
21 ene 2026
IEEE. La Pax Silica de Trump: la nueva alianza multilateral tecnológica… pero también geopolítica
Mar Hidalgo García. Analista Principal de IEEE (CESEDEN)
Nuestra estrategia es crear una ventaja competitiva tan pronunciada, tan
insuperable, que ningún adversario o competidor pueda escalarla.
Jacob Helberg
Introducción
La carrera por la IA a menudo se presenta como una batalla por datos o modelos, pero las verdaderas limitaciones son cada vez más físicas: chips, energía, minerales y cadenas de suministro.
En un escenario geopolítico global cada vez más fragmentado y cambiante, el acceso a los recursos minerales y la reubicación de las cadenas de valor se han convertido en cuestiones que traspasan la seguridad económica para considerarse activos de la seguridad nacional. China lleva décadas promoviendo una integración vertical —desde la educación a la defensa pasando por la industria, la economía, la diplomacia y el I+D+i—de sus cadenas de valor estratégicas para su economía y defensa. Por el contrario, los países occidentales y sus economías liberales han apostado por la globalización, con la consiguiente deslocalización de su capacidad de producción (y también su know-how) hacia países con un menor coste en la mano de obra y legislaciones medioambientales más laxas en busca de un mayor beneficio económico.
La pandemia de la COVID-19 desmoronó las ventajas que ofrecía la globalización, al poner de manifiesto la vulnerabilidad de las cadenas de suministro de productos estratégicos frente a interrupciones en el abastecimiento. En la actualidad, las ventajas de la globalización se están poniendo en cuestión, y tanto las empresas como los países observan con inquietud la guerra de aranceles, los controles de exportación alegando motivos de seguridad y la vulnerabilidad derivada de la extrema dependencia exterior de terceros países, como China, frente al corte en el suministro de materiales estratégicos.
Con la Administración de Trump, estamos asistiendo no solo a un nuevo orden geopolítico sino también a un nuevo orden comercial global en el que la incertidumbre se convierte en la característica dominante. La economía global está experimentando una transformación significativa, a medida que la política industrial se entrelaza cada vez más con la estrategia de seguridad nacional. Esta convergencia, impulsada por tensiones geopolíticas, vulnerabilidades en las cadenas de suministro y la competencia tecnológica, supone una ruptura respecto a décadas de políticas económicas orientadas al libre mercado que predominaron durante gran parte de la era posterior a la Guerra Fría1.
A tenor de las actuaciones del presidente Trump, parece que el mundo avanza hacia un punto de no retorno para dar paso a un nuevo orden mundial que, dejando a un lado las reglas y valores occidentales, el derecho internacional y el multilateralismo, está caracterizado por una visión introspectiva.
En esta visión, tal y como se indica en la nueva Estrategia de Seguridad de EE.UU2., la seguridad económica y la seguridad nacional confluyen. En este nuevo escenario las actividades económicas se ven bajo el prisma de la seguridad y esto permite poner en marcha nuevas políticas públicas, aranceles, control de exportaciones, subsidios, nacionalismos y un mayor proteccionismo. Pero también permite el establecimiento de relaciones diplomáticas con nuevos socios, la mediación en conflictos a cambio de recursos naturales e incluso justifica la posible anexión de regiones de interés estratégico.
Según ha declarado Jamieson Greer3, representante comercial de Estados Unidos, el objetivo de la Administración Trump es imponer aranceles y buscar acuerdos de inversión extranjera para sentar las bases de ese nuevo orden comercial. Con ello se pretende promover la reindustrialización interna y la creación de empleo, para convertir el déficit comercial en superávit. De este modo, además, EE.UU. reducirá su dependencia de China en bienes estratégicos clave para la economía, la digitalización y el sector de la defensa.
La respuesta de Trump está siendo rápida y muy disruptiva. Estados Unidos necesita cadenas de suministro seguras de bienes estratégicos. Pero la imposición de aranceles generalizados eleva los precios internos y pueden alejar también a los socios extranjeros de la industria nacional y en este caso, los costes de seguridad del proteccionismo pueden ser muy graves4. Para evitar estos problemas, la política arancelaria va acompañada de nuevas propuestas de colaboración con países de confianza (frienshoring)5 para fomentar la fabricación transfronteriza, afianzar las cadenas de suministro de materiales estratégicos e impulsar la innovación tecnológica.
Qué es la Pax Silica
Según ha declarado Jacob Helberg, subsecretario de Asuntos Económicos de la Administración Trump «si el siglo XX funcionaba con petróleo y acero, el siglo XXI funciona con la computación y los minerales que la alimentan».
