IEEE. Relaciones entre Corea del Norte e Irán. Diplomacia, cooperación pacífica y programas nucleares

12 feb 2026
IEEE. Relaciones entre Corea del Norte e Irán. Diplomacia, cooperación pacífica y programas nucleares
Silvia María Miranda Vega. Máster en Estudios Árabes e Islámicos Contemporáneos, UAM
Introducción
Unos meses después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el presidente estadounidense George Bush Jr. habló del objetivo de Estados Unidos de impedir que los regímenes que financian el terrorismo amenacen al país, refiriéndose con ello a Corea del Norte, Irán e Irak como Estados que «constituyen un eje del mal, que se arman para amenazar la pan mundial»1. De esos miembros originales, sólo quedan Corea del Norte e Irán, pues Irak dejó de ser un objetivo de la política antiterrorista estadounidense tras su invasión en 2003.
Con el desarrollo del programa nuclear de Corea del Norte y su retirada del Tratado de No Proliferación (TNP) en 2003, el gobierno norcoreano fue acusado de proporcionar tecnología nuclear a Irán. En 2012 ambos países firmaron, además, un acuerdo de cooperación científica, académica y tecnológica2. Durante las últimas dos décadas, varias delegaciones norcoreanas han viajado a Teherán con el objetivo de fortalecer los lazos entre ambos países.
Las relaciones entre Irán y Corea del Norte se han visto impulsadas por los intentos de la sociedad internacional de excluir y aislar a ambos países. Como reacción, las dos partes han reforzado su cooperación y sus lazos basándose en su antiamericanismo en común. Ese sentimiento ha superado sus diferencias, como su ideología, así como el hecho de que Irán mantenga relaciones bilaterales con la República de Corea (Corea del Sur). El aislamiento de Corea del Norte comenzó durante la Guerra de Corea (1950-1953) y alcanzó su apogeo con el desarrollo de su programa nuclear. En cuanto a Irán, la Revolución Islámica y la declaración de su deseo de difundirla a otros países, así como la posterior crisis de rehenes estadounidenses y la guerra con Irak (1980-1988), sumieron al país en una situación de aislamiento internacional.
Como en el caso de Corea del Norte, la falta de voluntad de Irán para cumplir con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y las sospechas de que podría estar contemplando el desarrollo de un programa nuclear militar han agravado la situación. Esto ha llevado a ambas partes a buscar nuevas alianzas que puedan beneficiarles y que les permitan mitigar el impacto de su exclusión de las instituciones internacionales y de las sanciones a las que se han visto expuestas. Así, a pesar de tener ideologías muy diferentes –por un lado, una república islámica, y por otro, una dictadura totalitaria dinástica en la que la figura más cercana a un dios es su líder supremo–, han fortalecido sus relaciones, fomentadas por ese antiamericanismo compartido y por la necesidad de asegurar socios estratégicos.
Las relaciones entre Irán y Corea del Norte pueden explicarse desde la teoría del realismo político, específicamente a través de las teorías del equilibrio de poder y del equilibrio de amenazas. En Politics Among Nations, Hans Morgenthau profundiza en el papel del interés nacional y el poder en las relaciones internacionales: «La señal principal que ayuda al realismo político a encontrar su camino en el panorama de la política internacional es el concepto de interés definido en términos de poder»3. También afirma que «el hombre de Estado debe pensar en términos del interés nacional, concebido como poder entre otros poderes»4. Es decir, los Estados no actúan basándose en valores o ideales, sino en lo que es beneficioso para su interés nacional. Esto conduce a una búsqueda del poder y, en consecuencia, a la necesidad de un equilibrio que garantice su supervivencia en el sistema.
En cuanto a las alianzas, Morgenthau también afirma que la manifestación históricamente más importante del equilibrio de poder se encuentra en las relaciones entre un Estado o alianza de Estados y otra. Además, Stephen Walt añade una nueva dimensión a la teoría del equilibrio de poder para completarla5. Así, sostiene que, aunque el poder es un factor que afecta al equilibrio, no es el único ni el más importante en todas las situaciones. Cuando se enfrentan a una amenaza externa, los Estados pueden optar por equilibrar la situación, bien aliándose con otros Estados ante una amenaza común, o bien uniéndose al Estado que supone la amenaza6. Esto ilustra la naturaleza de las relaciones entre Irán y Corea del Norte: ambos buscan sobrevivir frente a una amenaza común y, por tanto, se alían basándose en la existencia de un enemigo común, que es Estados Unidos.
Relaciones históricas entre Irán y Corea del Norte
Para recuperarse de las secuelas de la Guerra de Corea, el régimen norcoreano buscó el apoyo económico de la Unión Soviética y de China7. Paralelamente, Irán se alineó con Estados Unidos y Corea del Sur, especialmente tras el golpe de Estado de 1953 que restableció la autoridad del Sha8. Varios acontecimientos, entre los que destaca la firma de la Declaración Conjunta Intercoreana de 4 de julio de 1972, tuvieron un impacto en la política exterior y diplomacia norcoreana. Ese cambio también se ha atribuido a la mejora de las relaciones entre Estados Unidos y China, así como al acercamiento entre esta última y Japón9.
En esta línea resulta fundamental considerar la situación económica del país en la década de los años setenta. Como explica Yang, entre 1971 y 1972 Corea del Norte adquirió grandes cantidades de maquinaria de países occidentales a través de cuantiosos préstamos. Sin embargo, como consecuencia del impacto de la crisis del petróleo de 1973 fue incapaz de pagar esos préstamos y sufrió crecientes problemas de deuda10. Así, en un intento por encontrar una solución al problema los dirigentes norcoreanos comenzaron a tratar de «obtener petróleo crudo y divisas convertibles de Irán e Irak, ricos en petróleo» y la venta de armas se convirtió en la forma más efectiva de alcanzar sus objetivos económicos11.
