IEEE. Wagner en el Sahel: una amenaza paramilitar, demográfica e informacional para la seguridad europea en África

Mapa de operaciones de desinformación en África. ACSS

14 nov 2025

IEEE. Wagner en el Sahel: una amenaza paramilitar, demográfica e informacional para la seguridad europea en África

Manuel J. Gazapo Lapayese. Analista de seguridad internacional y conflictos armados. Profesor universitario especialista en geopolítica y terrorismo global.

Introducción

En pleno 2025, el Grupo Wagner continúa ocupando y preocupando a multitud de organismos de seguridad internacional. Las diferentes entidades que han analizado su naturaleza coinciden en que Wagner puede entenderse como una red de mercenarios y agentes híbridos que llevan a cabo operaciones paramilitares en beneficio de los intereses de Moscú.

Las acciones destinadas a luchar contra este grupo han ido creciendo en los últimos tiempos de manera significativa. A principios de 2023, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos tomó la decisión de catalogar y definir a la empresa militar privada Wagner como organización criminal transnacional. Fue el Contraalmirante John F. Kirby, entonces portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de EEUU, quién anunció que Washington hacía uso de la Orden Ejecutiva 13581, publicada en el año 2011, para dotar a sus agencias de inteligencia y de seguridad de mayores capacidades y mejorar así los instrumentos destinados a frenar el incremento de las actividades de Wagner en diferentes regiones.

En la misma línea, desde 2023, la Unión Europea ha intensificado de forma progresiva sus acciones para contener y debilitar al Grupo Wagner y a su sucesor, el África Corps. En el ámbito jurídico y coercitivo, el Consejo ha ampliado la EU Global Human Rights Sanctions Regime, incorporando en febrero de 2023 a once individuos y siete entidades vinculadas a Wagner por violaciones de derechos humanos en la República Centroafricana y Sudán imponiendo la congelación de activos y prohibiciones de viaje1. En abril de ese mismo año, tanto Wagner como el medio RIA FAN, parte esencial del ecosistema mediático prorruso, fueron incluidos en la lista de sanciones de la UE por su papel en la agresión contra Ucrania2. Paralelamente, se prorrogó hasta diciembre de 2026 la vigencia del régimen global de sanciones por derechos humanos3. En octubre de 2024, Bruselas dio un paso más creando un nuevo marco específico contra actividades híbridas rusas como ciberataques, campañas de desinformación, sabotaje o instrumentalización de migrantes, lo que abrió la puerta a sancionar directamente a operadores y redes de influencia asociadas a Wagner en África4. Estas medidas se complementaron con los paquetes de sanciones contra Rusia de mayo y julio de 2025, que reforzaron el cerco a las redes financieras, logísticas y propagandísticas empleadas también en África5. Finalmente, el Parlamento Europeo ha mantenido la presión política reclamando la inclusión de Wagner en la lista de organizaciones terroristas de la UE, subrayando la percepción compartida de que se trata de un actor híbrido que combina violencia paramilitar, expolio de recursos y manipulación informativa con consecuencias directas para la seguridad europea6.

Estas acciones y esfuerzos legales encuentran su motivación en un hecho constatable y sumamente preocupante: en los últimos años, concretamente desde el inicio de la segunda invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022, la presencia del Grupo Wagner se ha expandido por diferentes áreas de África, especialmente en la franja Sahelo-Sahariana, insuflando una notable incertidumbre en Europa por sus implicaciones en la seguridad internacional7. Esta región, que abarca países como Mali, Burkina Faso y Níger, se ha convertido, tal y como se advierte en el Índice Global de Terrorismo 2025 (GTI) del Institute for Economics Peace en un escenario clave donde convergen conflictos armados, terrorismo, crisis humanitarias y una intensa guerra de la información. Los acontecimientos recientes, que incluyen golpes de Estado en cadena y la expulsión de misiones occidentales, apuntan a un declive de la influencia occidental en África. Mientras que la presencia europea se ve mermada, emergen nuevos conflictos asimétricos y nuevas formas de guerras por delegación o proxy war con actores como Wagner a la cabeza8.

“The region has seen large changes in its conflict dynamics with an array of armed state and non-state actors waging war, controlling large swathes of territory and using resource extraction and illicit economies to advance their strategic goals. […] The involvement of Africa Corps, formerly the Wagner Group has exacerbated tensions. Despite the group’s presence, attacks and deaths attributed to terrorism have remained prevalent in the region”9.

Dos hipótesis orientan este estudio: En primer lugar, que Wagner actúa como un instrumento híbrido ruso cuyo objetivo es desestabilizar el Sahel para amenazar la seguridad europea. En segundo lugar, que Wagner ejemplifica el declive de la presencia occidental en la región, al tiempo que emergen nuevas modalidades de guerra por delegación. En base a estas dos hipótesis se examinarán de manera equilibrada varias dimensiones del problema –paramilitar/securitaria, demográfica/humanitaria, informacional/propagandística, así como la económica/recursos naturales– con referencias específicas a los casos de Mali, Burkina Faso y Níger, entre otros.

El objetivo es vincular las alteraciones severas que el fenómeno Wagner está generando en el Sahel con las implicaciones directas e indirectas para la seguridad europea, prestando especial atención a España como frontera sur de la UE.

España y sus socios europeos consideran la inestabilidad en el Sahel como una amenaza directa: la región se percibe ya como la “frontera avanzada de Europa” en el sur10. A lo largo del artículo se argumentará cómo las actividades de Wagner en el Sahel –desde operaciones paramilitares hasta campañas de desinformación y explotación de recursos– configuran una amenaza multidimensional para Europa.

Marco histórico y conceptual

Tal y como señala el Consejo de la Unión Europea, el Grupo Wagner “es una entidad militar privada […] con sede en Rusia, creada en 2014, dirigida por Dimitriy Utkin y financiada por Yevgeniy Prigozhin”11. Inicialmente el grupo fue desplegado de forma encubierta en Ucrania oriental y Siria, evolucionando después en un instrumento de la política exterior rusa para ejercer influencia en distintos continentes12. Aunque presentado a veces como una empresa militar privada autónoma, Wagner ha operado siempre con la aquiescencia y apoyo logístico del estado ruso, sirviendo como pantalla para actuar donde el Kremlin prefiere mantener la llamada negación plausible o plausible deniability13. En la práctica, se trata de una forma de guerra híbrida: Wagner combina capacidades paramilitares, actividades económicas ilícitas, y operaciones psicológicas o informativas, todo ello fuera de los cauces tradicionales de las fuerzas armadas regulares14. Esto permite a Moscú proyectar poder en regiones inestables sin un despliegue oficial, evitando compromisos diplomáticos directos, pero obteniendo beneficios estratégicos15.

Históricamente, África ha sido un terreno de competencia entre potencias. En tiempos de la Guerra Fría, las superpotencias se apoyaban en facciones locales y se desarrollaron las llamadas proxy wars. En la actualidad, el declive relativo de la presencia occidental, ejemplificado en la reciente finalización de muchas operaciones europeas, ha abierto espacios que actores como Rusia han aprovechado mediante Wagner para llenar el vacío de seguridad16. Wagner actúa como una compañía de mercenarios altamente politizada que interviene a petición de gobiernos locales, pero en beneficio geopolítico de un tercero17. Esta modalidad encaja en la estrategia rusa de guerra no lineal, donde se difuminan las fronteras entre guerra y paz, y se emplean actores no estatales para debilitar la influencia de rivales18.

En el Sahel, las dinámicas locales de inestabilidad –insurgencias yihadistas, conflictos étnicos, fragilidad estatal– han brindado la oportunidad para que Wagner se presente como proveedor de seguridad “alternativo” tras el desgaste de la intervención occidental19. Las juntas militares de Mali y Burkina Faso, surgidas de golpes en 2020-2022, abrazaron un discurso de soberanía anti-neocolonial, expulsando tropas francesas y misiones europeas mientras invitaban a “nuevos socios” como Rusia para apoyarlos. En este relato, Wagner encarna la ayuda sin condiciones democráticas que estos regímenes buscaban, a la vez que Moscú capitaliza la narrativa de “liberación del yugo occidental” en África20. Este marco ideológico –reforzado por campañas de desinformación– ha facilitado la consolidación de Wagner en el Sahel como herramienta de poder ruso, con implicaciones preocupantes para Europa, que ve cómo un competidor estratégico gana terreno en su vecindario meridional.

A continuación, se analizarán detalladamente las distintas dimensiones de la amenaza que supone Wagner en el Sahel, articulando cómo lo paramilitar, lo demográfico-humanitario, lo informativo-propagandístico y lo económico convergen para afectar la seguridad europea, y en particular a España como puerta de entrada de los efectos desestabilizadores provenientes de África.

Dimensión paramilitar y securitaria

La dimensión paramilitar hace referencia a las operaciones militares y de seguridad llevadas a cabo por Wagner y su impacto en la estabilidad regional y, por extensión, en la seguridad europea.

En Mali, la llegada de Wagner a finales de 2021 supuso un cambio drástico en el panorama de seguridad. A invitación de la junta militar liderada por el coronel Assimi Goïta, unos 1.000 mercenarios de Wagner comenzaron a operar en Mali con el cometido declarado de adiestrar al Ejército maliense (FAMa) y apoyar la lucha contra grupos rebeldes y yihadistas –como las milicias tuareg del Azawad o franquicias de Daesh y Al-Qaeda– que asolan el norte y centro del país21. En sus primeros meses de actividad, las fuerzas malienses con asesoramiento de Wagner lograron recuperar el control de hasta un 44% del territorio en zonas conflictivas del centro-norte22, un avance que el gobierno de Bamako presentó como éxito. Sin embargo, estas operaciones vinieron acompañadas de acusaciones de brutales violaciones de derechos humanos. Numerosos informes documentaron masacres de civiles presuntamente perpetradas en operaciones conjuntas FAMa-Wagner, destacando la matanza de Moura de marzo de 2022 donde habrían sido ejecutados sumariamente cientos de habitantes de una aldea sospechosa de albergar yihadistas23.

“Las fuerzas armadas malienses y sus aliados extranjeros del grupo Wagner ejecutaron ilegalmente a 500 o más personas durante el asedio a la localidad de Moura entre el 27 y el 31 de marzo de 2022. También documenta los casos de 58 mujeres y niñas que sufrieron violencia sexual a manos del personal militar maliense”24.

La ONU llegó a pedir investigaciones sobre posibles crímenes de guerra cometidos por “elementos militares extranjeros”25 en Mali, en clara alusión a Wagner. El coste humano de la campaña antiyihadista con métodos expeditivos provocó que varios socios internacionales suspendieran su apoyo a Mali, acelerando la retirada de tropas francesas y de la misión de paz de la ONU MINUSMA26. Para 2023, Francia había completado su retirada y la misión de la ONU fue expulsada por las autoridades malienses, dejando el monopolio de la asistencia militar extranjera en manos de Rusia27.

