IEEE. La guerra de Ucrania en 2025. Lo que los campos de batalla nos están enseñando

El “Cinturón de fortalezas” de Donetsk

15 oct 2025

IEEE. La guerra de Ucrania en 2025. Lo que los campos de batalla nos están enseñando

Ignacio Fuente Cobo. Analista Principal IEEE (CESEDEN)

Introducción. El Teatro de Operaciones de Ucrania en 2025

Ucrania es un país dividido en 24 Óblasts, una región autónoma de Crimea y la ciudad especial de Kiev. Como resultado de la invasión rusa y acciones militares previas, Rusia se anexionó Crimea en 2014 y en 2022 anunció la anexión de cuatro Óblasts más: Donetsk, Luhansk, Zaporiyia y Jersón. Aunque no los controla completamente, Rusia reconoce formalmente estos territorios como suyos, algo que no aceptan ni Ucrania ni la comunidad internacional.

A finales de 2024, la guerra en Ucrania se encontraba en su tercer año desde que comenzase la invasión rusa en febrero del 2022, sin que se atisbase ningún indicio de que se pudiera concluir pronto. La zona más caliente seguía siendo la misma desde que comenzara la guerra en 2014. Se trata de la cuenca hullera de Donetsk o Donbás, que del lado ucraniano incluye los óblasts de Donetsk y Luhansk. Rusia ocupa las capitales regionales y su principal objetivo estratégico es ocupar la totalidad del Donbás, aunque para ello tenga que pagar un precio militar y político muy alto.

En el Donbás están teniendo la mayoría de las grandes batallas no solo de esta guerra, sino del siglo XXI. Estas batallas se están desarrollando principalmente en las ciudades, mientras los contendientes emplean el campo abierto para maniobrar. Ciudades donde se han desarrollado o están desarrollando grandes batallas como Bajmut, Avdiivka o, en estos momentos, Pokrovsk son lugares con un denominador común: su importancia logística, además del importante valor simbólico que tienen para los ucranianos como símbolos de resistencia. Hasta su caída en mayo de 2023 - tras más de nueve meses de combates -, Bajmut tuvo importancia esencialmente como principal nudo logístico de la parte nororiental del Donbás; de ahí que su toma se considerara crítica por parte de Rusia, a pesar de que ello le supuso un coste tan brutal en vidas humanas que fue llamado “la picadora de carne”. Esa misma importancia nodal la tuvieron sucesivamente Avdiivka, tomada en febrero de 2024 y Pokrovsk convertida en 2025 en el centro de las operaciones militares, al ser el principal nudo logístico de las fuerzas ucranianas al oeste de Donetsk. No obstante, tras el avance ruso a lo largo del año y la ferocidad de los combates, ha quedado parcialmente rodeada perdiendo parte de su relevancia logística.

Algo similar está ocurriendo con Kostiantynivka, una ciudad situada algo más al norte de Pokrovsk, también rodeada y convertida en campo de batalla. Durante estos años de guerra, la ciudad ha sido clave para mantener unida la defensa del sector central del frente y permitir transferir fuerzas entre el suroeste y el noreste del Óblasts de Donetsk, de manera que los refuerzos al frente de Pokrovsk llegaban desde Slovyansk y Kramatorsk a través de Kostiantynivka. Estas ciudades forman el llamado “Cinturón de fortalezas” de la provincia de Donetsk. Se trata de una línea fuertemente fortificada a lo largo de unos 50 kilómetros en la dirección norte-sur, la cual se apoya en las grandes ciudades principales de Slovyansk, Kramatorsk y Kostiantynivka1.

El 'Cinturón de fortalezas' de Donetsk
El “Cinturón de fortalezas” de Donetsk Fuente: elaboración propia a partir de ISW.https://storymaps.arcgis.com/stories/36a7f6a6f5a9448496de641cf64bd375

Pero el centro de gravedad de las operaciones militares en estos momentos es la ciudad fortaleza de Pokrovsk que se ha convertido en uno de los frentes más activos y sangrientos de la guerra, con concentraciones importantes de tropas rusas y ucranianas y donde la defensa tiene ventaja táctica. Su importancia radica en que es un nudo logístico crucial, con la intersección de autopistas y vías ferroviarias que conectan ciudades importantes en el interior del Óblast de Donetsk, lo que facilita el suministro y la movilidad de las tropas ucranianas en la zona. Pokrovsk también es el último bastión defensivo ucraniano en el centro-oeste de Donetsk, clave para limitar los avances rusos hacia otras ciudades ucranianas como Kramatorsk y Sloviansk.

Desde un punto de vista operacional, su control permitiría a Rusia consolidar el dominio sobre gran parte del Donbás y abrir el camino para ofensivas más profundas hacia el interior de Ucrania, lo que colocaría a su ejército en una situación militar crítica. La caída de Pokrovsk, además de su impacto simbólico, tendría un valor operativo significativo, ya que liberaría tropas rusas para futuros avances en la región. De ahí que, la resistencia ucraniana esté siendo crucial para ralentizar y frustrar la ofensiva rusa en esta zona crítica.

Más al sur, en Zaporiyia, los rusos no han ocupado ni la región entera, ni su capital. Zaporiyia que juega un papel fundamental como centro de mantenimiento y reparación del material militar ucraniano, por la ubicación de multitud de fábricas, muchas bajo tierra e infraestructuras difíciles de destruir.

En lo que respecta a Jersón, liberada por las fuerzas ucranianas en la contraofensiva de 2022, los rusos mantienen unos 30.000 soldados tras la línea del Dniéper, desde donde continúan realizando ataques con drones y bombardeos sobre las infraestructuras de la ciudad. Sin embargo, gran parte del Óblast de Jersón, incluidas localidades como Nueva Kajovka y otras, permanecen bajo control ruso, con un área ocupada oficialmente estimada en un 73% en 2025.

En general, la situación se ha estabilizado en esta parte del sur del frente, aunque en los combates de pequeña intensidad son frecuentes. Rusia busca consolidar su control reforzando sus posiciones con fortificaciones y defensa activa, mientras Ucrania intenta desgastar y recuperar territorio en esta área estratégica del sur ucraniano, aunque no ha conseguido avanzar desde Jersón hacia Crimea, lo que era fundamental para cortar el corredor terrestre ruso y aislar la península ocupada desde 2014. Esta península de Crimea sigue siendo relevante por su carácter simbólico y por su valor operativo, si bien Rusia ya no la usa tanto como plataforma para ataques terrestres, al haber concluido rutas ferroviarias alternativas que permiten abastecer sus fuerzas sin cruzar la península ni el puente de Crimea2.

Los rusos mantienen la iniciativa

Durante el 2024, las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa se habían mantenido siempre a la ofensiva, pero con objetivos limitados y un enfoque prudente para limitar sus pérdidas. Los rusos parecían haberse adaptado a las exigencias de la guerra moderna y, con la caída de Avdiivka en febrero, consiguieron su quinta victoria en apenas dos años (después de Mariupol, Sievierodonetsk, Lisichansk y Bajmut). La acción ofensiva no alcanzó su punto culminante con la conquista de Avdiivka, sino que mantuvo su avance sin detención. Para ello, las fuerzas rusas adoptaron el procedimiento de rotar las tropas dentro de sus unidades de combate en lugar de una rotación clásica de las unidades al completo, lo que les permitía asegurar un impulso ofensivo continuado. No obstante, los avances de las tropas rusas en la región del Donbás eran marginales, debido al creciente empleo de los drones que habían pasado a convertirse en el elemento diferenciador de los campos de batalla, lo que parecía ser un indicador de que la ofensiva rusa podría terminar en el estancamiento.

En cualquier caso, a finales de 2024, el mando ruso parecía optimista en cuanto al desarrollo favorable de la guerra, ya que, desde el fracaso de la ofensiva ucraniana de junio de 2023, su ejército tenía la iniciativa en todas las áreas principales del frente y avanzaba lentamente sin detenerse en el este. Utilizando una táctica tipo “salami”, con avances mínimos pero acumulativos de sus tropas, los rusos habían sido capaces de mantener su potencial ofensivo, e incluso incrementarlo, a pesar de las enormes pérdidas sufridas.

A medida que avanzaba la guerra, el ejército ruso se había fortalecido en número de efectivos y armamento, de manera que, si en marzo de 2022 tenía en la zona de operaciones 190.000 soldados y 2.800 carros de combate, a principios de 2025 contaba con 500.000 soldados entre personal regular, movilizados y voluntarios en el teatro ucraniano, y continuaba desplegando entre 1.500 y 2.000 carros de combate operativos, aunque usando en su mayoría modelos antiguos debido a las pérdidas acumuladas3. Además, el suministro de munición de artillería, municiones merodeadoras y misiles balísticos de Irán y Corea del Norte, le permitían reforzar su capacidad de combate, lo que acentuaba su ventaja militar. Además, su estrategia militar de desgaste, que consistía en maximizar el número de bajas enemigas, aun asumiendo un número propio incluso mayor, era algo que Rusia con su mayor población y recursos económicos y militares podía permitirse, pero Ucrania no.

En el mismo sentido y durante los años precedentes, Moscú había adaptado su economía al esfuerzo de guerra lo que limitaba los sacrificios que exigía a su población. Con un gasto militar total que representaba un tercio de su presupuesto nacional, un crecimiento del PIB del 4,1 % en el 2024 y la inflación contenida en menos del 10 %4, Rusia parecía ser capaz de atender las necesidades de su población y abastecer simultáneamente de personal y material a sus fuerzas armadas. En estas condiciones, Moscú entendía que podía apoyarse en su mayor potencial humano y material para desangrar a Ucrania hasta la rendición. Moscú no parecía tener ninguna urgencia para negociar, al menos mientras pudiera mantener el ritmo de las operaciones y sobrevivir al embargo y al apoyo occidental a Kiev.

Esta postura de “comodidad estratégica” se puso de manifiesto en las negociaciones de paz de Estambul, en mayo de 2025, cuando el negociador ruso Vladimir Medinski se dirigió de una manera tan pragmática como cínica a sus interlocutores ucranianos diciéndoles: “No queremos la guerra, pero estamos listos a luchar durante uno, dos, tres años, el tiempo que sea necesario. Combatimos contra Suecia veintiún años entre 1700 y 1721, bajo Pedro el Grande. ¿Cuánto tiempo están ustedes dispuestos a luchar?”5.

En el mismo sentido, en un discurso pronunciado el 14 de junio de 20246, el Presidente ruso Vladimir Putin expuso su disposición a considerar un alto el fuego, pero solo si se cumplían una serie de duras condiciones para Ucrania; estas eran: en primer lugar, el reconocimiento de la soberanía rusa sobre Crimea y las regiones de Donetsk, Luhansk, Jersón y Zaporiyia, - además de Crimea -, lo que incluía la retirada total de las tropas ucranianas de estos territorios anexionados por Rusia después de 2022. Moscú exigía que Ucrania aceptase las “nuevas realidades territoriales”, es decir, la anexión de estas regiones por Rusia.

En segundo lugar, Moscú exigía la neutralidad permanente de Ucrania, con renuncia explícita a integrarse en la OTAN, que debía venir acompañada de garantías de que Ucrania nunca se uniría a la alianza político-militar occidental. En tercer lugar, el fin de la ayuda militar extranjera y una importante reducción del ejército ucraniano. Adicionalmente, Rusia rechazaba cualquier despliegue militar europeo en territorio ucraniano, ni siquiera bajo la etiqueta de “fuerzas de paz”. Finalmente, el levantamiento de las sanciones económicas impuestas desde 2022, muchas de ellas provenientes de Europa, antes de considerar cualquier posibilidad de alcanzar una paz duradera.

En cuanto a las provincias de Járkov y Odesa, objeto igualmente de las aspiraciones rusas, el Presidente Putin sugirió que su estatuto debería decidirse en un futuro por referéndum, confiando en que su población mayoritariamente rusófona se decantaría por la incorporación a Rusia. En cualquier caso, el núcleo inmediato de las condiciones para un alto el fuego se centraba en la aceptación por parte de Ucrania de la incorporación a Rusia de los territorios ya ocupados y anexionados7.

