IEEE. Latinoamérica: ¿cómo escapar de la trampa del sur global?

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16 sept 2025

IEEE. Latinoamérica: ¿cómo escapar de la trampa del sur global?

Juan Pablo Toro. Director ejecutivo del centro de estudios AthenaLab y miembro del Consejo Asesor del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile.

Introducción

En sus poco más de doscientos años de historia independiente, América Latina ha sido más bien prescindible para la historia con mayúscula, e incluso se ha vuelto «relegable» en algunos momentos, según palabras del expresidente de un país de la región1. Cada vez que se ha producido un reordenamiento profundo del sistema internacional, las naciones de esta parte del mundo observan los cambios, se acomodan a ellos como pueden y, con dificultad, deciden qué lugar quieren ocupar en las nuevas geometrías de poder que se van articulando.

En un artículo de principios de 2024, Ikenberry sostuvo que la guerra entre Rusia y Ucrania está actuando como un parteaguas y empujando al planeta de regreso a la geopolítica, donde el debate suscitado sobre las instituciones y reglas globales permitiría identificar tres grupos de países: occidente global, liderado por Estados Unidos y Europa, oriente global, liderado por China y Rusia, y el sur global, un amorfo conjunto de naciones no occidentales y no desarrolladas2. No serían polos como los que se conocieron en la Guerra Fría, ni tampoco bloques coherentes, sino coaliciones laxas que intentan dar forma al sistema internacional actual con agendas que pueden coincidir y colisionar al mismo tiempo.

Dado que los primeros dos grupos son más consistentes, puesto que se trata de democracias marítimas y autoritarismos territoriales por separado, ambos se estarían enfrentando por atraer a miembros del llamado sur global mediante incentivos que incluyen desde asistencia en seguridad (Estados Unidos) hasta préstamos blandos para proyectos en infraestructura (China).

En este contexto, el llamado sur global intentaría navegar obteniendo lo mejor de estos dos mundos y tratando de mantenerse al margen de los choques más directos, para lo cual invoca antiguos principios de neutralidad y no alineamiento. Esto ha sido posible hasta ahora, aunque nada garantiza que esta falta de compromiso sea sostenible en el tiempo debido a que la tensión entre Beijing y Washington solo apunta a escalar. Si se asume que tanto el occidente global como el este global no pueden configurar un nuevo sistema internacional por sí solos, entonces la formación de coaliciones se vuelve un imperativo donde siempre será mejor contar con más miembros. Es en el sur global donde están los posibles socios, algunos de los cuales cuentan con un peso económico importante, poblaciones significativas, recursos críticos para la transición energética o posiciones geográficas cruciales para garantizar el flujo del comercio global (por ejemplo, Brasil, Turquía, Indonesia o Sudáfrica).

Latinoamérica, al igual que la mayor parte de los países de África, Medio Oriente y Asia, suele ser ubicada dentro de este conjunto variopinto de naciones no desarrolladas sin importar la naturaleza de sus regímenes políticos o las orientaciones geopolíticas propias3. Autoridades, académicos y periodistas emplean el concepto sin reflexionar mucho sobre sus repercusiones. Esto presenta, como mínimo, dos problemas de fondo. El primero es que olvida la construcción cultural de la región como legado de Occidente y, el segundo, que acepta la validez conceptual del llamado «sur global».

Como área cultural, el mismo Huntington advirtió que «Latinoamérica se podría considerar o una subcivilización dentro de la civilización occidental, o una civilización aparte, íntimamente emparentada con Occidente y dividida en cuanto a su pertenencia a él». Sugirió que, para realizar un análisis centrado en las consecuencias políticas internacionales de las civilizaciones, incluidas las relaciones entre Latinoamérica, por una parte, y Norteamérica y Europa, por otra, la segunda opción era la más adecuada y útil4. Es decir, los latinoamericanos no son occidentales, pero se les asemejan, aunque no siempre estén de acuerdo entre sí sobre esta condición.

