IEEE. Los swing states, otra cara del orden multipolar

Los swing states, otra cara del orden multipolar

03 nov 2025

IEEE. Los swing states, otra cara del orden multipolar

Jacobo Morillo Llovo. Analista de Inteligencia y Geopolítica en JoseParejo&Asociados, @JacMor14

Introducción

El camino hacia la multipolaridad está creando un ecosistema del que debemos ser conscientes. Más allá de las potencias predominantes como China y Estados Unidos, o potencias decadentes como Rusia, o actores medianos estrechamente próximos a la órbita occidental, como Japón, Corea del Sur, Israel, Australia y la UE, ha quedado patente la existencia de otro grupo. Los swing states retratan la nueva realidad geopolítica, una que no entiende de bloques fijos, sino de vínculos económicos y sinergias de ópticas globales que no exigen alianzas estratégicas en una única dirección.

No obstante, no todos los países se pueden permitir esta posición. Se trata de potencias medias, fuerzas regionales con utilidades geopolíticas ya delineadas y conocidas en escenarios específicos, cuya ubicación y proyección les permiten un despliegue estratégico diversificado entre la rivalidad de las potencias globales1.

El ciclo de fragmentación de la globalización que atravesamos ha favorecido la estatura geopolítica de estos países. La cadena de suministros, la dispersión de los ejes industriales y el desplazamiento del centro de gravedad económico a Asia ha rediseñado el margen de maniobra de cada actor dentro del panteón internacional, otorgándoles la posibilidad de maniobrar entre las esferas de influencia de potencias globales, por medio de acuerdos tácticos y sectoriales.

La amplitud del margen de maniobra mencionado quedó demostrada con la reacción de estos países tras la invasión total rusa de Ucrania. Estas naciones no siguieron la estela occidental en el marco de sanciones para castigar a Vladimir Putin, de hecho, jugaron sus cartas y han sacado beneficio del contexto. Maniobras como las de Turquía o India dejan a la vista las nuevas dinámicas de poder: Ankara ha servido de salvoconducto a la élite rusa para mover su capital; India es de las naciones que más negocios multisectoriales mantiene con Moscú; y Arabia Saudí ha acordado junto con Rusia, como paladines de la OPEP+, los precios y producción de crudo.

La dispersión económica de cada una de estas naciones sirve de medidor para monitorizar los ritmos de la multipolaridad, amén de su impacto en las dinámicas de poder. La permeabilidad de los bloques permite firmar acuerdos de naturaleza táctica bajo el pragmatismo de los líderes, a pesar de tratarse de actores competidores o de rivales de sus propios aliados.

Estos países están en posición de explotar el contexto de rivalidad entre Washington y Pekín para maximizar las relaciones bilaterales con cada una de ellas sin arriesgar sus vínculos. Se ha visto con Arabia Saudí, India o Turquía por hacer valer su presencia internacional, pero Indonesia, Sudáfrica y Brasil han mostrado una predisposición semejante desde la particularidad de sus respectivas posiciones.

En cuanto al orden de fuerzas, se ha transitado hacia una regionalización: las grandes potencias demandan cada vez más incidir a través de actores regionales para que el cauce de sus intereses se defina a su favor. Estados Unidos en Oriente Medio ha escenificado a través de su triangulación de alianzas con Israel y Arabia Saudí, y explica su ímpetu para que estas dos potencias regionales abran relaciones oficiales. Si esto sucediera, Estados Unidos cristalizaría su peso en la región a merced de dos actores predominantes, cuya alianza fortalecería a ambas y cambiaría la línea de flotación geopolítica de la región.

Estos países no están alineados con las grandes potencias de una forma que les impida explotar las nuevas dinámicas geopolíticas. Gozan de una flexibilidad geoeconómica que han aprovechado para hilar redes comerciales y financieras que fortalezcan su posición regional y eleven su status en el teatro internacional. La desglobalización y la bipolaridad asimétrica gestada por China y Estados Unidos permite a estas potencias medias mayor margen de maniobra diplomática, que se traduce en una mayor dispersión de socios y canales de influencia, así como la multiplicación de su preponderancia en sus respectivas regiones.

El ecosistema derivado de la regionalización ha propulsado las alternativas de estas naciones, ya por sí son potencias medias. Estas nuevas dinámicas han abierto un abanico de oportunidades económicas que pavimentan las condiciones hacia la multipolaridad. Cada uno de estos países ha encontrado su canal de influencia desde la diplomacia, la infraestructura o el comercio, erigiéndolas como axis de poder. Tal fragmentación en la regionalización mencionada explica los nuevos ejes financieros, enclaves logísticos, canales diplomáticos y redes comerciales, cuya correlación de fuerzas reconfigura el mapa geopolítico.

