IEEE. La obsesión rusa: desinformación y propaganda en el Sahel

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04 jun 2025

IEEE. La obsesión rusa: desinformación y propaganda en el Sahel

Ignacio Fuente Cobo. Coronel de Artillería. Analista principal IEEE (CESEDEN)

El concepto ruso de desinformación y propaganda

La Real Academia de la Lengua Española define el verbo «desinformar», como la acción de «dar información intencionadamente manipulada al servicio de ciertos fines, o bien dar información insuficiente u omitirla». La intencionalidad es lo que la diferencia de la información falsa o engañosa que se crea y difunde por error o sin ánimo de engañar.

Aunque generalmente se la identifica con la propaganda, ello no implica que toda propaganda sea necesariamente desinformación, ya que esta busca principalmente engañar y confundir, dando a los mensajes una apariencia de una verosimilitud y plausibilidad ante una audiencia receptora confundida y asustada, mientras que la propaganda busca persuadir y moldear opiniones con fines partidistas, aunque incluye normalmente la desinformación como un procedimiento rutinario1.

La doctrina rusa establece una clara diferencia entre ambos términos. La propaganda se refiere a una mezcla de información verdadera con datos manipulados o exagerados, o simplemente falsos, en la que se busca generar incertidumbre y dificultar que el público distinga entre la verdad y la mentira2. Su característica principal es la intencionalidad de persuadir y movilizar a una determinada audiencia, ya sea interna o externa, utilizando abiertamente sus medios estatales como son RT y Sputnik, los cuales presentan narrativas oficiales que sirven para justificar las acciones del gobierno y deshumanizar al adversario3.

Rusia, por su parte, fundamenta la desinformación, o deziformatsiya en la llamada doctrina Gerasimov, el actual jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia, quien en un artículo titulado «El valor de la ciencia está en la previsión» publicado en febrero de 2013, en el semanario diario comercial ruso Kurier militar-industrial4, afirmaba que «las mismas reglas de la guerra han cambiado. El papel de los medios no militares para alcanzar objetivos políticos y estratégicos ha aumentado y, en muchos casos, han superado en eficacia el poder de las armas». En este nuevo contexto «… el espacio informativo abre amplias posibilidades asimétricas para reducir el potencial de combate del enemigo»5.

Es decir, para Rusia, los medios de comunicación y las redes sociales se han convertido en un arma poderosa para distorsionar deliberadamente la percepción de la realidad del enemigo y «promover sus intereses económicos, políticos o ideológicos, o simplemente para desestabilizar»6. Se trata de una técnica sofisticada que emplea la inteligencia humana y artificial (bots) para crear información falsa, manipulada o fabricada, la cual se hace pasar y se difunde como plausible o verdadera.

Entre ambos términos existe un evidente solapamiento, ya que, en realidad, tanto la propaganda como la desinformación forman parte de lo que se denomina «medidas activas», un conjunto de operaciones que incluye propaganda, manipulación de medios, infiltración de agentes y operaciones encubiertas7 y que tiene como objetivo debilitar, desacreditar y desorientar a los oponentes. La mayor diferencia reside en que la desinformación utiliza nuevas formas de difusión mediante plataformas.

Precisamente, debido al funcionamiento de las redes sociales para compartir y difundir información, la falsa y engañosa puede difundirse rápidamente y llegar a muchas personas. Además, la facilidad que tienen los usuarios para reenviar este tipo de información a gran escala y la existencia de una gran cantidad de cuentas de falsos usuarios que difunden información falsa o engañosa en las distintas plataformas, incluso de manera automatizada mediante los llamados «bots», confieren una gran eficacia a las campañas de desinformación8.

También se aprovecha la falta de neutralidad en los medios de comunicación rusos, como Russia Today (RT) o Sputnik, los cuales no informan de manera independiente, sino que están sometidos al control estatal, para llevar a cabo actividades de desinformación, cuyo alcance, si bien multiplicado exponencialmente a través de las redes sociales, resulta difícil de cuantificar con precisión.

  Propaganda Desinformación
Transparencia Abierta (medios estatales identificables) Encubierta (cuentas falsas o troll farms)
Canalización Medios tradicionales y redes sociales Redes sociales (80 %), foros locales y rumores
Temporalidad Persistente (construcción de relato a largo plazo) Puntual (ej.: antes de golpes de Estado u operaciones militares)

Fuente: elaboración propia generada con Perplexity AI (2025)

Como actúa la desinformación rusa en el Sahel

En los últimos años, Rusia ha sido responsable de aproximadamente el 40% de todas las operaciones documentadas en el continente. Desde 2022, se han identificado al menos 80 campañas patrocinadas por Rusia, dirigidas a más de 22 países africanos, las cuales han llegado a millones de personas a través de páginas, publicaciones y canales de medios de comunicación falsos o de dudosa procedencia9. En ellas, Rusia se promociona como una alternativa a los países occidentales, presentándose como un socio ventajoso dispuesto a reformular el orden mundial en favor de aquellos Estados que experimentan injusticias debido a las acciones de Occidente10.