Tanto Ucrania como sus aliados occidentales consideraron, desde el primer momento, inaceptables las exigencias rusas para un eventual alto el fuego, ya que la transferencia formal de soberanía supondría la aceptación de la victoria de facto rusa, a la par que una violación grave del derecho internacional y de la integridad territorial ucraniana. Kiev y la mayoría de gobiernos occidentales entendían que tales propuestas rusas equivalen a un ultimátum —no negociaciones reales— y perpetuaban la lógica de la fuerza sobre la ley internacional. Como indicase el consejero de la oficina presidencial ucraniana Mijailo Podoliak en su cuenta de la red social X, la oferta del líder del Kremlin no era una “propuesta de paz”, sino “el paquete estándar (de exigencias) del agresor que ya hemos escuchado muchas veces”8.

Pero no todo era favorable a Moscú. El optimismo ruso sobre un rápido avance especialmente en el sector central del amplio frente que se extendía por más de 1.200 kilómetros desde la frontera de Bielorrusia hasta el mar negro, resultaba exagerado. Ucrania resistía tenazmente la presión militar y, si bien sus fuerzas armadas tenían serias dificultades de movilización y, consiguientemente, pocas reservas, había sido capaz de minimizar el avance ruso con la ayuda militar occidental y un aumento exponencial de armas avanzadas como los drones.

De esta manera, a finales de 2024, el territorio ucraniano ocupado por Rusia era aproximadamente el 18,14%, lo que equivalía a unos 109,000 km² de territorio ucraniano. Ello suponía que, a pesar de la dureza de los combates que habían tenido lugar en ese año, Rusia tan sólo había conquistado 3.200 km² de territorio ucraniano, un aumento insignificante de tan sólo el 0,54% respecto al inicio de 2024, con un ritmo de avance que se había ido ralentizando hasta prácticamente detenerse en diciembre. Este control se concentraba principalmente en las regiones orientales de Ucrania, como Donetsk y Luhansk, así como partes de Jersón y Zaporiyia9.

Porcentaje de territorio ocupado por Rusia, por regiones
Porcentaje de territorio ocupado por Rusia, por regiones Fuente: elaboración propia a partir de Le Grand Continent. (2025, 9 de enero)

Pero el mayor problema de Ucrania estaba en las dificultades para el reclutamiento, la retención y la rotación de sus tropas, así como en la deficiente coordinación entre los Estados Mayores y el ejército de operaciones. Si quería recuperar el territorio en manos rusas, Ucrania necesitaba más soldados, mejor entrenamiento de sus tropas y una expectativa más realista de sus posibilidades operativas por parte de su Estado Mayor. Las estimaciones más creíbles indicaban que Kiev necesitaba reclutar a 160.000 soldados para dotar a sus aproximadamente 110 Brigadas, encuadradas en 18 Cuerpos de Ejército, de manera que pudieran alcanzar una tasa de cobertura de personal del 85%10. Con un número menor de efectivos, las posibilidades ucranianas de cubrir la totalidad del frente se reducían considerablemente, lo que suponía aceptar espacios vacíos que tenían que ser cubiertos con drones. Los Estados Unidos habían tratado de convencer a Zelensky de reducir la edad de reclutamiento de 25 a 18 años, pero el presidente ucraniano se había resistido a esta medida con la esperanza de preservar a las futuras generaciones necesarias para una eventual reconstrucción, en un país sometido a una trágica sangría demográfica11.

Pero más allá de consideraciones políticas, la realidad era más complicada. Las condiciones en el frente se habían vuelto tremendamente difíciles, con los soldados luchando durante años sin rotación, teniendo que soportar un lento pero constante avance de las fuerzas rusas y soportando enormes pérdidas, lo que actuaba como un desincentivo para inscribirse. El hastío de la guerra y la desesperación de la población ante la falta de resultados positivos en los frentes de batalla, había convertido a los reclutadores militares en personajes muy impopulares. Los videos en las redes sociales que mostraban a hombres gritando mientras eran arrastrados por oficiales que habían asaltado restaurantes y bares en busca de los que no se habían inscrito, sólo condujeron a empeorar la situación. Incluso, el anterior comandante en jefe militar de Ucrania, el popular general Valery Zaluzhnyi había denunciado públicamente en diciembre de 2023 esta situación, lo que motivó su dimisión en circunstancias sospechosas12.

El ritmo de las operaciones se intensifica

A finales de 2024, Rusia concentraba sus esfuerzos en dominar la parte sur de la región de Donetsk, una zona donde su ejército estaba logrando sus avances más significativos tras la captura de Avdiivka el 18 de febrero de 2024. El ambiente era de optimismo entre los mandos rusos, hasta el punto de que el presidente de Rusia, Vladímir Putin, en su conferencia de prensa de fin de año se atrevió a declarar “Debo decir que la situación está cambiando espectacularmente……Hay movimiento a lo largo de toda la línea del frente. Todos los días"13.

Pero las fuerzas armadas ucranianas no habían estado paradas durante esos meses invernales de menor intensidad operacional. Al contrario, los habían aprovechado para establecer fuertes posiciones defensivas de manera que, como indicara el general Christopher G. Cavoli, Comandante en Jefe del ejército norteamericano en Europa era “muy difícil imaginar el colapso de Ucrania”14.

En abril de 2025, Rusia tenía alistados entre 620.000 y 700.000 soldados en Ucrania para su ofensiva, un máximo histórico desde el inicio del conflicto15. Rusia había concentrado más de la mitad de sus fuerzas desplegadas en la línea del frente - lo que suponía más de 100.000 soldados -, a lo largo de una sección de 75 kilómetros que iba desde Chasiv Yar (la pinza norte sobre Kramatorsk) a Udatchne (la pinza sur sobre Pokrovsk). A ello, había que sumar más de 50.000 soldados rusos reubicados en la frontera de Sumy para operaciones secundarias en ese sector16.

Para llevar a cabo su ataque, el mando ruso diseñó una maniobra de decepción que consistía en realizar ataques de diversión secundarios en Kursk en el norte y en Dnipropetrovsk en el sur de la línea del frente, mientras dirigía el ataque principal al sector central, principalmente, contra las ciudades de Pokrovsk y Kostiantynivka. Rusia podía beneficiarse de su superioridad numérica para aplicar simultáneamente una presión continua en diversos puntos del frente, lo que obligaba al mando ucraniano a sobre-extender el despliegue de sus fuerzas más allá de lo razonable para una defensa efectiva. Los ataques rusos en sectores alejados del Donbás tenían aparentemente como objetivo presionar a las fuerzas ucranianas desplegadas en estas regiones, inmovilizándolas y evitando su desplazamiento hacía la ciudad de Pokrovsk en el Óblast de Donetsk donde Rusia había decidido concentrar el esfuerzo principal de la ofensiva17. Se trataba de estirar y debilitar las defensas ucranianas en múltiples frentes, para provocar la ruptura en el sector del esfuerzo principal. Este diseño operativo ruso enfatizaba la importancia de la flexibilidad doctrinal en la guerra moderna.

El mando ucraniano parecía no haber comprendido, en esos momentos previos, la estrategia operacional rusa, hasta el punto de que el presidente Volodímir Zelenski, identificó equivocadamente las regiones nororientales de las provincias de Sumy y Járkov como objetivos principales de una eventual ofensiva rusa de primavera. Más al sur, los analistas militares ucranianos identificaron un aumento de la presión en las provincias de Jersón y Zaporiyia donde estaban produciéndose intensos combates desde hacía meses y donde los rusos avanzaban lenta, pero metódicamente18.

Se pensaba que los rusos dirigirían su esfuerzo principal hacia la región ucraniana de Dnipropetrovsk de la que se encontraban a sólo seis kilómetros, para avanzar hasta el río Dniéper y cortar Ucrania en dos partes. De conseguirlo, el éxito sería no solo militar, sino también propagandístico, al ser la primera vez que las tropas rusas ponían un pie allí. Desde el punto de vista político, un control ruso sobre una parte de Dnipropetrovsk podría ser visto como una moneda de cambio útil en una futura negociación19.

Inicialmente, la ofensiva rusa se extendió por todo el frente, con el esfuerzo principal dirigido hacia la ciudad de Kurajove, una posición defensiva clave para las tropas ucranianas en el sur de Donetsk, la cual estaba ya casi en su totalidad bajo el control ruso, salvo la central eléctrica y la llamada “bolsa de Kurajove”, al sur de la ciudad donde las fuerzas ucranianas todavía resistían. La ciudad caería el cinco de enero tras casi tres meses de intensos combates20.

La batalla por Kurajove (noviembre 2024 –enero 2025)
La batalla por Kurajove (noviembre 2024 –enero 2025) Fuente: elaboración propia a partir de ISW.https://storymaps.arcgis.com/stories/36a7f6a6f5a9448496de641cf64bd375

La caída de Kurajove colocó al mando ucraniano en una situación comprometida, ya que Rusia podía dirigir su ataque hacia Pokrovsk cercándola desde el norte (vía Horlivka) y el suroeste y, una vez tomada esta ciudad, lanzar ataques directos hacia la retaguardia ucraniana donde se encuentra el “Cinturón de fortalezas” de la provincia de Donetsk.

Este cinturón defensivo resulta vital para Ucrania, al actuar como una barrera defensiva contra los avances rusos, al tiempo que sus ciudades son centros logísticos importantes para la defensa del Óblast de Donetsk. Su caída supondría una pérdida estratégica irreparable, ya que el ejército ucraniano se vería obligado a retroceder a una línea menos defendible de campos abiertos, y obstáculos naturales a lo largo de las zonas fronterizas de las provincias de Járkov y Dnipropetrovsk. No obstante, el mando ucraniano se sentía confiado en la capacidad de resistencia de este “cinturón de hierro”, ya que el fracaso de Rusia en la invasión 2022 para apoderarse de Slovyansk, y los continuos intentos durante los años siguientes para envolver el cinturón de fortalezas, demostraban el acierto de la estrategia defensiva ucraniana de apoyarse en ciudades fuertes.

Más al sur se encontraba Velyka Novosilka, otrora punto clave para la contraofensiva de Ucrania en 2023, prácticamente cercada y donde los rusos realizaban una acción ofensiva secundaria diversiva para debilitar las defensas ucranianas y obligar al mando ucraniano a distribuir los recursos defensivos. La ciudad cayó definitivamente en manos rusas a finales de enero de 2025, tras intensos combates21.

Otras áreas críticas de los ataques rusos “en todos los frentes” eran Toretsk y Chasiv Yar, sectores dónde se venían produciendo sangrientas batallas desde hacía meses. La captura de estas ciudades era parte del plan de Rusia para ocupar la región norte de Donetsk, lo que, de tener éxito, permitiría a sus fuerzas avanzar hacia Kostiantynivka y, posteriormente, la aglomeración urbana Sloviansk-Kramatorsk.

El plan de ataque a Kostiantynivka
El plan de ataque a Kostiantynivka Fuente: elaboración propia a partir de ISW.https://storymaps.arcgis.com/stories/36a7f6a6f5a9448496de641cf64bd375

Para ocupar esta aglomeración de Sloviansk-Kramatorsk, los rusos necesitan resolver previamente varias situaciones tácticas complejas en el norte de su despliegue. La primera era la captura de toda la orilla izquierda del río Oskil en la dirección de Kupiansk, desde la cual podrían avanzar hacia el sur a lo largo del río con un flanco cubierto. Aunque ya había alcanzado la orilla del río Oskil en noviembre de 2024, no habían sido capaces de expandir su avance debido a los contraataques ucranianos.

La batalla por Kupiansk(noviembre 2024 –enero 2025)
La batalla por Kupiansk(noviembre 2024 –enero 2025) Fuente: elaboración propia a partir de ISW.https://storymaps.arcgis.com/stories/36a7f6a6f5a9448496de641cf64bd375

Tras los reveses localizado en Pokrovsk y Dovropilla en agosto de2025, las fuerzas rusas continuaron avanzando lenta y progresivamente en diversos frentes, aprovechando la escasez de fuerzas defensivas ucranianas y el compromiso de sus reservas en Pokrovsk. Al oeste, progresaron a lo largo del río Dniéper en dirección a la importante ciudad de Zaporiyia la cual, al igual que Sumy en el norte, se encontró cada vez más sometida a los drones y a la artillería rusa.

Pero, donde lograron su avance más importante fue en Kupiansk a partir de finales de agosto al penetrar literalmente en la conurbación que habían perdido en septiembre de 2022, retomando el control del suburbio llamado, muy simbólicamente, Moskovska. El hecho de que los rusos hubieran perforado las defensas ucranianas en este sector, realmente no auguraba nada bueno para los ucranianos, por lo que cabe preguntarse si esta penetración en el norte no fue facilitada por el redespliegue de recursos disponibles para asistir a las contraofensivas ucranianas que estaban teniendo lugar en esas fechas alrededor de Pokrovsk.