India

En 2025 se convirtió en la cuarta economía del planeta con 4,3 billones de dólares de PIB2, además de ser actualmente el país más poblado del planeta. Su tamaño, ubicación, arquitectura diplomática, talla demográfica y base de tecnificación e infraestructura le proporcionan los pilares para erigirse una potencia más allá de su región.

No obstante, New Delhi se enfrenta a amenazas externas y a vulnerabilidades estructurales. La enemistad con Pakistán – ambas fuerzas nucleares – y la rivalidad por la hegemonía de Asia-Pacífico condicionan su proyección exterior. Los recientes capítulos de tensión en Cachemira son un ejemplo de la perenne amenaza de guerra.

La posición internacional de la India no se entiende sin su arquitectura diplomática. New Delhi ha forjado una posición particular dentro del orden vigente. Mantiene una relación consolidada y fluida con Rusia constatada por décadas de historia; unos vínculos comerciales y de seguridad con Estados Unidos; y, a pesar de la rivalidad, unos lazos comerciales con China que definirán el epicentro económico del planeta del siglo XXI3.

Asimismo, es miembro original de los BRICS y una de las voces más autorizadas del Sur Global, un concepto cada vez más sonoro como reclamo de contrapeso al orden occidental. Además, está dentro de QUAD (Quadrilateral Security Dialogue), una alianza estratégica informal con Japón, Australia y Estados Unidos, creada en aras de asegurar la seguridad y libertad ante el expansionismo de China en la zona y que, en paralelo, otorga a la India un canal de presión sobre Washington en la competencia de ésta por el centro de gravedad económico del globo. Su ubicación y credenciales mencionadas señala a la India como el actor más relevante de los swing states. El margen de manobra del que dispone, acompañado de su potencial, convierte a New Dehli en un actor con la capacidad de decantar la balanza de poder a través de sus decisiones.

Turquía

Un país que optimiza su geografía de la mano de su líder. Recep Tayyip Erdogan sabe tratar con los dirigentes del planeta y moverse en cada tablero en el que puede sacar rédito para el país de la península de Anatolia.

A pesar de la crisis económica, Ankara ha sabido posicionar en términos geopolíticos al país, que se proyecta a Europa, Oriente Medio, Mediterráneo Oriental y Asia Central con destreza en su ambición por alzarse como un actor irrefutable dentro de la comunidad internacional. Su papel en Siria tras la caída de Asad es el último ejemplo palpable.

Se trata de un miembro de la OTAN, en cuyo territorio alberga una de las principales bases de la Alianza Atlántica, pero en paralelo mantiene unas relaciones fructíferas impregnadas de realismo con Rusia, agilizadas por la relación entre líderes.

Turquía es el país de los swing states que mira a más escenarios; su ubicación así se lo permite. En cada uno de estos escenarios Ankara ha sabido posicionarse y sacar rédito del contexto. Oriente Medio está viviendo una transición que apunta a Arabia Saudí por condición árabe y religiosa, sin embargo, Erdogan aún ambiciona erigirse como figura clave del mundo musulmán, acentuado en el último año tras los acontecimientos en Gaza. Asimismo, Turquía también apunta a Asia Central, con un aliado en auge como es Azerbaiyán, que le sirve de propulsor para posicionarse en una región de futuro por su condición de fuente en recursos naturales.

La gran debilidad de Turquía es su condición económica. A pesar de contar con canales externos que aseguran que la economía se mantenga a flote, tal coyuntura frena las ambiciones geopolíticas del país euroasiático. Erdogan ha facturado de manera sobresaliente la diplomacia turca, sin embargo, encuentra sus límites el contexto económico del país4.

En nomenclatura de poder, el Gobierno en Ankara ha conseguido situar al país en una posición preferente en el panteón internacional gracias a su concepción estratégica proyectada en su política exterior. Además de ubicarse en diversidad de tableros de valor, Turquía ha desarrollado vínculos diplomáticos, comerciales e industriales con actores antagónicos. La Turquía de Erdogan es socia de todos, pero la aliada de nadie5.

Sudáfrica

Una potencia de África, un actor constante y un Estado consolidado en el continente. Miembro de las BRICS, lo que le otorga una posición exclusiva que escaseaba en la región hasta el año pasado, cuando Egipto y Etiopía también se adhirieron a los BRICS+.

La política exterior sudafricana ha configurado una estrategia focalizada en África, a la que aspira a dotar de autonomía y desarrollo en la misma medida que buscar su posición en el sistema internacional. La nación austral subraya la trascendencia en su política exterior por impulsar la cooperación Sur-Sur, una visión que explica el papel del Estado en el Sur Global. Esta línea política, no obstante, también aspira a mejorar los vínculos comerciales con el norte, enfatizando las relaciones con la UE6.

