadas audiencias occidentales, pues aportan una justificación a las acciones rusas. Esta desinformación es compleja de rebatir puesto que solo se puede hacer desde el conocimiento de determinados datos, aspecto que está al alcance de pocos. El resultado final es que se difunde la felonía y no la información veraz.
Conclusiones
El conflicto de Ucrania es un ejemplo claro de constantes violaciones del método analítico racional de toma de decisiones por factores heurísticos. Es una realidad que tenemos que aceptar, no es una anomalía histórica, más al contrario, en niveles altos de toma de decisiones los sesgos del decisor suelen imponerse a los métodos analíticos tradicionales.
Lejos de ser un imponderable indeseado, quizás la postura correcta sea conocer estos aspectos que influyen en el decisor y tratarlo convenientemente pues puede dar resultados satisfactorios. Esta conclusión es especialmente evidente cuando nos encontramos con entornos en los conflictos muy complejos de analizar donde la tasa de acierto en la predicción es baja.
En estos casos puede ser conveniente asumir el riesgo de recurrir a la heurística, pues aporta una solución al problema de la velocidad de cambio del escenario estratégico, que obliga a tomar decisiones sin apenas tiempo para validar todo el proceso de asesoramiento en la toma de decisiones. La heurística puede llegar a cumplir una función de adaptación a la velocidad de los conflictos. Este aspecto es uno de los capitales en el dominio cognitivo, en concreto la superioridad en la toma de decisiones que se basa en la excelencia en el análisis de la información, pero actualmente quizás debiéramos migrar a modelos híbridos donde se contemple también la heurística para mejorar el proceso.
Todo ello bajo la premisa de que es necesario mitigar las consecuencias desafortunadas de decisiones con excesivo sesgo por parte de los líderes políticos, pues estas suelen ser malas consejeras cuando se deciden aspectos capitales para una nación. Se antoja complicado.
Simplemente la propuesta consiste en evaluar la mejor de las dos opciones siguientes: una decisión con carga heurística o una no decisión en tiempo. En tiempos de paz podemos optar por la segunda, en los tiempos turbulentos actuales cercanos al conflicto o durante los conflictos se exige la primera de las opciones. Quizás la clave sea acercar la heurística a los procesos intuitivos del decisor aportando conocimiento de la situación que le permita utilizar el maravilloso mecanismo del cerebro, pero eso será objeto de otro artículo, me temo.
Ignacio Nieto Fernández
Jefe del Integrated Advisory Team de Joint Force Command Brunssum Trimagister
en Estudios de Seguridad, Estrategia y Defensa
Las ideas contenidas en estos artículos son responsabilidad de sus autores, sin que reflejen necesariamente el pensamiento del CESEDEN o del Ministerio de Defensa.
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La influencia de la heurística en la toma de decisiones en el conflicto de Ucrania. (0,2 MB)
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The influence of heuristics on decision-making in the Ukraine conflict. (0,2 MB)
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