IEEE. El Ártico: nuevo escenario geopolítico

Rutas árticas

23 jun 2025

IEEE. El Ártico: nuevo escenario geopolítico

Alejandro Álvarez Pérez, Pedro Dodero Vázquez, Ignacio García Prieto, Jesús Iráizoz Domínguez, Mar Lupión Torres y Ada Santana Aguilera

Introducción

El océano Glacial Ártico se ubica al Norte del Círculo Polar Ártico, con estrechas relaciones con el océano Pacífico, a través del estrecho de Bering, y con el océano Atlántico, a través de la península Escandinava, Islandia y Groenlandia. Dicho océano, baña las costas de Rusia, Estados Unidos (EE.UU.), Canadá, Dinamarca1 y Noruega2.

Por su climatología y localización geográfica, es una zona poco poblada con poco más de 4 millones de habitantes, dichas características hacen que haya sido una zona secundaria y de escasa relevancia geoestratégica, salvo en periodos concretos. Como durante la Guerra Fría en la que Groenlandia, Islandia y Reino Unido esperaban una posible ofensiva soviética en caso de guerra3. El fin de la hostilidad mutua y los efectos del calentamiento global llevan a gestionar de manera coordinada la región. Todo ello, junto con el discurso en Murmansk de 1987 en el que el presidente de la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov, sentó las bases del futuro Consejo Ártico4.

Sin embargo, la actual situación geopolítica en la que determinados actores como Rusia y China pretenden realizar un revisionismo del paradigma actual, así como la revolución tecnológica y el cambio climático, emplazan al Ártico como zona de principal relevancia geoestratégica y geopolítica.

Esto se debe, por un lado, a que es una zona con una gran cantidad de reservas energéticas, tanto de petróleo5 como de gas6. Así como de minerales como el oro, platino, diamante, estaño, níquel; de tierras raras, además de recursos pesqueros y turísticos7.

Por otro lado, el cambio climático, que favorece el deshielo de la zona, hará navegable el Ártico creando nuevas rutas marítimas y puesto que el 90 % del comercio tiene lugar por dicha vía8 el control de las nuevas rutas generará un mayor peso e influencia a nivel global. Además, las nuevas rutas marítimas que se crearán servirán para comunicar el océano Pacífico con el océano Atlántico, lo que refuerza el pivotaje actual de la economía y del mundo hacia Asia-Pacífico.

Por último, la nueva escalada bélica propiciada por la Guerra en Ucrania ha potenciado una integración de países en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) como Finlandia que, pese a la finlandización y su neutralidad, pasó a formar parte de la OTAN el 4 de abril de 2023, aumentando la frontera OTAN-Rusia en más de 1.300 km. La lucha por el control del Ártico puede llevar a una nueva militarización de la región, creando un nuevo flanco para la OTAN9.

En definitiva, el Ártico ha pasado de ser una región secundaria y sin peso geoestratégico a una región de especial relevancia donde las potencias actuales se juegan parte de su influencia y estatus futuro. Por ello, se analizan las oportunidades y riesgos que conllevará el deshielo, así como el interés específico de grandes actores.

El Consejo Ártico

Foro intergubernamental, cuyo objetivo es promover los aspectos medioambientales, sociales y económicos para el desarrollo sostenible del Ártico10. Se fundó en 1996 con la Declaración de Ottawa, quedando integrado por Canadá, EE.UU., Dinamarca, Rusia, Noruega11, Islandia, Finlandia y Suecia12. A su vez, se reconoció a seis comunidades indígenas13 como representantes permanentes en el Consejo Ártico14, además, forman parte del mismo 38 observadores: países que no pertenecen geográficamente a esta zona del globo, como España; organizaciones intergubernamentales y a organizaciones no gubernamentales15.

El funcionamiento del Consejo Ártico ha favorecido la cooperación internacional, aunque se debe en gran medida a la exclusión de competencias militares16. Sus principales hitos son: el Acuerdo de cooperación en materia de búsqueda y salvamento aeronáutico y marítimo en el Ártico (2011), el Acuerdo de cooperación en materia de preparación y lucha contra la contaminación marítima por hidrocarburos en el Ártico (2013) y el Acuerdo de mejora de la cooperación científica internacional en el Ártico (2017)17.

Sin embargo, la invasión de Crimea (2014) y el aumento de la presencia militar rusa en la zona ha deteriorado su funcionamiento, deviniendo tensiones en la zona18, que unido al interés chino en las rutas árticas como consecuencia de ciertas restricciones en las rutas del Indo-Pacífico19, dificultan el cumplimiento de los acuerdos debido a la naturaleza no vinculante de numerosas iniciativas.

