IEEE. Neo-otomanismo en la política exterior de Turquía: un análisis de la influencia turca en Siria (2016–2024)

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04 jul 2025

IEEE. Neo-otomanismo en la política exterior de Turquía: un análisis de la influencia turca en Siria (2016–2024)

J. Luigi M. Kunz Saponaro. Investigador predoctoral FPI en la Universidad Carlos III de Madrid

Introducción

Situada a orillas del Bósforo, Turquía ha sido tradicionalmente el punto de encuentro entre las culturas occidentales y orientales, convirtiéndose en un área de convergencia donde la mezcla de valores culturales ha generado la sociedad turca que conocemos hoy. Este diverso patrimonio cultural, junto con su distintiva posición geoestratégica – al fungir como puente terrestre entre Oriente y Occidente y controlar los estrechos que conectan el Mar Negro con el Mediterráneo –, también ha influido en el enfoque de la política exterior turca. Un ejemplo de ello es cuando, bajo el gobierno del presidente Turgut Özal en los noventa, la retórica prooccidental se intercambió con la oratoria panislámica para favorecer los intereses del país cuando fuera necesario. El ejemplo más reciente de este versátil comportamiento político puede identificarse con el neo-otomanismo, definido por Wastnidge como una ideología política imperialista que enfatiza un mayor compromiso político de la República de Turquía en las regiones anteriormente gobernadas por el Imperio Otomano1.

Similar al renacimiento desarrollado en Italia a finales del siglo XIV, extendido posteriormente al resto del continente europeo occidental exaltando el glorioso pasado del Imperio romano, el neo-otomanismo apuntó a la reconstrucción de una identidad a partir de los rasgos que caracterizaban al Imperio de otrora. La restauración de la identidad otomana basada en el islam sunita y sus posesiones territoriales se diseñó para adaptarse a una sociedad moderna que la élite gobernante del país pudiera interpretar de la manera que mejor le conviniera. Se activó así la que Yavuz definió como una política de la nostalgia, es decir, una ola de nuevas políticas imaginadas basadas en un pasado construido que busca adaptarse al presente y al futuro2.

Sin embargo, es posible tener diversas interpretaciones de un mismo pasado. Este fue el caso del expresidente turco Turgut Özal y del actual jefe de Estado, Recep Tayyip Erdoğan, quienes adoptaron dos formas de neo-otomanismo opuestas y contrapuestas. Mientras que el primero mantuvo una visión neoliberal y cívica, abierta a Occidente y centrada en la resolución de los desafíos internos, el segundo propone una versión antikemalista y panislámica, aplicable a las intervenciones extranjeras definidas por un sistema autoritario basado en la Umma3. En ambos casos, el neo-otomanismo ha influido en la formulación de las políticas turcas, con la notable diferencia de que la interpretación de Erdoğan ha propiciado la expansión territorial.

En este artículo se analiza la utilización del neo-otomanismo por parte del presidente Erdoğan. La elección de este tema surge del deseo de comprender mejor la presencia de esta ideología en la política exterior turca actual, la cual se ha adoptado con creciente intensidad4. Para evaluar de manera efectiva las evidencias sobre el tema, esta investigación se centra en la presencia turca en Siria desde 2016 hasta noviembre de 2024. El caso de Siria es el más significativo para evidenciar dicha influencia, ya que desde 2016 las fuerzas militares turcas han establecido territorios bajo su control en el norte del país.

En las siguientes secciones se describen, como primer punto, los rasgos fundamentales que componen el neo-otomanismo. Posteriormente, estos principios se aplican a la política exterior de Ankara bajo el gobierno de Erdoğan, con especial atención a las operaciones militares turcas en Siria.

Orígenes y cambios del neo-otomanismo antes de Erdoğan

A lo largo de su historia, el Imperio Otomano pasó de ser un estado pluralista a uno donde el islam se convirtió en el principal elemento unificador, especialmente tras recibir minorías musulmanas expulsadas de otras regiones5. Tras la caída del Imperio, el kemalismo impulsó una ruptura con el pasado otomano mediante la modernización y la secularización de la nueva República de Turquía. En esta ocasión se identificó al islam como un obstáculo para el progreso6. Sin embargo, el proceso de modernización creó crisis de legitimidad, normatividad e identidad que, junto con cambios internos y externos al país, abrieron el camino al resurgimiento de la ideología neo-otomana en Turquía7.