A principios de septiembre, las fuerzas ucranianas contraatacaron logrando avances significativos en ciertas áreas, tras una serie de combates intensos. Este avance fue fruto de la rápida reacción ucraniana, una presión constante sobre las fuerzas rusas en esa zona, y una inteligente utilización de la naturaleza del terreno, para obligar a los rusos a retirarse parcialmente para preservar sus líneas y evitar ser cercados por el avance ucraniano desde Moskovska hacia las zonas colindantes a Kupiansk.

La batalla en este eje ha derivado en una lucha amplia, feroz, con combates continuos e intensos, reflejo de la dificultad de avanzar en terrenos con obstáculos naturales, sumados al despliegue y fortificación en posiciones cuidadosamente escogidas. Habrá que ver en los próximos tiempos cómo evoluciona la situación y si los ucranianos tienen reservas suficientes para oponerse a los rusos en Kupiansk.

La segunda tarea a resolver era crear una cabeza de puente en la zona de Sviatohirsk y Lyman, desde la que las fuerzas rusas pudieran avanzar hacia Sloviansk, una región cuyo control había perdido Rusia durante la contraofensiva ucraniana de 2022.

El plan de ataque a Sloviansk
El plan de ataque a Sloviansk

El tercer obstáculo para los rusos era Siversk, considerado hasta entonces la sección más estable del frente. Su toma permitiría, igualmente, a las fuerzas rusas avanzar sobre Sloviansk y Kramatorsk.

El plan de ataque a Siversk
El plan de ataque a Siversk

Otra región crítica, donde se estaban produciendo intensos combates era Kursk en el sector norte, donde las fuerzas ucranianas habían realizado una sorpresiva ofensiva en agosto de 2024 con el objetivo de distraer tropas rusas de otros frentes y capturar un territorio el interior de la federación rusa que pudiera servir a Kiev como baza negociadora en unas eventuales conversaciones de paz. En este sector, a principios de 2025, 70.000 soldados de las fuerzas regulares rusas, junto con unidades especiales como el batallón checheno “Ajmat” perteneciente a la guardia nacional de Rusia así como diez a doce mil soldados norcoreanos atacaron la cabeza de puente del saliente de Kursk desde múltiples direcciones, lo que se tradujo en la pérdida por parte de las fuerzas ucranianas del 40% de los 1,376 kilómetros cuadrados del Óblast que controlaban en su apogeo, incluyendo la ciudad de Sudzha22.

La caída definitiva de este enclave se produjo en marzo de 2025, privando a Kiev de cualquier beneficio político significativo, a la par que empeorando significativamente su situación militar en sector. La explotación de este éxito por parte del Mando ruso permitió a sus tropas entrar en la provincia ucraniana adyacente de Sumy, de manera que, en agosto de 2025, mantenían bajo ocupación unos 200 kilómetros cuadrados de la provincia de Sumy, si bien su presencia se reducía a pequeños sectores fronterizos y localidades puntuales.

Territorio ocupado por Rusia en la región ucraniana de Sumy (septiembre 2025)
Territorio ocupado por Rusia en la región ucraniana de Sumy (septiembre 2025) Fuente; Elaboración propia a partir de ISW. https://storymaps.arcgis.com/stories/36a7f6a6f5a9448496de641cf64bd375

La ofensiva rusa sobre Járkov. Mayo de 2025

Al norte del Donbás limita Járkov, la segunda ciudad más populosa de Ucrania y principal nudo logístico de la retaguardia, ya que, para abastecer al frente norte de Donetsk, es mucho más fácil y rápido el tránsito desde Járkov, que desde Poltava o Dnipró. Controlar Járkov permitiría a Rusia tener una influencia directa sobre amplias áreas estratégicas en el Óblast homónimo y facilitaría su control de rutas hacia el este y el interior del país.

El 10 de mayo, el ejército ruso lanzó una ofensiva limitada a lo largo de la frontera al norte de Járkov. Su finalidad era obligar a los ucranianos a desplegar sus reservas lejos del Donbás y, con ello, debilitar las defensas de las numerosas aglomeraciones fortificadas al oeste de Avdiivka que se encontraban sometidas a los ataques rusos. La ofensiva fue dirigida por el recientemente creado Grupo de Operaciones del Norte (SEVER) con sede en el Distrito Militar de San Petersburgo, que encuadraba los Cuerpos de Ejército 11º y 44º desplegados al sur de Belgorod. Cada uno de estos Cuerpos empeñaron una división de fusileros motorizados, a las que había que añadir elementos de apoyo del 6º Ejército de Armas Combinadas, dos Brigadas independientes de fusileros motorizados y elementos del 1º Ejército de Tanques de la Guardia, así como un número indeterminado de tropas aerotransportadas. Se trataba de una poderosa fuerza de combate de unos 40.000 soldados y 300 carros de combate23, suficiente para crear una zona de amortiguación que impidiese al ejército ucraniano llevar a cabo incursiones transfronterizas en la provincia de Belgorod. Por otra, también debía servir para inmovilizar las unidades ucranianas locales y atraer el mayor número posible de reservas ucranianas de otros sectores del frente (como ocurrió con la 92ª Brigada de Asalto, una unidad mecanizada de élite que se había distinguido en la defensa y posterior contraofensiva de Járkov de 2022), así como obligar al mando ucraniano a desplegar allí las nuevas brigadas de defensa territorial, aún en entrenamiento. Finalmente, el mando ruso buscaba colocar a Járkov dentro del alcance de la artillería rusa, con vistas a un eventual asalto posterior.

La ofensiva de Jarkpv (mayo de 2025)
La ofensiva de Jarkpv (mayo de 2025) Fuente; Elaboración propia a partir de ISW. https://storymaps.arcgis.com/stories/36a7f6a6f5a9448496de641cf64bd375

La ofensiva, que se caracterizó por los intensos combates, bombardeos y ataques con drones, formaba parte de una secuencia de operaciones sucesivas que pretendían “estirar” las reservas ucranianas al límite. Se trataba de ampliar la dinámica estratégica de la guerra, combinándola con movimientos en otros sectores como Donetsk, Luhansk y Kursk. Con esta estrategia operativa, el Mando ruso tenía la esperanza de que la falta de recursos humanos y materiales suficiente por parte de Ucrania, unido al efecto acumulativo de las diferentes ofensivas llevadas a cabo simultáneamente, llevasen, al igual que ocurrió con las ofensivas aliadas orquestadas por el mariscal francés Foch a partir de mediados de julio de 1918 durante la primera Guerra Mundial, al colapso de Ucrania.

Pero también, el carácter limitado de la ofensiva en Járkov y su simultaneidad con operaciones similares en otros sectores del frente, obedecía a razones prácticas. Buscaba responder a los problemas que planteaban los medios de detección puestos a disposición de Ucrania por los países occidentales. La información proporcionada por los satélites y, sobre todo, los numerosos drones que sobrevolaban la línea de contacto hacía prohibitiva cualquier ocultación de las concentraciones de tropas rusas próximas al frente anulando, con ello, el factor sorpresa. En las nuevas guerras de drones, los campos de batalla parecían haberse vuelto transparentes, lo que obligaba al mando ruso a desplegar menores concentraciones de tropas, pero en numerosos sectores, con la esperanza de que, si los ataques se realizaban simultáneamente, en algún punto del frente las disminuidas tropas ucranianas colapsarían.

El resultado es que Rusia avanzó en las áreas fronterizas hacia Járkov, logrando capturar varias localidades y estableciendo zonas de seguridad cercanas a la frontera rusa. Sin embargo, las fuerzas ucranianas mantuvieron una fuerte resistencia, logrando contener finalmente los avances rusos mediante rápidos contraataques en los sectores críticos. Tras varios días de violentos combares, acompañados por ataques masivos de drones y misiles rusos, especialmente concentrados en Kiev y regiones del este, la situación se fue estabilizando con la llegada de las reservas ucranianas. El balance final fue que Ucrania mantuvo las líneas defensivas y Rusia se aseguró una zona “colchón” con los territorios tomados, pero sin lograr avances decisivos hacia el interior del Óblast de Járkov.

Con el sector de Járkov estabilizado, el esfuerzo ofensivo ruso se dirigió preferentemente en las direcciones de Chasiv Yar, Pokrovsk y Lyman. También comenzaron los ataques en las zonas de Svatove hacia el río Oskil, o el avance desde el suroeste desde Ugledar hacia Ivanivka. Igualmente, la apertura, desde el 10 de mayo, de un nuevo frente en la región de Sumy, tras la expulsión de las fuerzas ucranianas de la región rusa de Kursk, formaba parte de la extensa lista de acciones ofensivas rusas que tuvieron lugar al final de la primavera.

La operación “tela de araña”. Sorpresa táctica ucraniana, de impacto estratégico limitado

Con el fin de aliviar la presión sobre el frente y, principalmente, lograr un efecto propagandístico que permitiera elevar la moral de las tropas y de la opinión pública, Ucrania llevó a cabo, el 1 de junio de 2025, un ataque audaz y simultáneo con drones contra cinco bases aéreas rusas ubicadas a más de 4.300 km de la frontera. La operación denominada “tela de araña” fue dirigida a la destrucción de los bombarderos estratégicos, utilizados para coordinar y lanzar ataques contra ciudades ucranianas. Desde el punto de vista operativo y mediático fue un rotundo éxito y así la calificaron las autoridades ucranianas que aseguraron haber dañado, o destruido, 41 aviones rusos incluyendo bombarderos estratégicos Tupolev Tu-95 y Tu-22M, un número que analistas estadounidenses redujeron a 20 aviones afectados, de los cuales 10 fueron destruidos24.

Los objetivos de la operación 'Tela de Araña'
Los objetivos de la operación “Tela de Araña" Fuente: Elaborado a partir de France 24. (2025, 2 de junio). Operation “Toile d’araignée”: un succès ukrainien inspiré de Pearl Harbor. France 24.https://www.france24.com/fr/europe/20250602-operation-toile-araignee-drone-succes-ukrainien-tupolev-pearl-harbor-guerre-invasion-impact

Lo más significativo en cuanto a la evaluación de daños, es que los efectos causados por los drones ucranianos afectaron a los bombarderos Tupolev-TU5 que, si bien no se utilizan directamente como apoyo aéreo a las tropas en el frente, son relevantes para lanzamiento de misiles a objetivo situados en el interior de Ucrania, pero sin entrar en el espacio aéreo ucraniano. Esto es debido a que, aunque Ucrania sigue siendo el objetivo de los 295 bombarderos estratégicos que todavía le quedan a Rusia, la efectividad de la defensa aérea ucraniana ha hecho que Rusia tenga que elegir cuidadosamente las rutas de vuelo de los aviones desde los que lanza los misiles. La distancia del punto de lanzamiento a la línea del frente puede llegar a los 3.500 kilómetros, normalmente dentro del espacio aéreo ruso, o sobrevolando el mar Caspio, para permanecer fuera del alcance de la defensa aérea ucraniana. Los misiles vuelan a baja altitud pegados al terreno para evitar la detención de los radares ucranianos siendo guiados por el sistema Glonass de satélites rusos hacía objetivos en el interior de Ucrania, incluyendo ciudades importantes como Kiev, Lvov u Odessa.

De ahí que la destrucción, o inutilización de un cierto número de bombarderos rusos puede haber servido, limitadamente, para hacer más segura la vida a la población ucraniana, pero sin que ello se haya traducido en una disminución de la capacidad de Rusia para lanzar su ofensiva de verano25. No hay que olvidar que Rusia dispone de otros medios para disparar sus misiles, especialmente los submarinos, por lo que la intensidad de los bombardeos no se redujo, las tropas rusas en el frente no se vieron afectadas y las ciudades ucranianas en la retaguardia tampoco quedaron a salvo.

No obstante, el hecho de que estos bombarderos estratégicos representen un elemento importante de la disuasión nuclear rusa, al estar equipados para transportar ojivas nucleares indica que, con su destrucción, los ucranianos asestaron un importante golpe a la disuasión nuclear rusa respecto a los Estados Unidos. En este sentido, la Operación "tela de araña” puede verse más como un éxito de la OTAN frente a una posible amenaza rusa, que como una ganancia significativa para Ucrania en la guerra.

