IEEE. La internacionalización de la economía china: implicaciones sobre el multilateralismo contemporáneo

Iniciativa de la Franja y la Ruta

12 dic 2025

IEEE. La internacionalización de la economía china: implicaciones sobre el multilateralismo contemporáneo

Maria Samper Serra. Graduada en el Doble Grado de Relaciones Internacionales, Sociología y Experto en Desarrollo. Estudiante del Máster en Economía Internacional y Desarrollo. Universidad Complutense de Madrid

Introducción

Las relaciones económicas exteriores de la región asiática nos sitúan ante una nueva realidad internacional condicionada en gran medida por la compleja y singular inserción que presenta China no solamente en la economía mundial, sino en la propia sociedad internacional. De hecho, no resulta incongruente que la orientación que está tomando y la posición que está ostentando el país en la realidad internacional planteen grandes interrogantes acerca de las dinámicas regidoras de la misma, llevándonos a preguntarnos si las lógicas que creíamos dominantes están dirigiéndose a su extinción o bien a su reconfiguración. Es decir, ¿nos encontramos ante un cambio de paradigma en la esfera internacional? ¿Supone la internacionalización de la economía china una amenaza a la hegemonía estadounidense? ¿Se ha convertido China en una nueva potencia imperialista? ¿Pretende acaso China con su internacionalización erigirse como hegemón? En definitiva, ¿podemos atribuir la internacionalización china a una voluntad expansionista o bien a la búsqueda de un desarrollo interno pero orientado al exterior?

A fin de tratar de acercarnos a una respuesta para dichas preguntas abordaremos en primer lugar la particularidad del modelo chino y por ende de los pilares sobre los que se asienta su internacionalización. Así, se analizará en qué consiste el sino-capitalismo, cómo se despliega la expansión comercial, productiva y financiera de China, qué impacto está teniendo en los países en desarrollo y qué hay detrás de la internacionalización de su divisa. Finalmente, se reflexionará sobre las implicaciones de estos fenómenos en la realidad multilateral. De tal forma, se tratará de comprender qué supone su irrupción en el contexto internacional en términos de interdependencias de bloques, cooperación internacional, imperialismo y la posibilidad de un nuevo orden mundial.

La particularidad del desarrollo internacionalizado chino
Qué es el sino-capitalismo

Para entender el fenómeno de la internacionalización china no es posible dejar de lado la estructura y el modus operandi institucional del país, pues esta arquitectura condiciona fuertemente las políticas que implementa y la forma en que orienta su mirada exterior. Para dar sentido al rol que China está asumiendo en la sociedad internacional cabe considerar el concepto de “sino-capitalismo”, que vendría a ser la combinación de “influencias liberales globalizadas con estrategias desarrollistas asiáticas”1, conformando una suerte de “capitalismo de red”2.

De esta suerte, la concatenación de una globalización focalizada con un proceso de acumulación de capital basado en la red empresarial pero guiado por el Estado es lo que está dando forma al proceso de desarrollo que China está viviendo en la actualidad, erigiéndose como un latecomer que, no obstante, ha conseguido alcanzar una posición de relevancia económica –y no solo– parangonable a Estados Unidos, su principal rival y a la vez, su principal socio comercial.

La inserción comercial de China: el binomio productivo-financiero

Precisamente, este rápido y colosal ascenso de China en la economía mundial es fruto de una estrategia de desarrollo basada en el afianzamiento de su proyección exterior desde los años 20003, focalizada en la industrialización orientada a la exportación. A esto se suma un contexto macroeconómico nacional en que su demanda interna se caracteriza por el peso de la inversión en comparación con el consumo de los hogares, fruto de cifras de ahorro que superan el 40% del PIB4.

De esta forma, el potenciamiento del sector industrial que vino de la mano de las reformas económicas de finales del siglo pasado le permitió convertirse en un foco de exportaciones manufactureras –actualmente cuenta con el 14% de la cuota mundial de exportación de mercancías5. Y no solo eso, sino que se está produciendo un importante esfuerzo porque dichas exportaciones cuenten con cada vez mayor complejidad tecnológica.

Cuenta corriente de China (1995-2024) en millones de USD
Gráfico 1. Cuenta corriente de China (1995-2024) en millones de USD
Fuente: Elaboración propia a partir de datos del FMI6

Exportaciones chinas por grado de complejidad (2023)
Gráfico 2. Exportaciones chinas por grado de complejidad (2023)7
Fuente: Índice de Complejidad Económica de Harvard (2025)

Este impulso industrial orientado al exterior se traduce en una apertura externa del 37%8, una magnitud nada desdeñable considerando el tamaño de la economía del país, cuyo PIB asciende a cifras de 19 billones de dólares9, situándose a la cabeza mundial, superada únicamente por Estados Unidos.