En Burkina Faso, una trayectoria similar se produjo un año después. Tras dos golpes militares en 2022 motivados por el deterioro de la seguridad ante el yihadismo, la junta encabezada por Ibrahim Traoré adoptó una postura abiertamente hostil a la antigua metrópoli francesa y rompió la cooperación militar con París28. A principios de 2023, Uagadugú exigió la salida de las fuerzas especiales francesas estacionadas en el país, coincidiendo con multitudinarias protestas anti-francesas en la capital, a menudo ondeando banderas rusas. En este contexto, Wagner emergió como el socio preferido para llenar el vacío de seguridad: si a finales de 2022 mercenarios rusos llegaron discretamente a Burkina Faso para evaluar la situación, a principios de 2023 ya se habían integrado como instructores de unidades locales29. La misión principal encomendada a Wagner en Burkina ha sido entrenar a las fuerzas armadas en tácticas contra-insurgencia y proveer seguridad directa al régimen de Traoré, incluyendo la protección personal del presidente de la transición30. Al igual que en Mali, la toma de poder por parte de los paramilitares y los mercenarios ha provocado un endurecimiento de las operaciones militares: medios de comunicación, observadores internacionales y organizaciones de derechos humanos han denunciado un fuerte aumento de ejecuciones extrajudiciales de civiles sospechosos de colaborar con insurgentes. Un ejemplo trágico es la matanza de Karma acontecida en abril de 2023, donde soldados burkineses asesinaron a al menos 150 civiles en represalia por una emboscada yihadista; algunos testimonios sugirieron la posible presencia de “instructores extranjeros”31 en la operación, aunque esto no ha sido verificado.

“Los combatientes de Wagner, en colaboración con grupos armados locales, han sido acusados de cometer graves violaciones de los derechos humanos en Malí. Human Rights Watch afirma que los mercenarios rusos y las fuerzas armadas de Malí han ejecutado sumariamente y hecho desaparecer por la fuerza a varias docenas de civiles desde diciembre de 2022”32.

Lo cierto es que la espiral de violencia en Burkina no se ha contenido: los grupos armados siguieron avanzando y controlando amplias zonas rurales, contribuyendo a que el país registre el mayor número de muertes por terrorismo en el mundo en 202333. El déficit de eficacia de Wagner en brindar seguridad sostenible, junto con las atrocidades cometidas, plantea interrogantes sobre si su presencia realmente mejora la situación o la agudiza, un asunto de directa relevancia para la seguridad europea dado el riesgo de que un Sahel aún más ingobernable se convierta en santuario de terrorismo transnacional.

En Níger, la influencia de Wagner se manifestó de forma más indirecta pero igualmente perturbadora. Niamey fue hasta hace poco el principal aliado occidental en la región, albergando bases francesas y estadounidenses cruciales para la lucha antiterrorista en el Sahel. Sin embargo, el golpe militar de julio de 2023 derrocó al presidente electo Mohamed Bazoum –figura clave pro-occidental– e instaló una junta que rompió con Francia y se acercó discursivamente a Moscú34. Aunque inicialmente Wagner no tenía presencia formal en Níger, los nuevos líderes recibieron con simpatía su oferta de “cooperación”. De hecho, tras el golpe se sucedieron manifestaciones populares en Niamey exhibiendo banderas rusas y coreando lemas a favor de Vladimir Putin y Wagner, en una repetición del guion visto en Mali y Burkina35. Diversas fuentes reportaron que la junta solicitó apoyo a Wagner para consolidar su poder frente a posibles intervenciones de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental36. Para finales de 2023, no había confirmación de combatientes de Wagner desplegados en Níger37. Sin embargo, a inicios de 2024, Rusia envió contingentes militares oficiales bajo la nueva etiqueta de África Corps para efectuar misiones de entrenamiento y provisión de equipamiento en Níger, evidenciando la continuidad del interés ruso38. La expulsión total de las tropas francesas de Níger en otoño de 2023 supuso un duro golpe a la postura europea en el Sahel: la última base occidental en la zona del trípode Mali-Burkina-Níger se perdió, lo que implica una degradación considerable de las capacidades de vigilancia preventiva e intervención antiterrorista en la franja saheliana. Desde la perspectiva europea, esta pérdida de acceso estratégico a Níger –país bisagra entre el Sahel y el Mediterráneo– incrementa la vulnerabilidad ante amenazas que puedan emerger de un Sahel sin control, ya sea proliferación de grupos yihadistas o expansión de redes criminales que podrían alcanzar directamente territorio magrebí y europeo.

Cabe destacar que la transición de Wagner hacia el África Corps –como fuerza expedicionaria oficial del Ministerio de Defensa ruso creada tras la muerte de Yevgeny Prigozhin en 2023– no ha supuesto la disminución del riesgo paramilitar, sino su formalización. Tras el sospechoso fallecimiento de Prigozhin en agosto de 2023, Moscú actuó rápidamente para absorber las operaciones de Wagner en África bajo mando estatal directo, a fin de evitar perder influencia39. La marca África Corps comenzó a emplearse para identificar a los contingentes rusos en el Sahel: en Mali, elementos del Wagner original fueron gradualmente sustituidos o reincorporados bajo esta nueva estructura durante 2024, quedando bajo control del Ministerio de Defensa ruso40. De igual modo, en enero de 2024 un primer contingente de 100 efectivos del África Corps llegó a Burkina Faso para relevar a los contratistas de Wagner y establecer una base militar permanente cerca de Uagadugú41. Este proceso confirma que Rusia no pretende retirarse del Sahel, sino al contrario, consolidar una presencia paramilitar permanente pero ahora sin la ambigüedad de una empresa privada: se trata de fuerzas prácticamente oficiales operando en apoyo de regímenes afines42. Para Europa, este hecho agrava la dimensión geopolítica del problema porque ya no se enfrenta solo a mercenarios incontrolados, sino a la proyección directa de poder ruso en su vecindario sur, con todas las implicaciones que ello conlleva en términos de rivalidad estratégica.

En suma, la dimensión securitaria de Wagner en el Sahel revela una paradoja inquietante: bajo la promesa de combatir el terrorismo y estabilizar gobiernos locales, Wagner ha contribuido a debilitar los esfuerzos internacionales de paz, exacerbar la violencia contra civiles y afianzar regímenes militares que antes vivían aislados. Esta situación redunda negativamente en la seguridad europea. Un Sahel más inestable puede convertirse en foco de amenaza terrorista contra intereses europeos, como ya se teme con la posible creación de santuarios yihadistas libres de la presión occidental43. Además, la presencia hostil de fuerzas vinculadas a Rusia en la región dificulta cualquier eventual retorno de misiones europeas y puede desencadenar una escalada de tensiones Este-Oeste en África, añadiendo un frente meridional a las preocupaciones de seguridad europea tradicionalmente centradas en el flanco oriental.

Dimensión demográfica y humanitaria

La dimensión demográfica y humanitaria se refiere al impacto sobre la población civil y los movimientos migratorios derivados de la desestabilización en el Sahel, fenómenos íntimamente ligados a la seguridad europea dado que Europa se ve concernida por crisis de refugiados, inmigración irregular y tragedias humanitarias en su periferia. Las acciones de Wagner y la dinámica de conflictos donde interviene tienen efectos pronunciados en la población local: víctimas civiles, desplazamientos masivos, crisis alimentarias y de derechos humanos.

En Mali, tras una década de conflicto, la situación humanitaria es crítica y la presencia de Wagner ha introducido nuevas capas de complejidad. Las operaciones militares brutales, como la mencionada masacre de Moura, no suponen únicamente pérdidas humanas directas, sino que infunden terror en comunidades enteras, provocando que miles de familias huyan de sus aldeas por temor a represalias indiscriminadas44. A esto se suma que la retirada de fuerzas internacionales de mantenimiento de la paz (MINUSMA) a fines de 2023, forzada por el gobierno de Mali y coincidente con la expansión de Wagner, dejó a muchas poblaciones sin protección ni asistencia básica45. Varias localidades del norte que dependían de la presencia de cascos azules vieron reanudarse los combates entre el ejército y rebeldes tuareg según se marcharon las tropas de la ONU, lo que provocó nuevos desplazamientos y penurias para la población civil. Según ACNUR, el número de desplazados internos en Mali supera los 400.000, mientras que otros 160.000 malienses han buscado refugio en países vecinos, cifras que han tendido al alza con el deterioro de la seguridad46. Estos flujos de desplazados, de no atenderse, pueden transformarse en migraciones transcontinentales si la situación no mejora, ya que personas desesperadas están emprendiendo la ruta hacia el norte, con destino final en Europa.

El caso de Burkina Faso es aún más dramático en términos demográficos. La violencia yihadista combinada con la respuesta militar implacable ha generado una de las peores crisis de desplazamiento interno del mundo. A finales de 2023, se estimaba que más de 2 millones de burkineses eran desplazados internos, cerca del 10% de la población, un incremento exponencial desde 201847. Solo en 2022-2023, periodos marcados por los golpes de Estado y la llegada de Wagner, se agregaron cientos de miles de nuevos desplazados. Comunidades enteras del norte y este del país han huido de áreas rurales acosadas por masacres yihadistas o por ofensivas militares que no distinguen bien entre combatientes y civiles48. Además, el hambre se cierne sobre muchas zonas: la inseguridad alimentaria se agrava porque la violencia impide las cosechas y obstaculiza la entrega de ayuda humanitaria. El Programa Mundial de Alimentos advirtió que en 2023 más de 3,4 millones de personas en Burkina necesitaban asistencia urgente para alimentarse, escenario agravado por la restricción de ONG internacionales impuesta por las autoridades49. Este deterioro humanitario tiene ramificaciones para Europa: en primer lugar, por una cuestión de valores y compromisos en tanto la UE y sus Estados miembros son grandes donantes de ayuda en el Sahel. En segundo lugar, porque el colapso de las condiciones de vida puede traducirse en presión migratoria adicional hacia el norte. Ya se ha observado un incremento de refugiados burkineses cruzando a países costeros como Costa de Marfil o Ghana. Si estas rutas interiores se saturan o si las condiciones empeoran, no es descartable que más personas intenten alcanzar el norte de África y eventualmente Europa en busca de seguridad.

Si se focaliza la atención en Níger, se debe subrayar que este país desempeña un papel capital y crucial en el tránsito migratorio regional. Antes del golpe de 2023, Níger cooperaba con la UE para controlar los flujos migratorios por la ruta transahariana. Tras la ruptura con Occidente, hay temores de que Niamey relaje las medidas de control migratorio o incluso las utilice como herramienta de presión, sabiendo que la UE valora esa cooperación50. Centros de estudios de referencia en el ámbito de la seguridad como el International Centre for Counter-Terrorism, la Rand Corporation o el French Institute of International Relations han advertido que el general Abdourahamane Tchiani -antiguo líder de la junta militar y actual presidente del país- y el grupo Wagner están utilizando a los migrantes como si de un arma se tratase: Rusia y sus aliados locales no impiden que los nuevos y más agudizados flujos migratorios atraviesen el Sahel hacia Libia o el Magreb, lo cual incrementa de manera preocupante la llegada de migrantes a las costas europeas, lo que a su vez genera tensiones políticas y sociales en la UE51. Si bien la mayoría de los movimientos migratorios de África Occidental siguen siendo intracontinentales –con un 90% de migrantes de África Occidental permaneciendo en África52–, incluso un pequeño aumento en el 10% que se dirige a Europa tiene un gran impacto mediático y político en países europeos.

