IEEE. La industria siderúrgica en la UE en la encrucijada: la descarbonización y el sector de la defensa como solución

24 sept 2025
IEEE. La industria siderúrgica en la UE en la encrucijada: la descarbonización y el sector de la defensa como solución
Mar Hidalgo García. Analista del IEEE (CESEDEN)
Introducción
El acero es el material industrial más versátil del mundo. Los miles de grados y tipos de acero desarrollados por la industria han hecho posible el mundo moderno. Como material de ingeniería básica, el acero es además un factor esencial en el desarrollo y el despliegue de tecnologías innovadoras que contribuyen a mitigar las emisiones de CO2, como la energía eólica, y resulta igualmente indispensable para la industria de la defensa.
El acero es 100% reciclable y, por lo tanto, es una parte fundamental de la economía circular que pretende alcanzar la UE.
Con una producción mundial que supera los 1.800 millones de toneladas anuales, la industria siderúrgica evoluciona hacia procesos más sostenibles y tecnológicamente avanzados, enfrentando el doble desafío de reducir su huella ambiental mientras satisface una demanda creciente1.
La industria siderúrgica ha sido el eje vertebrador de la economía, los derechos sociales y la unidad política de la Unión Europea desde su formación. La UE, en esencia, se construyó sobre el acero, a partir de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, establecida tras la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, las políticas proteccionistas de países como EE.UU., la revolución del acero verde y las fluctuaciones de los mercados regionales están redefiniendo esta industria en la UE, generando desafíos sin precedentes, pero también oportunidades, entre las que destaca el apoyo del sector de la defensa.
Los procesos de producción de acero
En términos generales, el acero es una aleación de hierro y un pequeño porcentaje de carbono (menos del 2,1%)2. Ambos elementos se encuentran en altas proporciones en la corteza terrestre, lo que hace que, en principio, el acero sea un material de amplia disponibilidad. Sin embargo, existen distintas calidades de acero en función de los aditivos empleados. Producir acero de una mayor calidad requiere disponer de determinadas tecnologías no accesibles a cualquier país, lo que convierte al acero en un material estratégico.
En términos generales, el acero se fabrica mediante tres procesos de producción. El más común es el alto horno con horno de oxígeno básico (BF-BOF). En este proceso, el mineral de hierro, el coque y la piedra caliza se introducen en un alto horno (BF), donde el aire caliente asciende desde la base. El aire enciende el coque, lo que genera calor adicional y monóxido de carbono (CO). El alto calor derrite los materiales y el gas CO reacciona con el oxígeno del mineral de hierro para producir CO2. El producto resultante, denominado arrabio, está compuesto por aproximadamente un 95% de hierro y un 3,5% de carbono. Este arrabio fluye caliente y se transporta al horno de oxígeno básico (BOF), donde se inyecta oxígeno puro a alta presión para eliminar el carbono del metal líquido caliente.
Este proceso de producción de acero en los altos hornos es muy intensivo en carbono, ya que utiliza coque y, además, requiere enormes cantidades de energía para alcanzar las altas temperaturas necesarias para la fundición.
Otro proceso de fabricación de acero, menos intensivo en carbono, utiliza un horno de arco eléctrico tras la reducción directa del hierro (DRI-EAF). En este caso, el oxígeno se elimina del mineral de hierro mediante un agente reductor como el gas natural o el carbón, aunque también pueden emplearse distintos agentes reductores, materias primas y hornos para la reducción directa. El hierro de reducción directa (DRI) es el producto final que se transforma en acero en un horno de arco eléctrico (EAF).
El tercer proceso de producción de acero consiste en utilizar directamente la chatarra como insumo y emplear un horno de arco eléctrico para su fundición. Este proceso está transformando la industria, pues representa un enfoque innovador para la fabricación de acero con bajo contenido de carbono sin dejar de ser competitivo. El acero es 100% reciclable sin pérdida de calidad, y su reciclaje consume un 74% menos de energía que la producción a partir de materias primas, por lo que este sistema es menos intensivo en carbono. Además, permite fabricar casi cualquier grado de acero empleando chatarra en lugar de mineral de hierro extraído.
En la actualidad, las normativas medioambientales están impulsando innovaciones como la reducción directa del hierro (DRI) combinada con hidrógeno verde como agente reductor, lo que podría eliminar prácticamente las emisiones de CO? en el sector siderúrgico.