No solo es cuestión de observar los idiomas ibéricos que se hablan masivamente en la región o la religión judeocristiana predominante, sino que incluso las instituciones que han construido los países para gobernarse tienen su origen en un tronco común. A pesar del contexto de «debilidad institucional crónica» y la presencia de «Estados mínimamente eficaces» —lo cual varía de un país a otro—, existen en su mayoría democracias competitivas5. Con justa razón, diplomáticos españoles han calificado a América Latina como la «región más eurocompatible del mundo»6.

Ahora bien, el sur global es un concepto polisémico, es decir, significa lo que uno quiere que signifique. En tal sentido, se presta a confusiones, pero también puede ser utilizado como parte de narrativas estratégicas porque la categoría pasa por alto el enorme crecimiento económico que varios de sus presuntos integrantes han experimentado en décadas recientes y el desempeño deplorable de otros, además de subestimar la presencia de regímenes políticos muy diferentes entre sí y la calidad de la gobernanza disímil que presentan.

Tampoco la etiqueta entrega mucha precisión sobre la orientación geopolítica de sus miembros, que hasta puede ser opuesta. Para salvar las contradicciones, incluso la geográfica —muchos de sus miembros se ubican sobre el ecuador, por ejemplo, la India, Egipto o México—, algunos le dan la connotación sencilla de un «hecho político» que constata la emergencia de países que cuentan, entre sus supuestas características comunes, haber sido colonias o receptoras del imperialismo del norte7, una mirada más de pasado que de futuro. Sin embargo, todo esto no es precisamente nuevo para América Latina. Así lo sostienen Stewart y Huggins:

«Una de las muchas tragedias de la Guerra Fría fue la tendencia de Estados Unidos, especialmente, a tratar al denominado tercer mundo como un terreno indiferenciado para la competencia de suma cero entre superpotencias, en lugar de involucrar con naciones de manera individual en sus propios términos, como actores con sus propias identidades, intereses y motivaciones distintivas»8.

Por supuesto, la aceptación del concepto ha quedado de manifiesto en foros internacionales donde el «sur global» afirma sentirse representado, en especial en las cumbres de los llamados BRICS, a las cuales concurren Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, además de seis nuevos miembros y otros invitados. Sin ser abiertamente antioccidental, la retórica apunta a elementos de «justicia», «equilibrio» y desarrollo de instrumentos financieros propios para competir con el dólar americano como moneda global9. Recientemente, Indonesia, que goza de la población y la economía más grandes del Sudeste Asiático, se convirtió en el décimo miembro de pleno derecho de los BRICS. Yakarta emitió en un comunicado que su adhesión al grupo marca un compromiso para «crear una estructura global que sea más inclusiva y justa»10. Esto no tendría nada de negativo si no formaran parte de este grupo países como China y Rusia, cuyas acciones tienden a desafiar el orden mundial basado en reglas, como la militarización de islas en disputa en el mar de la China Meridional y la invasión a Ucrania, a lo cual se añade el respaldo de toda clase de dictaduras, en el caso de América Latina, en Venezuela, Cuba y Nicaragua.

Algunos autores advierten que, de algún modo, detrás del sur global se estaría configurando un movimiento de no alineados similar a aquel que cobró fuerza en las décadas de 1960 y 1970 con escasa trascendencia, ya que al final de la Guerra Fría hubo claros ganadores y perdedores11. Es decir, renace el problema de la coherencia interna. Por ello, se puede inferir que existen escasos motivos para asegurar que un bloque tan poco consistente sea más exitoso hoy de lo que fue en el pasado.

«Las naciones del sur global no comparten una ideología común, tienen una amplia variedad de instituciones internas y disfrutan de niveles dispares de libertad política y desarrollo económico. Algunos se inclinan hacia las potencias democráticas occidentales, otros hacia las autoritarias potencias orientales. Y si bien muchos países más pobres pueden esperar enfrentar a un bando contra el otro para obtener beneficios de ambos, no dan señales de seguir una estrategia colectiva coherente diseñada para beneficiarlos a todos»12.