España, en particular, está en la primera línea de recepción en la ruta migratoria Mediterráneo Occidental. Diez años después de la crisis de inmigración irregular a consecuencia de la guerra en Siria, España como estado miembro de la UE más expuesto a este fenómeno líquido53, está presenciando un incremento masivo de llegadas de personas originarias del Sahel o de países costeros que acogen refugiados del Sahel54. Esto puede visualizarse en el drástico aumento de llegadas a Baleares y Canarias desde Senegal, Gambia y Mauritania tras la inestabilidad en Mali y Burkina, con migrantes que huyen indirectamente de la inseguridad regional.

“Con la publicación del último informe sobre inmigración irregular del Ministerio del Interior, se puede observar que Canarias vuelve a batir récords. Un mes más, las cifras de 2024 superan las de 2023 en el mimo periodo de tiempo. Mientras el año pasado arribaron 14.967 migrantes irregulares a las islas en los nueve primeros meses del año, este 2024 lo han hecho un 105,7% más, alcanzando los 30.808”55.

Otro aspecto demográfico crucial es el crecimiento poblacional explosivo de la región del Sahel, que duplica o triplica la media mundial, en contraste con una capacidad estatal menguante para proveer servicios. Esta bomba demográfica unida a la crisis climática que desertifica tierras y a los conflictos cronificados, proyecta un escenario de millones de jóvenes sin oportunidades, potencial caldo de cultivo para la migración masiva o la radicalización terrorista56. Si Wagner y los regímenes a los que apoya no contribuyen a estabilizar y ofrecer unas mínimas perspectivas a esta población, es más que previsible que en un futuro muy cercano Europa se enfrente, en su periferia, a oleadas migratorias y crisis humanitarias aún más severas. La seguridad humana de los habitantes del Sahel está intrínsecamente vinculada a la seguridad europea: no solo por la migración, sino porque la desesperación y el colapso social pueden traducirse en nuevos riesgos y amenazas transnacionales que afecten directamente al continente europeo.

Finalmente, desde un enfoque humanitario, la llegada de Wagner ha coincidido con un retroceso en los derechos humanos y libertades en los países donde se asienta. La presencia de mercenarios suele ir acompañada del hostigamiento a periodistas y ONG internacionales, impidiéndoles documentar abusos. Por ejemplo, en Mali se expulsó al jefe de derechos humanos de la MINUSMA y se ha restringido el acceso de investigadores de la ONU tras denuncias de atrocidades57. En la República Centroafricana –donde Wagner opera desde 2018– organizaciones internacionales han reportado violencia sexual generalizada y ejecuciones sumarias vinculadas a estos mercenarios58. Este patrón podría replicarse en el Sahel: la impunidad de Wagner debilita los primarios y reducidos sistemas de rendición de cuentas y socava el estado de derecho, provocando daños de largo plazo en el tejido social. Europa, que promueve valores democráticos y de derechos humanos en su vecindario, ve frustrados sus esfuerzos y enfrenta el dilema de cómo proteger a la población civil a distancia, sin presencia sobre el terreno debido a la hostilidad de los regímenes apoyados por Wagner.

En síntesis, la dimensión demográfica y humanitaria evidencia que la influencia de Wagner en el Sahel tiene un rostro humano trágico: se cuentan en vidas perdidas, comunidades desplazadas y esperanzas rotas. Para Europa, las consecuencias se materializan en crisis de refugiados potenciales, retos migratorios y obligaciones morales y legales de responder a emergencias humanitarias en su vecindad. Además, la instrumentalización del sufrimiento humano como arma política –sea fomentando flujos migratorios o narrativas antioccidentales basadas en el agravio colonial– supone un desafío complejo que trasciende la seguridad tradicional, ubicándose en el plano de la seguridad humana y la resiliencia social y política de Europa ante impactos externos.

Dimensión informacional y propagandística

Tal y como se señala en el documento Innovative technologies shaping the 2040 battlefield, desarrollado en 2021 a solicitud del Panel for the Future of Science and Technology (STOA) del Parlamento Europeo, la evolución contemporánea de la guerra ha ampliado sus dominios más allá del terreno físico, incorporando la dimensión cognitiva, en la que la mente humana se convierte en un espacio estratégico de confrontación. En este nuevo marco, el Grupo Wagner constituye un ejemplo paradigmático de cómo actores híbridos emplean la guerra cognitiva como complemento a sus operaciones militares tradicionales.

Más allá de su participación en combates en escenarios como Malí o Ucrania, Wagner ha desplegado campañas sistemáticas de desinformación y propaganda, diseñadas para manipular percepciones, moldear narrativas y erosionar la cohesión interna de las sociedades que habitan en la franja sahelo-sahariana y en toda África. La expansión tecnológica y la saturación informativa hacen que los individuos y comunidades sean especialmente vulnerables a este tipo de operaciones, donde la manipulación cultural, la explotación de redes sociales y la propagación de noticias falsas actúan como armas de desgaste psicológico.

Tal y como se desprende del NATO Warfighting Capstone Concept, la guerra cognitiva se caracteriza por su sutileza y por los efectos acumulativos que genera a medio y largo plazo: no busca victorias inmediatas en el campo de batalla, sino la transformación progresiva de las actitudes, creencias y respuestas sociales59. En este contexto, cada ciudadano puede convertirse, consciente o inconscientemente, en un vector de transmisión de información estratégica, lo que otorga a Wagner y a sus patrocinadores un acceso invaluable a la inteligencia social de sociedades abiertas, como las democráticas occidentales.

El caso concreto de Wagner/África Corps ilustra con claridad cómo la guerra cognitiva permite obtener efectos estratégicos de gran alcance. Mediante la erosión de la confianza en instituciones, la exacerbación de divisiones sociales y la difusión de un relato alternativo favorable a Rusia, estas tácticas están remodelando el entorno de seguridad global y constituyen un desafío directo a la estabilidad política, informativa y cultural de Europa.

La dimensión informacional -guerra de la información, narrativa, propaganda e influencia mediática- ejercida en torno a las operaciones de Wagner, es un frente intangible que ha sido y es central en la estrategia de Rusia para ganar apoyo local en África y erosionar la legitimidad de la presencia occidental, constituyendo un elemento clave de la amenaza híbrida. En el Sahel, la batalla por el relato ha acompañado cada paso de la intervención de Wagner, con efectos tangibles en las actitudes de la población y las decisiones políticas de los gobiernos de la región.

Uno de los pilares de la influencia rusa ha sido la creación y difusión de una narrativa “anti-imperialista” y pro-rusa que resuena con el sentimiento poscolonial latente. A través de redes sociales, medios locales aliados y campañas encubiertas, se ha propagado la idea de que Francia y Occidente fracasaron en el Sahel, e incluso que alimentaron la inestabilidad deliberadamente, mientras que Rusia –y Wagner como su brazo– vienen como verdaderos liberadores desinteresados. En Mali, antes y durante la llegada de Wagner, emergieron múltiples páginas web e infinidad perfiles de Facebook y cuentas de Twitter, Instagram, TikTok, Telegram, Vkontakte y Odnoklassniki de origen dudoso que acusaban a Francia de apoyar a grupos terroristas o de expoliar recursos, a la par que ensalzaban la cooperación con Rusia60. Esta campaña logró que amplios sectores de la opinión pública maliense cambiaran de postura en tiempo récord: en 2019 la mayoría veía con buenos ojos la presencia francesa contra el yihadismo; para 2021-2022, tras la andanada propagandística, muchas voces apoyaban la expulsión de Barkhane y la entrada de “amigos rusos”. Las manifestaciones populares en Bamako con banderas rusas y pancartas anti-Francia en 2022, cuidadosamente orquestadas en redes, ofrecieron al régimen militar la “prueba” de legitimidad social para reorientar sus alianzas61.

Esta maquinaria informativa en el Sahel no surgió espontáneamente. Corresponsales de guerra, entidades de investigación especializadas en ciberoperaciones como Logically y medios como BBC, RFI, NPR o Libération han destapado y denunciado la implicación de operadores internacionales de desinformación vinculados al entorno de Yevgeny Prigozhin. En otros muchos, un actor clave en este aspecto era Luc Michel, un sujeto belga que, hasta su fallecimiento en abril de 2025, mantenía estrechos lazo con el ideólogo ultra radical ruso Alexander Dugin y dirigía la llamada “Russosphère” africana, una red de ONGs pantalla, sitios web y perfiles que difundían contenido prorruso en francés en toda África occidental62. Como aparece referenciado en el informe Wagner Deconstuction de la Fundación Come Back Alive, Michel coordinó campañas en Mali y Burkina Faso para amplificar mensajes pro-Wagner63.

“It's the latest example of how influence campaigns connected to Russia capitalize on and political divisions – a continuation of the tactics the Kremlin used during the 2016 U.S. presidential election. And it shows how remains a potent channel to spread pro-Russian messages, even as the big technology platforms have tried to crack down on manipulation and state-backed propaganda […] The majority of Michel's operations in Africa promote pan-Africanism and anti-colonialist sentiment as a rallying point to support Michel's central thesis: that African countries would benefit from distancing themselves from their European colonizers and developing closer ties with Russia”64.

“Luc Michel, a self-proclaimed political activist with a history of engaging in operations targeting Africa with pro-Russian online content. These operations widen their scope to target French speakers […] The nexus of these individuals with known platforms espousing extremist and often Russia-associated propaganda and misinformation, indicates the potential that Russia- state affiliated misinformation campaigns are being directly or indirectly expanded to target specific U.S. communities, in addition to influence operations in Africa […] Michel has since engaged in influence operations in Libya, Central African Republic, Chad, Equatorial Guinea, and Burundi. Gaining more than 78,000 followers and subscribers across platforms”65.

Asimismo, el proyecto “All Eyes on Wagner” documentó un uso intensivo de cuentas falsas y contenido generado con IA en Burkina Faso para propagar noticias falsas anti-francesas y ensalzar a Rusia66. Esta innovación tecnológica –videos deepfake, fotos manipuladas, etc.– ha añadido una capa de credibilidad aparente a la propaganda, engañando a audiencias locales con desinformación sofisticada. El efecto acumulativo ha sido la radicalización de la opinión pública contra Occidente en países como Mali y Burkina: dirigentes comunitarios, líderes de opinión en redes sociales, jóvenes e incluso prensa local ahora replican esa narrativa, en muchos casos sin distinguir la línea entre genuino sentimiento patriótico y manipulación extranjera.