En definitiva, la operación “tela de araña” tuvo un impacto mediático y psicológico importante, pero no modificó el equilibrio estratégico, u operativo, en lo que se refiere al control territorial de la zona en disputa de Ucrania, que es la condición clave de la victoria para ambos contendientes26. Está todavía por ver sí, y hasta qué punto, este tipo de operaciones potencialmente innovadoras iluminarán la forma en la que los drones serán utilizados en las guerras del fututo. En cualquier caso, la operación sirvió para demostrar que no había ningún lugar en Rusia libre de los ataques ucranianos, lo que constituye, seguramente, un presagio de cómo las operaciones con drones, en el futuro, definirán la estrategia.

El impacto estratégico de la guerra de drones

La guerra en Ucrania está poniendo de manifiesto el impacto estratégico que tiene la introducción de las nuevas tecnologías de drones en la definición de las estrategias. Durante las operaciones “tela de araña” de junio de 2025, las fuerzas ucranianas utilizaron tarjetas SIM locales dentro de territorio ruso para guiar sus drones, alcanzando objetivos ubicados muy en el interior del país27.

Hoy, ambos contendientes han adoptado la misma lógica de equipar sus drones con módems LTE que dependen de la infraestructura civil de telecomunicaciones, asegurándose el control remoto y la transmisión de video sin necesidad de enlaces satelitales o estaciones repetidoras militares. Se trata de un giro tecnológico que está redefiniendo la guerra con drones, desde el momento en que drones de crucero relativamente baratos pueden transformarse en drones de alta precisión, con transmisión de video en tiempo real y posibilidad de ejecutar cambios de trayectoria en el último instante.

La lección que se extrae es clara: los drones ya no solo vuelan sobre el terreno, sino que explotan la conectividad civil que se ha convertido en un nuevo frente híbrido de guerra. En el futuro, los sistemas de defensa aérea por capas deberán evolucionar para detectar, bloquear o aislar rápidamente las señales de sus propias redes de telecomunicaciones civiles, para evitar que los drones enemigos se beneficien de ellas.

En el caso de Rusia, el arma estrella es el Shahed 36, dron de origen iraní, pero fabricado en Rusia con el nombre de Gerán (Geranio), dado su impacto estratégico, su bajo coste (unos 20.000 euros) y su empleo de masa. Estos drones son básicos, lentos, con ojivas pequeñas, parecidos a misiles de crucero baratos. Los originales, que siguen siendo la mayoría, ni siquiera tienen GPU; no pueden tomar decisiones, solo se les programa un destino y vuelan allí.

Pero ahora está emergiendo una segunda generación de drones producida en Rusia con un coste entre 600 y 900 dólares, que son más grandes, con cargas mayores y cierta capacidad de decisión. Sus chips no son de vanguardia (8 nanómetros), pero superan en mucho a lo utilizado anteriormente. El Gerán se emplea como munición merodeadora que permanece en el aire buscando o esperando un blanco, sobre el que se lanza en picado y detona sobre él, cuando lo detecta o se le ordena.

Al ser muy lento y, por tanto, fácilmente localizable y abatible, su empleo no está en el campo de batalla, sino más bien en las ciudades de retaguardia, donde se usa en enjambre manteniéndolos sobre una ciudad a gran altura para agotar las municiones antiaéreas y luego lanzarlo en picado contra objetivos que van desde bloques de viviendas hasta fábricas, instalaciones militares, o grandes almacenes. Muchos Gerán son falsos y hasta dos tercios de los drones lanzados no llevan ojiva ni componentes avanzados; solo sirven de señuelos baratos para saturar las defensas ucranianas, Con ello, los drones verdaderos tienen más probabilidad de atravesar las defensas antiaéreas con efectos demoledores.

Forma de operar del Shahed
Forma de operar del Shahed Fuente: elaboración propia a partir de El Mundo. (2025, 24 de agosto). https://www.elmundo.es/internacional/2025/08/24/shahed-drones-armas-psicologicas-kremlin.html

Si a principios de 2025, Rusia fabricaba unos 100 Gerán al día, un año después estaban en 500 unidades cada 24 horas, con el objetivo de terminar el año fabricando 1.000 por jornada28. El elevado precio de los misiles hace inasumible su empleo contra estos drones. También, la escasez de cañones antiaéreos por parte de Ucrania, - como los antiguos, pero eficaces, Gepard alemanes de 35 mm, de los que Ucrania sólo cuenta con 250 unidades -, junto con su limitado alcance eficaz de unos 3.000 metros – lo que limita su efectividad frente a drones que vuelen alto -, ha convertido al Gerán en el arma determinante con el que el Kremlin pretenden ganar la guerra.

Más allá del impacto de la operación “tela de araña”, Ucrania se encuentra en una situación desfavorable en la batalla tecnológica de drones con Rusia que se libra, en gran medida sobre el cielo de ciudades como Kiev. El gran reto al que se enfrenta hoy Ucrania es protegerse de los enjambres cada vez más densos de drones kamikaze Gerán, que Rusia produce de forma cada vez más masiva y con mejoras constantes, que incluyen eficaces sistemas anti-interferencias como su pintura negra para reducir su visibilidad en la noche, o su mezcla con otros drones sin explosivo (señuelos) para confundir a las defensas ucranianas, También el hecho de volar a altitudes que alcanzan en ocasiones los cinco kilómetros, los hacen más difíciles de interferir al estar fuera del alcance de las armas ligeras y la artillería antiaérea cañón. El Gerán ha pasado, así, de una suma de drones de ataque, a convertirse en una arquitectura integrada ofensiva que articula logística, movilidad, saturación y engaño29.

Todos estos factores de sofisticación, combinados con la escasez de munición antiaérea a la que se enfrenta el Ejército ucraniano, ha hecho caer el nivel de interceptaciones de prácticamente el 100 % que Ucrania logró en su día hasta niveles cercanos al 80%, lo que se traduce en unos mayores ratios de impactos directos en objetivos como instalaciones de producción de armamento e infraestructuras críticas30.

La clave del éxito de los drones rusos está, seguramente, en la recuperación de una estrategia industrial “de los Urales” que no se veía desde los años cuarenta y que consiste en construir las fábricas para producir drones fuera del alcance de las armas ucranianas. Hasta épocas recientes, la mayoría de los drones usados por los rusos venían de Irán o de China, casi siempre ya ensamblados, a los que los rusos tal vez solo añadían una ojiva en la parte frontal. Dependían, por tanto, de la capacidad industrial en terceros países, para mantener el flujo de armas. Si antes Irán, los enviaba casi terminados, ahora es China quien envía componentes que los rusos ensamblan en su territorio. De esta forma, no solo logran más autonomía, sino que además aumentan el flujo, ya que siguen comprando también drones completos de Irán y China. El resultado es que han pasado de lanzar unos pocos drones al día a usar cientos en cada ataque.

Al mismo tiempo, siguen usando su abundante material soviético, principalmente artillería, para mantener la superioridad de fuegos en el campo de batalla. A medida que este stock se ha ido agotando, la baja calidad de su industria ha hecho que aumentará su dependencia en un porcentaje importante del material importado, como son los proyectiles de artillería de Corea del Norte, o los Shahed iraníes.

Hoy en día, la situación es mucho más favorable para un ejército ruso que tradicionalmente se ha identificado con una artillería que, en gran parte, ha perdido. Ello les ha obligado a innovar tomando la vieja estrategia de los Urales y aplicándola a la tecnología de drones y munición de artillería, para lo que, en estos años de guerra, Rusia ha construido múltiples instalaciones. Actualmente, la industria rusa produce unos 3 millones de proyectiles al año, además de las crecientes entregas norcoreanos desde el otoño de 202331.

Los rusos, además, coordinan estos ataques de drones con bombardeos de misiles, causando mucho más daño a la infraestructura ucraniana, incluso en zonas urbanas civiles. A esto, habría que sumar temibles las bombas planeadoras de 3 toneladas (FAB 3000), hoy por hoy no interceptables, las cuales son capaces de arrasar una línea de frente, destruyendo los puntos de apoyo fortificados ucranianos y obligando a los defensores a dispersar sus medios para no ser aplastados en un solo golpe. Los rusos serían capaces de crear, así, una tierra de nadie cambiante, donde pequeñas unidades de reconocimiento pueden avanzar poco a poco, hasta encontrar un punto débil y lanzar un asalto más tradicional.

Es demasiado pronto para decir si esta estrategia industrial y operativa funcionará, pero sí se puede afirmar que supone un giro significativo en la manera en que los rusos llevan a cabo la guerra.

Para hacer frente a este problema de avances tecnológicos e industriales rusos, los ucranianos no han tenido más remedio que adaptarse con sus propios cambios, copiando con gran éxito los diseños rusos, pero no sus tácticas. Ucrania ha apostado por la fabricación a escala industrial de drones interceptores mucho más baratos que los misiles para abatir los drones. El problema es de escala, ya que cuando las fuerzas armadas rusas lanzan 800 unidades de drones Gerán en una oleada, Ucrania necesita al menos 1,000 drones interceptores para neutralizarlos con garantías, ya que no todos los impactos resultan efectivos32. Cada interceptor cuesta alrededor de 3.000 euros lo que supone cerca de tres millones por oleada. Hasta hace poco se intentaba derribarse los drones rusos con misiles antiaéreos que podían costar más de 100,000 euros cada uno, algo que era insostenible económicamente.

El resultado es que, en la práctica, Ucrania solo puede responder con menos del 20% de lo necesario, apenas unos 160 interceptores frente a los más de 1.000 que harían falta. Esa brecha no se debe a falta de tecnología, sino a falta de financiación y capacidad industrial para fabricar un mayor número de interceptores en masa. Esta falta de simetría hace que la población rusa no sienta el peso de la guerra en la misma medida que la ucraniana, al menos hasta que Kiev pueda responder enviando también cientos o miles de drones hacia Rusia, saturando sus defensas y elevando sus costes.

A pesar de sus limitaciones logísticas, Ucrania ha mantenido los ataques con drones contra territorio ruso, incluyendo la anexionada Crimea, llegando incluso a golpear cerca de Moscú y San Petersburgo; sin embargo, la menor cantidad de recursos ha obligado al Mando ucraniano a adoptar un enfoque más selectivo. En lugar de ataques masivos, se ha centrado en ataques de precisión contra objetivos vulnerables pero críticos dentro de Rusia, en particular aquellos que apoyaban la logística militar y la infraestructura energética.

Ucrania ha podido llevar a cabo estos ataques de precisión gracias al desarrollo local de un arsenal de municiones merodeadoras, entre las que destaca el dron AN-196 Liutyi, que se ha utilizado en varias acciones contra objetivos en el interior de Rusia33. Así, por ejemplo, El 1 de julio de 2025, dos drones Liutyi penetraron 1.400 kilómetros en territorio ruso para atacar la planta electromecánica Kupol en Izhevsk, un productor clave de sistemas de defensa aérea Tor-M y drones Harpiya34.

Dados sus éxitos en los ataques contra objetivos rusos, el uso del Liutyi ucraniano ha aumentado considerablemente, aunque su tasa de producción se mantiene muy por debajo de la de drones Gerán rusos. Por consiguiente, Ucrania se ha visto obligada a mantener su estrategia de realizar ataques de precisión con estos drones avanzados, en lugar de emplearlos en bombardeos masivos como los que hace Rusia.

Está por ver sí la introducción por parte de Ucrania del nuevo misil de crucero Flamingo puede modificar esta situación. Con un alcance de aproximadamente 3.000 kilómetros y una ojiva de más de 1.000 kilogramos, el Flamingo puede alcanzar blancos dentro de Rusia, incluyendo ciudades importantes como Moscú y San Petersburgo35. Este misil representa un avance significativo para la capacidad estratégica de Ucrania, ya que no depende de la autorización externa para atacar objetivos en territorio ruso. Dado que se trata de un misil de crucero y, por tanto, relativamente lento e interceptable, su impacto en la dinámica del conflicto dependerá de la producción – que se espera aumente hasta 30 misiles diarios en un futuro próximo, y de su capacidad de lograr ataques precisos y de alto valor estratégico.