Al mismo tiempo que estos cambios tenían lugar en Corea del Norte, la política exterior de Irán también sufrió modificaciones. Según Szalontai y Yoo el reconocimiento del régimen de Pionyang por parte de Irán en 1973 habría formado parte de una nueva política dirigida hacia los países divididos con una parte comunista y otra no comunista.
En última instancia, Corea del Norte e Irán establecieron lazos diplomáticos en el contexto de ciertos cambios en la política exterior de ambos países que favorecieron la normalización de las relaciones. Además, las necesidades económicas y financieras empujaron al régimen norcoreano a buscar beneficios en el establecimiento de una relación comercial con Irán. Este primer contacto diplomático entre ambos países fue, consecuentemente, el inicio de una larga relación que continuaría y se fortalecería a lo largo de las décadas posteriores.
El impacto de la Revolución Islámica en las relaciones bilaterales
La Revolución Islámica transformó la vida política en Irán. La política exterior se modificó para adaptarse a la nueva ideología. Además, el país se distanció de Estados Unidos, impulsado por el rechazo a la dominación y el control extranjeros, así como por el sentimiento antioccidental. De este modo, pasó de ser el aliado contra la expansión del comunismo en la región a mantener una relación abiertamente hostil.
Por otro lado, las relaciones intercoreanas no lograron ningún progreso. El levantamiento de Busan-Masan del 10 al 20 de octubre de 1979 contra el régimen dictatorial del presidente Park Chung-Hee y su asesinato el 26 de octubre de 1979 intensificaron la necesidad de la intervención directa de Estados Unidos.
En este contexto, el régimen norcoreano intentó acercarse a Teherán y al nuevo gobierno después de febrero de 1979. Como ilustran las conclusiones de Szalontai y Yoo, el periódico oficial norcoreano Rodong Sinmun no publicó ni un solo artículo sobre la Revolución Iraní. Solo en febrero de 1979, después de que Mohammad Reza Sha Pahlevi abandonara Irán, publicaron un artículo felicitando a los iraníes por su victoria contra los opresores. Esto mostraría que los líderes norcoreanos mantuvieron una postura cautelosa durante la revolución. Más tarde, cuando el ayatolá Ruhollah Jomeiní llegó al poder, hicieron grandes esfuerzos por fortalecer sus lazos con Irán. Durante el primer año desde que se impuso, el embajador norcoreano lo visitó en seis ocasiones e incluso llegó a persuadirlo para que emitiera una declaración pidiendo la retirada de las tropas estadounidenses de Corea del Sur12.
Otro acontecimiento significativo que configuró la posición internacional de Irán y lo condujo a un mayor aislamiento fue la Crisis de los Rehenes de 1979, cuando un grupo de estudiantes partidarios de la Revolución Islámica asaltó la embajada estadounidense en Teherán. Más de cincuenta ciudadanos estadounidenses permanecieron retenidos durante más de un año. En esta situación, Corea del Norte fue uno de los pocos países que se mostró a favor de Irán. El diario Rodong Sinmun publicó una carta de apoyo del entonces ministro de Asuntos Exteriores norcoreano Heo Dam y describió la situación como una excusa por parte de Estados Unidos para oponerse a Irán13.
Tras la Revolución Islámica, los gobiernos de Teherán y Pionyang desarrollaron una estrecha cooperación económica y comercial que comenzaría con la adquisición de misiles balísticos Scud por parte de Irán en la década de los ochenta14. En octubre de 1983 el primer ministro iraní Hossein Mousavi y el ministro de Defensa, coronel Mohammad Salimi, viajaron a Corea del Norte. Es muy probable que el programa del misil balístico norcoreano Hwasong-5 fuera uno de los temas principales durante la visita15. Un año antes, en 1982, fuentes estadounidenses ya habían estimado que Corea del Norte, junto con China, habrían suministrado el 40 % de las importaciones de armas de Irán en plena guerra contra Irak, cifra que aumentaría hasta el 70 % en 198716. Más tarde, también vendió a Irán, así como a Siria, misiles Scud-B con un alcance de trescientos kilómetros y Scud-C de 500 kilómetros17.
A partir de finales de 1984 o principios de 1985 Corea del Norte ayudó a Irán a establecer instalaciones de montaje de misiles Hwasong-5, proporcionándole la tecnología necesaria para producirlos en su territorio18. Según un informe publicado en el Sisa Journal de Seúl, a finales de 1985 Irán y Corea del Norte habían alcanzado un acuerdo de asistencia mutua en materia de tecnología de misiles balísticos19. Otra de las principales aportaciones norcoreanas al programa iraní es el misil balístico de alcance medio (MRBM) Shahab-3 basado en el Nodong norcoreano, con un alcance estimado de 1300 kilómetros20. De este modo, en 1995 el comercio bilateral superó los trescientos millones de dólares, convirtiendo a Irán en uno de los principales socios comerciales del régimen norcoreano21.
No obstante, las relaciones entre ambos países no se limitaron a la cooperación técnica militar y comercial. Esto se puede observar en los diversos artículos sobre Irán publicados por la Agencia Central de Noticias de Corea (KCNA). A lo largo de los años Corea del Norte ha felicitado a Irán por la «victoria de la Revolución Islámica Iraní»22, organizando incluso proyecciones de películas para conmemorar su aniversario23. También informaron de que el embajador iraní en Corea del Norte, Mohammad Ganjidoost, había organizado una velada en la embajada iraní para celebrar el cumpleaños de Kim Jong-Il24. Asimismo, se mencionan diversos eventos culturales, como la participación de Irán en el Festival de Cine de Pionyang y su victoria en dos categorías diferentes25.