El impacto de la geopolítica en la industria siderúrgica
Los cambios geopolíticos están influyendo en la industria siderúrgica, un sector fundamental para la infraestructura y la fabricación globales. Las guerras comerciales, los objetivos climáticos, las crisis energéticas y las revoluciones tecnológicas están remodelando las cadenas de valor y amenazando los modelos comerciales tradicionales de la industria siderúrgica. Asimismo, afectan de manera significativa la producción, distribución y comercio del acero.
Las medidas proteccionistas y las preocupaciones sobre la seguridad del suministro están limitando las inversiones en el sector siderúrgico. La incertidumbre domina, y en el horizonte surgen nuevas complejidades y riesgos políticos para una de las industrias más globales y sensibles al comercio del mundo3.
En concreto, para la UE, los desafíos clave incluyen la disminución de la demanda en sectores como la automoción, precios de la energía no competitivos y la fuerte competencia de bajo costo por parte de productores asiáticos. De hecho, la producción de acero crudo de la UE en 2023 alcanzó un mínimo histórico de 126 millones de toneladas, mientras que casi un tercio de la demanda de acero de la UE se abasteció a través de importaciones baratas4.
La preocupación por el futuro del acero es mundial. Este año, Estados Unidos, la UE e India han introducido o reforzado medidas de protección en todos los mercados clave de productos siderúrgicos. Los países del sudeste asiático y Turquía también están trabajando activamente en esta dirección. Como resultado, el acero se está moviendo hacia mercados que permanecen abiertos a las importaciones, generando una mayor regionalización de su comercio mundial5.
Además, la industria siderúrgica se ha visto afectada por la escasez de materias primas clave, como el carbón de coque y las ferroaleaciones, dado que tanto Rusia como Ucrania son los principales proveedores mundiales6. Las sanciones occidentales tras la invasión rusa de Ucrania han redirigido los flujos comerciales de mineral de hierro, como evidencia una caída del 88,2% en las exportaciones de mineral de hierro hacia la UE en 2023. En respuesta, Rusia redirigió sus exportaciones a China, que ahora recibe el 90% de sus envíos7.
China es el mayor productor y consumidor de acero del mundo. Los productores chinos continúan manteniendo altos niveles de producción, incluso cuando, aproximadamente, la mitad de sus fábricas operan con pérdidas. Además pueden ofrecer los precios más bajos gracias al apoyo estatal.
e – estimado. La clasificación de los 10 principales países productores se basa en el agregado del año hasta la fecha. Fuente: https://worldsteel.org/media/press-releases/2025/december-2024-crude-steel-production-and-2024-global-totals/
Debido al enorme tamaño de la industria siderúrgica china, cualquier cambio en la producción nacional puede tener un impacto significativo en las industrias siderúrgicas de otros países. Dada una cuota de mercado tan dominante, junto con las grandes cantidades de acero utilizadas en diferentes sectores de su economía, una desaceleración de la economía china podría tener un gran impacto en la industria siderúrgica mundial8.
La prolongada recesión del sector inmobiliario ha afectado el consumo interno de acero, y las crecientes iniciativas comerciales contra los productos de acero chinos de bajo costo han ensombrecido sus perspectivas de exportación este año. En este contexto, China planea reestructurar su industria siderúrgica con recortes de producción9.
La avalancha de acero chino barato ha afectado a los fabricantes locales vecinos, como Vietnam y Corea del Sur, los dos principales destinos de exportación de acero de China. Ambos anunciaron en febrero de este año la imposición de aranceles antidumping sobre determinados productos siderúrgicos chinos10.
En otras regiones, los aranceles siguen siendo un poderoso catalizador para los productores nacionales. En 2018, el presidente Trump implementó aranceles del 25% sobre el acero y del 10% sobre las importaciones de aluminio, y posteriormente negoció exenciones para ciertos países11. Cuando el presidente Biden asumió el cargo en 2021, mantuvo estos aranceles, pero alcanzó acuerdos con la Unión Europea, el Reino Unido y Japón, lo que les permitió exportar cantidades específicas de acero y aluminio a Estados Unidos sin incurrir en aranceles12.