Durante los últimos meses, la Administración Trump ha puesto en marcha iniciativas para construir de forma rápida el ecosistema necesario que le permita mantener su ventaja en las tecnologías vinculadas a la digitalización y al desarrollo de la IA en todos los sectores, desde el económico hasta el de la defensa. En ciertos aspectos, es como si estuviéramos asistiendo a una competición entre China y EE.UU. similar a la desarrollada durante la Guerra Fría, aunque ahora el foco está puesto, principalmente, en el desarrollo de la IA6.
En julio de 2025, la Administración Trump publicó un plan de acción de inteligencia artificial titulado America´s AI Action Plan7. El enfoque del plan es claro: dominar esta tecnología para obtener ventajas económicas, militares y geopolíticas para contrarrestar el dominio futuro de China en este ámbito tecnológico. En noviembre, Trump lanzó la Genesis Mission8 como un esfuerzo nacional dedicado y coordinado para desarrollar una nueva era de innovación en la IA.
Posteriormente, tras la aprobación de la nueva Estrategia de Seguridad, la Administración de Trump ha lanzado la alianza «Pax Silica», que recuerda a la Pax Americana y Pax Romana. Como su nombre indica, el término ‘Pax’ proviene de la palabra latina para «paz», que significa estabilidad y prosperidad a largo plazo, mientras que ‘silica’ se refiere al compuesto refinado de silicio que es un componente clave en los chips informáticos que alimentan la inteligencia artificial.
La Pax Silica se ha presentado como un proyecto estratégico a largo plazo en lugar de un acuerdo comercial a corto plazo. Con ella, Trump pretende crear una asociación de países afines para una respuesta coordinada a los rápidos avances de China en IA, en el desarrollo de semiconductores y de otras tecnologías críticas. También se persigue disminuir la vulnerabilidad que supone el dominio chino en las cadenas de suministro de bienes clave para su desarrollo, entre los que se encuentra los minerales estratégicos. Esta alianza demuestra el creciente reconocimiento por parte de la Administración Trump del link directo que existe entre la superioridad tecnológica, la seguridad nacional y la soberanía económica.
Para Helberg, esta agrupación de países será para la era de la IA lo que el G7 representó para la era industrial. Se trata de una política industrial orientada a una coalición de seguridad económica y supone un punto de inflexión, ya que hoy en día no existe un grupo en el que se aborde la economía de la IA y cómo competir con China en este ámbito. Los países integrantes se comprometen a seguir un proceso mediante el cual cooperarán para alinear sus controles de exportación, la evaluación de las inversiones extranjeras, abordar las medidas antidumping y reducir dependencias coercitivas. Se pretende fomentar una agenda muy proactiva para asegurar los puntos críticos del sistema global de la cadena de suministro9.
La primera cumbre de la Pax Silica tuvo lugar el 12 de diciembre de 2025, y en ella participaron representantes de Canadá, Países Bajos, Emiratos Árabes Unidos, así como otros delegados de la UE y la OCDE. Los primeros en incorporarse a la iniciativa han sido Japón, Australia, Singapur, Corea del Sur, Reino Unido e Israel. Posteriormente, se han unido Catar y Emiratos Árabes Unidos y, probablemente, India se sume en las próximas semanas. No se descarta que, en un futuro, Trump invite a otros países a formar parte de la alianza.
Por el momento, los nueve países que forman parte de la iniciativa abarcan de forma amplia las capacidades necesarias para avanzar rápidamente en la investigación, el desarrollo y el suministro de semiconductores y material relacionado. En conjunto, estos países, junto con Tawián y Países Bajos constituyen los pilares de la cadena de suministro de semiconductores e IA, ya que cuentan con empresas tan importantes como Sony, Hitachi, Fujitsu, Samsumg, Sk Hynix, Temasek, DeepMind, MGX y Río Tinto.
Pax Silica puede definirse como una coalición de seguridad económica creada para la era de la IA. Se prevé que el mercado global de IA crezca de 131.000 millones de dólares en 2024 a 642.000 millones de dólares en 2029, impulsado por un ecosistema en rápida expansión de integradores, startups y líderes tecnológicos10.
Es la primera vez que los países se organizan en torno a la computación, los semiconductores, los minerales y la energía como activos estratégicos compartidos. Por un lado, Japón cuenta con iniciativas líderes en algoritmos de IA y diseño de semiconductores, y representa un ejemplo de cómo ha conseguido reducir su dependencia de las tierras raras de China, pasando del 90% al 60% en las importaciones11. Corea del Sur puede contribuir mediante la ampliación de su capacidad de fabricación de semiconductores.