Para más inri, en este escenario, a raíz del grueso de la cuota mundial cooptada, generando cada vez más dependencias hacia sus productos por parte del resto de países10, China se erige como exportadora neta. Este rasgo nos remite necesariamente al núcleo del comercio: el binomio productivo-financiero. El motivo reside en que el superávit comercial que presenta la cuenta corriente de su balanza de pagos la sitúa como un actor capaz de financiar al resto del mundo vía cuenta financiera, otorgándole un rol crucial en el contexto internacional, que se evidencia con el papel más proactivo que ha adquirido en el exterior con la llegada de Xi Jinping11.

Efectivamente, dentro de la dimensión financiera china está cobrando gran importancia la partida de IED (Inversión Extranjera Directa), especialmente dirigida a países en desarrollo1213, que llega a superar los flujos recibidos por el propio país y que la sitúan en el top 3 de países inversores en IED14.

Cabe señalar que estos flujos se emiten en dos direcciones fundamentales para la estrategia de desarrollo china. En primer lugar, la construcción de infraestructuras, encabezada originariamente por las SOEs (empresas estatales) bajo iniciativa del gobierno, con una cada vez mayor presencia, no obstante, de las empresas privadas. Un ejemplo clave es la Ruta de la Seda del siglo XXI, es decir, la Iniciativa de la Franja y la Ruta (One Belt One Road Initiative – OBOR) lanzada por China en 201315.

Iniciativa de la Franja y la Ruta
Mapa 1. Iniciativa de la Franja y la Ruta16
Fuente: Ventura (2023), Global Finance

Otra parte de esta IED se dirige a la conformación de cadenas de valor, precisamente gracias al desarrollo productivo chino de los últimos años. Así, la complejización de su producción y con ello de las mercancías que exporta le ha permitido un upgrading en las cadenas de valor, ocupando ahora una posición de generadora de mayor valor añadido, llegando a situarse como líder de dichas cadenas, especialmente aquellas relacionadas con el sector manufacturero y, con especial interés, en el sector tecnológico. Además, el auge de las empresas transnacionales, principales vectores del comercio internacional –muchas de las cuales de origen chino–, habría permitido apuntalar esta práctica.

De esta forma, si se consulta la cesta importadora china por origen de las importaciones, se aprecia que el grueso más importante se realiza a los países de su entorno, aquellos originarios de la OBOR17, actuando así China ya no solo como fábrica mundial, como suele considerársela, sino como eje vertebrador de la producción regional y, progresivamente, de la producción mundial.

Todos estos elementos se entretejen, posibilitando a China un fortalecimiento de su mercado externo, con socios comerciales estratégicos tanto regionales como internacionales, y una red de países que le proporcionan los insumos necesarios para su producción de mayor valor añadido.

Cesta importadora china por origen de las importaciones (2023)
Gráfico 3 Cesta importadora china por origen de las importaciones (2023)18
Fuente: Índice de Complejidad Económica de Harvard (2025)

China y el desarrollo

Por supuesto, esta canalización de su superávit ha hecho surgir diferentes interrogantes: ¿lo está usando como herramienta financiera, apostando por invertir en activos como las infraestructuras de la OBOR o bien como arma geopolítica?

En definitiva, ¿serían los efectos de spillover en aquellos países receptores de su IED y las cadenas de valor una consecuencia “no intencionada” de la reubicación de China en la economía mundial? ¿O bien, en realidad, esta capacidad de financiar al exterior se utiliza como una estrategia apoyada en la realpolitk para generar nuevos espacios de influencia bajo una aspiración neocolonial?

Lo cierto es que resulta congruente pensar que el peso y relevancia de China en el comercio internacional y la producción global han terminado por generar efectos positivos en su entorno así como en otras latitudes, creando oportunidades dentro de la nueva división internacional del trabajo, con transferencias de know how, la mentada construcción de infraestructuras –proveedora de aumentos de productividad– y, en definitiva, la posibilidad de encontrar espacio en un nuevo mercado de gran tamaño, el mercado chino19.

De hecho, el auge de China en el comercio internacional se ha dado paralelamente a una mejora de los términos de intercambio para el resto de países en desarrollo20, fomentado por la mencionada creciente importación de insumos de estos países por parte de China, que favorecería un aumento en el grueso del flujo monetario derivado de sus exportaciones. En esta línea, se alega que la (re)primarización21 de estos países estaría más relacionada con una falta de capacidad de inversión dirigida hacia el fortalecimiento de su tejido productivo que con un efecto castrante producido por la expansión china. Así, estos hechos nos llevarían a rechazar la tesis del efecto “crowding-out”, es decir, a la tesis que afirma que el peso ganado por China en la economía internacional habría desplazado y estrechado las oportunidades de desarrollo del resto de países en desarrollo.