Fue Turgut Özal quien intentó solucionar este trance haciendo uso por primera vez del neo-otomanismo. Özal, primer ministro y luego presidente de Turquía, caracterizado por un claro enfoque proeuropeo y neoliberal durante su mandato de 1989 a 1993, se sirvió de esta ideología para contener las crecientes demandas del nacionalismo kurdo, un problema que surgió de la falta de una identidad turca unificada dejada atrás por el kemalismo, la era posterior a Atatürk. En su opinión, la turquidad no era la solución, ya que tanto los turcos como los kurdos eran musulmanes y descendientes del Imperio Otomano8. La democratización de Turquía tras la década de 1950 y el asociado desarrollo económico facilitaron su intento por crear una nueva identidad turca que, con el uso de los medios de comunicación, acabó desafiando las ideologías de la hegemonía kemalista.

Más recientemente, Recep Tayyip Erdoğan ha adoptado una forma diferente de neo-otomanismo. Su postura religiosa, islámica, antieuropea, panislámica, basada en la Umma, exclusivista y autoritaria creando un enfoque distinto al adoptado por Özal. Esto se manifestó especialmente en el uso de una retórica relacionada con lo otomano para justificar acciones en el exterior. Un análisis de la perspectiva neo-otomana de Erdoğan permite comprender hasta qué punto ha influido en las intervenciones extranjeras turcas de los últimos tiempos.

Neo-otomanismo en la política exterior actual de Turquía

Comprender la política exterior turca se ha vuelto más complejo desde que Erdoğan asumió el poder. La estabilidad y la previsibilidad eran prioritarias en Ankara, y Turquía era conocida por mantener buenas relaciones con casi todo el mundo, con la principal excepción de Siria e Israel. Como discernió Umar, Turquía era considerada un modelo a seguir para casi todos los países árabes9. Esta percepción destacó el potencial que Turquía había adquirido en la política mundial, asumiendo un liderazgo en el mundo árabe sin formar parte de él. Turquía, por lo tanto, fue un ejemplo para los países árabes musulmanes, ya que logró hacerse un hueco en la política europea y mundial, siendo una democracia mayoritariamente musulmana que contaba con una economía robusta y funcional.

A los pocos años de la elección de Erdoğan, la estabilidad y la previsibilidad dejaron de ser las filosofías esenciales que guiaban la política exterior turca. Un ejemplo de esta tendencia fue el discurso que Erdoğan pronunció en televisión nacional en 2005. En él, el presidente turco definió tres principios fundamentales que conforman el neo-otomanismo y su política exterior: (1) profundidad estratégica, (2) política exterior multidimensional y (3) país central10. Según esta narrativa, el objetivo del neo-otomanismo era convertirse en el actor principal que estableciera el rumbo que Turquía y la región circundante del Imperio Otomano debían seguir.

La raíz de este cambio se encuentra en la doctrina de Profundidad Estratégica de 2001, impulsada por Ahmet Davutoğlu antes de convertirse en ministro de Asuntos Exteriores. En esta doctrina, la idea de un pasado histórico, cultural y religioso compartido que une Oriente Medio con Turquía coincidía con los principios del neo-otomanismo, tal como se describen en el discurso de Erdoğan11. En la doctrina propuesta por Davutoğlu se hizo hincapié en el enfoque musulmán que Turquía debía adoptar para posicionarse en un orden mundial multidimensional emergente12. Lo que quedó claro fue que el concepto de profundidad estratégica era inflexible para justificar e impulsar los nuevos intereses geopolíticos de Turquía en zonas que habían estado bajo dominio otomano durante siglos13.