De regreso a Occidente

En el panorama actual de Latinoamérica, donde se aprecia una renovada presencia de potencias extracontinentales (que son aquellas que, por historia, cultura o posición geográfica, no tienen una conexión directa con la región, como China, Rusia o Irán)13, la idea de convencer a algunos países de que son parte del llamado «sur global» resulta muy eficaz cuando se trata de mejorar la posición relativa, ya sea en función de asegurar acceso a recursos estratégicos o para explotar antagonismos tradicionales, especialmente con Estados Unidos. Debido a que el interés de estos actores trasciende el comercio y las inversiones, la idea de emplear a América Latina como otro campo de batalla más para adquirir una mayor influencia geopolítica resulta atractiva.

Esta situación se ha visto facilitada por iniciativas comerciales, diplomáticas, científicas y militares específicas de Pekín y Moscú, y en menor medida de Teherán, hacia el resto del mundo14, pero también por la percepción instalada de que Estados Unidos y Europa, es decir, el occidente global, dieron la espalda a regiones como América Latina y África, dejando un vacío de poder.15

Debido a que Latinoamérica no es una región monolítica, es cierto que las potencias extracontinentales del oriente global han encontrado aliados latinoamericanos dispuestos a compartir agendas políticas y no solo beneficios económicos. En el caso de la República Popular China, esto se reflejaría en su respaldo abierto a los Gobiernos más antioccidentales de todos o a aquellos que son objeto de sanciones económicas por parte de Estados Unidos y de críticas diplomáticas de países democráticos europeos. Cuba, Venezuela y Nicaragua han demostrado ser los más interesados en pedir un mundo sin hegemonías o una globalización sin valores. Como sostiene Ellis:

«China ofrece opciones a regímenes autoritarios bajo presión de Occidente por su comportamiento antidemocrático, extendiendo así su tiempo de permanencia en el cargo, y “cortocircuitando” el ciclo por el cual tales regímenes históricamente han sido expulsados del poder en virtud de la corrupción y el caos económico que produjeron»16.

Una actitud que comparte Rusia, cuyo rol en América Latina suele menospreciarse por sus limitados recursos diplomáticos, su casi inexistente huella económica y su decreciente papel como proveedor de equipo militar. De todas formas, Moscú ha demostrado voluntad de exhibir su bandera incrementando las misiones navales al área Caribe y prestando ayuda a socios en problemas, lo que genera dos desafíos en el corto plazo. Tal como advierte Ortiz: 

«Por un lado, Rusia continuará promoviendo el autoritarismo, tratando de replicar el modelo de Estado criminal que tan acuciosamente ha contribuido a construir en Venezuela y Nicaragua. Por otro lado, se esforzará en convertir a la región en un espacio hostil para EE.UU. y Europa, alimentando a actores con sentimientos antioccidentales, similar como lo hace en Oriente Medio y África»17.

No obstante, la agudización de los conflictos en el campo internacional, donde el oriente global actúa de forma cada vez más coordinada, está ayudando a clarificar el panorama y desenmascarar las relaciones con propósitos político-estratégicos. Las sociedades democráticas en todo el mundo han apoyado de forma más abierta a Ucrania, ya sea en América del Sur, Asia-Pacífico o Europa del Este18. Sin embargo, son los momentos decisivos donde los simples intereses económicos o conveniencias geopolíticas no son suficientes para establecer lealtades en tiempos de definiciones19.