Por su parte, Singapur puede convertirse en el 'nodo de confianza' que Estados Unidos busca para anclar las cadenas de suministro de la era de la IA12. Singapur presenta una gobernanza sólida, credibilidad regulatoria, mercados de capitales, logística e infraestructura avanzada de centros de datos y conectividad.
Australia puede proporcionar acceso a minerales críticos y asociaciones de investigación en IA y Reino Unido está impulsando la innovación en materiales avanzados y hardware de IA. Además, puede jugar un papel muy importante en el mercado de minerales estratégicos, evitando así la vulnerabilidad de precios. Por su parte, Israel, aliado tradicional de Trump, dispone de aplicaciones de ciberseguridad con IA y tiene experiencia en tecnologías seguras.
En lo que respecta a los Emiratos Árabes Unidos y Catar, ambos países aportan tres elementos fundamentales que Trump necesita: financiación, energía y ubicación. Estos países pueden ser clave para afrontar, por ejemplo, los problemas de financiación necesarios para la exploración y el desarrollo de nuevos proyectos mineros, cadenas de suministro o la construcción de centros de datos. Respecto a la energía, los centros de datos consumen cantidades ingentes de energía y se espera que la demanda aumente considerablemente en los próximos años13.Tanto Catar como Emiratos figuran entre los mayores productores de energía fósil y con mayor proyección de energías renovables14. Por lo que respecta a la ubicación, ambos países pueden desempeñar un papel clave en la logística asociada a la IA.
Entre los ausentes de Pax Silica, llama la atención en primer lugar Taiwán, principal productor mundial de semiconductores. Las razones esgrimidas es que Taiwán y EE.UU. han formado un Diálogo Bilateral Económico y de Prosperidad y de momento es mejor dejar las relaciones dentro de este ámbito bilateral en lugar del multilateral que ofrece la Pax Silica15. Sin embargo, cabe suponer que la delicada situación de Taiwan en relación con China ha hecho que se considere mejor mantenerla al margen de la iniciativa.
La UE, aunque estuvo presente en el lanzamiento de la Pax Silica, no forma parte de la iniciativa y, a corto plazo, tampoco parece una opción probable. Los motivos esgrimidos por la Administración Trump son las diferencias en cómo abordar las tecnologías de vanguardia, especialmente el software y la inteligencia artificial, principalmente porque consideran que la UE fomenta un exceso de regulación16.
Sin embargo, Países Bajos sí está en el radar de Trump para incorporarse a la iniciativa, ya que desempeña un papel destacado en la tecnología y fabricación de chips17. Además, Países Bajos alberga ASML Holding N.V., posiblemente la mayor empresa dedicada al desarrollo, producción, comercialización y venta de hardware avanzado para semiconductores. ASML ostenta el monopolio en el suministro de máquinas de litografía de ultravioleta extremo (EUV), indispensables para fabricar los chips más avanzados, diseñados por empresas como Nvidia y AMD, y producidos por fabricantes de chips como TSMC, Intel y Samsung.
Desafíos y retos para la Pax Silica
El tiempo
La Iniciativa Pax Silica pretende convertirse en la fórmula definitiva con la que Trump busca seguir siendo líder en tecnologías de IA. Pero el tiempo no juega a su favor, ya que China está realizando importantes avances en este ámbito y, además, posee prácticamente el monopolio tanto de producción como de procesado de materias primas minerales críticas necesarias para la digitalización y la IA, así como de la tecnología de energías limpias.
La Pax Silica es ante todo una alianza de capacidades y estas, quizá, no se puedan desarrollar a la velocidad necesaria y deseada. De momento, las empresas estadounidenses diseñan los chips de IA más avanzados del mundo, principalmente a través de Nvidia18. También Estados Unidos está muy por delante de China en la escala de los centros de datos de IA. Las empresas estadounidenses controlan aproximadamente el 70% de la computación de IA global, mientras que las empresas chinas controlan alrededor del 10%. Esta capacidad permite a las empresas estadounidenses entrenar modelos más grandes y capaces19.