En este nuevo entorno político, la influencia neo-otomana en la política exterior de Turquía se hizo evidente. Frente a Özal, la interpretación de Erdoğan de esta ideología fue mucho más asertiva. Ankara incrementó su compromiso en regiones que antaño pertenecieron al Imperio Otomano, en particular en Oriente Próximo14. Además, la élite política turca comenzó a presentar a Turquía como un país destinado a convertirse en un líder religioso y un referente para el mundo islámico sunita. Esta tendencia fue cobrando fuerza al constatar que la Unión Europea (UE) rechazó la adhesión de Turquía en 2005 y 2015, congelando definitivamente su proceso de admisión en 2016. El distanciamiento de Occidente facilitó un cambio en la narrativa de Ankara, orientada a proyectarse como un líder religioso. En definitiva, esta tendencia reflejaba el deseo de convertirse en un símbolo de renacimiento panislámico.

En el ámbito nacional, el neo-otomanismo de Erdoğan complementó el auge del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP). Le sirvió para hacer realidad su proyecto de sustituir el sistema parlamentario turco de 95 años por un sistema presidencialista cada vez más inclinado a la autocracia. Con ello, Turquía introdujo una vez más una estructura más acorde con la era otomana, en la que un liderazgo centralizado –el Sultanato– guiaba a sus súbditos.

Esta centralización del poder provocó protestas ciudadanas. El temor a presenciar el ascenso de un sultán moderno provocó protestas, como las del Parque Gezi en 2013, que fueron violentamente reprimidas por las autoridades por orden del presidente Erdoğan. Con el intento de golpe de Estado de 2016, el presidente Erdoğan acumuló aún más poder, lo que agravó las sospechas ciudadanas. Además, la represión política de los partidos de oposición demostró un cambio significativo hacia un sistema autocrático en Turquía, que no muestra indicios de revertirse en la actualidad (véase la detención del líder opositor Imamoglu en marzo de 2025).

El cambio puede observarse en estrategias como la asignación de ministerios a leales por parte del presidente turco, lugar que deberían haber sido ocupados por los responsables políticos competentes. Al hacerlo, como explicó Umar, “la mayoría de las veces, las decisiones de política exterior y las iniciativas subsiguientes se formularon y ejecutaron principalmente para satisfacer y alimentar el ego de Erdoğan […] bajo la guía del islam en general y de una secta específica en particular (el islam sunita)”15. El resultado fue pasar de una norma de no injerencia en los asuntos de otros países a una intromisión problemática en los asuntos internos de varios países vecinos de Turquía. Lo más significativo es que estas acciones se llevaron a cabo comúnmente en países pertenecientes a la extensión geográfica del Imperio Otomano.

El punto de inflexión definitivo que introdujo una postura neo-otomana asertiva en la política exterior turca llegó con la Primavera Árabe de 2011. Con la esperanza de que la Hermandad Musulmana (HHMM) llegara al poder en la gran mayoría de los países árabes, Erdoğan decidió que había llegado el momento de que Turquía liderara Oriente Próximo16. El islam sunita, antaño núcleo del Imperio Otomano, se consolidó de nuevo como un factor clave en la acción exterior turca.

Si los gobiernos musulmanes se hubieran mantenido en el poder, la Primavera Árabe habría sido quizás la gran oportunidad para que Turquía proyectara con fluidez su esfera de influencia neo-otomana en toda la región17. El importante intento de asumir el liderazgo de los países árabes, tras un éxito inicial en establecer su control en zonas claves, terminó fracasando. Este fue el caso de Egipto, donde la HHMM logró tomar el poder con Morsi, desplazando Mubarak en las elecciones de 2012. Poco después, la incapacidad de la HHMM de gobernar de manera efectiva culminó en el derrocamiento del presidente mediante un golpe de Estado orquestado por Al-Sisi en 2013. Aun así, ello contribuyó a revitalizar la idea de una nueva Turquía beata, cada vez más religiosa y menos secular, dispuesta a posicionarse y liderar a todos los países islamistas sunitas18.