Esta narrativa va en línea con lo que recoge el Concepto de la Política Exterior de la Federación de Rusia11 al afirmar que «el modelo injusto del desarrollo mundial, que durante siglos garantizó un crecimiento económico exponencial de las potencias coloniales mediante la apropiación de los recursos de los territorios y Estados dependientes de Asia, África y el hemisferio occidental, se queda en el pasado irreversiblemente», y que Rusia pretende establecer un orden mundial «justo y sostenible» que, en el caso de África, se materializa mediante el apoyo a «la soberanía y la independencia de los Estados africanos interesados, en particular mediante la asistencia en los ámbitos de la seguridad, incluida la seguridad alimentaria y energética, y la cooperación militar y técnico-militar».

Este mensaje propagandístico ruso ha tenido un notable éxito en África, donde la desinformación intencional en cuanto a la difusión de información falsa se ha mostrado muy efectiva a la hora de engañar a unas sociedades africanas receptivas, especialmente en la zona del Sahel, al mensaje ruso. Según un estudio de 2020, el 68% de los jóvenes africanos tenía una opinión favorable de Rusia, frente a solo el 57% con una opinión positiva de Francia12.

La desinformación rusa en el Sahel es un componente clave de la estrategia geopolítica de Moscú para reforzar su posición en la escena internacional y sustituir a las potencias occidentales, especialmente a Francia, como principal socio en una región rica en recursos y estratégicamente vital. Al mismo tiempo, las acciones de Rusia en África deben entenderse como una forma de represalia contra la Alianza Atlántica por su papel en la guerra de Ucrania y como una forma de desafiar la influencia occidental creando dificultades para la OTAN en su flanco sur13.

El proceso comienza con los intentos de desacreditar a los actores occidentales, mediante narrativas falsas o manipuladas que acusan a estos, y principalmente a Francia, de practicar una nueva forma de colonialismo basada en la explotación económica y los crímenes contra civiles. Rusia ha sabido explotar hábilmente el sentimiento antiimperialista y los agravios coloniales históricos para volver a la opinión pública en África contra Francia y, en general, contra Occidente14. Por ejemplo, durante la retirada de tropas francesas de Chad en 2024, cuentas prorrusas difundieron vídeos con mensajes idénticos sobre la «humillación final» de Francia, presentando la salida como el fin de la opresión colonial15.

Rusia ha sabido presentarse como heredera legítima de la antigua Unión Soviética, apropiándose del legado positivo que dejó en la región cuando se convirtió en la principal ayuda de las excolonias africanas en sus luchas por afianzar su independencia. El apoyo soviético creó una relación de dependencia emocional en amplios sectores de las sociedades africanas, así como una dependencia material y operativa en sus fuerzas armadas, que fue heredada por Rusia tras la caída de la URSS.

La desinformación rusa se ha visto facilitada por el fin de la Operación Barkhane en Mali, Burkina Faso, Níger y Chad en 2014 y de la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en Mali (MINUSMA) en 2013, que han sido presentadas como claros ejemplos de estrategias antiterroristas fallidas por parte de potencias occidentales. La cancelación de ambas misiones en diciembre de 2023, junto con la misión de entrenamiento de la Unión Europea (EUTM) ha supuesto junto con el fin de los esfuerzos europeos en la región del Sahel, la creación de espacios vacíos que Rusia ha sabido hábilmente aprovechar.

Además, el fracaso de la política antiterrorista de los Estados Unidos para combatir a grupos terroristas como Jamaat Nusrat al-Islam wal-Muslimin (JNIM) y el Estado Islámico en el Sahel han impulsado las actitudes antinorteamericanas de las sociedades africanas. La desinformación rusa ha sabido aprovechar estos fracasos para atacar a los Estados Unidos utilizando el mensaje del antiimperialismo y neocolonialismo, tan socorrido en África, para inflamar el sentimiento antioccidental. Al efecto de la desinformación, hay que añadir las propias limitaciones de la legislación norteamericana que ha obligado a cortar la asistencia en materia de seguridad una vez que ocurrieron los golpes de Estado, poniendo fin a más de una década de inversión en seguridad del Sahel y favoreciendo la entrada de Rusia en la región16.