La ofensiva de verano de 2025

Tras los avances de la primavera, la conquista de la región de Donetsk constituía la prioridad absoluta del Kremlin por lo que cabía esperar una ofensiva en cualquier momento. Los objetivos principales de la ofensiva eran las ciudades de Pokrovsk Y Kostiantynivka, cuya conquista abriría el cerrojo para asaltar el cinturón de ciudades defensivas ucranianas que protegían la parte de Donetsk no ocupada por Rusia.

Objetivos principales de la ofensiva rusa de verano 2025
Objetivos principales de la ofensiva rusa de verano 2025 Fuente: Autor desconocido. (2025). Objetivos principales de la ofensiva rusa de verano 2025 [Mapa]. Basado en fuentes abiertas y composición propia.

A partir de mayo, los indicios de que la ofensiva había comenzado eran evidentes a la vista de los primeros avances territoriales significativos observándose un incremento del 41% en las operaciones de asalto en la región de Donetsk. Los ataques iban acompañados de un número cada vez mayor de drones dirigidos contra las industrias militares, aeródromos, talleres de drones, arsenales y concentraciones de tropas de Ucrania36.

Inicialmente, el mando ruso concentró su esfuerzo principal en la toma de Chasiv Yar, una ciudad de primera línea desde que su ciudad vecina, Bajmut, cayó bajo control ruso el 20 de mayo de 2023. A diferencia de la vecina Bajmut, Chasiv Yar está situada en un terreno elevado fácilmente defendible, lo que la convertía en una posición fortificada. Para el ataque final a Chasiv Yar, una ciudad que los rusos controlaban casi al 90% de la ciudad, tras más de un año de combates continuos, se optó por el envolvimiento desde el sur.

Para ello, a finales de junio de 2025, el mando ruso concentró 110.000 soldados en sus cercanías37. La ofensiva no era solo militar, sino parte de una estrategia política más amplia para influir en la dinámica de apoyo occidental a Ucrania, en unos momentos en los que, la reducción de la atención diplomática hacia negociaciones de paz entre Kiev y Moscú, facilitaba un aumento en las operaciones militares de Rusia, sin la presión inmediata para un alto el fuego.

Rusia también buscaba aprovechar acontecimientos internacionales importantes, como la cumbre de la OTAN en La Haya en junio de 2025, para disuadir a los países partidarios de Ucrania de continuar su apoyo militar y financiero, creando zonas de seguridad y consolidándose territorialmente en regiones claves, lo que debía fortalecer su posición negociadora38.

El plan de ataque a ChasivYar
El plan de ataque a ChasivYar Fuente; Elaboración propia a partir de ISW. https://storymaps.arcgis.com/stories/36a7f6a6f5a9448496de641cf64bd375

La ciudad terminó por caer el 31 de julio, proporcionando un importante éxito táctico y operacional para Rusia, dada su ubicación en una zona elevada y su relevancia a la hora de asaltar el “cinturón defensivo” de ciudades clave Kostiantynivka- Kramatorsk- Sloviansk, la columna vertebral de las defensas ucranianas en la parte de la región de Donetsk todavía bajo el control de Kiev.

Los rusos habían aprendido en Bajmut y Avdiivka, el enorme coste humano que suponían los asaltos frontales a las ciudades y habían introducido nuevas tácticas en las que tales asaltos los realizaban pequeños pelotones, a menudo sin apoyo directo de blindados. La justificación era muy simple: todo resultaba tan visible en el campo de batalla que cualquier vehículo se convertía en un blanco inmediato. Junto con estas tácticas asalto, las fuerzas rusas recuperaron también el sentido de la maniobra envolvente que tan buenos resultados les había dado en la toma de Avdiivka.

No se trataba, por tanto, de lanzar ataques masivos inmediatos, sino de provocar un aumento gradual en la cantidad y frecuencia de los asaltos en varios sectores del frente, particularmente en la región de Donetsk, teniendo como objetivos las ciudades de Kostiantynivka y Pokrovsk. Estos ataques debían ser acompañados de acciones de diversión en otros sectores del frente, principalmente las regiones fronterizas de Sumy en el norte y de Dnipropetrovsk en el sur, un Óblast cuya frontera habían alcanzado las fuerzas rusas a mediados de junio.

El fundamento de esta estrategia era sencillo y se basaba en la idea de que la línea del frente ya no estaba claramente delimitada, sino que se había convertido en discontinua. La falta de suficientes efectivos ucranianos hacía que no hubiera una línea de fortificaciones ininterrumpida, sino grandes huecos por donde intentar la infiltración. El frente se componía ahora de fortificaciones individuales, muchas veces desde edificios aislados, cuyos sectores sentido no siempre se sola voz. Por ello, más que el control de los fuegos, lo importante en esta zona era el control visual que los drones ucranianos ejercían desde el aire. Donde ese control visual no era permanente, los rusos podrían lograr penetraciones con sus tácticas de infiltración.

En el campo de las tácticas de infiltración, Rusia había innovado profundamente sus procedimientos de ataque. El alto coste humano de los asaltos masivos en las operaciones de los años anteriores, unido al hecho de que la administración Trump había empezado a proporcionar, aunque fuera gradualmente, más ayuda militar y la industria de defensa europea llevaba tres años aumentando su capacidad y entregando más proyectiles de artillería a los ucranianos, llevó al mando ruso a diseñar los ataques con un enfoque distinto.

El ejército ruso recuperó y perfeccionó el viejo concepto táctico de “tropas de asalto”, popular en las guerras mundiales, introduciendo nuevas técnicas de infiltración. Se trataba de aprovechar la baja densidad de las tropas ucranianas en el sector central del frente para restaurar, temporalmente y con un alcance limitado, la maniobra táctica39, algo que la estrategia defensiva utilizada por Ucrania hasta entonces - y que se basaba en el uso extensivo de drones FPV -, había hecho prohibitivo40.

El uso de los FPV contra drones de reconocimiento de ala fija había sido inventado por los ucranianos en junio de 2024, cuando crearon la llamada “Fuerza de Sistemas no Tripulados”, para enfrentarse al aumento de los drones rusos y a una escasez de sistemas antiaéreos para derribarlos. Se trataba de una unidad altamente tecnificada de drones diseñada “de abajo a arriba” y reunida bajo una estructura de mando unificada especializada en los ataques profundos contra objetivos como refinerías de petróleo y bases aéreas, así como ataques contra barcos rusos en el Mar Negro41.

Los rusos no tardaron en responder creando su propia unidad de drones “Rubicán” en agosto de 2024, combinando sus mejores pilotos militares de drones, con ingenieros encargados de construir y actualizar sobre el terreno la tecnología que estos pilotos utilizaban. Esta nueva unidad se mostró “efectiva y mortal” durante la reacción ruso a la incursión ucraniana en Kursk en el otoño de 2023, siendo también responsable de la destrucción de numerosos lanzadores de misiles ucranianos HIMARS42.

Pero su mayor éxito lo tuvieron el 18 de agosto de 2025, cuando lograron el hundimiento, mediante un ataque naval con drones, del buque de reconocimiento de la Armada ucraniana Simferopol, que se encontraba operando en el delta del río Danubio cerca de la región ucraniana de Odessa43.

En el sector de Pokrovsk, el empleo masivo de estas unidades de drones por parte de ambos bandos, se tradujo en una reducción al mínimo del reconocimiento aéreo a lo largo de la línea de contacto, como actividad sistémica previa a los ataques en profundidad. Aunque las unidades de Guerra Electrónica (EW)/Anti-drones estaban activas por ambas partes, rusos y ucranianos cambiaban constantemente de frecuencia, sobrecargando los sistemas. Por otra parte, los drones de reconocimiento que intentaban operar allí durante el día eran localizados y derribados por drones FPV que estaban en todas partes y era solo cuestión de tiempo que también lo fueran de manera sistemática por la noche.

Ni siquiera “volar más alto” (4.000-5.000 metros) proporcionaba seguridad, porque, incluso a esas altitudes, ambos bandos habían aprendido a derribarlos. En estas circunstancias, realizar el reconocimiento aéreo con drones de ala fija, previo a cualquier ataque, se había vuelto imposible. Sin la confirmación visual de los objetivos, ni rusos, ni ucranianos estaban dispuestos a desplegar grandes cantidades de fuerzas para un ataque. El campo de batalla volvió a ser invisible.

El resultado fue una “petrificación” de la línea del frente a medida que rusos y ucranianos empleaban un mayor número de interceptores FPV para crear las llamadas “zonas de muerte”, donde la supervivencia de los soldados en terreno abierto, o de cualquier medio empleado era prácticamente imposible, haciendo que la huida fuera a menudo la única opción, aunque con éxito incierto44. Estas zonas a veces se extienden hasta los 20 km, una profundidad marcada por el alcance máximo del cable de fibra óptica de los drones. Se estima que, por cada kilómetro de frente, se llegan a emplear desde varias decenas hasta varios centenares de estos drones por subunidad militar, lo que demuestra el carácter masivo y efectivo del uso de estos dispositivos.

Pero este estancamiento del frente también ofrecía ciertas oportunidades a un eventual atacante hábil para maniobrar tácticamente, si sabían aprovechar principios como el enmascaramiento, o la velocidad. Los rusos probaron aprovechar su superioridad numérica y de medios, para poner en práctica las nuevas técnicas infiltración introduciendo a finales de julio algunos grupos SRG en es la zona occidental de la ciudad de Pokrovsk, poniendo en graves aprietos a la defensa ucraniana. La difícil situación creada obligó al mando ucraniano a enviar urgentemente algunas de sus mejores tropas (la 155ª Brigada Mecanizada Separada y la 68ª Brigada de cazadores), antes de que se consolidara la incursión rusa, “para arreglar la situación y evitar que se convierta en un desastre”45.

A mediados de agosto, los refuerzos ucranianos llegados oportunamente lograron estabilizar la situación, por lo que (en el momento de estas líneas) tomar el control de los barrios restantes en el corazón de la ciudad sigue siendo un desafío mayor, a la par que un objetivo principal, para los avances rusos.

La ofensiva rusa al norte de Pokrovsk: una catástrofe potencial para Ucrania

El mando ruso era consciente de la escasez de tropas ucranianas en la delgada línea del frente de Pokrovsk, que se había convertido en un problema estructural para la defensa ucraniana. Ucrania tenía un serio problema de tropas para defender sus posiciones a lo largo de todo el frente, una circunstancia que fue reconocida por el propio presidente Zelensky al admitir que Rusia estaba movilizando hasta 45 000 soldados al mes, mientras que Ucrania sólo lograba movilizar 25.000 soldados46. Además, La deserción de 1.700 soldados entrenados en Francia de la 155ª Brigada (conocida como "Ana de Kiev") el 5 de enero había puesto de relieve un problema adicional y sistémico de motivación y liderazgo dentro de las fuerzas ucranianas47.

Esta situación creaba un espacio de oportunidad para la maniobra que los rusos aprovecharon para atacar. Rusia transfirió hasta 15.000 soldados adicionales al sector desde el norte, concentrando más de 120.000 efectivos en la zona del asedio a Pokrovsk. El objetivo ruso era cortar las rutas logísticas entre Pokrovsk y Kramatorsk, centros clave de la resistencia ucraniana.

El Mando ruso era consciente de que la toma de Pokrovsk no iba a ser sencilla, ni barata. Al igual que había ocurrido con otras ciudades que habían sufrido costosos asaltos en los años anteriores, Pokrovsk suponía un claro ejemplo de hasta qué punto el control de zonas urbanas bien atrincheradas es diferente, y mucho más complicado, al de terrenos abiertos. La ciudad ofrecía cobertura natural a los defensores y dificultaba el avance del atacante, por lo que las tentativas rusas centradas en asaltar calles principales, se debían enfrentar a la continua resistencia directa de fuerzas ucranianas desplegadas en edificios y fortificación situados en posiciones estratégicas.

Este tipo de batallas formaban parte de la llamada “guerra urbana”, una lucha compleja, continua y extremadamente difícil, en la que cada paso adelante se iba a topar con fuerte resistencia y sólidas posiciones defensivas ucranianas. Cada edificio y calle adquiría importancia estratégica, cada movimiento de acción y de reacción estaba plagado de obstáculos y peligros y cada zona bajo control ucraniano o conquistado por las fuerzas rusas era el escenario de intensos combates para mantener los avances o revertirlos. Así, la situación en este sector se convirtió en una mezcla progresos y respuestas tácticas, con enfrentamientos intensos y constantes de ambos lados, en los que cada parte buscaba lograr ganancias sobre el terreno en condiciones complejas impuestas por el paisaje urbano, las fortificaciones y el apoyo tecnológico.