Si de predictores de comportamiento se trata, al final son los «valores e instituciones fundamentales, incluidas las creencias en la libertad de expresión, la elección personal y el grado en que las instituciones democráticas se practican y se perciben como legítimas»20. Un estudio realizado por el Real Instituto Elcano demostró que, a pesar de la gran penetración económica de China en las últimas décadas, estaría lejos de haberse convertido en una fuerza dominante de la región, en especial cuando se suman inversiones, importaciones-exportaciones e inversiones extranjeras directas. En el caso de México y Centroamérica, se encontrarían volcados hacia Estados Unidos en todas las áreas, incluida la militar y humana (migración), mientras que Sudamérica sería más «europea» en todo menos en el comercio21.

Ahora bien, cuando se observan datos concretos, es evidente que la idea de ser parte del sur global es inconsistente en la práctica para América Latina. Para demostrar este punto, en la tabla 1 se aprecian tres ámbitos donde se pueden establecer realidades claras: diplomático, económico y militar. Para el primero se evaluaron las votaciones en la Asamblea General de Naciones Unidas en casos divisivos como la invasión rusa a Ucrania en 2022, el conflicto entre Israel y Hamás en 2024 y la crisis política de Venezuela tras las elecciones presidenciales de 2024. En el segundo, se consultó por los socios comerciales prioritarios, para lo cual se emplearon datos de comercio y desarrollo de Naciones Unidas de 2023. Para el tercero, se recabó información del comercio militar, ya que la compra de los sistemas de armas supone una relación política previa, según la base de datos del Stockholm International Peace Research Institute. Asimismo, se hizo un levantamiento sobre la participación en ejercicios militares combinados en base a fuentes abiertas. Sobre los ejercicios militares, se registró si los países realizan estas maniobras con fuerzas del Comando Sur de Estados Unidos. En el caso de México y Cuba, se consideró su participación en ejercicios con el Comando Norte.


Tabla 1. Relaciones diplomáticas, económicas y militares entre países latinoamericanos.
Fuentes de ámbito diplomático:
1) Agresión contra Ucrania: Resolución /RES/ES11/1adoptada por la Asamblea General. Disponible en https://digitallibrary.un.org/record/3959039?ln=es;
2) Opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia sobre las consecuencias jurídicas derivadas de las políticas y prácticas de Israel en el territorio palestino ocupado, incluida Jerusalén Oriental, y de la ilegalidad de la presencia continua de Israel en el territorio palestino ocupado: Resolución A/RES/ES-10/24 aprobada por la Asamblea General. Disponible en https://digitallibrary.un.org/record/4061432?ln=es;
3) Votación en la Organización de Estados Americanos para pedir que el Gobierno venezolano entregue las actas de votación de las elecciones del 28 de julio de 2024. Nota: Venezuela no puede votar en la Asamblea General de Naciones Unidas debido a su excesiva deuda con la organización. Disponible en: https://www.un.org/es/ga/about/art19.shtml.
Fuentes de ámbito económico:
1) Principal socio comercial, disponible en: https://unctadstat.unctad.org/CountryProfile/en-GB/index.html;
2) Principal inversionista extranjero individual (datos no provistos por la República Bolivariana de Venezuela desde 2022). Disponible en: https://www.bcra.gob.ar/Pdfs/PublicacionesEstadisticas/informe-inversion-extranjera-directa-4TRIM-2023.pdf; https://www.investchile.gob.cl/wp-content/uploads/2024/12/FDI-Report-eng-2023.pdf; https://www.banrep.gov.co/sites/default/files/nota_de_prensa_inversion_directa.pdf; https://mundominero.com.ec/analisis-inversion-extranjera-ecuador-2023/; https://banguat.gob.gt/page/ied-ano-2023; www.mic.gov.py/empresarios-brasilenos-exploran-oportunidades-de-inversion-en-paraguay/#:~:text=Seg%C3%BAn%20datos%20del%20Banco%20Central,inversiones%20destinadas%20a%20empresas%20maquiladoras; https://www.laestrella.com.pa/economia/inec-inversion-extranjera-directa-en-panama-sube-35-en-2023-y-cae-para-la-cepal-un-22-FJ9795799; https://www.investinperu.pe/es/invertir/inversion-extranjera/inversion-extranjera-directa#:~:text=Reino%20Unido%2C%20Espa%C3%B1a%2C%20Chile%20y,saldo%20a%20diciembre%20de%202023; https://www.bancentral.gov.do/a/d/5862-economia-dominicana-registra-expansion-interanual-de-24--en-enerodiciembre-de-2023#:~:text=Durante%20el%20a%C3%B1o%202023%20se,mismo%20per%C3%ADodo%20del%20a%C3%B1o%20anterior.&text=La%20inversi%C3%B3n%20extranjera%20directa%20(IED,interanual%20de%20alrededor%20de%209.2%20%25; https://www.uruguayxxi.gub.uy/uploads/informacion/92e8b10ff2b8d5d4a88d7d32940396f359007a2e.pdf; https://www.bcn.gob.ni/divulgacion-prensa/bcn-presenta-informe-sobre-la-evoluci%C3%B3n-de-la-inversi%C3%B3n-extranjera-directa-al; https://repositorio.cepal.org/server/api/core/bitstreams/ab168ebe-f0f3-43a5-b927-6dd8f4314a4b/content.
Fuentes de ámbito militar:
Principal proveedor de armas, disponible en: https://armstransfers.sipri.org/ArmsTransfer/CSVResult. Realiza ejercicios militares combinados con el Comando Sur de Estados Unidos: https://www.southcom.mil/.