Sin embargo, en junio de 2025, la Administración Trump anunció un aumento de los aranceles del 50% al acero y al aluminio13, eliminando todas las exenciones previas. Esto afectará a socios clave como la UE, Canadá, México, Brasil, Japón, Corea del Sur, Reino Unido y Australia, que representan cerca del 75% de las importaciones de acero de EE.UU. Al mismo tiempo, los aranceles beneficiarían a los fabricantes estadounidenses de acero y aluminio, al incrementar precios y márgenes. Sin embargo, las empresas importadoras ya no podrán recurrir a exclusiones individuales, lo que limitará sus opciones a abastecerse localmente o a pagar más por materiales importados. Esta medida generará fuertes tensiones en las cadenas de suministro globales, incrementará costos en múltiples sectores industriales y abrirá un escenario de mayor incertidumbre geopolítica y comercial14.
La industria siderúrgica europea se verá afectada por los aranceles estadounidenses al acero, dado que Estados Unidos es el segundo mayor destino de las exportaciones de acero de la UE. Según la Comisión Europea, la implementación inicial de los aranceles estadounidenses al acero y al aluminio podría tener un impacto de aproximadamente 28.000 millones de euros sobre las exportaciones del bloque15.
La mayoría de los economistas coinciden en que los aranceles proteccionistas tienen un efecto neto negativo, ya que los costos se transfieren a toda la economía. Además, los aranceles también pueden afectar negativamente en las industrias locales si los países extranjeros imponen sus propios aranceles de represalia, lo que puede derivar en una guerra comercial. Sin embargo, los aranceles también pueden tener beneficios localizados para algunas industrias y trabajadores nacionales, ya que reducen la cantidad de competencia. Surge, por tanto, la pregunta sobre el difícil equilibrio en el que debe moverse la UE si quiere preservar su industria siderúrgica.
La industria siderúrgica de la UE en la encrucijada
El principal problema de la industria siderúrgica de la UE radica en la necesidad de abordar la descarbonización del sector para cumplir los objetivos climáticos y seguir siendo competitiva en un entorno hostil, que no se rige por la economía, sino por la geopolítica. La UE es la única región siderúrgica importante que está experimentando una disminución de la capacidad de producción. De los 160 Mt producidos antes de la pandemia se pasó a 126 Mt en 202316.
La UE está importando masivamente acero subsidiado por China y producido sin cumplir los estándares europeos, lo que pone en peligro la viabilidad de muchos productores europeos17. Una cuestión clave planteada recientemente es que las revisiones de las medidas de salvaguardia del acero no han sido lo suficientemente efectivas. Desde su introducción, la UE ha incrementado sus importaciones de acero procedente de países como Vietnam y Taiwán. Sin embargo, la dura realidad es que China, en su estrategia comercial, utiliza a estos países para acceder al mercado europeo eludiendo las restricciones18.
La industria del acero en Europa genera 310.000 empleos directos y 2,2 millones indirectos. Cuenta con unos 500 centros de producción repartidos en veintidós Estados miembros y contribuye con aproximadamente 80.000 millones de euros al PIB de la UE. Estas cifras corresponden a un sector considerado esencial para la economía de la UE y su autonomía estratégica19.
El sector, además, afronta una crisis estructural: caída de producción, exceso de capacidad global, altos precios energéticos, costes crecientes de carbono y competencia desleal de importaciones. Además, el cierre de la ruta tradicional de fabricación de acero de los altos hornos para alcanzar los objetivos climáticos podría destruir 150.000 empleos directos para 203020.
En la actualidad, la producción regional de acero todavía cubre el 90% del consumo actual del continente, pero la situación es más preocupante para el aluminio y el níquel, donde la producción nacional cubre solo el 46% y el 25% de la demanda europea. La transición a una economía verde exigirá cantidades significativas de acero, particularmente en infraestructura de energía renovable como turbinas eólicas y paneles solares. El acero representa más del 80% del material necesario para producir una turbina eólica y se estima que solo la energía eólica marina necesitará alrededor de 25 millones de toneladas de acero, principalmente chapas de acero21.