En octubre, la Administración de Trump tomó la decisión de aprobar ciertas exportaciones de chips de Nvidia a China, enmarcando esta medida como parte de un impulso más amplio para mantener el liderazgo estadounidense en innovación y garantizar la difusión tecnológica a nivel mundial. Según Helberg: «Ganar la carrera de la IA requiere cumplir dos condiciones: la mejor innovación y la mayor difusión»20. De momento, la Administración estadounidense ha encontrado el equilibrio adecuado al seguir permitiendo la exportación de chips de la Serie H200 de Nvidia a China, que no son los de última generación, con el objetivo de financiar el desarrollo de nuevos chips21.
Sin embargo, conviene destacar que, tras la concesión del permiso para exportar chips de Nvidia, el objetivo principal ha sido lograr que China rebaje los últimos controles de exportación sobre las tierras raras implantados a principios de octubre y que suponían un duro golpe para el sector tecnológico de EE.UU.
Por lo tanto, chips y tierras raras se han convertido en dos armas para el equilibrio táctico entre EE.UU. y China. La carrera por el liderazgo tecnológico está en conseguir ser primero en el dominio en los dos sectores y eso requiere tiempo
China avanza a pasos agigantados22
Durante los últimos años, las restricciones a la exportación de chips avanzados de IA y de equipos de fabricación de semiconductores han dificultado que las empresas chinas adquieran o produzcan cantidades suficientes de chips de vanguardia, consiguiendo mantener a China dos generaciones de chips por detrás23. Estas dificultades han ralentizado la capacidad del país para crear la potencia informática necesaria para entrenar e implementar los modelos más avanzados.
Aun así, la industria de semiconductores china ha logrado avances significativos en la última década y ha conseguido fabricar algunos chips. La serie Ascend 910 de Huawei —los mejores semiconductores chinos— rinde entre un 60% y un 70% en comparación con los H100 o H200 de Nvidia. Sin embargo, Huawei solo puede fabricar cientos de miles de ellos, mientras que Nvidia actualmente produce y exporta millones de chips de IA mucho más potentes cada año24.
Nvidia posee actualmente cerca del 90% del mercado de diseño de chips de IA, pero se enfrenta a una creciente presión competitiva. Los principales clientes están diversificando la oferta e impulsando inversiones multimillonarias en aceleradores de IA alternativos. Se espera que este cambio intensifique la competencia, reduzca los precios de los chips y acelere la innovación en hardware de IA. Como resultado, se proyecta que la cuota de mercado de Nvidia disminuya en 2026 a medida que la competencia gane terreno y los nuevos diseños entren en el mercado25.
Mientras tanto, en el Laboratorio de Shenzhen, científicos chinos han construido un prototipo de una máquina de EUV26 capaz de producir los chips semiconductores de vanguardia. Este hito se ha logrado gracias al trabajo de un equipo de exingenieros de la empresa de semiconductores ASML27, lo que indica lo vulnerables que pueden ser las empresas tecnológicas frente a la fuga de cerebros y al espionaje.
La máquina china está operativa y generando con éxito luz ultravioleta extrema, pero aún no ha producido chips funcionales. Este avance de China marca la culminación de una iniciativa gubernamental de seis años para lograr la autosuficiencia en semiconductores, una de las máximas prioridades del presidente Xi Jinping28.
Aunque los objetivos de China en materia de semiconductores han sido públicos, el proyecto EUV de Shenzhen se ha llevado a cabo en secreto, asemejándolo a lo que en su día fue el proyecto Manhattan de EE.UU.29. Aunque ASML considera que desarrollar esta tecnología es muy difícil ya que se necesitan años, las previsiones chinas apuntan a que podría igualar a Occidente en la fabricación de chips en 2030, mucho más cerca de lo que anticipaban los analistas30.
Lograr los minerales críticos necesarios y su procesamiento
Si China está un poco más cerca de la autosuficiencia en la fabricación de semiconductores, EE.UU. está todavía muy lejos de ser independiente de China en el acceso a minerales críticos y sus materiales procesados, sin los cuales resulta inviable desarrollar el potencial de la IA.
Participación en el suministro interno de minerales críticos refinas en EEUU. Fuente: IEA
La falta de acceso a determinados minerales producidos y procesados por China se ha convertido en una grave preocupación para la industria tecnológica mundial, y en especial, para la de EE.UU., que lo considera una cuestión de seguridad nacional. China controla aproximadamente el 60% de la minería mundial de tierras raras y el 85% de la capacidad de procesamiento de materiales necesarios para la fabricación de chips y baterías31. Estados Unidos importó el 80% de las tierras raras que utilizó en 202432.