Situación climática

El clima del Ártico se caracteriza por inviernos largos y fríos, con temperaturas por debajo de los -40ºC, mientras los veranos son cortos y frescos, con temperaturas que rara vez superan los 10°C. A lo que hay que añadir periodos extremos de radiación solar, con días de 24 horas de luz en verano y noches de 24 horas de oscuridad en invierno. Pese a la existencia de este clima tan extremo, surge una gran variedad de fauna y flora que, junto con la capa de hielo permanentemente congelada (permafrost), juega un papel esencial para la biodiversidad global y la regulación del clima del planeta. Sin embargo, desde hace algo más de 100 años, el Ártico está sufriendo un progresivo y rápido calentamiento que está poniendo en peligro este ecosistema tan fundamental para nuestra supervivencia (ver Gráfica 1).


Gráfico 1. Evolución de la temperatura en el Ártico

Como resultado de este calentamiento, el Ártico podría perder más del 50% de su hielo marino en los próximos 30 años20. Esto supondría una alteración de los ecosistemas, ya que el deshielo del permafrost aumentaría la temperatura del planeta al liberar las grandes cantidades de metano que se encuentra acumulado, contribuyendo aún más al calentamiento global. Además, impacta en la fauna y flora de las especies que dependen del hielo marino, como los osos polares y las comunidades indígenas. Asimismo, el cambio climático y el deshielo pueden aumentar la incidencia de enfermedades transmitidas por el agua y los vectores21, como el dengue y el zika22.

Tendencias económicas y oportunidades de inversión

El deshielo ofrece diferentes oportunidades, como minería, pesca, turismo, rutas marítimas… incrementando la competencia geopolítica por el control de la zona.

Uno de los principales atractivos del Ártico es el acceso a sus recursos naturales. Se estima que alberga en torno al 13 % de las reservas no descubiertas de petróleo y el 30 % de las de gas natural23, además de otros recursos naturales como el hierro, el níquel, el cobre y las llamadas tierras raras, esenciales para el desarrollo de la tecnología actual y venidera. Aunque la explotación de estos recursos se ha visto frenada por las duras condiciones climáticas y los elevados costes, el cambio climático podría hacerla más accesible, unido a los avances técnicos de perforación en aguas profundas podrían hacer económicamente viable su explotación. No obstante, todo esto supone también un riesgo medioambiental y social, lo que plantea una dicotomía: cómo encontrar el equilibrio entre el desarrollo económico y la sostenibilidad de los ecosistemas. Greenpeace24 ha advertido de que la entrada en el Ártico podría afectar de forma irreversible a la biodiversidad local, poniendo sobre la mesa, de nuevo, el dilema ético y ecológico de estas futuras inversiones (ver Figura 1).


Figura 1. Ubicación de las cuencas oceánicas25

El deshielo llevará aparejada la apertura de nuevas rutas marítimas, como la Ruta del Mar del Norte, el Paso del Noroeste y la Ruta Transpolar, que pueden reducir significativamente los tiempos de transporte entre Asia, Europa y América del Norte. De acuerdo con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU.26, en 2030 las rutas del Ártico podrían ser navegables durante períodos de tiempo significativamente más largos, lo que facilitaría el acceso a mercados globales (ver Gráfico 2).


Gráfico 2. Evolución del deshielo en el Ártico en los próximos años27

La Ruta del Mar del Norte que conecta el océano Atlántico con el Pacífico, siendo una ruta más corta que el canal de Suez y más económica porque reduciría significativamente el tiempo de navegación entre Asia, Europa y América del Norte, algo que influiría en las dinámicas comerciales globales. En dicha ruta, actualmente Rusia es la beneficiaria de las tarifas cobradas y del arrendamiento de buques escolta rompehielos, siendo exigidos para su tránsito.

La Ruta del Noroeste, como alternativa al Canal de Panamá, pero existen actualmente zonas difíciles de navegar, y no dispone de puertos e infraestructuras aptos para recibir grandes buques28.

Por último, se está explorando la Ruta Transpolar, la más directa entre Europa y Asia si continúa el deshielo, como está estimado.

Estas rutas pueden reducir las distancias entre el norte de Europa y el norte de China hasta en 4.000 millas náuticas, disminuyendo los tiempos de envío en aproximadamente dos semanas (ver Figura 2).


Figura 2. Rutas árticas29

En los próximos años, la pesca también puede verse afectada, al cambiar la temperatura del agua, las especies migrarán hacia aguas más frías, cambiando la forma de vida y comercio de la población local y el acceso a la pesca. Por ejemplo, especies como el bacalao y el salmón ya se están desplazando hacia el norte en busca de aguas más frías, lo que podría provocar tensiones por el control de las nuevas áreas pesqueras. Por tanto, el Ártico seguirá ganando peso como zona de pesca, gracias al deshielo y al cambio en las rutas migratorias de las especies marinas.