No es algo que ambos combatientes no supieran. La experiencia de la guerra en Ucrania demuestra que los combates urbanos no son fáciles y requieren mucho tiempo y esfuerzo para lograr avances significativos. La situación en Pokrovsk es representativa de lo que enfrentan las fuerzas armadas de cualquier país en ciudades densas, donde las complejas operaciones militares exigen una planificación minuciosa y una distribución adecuada de tropas sobre el terreno.

En la primera semana de agosto de 2025, Rusia lanzó una ofensiva al norte de Pokrovsk rompiendo líneas defensivas ucranianas cerca de Dobropilla y avanzando hacia la estratégica carretera T0154 Dobropilla-Kramatorsk crucial para la logística ucraniana. Pequeñas unidades de infiltración y sabotaje (USR) apoyadas y abastecidas con drones lograron penetrar las defensas ucranianas, infiltrándose una decena de kilómetros y creando en dirección a Pokrovsk un doble saliente en forma de “orejas de conejo”48. La situación se volvió muy complicada para el mando ucraniano, hasta el punto de que el ex comandante de la 12ª Brigada Azov de la Guardia Nacional de Ucrania, Bohdan Krotevych, llegó a alertar públicamente a su presidente de la situación “desastrosa” de la línea Pokrovsk-Kostiantynivka49.

Avances rusos en la zona de Dobropillay Pokrovsk(agosto 2024)
Avances rusos en la zona de Dobropillay Pokrovsk (agosto 2024) Fuente: Elaboración propia a partir de https://www.youtube.com/watch?v=6g4-tZ7ybhw

Aunque en los primeros días lograron cierta ganancia territorial en la dirección de Dobropilla, los rusos no fueron capaces de explotar el éxito inicial conseguido. Las fuerzas ucranianas reaccionaron rápidamente para contener los avances retomando parte del territorio perdido. Para ello, enviaron tropas de élite sacadas apresuradamente en otros frentes, entre las que sobresalía el 1º Cuerpo Azov de la Guardia Nacional ucraniana, una unidad considerada de las más experimentadas y que se había destacado en la defensa de la ciudad de Mariupol en 202250. Estos refuerzos ucranianos realizaron con éxito operaciones de estabilización y recuperaron dos zonas de aproximadamente 50 km² tomadas por Rusia. El terreno abierto y el uso táctico intensivo de drones FPV facilitaron la maniobra ucraniana, al impedir el despliegue de vehículos blindados rusos en apoyo de sus unidades de vanguardia.

El frente se estabilizó temporalmente con el envío de las reservas ucranianas y la rápida contraofensiva que obligó al ejército ruso a consolidar sus posiciones alrededor de Novotoretske, en la base del saliente de las “orejas de conejo”. El balance a finales de agosto mostraba que los ataques rusos al norte de Pokrovsk, aunque relevantes tácticamente, no se habían traducido en una ruptura estratégica debido a la rápida reacción ucraniana y el empleo intensivo de drones para frenar el avance ruso.

A finales de agosto, el Mando ruso incremento la concentración de tropas en el sector de Pokrovsk, posicionando un total de entre 100,000 y 112,000 soldados, marines y paracaidistas desplazados desde Sumy y Jersón para el empuje decisivo contra las defensas orientales de Ucrania. Por su parte, el 7º Cuerpo de Asalto Aerotransportado ucraniano declaró operaciones defensivas totales alrededor de Pokrovsk–Myrnohrad. Esta agrupación equivale a 10–12 divisiones con 200–250 sistemas de artillería y cientos de vehículos blindados, marcando la mayor concentración en un solo eje desde 2022.

Como resumen de la situación en octubre de 2025 podría decirse que Ucrania ha estabilizado el frente en Dobropilla y Liman al norte de Pokrovsk gracias al uso intensivo de drones y tácticas de dispersión para evitar bajas masivas, así como la oportuna llegada a sectores críticos de refuerzos compuestos por unidades de élite como la Brigada Azov, sacados de otros frentes. Por su parte Rusia ha logrado infiltrarse en la ciudad tomando varias zonas industriales al oeste. El escenario futuro más probable es el de una mayor escalada rusa, con un posible cerco total de Pokrovsk cortando las rutas hacia Konstiantynivka y Toretsk. La pérdida de Pokrovsk supondría un golpe estratégico para Ucrania51. Otro escenario menos probable es el de un estancamiento táctico, como consecuencia de la superioridad tecnológica ucraniana en drones y el crecimiento de su industria armamentística52.

Ventajas y limitaciones de las nuevas técnicas infiltración rusas

La operación de infiltración por parte de las fuerzas rusas en Pokrovsk muestra las ventajas y las limitaciones del empleo de los pequeños “grupos de sabotaje y reconocimiento” (SRG) asistidos por drones de vigilancia e información, que aprovechan el “sobre-estiramiento” de las fuerzas ucranianas, para infiltrarse por los huecos en sus defensas y romper el estancamiento sobre el terreno.

En las operaciones actuales, las tácticas rusas para abrir brechas en las defensas ucranianas han pasado de ataques masivos con medios blindados, a operaciones de infiltración más discretas y más cuidadosamente preparadas. El lugar de emplear batallones acompañados de columnas de carros de combate, que se ven detenidas por las fortificaciones y destruidas por el fuego preciso de la artillería y un creciente empleo masivo de drones, las fuerzas rusas confían cada vez más en pequeñas unidades de infantería a pie especializadas en infiltrarse, a menudo sin apoyo directo de blindados, aprovechando el terreno por los sectores defensivos menos fortificados o más débilmente defendidos.

Rusos y ucranianos han aprendido que, en los campos de batalla del Donbás, todo es tan visible que cualquier vehículo se convierte en un blanco inmediato.

Los ucranianos han sido los primeros en entender cómo combatir contra agrupaciones acorazadas y mecanizadas y, desde el primer momento de la invasión, empezaron a usar cantidades crecientes de drones y a invertir fuertemente en ellos. Rusia también ha aprendido de los fracasos, desarrollando sus propios drones, en una especie de competencia tecnológica entre ambas partes para ver quién diseña mejores sistemas.

El resultado es que las grandes columnas de tanques, características de las guerras del pasado, son ahora poco comunes, en claro contraste con las operaciones iniciales, en febrero de 2022, cuando se veían movimientos masivos de tropas rusas dotadas de abundante equipamiento militar pesado. Las columnas blindadas han pasado a ser anecdóticas y rara vez constan de más de diez vehículos, usándose generalmente como medio de transporte y sin entrar directamente en combate.

Su empleo operativo de los campos de batalla en Ucrania ofrece un balance mixto. Los carros de combate como el Leopard 2A6 presentan vulnerabilidades en su blindaje ante amenazas modernas, especialmente drones y misiles antitanque que atacan desde múltiples ángulos. Además, su blindaje está diseñado para combatir amenazas de guerra convencional más clásicas, no los desafíos actuales como los drones y misiles avanzados. Sin embargo, Sin embargo, sigue siendo un arma eficaz para contrarrestar las ofensivas rusas gracias a su potencia de fuego y tecnología avanzada de mando y control53.

Por el contrario, la guerra en Ucrania, ha puesto en valor la importancia de combinar unidades ligeras con drones, en lo que ha venido a llamarse la “guerra en bicicletas”. Se trata de pequeños grupos de soldados, incluso combatientes solitarios, que ocupan el terreno “metro a metro”, usando motocicletas, cuatrimotores (quads), o avanzando a pie. El avance esta precedido por drones empleados tanto para obtener inteligencia, como para destruir objetivos. Los ataques locales se llevan a cabo con “grupos pequeños de soldados”, generalmente de dos a cuatro integrantes, cuya gran ventaja es la “invisibilidad”: de noche suelen llevar abrigos especiales que ocultan la temperatura corporal, para evitar los drones de reconocimiento equipados con cámaras térmicas.

De esta manera, pueden sortear los puntos fuertes de la defensa y penetrar en el interior del territorio controlado por Ucrania. Una vez sorteadas las primeras líneas de defensa ucranianas se colocan en posiciones defensivas y solicitan refuerzos para consolidar su avance. Las penetraciones suelen tener una profundidad entre los 15 y los 20 kilómetros lo que les permite atacar los centros logísticos ucranianos avanzados y ocupar los nudos de comunicaciones críticos. Al amenazar las líneas abastecimiento, el Mando ucraniano se ve obligado a desviar recursos críticos para taponar esas brechas.

El resultado es un cambio, a medida que avanza la guerra, en la morfología de la línea del frente, con la aparición de ciertas partes particularmente móviles, con posiciones o espacios no ocupados permanentemente. Se crea así, una amplia “zona gris” entre las fuerzas ucranianas y rusas, de 20 a 30 km de ancho, donde la presencia omnipresente de los drones hace que las posibilidades de supervivencia sean muy bajas. En esta zona se pueden encontrar soldados rusos en una casa, soldados ucranianos en otra, o incluso soldados aislados de uno u otro bando detrás de las líneas.

'Zona gris' en el sector de Pokrovsk-Konstatinivka
“Zona gris” en el sector de Pokrovsk-Konstatinivka Fuente; Geoestrategia.eu. (2025). Zona gris en el sector de Pokrovsk-Kostiantynivka [Mapa]. https://geoestrategia.eu/noticia/43574/ultimas-noticias/mas-cerca-del-colapso-las-tropas-ucranianas-de-la-otan-se-encuentran-bajo-presion-maxima-en-cuatro-direcciones-del-frente.html

Dentro de la zona gris, se puede distinguir la llamada “zona de muerte”, un área limítrofe entre 500 metros y 6-10 km de ancho, donde los límites entre la línea del frente, las posiciones y la tierra de nadie se difuminan. Aquí están mezcladas las tropas ucranianas y rusas hasta el punto de que, a veces, las posiciones se entrelazan literalmente, con un extremo de una trinchera controlada por los ucranianos y el otro por los rusos. Un ejemplo clásico es la dirección de Dobropilla, donde las posiciones rusas se encontraban en septiembre de 2025 rodeadas por tropas ucranianas, pero continuaban "existiendo" gracias a la logística apoyada por robots terrestres y drones pesados.

La clave del éxito para sobrevivir la “zona de muerte” está en la sorpresa y en la velocidad para cruzarla antes de que puedan reaccionar los drones ucranianos. El patrón táctico es siempre el mismo. La Artillería rusa obliga a las fuerzas ucranianas a buscar protección, para a continuación, los drones kamikaze golpear las fortificaciones y las líneas logísticas y de evacuación aislándolas. En ese tiempo los equipos SGR salen a toda velocidad y cruzan la “zona de muerte”, normalmente en no más de cinco a diez minutos. Si lo logran, desmontan y pasan a combatir a pie.

Una unidad típica SGR lleva entre seis y dieciséis soldados en seis u ocho motos ligeras (normalmente chinas de 250 a 300 centímetros cúbicos), compradas en masa en mercados civiles. Cada motorista porta simplemente su fusil, granadas y a veces un RPG o un lanzagranadas. Al menos uno lleva un detector de drones que pita cuando un UAV enemigo emite cerca, y dos o tres cargan antenas triples para intentar cortar la señal de los FPV ucranianos.

Evolución de las tácticas de infiltración rusas
Evolución de las tácticas de infiltración rusas Fuente: elaboración propia basada en informes militares recientes.

Esta técnica de infiltración para reactivar la maniobra se ha popularizado desde los primeros empleos sistemáticos de motos o quads a finales del 2024 en el eje de Pokrovks, cuando el Mando ruso entendió que la “zona de muerte” se había extendido en una profundidad de varios kilómetros. Desde entonces, su uso no ha parado de crecer, hasta el punto de que, actualmente, en algunos sectores del frente, alrededor de una cuarta parte de los asaltos rusos implican motos o combinaciones moto, quad, buggy, y la tendencia es al alza54.