“Since March 2022, media affiliated with Evgeni Prigozhin has spread anti-colonialist narratives, amplified demonstrations and messages of support for the war led by Russia in Ukraine. Research has shown how persistent Russian influence operations are and aligned on key political moments in Burkina Faso […] The anatomy of the pro-Russian influence campaign shows that the techniques include: the production and dissemination of impactful videos via fake accounts or by relying on highly followed political influencers; micro-targeting or the use of Facebook advertising to deliver anti-Western messages to Burkinabè audiences; the call to demonstrate which is relayed via advertisements, copy-pasted messages, and relayed via groups by fake accounts created recently; the creation of networks of fake news pages to relay anti-Western messages, favorable to Russia and in favor of the Transitional government”67.

Wagner también ha invertido en operaciones psicológicas sobre el terreno: distribución de ayuda con gran cobertura mediática y branding ruso, campañas de relaciones públicas para mejorar su imagen o demonizar a opositores. Al igual que Siria fue el teatro de operaciones que Putin utilizó para poner en práctica las estrategias que ahora aplica en Ucrania, Wagner estableció en República Centroafricana un laboratorio donde probar y testar la eficacia de sus las tácticas informativas. Allí establecieron medios afines como Radio Lengo Songo que, gracias a los fondos de Lobaye Invest -empresa pantalla utilizada por Wagner para realizar inversiones en África-, transmite propaganda prorrusa y atacan a los medios de comunicación críticos de la presencia mercenaria.

“Despite focusing on the strategic dimension, Wagner tailored its effort to the local environment. In the CAR, where social media platforms are not as popular as in Mali, its main vehicle has been Radio Lengo Songo, created in 2018 by political strategist Igor Mangushev in Bangui. It continues to operate and is very popular in the CAR”68.

En el Sahel se observan tácticas similares: en Mali se creó un espacio informativo muy controlado donde las autoridades militares, asesoradas por estrategas rusos, expulsaron a periodistas de medios franceses pertenecientes a RFI y Jeune Afrique acusándolos de difundir fake news, cerraron o censuraron radios internacionales, y desde entonces únicamente promueven la versión gubernamental de los hechos. Así, tras eventos que tuvieron eco en la prensa internacional, como las denuncias de la masacre de Moura, se despliega inmediatamente un contra-relato negacionista: el gobierno maliense apoyando en un enjambre de bots rusos negó rotundamente cualquier víctima civil, calificando a todos los muertos como “203 terroristas neutralizados”69 y acusando a quienes reportaban lo contrario de ser “instrumentos de potencias extranjeras”70. Este tipo de distorsión informativa dificulta la labor de organizaciones internacionales y oscurece la verdad, pero sobre todo consagra en la percepción local la idea de que Wagner y los ejércitos aliados son heroicos y eficaces, mientras cualquier daño colateral es propaganda enemiga.

“While the Russian state was Wagner’s top client in terms of information campaigns, these rapidly evolved into joint ventures with African politicians and activists. Not only did Wagner’s media team and the Russian telecommunications ministry cooperate closely, they also collaborated with African politicians, who were willing to contribute to a daily expenditure of up to $3,000–3,500 on influencers and social media supporters. Wagner alone had a budget of $35,000 per month to spend on influencers, Youtubers and others on social media”71.

Para Europa, esta dimensión informativa no es un asunto menor, pues erosiona su influencia y reputación en el continente africano y más allá. La narrativa impulsada por Rusia presenta a Europa como un actor hipócrita, débil y decadente, y mina décadas de esfuerzos diplomáticos y culturales europeos en África. Países que tradicionalmente cooperaban con la UE en ámbitos de gobernanza y desarrollo ahora desconfían de las intenciones occidentales, en parte por esta propaganda. Un ejemplo palpable es cómo Mali y Burkina han rechazado ayuda o expulsado ONG europeas alegando motivos de “soberanía”, incluso en detrimento de su propia población necesitada, priorizando la alianza con Rusia que la propaganda les ha vendido como más respetuosa y eficaz72. Además, como se advierte desde el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) desde la óptica de la seguridad europea, las campañas de desinformación de Wagner tienen un impacto indiscutible dentro de Europa73. Al igual que ocurrió en España con la crisis de Cataluña, en las elecciones de Georgia, en los procesos electorales de Alemania, o en los comicios franceses, no es descartable que el grupo hacktivista ruso NoName057(16) o el mismo aparato de influencia que opera en África intente incidir en audiencias europeas para exacerbar, por ejemplo, divisiones políticas en torno a la inmigración o las intervenciones exteriores.

De hecho, Prigozhin llegó a admitir públicamente su injerencia en procesos electorales occidentales74, y las denominadas “granjas de trolls” asociadas a él han sido detectadas en redes sociales europeas difundiendo mensajes ultranacionalistas o antiinmigración75. En el contexto del Sahel, se teme que la instrumentalización de potenciales crisis migratorias o humanitarias venga acompañada de campañas de desinformación en Europa, por ejemplo, difundiendo noticias alarmistas o imágenes sacadas de contexto para sembrar el pánico sobre una supuesta invasión migratoria, lo cual alimentaría fuerzas populistas y podría desestabilizar políticamente a países europeos.

“Mediante estrategias híbridas que incluyen la manipulación mediática, la promoción de narrativas de decadencia europea y desinformación climática o migratoria, buscan erosionar la confianza ciudadana en las instituciones y alimentar el extremismo para legitimar sus modelos autoritarios y reconfigurar el orden internacional en su beneficio”76.

“La difusión de campañas de desinformación se ha visto muy acentuada desde la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania. El Kremlin sigue impulsando estas de manera oportunista contra España, Europa y Occidente […] mantiene entre sus prioridades las operaciones de desinformación que se dirigen de forma específica a África, Iberoamérica y Asia, con el fin de contrarrestar la influencia de Occidente. […] El Kremlin ha optado por priorizar las campañas en redes sociales, en cuyo desarrollo y difusión ha cobrado especial importancia el uso de herramientas de IA, cuya gradual mejoría y optimización han supuesto un salto cualitativo y cuantitativo en la difusión de la desinformación masiva y casi instantánea de contenido desinformativo”77.

Por último, la propaganda rusa en África también busca alineamientos diplomáticos: gracias a estas estrategias, Rusia ha recabado apoyos o al menos neutralidad de muchos países africanos en votaciones críticas en la ONU tal y como en lo relativo a las resoluciones sobre Ucrania. Mali, Republica Centro Africana, Sudán y otros estados donde Wagner tiene presencia tienden a abstenerse o votar en contra de medidas condenando a Rusia78. Esto indica que la batalla informativa tiene repercusiones en la cohesión internacional frente a agresiones o a principios del orden global. Un Sahel bajo la narrativa de Wagner podría convertirse en un bloque de aliados de Moscú en foros internacionales, obstaculizando iniciativas europeas en temas como derechos humanos, sanciones o lucha antiterrorista multilateral, lo cual merma la seguridad colectiva.

En síntesis, la dimensión informacional muestra cómo Wagner ha ganado control de voluntades y territorios en el Sahel gracias al uso combinado de balas y relatos. Desde el Africa Center for Strategic Studies se ha advertido en numerosas ocasiones que la eficacia de su propaganda anti-occidental y pro-rusa representa un desafío estratégico para Europa: revertir percepciones adversas y contrarrestar la desinformación es una tarea compleja pero imprescindible si se pretende restablecer una influencia constructiva en la región.

“The proliferation of disinformation is a fundamental challenge to stable and prosperous African societies. The scope of these intentional efforts to distort the information environment for a political end is accelerating. The 189 documented disinformation campaigns in Africa are nearly quadruple the number reported in 2022 […] Disinformation campaigns have directly driven deadly violence, promoted and validated military coups, cowed civil society members into silence, and served as smokescreens for corruption and exploitation. This has had real-world consequences for diminishing Africans’ rights, freedoms, and security. […] Russia continues to be the primary purveyor of disinformation in Africa, sponsoring 80 documented campaigns, targeting more than 22 countries. This represents nearly 40 percent of all disinformation campaigns in Africa […] Russia has promulgated disinformation to undermine democracy in at least 19 African countries, contributing to the continent’s backsliding on this front”79.

Mapa de operaciones de desinformación en Africa
Figura 1: Mapa de operaciones de desinformación en Africa. ACSS. Fuente: https://africacenter.org/spotlight/mapping-a-surge-of-disinformation-in-africa/

Dimensión económica y recursos naturales

La dimensión económica se centra en los intereses financieros y recursos naturales involucrados en la expansión de Wagner, así como en el modo en el que la explotación de estos mismos recursos alimenta el conflicto y tiene implicaciones geoeconómicas para Europa. Wagner no opera solo por motivaciones políticas; su modelo de negocios se basa en obtener concesiones mineras, contratos y activos económicos a cambio de sus servicios militares. En el Sahel y países circundantes esto ha significado un fuerte interés en recursos valiosos como el oro y el uranio, entre otros. La denominada economía de guerra que promueve Wagner refuerza su sostenibilidad operativa y al mismo tiempo priva a poblaciones locales y a gobiernos legítimos de la riqueza necesaria para el desarrollo, perpetuando ciclos de inestabilidad que acaban repercutiendo en Europa.

Un recurso clave en la estrategia de Wagner es el oro. Desde su incursión inicial en Sudán y la República Centroafricana, la red de empresas vinculadas a Prigozhin –como Meroe Gold en Sudán o Lobaye Invest en RCA– ha buscado controlar minas de oro y diamantes para generar ingresos multimillonarios80. Tal y como advierten las autoridades de EEUU, estos fondos financian tanto las operaciones de Wagner sobre el terreno como la propia maquinaria de guerra rusa eludiendo sanciones81. En el Sahel, Mali ha sido un objetivo natural: es el tercer productor de oro de África. Reportes a finales de 2021 indicaron que geólogos y técnicos asociados a Wagner ya estaban realizando exploraciones en zonas auríferas del oeste de Mali incluso antes de la llegada formal de los mercenarios82. Se cree que como parte del trato con la junta de Goïta, Wagner recibiría derechos sobre ciertas minas o un porcentaje de la producción de oro maliense como pago parcial por sus servicios. De hecho, a fines de 2022 el presidente de Ghana, Nana Akufo-Addo, denunció públicamente que el gobierno de Mali había otorgado a Wagner el control de una mina de oro como compensación. Si bien Bamako lo negó, fuentes locales señalan que empresas pantalla rusas ya participan en la explotación de yacimientos malienses, canalizando ganancias al círculo del ya abatido Prigozhin83.

Como se ha advertido desde diversos órganos de la UE, esta situación no solo implica corrupción y pérdida de ingresos para Mali, sino que hace a Europa cómplice involuntaria: gran parte del oro africano termina en mercados internacionales, incluyendo bancos y joyerías europeas. El oro extraído en condiciones opacas podría estar financiando la guerra en Ucrania u otras actividades desestabilizadoras, por lo que la UE ha debido tomar medidas como sancionar a compañías mineras ligadas a Wagner para cortar esos flujos84.