África dispone de un abanico diverso de recursos naturales y Sudáfrica es de los actores incisivos por configurar una estrategia nacional, en paralelo a planes de cooperación continental para que dichos recursos se traduzcan en desarrollo y autonomía para los países africanos. Sudáfrica es consciente de los recursos estratégicos que contiene el continente como el cobalto o el coltán, uranio y tierras raras, y el papel que éstos juegan en el desarrollo de la cuarta revolución industrial7. Así se explica la presencia de múltiples potencias externas, como Turquía, países del Golfo, China, Rusia o miembros de la UE. El atractivo económico de África no acaba ahí, dado que se trata de un espacio en crecimiento, con una población joven cuyo crecimiento vaticina un mercado de futuro. Tales condiciones explican las inversiones de actores externos en el país en materia de infraestructura en telecomunicaciones, industria y logística.

Otra esfera en la que Sudáfrica ha mostrado sus credenciales es en materia de seguridad. A través de organizaciones africanas, ha sido actor proactivo para contener disputas y dotar de estabilidad en la medida de lo posible al continente por medio de organizaciones supranacionales como la Unión Africana8.

A ojos de la élite sudafricana, el continente debe apostar por la implementación en infraestructuras y cadenas de valor regionales, cuya sinergia con las condiciones naturales, geográficas y demográficas pueden convertir a África en un espacio de futuro como eje comercial y logístico capaz de integrarse finalmente en las cadenas de valor global. Para ello, la diversificación económica, la tecnificación y el mercado africano deben perfilarse hacia la cooperación.

Sudáfrica aspira a ser impulsor de ejes de poder (industriales, logísticos, comerciales, financieros, culturales…) por el continente para modificar la aritmética geopolítica del planeta a favor de África, de tal forma que obtengan mayor peso en la agenda global.

Sudáfrica es de las naciones africanas mejor posicionadas. Esto no deriva únicamente de su posición geográfica, sino de su propio desarrollo como Estado, y que aspira a extenderlo. Durban dispone de uno de los mayores puertos logísticos de África, unido por un corredor terrestre con el Copper Belt, donde se encuentran las riquezas minerales más importantes del continente y Johannesburgo es un eje financiero y tecnológico continental9.

Otro medidor de la proyección exterior de Sudáfrica lo demuestra el hecho de ser el único socio africano dentro de las asociaciones estratégicas de la UE10. El Gobierno sudafricano visualiza potenciar las relaciones a través de mayores vínculos multisectoriales entre la Unión Europea y la Unión Africana, con especial énfasis en materia de seguridad y energía.

Para Sudáfrica, las dinámicas proteccionistas en auge potenciadas por Estados Unidos representan una amenaza a diversas escalas, ya que representan un obstáculo al desarrollo desde una multilateralidad que la nación austral aspira a reformular en beneficio del continente africano. Su apuesta por los BRICS y el Sur Global es una demostración por buscar el contrapeso que ubique a Sudáfrica y a su continente en una órbita económica más favorable.

Igual que se cita la posición de Brasil con respecto a la guerra de Ucrania se puede citar la posición de Sudáfrica respecto del conflicto de Israel, donde llevó la voz cantante en las reclamaciones ante la corte Internacional de Justicia.

Indonesia

Un país que pasa desapercibido por compartir región con China e India, pero cuyo crecimiento y posición abalan el potencial que a día de hoy muestra. Al peso estratégico que le otorga su geografía por estar en la linde que separa los océanos Pacífico e Índico controlando los estrechos de Malaca y de la Sonda, y ser la puerta de entrada al “mediterráneo” del Mar de Java se añade su base demográfica de 277 millones de habitantes. No obstante, es su economía que la sitúa como el sexto mercado emergente del planeta por su PIB, con un crecimiento únicamente en la última década únicamente por detrás de los dos colosos del continente11.

Este salto cualitativo en la región de Indonesia comienza bajo el liderazgo de Joko Widodo. La modernización de la economía y una política exterior bien definida ha sido una hoja de ruta que ha caracterizado al país. No obstante, Indonesia se ha caracterizado históricamente desde su independencia en 1945 por alejarse de bloques para poder mantener su margen de maniobra en la región, siguiendo los principios de neutralidad y no alineamiento12. Su evolución económica y su reconocible postura exterior le ha proporcionado una posición a tener en cuenta dentro de los avatares geopolíticos del Sudeste Asiático.