Sin duda, el rápido crecimiento económico experimentado por China en las pasadas décadas, llevando a un proceso de transformación productiva, habría permitido que países con estructuras productivas centradas en el sector primario encontrasen un espacio para apuntar hacia el mismo recorrido. Sin embargo, a pesar de que gran parte de las inversiones chinas se dirigen hacia el sector manufacturero, fruto de la diseminación y descomposición internacional de los procesos productivos y la aparición de las cadenas de valor, China también dedica gran parte de la inversión al sector extractivo22. Este hecho contribuiría, en cambio, a perpetuar la especialización productiva de los países en desarrollo a los sectores con menor valor añadido, relegándolos una vez más a los eslabones más bajos de las cadenas globales de valor, en paralelo, precisamente, al upgrading chino.

Esto coadyuvaría, por ende, a las tesis del “under-cutting23, al dirigirse ahora hacia estos países menos avezados en la “carrera” del desarrollo la búsqueda de la reducción de costes de producción, estrategia que habrían llevado a cabo los países occidentales en primera instancia durante la expansión del modo de producción capitalista, bajo lógicas de “fábrica desplazada”24.

Así, no resulta tan sencillo desechar la tesis del efecto “crowding-out”, o al menos, sin apuntar matices. En este sentido, por ende, quizás sería acertado considerar que el tipo de inversión realizada por China depende del papel que ocupe cada destino de su IED –en ocasiones bajo el nombre de Zona económica especial para China–, dentro de la nueva estrategia de desarrollo china, de modo que habría regiones que proporcionarían los insumos básicos (energía, materias primas), como sería el caso latinoamericano, mientras que otras se ocuparían de la provisión de insumos intermedios en el sector manufacturero, como sería el caso africano, conformándose así en torno a China una división internacional(izada) del trabajo funcional a sus necesidades productivas.

Cesta importadora china por producto (2023)
Gráfico 4. Cesta importadora china por producto (2023)25
Fuente: Índice de Complejidad Económica de Harvard (2025)

¿La internacionalización del renminbi26 como proceso disruptivo o como estrategia de desarrollo interno?

Más allá de la dimensión comercial, productiva y financiera, es fundamental atender a la internacionalización china en términos monetarios. En este sentido, la internacionalización del renminbi que el gobierno chino está impulsando plantea también interrogantes sobre cuáles son las pretensiones del país sino-capitalista detrás de esta orientación monetaria que la ha llevado a tejer lazos con instituciones de todo el mundo –desde centros financieros globales a bancos centrales– para asegurar que su moneda tenga una presencia mundial.

¿Se trata de un elemento más de su estrategia de desarrollo, que la lleva a ansiar menor dependencia del dólar y con ello de su equilibrio de cristal con Estados Unidos? ¿O bien de la voluntad de crear un nuevo sistema monetario, sea para ejercer de contrapeso al dólar, sea para sustituir al actual sistema heredero del posbélico Bretton Woods?

Por un lado, teniendo en cuenta la trayectoria histórica que condujo a la creación del patrón dólar-oro, basado en la existencia de un vacío de poder fruto de la destrucción causada por la Segunda Guerra Mundial y una reconstrucción de la institucionalidad internacional por parte de las potencias vencedoras, es evidente que el contexto es diferente. La arquitectura internacional actual, tanto económica como política, sigue profundamente dominada por la esfera capitalista capitaneada por Estados Unidos, de modo que resulta difícil hablar de un vacío de poder. Asimismo, si bien China está creando sus propias instituciones, como sería el caso de su propio Banco de Desarrollo, resulta arduo considerar esta iniciativa como una tentativa de sustituir o de imponer un sistema monetario –con sus extensiones– en el globo, tal y como hizo en su momento Estados Unidos.

Aun así, esto no impide que numerosos países vean el renminbi como una potencial divisa de reserva, como alternativa al dominante y omnipresente dólar, que, con todo, sigue imperando como moneda mundial. De hecho, en los últimos años el renminbi está experimentando un continuado, si bien progresivo, incremento en el peso que representa como divisa en las reservas globales, así como en el porcentaje de transacciones internacionales.