Las nuevas aguas abiertas que se abrirían en la región podrían ser fuente de recursos pesqueros, con el riesgo de la sobreexplotación de las especies y de tensiones entre países que se disputen el acceso a los mismos.

Por último, el turismo también es una industria que está viendo un crecimiento en la zona, particularmente en áreas como Groenlandia, Islandia y Noruega. A medida que el hielo retrocede, los turistas pueden acceder a zonas antes impenetrables, lo que genera un incremento en la demanda de viajes ecológicos y de aventura. Sin embargo, el aumento del turismo en la región también plantea desafíos relacionados con la sostenibilidad y la protección de los ecosistemas frágiles.

Situación política

Históricamente, el Ártico ha sido una región en la que la cooperación internacional ha estado muy presente, sobre todo auspiciada por el Consejo Ártico. Sin embargo, el creciente interés por sus recursos y sus rutas comerciales han provocado tensiones y disputas territoriales. Conforme el hielo se va derritiendo, se abren nuevas rutas y se reconfiguran las fronteras marítimas.

Uno de los puntos calientes es la soberanía sobre el lecho marino y las aguas del Ártico. Países como Canadá, Dinamarca -a través de Groenlandia-, Noruega, Rusia y EE.UU. han mostrado su interés e, incluso, han reclamado diversas áreas de esta zona. La Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS) establece un marco legal para la delimitación de las fronteras marítimas, pero las interpretaciones del tratado varían30. Esto obstaculiza la resolución de los posibles conflictos. Por ejemplo, la disputa por la soberanía de los recursos del lecho marino y las aguas circundantes a Groenlandia entre Dinamarca y Canadá.

El caso ruso merece una mención aparte. Su presencia militar en el Ártico ha aumentado a través del establecimiento de bases y el incremento de su flota en la región: modernizando antiguas bases soviéticas31 y desplegando sistemas de defensa aérea, misiles, aviones de combate y flota de rompehielos con capacidad militar. Estos movimientos están relacionados, además, con la protección de las rutas comerciales y la seguridad de los recursos naturales. Ejemplo de ello fue el viaje realizado en agosto de 2017 por el buque metanero ruso LNG Cristophe de Margerie, que completó el viaje entre Noruega y Corea del Sur a través del Paso del Noroeste sin apoyo de rompehielos. Además, lo hizo en un tiempo récord de 19 días, lo que representa un 30 % menos de tiempo que el trayecto equivalente a través del canal de Suez. Existen otros tipos de buques que navegan en aguas árticas, pero este hito podría ser el comienzo de una nueva ruta mercante que redefiniría el tráfico marítimo internacional32.

EE.UU., Canadá y la OTAN responden, a su vez, elevando su presencia en la zona. En primer lugar, EE.UU. ha reforzado las bases militares que tiene en Alaska y Groenlandia33, especialmente para defensa antimisiles, y ha llevado a cabo diferentes operaciones militares con submarinos nucleares. Canadá ha fortalecido la vigilancia en el Ártico con la base de Alert y patrullas marítimas; y la OTAN ha incrementado sus ejercicios en el Ártico, con Noruega y otros países nórdicos aumentando su presencia, lo que podría elevar las tensiones entre ambos bloques si la situación no se gestiona desde la perspectiva adecuada.

China ve el Ártico como una región estratégica para su crecimiento económico y su influencia global. Busca expandir su presencia en la región, incluyendo la inversión en infraestructuras y la explotación de recursos naturales.34

La Unión Europea (UE) busca promover sus intereses económicos en el Ártico, para ello ha impulsado diferentes programas como la Estrategia Ártica de la UE: en 2016, la UE adoptó una estrategia ártica que establece los objetivos y prioridades de la UE en la región para el período 2016-2020. Cuyos objetivos pretendían promover sus intereses económicos, proteger el medio ambiente ártico y promover la cooperación internacional en la región. Como objetivos económicos incluían la explotación de recursos naturales, como el petróleo y el gas, con el fin de reducir su dependencia energética de Rusia y el desarrollo de rutas marítimas que le permitan reducir los tiempos de transporte y aumentando su capacidad en el comercio internacional.

Sin embargo, cuando hablamos del Ártico no solo se trata de prever cuáles pueden ser los futuros conflictos, sino que también nos referimos a la cooperación. Algunos acuerdos clave en este sentido incluyen el Tratado de Prohibición de la Explotación Nuclear del Ártico y la creación de zonas de pesca protegida.

Situación estratégica

El Ártico presenta un escenario geopolítico y estratégico complejo en el que participan una gran cantidad de Estados. El principal foro de debate en el que se tratan los asuntos que a esta área conciernen es el Consejo del Ártico, en el que se discuten los asuntos concernientes a los estados implicados, pero sin capacidad legislativa o ejecutiva. Su actividad se centra particularmente en la defensa de los derechos de los grupos indígenas, la defensa de la biodiversidad ártica, el cuidado del ecosistema, la coordinación de salvamento y rescate, y planificación frente a eventuales emergencias.