Expuesto lo anterior, resulta muy difícil de afirmar que los países de América Latina se encuentran comprometidos de lleno con el llamado sur global cuando sus orientaciones diplomáticas, económicas y de seguridad tienen un marcado acento estadounidense. Eso no impide que presidentes como Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil, sugiera que «el sur global se está convirtiendo en parte ineludible de la solución a las principales crisis que afligen el planeta»22; que Gabriel Boric, de Chile, añada que «necesitamos una voz unida de América Latina; necesitamos más trabajo conjunto desde el sur global»23, y que Gustavo Petro, de Colombia, y Dina Boluarte, de Perú, invoquen el concepto para intentar situarse en el mundo. Incluso el veterano ministro brasileño y actual asesor principal en diplomacia de Lula, Celso Amorim, aseguró que, al asumir su primera presidencia en 2003, Brasil tenía una aproximación «sureña» definida hacia el «sur global» cuando el concepto todavía no se empleaba de forma frecuente.

Se puede convenir, entonces, que el concepto es un eslogan que si ya no obedecía a la geografía (China e India están en el hemisferio norte), tampoco lo hace con la realidad diplomática, política y de seguridad de los países. Por lo tanto, tiene un evidente fin político, sobre todo para quienes quieren situarse como parte de este, porque no funciona como descripción precisa del mundo24. Comfort propone a los responsables de tomar decisiones usar con precaución el concepto:

«Aunque muchos formuladores de políticas occidentales creen que deben tratar al mundo no occidental como un todo sin variaciones, deberían usar la frase "sur global" con especial cuidado. Las dinámicas específicas dentro y entre los países de África, Asia y América Latina moldearán sus futuros políticos más que su identidad como grupo. Occidente debe ver a estos Estados tal como son, no caer en la falacia de que operan geopolíticamente como una sola entidad»25.

Recuperando terreno

Si algunos países de América Latina quieren dejar ser «relegables», como han propuesto26, y adquirir cierto protagonismo sobre la base de su desempeño económico, su disposición de materias primas críticas o su proyección marítima, tienen más posibilidades de hacerlo si logran escapar de la trampa conceptual del sur global y asumir que se encuentran más cerca del occidente global de lo que creen, puesto que ahí están sus intereses, pero también valores compartidos donde se incluye el respeto a las normativas internacionales. Es decir, deben reconocer, y dar a conocer, dónde están realmente ubicados en el espectro geopolítico y no dónde pretenden estarlo.