“In a 2020 statement, the CAR’s Ministry of Mines estimated that the gross value of gold deposits at the site was $2.8 billion.79 Some experts have estimated annual revenue generated from the mine at between $100 million and $290 million, which if true would make it one of Wagner’s central financial assets […] Wagner also received permits to explore other gold mining sites in the country. Documents dated 2018 showed that Lobaye Invest had won exploration rights for diamonds and gold at seven sites, including an area near Yawa, in the southwest of the CAR. Wagner actively sought to reshape the mining sector in the CAR to its advantage, for example attempting to ‘influence the revision of mining legislation so that the legal framework would serve its own economic interests, particularly its control over production’, or recommending that the government bring the artisanal mining sector under state control”85.

Otro recurso de enorme importancia estratégica es el uranio. En este punto, Níger se vuelve crucial: históricamente, la región de Agadez ha suministrado alrededor del 5% de la producción mundial de uranio y fue un proveedor central de Francia, cuyo parque nuclear depende en parte de este elemento86.

“Níger es uno de los mayores productores de uranio en el mundo, además de tener una importancia clave para Europa, dado que el Viejo Continente es uno de los principales clientes de Níger en este mercado”87.

Rusia, por su parte, es uno de los mayores productores y exportadores de uranio a través de Kazajistán y del holding Rosatom. Según análisis de inteligencia publicados por Brookings Institution de Estados Unidos y el Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI) de Suecia, Moscú ve en el uranio una pieza geopolítica: controlarlo permite influir en la seguridad energética de potencias rivales88. El informe Wagner. Deconstruction subraya que varios países productores de uranio están ya en la órbita rusa o bajo presencia de Wagner, sumando cerca del 70% de la producción global89. Esta cifra incluye a Kazajistán, Uzbekistán y otros, pero también apunta a objetivos como Níger. El golpe de Estado en Níger en 2023 tuvo un efecto inmediato: la Junta cortó exportaciones de uranio a Francia en represalia a sanciones, generando preocupación sobre el suministro a las plantas nucleares europeas90. Si Rusia consolida influencia en Níger a través del África Corps o acuerdos con la junta, podría instrumentalizar el uranio como palanca de presión: por ejemplo, redirigir la producción hacia empresas rusas o chinas, o mantenerla fuera del mercado para elevar precios. En un contexto donde busca reducir dependencia de Rusia, para la UE esto representa un serio riesgo a su diversificación energética y a la estabilidad de costos de la electricidad. En esencia, la competición por recursos nucleares en el Sahel se entrelaza con la seguridad europea, haciendo del control del uranio un juego de poder internacional en el que Wagner/África Corps es el brazo ejecutor sobre el terreno de los intereses rusos.

Simultáneamente, Wagner también ha mostrado un claro interés en otros recursos y sectores económicos. En Sudán, por ejemplo, la red de Prigozhin ahora coordinada desde el Kremlin comerció con maderas preciosas y diamantes a cambio de apoyar al régimen de Omar al-Bashir y posteriormente al general Hemeti91. En Mali, además del oro, existen reservas de fosfatos, bauxita y posibles reservas petrolero. Cualquier explotación futura podría ser acaparada por empresas rusas favorecidas por la junta. En Burkina Faso, rico en oro y en menor medida en zinc, también se especula que Wagner aspirará a licencias mineras actualmente en manos de compañías occidentales o locales92.

La presencia de mercenarios espanta la inversión extranjera directa y van aumentando el número de empresas multinacionales mineras que han reducido sus operaciones por la inseguridad. Esto deja el terreno abonado para que los vacíos americanos o europeos los llenen compañías opacas asociadas a Wagner, que operan sin estándares ambientales ni laborales. El resultado es doblemente negativo: las poblaciones locales sufren explotación extractiva sin apenas beneficios nacionales, y los conflictos pueden prolongarse alimentados por la economía del saqueo. Se ha visto en la República Centroafricana cómo Wagner perpetúa la guerra contra rebeldes en parte para mantener acceso a minas en zonas inestables, en una suerte de negocio de la inseguridad: la propia presencia del conflicto permite la explotación ilegal de recursos93. De igual modo, en el Sahel podríamos estar ante un círculo vicioso donde Wagner se lucra del caos e impide la pacificación porque esta supondría el escrutinio de sus actividades económicas.

La transición hacia África Corps tras 2023 no alteró este patrón económico, más bien lo formalizó bajo el paraguas estatal ruso. De hecho, muchos de los activos antes controlados por el imperio empresarial de Prigozhin han sido asumidos por otras entidades rusas. Según publicaron diversas revistas internacionales especializadas en flujos financieros, existen informes de que Rosatom, la corporación nuclear rusa, está buscando acuerdos directos con Níger sobre uranio, desplazando con ello a las compañías occidentales94. Asimismo, empresas mineras rusas vinculadas a oligarcas próximos al Kremlin han mostrado interés en Mali y Burkina Faso para proyectos extractivos, contando con la ventaja de la influencia militar rusa in situ95. Esto evidencia que Rusia integra la dimensión económica en su estrategia global: Wagner/África Corps abre puertas mediante la fuerza y la política, y luego corporaciones rusas estatales o para-estatales entran a cerrar tratos lucrativos, consolidando una suerte de neocolonialismo económico en detrimento de los intereses locales y, por supuesto, de las empresas occidentales que respetan más la transparencia. Para Europa, la expulsión de sus empresas o la pérdida de acceso a recursos vitales en África supone no solo un revés económico, sino que puede generar vulnerabilidades estratégicas. Dependencias como la del uranio o ciertas materias primas críticas pueden convertirse en puntos de presión geopolítica que Moscú explote a su favor. Además, la actividad económica ilegal de Wagner (contrabando de oro, diamantes de sangre, etc.) socava los regímenes internacionales anticorrupción y de comercio limpio que la UE promueve, afectando la gobernanza global.

Un último aspecto económico que merece ser señalado es que la presencia de Wagner se asocia también con contratos onerosos de seguridad para los países africanos que lo contratan, drenando sus ya escasos recursos públicos. Se calcula que Mali paga aproximadamente 10 millones de dólares mensuales por los servicios de Wagner96, sin contar las concesiones mineras. Esto es un gasto enorme en economías empobrecidas, restando fondos que podrían invertirse en desarrollo o servicios básicos. En la práctica, los gobiernos de transición están hipotecando el futuro de sus países endeudándose o redirigiendo presupuestos para hacer frente al pago que deben entregar a los mercenarios, lo cual agrava la pobreza y las desigualdades, factores de riesgo para más conflictos y migraciones. Europa, que es donante de ayuda en estos países, enfrenta el dilema de que su dinero de cooperación puede terminar indirectamente sosteniendo regímenes que a su vez financian a Wagner. Algunos donantes europeos ya han congelado parte de la ayuda a Mali o Burkina para no financiar de hecho a esos gobiernos mientras empleen mercenarios97. No obstante, esto reduce la ayuda a poblaciones civiles, generando un vacío estratégico que China o Rusia pueden ocupar con facilidad ganando más influencia98. De nuevo, es un tablero complejo donde lo económico, lo político y lo militar se entrelazan.

En resumen, la dimensión económica de la amenaza Wagner en el Sahel muestra cómo detrás de las armas vienen las excavadoras y el modo en el que la búsqueda de riquezas financia la maquinaria mercenaria y viceversa. Europa ve comprometidos tanto sus principios como sus intereses pragmáticos, tales como el acceso a recursos estratégicos, la seguridad energética y la contención de la competencia internacional. El análisis pormenorizado de los diferentes documentos sobre Wagner publicados por Antonio Giustozzi y David Lewis, analistas del Royal United Services Institute (RUSI), y por equipo del proyecto All Eyes On Wagner (AEOW) revela un entramado donde las guerras proxy modernas son también por minas y pozos, no solo por banderas. Afrontar este desafío requerirá a los europeos entender y contrarrestar la lógica económica que hace rentable la desestabilización del Sahel para actores como Wagner.

“Former Wagner members have said that […] Wagner’s earnings comes from Security and Support Services, Customs and Tax Collection, Gold Mining, Diamond Mining, Timber Logging, Alcohol Production […] Overall, assuming a revenue range of €91 million (the minmum it is known Bangui was transferring to Wagner) to €200 million per year (the claimed amount inclusive of mining revenue after Prigozhin’s death) and costs of the Wagner contingent of $25–$100 million (salaries plus 30% for the loaned equipment), this puts the yearly profit range for Wagner’s top management at €0–€100+ million”99.

Discusión

Las distintas dimensiones analizadas –paramilitar, demográfica, informativa y económica– ponen de relieve que el fenómeno Wagner en el Sahel constituye una amenaza híbrida integral a la seguridad europea. En las siguientes páginas se integran estos hallazgos para comprender las interacciones entre dimensiones, evaluar las hipótesis planteadas y llevar a cabo una reflexión crítica.

En primer lugar, los hechos respaldan la primera hipótesis: Wagner actúa efectivamente como un instrumento híbrido ruso cuya presencia en el Sahel tiene por efecto (y probablemente por objetivo) comprometer la seguridad europea mediante la desestabilización regional. La evidencia muestra coordinación entre lo militar, lo informativo y lo económico bajo un designio estratégico: debilitar la influencia occidental y proyectar el poder ruso. Wagner no es un simple grupo mercenario que hace uso de la doctrina soviética de la maskirovka100 para lucrarse, sino que funciona en consonancia con los intereses geopolíticos de Moscú, proporcionando a Rusia una herramienta de guerra por otros medios en África101. La consecuencia ha sido una aceleración de tendencias que directamente amenazan a Europa: expansión del terrorismo en zonas antes contenidas, ruptura de alianzas de seguridad, gobiernos locales alineados con el Kremlin en foros internacionales, y condiciones propicias para mayores flujos migratorios descontrolados. Todo ello confirma que Wagner ha sido el multiplicador de caos102 en el Sahel y que ese caos reverbera hasta el Mediterráneo.

La segunda hipótesis, que planteaba que Wagner ilustra el declive de la presencia occidental en África y el surgimiento de nuevas formas de guerra por delegación, también se ve corroborada. Los casos de Mali, Burkina Faso y Níger son paradigmáticos: en cuestión de pocos años, Francia y la UE pasaron de liderar las misiones de seguridad en el Sahel a ser prácticamente expulsadas, reemplazadas no por una potencia colonial tradicional sino por un actor proxy de Rusia. Esta transición marca un cambio de era: se desvanece la era de las intervenciones occidentales post-11S en África, basadas en cooperación militar formal, condicionada a reformas, y emerge una era de proxy wars 2.0 donde potencias emergentes emplean contratistas militares privados e influencia encubierta para lograr fines estratégicos.