La nación posee petróleo, gas y un abanico diverso de otros recursos naturales (especial importancia sus reservas de níquel para el mercado de automóviles eléctricos). Este aspecto, unido a su evolución social y confirmación económica, así como de su posición estratégica, le otorga las bases para ser una potencia regional dado la trascendencia de los corredores marítimo que atraviesan sus aguas para el comercio global13.

En el plano político, Indonesia celebró en 2024 unas elecciones que decidieron la llegada al poder de Prabowo Subianto. Se trata de una figura no exenta de polémica por su pasado militar implicado en campañas en Timor Oriental y Papúa14,pero que es conocedor de las redes de poder regional y las bases económicas que sostienen al país.

El nuevo presidente subrayó la importancia de hacer de Indonesia un país autosuficiente, acorde con su discurso en materia de política exterior de no fijar alianzas que limiten la escala y dirección de sus sociedades. Asimismo, aspira a incitar la inversión en industria militar y desarrollo de las FFAA. Estas dos áreas representan uno de los mayores retos de la Administración de Subiato, que debe demostrar su capacidad para mantener la equidistancia diplomática que le permita conservar el vínculo en materia de seguridad con Washington en paralelo a los lazos económicos con Pekín15.

El liderazgo de Indonesia en la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN) refleja el trasfondo geopolítico de la nación en la región, que ha servido en los últimos años como precedente para dar muestras del papel que puede desplegar el país en el incipiente concepto del Sur Global16.

El contexto de los países del bloque sur se ejemplifica con las dificultades de Indonesia para introducirse en mercados como el estadounidense por medio del nuevo Marco Económico de Cooperación del Indo-Pacífico (IPEF), firmado este en 2022 con la anterior Administración, cuyo objetivo era hacer de contrapeso a las sinergias económicas que estaban vertebrándose entre Indonesia y China. Las diferencias con Washington se extienden al plano de la defensa, vistas con el rechazo de Yakarta a entrar en el AUKUS, el acuerdo de seguridad creado en 2021 entre Estados Unidos, Reino Unido y Australia. En la misma línea, Indonesia mostró su crítica al QUAD, el diálogo en materia de seguridad integrado por Japón, India, Estados Unidos y Australia, por considerarla un intento de suplantar las funciones de la ASEAN dentro del ecosistema asiático. Con tales posturas, Indonesia reafirmaba su talante internacional de no alineamiento y mostraba a las élites ser actor con agenda propia17.

Las relaciones de Indonesia con China son de otra naturaleza. El pragmatismo de sus élites y la confluencia de intereses ha vertebrado una arquitectura comercial beneficiosa para ambas, pero con el riesgo de derivar en una dependencia que condicione la política exterior de Yakarta. China ya es el máximo vector comercial para Indonesia, con el añadido de ser uno de sus inversores capitales, únicamente superado por Singapur18.

La inversión desde Pekín en Indonesia es uno de los canales de influencia que Prabowo deberá gestionar, ya que condicionará sus políticas económicas y el ritmo en la transformación industrial que el dirigente indonesio aspira a implementar para presentar al país como potencia económica.

En cuanto a China, uno de los intereses primordiales en Indonesia es el níquel19, recurso imprescindible para el incipiente sector automovilístico eléctrico. La República Popular ya ha desplegado sus redes y compañías chinas controlan la explotación de la industria de este recurso.

Esta dinámica fructífera entre países puede entrar en erupción en caso de una escalada de tensiones en el Sudeste Asiático. La asertividad de Pekín en este espacio es una amenaza palpable y extendida entre los países de la zona, que contemplan las ambiciones de expansión del gigante asiático al mismo tiempo que se introduce en sus economías desde las que generar la dependencias20.

El perfil nacionalista de Prabowo Subianato es otro motivo que puede dinamitar la fluidez entre gobiernos, sin embargo, su bagaje dentro del círculo de poder indonesio le hace consciente de las vulnerabilidades a minimizar y activos estratégicos con los que propulsar su posición. Sus benignas relaciones con Estados Unidos pueden ser un canal de presión hacia China en un plano táctico que permita alcanzar concesiones específicas, pero no en materias estructurales con trasfondo estratégico21.

Indonesia está en posición de bascular sus relaciones entre colosos, gestar una necesidad estratégica para el tablero internacional y hacerse útil en escenarios como el Sudeste Asiático – por medio del ASEAN es otro canal – para mostrar sus credenciales en nomenclatura geopolítica. El país se mueve entre colosos en el centro de gravedad económico del planeta, lo que le otorga una presencia natural en el ecosistema, sin embargo, gran parte de su peso regional se medirá a través de la capacidad para mantener la equidistancia geopolítica en sus relaciones con las fuerzas regionales y globales.