Rusia ha sabido capitalizar estos fracasos de las estrategias occidentales en el Sahel para crear una narrativa dirigida a convencer a las sociedades locales de que los problemas de seguridad que azotan la región son culpa de los países occidentales, a pesar de que, desde que Francia comenzó a retirarse en 2022, las víctimas mortales relacionadas con el conflicto en el Sahel han aumentado un 65%, según la reconocida base de Datos de Localización y Eventos de Conflictos Armados (ACLED)17.

En el Sahel, la desinformación se propaga tanto por redes sociales como por canales tradicionales, aprovechando la estructura social: los mayores confían en la tradición oral y en líderes comunitarios, mientras que los jóvenes, cada vez más conectados, buscan referentes en influencers locales pagados, avatares digitales y medios manipulados para alimentar el sentimiento antioccidental y la sensación de fracaso de sus políticas18. Con una media de edad de apenas 15,6 años, los jóvenes africanos constituyen un público objetivo especialmente vulnerable, por lo que las campañas rusas juegan con sus emociones y aspiraciones reforzando discursos identitarios o panafricanistas, que presentan a Rusia como un Estado amigo y a los nuevos líderes de las juntas militares como héroes libertadores19.

La Iniciativa Africana de Rusia como plataforma para la desinformación

Para sus campañas de desinformación, Rusia ha creado en septiembre de 2023, la llamada «Iniciativa Africana»20, una plataforma virtual de comunicación estrechamente vinculada al Ministerio de Defensa de Rusia y al Africa Corps, la nueva marca de intervención militar después de Wagner, de donde proceden muchos de sus empleados21.

Si bien se presenta como una agencia de noticias independiente con el objetivo de construir un puente entre Rusia y África, su verdadero propósito sería difundir propaganda prorrusa, socavar la influencia occidental y apoyar a los regímenes militares en el continente22. La Iniciativa Africana opera en sitios web y canales de redes sociales en ruso, inglés, francés y árabe, y tiene oficinas en Uagadugú (Burkina Faso) y Bamako (Malí) y en países donde hay mercenarios rusos. Incluso cuenta con un canal de vídeo por internet y cinco canales de Telegram, con decenas de miles de suscriptores.

La Iniciativa se ha convertido en un instrumento clave de las operaciones rusas de desinformación e influencia en África, patrocinando eventos, giras de prensa y programas de periodismo diseñados para adoctrinar a periodistas e influencers africanos con narrativas prorrusas, que luego difunden en idiomas locales. Se trata de explotar la técnica denominada «blanqueo de contenidos»23 consistente en difundir información falsa, manipulada o de dudosa procedencia a través de individuos y grupos locales, canales aparentemente legítimos o fiables, para dotarla de credibilidad y aceptación social. Con ello, Rusia logra crear una impresión de autenticidad.

Las campañas rusas de desinformación se han generalizado, y el momento no es casual. La Iniciativa Africana se beneficia de los casi 300 millones de africanos que han accedido a las redes sociales en los últimos 7 años, y los más de 400 millones de usuarios activos de redes sociales y 600 millones de usuarios de internet en el continente24. La insuficiente infraestructura de los medios de comunicación, la escasa distribución de periódicos y la mala calidad de las noticias obtenidas a través de internet han creado pobreza de información en todo el continente y, en consecuencia, han hecho que muchos africanos sean vulnerables a la desinformación proporcionada por las plataformas de medios sociales.

El resultado ha sido un considerable éxito de estas campañas de propaganda y desinformación rusas, las cuales pueden considerarse los motores clave de la salida de Francia del Sahel. Así, el 20 de febrero de 2025, Costa de Marfil se convirtió en la última nación africana en expulsar a las tropas francesas, un movimiento que siguió a la salida de Chad, que las habían acogido durante casi 70 años. Otras, como Senegal, tienen prevista la salida de los últimos soldados franceses en junio de 2025. Con estas retiradas se marca el fin de la presencia militar de Francia en la región del Sahel y, en general, del África Occidental, tras las expulsiones de Mali, Burkina Faso y Níger, todas gobernadas por juntas militares.

La salida de las fuerzas francesas de estos países fue acompañada por mensajes prorrusos que circularon en las redes sociales, a menudo de influencers y creadores de contenidos. Este fue el caso, por ejemplo de Chad, con African Hub, Typical African y RT News India plataformas bien conocidas por impulsar narrativas antioccidentales25. Para reforzar este apoyo tanto de la ciudadanía como de sus líderes, los rusos han favorecido a funcionarios de los gobiernos sahelianos, de manera similar a como han hecho con los periodistas, con viajes y recorridos gratuitos por toda Rusia y territorios ocupados en Ucrania.