Se trata de una táctica que exige un bombardeo inicial que fije al defensor al terreno, e impida su reacción antes de que los grupos SGR hayan completado la infiltración y hayan entrado unidades más pesadas que consoliden las posiciones clave y amenacen las líneas de suministro ucranianas. Cuando el defensor es capaz de reaccionar a tiempo, los drones FPV salen en enjambre sobre los atacantes. En estos casos, su tasa de supervivencia es muy baja, y se calcula que entre el 80% y 90% de estos combatientes no regresa tras la incursión55, lo que obliga a rotaciones muy cortas en una táctica de consumo que exige un coste humano muy alto a cambio de escasos metros de terreno. Por ello, únicamente cuando el bombardeo fija al adversario, el terreno ampara el avance, y detrás hay en masa suficientes tropas para consolidar la posición tomada previamente por un pequeño grupo SGR, entonces la moto restituye la maniobra y vuelve a haber avance, aunque sea costoso y frágil.

La táctica de utilizar vehículos ligeros (motocicletas, quads, “carritos de golf”, etc.) con pequeños grupos de combatientes con el fin de limitar las pérdidas56, hace que la base actual del asalto se parezca mucho a una película de ciencia ficción, algo así como Mad Max aunque a menor escala: grupos de soldados montando motocicletas o quads y rodeados de drones.

Por su parte, la respuesta ucraniana es una mezcla de alta y de baja tecnología. Ucrania emplea inteligencia artificial (IA) para contrarrestar los efectos de la guerra electrónica, causante de la neutralización de más del 70% de los ataques de drones, de modo que el dron dotado de IA con capacidad de auto-seguimiento de objetivos rápidos sin piloto humano, sigue atacando el blanco aunque pierda conexión con el operador57. También Ucrania emplea redes de software que coordinan enjambres de drones y tapan corredores previsibles, junto a alambradas de espino y obstáculos anti-movilidad, zanjas, etc. La alambrada vuelve a recuperar un papel protagonista en el campo de batalla, al combinarse con los fuegos de mortero y artillería sobre las líneas de acceso.

La idea es que, cuanto más predecible es el corredor, bosque, trinchera utilizado para la infiltración, más fácil resulta bloquearlo con fuego de supresión y alambradas y también con drones con IA. Si el defensor consigue cerrar rápidamente con drones FPV controlados a distancia, que permiten identificar los objetivos y asestar golpes precisos, la incursión termina en desastre. La eficacia de estos drones es tal, que se estima que entre el 75 y el 80% de las bajas en ambos bandos son causadas por drones FPV, un porcentaje incluso superior al de la artillería58.

La consecuencia es que los ataques rusos tienen que ser de pequeña escala y constantes para erosionar las defensas ucranianas mediante la reiteración, buscando constantemente crear brechas para penetraciones más profundas. Sin embargo, estas tácticas de desarrollo lento no ofrecen victorias instantáneas o decisivas. Además, las fuerzas ucranianas se han adaptado a las mismas desplegando sus propios drones, colocando extensos campos de minas y confiando en el fuego indirecto de la artillería para detener y destruir a los equipos infiltración antes de que su penetración se convierta en un avance decisivo. También han utilizado contraataques inmediatos para impedir su consolidación sobre el terreno. Esto hace que, si bien el avance ruso resulte evidente en diversos sectores del frente, lo haya sido lento y costoso, requiriendo un enorme esfuerzo convertir las infiltraciones iniciales en un control territorial más amplio.

La impresión que ofrece el campo de batalla en Ucrania es de retorno a la guerra de trincheras de la Primera Guerra Mundial, aunque con una diferencia fundamental: en aquella, ambos bandos estaban clavados en el terreno por el fuego de artillería; ahora, lo que los fija es el reconocimiento permanente. Ambas partes lo ven todo, y en cuanto asoman fuerzas más numerosas, son inmediatamente detectadas y atacadas por todos los medios posibles. Los drones han pasado, así, a convertirse en el elemento decisivo de esta estrategia, no solo para detectar objetivos y dirigir los ataques aéreos y el fuego de artillería, sino también para aprovechar la desorganización de las unidades enemigas y atacar directamente objetivos al descubierto, o escasamente protegidos.

Los drones rusos Lancet o “drones suicidas”, más rápidos que los Gerán, se consideran municiones merodeadoras especialmente aptas para atacar tanto objetivos fijos como móviles, incluyendo vehículos blindados ligeros, sistemas de radar y baterías de artillería, al ser drones explosivos de pequeño tamaño, con una envergadura pequeña de alrededor de 1,60 metros y estar equipados con cuatro alas y un motor propulsor trasero59.

El modelo más avanzado Lancet-3 ha sido clave para destruir una parte significativa de la artillería occidental suministrada a Ucrania, debido a su capacidad para realizar ataques de contrabatería con alta precisión mediante guiado óptico-electrónico y opcionalmente, control remoto o autónomo. Además, cuentan con cámaras térmicas para ataques nocturnos, gran alcance (hasta 40-50 millas) y variadas ojivas60. Son, por tanto, considerados un arma letal y eficiente, con un coste relativamente bajo que permite su uso masivo en el campo de batalla, y han cambiado sustancialmente la dinámica de la guerra en Ucrania al poner bajo presión la artillería y las defensas ucranianas.

La guerra en el frente interior

Pero los drones no se limitan a la línea del frente. Rusia también ha empleado una cantidad ingente de drones y misiles contra las infraestructuras civiles y militares en el interior de Ucrania, con cifras que superan los 500 drones y más de 50 misiles en un solo ataque nocturno61. Se trata de una campaña coordinada dirigida a debilitar su defensa y minar la voluntad de resistencia de su población, en la que, mes tras mes, los rusos han utilizado misiles y drones para dañar centrales eléctricas y depósitos de combustible, comprometiendo la logística de defensa del enemigo, pero también dejando a la población a oscuras y sin calefacción durante los meses de invierno.

Los ataques rusos se efectúan de una manera sincronizada empleando diversos medios. En una secuencia muy bien coordinada se lanza primero los drones Gerán, más lentos, seguidos de los drones Lancet más rápidos, misiles de crucero y finalmente misiles balísticos de manera que todos impacten aproximadamente al mismo tiempo produciendo la saturación de las defensas aéreas ucranianas y creando el caos.

Rusia ha incrementado significativamente la frecuencia de sus ataques con drones y misiles desde comienzos de 2025, duplicando el volumen de proyectiles comparado con el último semestre de 2024. También ha incrementado de forma significativa su fabricación de misiles balísticos, la cual creció un 66% en el último año62. Ello ha permitido a Rusia aumentar drásticamente la cantidad de misiles y drones lanzados contra Ucrania.

Lanzamientos mensuales de drones y misiles de Rusia
Lanzamientos mensuales de drones y misiles de Rusia Fuente: CSIS (Dr. Yasir Atalan), Petro Ivaniuk, UAF. BBC. https://www.bbc.com/mundo/articles/c754d0qkx42o

Solo en junio de 2025 lanzó cerca de 5,000 drones, quince veces más que en el mismo periodo de 2024. Esta gran cantidad ha permitido reducir la tasa de interceptación a menos del 50%, una cifra muy inferior a años anteriores, cuando superaba el 80%63. Se trata de una estrategia para presionar a Ucrania y desgastar su capacidad de resistencia64, saturando sus defensas antiaéreas para abrir camino a futuras ofensivas por tierra, además de sembrar terror e intimidación entre la población civil.

No obstante, la defensa antiaérea ucraniana está sabiendo reaccionar y es cada vez más efectiva a la hora de derribar los drones y un número importante de los misiles rusos. También la respuesta ucraniana intenta actuar de la misma manera, con la misma estrategia de golpear en el interior de Rusia, aunque es mucho más difícil para Kiev causar un daño equivalente a un país tan grande. No obstante, la dimensión geográfica proporciona cierta ventaja a Ucrania dado que, si bien Rusia tiene defensas antiaéreas potentes alrededor de Moscú y de instalaciones militares también, su territorio es demasiado grande para cubrir todo. Esto explica que instalaciones, principalmente energéticas, muy alejadas del frente y antes consideradas seguras, estén siendo atacadas con éxito.

Si en el pasado, los ucranianos habían alcanzado esporádicamente refinerías y depósitos de combustible al otro lado de la frontera rusa, en esta guerra híbrida que se superpone a la convencional, los ataques ucranianos, cada vez más frecuentes, están afectando al suministro de energía, incluyendo el que todavía se mantiene entre los países de la Unión Europea y Rusia. Los ucranianos han bombardeado el oleoducto Druzhba, que transporta petróleo de Rusia a Hungría y Eslovaquia, es decir, a dos estados de la UE, lo que se ha traducido en un agravamiento de las relaciones entre estos dos países y Ucrania, al tiempo que ha tensado las relaciones en el interior de la UE. Cuando Budapest y Bratislava enviaron una carta a Bruselas instando a la Comisión Europea a “tomar medidas definitivas contra los repetidos ataques de Ucrania al gasoducto Druzhba……Constituyen un ataque directo e inaceptable contra nuestro país”, la respuesta de ministro de asuntos exteriores de Ucrania Andriy Sybiha no se hizo esperar: Hungría “debería quejarse a sus aliados en Moscú por los problemas de suministro, ya que es Rusia, no Ucrania, quien inició esta guerra y se niega a ponerle fin”65.

Las estimaciones indican que, a finales de agosto, los ataques ucranianos habían logrado reducir en al menos el 17% la capacidad total de refino de Rusia, equivalente a unos 1,1 millones de barriles diarios. Sólo en agosto, los drones ucranianos llevaron a cabo no menos de diez ataques, principalmente en la zona entre Ryazan y Volgogrado, siendo especialmente relevante el ataque y llevado a cabo el 26 de agosto contra el oleoducto Ryazan-Moscú, una de las principales rutas de suministro de combustible de Rusia a Moscú, que forzó un alto indefinido a las entregas de petróleo a la capital66.

Puede decirse que los mejores resultados en la guerra, los está obteniendo Ucrania con los ataques contra las infraestructuras rusas. Aunque Rusia es considerada una de las principales potencias energéticas del mundo, los ataques masivos de aviones no tripulados ucranianos han revelado sus vulnerabilidades al lograr destruir una parte significativa de su infraestructura de refino, causando escasez de combustible en el mercado nacional y dañando la principal fuente de financiamiento de Moscú para su esfuerzo de guerra67. Esto indica que la campaña ucraniana sobre estas las infraestructuras como oleoductos, o refinerías está siendo mucho más seria y exitosa que en ocasiones anteriores.

Y es que el escenario ha cambiado. Ucrania ha desarrollado y fabricado en masa drones de largo alcance, capaces de volar cientos de kilómetros, esquivar radares y golpear con precisión zonas críticas de una refinería como las unidades de destilación, los sistemas de bombeo o los sistemas de almacenamiento de crudo. No se trata solo de alcanzar el objetivo, sino de elegir las partes exactas cuya destrucción paralice toda la instalación durante semanas. Esto se ha logrado gracias a una combinación de inteligencia muy precisa con el uso de satélites occidentales, imágenes comerciales, datos de sensores en abierto y a una capacidad creciente para coordinar ataques simultáneos o repetidos sobre un mismo complejo industrial.

En la batalla contra los drones rusos en el interior de Ucrania, ha jugado también un papel relevante la aviación ucraniana. Si bien aeródromos militares como en el Myrhorod o Ternopil usados como bases aéreas principales en el oeste, han sufrido ataques, Ucrania, con ayuda occidental, ha rehabilitado viejos aeródromos soviéticos para mantener su aviación en funcionamiento, aunque no hay supremacía aérea: los F-16 ucranianos no se arriesgan a penetrar en territorio enemigo por el riesgo de las defensas antiaéreas rusas. Su función principal es interceptar misiles de crucero rusos.

Conclusiones

La guerra en Ucrania está transformando el carácter de la guerra de una manera tan profunda que las enseñanzas extraídas en los niveles estratégico, operacional y táctico se harán sentir en los conflictos futuros. Las ofensivas rusas y las respuestas ucranianas muestran como, en el marco estratégico de las operaciones, se abren nuevas posibilidades para que unos u otros rompan la actual guerra posicional y restauren la maniobra en el campo de batalla.

A pesar de su lento progreso, Rusia presenta en estos momentos, una situación militar favorable. Utilizando una táctica tipo “salami”, con avances mínimos pero acumulativos de sus tropas, los rusos han podido mantener su potencial ofensivo, e incluso en algunos aspectos incrementarlo, a pesar de las enormes pérdidas sufridas y del bloqueo al que se encuentra sometida. El presidente ruso, Vladimir Putin, sigue comprometido con su teoría de la victoria, consistente en mantener el esfuerzo de guerra durante más tiempo que Ucrania y sobrevivir, al mismo tiempo, a las sanciones de Occidente, en el convencimiento de que, en una guerra de desgaste llevada al extremo, el vencedor es el que pone el último soldado en el campo de batalla.