Brasil

Miembro original de los BRICS, potencia en Sudamérica, pero con carencias estructurales de infraestructura de transporte, saneamiento y sostenimiento medioambiental, pero también a nivel institucional, educativo, y de inversión22.

Una cuestión que distingue al país latinoamericano es su cambio de partitura política dependiendo del perfil de quién esté en el poder. Actualmente, con el retorno de Lula da Silva, Brasil ha recuperado su narrativa hacia el exterior de actor proactivo dentro de la Comunidad Internacional en búsqueda de cambios en una línea que se acerca más a la naturaleza del Sur Global y a los países no aliados. Su postura respecto a la guerra en Ucrania ejemplifica la dirección de su Gobierno. Se trata de una línea de política exterior muy distinta en el caso de que otro líder ocupara el poder, como ya se percibió en la legislatura anterior cuando Jair Bolsonaro a la cabeza del Ejecutivo brasileño.

Brasil está marcada por sus cambios en el Gobierno, que modifican diametralmente la línea política nacional y que condiciona la continuidad de una personalidad geopolítica estable. No obstante, se trata del país sudamericano mejor posicionado en términos geopolíticos, dada su biodiversidad, su dimensión y como motor económico y financiero que representa en América Latina23. Este contexto multiplica el liderazgo regional si se tiene en cuenta la dirección política actual de Argentina, que deja a Brasil como la potencia sudamericana en disposición de apostar por las bases de un sistema alternativo. Esta coyuntura no es baladí, ya que deposita a Brasilia como el epicentro de poder visible en Sudamérica en su encaje en ciernes como hilo conductor con otros espacios en la idea de conformar permutas en el sistema internacional vigente.

La exclusividad de Brasil en Sudamérica en defensa de dinámicas geopolítica alternativas como los BRICS o el Sur Global le otorga un papel puntero para expandir y ser puente en proyecto de mayor escala que quieran incluir este espacio en ecosistemas económicos y geopolíticos de futuro. El Corredor bioceánico que aspira a facilitar la salida comercial de Brasil al océano Pacífico deja patente la proyección por alimentar la mirada comercial de Brasil hacia Asia. El país sudamericano tiene como máximo socio comercial a China24, a pesar de que mantiene sus lazos clásicos continentales aún de peso con Argentina y Estados Unidos. No obstante, esta permuta en el orden de socios no deja de ser una demostración de la dirección económica de la potencia sudamericana25.

Arabia Saudí

Raid está revindicando su posición en el mundo más allá de su papel como productor de hidrocarburos, cuya exportación le ha dado unos dividendos capaces de configurar una red de aliados preponderantes y una constelación de socios a partir de los cuales ha sido capaz de introducirse en mercados de futuro. No obstante, el primer reto del Reino saudí está en su propio Estado: una nación de 33 millones de personas – en su mayoría por debajo de la treintena – es una masa demográfica que debe encontrar su cauce social y laboral. Mohamed bin Salam (MBS) tiene el reto de configurar un Estado capaz de conjugar sus bases arcaicas con el futuro innovador que el mismo heredero vende al mundo como marca nacional26.

Arabia Saudí es uno de los principales socios de Estados Unidos. No obstante, tal condición no le impidió negociar con Rusia la producción de crudo para ajustar en su mutuo beneficio los precios del producto, perjudicando a Washington y al bloque occidental27. En un marco temporal paralelo, Arabia Saudí ha forjado unas relaciones comerciales con China por medio de acuerdos que irán aumentando en escala y cuyo valor estratégico demuestra la flexibilidad política que confirme su posición como potenciar regional y aumente su peso en el tablero mundial. La sinergia estratégica conjugada entre Riad y Pekín, como uno de los principales productores de hidrocarburos y el máximo demandante de éste se visualiza como la base de dos naciones.

Asimismo, en Oriente Medio, Arabia Saudí ha demostrado cintura diplomática para adaptarse de manera oficiosa al eruptivo contexto que la región presenta. No firmó los Acuerdos de Abraham en 2021, sin embargo, ha mantenido canales de diversa naturaleza con Israel durante años. También ha reactivado relaciones diplomáticas con Irán28, otro rival regional, cuyo aliciente añadido apunta al papel impulsor que tuvo Pekín en este acercamiento. Estas maniobras dejan evidencias del pragmatismo de Riad para asentar su posición. La búsqueda por reposicionarse en los mercados de Asia y Europa muestran su estrategia por alejarse de la economía homogénea del sector de extracción de hidrocarburos, y aspira a explotar su capacidad financiera para introducirse en mercados emergentes que propulsen al país entre la élite global. Las demostraciones de esta mirada geopolítica que mira al Este sin descuidar el Oeste atraen inversores, conscientes de las capacidades y oportunidades que este país engloba, sin descuidar el continente africano por su base mineral y potencial en el sector agropecuario, tan imperativo para el Reino.