Monedas de reservas más usadas (miles de millones USD, 2021)
Gráfico 5. Monedas de reservas más usadas (miles de millones USD, 2021)27
Fuente: Marín, El Orden Mundial (2022)

Por otro lado, la forma de llevarlo a cabo también es diversa al proceso de consolidación del patrón dólar-oro: frente a una utilización, por parte de Estados Unidos, del multilateralismo para crear un sistema monetario internacional que respaldase su proceso de acumulación y la legitimase como potencia, China está empleando sus propios instrumentos, manteniendo el control de su moneda, con medidas como el RQFII, para protegerla frente a los vaivenes internacionales a fin de no enturbiar su dirigido proceso de acumulación. Es decir, está tratando de huir de la excesiva financiarización a la que se le suele acusar de estar sometiéndose, evitando los flujos calientes de dinero que podrían entorpecer la vía de internacionalización controlada que está propulsando.

Es más, si bien, acorde con su dirigismo, está promoviendo acuerdos con bancos internacionales e instituciones financieras para asegurar una progresiva pero comedida internacionalización de su moneda, no cabe olvidar que el inicio de la internacionalización del renminbi surge, a finales de los años 9028, de la espontaneidad, a manos de los empresarios chinos que comerciaban allende sus fronteras, llevando consigo e insertando en otros países su moneda. Así, el inicio del fenómeno y posteriormente su expansión no estarían vinculados con una pretensión impositiva de cara a la conformación de un orden internacional a medida, sino de la propia dinámica comercial que necesariamente se ha ido globalizando, forzando, con el aumento de las transacciones, la globalización de la moneda empleada para las mismas.

La idiosincrasia de la internacionalización china como reflejo del Modelo de la Edad de Oro con tinte sino-capitalista

De esta forma, tal y como plantea Stiglitz respecto a la necesaria diferenciación de globalización y Consenso de Washington29 y remitiéndonos también a la distinción que propone Dic Lo entre globalización e imperialismo capitalista30, sería acertado concluir que, en realidad, China ha conseguido utilizar la globalización a su propio favor, encontrando su propio camino, en línea con el largoplacismo que caracteriza a sus estrategias y políticas. Esto se debe, por supuesto, a que la inserción china en la economía internacional se ha dado apoyándose en la singularidad de su modelo sino-capitalista, un modelo que cuenta con gran adaptabilidad y flexibilidad, manteniendo así “a raya” las presiones de la expansión polarizada del modo de producción capitalista. Se habría, por ende, sumado a aquellas dinámicas del capitalismo mundial que la habrían favorecido para su propio proyecto de desarrollo, como muestra la forma en que está llevando a cabo la internacionalización de su moneda, empleando la arquitectura financiera internacional pero bajo sus propias lógicas, como sería el caso de la experimentación local.

En definitiva, podría decirse que todo esto nos lleva más bien a situar la internacionalización de China en la economía mundial, tanto en términos productivos, como comerciales, como monetario-financieros, dentro de un proceso de desarrollo cercano a un Modelo de la Edad de Oro31, en que China no estaría más que construyendo su propio desarrollo bajo lógicas similares a las de los países capitalistas a mediados del siglo XX, con la voluntad de disminuir el sobre ahorro y ampliar el consumo y el gasto público en busca de un Estado de Bienestar sui generis. Un modelo por supuesto asentado en una variante de capitalismo coordinado, con todo lo que esto implica en términos de articulación entre Estado y empresa fruto del reacoplamiento entre ambos actores en vistas de una globalización estratégica, con un fuerte dirigismo estatal propio de un Estado desarrollista a la asiática no incompatible con las dinámicas capitalistas que necesariamente ejercen influencia en el proceso de acumulación chino, que, sin embargo, sigue muy arraigado a su propia particularidad. En resumen: “El sino-capitalismo consiste en gran medida en instituciones mixtas e híbridas, inspiradas en elementos del Occidente liberal, de la Asia desarrollista, de la planificación central socialista y elementos tanto modernos como históricos de China”32.

De esta suerte, volviendo a la pregunta inicial, diríamos que por todo lo expuesto la internacionalización china se asentaría más sobre una estrategia de desarrollo interno con orientación exterior, acoplándose a las nuevas dinámicas auspiciadas por el proceso de globalización que lleva décadas avanzando incesantemente.

A tal efecto, operando como una medida necesaria de su proceso de desarrollo, China estaría llevando a cabo una estrategia de decoupling33 a fin de reducir su dependencia con las estructuras occidentales, como el Sistema de Bretton Woods, moldeado ad hoc bajo las necesidades de Estados Unidos –extensibles a la UE, por la subordinación que, a pesar de su defensa de una autonomía estratégica34, presenta respecto a la potencia capitalista, como demuestra su apología del derisking35, más que de un verdadero decoupling, ante las amenazas estadounidenses para mantenerla dentro de su área de influencia, a una distancia preventiva de China. Y, por supuesto, respecto al equilibrio frágil que mantienen ambos países en el plano comercial, con un déficit estadounidense cubierto por un superávit chino.