La desinformación rusa ha sido un elemento clave a la hora de limitar cualquier discurso disidente, allanando el camino para que el sentimiento prorruso y la retórica antiimperialista florezcan, y se expandan por el Sahel. En unos países fragilizados, donde la población tiene escaso acceso a información fiable y de calidad al contar con una prensa sesgada, los medios de comunicación rusos se convierten en espacios que ofrecen una excelente oportunidad para que se difunda la desinformación.

Desinformar para justificar los golpes de Estado y las juntas militares

A medida que iban saliendo las fuerzas francesas de un país tras otro y, con ellas el resto de los occidentales, la inestabilidad en el Sahel se convirtió en crónica. La falta de medidas eficaces adoptadas por las democracias occidentales y de organizaciones como la Unión Europea para ayudar a los países de la región a contener el auge de la violencia, exacerbó las tensiones ya existentes con las antiguas potencias coloniales, y crearon un vacío de poder que había que llenar.

Las campañas de desinformación de Rusia a través de las redes sociales y las campañas en línea pro-Kremlin aprovecharon la oportunidad que presentaba la fallida estrategia antiterrorista del gobierno francés en el Sahel, para expandir la idea de que Francia había alentado cada vez más a las células yihadistas en zonas de África. El resultado fue que el sentimiento anticolonial y antifrancés se consolidó en la región26. Níger, Mali y Burkina Faso, cuyos gobiernos habían autorizado la presencia francesa, fueron objeto de una feroz campaña de desinformación que se tradujo en una serie de golpes de Estado sucesivos convirtiéndose en presa fácil para Rusia. A medida que los occidentales fueron saliendo, Rusia se encontró con el camino allanado para intervenir directamente, para lo que le bastó con refinar su imagen a través de campañas de influencia mediática que sirvieron, al mismo tiempo, para cerrar la puerta a cualquier tipo de presencia europea en el Sahel27.

El balance es de más de 12 intentos de golpe de Estado en África occidental y central en los últimos cinco años, de los cuales ocho han tenido éxito. La mayoría se produjeron en antiguas colonias francesas donde gobernantes favorables a Francia, y en muchos casos apoyados por esta, ocupaban el poder. Al final, como dice el analista Edwige Sorgho-Depagne: «Los franceses fueron tolerados, en lugar de ser bienvenidos»28. El tiempo, los recursos y el éxito que prometían las potencias occidentales terminaron paradójicamente invertidos en beneficio de Rusia.

El resto fue fácil. En unos países caracterizados por su inestabilidad económica y severos problemas de seguridad, las juntas militares, limitaron cualquier discurso disidente, allanando el camino para que creciera un sentimiento a favor de una Rusia a la que debían su existencia. Ello, sin embargo, no supuso ninguna mejora en la seguridad, sino más bien al contrario. Tomemos, por ejemplo, el caso de Burkina Faso, un país que, antes de la intervención rusa, ya atravesaba una profunda crisis política y de seguridad, marcada por la inestabilidad institucional, los golpes de Estado y el avance del terrorismo yihadista. La falta de recursos para enfrentarla, junto con el desencanto social y el discurso antifrancés, fue alentada por la desinformación rusa, para impulsar un giro en su política exterior y un acercamiento estratégico a Rusia29.

Desde el golpe de Estado de septiembre de 2022, los contactos entre Uagadugú y Moscú se han intensificado. El gobierno burkinés del capitán Ibrahim Traoré ha buscado en la cooperación militar rusa una alternativa para enfrentar la amenaza yihadista, ante la percepción de ineficacia de los apoyos occidentales. Este acercamiento se ha traducido en acuerdos de formación militar, visitas de delegaciones rusas de alto nivel y la llegada de instructores y personal militar ruso al país30.

En un escenario de seguridad degradada, las juntas militares dependen cada vez más de Rusia para garantizar la supervivencia de su régimen. Esta relación de dependencia se puso de manifiesto en Burkina Faso en junio de 2024, cuando Rusia envió entre 80 y 120 mercenarios del Africa Corps para garantizar la seguridad del Presidente Traoré, quien se vio obligado a reprimir un supuesto motín militar, tras un ataque de insurgentes yihadistas que mató a más de 100 soldados31.