El culmen de esta cooperación se alcanza con la declaración de Ilulissat, en 2008, en la que los citados países alcanzaron importantes acuerdos en temas de seguridad marítima y medio ambiente y declararon su intención de impedir la creación de un nuevo marco legal internacional que rigiera el Ártico. Con dicha declaración, los Estados parte se reconocían unos a otros como estados del ártico y soberanos, y limitaban y excluían al resto de países del mundo sobre las decisiones que se tomarán endicha región.

Sin embargo, desde la invasión rusa de Ucrania, la capacidad de cooperación del Consejo Ártico se ha reducido35. Actualmente, los países que presentan intereses en la zona operan de manera unilateral. Nuestro análisis se centra en Rusia, EE.UU., Canadá y China.

Rusia

Es el Estado del Ártico que ha demostrado mayor interés en explotar sus recursos. Con unos 20.000 kilómetros de la costa del Ártico, el país con mayores fronteras y más población en territorio ártico, y que ostenta las reclamaciones territoriales más importantes sobre la extensión de la plataforma continental del fondo marino. De concederse éstas, tendría derechos de explotación sobre 1,2 millones de kilómetros cuadrados del fondo marino de su plataforma continental, una superficie equivalente a 4 veces la de España y sobre una de las mayores reservas conocidas de hidrocarburos, la dorsal de Lomonósov. Estas reclamaciones se fundamentan en años de exploración e investigación en el océano Ártico, que culminarían en el informe contrastado por la Commission on the Limits of the Continental Shelf (CSCL) en 2015. La economía rusa postsoviética se encuentra estrechamente ligada a la producción de energía, por lo que los recursos sitos en el norte adquieren gran relevancia.

Existe otra controversia importante al considerar "aguas internas" gran parte del Paso del Norte, pese a la negativa de EE.UU. el derecho marítimo internacional confirme una gran parte de las demandas de Rusia.

En 2020, Rusia hizo pública su agenda ártica 2020-203536. En ella recapacita sobre las posibilidades que ofrece la progresiva recesión del hielo ártico y apunta hacia la explotación de los recursos naturales, especialmente el petróleo y el gas natural licuado. Otro de los objetivos de su agenda ártica es la mejora de las condiciones de vida de sus asentamientos árticos, que se redujeron drásticamente tras la disminución de los destacamentos militares norteños tras el fin de la Guerra Fría, y que se encontraban en un grave estado de abandono. Rusia confía en establecer la Ruta del Norte como una nueva arteria comercial internacional, siendo la principal beneficiada.

Dentro del refuerzo militar que ha conducido su presidente, Vladimir Putin, en la última década, ha resucitado la flota del Norte, basada en la península de Kola, quizá la más importante de las flotas rusas y que cuenta con dos tercios de su poder naval total, incluyendo destructores, submarinos, buques de aprovisionamiento y portaaeronaves. Así, ha aumentado su presencia militar en el Ártico como garante de su soberanía y de un norte que considera propio, como demostró Artur Chilingárov, al colocar la bandera rusa en el lecho marino del Polo Norte, “el norte es ruso”.

Rusia, que cuenta con más rompehielos que el resto del planeta junto, incluye unos 45 grandes rompehielos (siete de ellos de propulsión nuclear) como la parte de la flota propulsada Yamal, el 50 Let Pobedi, el Taimir, el Vaigach y los flamantes buques de la serie del Proyecto 22220: Arktika, Sibir y Ural, que entraron en servicio en 2020, 2021 y 2022, respectivamente y posteriormente el Yakutiya.

Dicha estrategia obedece a los objetivos de la defensa de los intereses comerciales rusos y la seguridad en el transporte septentrional, pero no hemos de olvidar que la flota del norte es la defensora de las reservas estratégicas y la depositaria de la misión de la persecución de los intereses de la política exterior rusa. Rusia ha establecido un Comando Estratégico Conjunto en el Ártico con el objetivo de coordinar las operaciones entre todas las fuerzas militares rusas operativas en la región. Cabe considerar, además, que las nuevas bases de Rusia en el Ártico no solo despliegan armamento estratégico, sino que también enfrentan los flancos de la OTAN y aseguran su control sobre la Ruta del Mar del Norte.