En una era de competencia y conflicto entre grandes potencias, intentar ser neutral respecto de con quién se comercia, a quién se le compran armas o en qué foros internacionales se participa va siendo cada vez más difícil. Abrazarse a socios que solo comparten un nivel de desarrollo incompleto, pasados coloniales o que son potencias revisionistas tampoco es garantía de equidad y justicia. Si los países latinoamericanos tienen cierta agudeza, deberían identificar a los actores tanto de la región como externos, a los cuales les resultan funcionales estos conceptos de sur global o de no alineamientos para maximizar su influencia y que, al mismo tiempo, cuestionan a Estados Unidos y Europa pintándolos de decadentes.

Para el occidente global, a su vez, sería apropiado comprender que, en la carrera por atraer más países a su órbita, es necesario desarmar conceptos que se prestan a la utilización de sus rivales contrastándolos con datos27. De este modo, amplían las posibilidades de supervivencia de las democracias, aseguran mejor el acceso a recursos críticos y ganan más seguridad. Por eso, es conveniente seguir desarrollando incentivos que demuestren que existen mayores beneficios fuera que dentro del sur global, como las iniciativas para construir infraestructuras tales como el Global Gateway de la Unión Europea y el Build Back Better World promovido por el G7.

En la misma línea, el acuerdo de asociación alcanzado entre la Unión Europea y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR, que incluye a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), tras dos décadas de negociaciones, es el tipo de medidas concretas que pueden acercar más a los países latinoamericanos de regreso a sus socios históricos.

Contrario a los pronósticos, antes de asumir la presidencia, la entrante Administración de Donald J. Trump hizo gestos importantes para manifestar su interés en la región, como anunciar con rapidez los nombres de futuros embajadores para Argentina, México, Colombia y Chile, probablemente las nominaciones más veloces de las que se tenga recuerdo. También autoridades con vasta experiencia en América Latina fueron designadas en cargos importantes, como el secretario de Estado, Marco Rubio, y el enviado especial del Departamento de Estado, Mauricio Claver-Carone, ambos de ascendencia cubana.

Esto último podría ser la primera señal de que Estados Unidos buscará contener la influencia china en la región, junto con la de Rusia e Irán, y volver a acercar más a los países en su órbita, incluso extendiendo la guerra comercial contra Pekín al hemisferio occidental. Desde ahora, Trump tiene en Sudamérica un posible socio en el libertario Javier Milei, el presidente argentino, quien en solo un año de gobierno hizo retomar las relaciones de su país con Washington, Bruselas e Israel. El mandatario salvadoreño, Nayib Bukele, parece otro interlocutor posible, pero para Centroamérica. También en 2025 habrá elecciones generales en Chile y, si gana la centroderecha, podría darse un nuevo acercamiento.

Es cierto que América Latina se encuentra enfrentada a muchos retos internos en estos momentos, desde la expansión del crimen organizado a las bajas tasas de crecimiento económico. La fragmentación política que se refleja en la inoperancia de sus instituciones regionales tampoco es auspiciosa. Sin embargo, la esperanza de que podrá desmarcarse por mucho más tiempo de la competencia geopolítica actual no es lo mismo que una estrategia de posicionamiento. Si se asume que es solo «un lugar donde gente muy diversa tiene que convivir y prosperar»28, entonces la pregunta es dónde tendrá mayor probabilidad de gestionar esa convivencia y prosperidad. Más cerca de sociedades y economías abiertas, a las cuales les une un tronco común y que ya transitaron el camino al desarrollo, o la unión de fuerzas con un grupo variopinto de países cuya marca «sur global» sirve para camuflar liderazgos pretendidos, inconsistencias geográficas y sembrar confusiones. Latinoamérica está más cerca de Occidente en la práctica, y es hora de que lo releve y ocupe su lugar de forma positiva en un mundo más arriesgado donde, por lo mismo, las alianzas son clave, algo que el oriente global a veces parece entender mejor.