Riad ha puesto en marcha la Visión 203029, un proyecto multisectorial que pretede diversificar la economía saudí, y visualiza erigir al Reino en un epicentro mundial a distintas escalas: turística, tecnológica, financiera, religioso, económica y diplomático. En el marco regional, deberá competir también con Dubai como capital financiera, que cuya iniciativa ha catapultado a EAU en un epicentro del sector; del mismo modo que en el despliegue diplomático tiene a Qatar como actor proactivo, con la complejidad añadida de no compartir partitura geopolítica en un abanico de cuestiones de Oriente Medio. Sin embargo, EAU no acopia la talla y la amplitud de recursos del Arabia Saudí. Además, el Reino del Desierto juega con la baza de los mercados energéticos como cartera de atracción y aval para impulsar la diversificación de su economía en una escala sin competencia en la región30. ARAMCO es el máximo exponente como empresa estatal, y una de las compañías más valiosa del planeta que funciona como un motor atractivo para diversos sectores estratégicos en los mercados más selectos31.

BRICS, Sur Global y el anhelo por un orden más inclusivo

La creación oficial de los BRICS puso de manifiesto el afán por una alternativa en materia de cooperación económica y política. Hoy, con la reciente inclusión de países en auge como Emiratos Árabes Unidos, Etiopía, Egipto, Irán e Indonesia, las aspiraciones de cambio cobran tanto peso cualitativo como cuantitativo. Entre estos países aúnan el 27% del PIB mundial, el 16% de las exportaciones de bienes y servicios, el 40% de la población mundial, el 32% de la superficie del globo a través de cuatro continentes32.

Los BRICS representan uno de los cuerpos institucionales con mayor resonancia, ya que están liderados por China y Rusia, cuya mentalidad no entiende de centralidades que no sean la suya propia de forma individual. Esta idea es un obstáculo para las potencias regionales como los swing states que aspiran a un orden internacional más equitativo que les conceda poder de decisión en un sistema con otros equilibrios. Por tanto, el trasfondo geopolítico de los BRICS no casa con esas potencias regionales que defienden la versatilidad diplomática exenta de bloques fijos. El Sur Global es un concepto sin cuerpo, una idea con discurso atractivo en latitudes meridionales a falta de institucionalizarse. En este contexto, los swing states tiene una oportunidad para capitalizar la resonancia y la narrativa adquirida, de apetencia reconocida y con el potencial de adquirir identidad geopolítica. Sin embargo, corre el riesgo de ser absorbida por los BRICS, un cuerpo institucional ya creado y con recorrido que no va a desperdiciar la oportunidad de apropiarse del atractivo que genera tanto el concepto del Sur Global como todo el mercado adherido a él. No obstante, también es una oportunidad para los swing states, que están en posición de aprovechar la propulsión: son potencias regionales con rigor geopolítico, pero sin condición de colosos que generen recelo por su cosmovisión – como China y Rusia – que pueden gestar una cooperación entre fuerzas medianas con ellos como referencia de posicionamiento.

Conclusiones

La posición de pivote geopolítico de la que gozan países como India o Indonesia, incluso Arabia Saudí y Turquía por estar geográficamente entre Este y Oeste, refuerza la disposición de todas ellas para expandir su valor estratégico y validar su auge dentro del orden mundial alternativo. Sudáfrica y Brasil se encuentran en puntos más periféricos dentro del tablero, pero igualmente acopian un valor diferencial al erigirse como activos estratégicos dentro de sus respectivas regiones, con valor diferencial de gestar sociedades por sectoriales con diferentes potencias globales. Los swing states, a pesar de ser fuerzas regionales, han desarrollado visiones globales propias, gracias a la utilidad que las potencias globales les han concedido sin bloques fijos que limiten su expansión en sus modelos de negocios y despliegue diplomático.

La flexibilidad implementada en las agendas estratégicas, así como el dinamismo de los mercados, ha condicionado el modelo y la escala de ejercer influencia. La regionalización ha supuesto no sólo un cambio en clave de polos de poder industrial y cadena de suministros, sino en nomenclatura de poder: la geopolítica engloba diferentes esferas en las que cada uno de estos países han encontrado la oportunidad de presentar sus credenciales como actor proactivo e incisivo ante los retos que presentan sus regiones.

Los swing states son las bisagras del sistema que se vaticina. Su habilidad para demostrar esa condición de actor necesario concretará su posicionamiento en el panteón internacional. Su funcionalidad como ejes financieros, nodos logísticos, paladines diplomáticos y epicentros industriales definirán el valor estratégico de su propia condición geopolítica.