El enfoque cada vez más territorial de la nueva estrategia exterior turca se hizo evidente entre los seguidores del presidente. Ahmet Davutoğlu, por ejemplo, dio señales de un cambio considerable de mentalidad al alejarse de su mentalidad inicial de "cero problemas con los vecinos" y adoptar una postura más expansiva. Este cambio se vio respaldado por un discurso que pronunció en 2013, antes de convertirse en primer ministro, en el que declaró:

El siglo pasado fue solo un paréntesis para nosotros. Cerraremos ese paréntesis […]; volveremos a unir Sarajevo con Damasco, Bengasi con Erzurum y Batumi. Este es el núcleo de nuestro poder. Puede que les parezcan países diferentes, pero Yemen y Skopie formaban parte del mismo país hace ciento diez años, al igual que Erzum y Bengasi19.

Tras las declaraciones de Davutoğlu, comenzó a ganar terreno la creencia de que Turquía había adoptado una actitud cada vez más expansionista en los antiguos territorios otomanos. Anticipando este cambio de paradigma en los asuntos exteriores turcos, en The Economist se observó que Turquía estaba expandiendo recientemente su influencia en áreas que alguna vez pertenecieron al Imperio otomano20.

Esta expansión encuentra su justificación en diferentes ideologías, siendo una de las más potentes la turquificación. Este concepto, adoptado por los Jóvenes Turcos para crear un estado a partir del Imperio Otomano, ha sido utilizado por los críticos a esta corriente de pensamiento, preconizando que los no turcos (kurdos, árabes y no musulmanes) han sido privados de sus derechos sociales, políticos y culturales establecidos21. Su aplicación habitual consistió en medidas verticales que forzaban la integración administrativa y la asimilación cultural22. De esta manera, fue posible incorporar a Turquía a las personas que habitaban en sus territorios.

Es posible identificar esta actitud asertiva de Turquía, especialmente en Siria, donde el uso del poder blando fue reemplazado por la aplicación del poder duro23. La explicación de tal cambio se centra en la presencia kurda en Siria, que suscitó mayor preocupación en comparación con otros países limítrofes, como Irak, donde Ankara mantuvo buenas relaciones con los kurdos iraquíes del Partido Democrático del Kurdistán. De hecho, en Siria se temía la creación de un corredor del terror por parte de las milicias kurdas de las Unidades de Protección Popular (YPG) vinculadas con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en Turquía, considerada una organización terrorista por las autoridades. Esta aprensión justificó la intervención militar turca en Siria. La implementación del poder duro puede rastrearse en las intervenciones extranjeras de corte neo-otomana llevadas a cabo por Turquía. 

El neo-otomanismo en la práctica: el caso de Siria

El interés turco en Siria aumentó en la década de 1970, principalmente entre la comunidad islamista. En aquellos años, se creía que el régimen de Hafez Ásad reprimía a la mayoría sunita siria, favoreciendo en cambio a la minoría alauita24. Este relato surgió tras la creciente prominencia de que la HHMM estaba cobrando en la región. Se instó a Turquía a abandonar su postura secular y a ayudar activamente a sus correligionarios sunitas en Siria. En consecuencia, en la década de 1990, el régimen de Ásad buscó enérgicamente desestabilizar Turquía acogiendo y entrenando a miembros del Partido del PKK, un partido separatista kurdo25. La tensión persistente entre ambas partes se agravó aún más cuando Abdullah Öcalan, fundador del PKK, huyó a Siria para escapar de la persecución en Turquía. Una situación que Özkan calificó como la causa más importante de daño a las relaciones turco-sirias desde que Ankara definió al PKK como una organización terrorista que amenaza la seguridad del país26.

El creciente interés de Turquía en ejercer una mayor influencia sobre Siria se hizo evidente después de 2011. Ankara impulsó la política exterior más ambiciosa y arriesgada de la historia de la República para establecer un régimen sunita en Siria27. Esto se debió a que Turquía apostó por el colapso del régimen de Ásad poco después de la Primavera Árabe. Finalmente, la revolución de 2011 se convirtió en una guerra civil que debilitó constantemente al régimen en lugar de derrocarlo hasta noviembre de 2024. Como consecuencia, el ejército sirio se retiró de la región norte para fortalecer el núcleo del país, dejando así un vacío de poder en la frontera turca. Este vacío fue ocupado posteriormente por el Partido de la Unión Democrática (PYD), la rama siria del PKK, con el que Ankara llevaba más de 30 años luchando.