El riesgo de desindustrialización en Europa nunca ha sido más evidente que en la actualidad. La situación crítica de la industria siderúrgica pone en jaque a todas las cadenas de valor clave como la automoción, la eólica, y por supuesto, al sector de la defensa. Axel Eggert, director general de la Asociación Europea del Acero (EUROFER), ha definido la situación como «explosiva» ya que, si no se toman medidas, Europa se convertirá inevitablemente en un «museo industrial impulsado por tecnologías limpias chinas y estadounidenses».
Para 2026, se prevé un deterioro significativo del contexto económico para la industria siderúrgica. Los principales desafíos identificados para el acero de la UE son22:
- Exceso de capacidad mundial (600 Mt/año, equivalente al 275% de la capacidad de la UE, subirá al 350% en 2026).
- Altos precios de la electricidad en la UE, que afectan especialmente a la producción en hornos de arco eléctrico (EAF).
- Aumento de los costes del carbono por el fin gradual de las asignaciones gratuitas del ETS.
- Nuevas exigencias regulatorias y futuras inversiones tecnológicas.
Los actuales derechos antidumping y antisubvenciones de la UE no están logrando contrarrestar el aumento de las importaciones que llegan de todas partes del mundo, y los mercados están colapsando. Las importaciones baratas están sustituyendo a los productos europeos. Como resultado, los fabricantes europeos están reduciendo la producción con el consiguiente despido de trabajadores. En este nuevo panorama, Europa debe cambiar de estrategia si quiere salvar a su industria siderúrgica, imprescindible para su economía y su autonomía estratégica23.
La situación es tan crítica que la Comisión Europea ha introducido una serie de iniciativas para evitar que la industria siderúrgica de la UE se hunda y para que permanezca en territorio europeo tras la expiración de las salvaguardias en junio de 2026.
La Comisión Europea presentó en enero de 2025 su Brújula de la Competitividad, una hoja de ruta para reducir la brecha industrial con EE.UU. y China. El plan reconoce la vulnerabilidad de sectores intensivos en energía —como el acero, los metales y la química— y plantea medidas específicas para garantizar su viabilidad en el marco de la transición hacia la descarbonización y los objetivos de cero emisiones en 2050.
En febrero de 2025, la Comisión Europea presentó el Pacto Industrial Limpio y Plan de Acción para una Energía Asequible, en el que se reconoce la importancia estratégica de las industrias de gran consumo energético y ha identificado correctamente los problemas que deben abordarse. Sin embargo, para el sector siderúrgico las medidas propuestas no eran lo suficientemente radicales o urgentes como para revertir el colapso de una de las industrias más estratégicas de Europa y salvaguardar los empleos de calidad, garantizando al mismo tiempo una transición justa.
El 4 de marzo de 2025 Ursula von der Leyen estableció un Diálogo Estratégico sobre el Acero, en el que convocó a los principales líderes de esta industria europea, a los interlocutores sociales y a las partes interesadas. Fruto de este interés en alcanzar una solución para el sector siderúrgico, la Comisión Europea presentó el Plan de Acción para el Acero24 en marzo de este año.
Este plan supone un giro hacia un mayor apoyo a la industria, combinando sostenibilidad y competitividad. Para la UE este plan abre una oportunidad crucial de recuperar inversiones estratégicas en descarbonización, reforzar la protección frente a importaciones desleales y asegurar la viabilidad a largo plazo de su tejido industrial.
El plan de acción de seis pilares de la UE también aborda los costos de la energía, la prevención de la fuga de carbono, la protección de la capacidad industrial, el reciclaje de metales y la protección del empleo. Todo ello proporcionando apoyo a la inversión y fomentando el proteccionismo. Con este plan, la Comisión pretende abordar la urgencia y la disposición para hacer frente a los desafíos estructurales del sector siderúrgico.
En particular, la Comisión ha establecido un plan para implementar un Banco de Descarbonización Industrial de 100.000 millones de euros (108.000 millones de dólares) y una subasta piloto de 1.000 millones de euros en 2025, destinada a la electrificación y la producción de acero con bajas emisiones de carbono.
La Comisión sitúa el «acero verde» en el centro de la estrategia europea de metales. El Green Steel for Europe establece vías de descarbonización de la fabricación de acero para 2030 y 2050, basadas en una combinación de tecnologías inteligentes y utilización directa del carbono para alcanzar los objetivos de reducción de emisiones de la fabricación de acero de la UE.