El uso coercitivo de la exportación de estos metales es una práctica recurrente por parte de China desde hace tiempo. En 2010 restringió la exportación de tierras raras a Japón en represalia por un incidente entre un pesquero chino y un buque de la armada japonesa cerca de las islas Senkaku que se disputan ambos países. Desde entonces, el control de elementos como el galio, el germanio, el antimonio, el grafito o las tierras raras forman parte de la moneda de cambio de China frente a los controles de exportación impuestos por EE.UU. o la UE con consecuencias devastadoras para los sectores tecnológicos relacionados con la digitalización, las energías limpias, la IA y el sector de la defensa.
Participación de la producción de material refinado por país. Fuente: IEA
Durante el 2025, las restricciones de minerales críticos han aumentado a medida que Trump imponía su agresiva política arancelaria. En abril de 2025 Pekín impuso controles de exportación sobre siete tipos de elementos de tierras raras y sus imanes, en respuesta a los aranceles de Trump sobre los productos chinos. La medida interrumpió rápidamente las cadenas de suministro globales en industrias clave como las automovilísticas y las de defensa resaltando la poca preparación que tienen frente a este corte de suministros repentinos.
De nuevo en octubre de 2025, China reaccionó frente a las políticas comerciales restrictivas de Trump, añadiendo cinco elementos de tierras raras a su lista de control existente. Las nuevas restricciones incluían el holmio, erbio, tulio, europio, iterbio e imanes y materiales relacionados, requiriendo todos ellos licencias de exportación.
Esta reacción de China causó tal preocupación en las industrias tecnológicas de EE.UU. que llevó Trump a alcanzar un acuerdo con Xi Jinping en Corea del Sur durante su viaje por Asia. Ambos dirigentes acordaron, entre otros aspectos, una rebaja de los aranceles a productos chinos, que se sitúan en un 45%; la exportación de chips de Nvidia de la serie H200; el levantamiento de las últimas restricciones a las exportaciones de tierras raras, establecidas en octubre por parte de China; así como la reanudación del envío de chips desde las instalaciones de Nexperia en China33. Todo ello, con un horizonte temporal de un año. Con esta tregua, Trump ha paralizado lo que hubiera sido un desastre para su industria.
Durante los últimos años, EE.UU. ha intentado acceder a recursos minerales críticos, bien otorgando subvenciones y subsidios para la producción interna, bien mediante acuerdos de paz, como el alcanzado con Ucrania o la República Democrática del Congo, bien formando parte de iniciativas multilaterales como la Asociación para la Seguridad de los Minerales (MSP), bien llegando a acuerdos bilaterales —como los firmados recientemente con Japón, Australia, Malasia y Tailandia— o bien pretendiendo directamente hacerse con el control de regiones ricas en este tipo de recursos como Groenlandia.
La vulnerabilidad de la cadena de suministro de minerales críticos para EE.UU. es una cuestión de seguridad nacional. Trump ha llegado a recurrir a acciones poco ortodoxas desde un planteamiento liberal. En julio, el Departamento de Defensa se convirtió en el mayor accionista de MP Materials, el operador de la mina Mountain Pass de California, la única que extrae en la actualidad tierras raras en EE.UU. La idea es abrir una nueva planta, denominada 10X, para fabricar imanes de neodimio-praseodimio (NdPr). Se espera que la planta comience a entrar en funcionamiento en 2028 y aumente la capacidad total de producción de imanes de la empresa hasta unas 10.000 toneladas anuales. El acuerdo también garantiza que el 100% de los imanes producidos en la nueva instalación 10X serán adquiridos para uso en defensa y aplicaciones comerciales durante una década tras su puesta en servicio, así como un precio mínimo de 110 dólares por kilogramo para los materiales de neodimio-praseodimio (NdPr)34.
Además de la explotación de recursos internos, el acceso a nuevos yacimientos y a nuevos sistemas de procesado de los minerales resulta vital para satisfacer la demanda de minerales de EE.UU. en las energías limpias, la digitalización de las economías y en los sectores de defensa y aeroespacial. Por este motivo, los minerales críticos constituyen un pilar fundamental de la Pax Silica. Pero de nuevo, el tiempo no juega a favor de Trump, ya que un proyecto minero, una vez comprobado que la explotación es viable, puede tardar entre 10 y 15 años en ser productivo. Además, es muy costoso e incluso, en determinadas zonas, se enfrenta a la oposición de las poblaciones locales por motivos medioambientales.