Para Europa, esto supone adaptarse a un nuevo terreno de juego donde su poder blando se enfrenta a competidores dispuestos a jugar combinando de manera agresiva soft power, hard power y sharp power103. La retirada occidental, motivada en parte por el resentimiento popular hacia la tutela francesa y en parte forzada por la acción de Wagner, deja claro que, sin un cambio de enfoque, la UE corre el riesgo de quedar, si no lo está ya, marginalizada en su propia periferia sur104.

Una discusión importante es si la presencia de Wagner/África Corps ha aportado alguna estabilidad o resultado positivo en el Sahel o si, por el contrario, ha empeorado la situación en todos los frentes. Los defensores de la cooperación con Rusia en África suelen argumentar que Occidente tuvo años para resolver los conflictos y fracasó, mientras que la firmeza de Wagner al menos recuperó territorios en manos del terrorismo y fortaleció la soberanía nacional de Mali. Sin embargo, un análisis en profundidad de los artículos publicados por Colin P. Clarke en Foreign Affairs y por Jack Detsch en Foreign Policy sugiere que esos supuestos avances militares son efímeros. Si bien ejércitos locales con Wagner han obtenido victorias tácticas, no han abordado las causas subyacentes del extremismo, e incluso han agravado la fractura entre fuerzas armadas y población civil por las atrocidades cometidas105.

“The United States has heard from multiple African countries that they regret giving access to the Russian paramilitary Wagner Group, current and former U.S. military and defense officials said […] U.S. defense and military officials have had conversations with representatives of several African nations in recent months indicating a growing frustration with Wagner over human rights abuses and the targeting of civilians. Wagner has significant forces in the Central African Republic, Mali, and Libya and has sent advisors and liaisons in other countries, including Sudan and Mozambique. The Russian mercenary outfit's presence is a way for the Kremlin to extend its influence in Africa”106.

En Mali, tras año y medio de Wagner, los ataques yihadistas repuntaron a fines de 2022 y 2023, incluyendo incursiones en zonas antes pacificadas107. En Burkina, la situación de seguridad tampoco mejoró sustancialmente tras la llegada de instructores rusos; al contrario, los yihadistas expandieron su control en el Este. Esto sugiere un posible efecto boomerang: la violencia indiscriminada aplicada por Wagner alimenta el resentimiento local y los caldos de cultivo en los cuales los reclutadores yihadistas actúan expandiendo los tentáculos de su propaganda radical salafista108. Por tanto, Wagner no solo es una amenaza en sí misma, sino que un actor que potencia otras amenazas -terrorismo, delincuencia organizada transnacional, crisis humanitarias- al empeorar el conflicto.

Otro tema de discusión es la capacidad occidental de contrarrestar este declive. Si bien la narrativa rusa es interesada, contiene elementos que calaron porque había fallas reales en la estrategia europea y norteamericana a la hora de actuar en el terreno de operaciones del Sahel. Francia, pese a su esfuerzo militar notable, fue percibida como paternalista y poco efectiva por amplios segmentos de la población saheliana109. La falta de resultados visibles en años, combinada con escándalos derivados de las víctimas colaterales civiles en bombardeos franceses minaron la legitimidad de su presencia.

La UE, por su parte, invirtió en políticas de desarrollo y en planes de entrenamiento de ejércitos locales entre los que destacan la Misión de Entrenamiento de la Unión Europea en Mali (EUTM) y el proyecto Groupes de Action Rapide Surveillance et Intervention (GARSI SAHEL) liderado por la Guardia Civil y en el que participan fuerzas y cuerpos de seguridad de otros miembros de la UE110. Pero desde Bruselas se subestimó la batalla comunicacional: no se contrarrestó la desinformación rusa con agilidad, ni se supo comunicar de manera eficiente y pedagógica sus logros. Además, el hecho de que la UE pusiera como condicionante que los gobiernos golpistas de turno llevaran a cabo transiciones hacia gobiernos civiles elegidos democráticamente, chocó frontalmente con el deseo inmediato de seguridad y protección de las juntas, que prefirieron el apoyo sin preguntas de Wagner. Reconocer estos factores es crucial para un enfoque autocrítico y pragmático: Europa necesita replantear su compromiso con el Sahel si quiere recuperar terreno perdido. La respuesta no puede ser simplemente militar, sino integral, y en eso la lección de la amenaza Wagner es clarificadora: hay que responder en todos los planos, desde la seguridad hasta la información y la economía.

Desde la perspectiva española, resalta la relevancia del Sahel como frontera sur estratégica. España juega un rol activo liderando programas como el GARSI SAHEL, el EUTM Mali hasta su fin en mayo de 2024, la Operación Marfil activa desde 2013 hasta 2025, o las operaciones de formación y adiestramiento en Costa de Margil, Ghana, Senegal, Benín, etc. Esto demuestra que España ha tenido un papel capital al ser impulsora de una mayor implicación europea en la región. Ahora bien, la irrupción de Wagner y la finalización o expulsión de muchas de las misiones europeas suponen un revés para la política exterior y de seguridad de España, que ve incrementados los riesgos en su vecindad: En primer lugar, un incremento del narcotráfico y del terrorismo de etiología yihadista a razón de que el Daesh o las células de Al Qaeda en el Magreb continúen aprovechando la porosidad de una franja sahelo-sahariana desguarnecida. En segundo lugar, un mayor flujo migratorio irregular tanto por rutas occidentales hacia Canarias como vía Marruecos hacia Ceuta y Melilla. Y, en tercer lugar, la expansión de la influencia rusa en el norte de África, y la consecuente amenaza que eso representa para, por ejemplo, los puertos marítimos españoles como puerta de entrada ilegal de sujetos rusos vinculados con los servicios de espionaje del Kremlin.

En línea con los expuesto, no hay que olvidar que Mali y Burkina hacen frontera con Argelia, socio energético crucial de España, y con otros países del Golfo de Guinea donde España tiene intereses económicos. Una prolongación de la inestabilidad podría contagiar a estas áreas, lo que sería extremadamente perjudicial para los intereses de seguridad de España y de las empresas españolas allí asentadas. Por tanto, para España y Europa, frenar la hemorragia del Sahel no es altruismo internacional meramente, es autodefensa estratégica.

También es pertinente discutir el papel de otros actores en este tablero. Mientras Occidente retrocede y Rusia avanza con Wagner, China mantiene una presencia más silenciosa pero significativa centrada en lo económico. Xi Jinping está aplicando en África los planteamientos de la Belt and Road Initiative (BRI) también conocida como la “Nueva Ruta de la Seda”. Como analizó en profundidad el Capitán de Navío y analista IEEE D. Abel Romero Junquera, Pekín está haciéndose con multitud de inversiones, infraestructuras y acceso a minerales111. Turquía y los Estados del Golfo también compiten por influencia en el Sahel mediante alianzas religiosas, ayuda o ventas de armas. Europa se enfrenta a un entorno multipolar en África donde ya no goza de preeminencia automática. Esto implica que cualquier estrategia para enfrentar la amenaza que Wagner representa debe enmarcarse en una política más amplia hacia África, que combine realismo con apoyo a la gobernanza democrática y desarrollo real sostenible. La simple vuelta militar al Sahel es inviable por la oposición local; se requieren soluciones africanas apoyadas por Europa.

Por último, es ineludible discutir la sostenibilidad futura de Wagner/África Corps. El motín fallido de Prigozhin en junio 2023 y su eliminación posterior demostró las tensiones inherentes a emplear un actor como Wagner: puede volverse incómodo para su propio patrocinador. Rusia ha optado por renombrar al grupo objeto de estudio de este articulo y continuar la misión bajo control directo112. Esto resuelve en parte la incertidumbre de mando, pero podría restar flexibilidad. Además, obliga a preguntarse cuán estable en el largo plazo puede ser la presencia rusa en el Sahel teniendo en cuenta sus propios desafíos en Ucrania y los resultados en África.

“Wagner’s direct intervention in ongoing conflicts had mixed achievements, even in the eyes of the group’s clients. All clients appreciated having a foreign armed force at their service that would enable them to avoid confronting the major social, political, temporal and technical issues related to strengthening their own armed forces. They also liked the fact that Wagner did not interfere with their politics but offered a pliable tool with as few strings attached as possible. The more Wagner was willing to place itself in the service of the host government, the more it was appreciated. Indeed, when the Russian government decided to bring Wagner’s operations in Africa under stricter control, after the mutiny, neither the Malian nor the CAR governments were pleased, and both sought to keep Wagner in their countries”113.

Rusia, en el momento en el que se escribe este documento, apuesta fuerte manteniendo contingentes, equipos y dinero fluyendo hacia África a pesar de sus problemas en Ucrania. Europa y sus miembros, por su parte, parecen jugar a contener daños reubicando fuerzas en países vecinos de la región como Mozambique, Costa de Marfil, Somalia, esperando así a nuevas ventanas de oportunidad que les permitan reengancharse diplomáticamente. Pero esperar puede no ser suficiente si Rusia consolida un bloque antagónico en el corazón del Sahel.

De estas ideas subyace y se evidencia que para Europa la amenaza Wagner en el Sahel no es un fenómeno aislado sino un síntoma de cambios geopolíticos mayores: la pugna por influencia en África en el siglo XXI, el retorno de la competencia entre grandes potencias y la necesidad de adaptar las estrategias de seguridad a nuevas modalidades de guerras asimétricas e híbridas. Wagner ha logrado temporalmente lo que ningún actor había hecho desde la colonización: relegar a Europa a un segundo plano en la seguridad del Sahel. Y lo ha hecho mediante una combinación de fuerza bruta y manipulación narrativa que ha explotado las debilidades occidentales. Pero sus éxitos son frágiles y sus métodos, cuestionables y posiblemente insostenibles. Esto abre un espacio para que, con las lecciones aprendidas, Europa reevalúe su papel y actualice sus capacidades ante amenazas paramilitares privadas, desinformación y desbordamientos migratorios.

Conclusiones

El análisis desarrollado confirma que la presencia del Grupo Wagner y su sucesor África Corps en la franja sahelo-sahariana constituye una amenaza multidimensional a la seguridad europea, especialmente palpable en la frontera sur representada por España.

En la dimensión paramilitar, Wagner ha desestabilizado el equilibrio de seguridad regional, socavando esfuerzos internacionales contra el terrorismo y extendiendo la influencia rusa en detrimento de Europa. En la dimensión demográfica y humanitaria, su intervención ha exacerbado la violencia contra civiles, alimentado crisis de desplazados e incrementando presiones migratorias hacia el norte. En la dimensión informacional, Wagner ha librado una eficaz guerra de propaganda que ha erosionado la imagen y la influencia de Occidente en África, dificultando futuras colaboraciones y alimentando narrativas antieuropeas. Finalmente, en la dimensión económica, Wagner se ha insertado en economías locales para expoliar recursos estratégicos y financiarse, lo cual afecta al futuro desarrollo local de los países de la región africana e impacta contra los intereses económicos y energéticos europeos.