Aunque este nuevo enfoque, que prioriza la supervivencia del régimen en lugar de la lucha contrainsurgente, solo puede empeorar la situación de seguridad y, con ello, debilitar el mensaje ruso, no obstante, se ha normalizado en todos los países de la región. Los mercenarios rusos han ayudado a los regímenes militares a mantener el control del poder, reforzando la seguridad de los gobiernos surgidos tras golpes de Estado y entrenando tanto a las fuerzas armadas como a las guardias presidenciales, que son clave para la estabilidad interna de los regímenes y la supervivencia de sus líderes32.

Al mismo tiempo, Rusia ha logrado desviar y minimizar las críticas a sus actividades en el Sahel —incluidos los abusos asociados a la presencia de mercenarios y a la brutalidad de las operaciones militares— mediante una combinación de estrategias de guerra informativa, propaganda y alianzas políticas. Moscú ha explotado los agravios históricos de la región contra Occidente, promoviendo campañas de desinformación y propaganda que presentan a Rusia como un socio respetuoso y alternativo frente a las antiguas potencias coloniales.

Esta narrativa se refuerza con la negación plausible de su implicación directa en cualquier crimen cometido por los gobiernos locales utilizando empresas militares privadas como lo que antes era Wagner y ahora —una vez incorporada subrepticiamente al Ministerio de Defensa ruso— es el Africa Corps. Todo ello dificulta atribuir responsabilidades políticas o criminales al Estado ruso33.

Igualmente, la desinformación rusa ha sido capaz de redirigir la culpa de las atrocidades cometidas contra los derechos humanos hacia los antiguos colonizadores. Un ejemplo infame de la guerra de desinformación en el Sahel se produjo después de la transferencia francesa del poder a las fuerzas armadas malienses en agosto de 2022. Los mercenarios rusos de Wagner escenificaron pruebas a través de cuentas sociales vinculadas a Rusia, en las que los franceses habían matado deliberadamente a numerosos civiles en Gossi, una zona rural de Mali. Con ello buscaban desviar la culpa a los franceses a pesar de las crecientes pruebas que indicaban que los mercenarios vinculados al Kremlin habían masacrado un mes antes a más de 300 civiles en esta ciudad del centro de Malí34.

Explotación de recursos y control económico

Otra de las áreas en las que también se manifiesta la desinformación rusa es en la explotación de recursos y el control económico de los sectores extractivos de minerales en los países en los que opera. El control de estos recursos resulta crucial para las economías de los países del Sahel, ya que en la industria extractiva proporciona muchos empleos y genera divisas muy necesarias para sus gobiernos.

Durante los tres últimos años, Moscú ha intensificado sus actividades en la región de Sahel, incluidos países como Malí y Burkina Faso, aprovechando las campañas de desinformación, para acceder a la explotación de valiosos recursos naturales. El patrón es muy parecido en todos estos países especialmente receptivos a las campañas de desinformación. Al mismo tiempo que se presenta como una alternativa al «saqueo occidental», Rusia explota la inseguridad para apropiarse del oro y minerales estratégicos en Malí y Burkina Faso, por medio de empresas vinculadas a mercenarios rusos, ya sea como pago por servicios de seguridad o a través de acuerdos sesgados que benefician a sus empresas extractivas estatales35. De esta manera, solo en 2024, Mali exportó 50 toneladas de oro a Rusia, equivalente al 20% de sus reservas, con un valor de mercado de aproximadamente 3.747 millones de dólares36.

Estas medidas han permitido a Rusia generar recursos para cubrir los costos de sus fuerzas militares en los países africanos donde tiene presencia. También le favorece al régimen ruso para seguir evadiendo las constantes sanciones económicas impuestas por Occidente y continuar financiando el esfuerzo bélico en Ucrania37.

En estos países caracterizados por su inestabilidad institucional, los rusos han obligado a reescribir los códigos mineros para beneficiar a sus empresas. El caso más significativo es el de Níger, donde Rusia había estado aumentando su cooperación en materia de seguridad mucho antes del golpe de 2023, incluyendo el suministro de 12 helicópteros de ataque Mi-35. La combinación de presión política y campañas de desinformación ha permitido a Rusia ampliar los lazos de seguridad después de que Níger revocara su acuerdo de cooperación militar con Estados Unidos en marzo en marzo de 2024 tras la acusación norteamericana al gobierno de Níger de vender uranio a Irán. En la actualidad, los rusos controlan el 65% de las licencias de extracción de oro desde 202338.