Es importante señalar que la propaganda norcoreana siempre muestra a Irán de manera positiva. Dos artículos de 1997 y 1998 describen cómo extranjeros –diplomáticos y estudiantes extranjeros, incluidos varios iraníes– ayudaron a agricultores norcoreanos, transportando materiales agrícolas a granjas cooperativas, haciendo donaciones y trasegando arroz26. A la par, la postura oficial de Irán siempre es de elogio y admiración hacia Corea del Norte, sus líderes y su ideología, como se refleja en el siguiente artículo: «El embajador, en cuanto a la velada, se refirió a las relaciones amistosas entre la República Popular Democrática de Corea (RPDC) e Irán, y elogió la idea de Juche y del espíritu de autosuficiencia»27. En el marco de estas relaciones amigables también se han recogido diversos acuerdos, como el Plan Juche 87-89 (1998-2000) para el intercambio cultural, científico, educativo y técnico firmado entre ambos países28.
Entre los artículos, algunos expresan muy claramente lo que el régimen norcoreano considera el punto en común entre ellos e Irán: su postura contra el imperialismo estadounidense. Por ejemplo, en el artículo mencionado antes sobre el aniversario de la Revolución Islámica, se exponía que «El embajador iraní en Corea, Seyed Morteza Mirheidari, afirmó en su discurso que la voluntad y la intención de los pueblos coreano e iraní constituían un ejemplo en materia de construcción y de lucha antiimperialista por la independencia de los países. Esto infundirá temor al enemigo que se opone a la independencia y la libertad»29.
En esta línea, otro artículo habla de la visita de figuras y organizaciones extranjeras al Museo de Sinchon, donde se exhiben pruebas de «la masacre del pueblo coreano cometida por los agresores imperialistas estadounidenses en el área de Sinchon durante la guerra de Corea»30. Según esta noticia, el agregado militar iraní en Pionyang Mohammad Hassan Nami habría escrito un mensaje en el libro de visitas elogiando al pueblo coreano por luchar contra el imperialismo estadounidense.
Finalmente, un artículo de 1999 sobre la conmemoración en Corea del Norte del centenario del nacimiento de Jomeiní resume bien cómo, para los norcoreanos, la Revolución Islámica y el cambio ideológico en Irán convergen con su propia ideología: «La victoria de la lucha contra el imperialismo y Estados Unidos y [de] la Revolución Islámica en Irán habrían sido impensables sin su liderazgo. La victoria de la Revolución Islámica bajo su liderazgo fue un acontecimiento trascendental que abrió el camino para el desarrollo independiente, el progreso, y la prosperidad de Irán»31. También analiza la postura de Jomeiní respecto al pueblo norcoreano: «Expresó apoyo positivo y solidaridad con la lucha del pueblo coreano por la reunificación independiente y pacífica de su país, mostrando una profunda inquietud por las relaciones amistosas y de cooperación forjadas en la lucha contra el imperialismo y los Estados Unidos».
Como podemos ver en la cobertura sobre Irán a finales de la década de 1990, la KCNA escribe principalmente sobre eventos culturales y diplomáticos y siempre presenta a Irán como un aliado que muestra admiración y elogio hacia los líderes y pueblo norcoreanos. Además, deja claro que Corea del Norte e Irán comparten aspectos en común en lo referido a Estados Unidos. También es importante señalar cómo, al contrastar los hechos relativos a la cooperación militar y el comercio y los informes de KCNA, se puede apreciar que no hay informes sobre dichos intercambios. Es decir, esa cooperación se ha mantenido fuera de los canales oficiales norcoreanos.
La Revolución Islámica, el cambio que seguido en la política exterior iraní y el rechazo a la presencia militar estadounidense en la península coreana acercaron a ambos países. Para Teherán, el régimen norcoreano ha servido como un proveedor de recursos y conocimiento militar, mientras que el comercio bilateral ha ayudado a Corea del Norte a financiar sus diversos proyectos. En última instancia, como afirma explícitamente la KCNA, el giro de Irán contra los Estados Unidos lo acercó al régimen norcoreano.
Las relaciones de Irán y Corea del Norte en el siglo XXI
Varios acontecimientos han determinado la posición de Irán y Corea del Norte en la sociedad internacional, así como la forma en la que interactúan entre sí. En el caso de Irán, hubo un suceso que agravó las tensiones con Estados Unidos. En 2002 el Consejo Nacional de Resistencia de Irán (CNRI), un grupo de la oposición iraní, realizó una rueda de prensa en Washington en la que acusó a Irán de desarrollar armas nucleares de forma clandestina y de estar construyendo dos instalaciones nucleares de alto secreto en Natanz y Arak32. En diciembre de 2003, después de varias visitas de los inspectores del OIEA y de acusaciones de su director sobre su falta de transparencia en relación con su programa nuclear, el Estado iraní firmó un acuerdo con el organismo de control nuclear de la ONU para «inspecciones reforzadas, sin previo aviso y sobre el terreno de sus instalaciones atómicas»33. Un mes antes de dicho acuerdo, el director general del OIEA, Mohamed El Baradei, había informado que «Irán había cometido numerosas violaciones de su acuerdo de garantías del TNP en un esfuerzo deliberado durante muchos años por ocultar material, instalaciones y actividades que tenían que haber sido declaradas. Estas abarcaban todo el espectro del ciclo de combustible nuclear, incluyendo experimentos de enriquecimiento de uranio y separación de plutonio, ingredientes potenciales para las armas nucleares»34.