Estas cuestiones podrían relacionarse a su vez con el Dilema de Triffin36, si bien de manera ampliada, más allá del sistema financiero. Es decir, China personificaría la contradicción entre las necesidades nacionales y las necesidades del sistema económico internacional: un país que, frente a la inercia del sistema internacional, dominado por el capitalismo global, consigue llevar adelante un proyecto de desarrollo nacional que, si bien ha precisado en –numerosas– ocasiones del seguimiento de lógicas capitalistas, sigue arraigado a las particularidades propias de su modelo coordinado, y lo más relevante, a sus propias necesidades e intereses.

La implicaciones de la internacionalización china en el equilibrio internacional

Esto nos lleva forzosamente a plantearnos hacia dónde se encamina la sociedad internacional, al intuirse un cambio en la misma, y a proponernos interrogantes tales como: ¿es posible la internacionalización sin tener ansias de hegemonía ni de erigirse como una potencia imperialista? ¿Nos dirigimos hacia una sociedad internacional bipolar? ¿Puede el ascenso de China generar una suerte de sistema-mundo37 paralelo dentro de una supuesta bipolaridad? De acuerdo con lo expuesto a lo largo del ensayo, la respuesta a la primera pregunta podría o bien debería ser un sí. Sin embargo, cabría matizar en mayor medida el particular caso chino, con el fin de responder a las dos preguntas siguientes.

Podríamos concluir que China no pretende una expansión imperialista o al menos del talante que nos es conocido por la propia experiencia histórica occidental –en el caso europeo dentro de su colonialismo y en el caso estadounidense, de su neocolonialismo. Sin embargo, es fundamental no subestimar el juego de poder que plantea la irrupción y disrupción de China en el orden internacional globalizado e interdependiente38 en que vivimos.

Dicho orden parece abocado desde los últimos años a una crisis del multilateralismo. Por un lado, de la mano de las rupturas y conflictos que se generan por parte de las potencias dominantes del orden hegemónico, con discursos como los planteados por Trump, en que se aboga por un nacionalismo que busca seguir su propio camino ajeno a la jurisdicción internacional y al entramado institucional construido durante décadas, que, si bien con sus fallos y no pocos abusos de poder, consigue englobar cada vez a más países.

Por otro lado, en línea con el rol de China, de la mano del auge de nuevas potencias emergentes –generalmente ejemplificados a través de los BRICS–, potencias que plantan cara al orden establecido. En definitiva, el surgimiento de un multilateralismo contestatario que busca encontrar un espacio para su propia cosmovisión, empujando por conseguir más poder en la sociedad internacional, tanto en términos económicos como políticos.

Esto nos remite, a fin de cuentas, a considerar que en el sistema internacional no es suficiente el poder material (militar, económico) para contar con la hegemonía, sino que las ideas (valores) y las normas (instituciones) son elementos fundamentales para alcanzarla y conservarla. Así, se aprecia que China tiene gran peso económico, pero las ideas y las normas que rigen el funcionamiento del sistema, tanto en términos de relaciones internacionales, como en relación con la dinámica económica internacional, siguen alineadas con Estados Unidos y la Unión Europea.

Es por ello que cabe analizar en detalle el núcleo de influencia que el desarrollo internacionalizado de China está provocando. Dentro del contexto internacional de multilateralismo contestatario planteado, no es baladí pensar que la potencia asiática, aun no pretendiendo imponerse hegemónicamente, en su intento de reducir la dependencia que la ata a Estados Unidos, sí está construyendo un orden, una suerte de órbita, que actúa como polo contestatario del canónico bloque “capitalista” u “occidental” conformado por Estados Unidos y Europa. En definitiva, con su búsqueda de realizar un decoupling, habría terminado por generar un nuevo sistema-mundo que se erigiría como un rival al sistema-mundo dominado por Occidente y que, en su seno, perpetuaría ciertas dinámicas que podrían generar reminiscencias neocoloniales.

En este sentido, tendríamos un bloque hegemónico que consigue imponer sus reglas al conjunto de la sociedad internacional, frente a un bloque contestatario liderado por China, que, ante la percepción de una coherencia normativa39, llevaría a China a querer, para su desarrollo autocentrado40, generar su propia red institucional y normativa, a fin de conseguir alineación entre los tres planos del poder (material, ideas/ valores y normas/ instituciones).

De esta forma, más que pensar en el dicotómico debate tradicionalista en Relaciones Internacionales entre realismo y liberalismo, sería necesario tomar una aproximación más sutil: comprender que la sociedad internacional se caracteriza por ser un orden interdependiente, en que, consecuentemente, la lógica de la “coopetición” (competición + cooperación) aboca a los países a regirse por un realismo –que es prácticamente inherente a la naturaleza de un Estado-nación– muy matizado.