Esta estrategia se basa en cambiar los altos hornos de carbón por hornos eléctricos e hidrógeno. Con esta transformación, las emisiones de la industria siderúrgica pueden reducirse hasta en un 95%. Al quemar hidrógeno en lugar de carbón o gas, el subproducto producido es vapor de agua en lugar de CO2. También se pretende aumentar el uso de chatarra reciclada y apoyarse en gran medida en la energía eólica y solar para abaratar la factura eléctrica de las siderúrgicas. Se trata de un giro ambicioso, que reformula el acero como un símbolo dual de soberanía y sostenibilidad.
Además, la Comisión establecerá nuevas normas que dicten el uso de contenido reciclado en sectores tradicionalmente dependientes del acero. Esto forma parte de los esfuerzos para acelerar la creación de una economía circular. En consonancia con esta estrategia para desarrollar la economía circular de la UE, se propone la aplicación de una medida comercial para garantizar una disponibilidad suficiente de chatarra en la UE y reconocer el valor estratégico.
Con el respaldo de la creciente demanda de la producción de defensa, las inversiones en energías renovables junto con la protección regulatoria, se espera que la producción de acero crudo de la UE crezca aproximadamente un 2% anual hasta 203025.
Desafíos de la descarbonización de la industria siderúrgica
A pesar de los esfuerzos para avanzar en la descarbonización de la industria siderúrgica, no son pocas las dudas que asaltan a este sector. El riesgo de desindustrialización sigue latente, y la industria necesita que la UE garantice unas condiciones de competencia equitativas26.
La Agencia Internacional de Energía establece que, a nivel mundial, el acero produce el 7% de las emisiones mundiales de GEI, que suponen unos 3.500 millones de toneladas al año, principalmente del procesamiento del hierro —el principal insumo para la fabricación de acero— que contribuye al 70% de las emisiones. Esto se debe a que se necesitan inmensas cantidades de calor y, por extensión, de energía para fundir el metal en los altos hornos. El otro 30% de las emisiones correspondientes a la producción mundial de acero proviene de hornos de arco eléctrico que utilizan chatarra de acero como insumo. A medida que la demanda de acero aumente hasta un 30% para 2050, la industria debe continuar produciendo acero primario, ya que el reciclaje de chatarra de acero por sí solo no puede satisfacer esta demanda27. En la Unión Europea, la industria siderúrgica es responsable de alrededor del 5% de las emisiones28. El 60% de la producción de acero de la UE se produce en altos hornos en donde se emplea gas para la producción de arrabio.
Se estima que, para cumplir con los objetivos climáticos, el sector siderúrgico debe reducir las emisiones en un 75%, pasando de los 3.000 Mt de CO2 actuales a 780 Mt de en 2050. Para cumplir estos objetivos climáticos, durante las próximas décadas, será necesario ampliar significativamente el ámbito de aplicación de las tecnologías de bajas emisiones en el sector. Además, esto deberá ocurrir al mismo tiempo que se incrementa la producción, dado el crecimiento de la demanda mundial de acero29.
Los costes energéticos siguen siendo el principal factor que determina la competitividad de la industria metalúrgica. En el sector de la metalurgia y la siderurgia, los costes energéticos representan una proporción mayor de los costes de producción que en otros sectores. Tras la invasión de Ucrania, los costes energéticos suponen el 80% de los costes totales de fabricación de los productores europeos de acero30.
A corto plazo, la reducción de las emisiones de carbono puede lograrse mejorando la eficiencia energética y de materiales. La eficiencia energética incluye actividades relacionadas con el aumento de la electrificación del proceso de fabricación de acero, el uso de electricidad procedente de fuentes renovables y la reducción del consumo de carbón, que, a nivel mundial, actualmente cubre casi el 75% de la demanda energética del sector, mientras que la electricidad representa menos del 10%31. Con estas proporciones, la electrificación baja en carbono es una de las opciones más fáciles de alcanzar en la descarbonización del sector en un escenario de cero emisiones netas. Las estimaciones de la AIE sugieren un aumento del consumo de electricidad en el sector siderúrgico de aproximadamente cinco puntos porcentuales cada año hasta 2030, para acelerar la descarbonización.