Sin embargo, esto no resolvió las tensiones entre Irán, el organismo internacional y Estados Unidos. En agosto de 2005 el OIEA adoptó una nueva resolución en la que expresó su preocupación por la decisión iraní de reanudar sus actividades de conversión de uranio en Isfahán y le instó a suspender las actividades de enriquecimiento35.
La situación se deterioró aún más durante el mandato de Mahmud Ahmadineyad. Como explica Farzamnia, durante este periodo la lucha contra el imperialismo mundial tenía que ser, según el expresidente iraní, uno de los pilares de la política exterior iraní36. Por tanto, el programa nuclear se instrumentalizó para amenazar a Occidente, lo que provocó reacciones negativas y le costó a Irán duras sanciones. Como dice la autora, la voluntad del negociador nuclear iraní Alí Larijani de reiniciar las negociaciones con Europa y los intentos de Saeed Jalili de llegar a un acuerdo con el alto representante de para la Política Exterior y de Seguridad Común de la UE Javier Solana no lograron resultados positivos. La UE se sumó a las sanciones de Estados Unidos contra Irán y en 2006 aprobó un primer paquete de sanciones al que siguió otro después37.
La situación mejoró cuando en julio de 2015 se firmó el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) entre Irán y el grupo P5+1 (Estados Unidos, China, Rusia, Francia, Reino Unido y Alemania) que «garantizaría que el programa nuclear de Irán sería exclusivamente pacífico y marcaría un cambio fundamental en su enfoque sobre esta cuestión»38. Sin embargo, tres años después, el gobierno estadounidense se retiró del acuerdo y restableció sus sanciones contra Irán.
En cuanto a Corea del Norte, el fracaso del acuerdo nuclear y su propia nuclearización marcaron los acontecimientos del nuevo milenio. En 2002 el Departamento de Estado estadounidense decidió hacer pública la cuestión de sus instalaciones clandestinas de enriquecimiento de uranio, que violaban el Acuerdo Marco bilateral de 199439. Este tratado internacional buscaba sustituir las centrales nucleares norcoreanas por reactores de agua ligera (LWR), cuya configuración dificulta su uso para fines militares. Posteriormente, la Organización para el Desarrollo Energético de la Península Coreana anunció que iba a suspender sus entregas de fuelóleo pesado a Corea del Norte a partir de diciembre de ese año. Se trató de una respuesta al reconocimiento y admisión por parte de los funcionarios norcoreanos de que tenían un programa de enriquecimiento de uranio40. El 12 de diciembre de 2002 las autoridades norcoreanas anunciaron que reanudaría las actividades en sus instalaciones nucleares después de ocho años y el 10 de enero de 2003 anunciaron la denuncia del TNP41.
Desde entonces, Corea del Norte ha llevado a cabo seis pruebas nucleares: en octubre de 2006, mayo de 2009, febrero de 2013, enero y septiembre de 2016 y septiembre de 2017. Otros acontecimientos, como el bombardeo de la isla surcoreana de Yeonpyeong en 2010, el lanzamiento de un misil balístico de largo alcance en 2012 y de un misil balístico lanzado desde un submarino (SLBM) en 2016, contribuyeron a su aislamiento internacional42. Estas acciones fueron ampliamente criticadas por la sociedad internacional y los ensayos nucleares y lanzamientos de misiles fueron sancionados en varias resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que comprendían, entre otras medidas, un embargo de armas, la prohibición del comercio con Corea del Norte en diversos sectores clave, la inspección e incautación de cargamentos de origen norcoreano, así como la restricción del acceso a créditos exteriores y al sistema financiero internacional43.
No obstante, la situación pareció mejorar en 2018 con la cumbre intercoreana y la cumbre de Singapur entre Kim Jong-Un y el presidente estadounidense Donald Trump. En 2019 se reunieron de nuevo en Hanói. Sin embargo, fueron incapaces de llegar a un acuerdo y las relaciones de Corea del Norte con Corea del Sur y los Estados Unidos continuaron deteriorándose, con un incremento en el número de lanzamientos de prueba de misiles norcoreanos. El 21 de marzo de 2022 los norcoreanos lanzaron dos misiles de crucero, cuatro días más tarde, otros dos misiles balísticos hacia el mar de China Oriental. En octubre, exhibieron un nuevo conjunto de armas de gran escala en su primera exposición sobre desarrollo de la defensa nacional44.
La situación se ha visto agravada por las maniobras militares conjuntas de Corea del Sur, Estados Unidos y Japón y por la postura hostil del gobierno de Yoon Suk-Yeol hacia el régimen norcoreano. Con el cambio de gobierno y la llegada de Lee Jae-Myung al poder, Seúl ha expresado su intención de mejorar las relaciones con el norte. Sin embargo, Pionyang ha dejado claro que no tiene intención de mantener relaciones amistosas con el sur. El 28 de julio de 2025 el diario norcoreano Voice of Korea compartió las palabras de la hermana del líder norcoreano, Kim Yo-Jong, acerca de este tema durante una rueda de prensa: «Si la República de Corea, que había avivado el clima de confrontación extrema en el pasado tras declarar unilateralmente a la RPDC como su principal enemigo, esperaba poder revertir todos los resultados que había obtenido con un par de palabras sentimentales, nada sería un mayor error de cálculo que eso»45. De este modo, dejó claro que, independientemente de la dirección que tome la política surcoreana hacia Corea del Norte, el régimen norcoreano no está interesado en establecer relaciones cordiales con el sur.
Relaciones diplomáticas
Las relaciones diplomáticas entre Irán y Corea del Norte se han mantenido estables durante décadas con cooperación en diferentes ámbitos. Los acontecimientos que tuvieron lugar en cada uno de estos países incrementaron su necesidad de colaborar entre sí y aunque las relaciones bilaterales no se vieron afectadas significativamente por la firma del PAIC en julio de 2015, la retirada posterior de Estados Unidos los acercó aún más.