La lucha para derrocar al régimen de Ásad se intensificó de nuevo en 2015. El objetivo se mantuvo inalterado: sustituir el régimen existente por un gobierno sirio inspirado en la HHMM. Esta vez, se centró más en contener y desmantelar el avance político y militar de los kurdos sirios28. Con el argumento de proteger la seguridad nacional, Turquía creó una zona de amortiguación en su frontera compartida con Siria. Así, la Operación Escudo del Éufrates (OES) en 2016 y la Operación Rama de Olivo (OOB) en 2018 permitieron el establecimiento de esta zona bajo control militar turco. De esa manera, una exitosa guerra indirecta dirigida por Turquía logró ganar territorio a una Siria debilitada.

Un avance neo-otomano caracterizó el proceso de establecer un control definitivo sobre la zona. Ankara desplegó diversas intervenciones de gobernanza, socioeconómicas y, sobre todo, cultural-religiosas para aumentar su control sobre el territorio sirio29. El establecimiento de instituciones controladas por Turquía en estas regiones tuvo un impacto constante en la percepción cultural de la población. De hecho, se observó la introducción del islamismo de Estado basado en una red de maestros religiosos que difundieron la interpretación política del islam de Ankara entre la población local30.

En estrecha colaboración con la Coalición Nacional Siria (CNS) y su brazo militar, el Ejército Libre Sirio (ELS) y las Fuerzas Armadas Turcas (FAT) lograron establecer una región relativamente estable. Incluso después del fin de las operaciones militares lideradas por Turquía, Ankara continuó financiando el control militar sobre la zona de amortiguamiento. De hecho, se creó un nuevo cuerpo militar, el Ejército Nacional Sirio (ENS), pagado y entrenado por Turquía, a partir de grupos que componían el ELS para supervisar la zona31.

Durante los años siguientes, Turquía mantuvo el control de las regiones del noroeste de Siria, a la vez que ejercía presión militar sobre las provincias circundantes. El 9 de octubre de 2019, las FAT iniciaron la Operación Primavera de Paz (OPS). Con esta operación, las FAT, junto con el SNA, bombardearon y, en consecuencia, avanzaron hacia el noreste de Siria, donde se encontraban apostadas milicias lideradas por kurdos. El presidente turco justificó su acción afirmando su disposición a destruir el corredor de terror compuesto por militantes kurdos que supuestamente se establecería en la frontera sur de Turquía32.

Sin embargo, la OPS provocó una reacción contra las acciones turcas en Siria por parte de Estados Unidos, Israel y Rusia, activos en la zona33. Esto supuso un revés militar para Erdoğan, quien, a pesar de ello, se abstuvo de retirarse de la zona, anunciando un año después que se emprenderían nuevas acciones militares para mantener el control de la zona fronteriza34. Esto fue lo que finalmente ocurrió en enero de 2022, cuando el presidente Erdoğan decidió reforzar la línea de frente en Siria para expandir su influencia en otras regiones35.

Mientras Turquía ampliaba su influencia en suelo sirio, Hayat Tahrir al-Sham (HTS) también comenzó a consolidar su poder. El HTS, anteriormente afiliado a Al-Qaeda, es una coalición de grupos insurgentes islamistas sunitas con sede en el norte de Siria, reconocidos por muchos gobiernos occidentales como un grupo terrorista. En 2019, logró hacerse con el control de Idlib, la provincia del norte de Siria que limita con la zona de amortiguación controlada por Turquía. Si bien Turquía inicialmente pretendía aumentar el control de esta provincia, descartó una ofensiva militar contra el HTS por motivos estratégicos futuros35. Esta decisión resultó ser acertada, ya que el HTS compartía el mismo objetivo de derrocar el régimen de Ásad37 y logró expandir eficazmente su influencia hacia el centro de Siria a costa del régimen.