Al mismo tiempo, la eficiencia de los materiales implica aumentar el rendimiento de la fabricación de acero y productos de acero, introducir estructuras aligeradas, prolongar la vida útil de los edificios e infraestructuras y promover la reutilización directa del acero sin fundición.
En este contexto, la producción de acero verde está emergiendo como una tendencia transformadora con profundas ramificaciones económicas y ambientales. Mientras que los productores europeos y asiáticos están comenzando a fomentar el acero bajo en carbono, el mercado estadounidense se está quedando atrás en la adopción de este tipo de iniciativas ecológicas.
Más del 50% de la producción de acero en la UE aún se basa en el proceso tradicional de alto horno-convertidor de oxígeno (BF-BOF) que utiliza carbón. La mayoría de los altos hornos son antiguos y deberán ser renovados o desmantelados antes de 2035, por lo que es necesario tomar una decisión32. Antes de esta fecha se debe iniciar el despliegue de la fabricación de acero mediante la reducción directa del hierro basada en hidrógeno (HDRI)-EAF y tomar las decisiones de inversión en la década actual33. Esta tecnología tiene una capacidad de reducir hasta un 95% las emisiones de carbono potencial de mitigación, en comparación con el 20% que se puede alcanzar con la ruta de fabricación de altos hornos optimizadas, incluso con captura de carbono34.
Con estos condicionantes, en un escenario optimista, según la OIA y la UE se puede lograr un acero de emisiones casi nulas a escala mediante el uso de tecnologías ambiciosas e innovadoras. Sin embargo, también es necesario la colaboración entre los compradores de acero, los productores y las empresas que proporcionan tecnologías habilitadoras. Para apoyar esta transición energética, la UE ha decidido apostar por la aplicación del Mecanismo de Ajuste en Frontera del Carbono (CBAM, por sus siglas en inglés), mediante el cual, en 2026 se expulsará del mercado de la UE a aquellos importadores de acero que utilicen los altos hornos con horno de oxígeno para su producción. De esta forma las acerías eléctricas, que tienen cuatro veces menos emisiones, obtendrán una ventaja competitiva.
Sin embargo, a pesar del convencimiento que muestra la UE por avanzar en la descarbonización para salvar al sector siderúrgico, existen barreras significativas en el proceso de producción de acero verde. En primer lugar, las instalaciones de producción de hierro y acero son costosas y están diseñadas para durar mucho tiempo, lo que complica su reemplazo35.
Además, no toda la tecnología necesaria para producir acero de emisiones casi nulas está disponible comercialmente hoy en día. Algunos métodos aún se encuentran en las etapas iniciales de desarrollo y no están preparados para su implementación a gran escala. Una vía para lograr emisiones cercanas a cero en la producción de acero implica electrificar procesos clave, como, por ejemplo, el empleo de hidrógeno en la reducción directa de hierro. Sin embargo, esta transición requiere fuentes de energía renovables que aún no se han escalado para satisfacer tales demandas.
La opción de fomentar el uso de la energía nuclear para abaratar los costes de electricidad no parece que esté descartada, al menos para algunos países. La tercera era de la energía nuclear también puede desempeñar un papel importante en la descarbonización del sector siderúrgico. Polonia, por ejemplo, está avanzando en sus planes para construir la primera planta de energía nuclear del país, con un contrato final que se concluirá este año. La electricidad generada en las centrales nucleares se puede utilizar para alimentar hornos de arco eléctrico directamente o producir hidrógeno36.
El objetivo de la UE de convertirse en una economía circular para 2050 también es relevante para establecer una industria siderúrgica circular y baja en carbono. En la práctica, esto implica sustituir la mayor cantidad posible de mineral de hierro como recurso por chatarra de hierro. El acero tiene la ventaja de ser uno de los materiales más reciclados del mundo. Su capacidad de ser reutilizado indefinidamente convierte al acero en una opción más sostenible a largo plazo, especialmente si se combina con tecnologías de producción eficiente y energías limpias. Sin embargo, las exportaciones de chatarra ferrosa de la UE se han duplicado en los últimos años alcanzando los 19,43 millones de toneladas en 2021. Esto equivale a alrededor del 20% de la chatarra generada en la UE37. Un insumo necesario para la industria siderúrgica y que, sin embargo, sale de sus fronteras. La chatarra deberá ser considerada como un recurso estratégico para fomentar su reciclado dentro de la UE.