El binomio China-Estados Unidos41 es el perfecto ejemplo: la interdependencia entre China y Estados Unidos y sus respectivos bloques les aboca a esta dinámica “coopetitiva”: se ven obligadas a cooperar, como muestran los acuerdos bilaterales entre las potencias y la simbiótica relación que mantienen en términos de balanza de pagos, en que uno sustenta al otro, al tiempo que, por sus diferencias (geo)políticas y la pujanza económica de ambas en un mercado que, si bien internacionalizado, tiene sus límites, no pueden evitar “competir”, como demostrarían las guerras comerciales.

Así, nos encontramos en un contexto internacional en que la “amistad peligrosa” entre Estados Unidos y China nos enfrenta a escenarios complejos, con múltiples aristas. El mensaje de felicitación de Xi Jinping ante la victoria electoral de Trump que aboga por una fructuosa relación entre potencias, a fin de conseguir un desarrollo mutuamente beneficioso se contrapone con la estrategia Made in China 202542, en la cual China pretende alzarse como líder tecnológico global, desplazando a Estados Unidos de dicho podio, y con las propias políticas de Trump, que –como avanzábamos– abogan por la imposición de aranceles a quienes no cooperen con Estados Unidos, sino que prefieran alinearse con China, con acercamientos como los que se están dando por parte de España, quizás en el seno de las estrategias de derisking o autonomía estratégica tan típicamente europeas.

Conclusiones

En definitiva, el análisis de la internacionalización china, desde un plano comercial, productivo y monetario-financiero, nos muestra que la potencia asiática se está abriendo paso como un nuevo gigante político-económico, causando una notable disrupción en el orden internacional tal y como lo conocíamos, avivando el multilateralismo contestario y oponiéndose con ello a la hegemonía consolidada por el bloque occidental.

Así, no solo está coadyuvando a una reorganización y sobre todo generación de las cadenas globales de valor, erigiéndose como un centro neurálgico de las mismas, especialmente de cariz regional, sino que está actuando como un actor fundamental en los procesos de desarrollo de otras regiones en las que su inversión tanto pública como privada adquiere notorias dimensiones, como sería el caso de Latinoamérica y, sobre todo, de África.

Al mismo tiempo, está consiguiendo que su moneda experimente una internacionalización cada vez mayor, fruto de los acuerdos llevados a cabo entre el gobierno y numerosas instituciones monetario-financieras a lo largo del globo y, por supuesto, dada la gran presencia comercial de China, que impulsa a la utilización de su moneda para las transacciones económicas pertinentes. De este modo, el renminbi está empezando a contar entre aquellas divisas más empleadas como reservas mundiales, convirtiéndose en una alternativa al tradicional dinero mundial como podrían ser el dólar o el euro.

Todos estos procesos, en realidad, se están dando de la mano de la voluntad de China de impulsar su propio desarrollo interno, bajo las lógicas de su particular modelo sino-capitalista, que, alineado con el denominado Modelo de la Edad de Oro, habría permitido el acoplamiento a dinámicas capitalistas funcionales a dicho desarrollo sin dejar de ejercer un control y dirigismo estatal propios de su modelo coordinado.

Estos elementos habrían conducido, por ende, al fortalecimiento de China como potencia alternativa, adquiriendo, si bien no necesariamente de manera concienzuda e intencionada, ciertos tintes imperialistas, reproduciendo así patrones propios de países expansionistas como lo fueron Estados Unidos y el Viejo Continente en su momento, dando pie a un incipiente sistema-mundo contestatario con el orden establecido.

Para cerrar el presente ensayo es inevitable no plantear una última pregunta: dentro de esta interdependencia y de una crisis del multilateralismo, ¿terminará cada uno de los bloques detentando su propia hegemonía, fracturando el mundo en dos, a modo de Guerra Fría 2.0? Lamentablemente, debemos consolarnos con la mera formulación de la pregunta, pues la respuesta tan solo nos la ofrecerá el futuro.

Maria Samper Serra
Graduada en el Doble Grado de Relaciones Internacionales, Sociología y Experto en Desarrollo
Estudiante del Máster en Economía Internacional y Desarrollo
Universidad Complutense de Madrid

Las ideas contenidas en estos artículos son responsabilidad de sus autores, sin que reflejen necesariamente el pensamiento del CESEDEN o del Ministerio de Defensa.