Siguiendo esta estrategia, Turquía se consolidó como el principal interlocutor del HTS. Aunque Ankara designó oficialmente a HTS como organización terrorista, siguiendo el ejemplo y la presión de Estados Unidos y la ONU, Turquía mantuvo la comunicación y la cooperación con el grupo38. Ankara lo hizo hasta que HTS logró derrocar al régimen de Ásad, lo que condujo a su disolución el 29 de enero de 2025 y a la consolidación de Ahmed al-Sharaa (antes al Golani) como líder oficial del país.

Al facilitar el apoyo al HTS, el presidente Erdoğan obtuvo una importante ventaja estratégica que le ha permitido convertirse en un aliado cercano del nuevo presidente interino al-Sharaa, anterior jefe del HTS. Al presentar al presidente interino de Siria como moderado, Erdoğan espera redimir favores y convertir a Siria en una plataforma para proyectar su poder regional39.

Interpretación de la presencia turca en Siria desde una perspectiva neo-otomana

La presencia de Turquía en Siria se desarrolló en varias etapas. Por un lado, logró afianzarse en territorio sirio mediante intervenciones militares, especialmente con el OES y el OOB. Por otro lado, logró allanar el camino para que un liderazgo sunita derrocara el régimen alauita de Ásad. La expansión territorial y religiosa en Siria se enmarca en el marco ideológico neo-otomano. Bajo la dirección del presidente Erdoğan, el neo-otomanismo siguió formando parte de su narrativa política a lo largo de su mandato. Lo hizo incondicionalmente, especialmente desde el comienzo de la guerra civil siria.

La perseverancia en no abandonar este discurso tras el revés regional impuesto a Ankara por Estados Unidos y Rusia en 2019 ayudó a Turquía a encontrar una situación ventajosa con el reciente cambio de gobierno en Siria. Su persistente participación en el derrocamiento del régimen de Ásad durante más de una década le otorga una posición privilegiada entre los aliados del gobierno interino. Una posición que probablemente mantendrá si el líder sunita Al-Sharaa logra concretar el establecimiento de un gobierno permanente.

Desde una perspectiva neo-otomana, ayudar establecer en un país vecino el mando sunita puede ser interpretado como una victoria, ya que refuerza la afirmación turca de representar su liderazgo, especialmente en Oriente Medio. Con el probable apoyo e influencia de la HHMM en Siria, se puede persuadir a la esfera política para que acepte esta postura, aumentando así el poder regional de Turquía. El objetivo ideológico del neo-otomanismo y la situación actual en Siria plantean, sin embargo, desafíos prácticos para el éxito de Turquía. Las conquistas territoriales obtenidas por Turquía en el norte de Siria podrían dificultar la colaboración entre el nuevo gobierno y Ankara. Tras tomar el poder, Al-Sharaa está en condiciones de pedir y recuperar estas provincias para restablecer la plena soberanía sobre todo el territorio sirio. Esto, a su vez, crea una situación compleja para la postura neo-otomana que Erdoğan ha estado utilizando para justificar los asentamientos turcos en suelo sirio. De este modo, ayudar a un gobierno sunita a alcanzar el poder podría conllevar la pérdida de zonas bajo control militar turco.

Conclusiones

Este artículo examina la dinámica de seguridad entre Turquía y Siria, centrándose en la influencia del neo-otomanismo en la política exterior turca desde 2016 hasta noviembre de 2024. Se destaca cómo las referencias históricas, las diferencias ideológicas y las luchas de poder han contribuido a configurar las relaciones bilaterales, especialmente en la era posterior a la Primavera Árabe, entre Siria y Turquía. Tras analizar estas relaciones, puede observarse que las preocupaciones de seguridad de Ankara se enmarcan en una narrativa política basada en la expansión religiosa y geográfica en los países vecinos. El estudio subraya cómo las intervenciones militares de Turquía, tales como la Operación Escudo del Éufrates, la Operación Rama de Olivo y la Operación Primavera de Paz, buscaban conquistas territoriales que ayudarían a proyectar su influencia regional.