La financiación proporcionada por Catar y Emiratos permitirá a Trump financiar proyectos mineros desde la primera fase de exploración, que suele realizarse casi a fondo perdido si los resultados no son satisfactorios. La experiencia de Australia como potencia minera también será clave para el éxito de la Pax Silica. Por otro lado, uno de los grandes logros de esta iniciativa sería eliminar el riesgo de la volatilidad de precios de los minerales para dar consistencia y continuidad a los proyectos mineros, los actuales y también los futuros.
Trump ha decidido recientemente no imponer aranceles a las tierras raras, el litio y otros minerales críticos. Asimismo, ha puesto en alerta a sus aliados y socios comerciales, advirtiendo a los proveedores globales que negocien acuerdos para asegurar suministros fiables y diversificados para Estados Unidos. Tanto Jamieson Greer como Howard Lutnick han recibido el mandato de negociar nuevos acuerdos, o ampliarlos, para fomentar las importaciones de minerales críticos procesados y sus productos derivados. Los negociadores disponen de 180 días —hasta el 13 de julio— para alcanzar acuerdos vinculantes que garanticen la obtención de minerales críticos. Uno de los aspectos fundamentales será la fijación de precios. De esta manera, se pretende poner fin a uno de los mayores problemas de la minería, como es la volatilidad de los precios, y hacer frente a los mercados opacos y a las prácticas de las empresas chinas, que han seguido minando incluso cuando los precios están significativamente por debajo del coste de producción, con la consiguiente expulsión del mercado de competidores35.
Conclusiones
La creación de cadenas de suministro internacionales crea dependencias económicas de países extranjeros, y en ocasiones estas dependencias pueden ser peligrosas. Por ello, Trump pretende reducir vulnerabilidades excluyendo a países no afines de las cadenas de suministro críticas para la seguridad nacional de EE.UU.
Con la iniciativa Pax Silica, Trump pretende establecer asociaciones con países que contribuyan a reforzar su independencia de China en determinados materiales estratégico y avanzar en el desarrollo tecnológico. China avanza a pasos agigantados en la tecnología cuántica, en la IA y en el desarrollo de semiconductores, por lo que es posible que los logros lleguen antes de lo previsto.
La Pax Silica refleja una idea común compartida entre naciones aliadas que forman parte de ella: la seguridad económica es seguridad nacional. Reúne a nueve naciones clave: Estados Unidos, Japón, Corea del Sur, Singapur, Países Bajos, Reino Unido, Israel, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Australia.
La novedad de la Pax Silica se basa en que es una alianza multilateral basada en capacidades, para asegurar colectivamente las bases estratégicas de la economía digital. Está diseñada para reducir dependencias coercitivas, proteger tecnologías sensibles fundamentales para la IA y garantizar que la infraestructura digital de próxima generación se desarrolle dentro de ecosistemas tecnológicos de confianza.
La Pax Silica es una alianza tecnológica pero también geopolítica ya que los países integrantes en la actualidad y los que puedan sumarse en el futuro deben estar alineados con los intereses geopolíticos más amplios. Al fin y al cabo, uno de los objetivos perseguidos por Trump al formalizar esta alianza es contrarrestar la influencia de China en medio de una creciente competencia estratégica entre ambos países, lo que exige una lealtad política. A medida que avance la implantación de la iniciativa, se verá qué acciones toman los aliados, a qué tendrán que renunciar y cuál será el retorno que obtendrán de este nuevo alineamiento geopolítico.
De momento, la iniciativa es una declaración de principios compartidos —todavía sin mecanismo de aplicación— sobre los cuales se asentará la cooperación futura. La Pax Silica pretende avanzar hacia su integración para no quedarse en una mera cooperación minimultilateral. Para fortalecerla, la iniciativa podría convertirse en un tratado internacional, y de esta manera integrarla en el cuerpo normativo de EE.UU. y de los países integrantes.
La respuesta de China frente a la iniciativa ha sido de cautela, instando a todas las partes a adherirse a los principios de una economía de mercado, una competencia justa y a trabajar juntas para mantener la estabilidad de la cadena de suministro global36.
En cuanto a la posible incorporación de la UE a la iniciativa, por el momento no se contempla debido al desacuerdo de EE.UU. con las restricciones regulatorias relacionadas con la IA. Además, con cuestiones tan importantes como el asunto de Groenlandia, en el que ambas potencias tienen objetivos opuestos, no es el momento más adecuado.
Mar Hidalgo García
Analista Principal de IEEE
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La Pax Silica de Trump: la nueva alianza multilateral tecnológica… pero también geopolítica
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Trump's Pax Silica: the new multilateral technological alliance... but also geopolitical
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