Estados Unidos

A diferencia de Rusia, la política estadounidense al respecto ha sufrido grandes cambios en los últimos años. El interés reciente de EE.UU. en el Ártico ha sido una reacción al avance ruso en la región. Además, la reciente mejoría de la relación China-Rusia en materia ártica ha provocado preocupación en la primera potencia del mundo, siendo necesario reforzar su presencia en el Ártico. A diferencia de los demás Estados árticos, EE.UU. no ha ratificado la UNCLOS37, por lo que elige acogerse a las medidas que le benefician, sin reconocer más que de facto, la soberanía de los países firmantes. Esto tiene una importante segunda derivada, EE.UU. no puede ejercer reclamación alguna sobre la plataforma continental que potencialmente le correspondería ante el CLCS, lo que sin embargo no ha impedido que haya recabado datos que sustenten su eventual soberanía sobre esa porción del suelo marino.

Sin embargo, su presencia naval y aérea no es reciente, ya que por medio de despliegue de submarinos nucleares patrullas aéreas desde Groenlandia y Dinamarca ha sido una constante desde hace años, observándose una reducción de dicha presencia con el fin de la Guerra Fría.

Tras las declaraciones en 2019 del entonces secretario de Estado americano, Mike Pompeo38, con la llamada de atención sobre la situación en el Ártico, y el creciente acercamientos ruso y chino hacia allí, EE.UU. publicaba a principios de 2021 una nueva estrategia ártica, cuyos objetivos distan mucho de los objetivos de colaboración internacional y de defensa del medio ambiente de su anterior estrategia. La nueva estrategia, titulada “A Blue Arctic: A Strategic Blueprint for the Arctic”, hace especial hincapié en la necesidad de una mayor presencia de fuerzas navales de superficie en aguas árticas. Esto lo hace extensivo también a sus aliados, que desde hace unos años llevan desarrollando parte de su calendario de ejercicios permanentes, las maniobras “Trident Juncture” en el Mar del Norte, en parte, siendo el desencadenante de un mecanismo de autodefensa ruso.

Desde la llegada de la segunda presidencia de Donald Trump, se observa un gran interés por el norte del globo, con intención de obtener la soberanía sobre Groenlandia. Uno de los puntos fuertes de la agenda americana es su defensa de la libertad de navegación en aguas árticas mediante las llamadas FONOP20. Las FONOP son agresivas patrullas que ya realizan fuerzas navales americanas en el mar de China como respuesta a la no aceptación de las reclamaciones marítimas de China en el sudeste asiático. Análogamente, EE.UU. no reconoce la soberanía rusa sobre el Paso del Norte, ya que su comercio marítimo también podría verse beneficiado de esta ruta. Así, ha anunciado su predisposición a ejecutar FONOP en las rutas árticas en cuanto se vuelvan navegables.

La presencia de EE.UU. podría considerarse menor a la anunciada o esperada, ya que todavía no ha materializado las mencionadas patrullas y su presencia ártica se limita a las estaciones de vigilancia de Alaska, las patrullas de submarinos estratégicos y, en el ámbito aliado, el Cuartel General de la OTAN en Groenlandia.

Canadá

Tras Rusia, es el país con mayor costa ártica y, como tal, en situación de poder realizar una mayor reclamación sobre el fondo marino ártico.

Canadá presentó en diciembre de 2003 su reclamación ante la CLCS sobre su plataforma continental ártica que, le proporcionaría control sobre una gran porción del círculo, muy probablemente rica en yacimientos de crudo. La particularidad de la reclamación canadiense reside en la consideración que hace, al igual que Rusia, de las aguas comprendidas por sus archipiélagos árticos. Canadá considera estas aguas como “aguas interiores”, lo que en términos prácticos le daría una soberanía absoluta sobre el Paso del Noroeste. Esta reclamación la basa en motivos históricos y es ampliamente contestada, especialmente por EE.UU., su vecino más cercano y quizá quien más tiene que perder en caso de que se le acordase este carácter jurídico. No obstante, y aunque Canadá reclame estas aguas como interiores, tal aspiración no se sustentaría en los términos de la UNCLOS, ya que para ello debería tratarse de una reclamación histórica sobre una soberanía ejercida durante un tiempo “sustancial”39.

La estrategia ártica de Canadá se articula en torno a una mayor cooperación con organizaciones internacionales, el aumento de su presencia militar en el norte para ejercer efectivamente un mayor control de sus fronteras, refuerzo de su soberanía y proporcionar seguridad en las aguas que consideran como interiores40.

Canadá ha intensificado significativamente su presencia militar en el Ártico en respuesta a las crecientes actividades de Rusia y China en la región. Esta estrategia busca proteger la soberanía canadiense, asegurar el control de las rutas marítimas emergentes y garantizar su seguridad nacional.

El Gobierno canadiense ha anunciado inversiones sustanciales para fortalecer su infraestructura militar en el Ártico: como Centros de Apoyo Operativo para modernizar, mantener y ampliar las bases y sus capacidades en Inuvik y Yellowknife, en la parte noroeste del Ártico, siendo sus dos bases predominantes. También invertirá en otras bases como en Iqaluit o Nunavut, donde se habilitarán pistas de aterrizaje y mejoras en el equipamiento logístico esencial para las operaciones en el norte. Además, cuenta con la Estación de Nanisivik, antigua estación minera, para la creación de un puerto de aguas profundas, aportando un enclave estratégico de gran importancia en la zona occidental del Ártico, ya que existen pocos emplazamientos portuarios para grandes buques en la actualidad.