El acuerdo nuclear con Irán tuvo consecuencias para Corea del Norte, pues puso sobre la mesa la cuestión de su propio programa nuclear. La KCNA informó sobre los comentarios y presiones en torno al tema justo después de la formalización del acuerdo: «El acuerdo nuclear de Irán es el resultado de sus largos esfuerzos por conseguir el reconocimiento de su derecho independiente a desarrollar actividades nucleares y el levantamiento de las sanciones. Pero la situación de la RPDC es muy diferente. La RPDC es un estado nuclear tanto de nombre como en la realidad y tiene intereses como estado nuclear. La RPDC no tiene ningún interés en discutir la cuestión de paralizar o desmantelar sus armas nucleares de forma unilateral primero. (...) no cambiará su postura en cuanto a la misión de su fuerza nuclear mientras Estados Unidos mantenga su política hostil hacia ella»46.
Este artículo concreto, junto con otros similares de esa época, ilustra la presión que se ejerció sobre Pionyang para que negociara sobre su programa nuclear tras la firma del PAIC. Sin embargo, no hay indicios de que ese suceso cambiara su postura hacia Irán. El régimen norcoreano reconoció en el artículo que el acuerdo nuclear era un «logro» y que Irán sólo buscaba tener derecho a un programa nuclear independiente sin ser sancionado por ello. No obstante, Irán, por su parte, criticó sutilmente la posición norcoreana y buscó mejorar sus lazos comerciales con Corea del Sur47.
Estas consideraciones quedan demostradas por distintas visitas que diplomáticos y funcionarios iraníes y norcoreanos realizaron de forma recíproca. En octubre de 2015 una delegación del Partido de la Coalición Islámica visitó la embajada de la RPDC en Teherán para ofrecer flores a las imágenes de los líderes norcoreanos Kim Il-Sung y Kim Jong-Il por el 70º aniversario de la fundación del Partido del Trabajo de Corea (PTC)48. En noviembre una delegación iraní visitó Mangyongdae, el lugar de nacimiento de Kim Il-Sung, así como el Museo Revolucionario de esa localidad49. En 2017 una delegación norcoreana visitó Irán para asistir a la ceremonia de investidura del presidente Hassan Rouhani50 y en 2019 hubo otra delegación encabezada por el viceministro de Asuntos Exteriores Pak Myoung-Guk51.
No obstante, la visita más destacada tuvo lugar justo después de que Estados Unidos restableciera las sanciones contra Irán en agosto de 2018. La delegación norcoreana estuvo encabezada por el ministro de Asuntos Exteriores Ri Yong-Ho y ambas partes «expresaron su voluntad de continuar desarrollando las relaciones amistosas y de cooperación en varios ámbitos»52.
Según Samuel Ramani, parece que Irán habría estrechado lazos públicamente con Corea del Norte en respuesta a su disputa diplomática con Corea del Sur53. En enero de 2023 el expresidente surcoreano Yoon Suk-Yeol desencadenó una polémica al referirse a Irán como el «enemigo» de los Emiratos Árabes Unidos; dos semanas más tarde el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas iraníes, general Mohammad Hossein Bagheri, señaló la importancia de fortalecer la cooperación con Corea del Norte contra el «unilateralismo» y las «medidas disruptivas de la seguridad mundial»54. Ramani también sostiene que el inicio de la ruptura del acuerdo nuclear llevó a Irán a aumentar su solidaridad hacia Corea del Norte, y que tratara de acercarse de nuevo mediante nuevas visitas diplomáticas.
El propio gobierno norcoreano ha reafirmado sus buenas relaciones con Irán. En mayo de 2024 el Ministerio de Asuntos Exteriores informó de que «las relaciones tradicionales de amistad entre la RPDC e Irán se han consolidado y desarrollado en el proceso de darse cuenta de la causa común de independencia contra el imperialismo»55. El artículo conmemora el encuentro histórico entre Kim Il-Sung y Alí Jameneí en 1989, así como la firma del Plan de Acción de 1989-1990 para los intercambios científicos, tecnológicos y culturales y el acuerdo de cooperación bilateral. También afirma que «la amistad y solidaridad entre la RPDC e Irán continúa desarrollándose después de muchas décadas» y que los norcoreanos «apoyarán plenamente al pueblo iraní en su justa lucha por salvaguardar la soberanía nacional y los triunfos de la Revolución Islámica».
Intereses económicos y comerciales
Aunque en el pasado Irán jugó un papel fundamental en la economía norcoreana, la situación cambió con el paso del tiempo. China se mantiene como el principal socio comercial de Corea del Norte, quien ha aumentado su cooperación con Rusia tras el estallido de la guerra en Ucrania en respuesta a su necesidad de munición, misiles y personal. Por su parte, el principal socio comercial de Irán también es China, a la que exporta principalmente polímeros de etileno, mineral de hierro y cobre refinado, y de la que importa oro, vehículos de motor, piezas y accesorios y carrocería de vehículos56.
Sin embargo, Irán y Corea del Norte siguen manteniendo relaciones comerciales, aunque con un impacto económico más reducido que en el pasado. En 2005, Corea del Norte exportó un total de 518.000 dólares a Irán. Los principales productos exportados fueron antibióticos, baterías eléctrica, y correas de caucho57. En 2007 firmaron un acuerdo sobre cooperación económica bilateral58. Entre 2013 y 2015 las exportaciones de Corea del Norte a Irán ascendieron a 1.123.000 dólares. En 2013 exportó principalmente caucho, fibra textil y productos de acero59. Las exportaciones alcanzaron su punto más alto en 2014, destacando automóviles y sus componentes por valor de 625.000 dólares60. En 2015 descendieron a 72.000 dólares, provenientes en su totalidad de la exportación de productos de acero61. En ese mismo año revisaron las inversiones conjuntas y ampliaron la cooperación económica en la industria del tabaco62.