Los centros de poder político se ubican en Estados Unidos y China, pero progresivamente estarán más sujetos al devenir de regiones lejanas de alto valor, merced de ser nodos financieros, puertos, bases industriales y depósitos de recursos naturales críticos, cuya tendencia resta influencia directa a los colosos y dota de peso a actores regionales con mejor acceso. No obstante, la fragmentación del sistema ha visibilizado mapas económicos que difieren de las alianzas políticas, acentuando la naturaleza disruptiva de la transición hacia la multipolaridad.

El orden internacional encara las grietas de su propia arquitectura. Aquel paradigma diseñado para alcanzar el desarrollo conjunto a través de la cooperación y el equilibrio económico ha afianzado una interdependencia económica cuyas contradicciones alimentan la inestabilidad y fomentan la búsqueda de alternativas.

Estos centros de poder reconocidos mantendrán su preponderancia, pero dependerán cada vez más de ejes comerciales, energéticos, financieros y tecnológicos en latitudes geográficas difuminadas. En este contexto, Arabia Saudí, India, Sudáfrica, Turquía, Indonesia y Brasil han encontrado en su ubicación, habilidad diplomática y desarrollo de infraestructura la oportunidad para asentar su propia centralidad y capitalizar las dinámicas del ecosistema global.

Hoy, ningún país sustenta una autonomía definitiva, amén de que la fuente ya no de su poder, sino de su sustento, se encuentra diseminado por diversos puntos cardinales, lo que multiplica dependencias y vulnerabilidades. Un cambio en el orden de fuerzas en el cual, tanto naciones, como grupos o empresas, sin importar la talla, disponen de las capacidades para debilitar y hacer de la volatilidad parte de la naturaleza del sistema.

Jacobo Morillo Llovo
Analista de Inteligencia y geopolítica en JoseParejo&Asociados. @JacMor14

Las ideas contenidas en estos artículos son responsabilidad de sus autores, sin que reflejen necesariamente el pensamiento del CESEDEN o del Ministerio de Defensa.