China

China, a pesar de no ser una nación ártica, ha incrementado su presencia en el Ártico, enfocándose principalmente en actividades científicas y económicas. Sin embargo, esta creciente implicación ha generado inquietudes entre otras potencias debido a posibles implicaciones estratégicas y de seguridad.

China ha establecido la Estación de Investigación Ártica "Río Amarillo" en Ny-Ålesund, Svalbard (Noruega), dedicada a estudios sobre el cambio climático y la ecología polar. Además, ha participado en expediciones científicas en la región, utilizando el rompehielos Xue Long ("Dragón de Nieve") para facilitar la investigación polar. Económicamente, China promueve la "Ruta de la Seda Polar", buscando desarrollar rutas marítimas a través del Ártico que podrían reducir significativamente los tiempos de tránsito entre Asia y Europa.

Aunque China no mantiene bases militares en el Ártico, ha fortalecido su cooperación militar con Rusia en la región. En septiembre de 2022, buques de guerra chinos operaron junto a unidades rusas cerca de las islas Aleutianas, a aproximadamente 160 kilómetros de Kiska41.

Además, en octubre de 2021, ambos países realizaron ejercicios conjuntos en el mar de Japón, enfocándose en defensa aérea y guerra antisubmarina. Posteriormente, llevaron a cabo su primera patrulla naval combinada, cruzando el estrecho de Tsugaru, en Japón42.

La creciente actividad de China en el Ártico ha generado preocupación en EE.UU. y entre sus aliados. El Pentágono considera que China podría utilizar su acceso comercial o científico en el Ártico para obtener ventajas militares, representando una fuerza potencialmente desestabilizadora en la región. 

Desde que el exsecretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, llamó la atención sobre el desmesurado interés de Pekín en el Ártico y sobre cómo varios de los experimentos supuestamente científicos podrían estar siendo usados de tapadera para objetivos militares43, existen ciertas evidencias que apuntan a que la naturaleza y propósito de los experimentos chinos podría estar ligada a obtener información para futuros despliegues militares. Entre otros, destacan los exhaustivos estudios de propagación acústica y la instalación de sensores que China está llevando en gran parte del mundo y concretamente en el Ártico. Desde que el submarino americano USN Kate emergiera de debajo del hielo ártico en 1959, China ha estado interesada en la capacidad de desplegar submarinos nucleares en la región como parte de su programa estratégico de disuasión nuclear. El flanco norte chino en lo que a la defensa contra misiles balísticos se refiere pasa por un control más cercano de las trayectorias polares44.

Conclusiones

La situación política del Ártico es compleja y dinámica, hasta ahora ha sido una región ajena a las grandes dinámicas de la geopolítica y la economía mundial. No obstante, en las últimas décadas, esta área se ha visto alterada por los cambios medioambientales y transformada en un punto de atención para gobiernos, empresas y otras organizaciones internacionales. Esto se debe a su posición geográfica al unir Norteamérica, Europa y Asia, la extracción de los recursos minerales y energéticos, y la apertura de nuevas rutas comerciales que comunican los diferentes océanos y acercan la región Indopacífica, hacia la que actualmente existe un pivotaje geoestratégico.

Estas posibilidades se deben al aumento gradual de la temperatura durante el siglo pasado, siendo el Ártico una de las áreas más afectadas del planeta. Este aumento de la temperatura está provocando la descongelación del permafrost, la acidificación oceánica y la pérdida de hielo marino, situación que pone en riesgo el ecosistema no sólo del Ártico, sino del planeta en su conjunto45. Dicha situación es un punto de conflicto entre organizaciones que pretenden proteger el medio ambiente, la cultura y los derechos de los pueblos indígenas; y los que ven oportunidades económicas como la apertura de nuevas rutas marítimas y la explotación de recursos naturales.

Una de las mayores oportunidades que presenta el deshielo es la apertura de nuevas rutas marítimas, debido a la variación periódica y creciente de la extensión del hielo en la zona ártica, hace que pueda ser navegable durante un mayor periodo de tiempo. Se estima que pueda ser navegable durante 150 días al año en la siguiente década, mientras hace uno años esta movilidad se limitaba a unos pocos días al año, y era necesario el uso de rompehielos como medida de seguridad adicional. Este nuevo escenario, propicia la aparición de nuevas rutas comerciales, lo que cambiará significativamente el contexto económico y comercial global46. Sin embargo, el empleo de estas nuevas rutas requerirá de una infraestructura comercial sobre la que apoyarse, que modificará la orografía del terreno y afectará a las tribus indígenas, que deberán cambiar su modo de vida.