En cuanto a las exportaciones de Irán a Corea del Norte, envío cereales, almidón, productos lácteos y productos de panadería con valor de 21.000 dólares en 201863. Cabe destacar que en abril de 2024 una delegación del Ministerio de las Relaciones Económicas Externas norcoreano encabezada por el ministro Yun Jong-Ho visitó Irán por primera vez en cinco años con el objetivo de dialogar sobre la cooperación económica bilateral64.
Según estos listados, los productos exportados desde Corea del Norte a Irán parecen corresponder a una necesidad creada por las sanciones internacionales. Según un informe de Human Rights Watch, bajo las sanciones estadounidenses no se permite la exportación de determinadas vacunas, dispositivos médicos y productos biológicos y químicos, bajo la premisa de que podrían utilizarse para producir armas. El informe también explica que, aunque la Organización de Medicamentos y Alimentos de Irán afirma que el país produce el 97% de los medicamentos que consume, un tercio de ellos dependen de materiales y otros medicamentos importados, especialmente aquellos necesarios para tratamiento de enfermedades poco comunes y el cáncer65.
Corea del Norte también se encontró en condiciones desesperadas debido a las sanciones, que afectaron a áreas económicas que no estaban relacionadas exclusivamente a la producción de armas o misiles. Tras la quinta prueba nuclear, la Resolución 2321 del Consejo de Seguridad de la ONU de 30 de noviembre de 2016 introdujo, entre otras cuestiones, un límite en las exportaciones de carbón y minerales. Al año siguiente, tras el lanzamiento del misil balístico intercontinental (ICBM) Hwasong-14, la Resolución 2371 de 5 de agosto de 2017 prohibió las exportaciones de carbón, hierro, mineral de hierro, marisco, estaño y mineral de estaño. Después de la sexta prueba nuclear, la Resolución 2375 de 11 de septiembre de 2017 prohibió el suministro de petróleo crudo a Corea del Norte, así como la exportación de productos textiles a otros países. Más tarde tras el lanzamiento del ICBM Hwasong-15, la Resolución 2397 de 22 de diciembre de 2017 endureció las restricciones sobre el suministro de petróleo y las importaciones y exportaciones de diferentes productos66.
Según un informe presentado por la organización Nodutdol para el Desarrollo de la Comunidad Coreana a la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos (ACNUDH), como resultado de dichas sanciones el comercio del país norcoreano se redujo a la mitad en 2018: las exportaciones se desplomaron un 86,3%, mientras que las importaciones disminuyeron un 31,2%67. Asimismo, las barreras administrativas a la ayuda humanitaria causaron casi 4.000 muertes que podían haberse evitado solo en 2018, de las cuales 1.650 (41,58%) se debieron a malnutrición aguda grave68. La situación en Corea del Norte también explica por qué las exportaciones declaradas de Irán hacia ella son exclusivamente productos de panadería. De hecho, en junio de 2015 las autoridades norcoreanas pidieron apoyo a la Sociedad de la Media Luna Roja de Irán para paliar la hambruna que sufría el país69.
Cooperación militar y tecnológica
Diversos informes señalan que el programa de misiles iraní ha estado considerablemente influenciado por la tecnología y los misiles norcoreanos. En la década de los 2000, Irán trabajó en la mejora de su misil balístico de medio alcance Shahab-3 para que pudiera alcanzar los dos mil kilómetros. Es probable que en su prueba de enero de 2006 utilizara un misil norcoreano No Dong-B más avanzado70. Más tarde, en 2010 Irán presentó el Simorgh, un vehículo de lanzamiento espacial (SLV) de dos etapas y combustible líquido que utiliza motores del misil Shahab-371. Un análisis del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos explica en detalle este cohete portador y el papel que ha desempeñado la tecnología norcoreana en su desarrollo72.
Los misiles de las series Shahab y Simorgh no son los únicos que se sospecha que Irán ha desarrollado basándose en tecnología norcoreana. El Khorramshahr, un MRBM de una sola etapa de combustible líquido, probablemente derive del misil norcoreano Musudan, que utiliza tecnología y equipos diseñados para el SLBM soviético R-27. Existen informaciones que indican que Irán adquirió dieciocho de estos misiles a Corea del Norte alrededor de 200573. También se ha señalado que la tecnología de propulsión sólida que empleó en su SLBM KN-11 es idéntica a la utilizada por el MRBM Sajjil iraní74.
Asimismo, en agosto de 2011 aparecieron informes que anotaban que Corea del Norte había vendido a Irán un software especializado capaz de simular con alta precisión explosiones nucleares. Según informes oficiales occidentales esto formaría parte de un acuerdo de 100 millones de dólares para formación nuclear y tecnología sobre misiles75.
En 2015 surgieron nuevos informes sobre cooperación entre ambos países, que afirmaban que una delegación norcoreana formada por expertos nucleares y de misiles habían visitado instalaciones nucleares cerca de Teherán en abril del mismo año76. En 2016 el gobierno estadounidense sancionó a un oficial de la empresa iraní Shahid Hemmat Industrial Group (SHIG), responsable de sus programas de misiles balísticos. Tres años antes, había sido acusada de enviar a sus técnicos a Corea del Norte para trabajar en un propulsor de cohetes de ochenta toneladas77.