En el caso de Siria, la gobernanza fragmentada del país y la implantación de un sistema cultural vinculado a la religión facilitó las expansiones territoriales turcas en el norte del país. En general, el artículo pretende señalar que el neo-otomanismo nunca dejó de influir en la política exterior turca desde que Erdoğan asumió el poder en 2002. Sin embargo, sigue siendo incierto que los avances logrados en Siria durante la última década se mantengan. La futura cooperación entre Ankara y Damasco depende de cómo el gobierno interino de Siria gestione los avances territoriales que Turquía ha logrado desde 2016. Quizás compartir la misma religión no signifique necesariamente ignorar las cuestiones territoriales, como podría aspirar una perspectiva neo-otomana.

J. Luigi M. Kunz Saponaro
Investigador predoctoral FPI en la Universidad Carlos III de Madrid

Las ideas contenidas en estos artículos son responsabilidad de sus autores, sin que reflejen necesariamente el pensamiento del CESEDEN o del Ministerio de Defensa.

2Yavuz, H. M. (2020). Nostalgia for the empire: the politics of neo-Ottomanism. Oxford University Press.
3Mehmet, O. (2020). The Ottoman Legacy and Neo-Ottomanism: A Review Article. Insight Turkey, 22(4), 253-261. Retrieved from https://www.jstor.org/stable/26981726
4See Felde, R. (2020). EASTERN MEDITERRANEAN IN UNCHARTED WATERS: Perspectives on Emerging Geopolitical Realities (pp. 59-65, Rep.) (Tanchum M., Ed.). Konrad Adenauer Stiftung. Retrieved May 14, 2021, from http://www.jstor.org/stable/resrep28862.12; The Economist. (2020, August 1). Turkey is wielding influence all over the Arab world. The Economist. https://www.economist.com/middle-east-and-africa/2020/08/01/turkey-is-wielding-influence-all-over-the-arab-world.; Marcou, J. (2021). Les relations turco-irakiennes: de l’inconstance au ménage à trois. Confluences Méditerranée, 116, 147-156. https://doi.org/10.3917/ come.116.0149
5Yavuz, H. M. (2020). Nostalgia for the empire: the politics of neo-Ottomanism. Oxford University Press.
6Ibidem
7Ibidem
8Ibidem
9Umar, S. (2022). The Rise and Fall of Turkish Foreign Policy. Horizons: Journal of International Relations and Sustainable Development, 20, 208–219.
10Volfová, G. Ö. (2016). Turkey’s Middle Eastern Endeavors: Discourses and Practices of Neo-Ottomanism under the AKP. Die Welt Des Islams, 56(3/4), 489–510.
11Ibidem
12Murinson, A. (2006). The Strategic Depth Doctrine of Turkish Foreign Policy. Middle Eastern Studies, 42(6), 945–964.
13Volfová, G. Ö. (2016). Turkey’s Middle Eastern Endeavors: Discourses and Practices of Neo-Ottomanism under the AKP. Die Welt Des Islams, 56(3/4), 489–510.
14Véase Danforth, N. (2015, March 12). Exhuming Turkey's Past. Foreign Affairs.
15Umar, S. (2022). The Rise and Fall of Turkish Foreign Policy. Horizons: Journal of International Relations and Sustainable Development, 20, 208–219.
16Ibidem
17Volfová, G. Ö. (2016). Turkey’s Middle Eastern Endeavors: Discourses and Practices of Neo-Ottomanism under the AKP. Die Welt Des Islams, 56(3/4), 489–510.
18Volfová, G. Ö. (2016). Turkey’s Middle Eastern Endeavors: Discourses and Practices of Neo-Ottomanism under the AKP. Die Welt Des Islams, 56(3/4), 489–510.
19Umar, S. (2022). The Rise and Fall of Turkish Foreign Policy. Horizons: Journal of International Relations and Sustainable Development, 20, 208–219.
20The Economist. (2020, August 1). Turkey is wielding influence all over the Arab world. The Economist. https://www.economist.com/middle-east-and-africa/2020/08/01/turkey-is-wielding-influence-all-over-the-arab-world.