Otra oportunidad que brinda el deshielo es la extracción de grandes reservas energéticas que se encuentran en la región. Dicha actividad siempre ha sido complicada y poco eficiente desde un punto de vista económico, pero el deshielo abre la oportunidad a la explotación de dichos recursos. A lo que hay que añadir, el conflicto entre los diferentes países que conforman el Consejo Ártico por definir las fronteras y áreas de control. Es por ello, que grandes potencias como Rusia, cuya economía ha estado siempre ligada a los hidrocarburos, ha realizado esfuerzos por controlar la zona47.

En conclusión, Rusia y Canadá pretenden extraer recursos naturales, así como controlar el Paso del Norte y la Ruta Noroeste, respectivamente, al considerar dichas aguas como interiores, para ello, ha invertido en infraestructuras militares que le permiten controlar la zona, destacando la flota de rompehielos rusa que consta de 45 unidades. China se centra en actividades económicas y de investigación, así como, colabora militarmente con Rusia. Por último, EE.UU. ha aumentado su presencia militar en las bases de Groenlandia, ha intentado comprar Groenlandia48 y está intentando que Canadá se anexione a los EE.UU.

Alejandro Álvarez Pérez
Jefe de Sección, Ministerio de Defensa

Pedro Dodero Vázquez
Teniente de Navío (CGA-EOF), Armada

Ignacio García Prieto
Relaciones Externas e Institucionales en el Instituto Cervantes

Jesús Iráizoz Domínguez
Ingeniería y Sistemas de Gestión, BeSS Group

Mar Lupión Torres
Especialista en Defensa de Radio Nacional de España

Ada Santana Aguilera
Diputada en el Congreso de los Diputados

Las ideas contenidas en estos artículos son responsabilidad de sus autores, sin que reflejen necesariamente el pensamiento del CESEDEN o del Ministerio de Defensa.