A pesar de que no hay informes recientes de cooperación militar y tecnológica, se podría atribuir a que ambos países han alcanzado los objetivos que se propusieron cuando iniciaron su colaboración. Corea del Norte ha logrado obtener suficiente capacidad nuclear y convertirse en un Estado nuclear. En el caso de Irán, ha adquirido el conocimiento necesario para desarrollar su programa de misiles. A pesar de que aún depende de proveedores extranjeros para ciertos componentes y equipamiento, tiene la capacidad técnica e industrial para desarrollar misiles de largo alcance, como señala un informe de Michael Elleman, antiguo director de No Proliferación y Política Nuclear78.
Por último, cabe señalar que no hay constancia de esos intercambios en fuentes oficiales, como informes sobre comercio y noticias estatales norcoreanas, sino que la mayoría de la información sobre cooperación militar y tecnológica procede de agencias de inteligencia e informes gubernamentales externos, con lo que deben ser tomados con la cautela necesaria.
Intercambios culturales
Irán y Corea del Norte mantienen vínculos culturales importantes que se han difundido principalmente a través de las agencias de noticias norcoreanas como Rodong Sinmun, KCNA y Voice of Korea. En octubre de 2003 se firmó en Teherán el plan para el intercambio cultural bilateral de 2003-200579, en enero de 2007 el plan para el intercambio cultural y científico de 2007-2009 en Pionyang80 y en abril de 2010 el de intercambio cultural y científico de 2010-201281.
Las fechas importantes de Irán y Corea del Norte se siguen conmemorando en ambos países para reafirmar sus buenas relaciones. Por ejemplo, el aniversario del nacimiento de Kim Jong-Il (Día de la Estrella Brillante) se celebra en Teherán con actos políticos y culturales como exposiciones fotográficas y cinematográficas82. El aniversario de la Revolución Islámica se celebra en la embajada iraní en Pionyang en el que participan miembros del Comité Coreano para las Relaciones Culturales con Países Extranjeros, la Asociación de Amistad entre la RPDC e Irán y la embajada iraní en Pionyang83. En la conmemoración de la Revolución Islámica en 2024 los participantes norcoreanos e iraníes disfrutaron incluso de una actuación de los estudiantes de la Escuela Secundaria de Amistad Corea-Irán del condado de Sosong84. También se ha celebrado en varias ocasiones la Semana de la Amistad entre Irán y la RPDC85.
Relaciones en perspectiva: la guerra entre Irán e Israel y el nuevo gobierno surcoreano
El 13 de junio de 2025 Israel realizó ataques preventivos contra el programa nuclear iraní. El presidente israelí Isaac Herzog afirmó que se llevaron a cabo con el objetivo de «neutralizar una amenaza inmediata y existencial» para el pueblo israelí, argumentando que el régimen iraní había desestabilizado la región «mientras trabajaba sin descanso para avanzar en sus capacidades nucleares militares y ampliar su arsenal de misiles balísticos»86. Posteriormente, el 21 de junio de 2025 Estados Unidos bombardeó tres instalaciones nucleares iraníes ubicadas en Fordow, Natanz y Isfahán. Sin embargo, la valoración de la repercusión de los ataques indica que no ha logrado eliminar por completo las capacidades nucleares iraníes, sino que sólo se ha conseguido retrasar su programa nuclear unos meses, a pesar de las afirmaciones del presidente Trump de que las instalaciones nucleares clave habían sido «completa y totalmente destruidas»87.
Tres meses después de esos bombardeos, el 9 de septiembre de 2025 el ministro de Asuntos Exteriores iraní Abbas Araghchi y el director general del OIEA, Rafael Grossi, firmaron un acuerdo en El Cairo, que tenía como objetivo reanudar las inspecciones nucleares en Irán bajo la aplicación del acuerdo de salvaguardias del TNP. Esto se consideró un avance positivo después de que el presidente Masoud Pezeshkian firmara una ley que suspendía toda cooperación con el organismo de control nuclear de la ONU el 2 de julio anterior.
Sin embargo, el 20 de septiembre de 2025 el Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní (SNSC) anunció que anulaba la cooperación con el OIEA después de que el Consejo de Seguridad de la ONU no sacara adelante una resolución que buscaba impedir la imposición de nuevas sanciones internacionales contra Irán como consecuencia de que Reino Unido, Francia y Alemania lo acusaran de incumplir los compromisos establecidos en el PAIC88. El 2 de noviembre, el presidente Pezeshkian declaró que Irán reconstruirá sus instalaciones nucleares, pero que no busca convertirse en un Estado nuclear, sino que tiene como objetivo «resolver los problemas de la población, las enfermedades y la salud de las personas»89. Por su parte, el presidente Trump ha amenazado con tomar represalias.
En cuanto a Corea del Norte queda por determinar si los intentos de acercamiento del gobierno surcoreano lograrán obtener resultados, algo que parece improbable. Tras la crisis política que azotó Corea del Sur tras la declaración del estado de ley marcial por el expresidente Yoon Suk-Yeol en diciembre de 2024, resultó elegido Lee Jae-Myung como nuevo presidente. El gobierno de Lee ha optado por la diplomacia pragmática, buscando acercarse tanto a China como a Corea del Norte, lo que supone un cambio sustancial con respecto al gobierno anterior. Yoon Suk-Yeol tenía una postura agresiva contra Pionyang e incluso surgieron informes durante la crisis de la ley marcial que lo acusaban de conspirar para provocar un ataque norcoreano contra su propio país90. Además, es conveniente señalar que durante el mandato de Yoon creció significativamente el sentimiento antichino y sigue prevaleciendo entre sus seguidores. Por el contrario, el nuevo gobierno surcoreano ha aprovechado la oportunidad para tratar de hacer avances con respecto a ambos vecinos.