1Cuaderno de Estrategia 225. 'Potencias medias: Transitando hacia un orden multipolar', Instituto Español de Estudios Estratégicos. https://www.defensa.gob.es/ceseden/-/cuaderno-de-estrategia-225
3GLASER, John. Podcast host. “India, the swing state?”. Cato Institute. 11 de julio de 2023. Disponible en: https://www.cato.org/multimedia/power-problems/india-swing-state
4FOROZISH, Ali Omar. “Turkey must adopt free markets to revitalize its faltering economy”. Fair Obersver. 17 de abril 2025. Disponible en: https://www.fairobserver.com/world-news/turkey-must-adopt-free-markets-to-revitalize-its-faltering-economy/
5GONZÁLEZ, Rircard. “Erdogan y los vaivenes de la política exterior turca”. Política Exterior. 11 de mayo de 2023. Disponible en: https://www.politicaexterior.com/erdogan-y-los-vaivenes-de-la-politica-exterior-turca/
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7“Sudáfrica se posiciona para liderar la 4ª Revolución Industrial”. Video Euronews. 19 de septiembre 2019. Disponible en: https://es.euronews.com/video/2019/09/10/la-version-africana-del-foro-economico-mundial-evoca-el-reto-de-la-4-revolucion-industrial
8AYBAR, Soraya. “La Unión Africana: ¿Todos a una?”. África Mundi. 27 de mayo de 2023. Disponible en: https://www.africamundi.es/p/la-union-africana-una-union-por-tramos
9HERNANDO, Celia. ”El mapa político de Sudáfrica”. El Orden Mundial. 16 de agosto de 2024. Disponible en: https://elordenmundial.com/mapas-y-graficos/mapa-politico-sudafrica/
10“La apuesta por Sudáfrica con inversión millonaria en medio de tensiones”. France24. Podcast. 14 de marzo de 2025. https://www.france24.com/es/programas/economía/20250314-ue-apuesta-por-sudáfrica-con-inversión-millonaria-en-medio-de-tensiones-comerciales-globales
11LLANDRES CUESTA, Borja. “Indonesia, la emergencia de una potencia media con ambiciones globales”. Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE). 26 de noviembre de 2018. Disponible en: https://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2018/DIEEEO121_2018BORLLA-Indonesia.pdf
12PERA, Javier. “Indonesia: la potencia silenciosa de Asia-Pacífico”. LISA News. 9 de enero de 2025. Disponible en: https://www.lisanews.org/geopolitica/indonesia-la-potencia-silenciosa-de-asia-pacifico/
14ORTIZ DE ZÁRATE ARCE, Roberto. “Prabowo Subianto”. Barcelona Center for International Affaris (CIDOB). Disponible en: https://www.cidob.org/lider-politico/prabowo-subianto
15AMBRÓS, Isidre. “indonesia, el gigante tranquilo del Indopacífico reclama protagonismo”. Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE). 30 de mayo de 2024. Disponible en: https://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2024/DIEEEO57_2024_ISIAMB_Indonesia.pdf
17AMBRÓS, Isidre. “indonesia, el gigante tranquilo del Indopacífico reclama protagonismo”. Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE). 30 de mayo de 2024. Disponible en: https://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2024/DIEEEO57_2024_ISIAMB_Indonesia.pdf
18NADA SHOFA, Jayanty. “The Foreign Investors who invested in Indonesia in 2024”. 31 de diciembre de 2024 Disponible en: https://jakartaglobe.id/business/the-foreign-investors-who-invested-in-indonesia-in-2024?
19LOTULUNG, Garry. “El negocio de las minas de níquel en Indonesia: contratos millonarios y playas contaminadas”. El País, 22 de abril de 2024. Disponible en: https://elpais.com/planeta-futuro/2024-04-21/el-negocio-de-las-minas-de-niquel-en-indonesia-contratos-millonarios-y-playas-contaminadas.html
20SANJAYA, Trystanto. “Why Indonesia must reduce its economic dependence on China”. .Modern Diplomacy. 13 de mayo de 2022. Disponible en: https://moderndiplomacy.eu/2022/05/13/why-and-how-indonesia-must-reduce-its-economic-dependence-on-china/
21“How Subianto is making his mark on Indonesia Politics”. Stratfor. 27 de mayo de 2025. Disponible en: https://worldview.stratfor.com/article/how-subianto-making-his-mark-indonesian-politics
22“La salida de Brasil: soluciones estructurales e inserción en el mercado internacional”. LlorenteyCuenca. Abril 2025. Disponible en: https://ideas.llorenteycuenca.com/wp-content/uploads/sites/5/2015/04/150417_DI_informe_especial_salida_Brasil_ESP.pdf
23FAURIOL, Georges A, SCOTT B, Macdonald. “Of the Global South, Brazilian aspirations and U.S. interest”. Diplomatic Courier. July 22, 2024. https://www.diplomaticourier.com/posts/global-south-brazilian-aspirations-u-s-interest
24TOBIN, Meaghan, “Las empresas chinas ponen la mira en Brasil”. The New York Times. 20 de junio de 2025.Disponible en: https://www.nytimes.com/es/2025/06/20/espanol/negocios/empresas-chinas-brasil.html
25“Main trade partners of Brasil in 2024, by value of exports and imports”. Statista. 4 de marzo de 2025. Disponible en: https://www.statista.com/statistics/1337836/brazil-main-trade-partner-countries-by-exports-imports/
26Arabia Saudita: Economía y demografía. Expansión. Disponible en: https://datosmacro.expansion.com/paises/arabia-saudita
27VIDAL, Albert. “Arabia Saudí ya no tiene miedo de desafiar a Estados Unidos”. El Orden Mundial. 6 de agosto de 2023. Disponible en: https://elordenmundial.com/arabia-saudi-no-tiene-miedo-desafiar-estados-unidos-petroleo/
28NUÑEZ VILLAVERDE, Jesús. “Arabia Saudí e Irán se acercan, con China como Factótum”. Real Instituto Elcano. 14 de marzo de 2023. Disponible en: https://www.realinstitutoelcano.org/comentarios/arabia-saudi-e-iran-se-acercan-con-china-como-factotum/
29TORREGROSA RAMOS, Natalia. “La visión 2030 en Arabia Saudí”. IEEE. 29 de marzo de 2023. https://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_analisis/2023/DIEEEA24_2023_NATTOR_Arabia.pdf
30“Arabia Saudí apuesta en 2025 por la diversificación económica, la expansión del turismo y un compromiso forme con la sostenibilidad”. FORBES. 31 de enero de 2025. Disponible en: https://forbes.es/actualidad/605381/arabia-saudi-apuesta-en-2025-por-la-diversificacion-economica-la-expansion-del-turismo-y-un-compromiso-firme-con-la-sostenibilidad/
31Ibid
32FLORENCIA MELO, María. “El peso mundial de los nuevos BRICS”. Statista. Disponible en: https://es.statista.com/grafico/33305/aporte-de-los-brics-al-pib-mundial-poblacion-produccion-de-petroleo-y-exportaciones-de-bienes/
    • Los swing states, otra cara del orden multipolar

    • The swing states, another face of the multipolar order