1Groenlandia.
2Todos son países de la OTAN, salvo Rusia.
3Se aseguró una vigilancia y control de dicho espacio a través de Noruega, se instaló un sistema contra misiles balísticos intercontinentales, etc.
4AGUILERA ARANDA, Félix. El Ártico y las relaciones internacionales. Cuadernos de estrategia, 218, 107-156. 2023.
5OLABE, Antxon. y GONZÁLEZ, Mike. Cambio climático, una amenaza para la seguridad global. Política exterior, 175-185. 2008.
630% de las reservas mundiales
7DEL VALLE MELENDO, Javier. El Ártico. Un espacio frágil entre la cooperación y la lucha por la hegemonía. Instituto Español de Estudios Estratégicos, 80, 1-15. 2015
8SORENSEN, Camilla. y KLIMENKO, Ekaterina. Emerging Chinese Russian cooperation in the Artic. Stockholm Internacional Peace Research Intitute, 46, 1-56. 2017.
9ARTEAGA, Félix. La OTAN en el Ártico: el flanco sobrevenido. Real Instituto Elcano, 42, 1-9. 2023.
10GOBIERNO DE CANADÁ. Compendium Of Canada’s Engagement In International Environmental Agreements And Instruments. Environment and Climate Change Canada. 2018. Recuperado de https://www.canada.ca/en/environment-climate-change/corporate/international-affairs/partnerships-organizations/arctic-council.html
11Artic-5, con mayores privilegios por ser ribereños.
12Se estableció que los Estados que se encontrasen por encima del paralelo 66 formarían parte del mismo, reconociéndose entre sí como legítimamente árticos y excluyendo al resto, situación que impide que otros Estados puedan ser considerados Árticos como China.
13La Asociación Internacional Aleut, el Consejo Ártico Atabascano, el Consejo Internacional Grinch’in, el Consejo Circumpolar Inuit, la Asociación Rusa de Gentes Indígenas del Norte y el Consejo Saami
14ARCTIC COUNCIL. The Arctic Council A Quick Guide. 2020. Recuperado de https://oaarchive.arctic-council.org/items/5b1cf319-c3d0-427a-b874-78ce0e32bba4
15MADUEÑO ÁLVAREZ, Miguel. Planes estratégicos para el Ártico: geopolítica, recursos y neocolonialismo. Revista de Pensamiento Estratégico y Seguridad CISDE, 9(2), 27-42, 2024.
16GROENING, Ranghild. Why Military Security should be kept out of the Arctic Council. The Artic Institute. 2016. Recuperado de https://www.thearcticinstitute.org/why-military-security-should-be-kept-out-of-the-arctic-council/
17LENNON, Erika. A Tale of Two Poles: A Comparative Look At The Legal Regimes in The Arctic And The Antarctic. Sustainable Development Law and Policy, 3(8), 32-36, 65-66. 2008.
18KLIMENKO, Ekaterina. The geopolitics of a changing arctic. SIPRI Background Paper, 1-15. 2019.
19NG, Chew., WU, Yuhe., ZHANG, Wenrui., JIGEER, Shawuya., ZHANG, Jhinghan. y YU, Haiyue. China-Russia Cooperation in the Northern Sea Route Development. International Organisations Research Journal, 20(1), 1-25. 2025. DOI:10.17323/1996-7845-2025-01-03
20IPCC. Informe Especial sobre el Cambio Climático y la Tierra. Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático. 2021. Recuperado de https://www.ipcc.ch/report/ar6/wg1/downloads/report/IPCC_AR6_WG1_SPM_Spanish.pdf
21Organismos que transmiten enfermedades infecciosas a las personas
22Además, las olas de calor y la contaminación del aire pueden afectar la salud respiratoria y cardiovascular.
23La extracción de petróleo y gas es, quizá, el principal foco de inversión en la región, concretamente el mar de Chukotka, el mar de Barents y Groenlandia.
24GREENPEACE. Impactos ambientales de la minería en el Ártico. Greenpeace International. 2022.
25COAKLEY Bernard, Northern Lights on the Midnight Watch. 2011. Recuperado de https://archive.nytimes.com/scientistatwork.blogs.nytimes.com/2011/09/15/northern-lights-on-the-midnight-watch/
26NOAA. The Arctic: A Key to Global Weather and Climate. Administración Nacional Oceánica y Atmosférica. 2020. Recuperado de https://arctic.noaa.gov/report-card/report-card-2020/
27IPCC. Informe Especial sobre el Cambio Climático y la Tierra. Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático. 2021. Recuperado de https://www.ipcc.ch/report/ar6/wg1/downloads/report/IPCC_AR6_WG1_SPM_Spanish.pdf
28TORRENT, Jordi. New Arctic routes: breaking the ice of North Pole shipping. Pier Next. 2019. Recuperado de https://piernext.portdebarcelona.cat/en/logistics/new-arctic-routes-breaking-the-ice-of-north-pole-shipping/
31Bases clave: Nagurskoye, Kotelny, Tiksi y Franz Josef Land
32TORRENT, Jordi. New Arctic routes: breaking the ice of North Pole shipping. Pier Next. 2019. Recuperado de https://piernext.portdebarcelona.cat/en/logistics/new-arctic-routes-breaking-the-ice-of-north-pole-shipping/
33Base clave: Thule, con radares de alerta temprana.
34China es considerada una “potencia ártica” debido a su creciente interés y participación en la región ártica, a pesar de no ser un país ártico en sentido tradicional. China es un observador en el Consejo Ártico.
35ARTEAGA, Félix. La OTAN en el Ártico: el flanco sobrevenido. Real Instituto Elcano, 42, 1-9. 2023.
36KLUGE, Janis., y PAUL, Michael. Russia’s Arctic Strategy through 2035. SWP, 1-4. 2020. doi: 10.18449/2020C57
38POMPEO, Mike. Artic Council Proceedings. Finland. 2019.
39GARCÍA ESPADAS, Andrés. Acercamiento al régimen jurídico del Ártico y su relación con América. Revista electrónica editada por la Asociación Española de Americanistas, 18, 1-21. 2017.
40GOBIERNO DE CANADÁ. Relations Couronne-Autochtones et Affaires du Nord Canada. 2019. Recuperado de https://www.rcaanc-cirnac.gc.ca/eng/1562939617400/1562939658000
41ALÁEZ FEAL, Octavio. China en el Ártico. Global Strategy. 2022. Recuperado de https://global-strategy.org/china-en-el-artico/?utm_source=chatgpt.com
42ALÁEZ FEAL, Octavio. China en el Ártico. Global Strategy. 2022. Recuperado de https://global-strategy.org/china-en-el-artico/?utm_source=chatgpt.com
43POMPEO, Mike. Artic Council Proceedings. Finland. 2019.
44KOH, Swee Lean. China’s strategic interest in the Arctic goes beyond economics. Defense News. 2020. Recuperado de https://www.defensenews.com/opinion/commentary/2020/05/11/chinas-strategic-interest-in-the-arctic-goes-beyond-economics/
45GREENPEACE. Impactos ambientales de la minería en el Ártico. Greenpeace International. 2022.
46Las nuevas rutas reducen significativamente el costo del flete al reducir tiempos y consumo de combustible.
47MADUEÑO ÁLVAREZ, Miguel. Planes estratégicos para el Ártico: geopolítica, recursos y neocolonialismo. Revista de Pensamiento Estratégico y Seguridad CISDE, 9(2), 27-42, 2024.
48Una isla estratégica en el Atlántico Norte que lleva siendo de interés para los EEUU desde la década de 1860.