Sin embargo, en este momento, las dos Coreas se encuentran en polos opuestos en esta situación. El 23 de noviembre de 2025 el presidente Lee declaró que la reunificación con Corea del Norte es su «objetivo final y un deber constitucional» y se comprometió a lograrla a través del diálogo, en lugar de mediante acciones unilaterales91. Sin embargo, la realidad de las dos Coreas está muy lejos de esa aspiración, que el presidente Moon Jae-In (2017-2022) había fijado como objetivo para 2045. En julio de 2025 Kim Yo-Jong dejó claro que el régimen norcoreano no tiene intención de mantener relaciones cordiales con el sur y mucho menos de convertirse de nuevo en una misma nación afirmando que «Las relaciones entre la RPDC y la República de Corea han sobrepasado irreversiblemente la zona temporal del concepto de nación homogénea»92.
El 3 de septiembre de 2025 los presidentes Xi Jinping y Vladimir Putin y Kim Jong-Un se reunieron en Pekín con motivo del desfile militar del 80º aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial en China. El presidente de la Asamblea Nacional surcoreana, Woo Won-shik, aprovechó la ocasión para comunicar al viceprimer chino Ding Xuexiang que la de Xi a Seúl con motivo del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) podría convertirse en un factor decisivo para mejorar la cooperación entre Corea del Sur y China93. Woo también intentó entablar una conversación con Kim, aunque sin éxito, ya que parece que lo evitó, devolviéndole una respuesta corta y evasiva94. Mientras se producían esos intentos de acercamiento, Corea del Sur, Japón y Estados Unidos realizaron ejercicios militares del 15 al 19 de septiembre. Además, hay que tener en cuenta el estrechamiento de la cooperación y alianza existente entre Corea del Norte y Rusia, especialmente tras la firma en Pionyang de su Tratado de Asociación Estratégica Integral en junio de 2024, que incluye una cláusula de defensa mutua en caso de agresión contra cualquiera de ellos.
A todo esto se le añade la cuestión de los submarinos nucleares: cabe destacar el reciente acuerdo entre Corea del Sur y Estados Unidos en esta materia95, así como la publicación el 25 de diciembre de 2025 por parte de Corea del Norte de una imagen de lo que sería, según los norcoreanos, un submarino estratégico de misiles guiados de propulsión nuclear en proceso de construcción96.
Además, tras los ataques israelíes y estadounidenses contra instalaciones nucleares iraníes, volvió a surgir el tema de un eventual acuerdo nuclear con Corea del Norte o, incluso, la posibilidad de un ataque preventivo como los llevados a cabo contra Irán. Sin embargo, como se ha dicho antes, estos ataques no acabaron con las capacidades nucleares iraníes. Aunque sigue sin estar claro si Corea del Norte posee capacidad de segundo ataque (second-strike capability), es un Estado con capacidad nuclear plena e independiente, de modo que no sería fácil lanzar una ofensiva contra sus instalaciones y mucho menos tener éxito. También hay que tener en cuenta la existencia del Tratado de Asociación Estratégica Integral ruso-norcoreano en ese supuesto97.
Irán ha reiterado su objetivo de reconstruir sus instalaciones nucleares, incluso después de las amenazas del presidente Trump de volver a atacar si decide ponerlas de nuevo en funcionamiento. Por su parte, Corea del Norte se niega al diálogo con Corea del Sur y ha puesto como condición para un acercamiento diplomático con Estados Unidos que la desnuclearización no sea tema de negociación. Conviene tener en consideración la intención de Teherán de reconstruir sus instalaciones nucleares, porque Pionyang podría convertirse en un valioso proveedor de materiales y personal, como se está viendo en el caso de su cooperación con Rusia.
Conclusión
Irán y Corea del Norte estrecharon sus relaciones en un periodo en el que era coherente con sus intereses y posiciones ideológicas. En las décadas siguientes colaboraron entre sí para contrarrestar las consecuencias de guerras y el aislamiento internacional. Sus lazos se han mantenido fuertes a lo largo de las décadas. En líneas generales sus relaciones se basan en la necesidad compartida de contrarrestar una amenaza externa –de Estados Unidos y sus aliados– y de reforzar sus capacidades militares para enfrentarla.
La cooperación tecnológica y militar entre ambos ha sido clave para alcanzar sus propios objetivos estratégicos. La tecnología norcoreana ha sido fundamental para el desarrollo de los programas de misiles y nuclear iraní. Por su parte, los intercambios con Irán contribuyeron a la economía de Corea del Norte. Este último logró convertirse en un Estado nuclear y ha dejado claro que no tiene intención de renunciar a esa condición bajo ninguna circunstancia. En el caso iraní, su programa nuclear parece haber sobrevivido a los ataques israelíes y estadounidenses y se encuentra en proceso de reconstruir las instalaciones destruidas.
Los dos países han buscado consolidar su relación en momentos de necesidad, como en el caso de la reciente crisis diplomática de Irán con Corea del Sur. El régimen norcoreano se apresuró a mostrar su apoyo a Teherán tras los ataques de Israel y Estados Unidos. Por tanto, cabe esperar una mayor cooperación entre ambos países en períodos de inestabilidad, más aún ahora cuando sus programas nucleares continúan siendo un tema central en la política internacional.
Silvia María Miranda Vega
Máster en Estudios Árabes e Islámicos Contemporáneos, UAM
Las ideas contenidas en estos artículos son responsabilidad de sus autores, sin que reflejen necesariamente el pensamiento del CESEDEN o del Ministerio de Defensa.
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Relaciones entre Corea del Norte e Irán. Diplomacia, cooperación pacífica y programas nucleares
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North Korea-Iran relations. Diplomacy, peaceful cooperation, and nuclear programs
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