21Veen, E., & Yüksel, E. (2019). Turkey in northwestern Syria: Rebuilding empire at the margins. Clingendael. https://www.clingendael.org/publication/turkey-northwestern-syria
22See Ülker, E., ‘Contextualising ‘Turkification”: Nationbuilding in the late Ottoman Empire, 1908-18’, Nations and Nationalism, Vol.11, pp:613-636, 2005.
23See Volfová, G. Ö. (2016). Turkey’s Middle Eastern Endeavors: Discourses and Practices of Neo-Ottomanism under the AKP. Die Welt Des Islams, 56(3/4), 489–510.
24Özkan, B. (2019). Relations between Turkey and Syria in the 1980’s and 1990’s: Political Islam, Muslim Brotherhood and Intelligence Wars, Uluslararasi Iliskiler, Vol. 16, No. 62, pp. 5-25, DOI: 10.33458/uidergisi.588893
25FDD (2025, March 6). 10 things to know about Turkey’s interventions and influence in Syria. Foundation for Defense of Democracies. https://www.fdd.org/analysis/2025/02/24/10-things-to-know-about-turkeys-interventions-and-influence-in-syria/
26Özkan, B. (2019). Relations between Turkey and Syria in the 1980’s and 1990’s: Political Islam, Muslim Brotherhood and Intelligence Wars, Uluslararasi Iliskiler, Vol. 16, No. 62, pp. 5-25, DOI: 10.33458/uidergisi.588893
27FDD (2025, March 6). 10 things to know about Turkey’s interventions and influence in Syria. Foundation for Defense of Democracies. https://www.fdd.org/analysis/2025/02/24/10-things-to-know-about-turkeys-interventions-and-influence-in-syria/ ; Özkan, B. (2019). Relations between Turkey and Syria in the 1980’s and 1990’s: Political Islam, Muslim Brotherhood and Intelligence Wars, Uluslararasi Iliskiler, Vol. 16, No. 62, pp. 5-25, DOI: 10.33458/uidergisi.588893
28Veen, E., & Yüksel, E. (2019). Turkey in northwestern Syria: Rebuilding empire at the margins. Clingendael. https://www.clingendael.org/publication/turkey-northwestern-syria
29Ibidem
30Ibidem
31Ibidem
32The Economist. (2019, October 10). Turkey launches an attack on northern Syria. The Economist. https://www.economist.com/middle-east-and-africa/2019/10/10/turkey-launches-an-attack-on-northern-syria.
33Kabalan, M. (2019, October 14). How Turkey’s “Peace Spring” changed the dynamics of Syria’s war. Al Jazeera. https://www.aljazeera.com/opinions/2019/10/14/how-turkeys-peace-spring-changed-the-dynamics-of-syrias-war
34Al Jazeera. (2020, October 28). Erdogan warns of military action in Syria, decries Russian strike. Recep Tayyip Erdogan News | Al Jazeera. https://www.aljazeera.com/news/2020/10/28/erdogan-warns-of-military-action-in-syria-decries-russian-strike.
35See Yazici, E., & Cungurlu, F. (2022). Turkey in Review: January 19 – February 7, 2022. Institute for the Study of War. https://www.understandingwar.org/sites/default/files/Turkey%20in%20Review%202022-02-10.pdf
36Veen, E., & Yüksel, E. (2019). Turkey in northwestern Syria: Rebuilding empire at the margins. Clingendael. https://www.clingendael.org/publication/turkey-northwestern-syria
37See Newlee D. (2018). Hay’at Tahrir al-Sham (HTS): Terrorism backgrounders. Center for Strategic and International Studies. https://www.csis.org/programs/former-programs/warfare-irregular-threats-and-terrorism-program-archives/terrorism-backgrounders/hayat-tahrir
38FDD (2025, March 6). 10 things to know about Turkey’s interventions and influence in Syria. Foundation for Defense of Democracies. https://www.fdd.org/analysis/2025/02/24/10-things-to-know-about-turkeys-interventions-and-influence-in-syria/
39Ibidem
    • Neo-otomanismo en la política exterior de Turquía: un análisis de la influencia turca en Siria (2016–2024)

    • Neo-Ottomanism in Türkiye’s Foreign Policy: Examining Turkish Influence in Syria (2016–2024)