En conjunto, estas piezas confirman las hipótesis iniciales: Wagner es un instrumento híbrido ruso que opera como punta de lanza de una proxy war contemporánea, evidenciando la retirada occidental y la pugna renovada por África. No obstante, también se concluye que la estrategia Wagner presenta debilidades intrínsecas. Por un lado, en el corto plazo, sus ganancias tácticas son coyunturales y su presencia en el terreno genera graves distorsiones y contradicciones securitarias: perpetuación de conflictos, potenciación de amenazas, abusos que minan la legitimidad de los gobiernos que lo acogen, falta de verdadero desarrollo, dependencia externa del régimen ruso, etc. Por otro lado, a largo plazo, esas mismas contradicciones podrían limitar el éxito de Rusia en el Sahel al abrir resquicios que ofrezcan a la UE la oportunidad de apoyar alternativas locales de estabilidad y volver a obtener la confianza de las poblaciones. Por esa razón, de cara al futuro inmediato y lejano, la seguridad europea en África no debe basarse únicamente en enfoques tradicionales: sabiendo que Wagner ha cambiado las reglas del juego, la UE tiene la necesidad y la obligación de innovar visiones y adoptar nuevas estrategias de carácter integral y multidimensional que le permitan hacer frente a la desestabilización rusa al otro lado del Mediterráneo.

En conclusión, la irrupción de Wagner en el Sahel ha sido un “wake-up call” para la seguridad europea en África. Esta alerta temprana, en ocasiones minusvalorada, ha puesto de manifiesto vulnerabilidades en el enfoque occidental y la audacia de competidores geopolíticos. Superada la etapa de la sorpresa y el repliegue, es imperativo que Europa pase a una estrategia proactiva y coordinada. Enlazando con las primeras líneas del presente artículo, no basta con las medidas que la UE y otros actores tomaron en 2023. Como subraya desde el Instituto Español de Estudios Estratégicos, “ninguno de los objetivos de Rusia en el Sahel tiene que ver con hacer África más próspera o estable”114; por ende, la UE debe asumir que sus propios objetivos (estabilidad, prosperidad compartida, respeto de derechos) chocan directamente con esa agenda y solo se alcanzarán mediante una implicación inteligente y sostenida.

España, por su posición frontal, tiene un papel especial que jugar para que la seguridad europea en África se aborde de forma integral, combinando la defensa frente a amenazas emergentes con el apoyo al desarrollo y la gobernanza. El General de Brigada y director del IEEE, Víctor Bados Nieto, ha afirmado que “Rusia ha propiciado una gran inestabilidad con su involucración en varios golpes de estado en países de la zona. Esa inestabilidad está propiciando la válvula de escape hacia Europa y, sobre todo, hacia España, convirtiéndose en un problema no solo de inmigración ilegal sino delincuencia y terrorismo”115. Esto quiere decir que afrontar la amenaza de Wagner en el Sahel no es únicamente lidiar con un grupo mercenario: es reafirmar el compromiso de Europa con la seguridad humana y el progreso en su periferia, evitando que la brecha se llene con fuerzas desestabilizadoras. La tarea es ardua y de largo aliento, pero ineludible si se quiere garantizar que la franja del Sahel no se convierta en el “talón de Aquiles” de la seguridad europea en las próximas décadas.

Manuel J. Gazapo Lapayese
Analista de seguridad internacional y conflictos armados.
Profesor universitario especialista en geopolítica y terrorismo global

Las ideas contenidas en estos artículos son responsabilidad de sus autores, sin que reflejen necesariamente el pensamiento del CESEDEN o del Ministerio de Defensa.