[1]MCNALLY, Cristopher A., “Internationalization: A Study in Sino-Capitalism”, International Politics, 52 (6), 2015, https://link.springer.com/article/10.1057/ip.2015.15
[2](ibid.).
[3]Recordemos que China se adhiere a la OMC en 2001, consolidándose como una potencia exportadora a raíz de la crisis de 2008, como se observa en el Gráfico 1.
[4]Banco Mundial, “Ahorro Bruto (% del PIB) – China”, Grupo Banco Mundial, https://datos.bancomundial.org/indicador/NY.GNS.ICTR.ZS?end=2023&locations=CN&start=1982&view=chart
[5]UNCTAD, “Merchandise: Total trade and share, annual”, UNCTADstat, https://unctadstat.unctad.org/datacentre/dataviewer/US.TradeMerchTotal, 2025.
[6]FMI, “Balance of Payments (BOP)”, IMF Data, 2025, https://data.imf.org/en/Data-Explorer?datasetUrn=IMF.STA:BOP(21.0.0)
[7]Harvard University, “What did China export in 2023?”, Atlas of Economic Complexity, 2025, https://atlas.hks.harvard.edu/explore/treemap?exporter=country-156&colorBy=complexity
[8]Banco Mundial, “Comercio (% del PIB) – China”, Grupo Banco Mundial, 2025, https://datos.bancomundial.org/indicator/NE.TRD.GNFS.ZS?locations=CN
[9]FMI, “Gross domestic product (GDP), Current Prices - China”, IMF Data, 2025, https://data.imf.org/en/Data-Explorer?datasetUrn=IMF.RES:WEO(6.0.0)&INDICATOR=NGDP_R
[10]VÁZQUEZ ROJO, J, “Fortalezas y límites de la economía china en su inserción en el orden internacional”, Sociología Histórica, 11(2), pp. 107-132, 2021, https://revistas.um.es/sh/article/view/485891
[11](Ibid.)
[12]PAUS, Eva, “La inversión extranjera directa de China en América Latina”, En ICEI (coord.): Claves de la Economía Mundial 2011, ICEX, Madrid, 2011.
[13]SHEN, Xiaofang, “Private Chinese Investment in Africa: Myths and Realities”, Development Policy Review, 33:1, pp. 83-106, 2015, https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/dpr.12093?casa_token=nIM6Wv3HzwAAAAAA%3AXFewNnStSVZuegB8WZvnxPMi0RFYSI9_fhs21WpTsC7rZzXejxTdxcoUI3vlGs3AAHJ7ONpL6qlm7jnl
[14]LO, Dic, “Developing or Under-developing? Implications of China’s ‘Going out’ for Late Development”, SOAS Department of Economics Working Paper No. 198, London: SOAS, University of London, 2016, https://ideas.repec.org/p/soa/wpaper/198.html
[15]Se trata de una iniciativa comercial-productiva que busca la promoción de ciertas rutas comerciales por tierra y por mar, siguiendo con la antigua ruta de la seda, acompañándola de inversiones en infraestructura. Con ello, se busca articular todos los territorios que se sitúan entre Europa y China, tejiendo así conexiones entre Europa, Asia, Oriente Medio y África.
[16]VENTURA, Luca, “China, 10 years of One Belt One Road”, Global Finance, 2 de noviembre de 2023, https://gfmag.com/economics-policy-regulation/china-10-years-of-one-belt-one-road/
[17]La iniciativa china ha ido experimentando un proceso de ampliación desde su creación en 2013, incluyendo ya no solo países miembros de la ASEAN sino también de otras zonas geográficas, como sería el caso de países europeos.
[18]Harvard University, “Where did China import All Products from in 2023?”, Atlas of Economic Complexity, 2025, https://atlas.hks.harvard.edu/explore/treemap?exporter=group-1&view=markets&importer=country-156
[19]LAI, Hongyi, "The Rationale and effects of China's Belt and Road initiative: Reducing vulnerabilities in domestic political economy." China’s Big Power Ambition under Xi Jinping, pp. 118-135, Routledge, 2021, https://www.taylorfrancis.com/chapters/edit/10.4324/9781003198871-8/rationale-effects-china-belt-road-initiative-reducing-vulnerabilities-domestic-political-economy-hongyi-lai
[20]LO, Dic, “Developing or Under-developing? Implications of China’s ‘Going out’ for Late Development”, SOAS Department of Economics Working Paper No. 198, London: SOAS, University of London,2016, https://ideas.repec.org/p/soa/wpaper/198.html
[21]Con “reprimarización” nos referimos a la vuelta a la apuesta por la especialización en el sector primario con orientación exportadora, modelo económico clásico en los países en vías de desarrollo, como serían los latinoamericanos y los africanos.
[22]PÉREZ LUDEÑA, Miguel, “Chinese Investments in Latin America: Opportunities for Growth and Diversification”, Production Development Working Paper Series, 208, CEPAL, 2017, https://ideas.repec.org/p/ecr/col026/41134.html