Algo parecido ocurre con el 15% del uranio usado en reactores franceses procedente de Níger, donde Francia ha perdido en 2024 el control de sus principales minas de uranio tras la retirada de licencias a la empresa gala Orano por parte de la junta militar nigerina. Desde entonces, La junta militar de Níger ha invitado a empresas rusas, especialmente a la estatal Rosatom, a invertir en la explotación de uranio y existen contactos preliminares para el traspaso de activos39.

Conclusiones

A pesar del éxito de sus campañas de desinformación y el numeroso equipo y personal militar que ha proporcionado a los países del Sahel, Rusia ha demostrado ser un socio de seguridad poco fiable, especialmente debido a sus tácticas antiterroristas tan extremas como ineficaces. Ello levanta serias dudas sobre su capacidad de mantener un apoyo popular continuado entre las oscilantes opiniones públicas africanas.

Sin embargo, y aunque parezca paradójico, la incapacidad de Rusia para mejorar la situación de seguridad está sirviendo para profundizar la dependencia de la asistencia rusa por parte de las juntas militares que dominan el Sahel. El empeoramiento de la situación cuestiona la viabilidad a largo plazo de unos regímenes que han basado su credibilidad en reducir la violencia islamista y que, para lograrlo, han puesto toda su confianza en Rusia.

Los objetivos de Rusia en África Occidental y en el Sahel no pasan por hacer Estados clientes a estos países. Rusia no tiene interés en hacer eso ni, en realidad, la capacidad de lograrlo. Rusia está más bien interesada en una cooperación pragmática que no les suponga un excesivo coste, pero que conduzca a que recursos como el oro o los minerales estratégicos del Sahel fluyan hacia Rusia en vez de hacia Europa, ofreciendo a cambio términos más generosos que los que puedan ofrecer los países occidentales.

Por el momento, una vez logrado su objetivo de introducirse y consolidarse en el Sahel, Rusia parece contentarse con el statu quo existente, siempre y cuando mantenga su influencia sobre unas juntas que le conceden el acceso a los lucrativos recursos de la región. Sin embargo, a medida que la inestabilidad se extiende en la región, el statu quo se hace menos sostenible. La creación de la llamada Alianza de Estados del Sahel (AES) tras la decisión de Malí, Burkina Faso y Níger de retirarse de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO) y formar una confederación diseñada para competir con el bloque, complica aún más la situación.

Rusia continuará obsesivamente con sus campañas de desinformación, que no son más que propaganda, pero que le han dado muy buenos resultados. Su presencia se suma al caos que aqueja a la región y contribuye a la afluencia de migrantes hacia Europa y a incrementar las tensiones que pesan sobre los gobiernos de la costa occidental africana y el norte de África. Todo ello se traduce en una inseguridad cada vez más extendida que puede terminar por amenazar directamente a Europa.

Combatir la desinformación rusa requiere un mayor esfuerzo europeo por fortalecer la educación mediática, apoyar el periodismo independiente y promover la cooperación internacional para abordar las causas de fondo que la provocan. Estas pasan por una mejora en las condiciones de vida de las poblaciones locales y en la gobernanza en los Estados, que impidan que la desinformación siga siendo una herramienta poderosa en manos de Rusia para manipular a la población, perpetuar regímenes autoritarios y dificultar la participación europea en la estabilidad y el desarrollo en el Sahel.

Es comprensible que los conflictos en Ucrania y Oriente Medio cautiven legítimamente la atención y las prioridades de seguridad europeas, pero también lo es la necesidad de realizar un mayor esfuerzo para combatir las campañas de desinformación rusas que tanto están favoreciendo la desestabilización del Sahel.

Europa debe ir más allá de la simple «guerra de la información» y apostar por un enfoque integral ambicioso que combine la lucha contra la desinformación con el apoyo a la gobernanza, el desarrollo local y la comunicación transparente y adaptada a las realidades del Sahel. Solo así podrá recuperar la influencia perdida y evitar que la presencia militar, diplomática y económica de Rusia, así como su popularidad y su influencia en el Sahel sigan creciendo y terminen por convertirse en una preocupación obsesiva para los intereses de seguridad europeos y españoles.

Ignacio Fuente Cobo
Coronel de Artillería
Analista principal IEEE

Las ideas contenidas en estos artículos son responsabilidad de sus autores, sin que reflejen necesariamente el pensamiento del CESEDEN o del Ministerio de Defensa.