[1]Council of the EU (2023a). Council imposes restrictive measures against the Wagner Group in view of its international activities. Press Release, 25 febrero. Brussels: Council of the EU. Disponible en: https://www.consilium.europa.eu/en/press/press-releases/2023/02/25/wagner-group-council-adds-11-individuals-and-7-entities-to-eu-sanctions-lists Fecha de la consulta 25.09.2025.
[2]Council of the EU (2023b). Russia’s war of aggression against Ukraine: Wagner Group and RIA FAN added to the EU’s sanctions list. Press Release, 13 abril. Brussels: Council of the EU. Disponible en: https://www.consilium.europa.eu/es/press/press-releases/2023/04/13/russia-s-war-of-aggression-against-ukraine-wagner-group-and-ria-fan-added-to-the-eu-s-sanctions-list Fecha de la consulta 25.09.2025.
[3]Council of the EU (2023c). Council prolongs EU Global Human Rights Sanctions Regime until 8 December 2026. Press Release, 6 diciembre. Brussels: Council of the EU. Disponible en: https://www.consilium.europa.eu/en/press/press-releases/2023/12/04/eu-global-human-rights-sanctions-regime-restrictive-measures-prolonged/ Fecha de la consulta 25.09.2025.
[4]Council of the EU (2024a). Council establishes a new framework for restrictive measures against hybrid threats. Press Release, 8 October. Brussels: Council of the EU. Disponible en: https://www.consilium.europa.eu/en/press/press-releases/2024/10/08/russia-eu-sets-up-new-framework-for-restrictive-measures-against-those-responsible-for-destabilising-activities-against-the-eu-and-its-member-states/ Fecha de la consulta 25.09.2025.
[5]Council of the EU (2025a). Council sanctions 21 individuals and 6 entities in response to Russia’s hybrid campaigns. Press Release, 20 mayo. Brussels: Council of the EU. Disponible en: https://www.consilium.europa.eu/en/press/press-releases/2025/05/20/russian-hybrid-threats-eu-lists-further-21-individuals-and-6-entities-and-introduces-sectoral-measures-in-response-to-destabilising-activities-against-the-eu-its-member-states-and-international-partners/ Fecha de la consulta 25.09.2025. Council of the EU (2025b). Council adopts the 17th package of sanctions against Russia. Press Release, 20 mayo. Brussels: Council of the EU. Disponible en: https://finance.ec.europa.eu/news/eu-adopts-17th-package-sanctions-against-russia-2025-05-20_en Fecha de la consulta 25.09.2025. Council of the EU (2025c). Council adopts the 18th package of sanctions against Russia. Press Release, 18 julio. Brussels: Council of the EU. Disponible en: https://enlargement.ec.europa.eu/news/eu-adopts-18th-package-sanctions-against-russia-2025-07-18_en Fecha de la consulta 25.09.2025.
[6]European Parliament (2023). European Parliament resolution on the Wagner Group and its activities in Africa. Strasbourg: European Parliament, 24 noviembre. Disponible en: https://www.europarl.europa.eu/doceo/document/TA-9-2023-0423_EN.html Fecha de la consulta 25.09.2025.
[7]DE LA CORTE IBÁÑEZ, L. (2022). ¿Qué sabemos sobre el Grupo Wagner? Documento de Investigación IEEE 04/2022. Madrid: Instituto Español de Estudios Estratégicos (Ministerio de Defensa de España). Disponible en: https://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_investig/2022/DIEEEINV04_2022_LUICOR_Wagner.pdf Fecha de la consulta 25.09.2025.
[8]KUCHERENKO, M., BURLAKA, O. & DEMCHENKO, O. (2024). Wagner. Deconstruction. Kyiv: Centro de Iniciativas “Come Back Alive”. Disponible en: https://savelife.in.ua/ Fecha de la consulta 25.09.2025.
[9]Institute for Economics & Peace (2025). Global Terrorism Index 2025: Measuring the Impact of Terrorism. Sydney: IEP. Disponible en: https://www.economicsandpeace.org/global-terrorism-index/ Fecha de la consulta 25.09.2025.
[10]PUIG, O. (2020). El Sahel: la otra frontera de Europa. Nota Internacional CIDOB nº 230, julio. Barcelona: CIDOB. Disponible en: https://www.cidob.org/publicaciones/el-sahel-la-otra-frontera-de-europa Fecha de la consulta 25.09.2025.
[11]Ibídem, Council of the EU (2023a)
[12]Ibídem, DE LA CORTE IBÁÑEZ, L. (2022).
[13]Ibídem, KUCHERENKO, M., BURLAKA, O. & DEMCHENKO, O. (2024).
[14]GARRIDO GUIJARRO, Ó. (2024). Reinventando Wagner: Africa Corps llega al Sahel. Documento de Análisis IEEE 14/2024. Madrid: Instituto Español de Estudios Estratégicos (Ministerio de Defensa de España). Disponible en: https://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_analisis/2024/DIEEEA14_2024_OSCGAR_Wagner_ENG.pdf Fecha de la consulta 25.09.2025.
[15]Ibídem, De la Corte Ibáñez, L. (2022).
[16]Ibídem, KUCHERENKO, M., BURLAKA, O. & DEMCHENKO, O. (2024).
[17]RONDEAUX, C. (2019). Decoding the Wagner Group: Analyzing the Role of Private Military Security Contractors in Russian Proxy Warfare. Washington D.C.: New America Foundation. Disponible en: https://www.newamerica.org/future-security/reports/decoding-wagner-group-analyzing-role-private-military-security-contractors-russian-proxy-warfare/ Fecha de la consulta 25.09.2025.
[18]Ibídem, KUCHERENKO, M., BURLAKA, O. & DEMCHENKO, O. (2024).
[19]Ibídem, GARRIDO GUIJARRO, Ó. (2024).
[20]Ibídem, KUCHERENKO, M., BURLAKA, O. & DEMCHENKO, O. (2024).
[21]Ibídem.
[22]Ibídem.
[23]Human Rights Watch (2022). Mali: Massacre by Army, Foreign Soldiers. HRW Report, 5 abril. Nueva York: Human Rights Watch. Disponible en: https://www.hrw.org/news/2022/04/05/mali-massacre-army-foreign-soldiers Fecha de la consulta 25.09.2025.
[24]Amnistía Internacional (2023). Burkina Faso: Responsibility of the army indicated in Karma massacre. Informe AI sobre la masacre de Karma, 20 abril. Londres: Amnesty International. Disponible en: https://www.amnesty.org/en/latest/news/2023/05/burkina-faso-la-responsabilite-des-forces-speciales-de-larmee-pointee-dans-le-massacre-de-karma/ Fecha de la consulta 25.09.2025.
[25]United Nations (2023). Situation in Mali – Report of the Secretary-General. UN Security Council, S/2023/236, 30 March. New York: United Nations. Disponible en: https://digitallibrary.un.org/record/4012519 Fecha de la consulta 25.09.2025.
[26]Ibídem, KUCHERENKO, M., BURLAKA, O. & DEMCHENKO, O. (2024).
[27]Ibídem, GARRIDO GUIJARRO, Ó. (2024).
[28]International Crisis Group (2023). Reversing Niger’s Unravelling. ICG Africa Report N°318, 3 agosto. Bruselas: International Crisis Group. Disponible en: https://www.crisisgroup.org/global/unravelling-coup-niger Fecha de la consulta 25.09.2025.
[29]Reuters (2024). Russian troops deploy to Burkina Faso – security sources. Reuters, 25 enero. Disponible en: https://www.reuters.com/world/africa/russian-troops-deploy-burkina-faso-2024-01-25/ Fecha de la consulta 25.09.2025.
[30]Ibídem, KUCHERENKO, M., BURLAKA, O. & DEMCHENKO, O. (2024).
[31]Amnistía Internacional (2023). Mali: Les auteurs des tueries à Moura doivent être poursuivis et jugés devant un tribunal compétent. News Release, 3 mayo. Londres: Amnesty International. Disponible en: https://www.amnesty.org/es/latest/news/2023/05/mali-les-auteurs-des-tueries-a-moura-doivent-etre-poursuivis-et-juges-devant-un-tribunal-competent Fecha de la consulta 25.09.2025.
[32]ASKEW, J. (2023). Ejecuciones, torturas y saqueos: los mercenarios rusos de Wagner acusados de abusos en África. Euronews, 25 julio. Disponible en: https://es.euronews.com/2023/07/25/ejecuciones-torturas-y-saqueos-los-mercenarios-rusos-de-wagner-acusados-de-abusos-en-afric Fecha de la consulta 25.09.2025.
[33]Institute for Economics and Peace (2023). Global Terrorism Index 2023: Measuring the Impact of Terrorism. Sydney: IEP. Disponible en: https://www.visionofhumanity.org/resources/global-terrorism-index-2023 Fecha de la consulta 25.09.2025.
[34]Ibídem, International Crisis Group (2023).
[35]Ibídem, KUCHERENKO, M., BURLAKA, O. & DEMCHENKO, O. (2024).
[36]RFI (2023). Au Niger, des manifestantes brandissent des drapeaux russes à Niamey. Radio France Internationale, 30 julio. Disponible en: https://www.rfi.fr/es/africa/20230730-n%C3%ADger-manifestantes-atacan-embajada-de-francia-y-colocan-banderas-rusas Fecha de la consulta 25.09.2025.
[37]Ibídem, KUCHERENKO, M., BURLAKA, O. & DEMCHENKO, O. (2024).
[38]BBC News (2024). Russian troops arrive in Niger as military agreement begins. BBC News, 12 abril. Disponible en: https://www.bbc.com/news/world-africa-68796359 Fecha de la consulta 25.09.2025.
[39]Ibídem, GARRIDO GUIJARRO, Ó. (2024).
[40]Ibídem.
[41]Ibídem, Reuters (2024).
[42]Ibídem, GARRIDO GUIJARRO, Ó. (2024).
[43]Ibídem, Council of the EU (2023c).
[44]Ibídem, Human Rights Watch (2022).
[45]Ibídem, United Nations (2023).
[46]UNHCR (2023). Mali situation. United Nations High Commissioner for Refugees. Disponible en: https://reporting.unhcr.org/mali Fecha de la consulta 25.09.2025.
[47]OCHA (2023). Burkina Faso Humanitarian Response Plan 2023. UN Office for the Coordination of Humanitarian Affairs. Disponible en: https://reliefweb.int/report/burkina-faso/burkina-faso-humanitarian-response-plan-2023-january-december-2023 Fecha de la consulta 25.09.2025.
[48]Ibídem, Amnistía Internacional (2023).
[49]WFP (2023). WFP Sahel Crisis Response. World Food Programme. Disponible en: https://www.wfp.org/sahel-crisis Fecha de la consulta 25.09.2025.
[50]International Crisis Group (2023). Responding to the Coup in Niger: A New Regional Dynamic. ICG Briefing N°188, 14 agosto. Bruselas: International Crisis Group. Disponible en: https://www.crisisgroup.org/africa/west-africa/niger/responding-coup-niger-new-regional-dynamic Fecha de la consulta 25.09.2025.
[51]RAND Corporation (2024). Russia, Wagner, and the Weaponization of Migration in the Sahel. RAND Research Report, 12 March. Santa Monica: RAND. Disponible en: https://www.rand.org/pubs/perspectives/PEA1232-1.html Fecha de la consulta 25.09.2025.
[52]IOM (2023). World Migration Report 2024. International Organization for Migration. Disponible en: https://worldmigrationreport.iom.int/ Fecha de la consulta 25.09.2025.
[53]Bauman, Z. (2017). Strangers at Our Door. Cambridge: Polity Press.
[54]Ministerio del Interior (2024). Balance migratorio de España: Nueve primeros meses de 2024. Madrid: Gobierno de España. Disponible en: https://www.interior.gob.es/opencms/es/detalle/nota-de-prensa/Cifras-de-Inmigracion-Irregular-en-los-nueve-primeros-meses-de-2024 Fecha de la consulta 25.09.2025.
[55]Ibídem, Ministerio del Interior (2024).
[56]Ibídem, DE LA CORTE IBÁÑEZ, L. (2022).
[57]UN News (2023). Mali: UN human rights chief urges prompt action on alleged atrocities. UN News Report, 28 febrero. Disponible en: https://news.un.org/en/story/2023/02/1133757 Fecha de la consulta 25.09.2025.
[58]Human Rights Watch (2023). “Everyone is Scared”: Sexual Violence by Russia-Linked Forces in Central African Republic. HRW Report, 3 mayo. Nueva York: Human Rights Watch. Disponible en: https://www.hrw.org/report/2023/05/03/everyone-scared/sexual-violence-russia-linked-forces-central-african-republic Fecha de la consulta 25.09.2025.
[59]NATO (2021). NATO Warfighting Capstone Concept: A Vision for the Future. Bruselas: North Atlantic Treaty Organization. Disponible en: https://www.nato.int/nato_static_fl2014/assets/pdf/2021/4/pdf/210419-NWCC-full-version-final.pdf Fecha de la consulta 25.09.2025.
[60]Ibídem, KUCHERENKO, M., BURLAKA, O. & DEMCHENKO, O. (2024).
[61]Ibídem.
[62]Logically (2024). Luc Michel: The Belgian far-right activist and his pro-Russian African ‘Russosphère’. Logically Report, 12 junio. Disponible en: https://www.logically.ai/articles/luc-michel-belgian-far-right-activist-russiansphere-africa Fecha de la consulta 25.09.2025.
[63]Ibídem, KUCHERENKO, M., BURLAKA, O. & DEMCHENKO, O. (2024).
[64]NPR (2024). How Russia uses anti-colonialism to gain influence in Africa. NPR Report, 3 mayo. Disponible en: https://www.npr.org/2024/05/03/1247072458/how-russia-uses-anti-colonialism-to-gain-influence-in-africa Fecha de la consulta 25.09.2025.
[65]U.S. Department of State (2023). Russia’s African Influence Operations. Report of the Global Engagement Center, 15 febrero. Disponible en: https://www.state.gov/russia-s-african-influence-operations/ Fecha de la consulta 25.09.2025.
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[67]Ibídem, All Eyes on Wagner (2023).
[68]Ibídem, KUCHERENKO, M., BURLAKA, O. & DEMCHENKO, O. (2024).
[69]Malian Armed Forces (FAMa) (2022). Comunicado oficial sobre la operación militar en Moura, 1 de abril.
[70]Ibídem, Amnistía Internacional (2023).
[71]Ibídem, KUCHERENKO, M., BURLAKA, O. & DEMCHENKO, O. (2024).
[72]Ibídem, GARRIDO GUIJARRO, Ó. (2024).
[73]EEAS (2023). Disinformation and Foreign Interference: The Impact on EU Security. European External Action Service, 20 noviembre. Disponible en: https://www.eeas.europa.eu/eeas/disinformation-and-foreign-interference-impact-eu-security_en Fecha de la consulta 25.09.2025.
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[75]EU DisinfoLab (2023). Disinformation in Europe: State of Play. Bruselas: EU DisinfoLab. Disponible en: https://www.disinfo.eu/ Fecha de la consulta 25.09.2025.
[76]Ibídem, EEAS (2023).
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[79]Africa Center for Strategic Studies (2024). Mapping a Surge of Disinformation in Africa. ACSS Report, 12 febrero. Disponible en: https://africacenter.org/spotlight/mapping-a-surge-of-disinformation-in-africa/ Fecha de la consulta 25.09.2025.
[80]Ibídem, KUCHERENKO, M., BURLAKA, O. & DEMCHENKO, O. (2024).
[81]U.S. Department of the Treasury (2023). Treasury Targets Wagner Group’s Global Network. Press Release, 26 enero. Disponible en: https://home.treasury.gov/news/press-releases/jy1266 Fecha de la consulta 25.09.2025.
[82]Reuters (2021). Russian geologists in Mali explore gold deposits. Reuters Exclusive, 13 diciembre. Disponible en: https://www.reuters.com/world/africa/russian-geologists-mali-explore-gold-deposits-sources-2021-12-13/ Fecha de la consulta 25.09.2025.
[83]DW (2023). Mali denies giving gold mine to Russia's Wagner Group. Deutsche Welle Report, 16 diciembre. Disponible en: https://www.dw.com/en/mali-denies-giving-gold-mine-to-russias-wagner-group/a-64126292 Fecha de la consulta 25.09.2025.
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[85]Ibídem, KUCHERENKO, M., BURLAKA, O. & DEMCHENKO, O. (2024).
[86]World Nuclear Association (2024). Uranium Mining in Africa. Disponible en: https://world-nuclear.org/information-library/country-profiles/countries-a-f/africa-uranium-mining.aspx Fecha de la consulta 25.09.2025.
[87]Ibídem, GARRIDO GUIJARRO, Ó. (2024).
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[89]Ibídem, KUCHERENKO, M., BURLAKA, O. & DEMCHENKO, O. (2024).
[90]Euractiv (2023). Niger coup poses immediate risk to EU uranium supply. Euractiv Report, 31 julio. Disponible en: https://www.euractiv.com/section/energy/news/niger-coup-poses-immediate-risk-to-eu-uranium-supply/ Fecha de la consulta 25.09.2025.
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[92]Jeune Afrique (2023). Le Burkina Faso octroie un nouveau permis d’exploitation d’or à la société russe Nordgold. Jeune Afrique, 19 septembre. Disponible en: https://www.jeuneafrique.com/1683287/economie-entreprises/le-burkina-faso-octroie-un-nouveau-permis-dexploitation-dor-a-la-societe-russe-nordgold/ Fecha de la consulta 25.09.2025.
[93]DOXSEE, C. (2022). Wagner: The Cornerstone of Russia’s Strategy in Africa. Washington, D.C.: Center for Strategic and International Studies (CSIS). Disponible en: https://www.catrinadoxsee.com/publications Fecha de la consulta 25.09.2025.
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[98]Ibídem, GIUSTOZZI, A. & LEWIS, D. (2024).
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[101]Ibídem, DE LA CORTE IBÁÑEZ, L. (2022).
[102]Ibídem.
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[112]Ibídem, GARRIDO GUIJARRO, Ó. (2024).
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