Juan Pablo Toro
Director ejecutivo del centro de estudios AthenaLab y miembro del Consejo Asesor del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile

Las ideas contenidas en estos artículos son responsabilidad de sus autores, sin que reflejen necesariamente el pensamiento del CESEDEN o del Ministerio de Defensa.

1Lagos, R., Castañeda, J., y Aguilar, H. (2022). La nueva soledad de América Latina. Santiago de Chile, Penguin Random House, p. 13.
2Ikenberry, J. J. (2024). Three Worlds: the West, East and South and the competition to shape global order. International Affairs, 100(1), pp. 121-138.
3Ver, por ejemplo, Vinjamuri, L. y Yoeli, M. (2024). America’s Last Chance with the Global South: In an Age of Great-Power Competition, Washington Needs the G-20 [en línea]. Foreign Affairs. [Consulta: 2025] Disponible en: https://www.foreignaffairs.com/united-states/americas-last-chance-global-south; Shidore, S. (2023). The Return of the Global South: Realism, Not Moralism, Drives a New Critique of Western Power [en línea]. Foreign Affairs. [Consulta: 2025]. Disponible en: https://www.foreignaffairs.com/world/return-global-south-critique-western-power; Mohan, C. R. (2023). Is There Such a Thing as a Global South?: The category is emotionally powerful but fundamentally flawed [en línea]. Foreign Policy. [Consulta: 2025]. Disponible en: https://foreignpolicy.com/2023/12/09/global-south-definition-meaning-countries-development/, y Brooke-Holland, L. (2024). What is the Global South? [en línea]. House of Commons Library. [Consulta: 2025]. Disponible en: https://commonslibrary.parliament.uk/what-is-the-global-south/.
4Huntington, S. (1997). El choque las civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial. Barcelona, Paidós, p. 52.
5Murillo, M., Levitsky, S. y Brinks, D. (2021). La ley y la trampa en América Latina. Buenos Aires, Siglo Veintiuno Editores, p. 9.
6Esto necesita una fuente. Si fue en un evento, puedes decir: Comunicación personal con el autor.
7Ferrero-Turrión, R. (2024). El ascenso del Sur Global exige un nuevo consenso [en línea]. Política Exterior, 217, pp. 122-134.
8Patrick, S. y Huggins, A. (2023). The Term “Global South” Is Surging. It Should Be Retired [en línea]. Carnagie Endownment for International Peace. [Consulta: 2025]. Disponible en: https://carnegieendowment.org/posts/2023/08/the-term-global-south-is-surging-it-should-be-retired?lang=en
9BRICS. (2024). XVI BRICS Summit. Kazan Declaration: Strengthening multilateralism for just global development and security [en línea]. BRICS. [Consulta: 2025]. Disponible en: https://cdn.brics-russia2024.ru/upload/docs/Kazan_Declaration_FINAL.pdf?1729693488349783
10Deutsche Welle. (2025). Indonesia officially becomes full member of BRICS bloc [en línea]. Deutsche Welle. [Consulta: 2025]. Disponible en: https://www.dw.com/en/indonesia-officially-becomes-full-member-of-brics-bloc/a-71233628
11Aquí tiene que ir la cita a esos “Algunos autores” que mencionas al iniciar el párrafo.
12Friedberg, A. L. (2023). A World of Blocs [en línea]. Center for Strategic and International Studies, The Marshall Papers, p. 11. [Consulta: 2025]. Disponible en: https://www.csis.org/analysis/world-blocs
13Toro, J. P. (2023). Las potencias extracontinentales en América Latina, Política Exterior, 214, p. 50.
14Rusia y China han aunado posturas similares en torno a la creación de alianzas internacionales dejando atrás una historia de rivalidades y conflicto. Ver: Fong, Clara y Mizland, Lindsay. (2024). China and Russia: Exploring Ties Between Two Authoritarian Powers [en línea]. Council on Foreign Relations. [Consulta: 2025]. Disponible en: https://www.cfr.org/backgrounder/china-russia-relationship-xi-putin-taiwan-ukraine