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2MARTÍ NOTICIAS. «¿Cómo funciona la propaganda rusa?: canales de difusión, métodos y narrativas», Martí Noticias. 18 abr. 2024. Disponible en: https://www.martinoticias.com/a/c%C3%B3mo-funciona-la-propaganda-rusa-canales-de-difusi%C3%B3n-m%C3%A9todos-y-narrativas/388187.html
3GALÁN CORDERO, C. «El ecosistema de propaganda rusa», Política Exterior. 6 oct. 2023. Disponible en: https://www.politicaexterior.com/articulo/el-ecosistema-de-propaganda-rusa/
4GERASIMOV, Valery. «The Value of Science Is in the Foresight: New Challenges Demand Rethinking the Forms and Methods of Carrying out Combat Operations», Military-Industrial Kurier. 27 feb. 2013. Translated by Robert Coalson. Military Review, Jan.–Feb, 2016, pp. 23–29. Disponible en: https://www.armyupress.army.mil/portals/7/military-review/archives/english/militaryreview_20160228_art008.pdf
5GALEOTTI, Mark. «The Gerasimov Doctrine», POLITICO Magazine, 5 sept. 2017. Disponible en: https://www.politico.com/magazine/story/2017/09/05/gerasimov-doctrine-russia-foreign-policy-215538/
6NAVARRO, O. and WAGNER, A. «Desinformación y censura, dos herramientas clave de la guerra en Ucrania», The Conversation. 1 mar. 2022. Disponible en: https://theconversation.com/desinformacion-y-censura-dos-herramientas-clave-de-la-guerra-en-ucrania-178596
7COLOM PIELLA, Guillem. «Anatomía de la desinformación rusa», Historia y Comunicación Social, vol. 25, n.º 2. 2020, pp. 473-480.
8MINISTERIO FEDERAL DEL INTERIOR Y ASUNTOS INTERNOS DE ALEMANIA. Preguntas frecuentes - Desinformación en el contexto de la guerra de agresión rusa contra Ucrania. 2024, p. 4. PDF. Disponible en: https://www.bmi.bund.de/SharedDocs/downloads/EN/themen/disinformation/faq-desinformacion-es.pdf
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11MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES DE LA FEDERACIÓN DE RUSIA. Concepto de la política exterior de la Federación de Rusia. 31 mar. 2023. Disponible en: https://www.mid.ru/en/foreign_policy/fundamental_documents/1860586/?lang=es
12GIS REPORTS. «Russia’s Propaganda Campaign in Africa: Discrediting France, Destabilizing the Sahel», GIS Reports. 2024. Disponible en: https://www.gisreportsonline.com/r/russia-africa-propaganda/
13LA VANGUARDIA DOSSIER. Rusia extiende su influencia en el flanco sur de la OTAN pese a la guerra de Ucrania. 17 apr. 2025. Disponible en: https://www.lavanguardia.com/internacional/vanguardia-dossier/revista/20250417/10557086/rusia-extiende-influencia-flanco-sur-otan-pese.html
14VEGA, Alba, y HERRANZ, Anastasia. Cumbre Rusia-África 2023: ¿Qué podemos esperar? Documento de Opinión IEEE 66/2023, 4 jul. 2023. Disponible en: https://www.defensa.gob.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2023/DIEEEO66_2023_ANAHER_Cumbre.pdf
15WILKINS, Henry. «Kremlin Disinformation Campaigns Aim to Discredit French Military in the Sahel, Analysts Say», VOA News. 20 feb. 2024. Disponible en: https://www.voanews.com/a/kremlin-disinformation-campaigns-aim-to-discredit-french-military-in-the-sahel-analysts-say-/7988010.html
16FIKRA FORUM. «An Iron Curtain in the Sahel», The Washington Institute for Near East Policy. 13 may. 2024. Disponible en: https://www.washingtoninstitute.org/policy-analysis/iron-curtain-sahel
17ARMED CONFLICT LOCATION & EVENT DATA PROJECT (ACLED). Datos sobre conflictos armados en África. ACLED, 2024. Disponible en: https://acleddata.com (consultado el 10 de mayo de 2025).
18AFRICA CENTER FOR STRATEGIC STUDIES. «Mapping a Surge of Disinformation in Africa», The Washington Institute for Near East Policy. 14 may. 2024. Disponible en: https://africacenter.org/spotlight/mapping-a-surge-of-disinformation-in-africa/
19LA RAZÓN. «La desinformación en el Sahel, impulsora del terrorismo internacional y madre de los golpes de Estado», La Razón. 1 nov. 2024. Disponible en: https://www.larazon.es/internacional/desinformacion-sahel-impulsora-terrorismo-internacional-madre-golpes-estado_202411016724aab8d058410001cb5db1.html