[23]Se entiende por under-cutting el fenómeno por el cual se rebajarían los estándares salariales del mundo en desarrollo fruto de los bajos costes que presenta China en esta área.
[24]WALLERSTEIN, Immanuel, “Capítulo 5. El sistema-mundo moderno en crisis: bifurcación, caos y opciones”, Análisis de sistema-mundo. Una introducción, pp. 104-122. S. XXI: México, 2005.
[25]Harvard University, “What did China import in 2023?”, Atlas of Economic Complexity, 2025, https://atlas.hks.harvard.edu/explore/treemap?exporter=group-1&importer=country-156
[26]Cabe señalar que tiende a usarse renminbi para referirse al nombre de la divisa, mientras que yuan se aplicaría al nombre de la moneda, es decir, a su dimensión interna (nacional).
[27]MARÍN, José Luís, “Las monedas de reserva más usadas del mundo”, El Orden Mundial, 5 de octubre de 2022, https://elordenmundial.com/mapas-y-graficos/las-monedas-de-reserva-mas-usadas-en-el-mundo/
[28]MCNALLY, Cristopher A., “Internationalization: A Study in Sino-Capitalism”, International Politics, 52 (6), 2015, https://link.springer.com/article/10.1057/ip.2015.15
[29]STIGLITZ, Joseph E., “Desarrollo, más allá del crecimiento del PIB”, Íconos, (13), pp. 72-86, 2002, https://www.redalyc.org/pdf/509/50901309.pdf
[30]LO, Dic, “Developing or Under-developing? Implications of China’s ‘Going out’ for Late Development”, SOAS Department of Economics Working Paper No. 198, London: SOAS, University of London,2016, https://ideas.repec.org/p/soa/wpaper/198.html
[31]LO, Dic, “China Confronts the Great Recession: ‘Rebalancing’ Neoliberalism, or Else?”, En Arestis, P. y Sawyer, M.: Emerging Economies During and After the Great Recession, International Papers in Political Economy, pp. 232-269, 2016, https://link.springer.com/chapter/10.1057/9781137485557_7
[32]MCNALLY, Cristopher A., “Internationalization: A Study in Sino-Capitalism”, International Politics, 52 (6), 2015, https://link.springer.com/article/10.1057/ip.2015.15
[33]Con decoupling nos referimos al desacoplamiento entre bloques con el fin de reducir la dependencia entre ambos.
[34]Parlamento Europeo, “EU strategic autonomy 2013-2023. From concept to capacity”, EU strategic autonomy monitor, 2022, https://www.europarl.europa.eu/RegData/etudes/BRIE/2022/733589/EPRS_BRI(2022)733589_EN.pdf
[35]Con derisking nos referimos a la estrategia que está implementando la UE en los últimos años. Esta tiene por objetivo, más que un desacoplamiento per se, la búsqueda de reducir los riesgos asociados a dependencias exteriores, priorizando así sectores estratégicos en los que invertir y tratando de diversificar acuerdos comerciales.
[36]El Dilema de Triffin hace referencia a la situación de conflicto que se genera entre los intereses que tienen los países en corto plazo frente a los objetivos del sistema financiero-comercial en un largo plazo.
[37]Se toma el concepto de sistema-mundo siguiendo la línea teórica de Immanuel Wallerstein.
[38]KEOHANE, Robert O. y NYE, Joseph S., “Power and interdependence”, Survival, 15(4), pp. 158-165, 1973, https://www.tandfonline.com/doi/pdf/10.1080/00396337308441409
[39]Con coherencia normativa se hace referencia a la consideración de que las normas e instituciones internacionales se encuentran alineadas pero no estarían en consonancia con el actor –o en este caso, el otro actor, China– que ostenta el poder material.
[40]Se recoge el término acuñado por el economista del desarrollo Samir Amin. Este concepto hace referencia a un tipo de desarrollo en que el propio país pone sus necesidades y prioridades en un primer plano, tratando de evitar o desvincular situaciones de dependencia respecto a las dinámicas de la economía mundial y sus actores dominantes.
[41]XUETONG, Yan, “Bipolar Rivalry in the Early Digital Age”, The Chinese Journal of International Politics, Volume 13, Issue 3, Autumn 2020, 313–341, https://doi.org/10.1093/cjip/poaa007Finaldelformulario
[42]Consejo de Estado de China, “Aviso del Consejo de Estado sobre la emisión de Made in China 2025”, 2015, https://www.gov.cn/zhengce/content/2015-05/19/content_9784.htm
    • La internacionalización de la economía china: implicaciones sobre el multilateralismo contemporáneo

    • The internationalization of the Chinese economy: implications on contemporary multilateralism