15Islam, S. (2024). Europe and the Global South. How to gain influence and credibility in a complex world [en línea]. Real Instituto Elcano. [Consulta: 2025]. Disponible en: https://media.realinstitutoelcano.org/wp-content/uploads/2024/04/ari50-2024-islam-europe-globalsouth-influence-credibility-complex-world.pdf
16Ellis, E. (2024). Tendencias e impactos estratégicos del compromiso de la República Popular China en América Latina. En: Vera, P. y Ortiz, R. (coord.) (2024). América Latina en la nueva geopolítica global. Lima, Centro de Estudios Estratégicos del Ejército del Perú, William J. Perry Center for Hemispheric Defense Studies y Strategic Studies Institute y U.S. Army War College, p. 100.
17Ortiz, R. (2024). La estrategia rusa para América Latina después de la guerra de Ucrania. En: Vera, P. y Ortiz, R. (coord.) (2024). América Latina en la nueva geopolítica global. Lima, Centro de Estudios Estratégicos del Ejército del Perú, William J. Perry Center for Hemispheric Defense Studies y Strategic Studies Institute y U.S. Army War College, p.100.
18Al contrario, los países autoritarios de la región han dado su apoyo irrestricto a Rusia. Ver, por ejemplo, Solar, C. (2023). Is Russia’s War in Ukraine Aiding the Survival of the Venezuelan Regime? Sanctioned and Isolated States Pull Together [en línea]. The RUSI Journal, 168(1-2), pp. 50-60. [Consulta: 2025]. Disponible en: https://doi.org/10.1080/03071847.2023.2195751
19Ver este punto en Schenoni, L., Leiva, D. y Carvalho, T. (2024). The Ukraine War and the Limits of Latin American Fence-Sitting [en línea]. Bulletin of Latin American Research, 43, pp. 300-304. [Consulta: 2025]. Disponible en: https://doi.org/10.1111/blar.13574
20Foa, R. et al. (2022). A World Divided: Russia, China and the West [en línea]. Bennett Institute for Public Policy, University of Cambridge. [Consulta: 2025]. Disponible en: https://doi.org/10.17863/CAM.90281.
21Malamud, C., Ruiz, J. J. y Talvi, E. (eds.). (2023). Why does Latin America matter? Real Instituto Elcano, Informe 32, p. 107.
22Presidencia de la República de Brasil. (2024). Lula: El desarrollo no puede seguir siendo privilegio de unos pocos [en línea]. Presidencia de la República de Brasil. [Consulta: 2025]. Disponible en: https://www.gov.br/planalto/es/ultimas-noticias/2024/02/lula-desenvolvimento-nao-pode-continuar-sendo-privilegio-de-poucos
23Gobierno de Chile. (2022). Presidente Gabriel Boric Font interviene en la 77 sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas [en línea]. Prensa Presidencia de Chile. [Consulta: 2025]. Disponible en: https://prensa.presidencia.cl/comunicado.aspx?id=201143
24Nye Jr, J. (2023). ¿Qué es el Sur Global? [en línea]. Project Syndicate. [Consulta: 2025]. Disponible en: https://www.project-syndicate.org/commentary/global-south-is-a-misleading-term-by-joseph-s-nye-2023-11/spanish
25Comfort, E. (2024). The Trouble with the “Global South” [en línea]. Foreign Affairs. [Consulta: 2025]. Disponible en: https://www.foreignaffairs.com/world/trouble-global-south
26Lagos, R., Castañeda, J. G. y Aguilar, H. (2022). La nueva soledad de América Latina. Debate.
27Patrick, S. y Huggins, A. Op. cit.
28Granés, C. Delirio americano. Una historia cultural y política de América Latina. Bogotá: Penguin Random House, p. 517.
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