Aunque gran parte de la discusión sobre el enfoque del acero verde se centra en el hidrógeno limpio, la tecnología también depende del mineral de hierro de una determinada calidad y pureza (denominado grado DR) y que, actualmente, representa solo el 5% del suministro total de mineral de hierro a nivel mundial, lo que crea oportunidades de expansión de productores existentes como Australia, Canadá, Brasil y Guinea, así como de nuevos participantes. China está desempeñando el papel de liderazgo entre los inversores extranjeros en muchos de estos proyectos de mineral de hierro de grado DR38.
De momento, la UE, al contrario que Reino Unido y Canadá no ha incluido al hierro en la lista de materiales estratégicos. Estados Unidos tampoco lo ha incluido ya que considera que el suministro de mineral de hierro es adecuado. La industria siderúrgica estadounidense depende más de la chatarra para la producción de acero mediante horno eléctrico y, por lo tanto, tiene menos necesidad de mineral de hierro primario.
Para solventar los desafíos que plantea el acero verde, las empresas están llevando a cabo alianzas estratégicas para la obtención del hierro de calidad DR. Por ejemplo, Fortescue (grupo minero australiano) y la empresa siderúrgica estatal China Baowu lideran la revolución del acero verde a través de una asociación pionera en descarbonización.. Fortescue, el cuarto mayor proveedor de mineral de hierro del mundo, ha unido fuerzas con China Baowu, el mayor fabricante de acero del mundo, para desarrollar tecnologías innovadoras de producción de hierro verde. Esta colaboración tiene como objetivo aprovechar recursos y experiencia compartidos para superar los desafíos de producir acero verde. En vista de estas asociaciones, la UE tendrá que emprender acciones semejantes si quiere garantizar un suministro seguro y sostenible de hierro para el acero verde39.
El sector de la defensa, clave para el futuro de la industria siderúrgica de la UE
Las aleaciones de acero desempeñan un papel importante en las industrias aeroespacial y de defensa debido a sus propiedades excepcionales, como la alta resistencia, la durabilidad y la capacidad de soportar condiciones extremas. El acero inoxidable, el acero martensítico, el acero blindado y el acero de baja aleación (HSLA) de alta resistencia son algunas de las aleaciones de acero utilizadas en estas industrias.
Mejorar las capacidades militares nacionales se ha convertido en un objetivo central para los gobiernos de la UE, con el fin de asegurar la soberanía, proteger los intereses nacionales y garantizar la preparación en un mundo cada vez más volátil.
Después de décadas de reducción gradual del despliegue militar, los países de la UE afrontan una nueva era de rearme. En este contexto, la Comisión ha reconocido la importancia estratégica de la industria siderúrgica europea para la soberanía, la seguridad y la competitividad de la UE40.
La situación geopolítica actual exige que Europa actúe con rapidez y decisión, como enfatizó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en su presentación del plan «ReArm Europe», destinado a movilizar hasta 800.000 millones de euros para inversiones en defensa mediante el desbloqueo de nuevos mecanismos financieros.
El acero sigue siendo una piedra angular de la industria de defensa, por lo que la UE está reforzando las medidas de protección de la industria del acero a medida que el bloque intensifica sus capacidades de defensa. El Libro Blanco sobre la defensa europea, presentado en marzo de 2025, establece que las cadenas de valor o capacidades de fabricación existentes en las industrias tradicionales de la UE, como la automoción, el acero, el aluminio o la química, pueden encontrar nuevas oportunidades al reutilizar y abastecer una base industrial de defensa cada vez mayor41.
Y como la apuesta de la UE para rescatar el sector del acero está basado en la descarbonización, se puede afirmar que «la descarbonización de la industria siderúrgica es ahora una parte clave de la estrategia de defensa de la UE», con el consiguiente traslado de riesgos y oportunidades de ambas partes de esta simbiosis.
La colaboración entre el sector de la defensa y el sector privado será fundamental para lograr este objetivo. Cuando los gobiernos y la industria establecen alianzas eficaces, se puede crear una dinámica beneficiosa para todos, imprescindible para agilizar el desarrollo de sistemas de defensa resilientes, adaptables y modernos, diseñados para abordar las futuras amenazas derivadas del complejo panorama geoestratégico mundial.