20ADF STAFF. «‘African Initiative,’ a New Russian Media Outlet, Promotes Disinformation», Africa Defense Forum. October 2024. Disponible en: https://adf-magazine.com/2024/10/african-initiative-a-new-russian-media-outlet-promotes-disinformation/
21ADF STAFF. «‘African Initiative,’ a New Russian Media Outlet, Promotes Disinformation», Africa Defense Forum. October 2024. Disponible en: https://adf-magazine.com/2024/10/african-initiative-a-new-russian-media-outlet-promotes-disinformation/
22EYDOUX, Thomas, and LE CAM, Morgane. «African Initiative, la nouvelle tête de pont de la propagande russe en Afrique», Le Monde. 7 mar. 2024. Disponible en: https://www.lemonde.fr/afrique/article/2024/03/07/african-initiative-la-nouvelle-tete-de-pont-de-la-propagande-russe-en-afrique_6220609_3212.html
23CORRAL HERNÁNDEZ, David. Medios de comunicación en la guerra de Ucrania, voces y certeza frente al silencio y la desinformación. Documento de Opinión IEEE 47/2022, 2022. Disponible en: https://www.defensa.gob.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2022/DIEEEO47_2022.pdf
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28BBC NEWS. «Wagner in Africa: How the Russian Mercenary Group Has Rebranded», BBC News. 15 feb. 2024. Disponible en: https://www.bbc.com/news/world-africa-68322230
29PARDO, Nicolás. «Rusia culmina con éxito su operación de propaganda y desinformación en el Sahel», El País. 13 may. 2024. Disponible en: https://elpais.com/internacional/2024-05-13/rusia-culmina-con-exito-su-operacion-de-propaganda-y-desinformacion-en-el-sahel.html
30GARCÍA, J. «Burkina Faso, uno de los focos de violencia en el Sahel, se acerca a la órbita de Moscú», El País. 19 dic. 2022. Disponible en: https://elpais.com/internacional/2022-12-19/burkina-faso-uno-de-los-focos-de-violencia-en-el-sahel-se-acerca-a-la-orbita-de-moscu.html
31FIKRA FORUM. «An Iron Curtain in the Sahel», Washington Institute for Near East Policy. 13 may. 2024. Disponible en: https://www.washingtoninstitute.org/policy-analysis/iron-curtain-sahel
32DW. «La influencia de Rusia en África podría debilitarse tras la caída de Asad», DW. 13 ene. 2025. Disponible en: https://www.dw.com/es/la-influencia-de-rusia-en-%C3%A1frica-podr%C3%ADa-debilitarse-tras-la-ca%C3%ADda-de-asad/a-71279978
33ABELLÁN, L. «Rusia culmina con éxito su operación de propaganda y desinformación en el Sahel», El País. 13 may. 2024. Disponible en: https://elpais.com/internacional/2024-05-13/rusia-culmina-con-exito-su-operacion-de-propaganda-y-desinformacion-en-el-sahel.html
34HARVARD INTERNATIONAL REVIEW. «Soft Power in the Sahel: Russian Influence and the Kremlin’s Internet Stronghold», Harvard International Review. 23 feb. 2024. Disponible en: https://hir.harvard.edu/soft-power-in-the-sahel-russian-influence-and-the-kremlins-internet-stronghold/
35BLOOD GOLD REPORT. The Blood Gold Report. 2024. Disponible en: https://bloodgoldreport.com
36«Predicción del precio del oro 2024», Skilling. 2024. Disponible en: https://skilling.com/eu/es/blog/commodities-trading/gold-price-forecast-2024/
37OBSERVATORIO DE LA POLÍTICA INTERNACIONAL.«Competencia geopolítica en el Sahel: Rusia como el gran protagonista y antagonista de Francia», Universidad de Costa Rica. 8 jul. 2024. Disponible en: https://opi.ucr.ac.cr/node/2315
38WASHINGTON INSTITUTE FOR NEAR EAST POLICY. «An Iron Curtain in the Sahel», Washington Institute for Near East Policy. 13 may. 2024. Disponible en: https://www.washingtoninstitute.org/policy-analysis/iron-curtain-sahel
39«Níger aparta a Francia de los yacimientos de uranio y confirma su acercamiento a Rusia», La Razón. 21 junio 2024. Disponible en: https://www.larazon.es/internacional/niger-aparta-francia-yacimientos-uranio-confirma-acercamiento-rusia_2024062166751bfa901ca9000182071a.html
    • La obsesión rusa: desinformación y propaganda en el Sahel

    • The Russian Obsession: Disinformation and Propaganda in the Sahel