15 mar 2019
VV.AA.
Realineamientos estratégicos en el Oriente Medio.
La región de Oriente Medio ha sido un escenario privilegiado para observar el orden mundial, es decir, la distribución de poder y de autoridad entre los diferentes actores políticos internacionales. Su situación entre tres continentes, su riqueza en hidrocarburos, imprescindibles para el crecimiento económico, y sus propios avatares históricos desde el fin de la primera guerra mundial explican esta preeminencia en la escena internacional. No hay cambio en la relación de fuerzas de los principales actores que no se refleje muy pronto en esta región. Esto ha hecho que, independientemente de su interés intrínseco, que es mucho, la región de Oriente Medio sea analizada como teatro a escala de la lucha por el poder mundial.
En estos momentos, al final de la segunda década del siglo XXI, hay pocas certezas en lo que respecta al orden mundial, salvo que estamos en un momento de transición. Se habla de crisis del modelo liberal, que con EE.UU. como poder hegemónico,
sucedió a la guerra fría. Esta, inmediatamente posterior a la segunda guerra mundial y que duró cuatro décadas, aparecía con una claridad que luego no se ha vuelto a repetir el reparto de fuerzas, pues fue un orden bipolar en el que el poder se repartía entre EE.UU. y la URSS, que ofrecían modelos políticos y económicos propios a los países de sus bloques respectivos.