El principal problema es cómo llevarlo a cabo. En primer lugar, es necesario fomentar la financiación para llevar a cabo los proyectos de defensa. Para ello, la UE ha puesto a disposición de los gobiernos una serie de mecanismos, como el Instrumento de Acción de Seguridad para Europa, que permite a la Comisión recaudar fondos en los mercados de capitales para prestar a los Estados miembros destinados a proyectos de defensa, así como la activación de la cláusula de salvaguardia del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que permite a los países aumentar los presupuestos militares sin infringir las normas de déficit de la UE42.
Por otro lado, el sector de la defensa no es ajeno a su compromiso de reducción de gases de efecto invernadero y, por lo tanto, la descarbonización de la industria siderúrgica puede encontrar un apoyo si se aplica la adquisición de defensa verde. Este enfoque se encuentra en evolución dentro del sector de la defensa y consiste en integrar consideraciones ambientales en el proceso de adquisición de equipos, bienes y servicios militares43. Y aquí es donde la industria siderúrgica puede encontrar el apoyo necesario del sector de la defensa para otorgar confianza mutua entre los inversores de ambos sectores.
Un ejemplo claro de cómo alinear la resolución de los problemas de la industria del acero con los intereses de defensa es el planteado en la nueva estrategia industrial de defensa del Reino Unido Defence Industrial Strategy. Making Defence an Engine for Growth, presentada a principios de septiembre de 2025, que coloca al acero en el centro de la seguridad nacional. Por primera vez, las reformas de adquisiciones permitirán al Ministerio de Defensa (MOD) priorizar a los productores nacionales de acero, marcando un punto de inflexión44.
Conclusiones
El Plan de Acción Europeo del Acero y los Metales, publicado el 19 de marzo de 2025, representa la estrategia más completa de la UE hasta la fecha para apoyar a la industria siderúrgica. Esta industria se enfrenta a múltiples amenazas existenciales: el exceso de capacidad china, los elevados costes energéticos y la sombra amenazante de los nuevos aranceles estadounidenses. Además, al ser intensiva en carbono, la industria del acero está sometida a una presión creciente para que lleve a cabo la descarbonización, lo que genera una gran incertidumbre entre los inversores.
La UE apuesta por la descarbonización del sector mediante la producción de acero bajo en carbono, utilizando energía renovable más barata producida en el seno de la Unión, así como hidrógeno y chatarra reciclada localmente. Sin embargo, la descarbonización no debe conducir a la desindustrialización, y es necesario que la UE garantice unas condiciones de competencia equitativas.
El acero es una industria de base estratégica, esencial para la transición energética, soberanía industrial y para la seguridad y la defensa. Es necesario que la UE actúe urgentemente para salvar este sector estratégico. El impulso a la industria de defensa de la UE supone una garantía para que el sector del acero reciba el apoyo necesario para su supervivencia. La inversión a realizar para descarbonizar el sector es importante y el tiempo no juega a favor en el complejo panorama geopolítico y económico global.
La UE necesita una industria siderúrgica europea fuerte para garantizar su autonomía estratégica. Un eventual fracaso en la transformación verde del sector siderúrgico europeo generaría una serie de consecuencias negativas no solo para la economía, sino también para la defensa: aumentaría la dependencia de las importaciones, se incrementaría el déficit comercial de productos de acero, existiría una mayor vulnerabilidad ante interrupciones en los mercados globales y surgirían dificultades para cubrir la demanda interna. Todo ello haría inviable la autonomía estratégica de la UE.
Para ello, se necesita una integración vertical entre los gobiernos, el sector público, el sector privado sin dejar a un lado la educación y el fomento de la investigación. Solo así se conseguirá crear un ecosistema una industrialización de Europa acorde con los intereses comunes a los estados miembros para garantizar su autonomía estratégica y cumplir con sus objetivos climáticos.
Mar Hidalgo García
Analista Principal de IEEE
Las ideas contenidas en estos artículos son responsabilidad de sus autores, sin que reflejen necesariamente el pensamiento del CESEDEN o del Ministerio de Defensa.
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La industria siderúrgica en la UE en la encrucijada: la descarbonización y el sector de la defensa como solución
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The EU steel industry at a crossroads: decarbonisation and the defence sector as a solution
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