En general, y vista la dificultad para tomar ciudades importantes, la estrategia rusa parece orientarse, más que capturar ciudades, a debilitar las defensas ucranianas mediante una presión continua, desgastando sus fuerzas, expandiendo la línea del frente y cortando las líneas de suministro, para generar el colapso en algún sector ucraniano. El centro de gravedad del esfuerzo militar ruso, más que el territorio, sería el ejército ucraniano, de acuerdo con la lógica de desgaste en que ha devenido la guerra Ucrania. No se trata de una estrategia sencilla, rápida, o barata, pues requiere ponderar los esfuerzos ofensivos en las distintas direcciones de ataque, enfrentados a una resistencia ucraniana feroz, y priorizar aquellos que tienen mayor probabilidad de éxito.

Mientras tanto, Ucrania, con menos medios, pero con una gran voluntad de resistencia, está aplicando inteligentemente un concepto general de la acción defensiva, que consiste en resistir tenazmente, pero de manera racional, infligiendo el máximo de pérdidas posibles al enemigo, al tiempo que minimiza las propias. Ucrania ha sabido beneficiarse del hecho de que las fuerzas rusas han estado atacando a lo largo de casi toda la línea del frente durante meses, para construir amplias fortificaciones en profundidad. Apoyándose en fuertes posiciones defensivas, normalmente ciudades, sus Fuerzas Armadas están llevando maniobras ofensivas limitadas, - dados los recursos con los que cuenta -, planificando y ejecutando acciones de contraataque locales de pequeña dimensión. También, el mando ucraniano está demostrando una gran habilidad para mover rápidamente sus reservas hacia los sectores atacados con la finalidad de recuperar el terreno perdido y estabilizar la línea del frente.

Hasta ahora, esta combinación de estrategias ucranianas está teniendo un aceptable éxito para contener las incursiones rusas, pero puede ocurrir que, de prolongarse en el tiempo, el resultado final sea el agotamiento de sus reservas. Se trata, en cualquier caso, de la única estrategia posible para Ucrania dadas sus difíciles circunstancias. Es posible que sus Fuerzas Armadas logren contener los ataques rusos o, al menos, minimizarlos (Ucrania lleva años haciéndolo), pero también lo es, si nos atenemos a la experiencia de Kursk que, tarde o temprano, las fuerzas rusas logren romper el frente en algún punto, o cortar las líneas de abastecimiento de las ciudades en las que se apoya. La experiencia en la batalla por el saliente de Kursk en 2025 demuestra que, en la guerra de Ucrania, la defensa de un sector del frente termina cuando la logística colapsa68.

La inferioridad de medios, hace que la estrategia ucraniana se centre fundamentalmente en aprovechar las oportunidades que surgen de contar con un ciclo de innovación tecnológica y doctrinal más rápido que el ruso para lograr la sorpresa táctica. Esta se produce como consecuencia de las ventajas temporales que proporcionan las innovaciones aplicadas en momentos clave y en coordinación con las operaciones terrestres.

Cuando la ventaja tecnológica desaparece, también lo hace la sorpresa. El campo de batalla vuelve a ser parcialmente transparente, por la acción ininterrumpida de los drones que permiten observar las concentraciones y los despliegues de fuerzas, aunque no pueden discernir de manera totalmente fiable, su intención69. Al estar guiados por fibra óptica, los drones FPV resultan casi imposibles de interferir, por lo que no solo sirven para detectar objetivos y dirigir los ataques aéreos y el fuego de artillería, sino también para atacar directamente blancos al descubierto, o insuficientemente protegidos.

Puede decirse que, en Ucrania, la acción de los drones ha modificado radicalmente la manera de concebir el reconocimiento, la vigilancia, la defensa e incluso el abastecimiento de las tropas. Los ucranianos los utilizan masivamente para realizar destruir las pequeñas incursiones ofensivas rusas. Por su parte, los rusos los emplean para erosionar las defensas ucranianas de manera que puedan crear pasillos por donde infiltrar pequeñas unidades de asalto, previas a penetraciones más profundas.

Se obtiene, así, un entorno operativo en el que es posible, al menos localmente, despejar “la niebla de la guerra” y donde los drones FPV se han convertido en el elemento clave de la doctrina táctica en las proximidades de la línea de contacto, tanto en las operaciones ofensivas, como en las defensivas. El resultado es un frente cambiante, que ha dejado de ser una línea recta, para convertirse en un espacio de contacto caótico donde el peligro es constante y la supervivencia no depende de la fuerza individual, sino de la flexibilidad, la movilidad, la habilidad tecnológica y la organización.

La presencia de la infantería en la zona de contacto, un concepto tradicional de la guerra de posiciones, ha dejado de ser un axioma en la actual guerra en Ucrania. En lugar de una línea estática de posiciones ocupadas por la infantería que mantienen una apariencia de control territorial, la zona de contacto, se ha transformado en una “zona de muerte” controlada por drones, donde la defensa ya no se presenta como una línea de posiciones que detiene el avance del enemigo.

No obstante, la realidad actual de la defensa ucraniana es que siguen manteniendo una doctrina basada en posiciones estáticas, a pesar de que las grandes distancias entre las mismas (hasta 1 km) impiden que puedan controlar efectivamente el área circundante, al tiempo que su “estaticidad” y permanencia prolongada en el tiempo, hace que sean especialmente vulnerables al fuego enemigo.

Tampoco resulta fácil llevar a cabo actividades de fortificación de las posiciones, lo se traduce en una baja capacidad defensiva en la línea de contacto directo con el enemigo. Igualmente, la logística resulta muy complicada en la “zona de muerte”, lo que hace que con frecuencia sea imposible abastecer las posiciones, rotar las unidades y evacuar a los heridos de manera oportuna, con el consiguiente efecto acumulativo sobre la moral y el estado psicológico de las unidades del frente.

Finalmente, esta concepción defensiva ucraniana tiene también efecto sobre los apoyos de fuegos, ya que al sobre-extender las defensas, también lo hacen los medios artilleros, lo que agota las reservas de potencia de fuego disponibles y dificulta la concentración de los fuegos en direcciones críticas.

En definitiva, Ucrania debería cambiar su concepción de la defensa posicional, dado que sus patrones repetitivos de comportamiento facilitan a los rusos predecir y ajustar sus ataques en función de la información obtenida de la observación con drones. Ucrania debería mirar menos al territorio y más al factor tiempo medido en condiciones de combate. Se trata de obtener y analizar la inteligencia y emitir las órdenes para ajustar los despliegues entiempo oportuno, de manera que respondan a los cambios en el campo de batalla más rápidamente de lo que son capaces de hacerlo los rusos. Solo así, Ucrania logrará sobrevivir y, quizá, derrotar en el campo de batalla a un enemigo que cuenta con todos los requisitos previos para la victoria.

En estos momentos, el desafío militar sigue siendo máximo para Ucrania, y el gran interrogante es sí, y hasta cuando, sus defensas escalonadas y sus reservas podrán contener la ofensiva rusa de otoño, sin perder el cinturón urbano de ciudades fortificadas que se extienden desde Pokrovsk hasta Slovyansk. El elemento determinante no es la concentración de tropas rusas, sino la capacidad ucraniana de frenar su avance. Si las defensas se mantienen al menos hasta la llegada de la “rasputitsa” otoñal, - Ucrania ha dado buena prueba de saber hacerlo en el pasado -, se socavaría la narrativa de victoria inevitable rusa, se estabilizaría el frente y se recuperaría la confianza de los donantes occidentales y de la propia población de lograr un resultado más favorable que la simple capitulación que demanda Rusia. Ucrania podría seguir conservando el esfuerzo de guerra y Moscú seguramente se mostraría más dispuesto a unas conversaciones de paz en condiciones más favorables para Kiev. Al fin y al cabo, las Fuerzas Armadas rusas no han logrado hasta la fecha una victoria decisiva, aunque mantienen el impulso ofensivo con numerosos frentes abiertos y avances sostenidos en el tiempo.

La guerra de Ucrania sigue siendo un choque de voluntades férreas donde la fuerza militar se emplea para imponer objetivos estratégicos. Por el momento, ambas partes siguen comprometidas con la solución militar, sin intenciones claras de aceptar una eventual negociación de paz. Será, por tanto, el resultado de los actuales combates los que marcarán el ritmo de la próxima fase y las características de un conflicto en el que la combinación de nuevas tecnologías, operaciones a gran escala y ataques híbridos sobre las infraestructuras y la población está redefiniendo el carácter de la guerra en el siglo XXI.

Después de casi tres años y medio de devastador conflicto, cientos de miles de muertos y heridos, bombardeos incesantes y sin esperanza a corto plazo de llegar a un acuerdo, la guerra de Ucrania corre el peligro de convertirse, contradiciendo a Clausewitz, en un fin en sí misma, más que en un medio para alcanzar un objetivo político. En el actual contexto, en el que ambos contendientes parecen asumir que haciendo de la guerra un fin, tienen mayores probabilidades de ganar que moderando su naturaleza dejando actuar a la política, el resultado final en Ucrania se está decidiendo en el campo de batalla.

Ignacio Fuente Cobo
Analista Principal IEEE

Las ideas contenidas en estos artículos son responsabilidad de sus autores, sin que reflejen necesariamente el pensamiento del CESEDEN o del Ministerio de Defensa.

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2Autor desconocido. (2024, 21 de junio). Rusia ultima una línea de tren que conectará los territorios ucranios ocupados en el mar de Azov y Crimea. El País. https://elpais.com/internacional/2024-06-21/rusia-ultima-una-linea-de-tren-que-conectara-los-territorios-ucranios-ocupados-en-el-mar-de-azov-y-crimea.html
3Statista. (2025). Guerra de Rusia y Ucrania - Datos estadísticos. Recuperado el 8 de octubre de 2025, de https://es.statista.com/temas/9091/guerra-de-rusia-y-ucrania-2022/#topicOverview
4Swissinfo. (2024, 20 de noviembre). Rusia aumenta un 24,4% el gasto en defensa en 2025, aunque bajará en porcentaje del PIB. Swissinfo.ch. Recuperado el 8 de octubre de 2025, de https://www.swissinfo.ch/spa/rusia-aumenta-un-24,4-%25-el-gasto-en-defensa-en-2025,-aunque-bajar%C3%A1-en-porcentaje-del-pib/88268773
5Dupont, P. (2025, 15 août). La rhétorique russe insiste sur une résistance prolongée face au conflit ukrainien. Le Monde. https://www.lemonde.fr/international/article2025/
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7Le Grand Continent. (2024, 14 de junio). Putin define las condiciones para un alto el fuego en Ucrania: retirada de cuatro regiones, abandono de su candidatura a la OTAN. https://legrandcontinent.eu/es/2024/06/14/retirada-de-cuatro-regiones-abandono-de-su-candidatura-a-la-otan-condiciones-de-putin-para-un-alto-el-fuego/
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9Le Grand Continent. (2025, 9 de enero). Rusia conquistó 3.200 km² de territorio ucraniano en 2024, pero el ritmo de su avance se ralentizó en diciembre. https://legrandcontinent.eu/es/2025/01/09/rusia-conquisto-3-200-km%C2%B2-de-territorio-ucraniano-en-2024-pero-el-ritmo-de-su-avance-se-ralentizo-en-diciembre/
10The Independent. (2025, January 10). As Trump returns to the White House, and Putin's forces advance – what next for Ukraine in 2025? https://www.independent.co.uk/news/world/europe/ukraine-war-russia-2025-putin-trump-b2667274.html
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12El Mundo. (2024, 13 de octubre). Oficiales de reclutamiento irrumpen en la vida nocturna de Kiev buscando hombres no registrados para el servicio militar. https://www.elmundo.es/internacional/2024/10/13/670c00a3e85ece10108b45a8.html
13BBC News. (2025, August 13). Trump and Putin hold tense talks over Ukraine conflict at White House. BBC. https://www.bbc.com/news/articles/c2ldpnyewx1o
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15Segura, C. (2025, 7 de julio). Rusia inicia una ofensiva de bombardeos contra centros de reclutamiento de Ucrania. El País. https://elpais.com/internacional/2025-07-08/rusia-inicia-una-ofensiva-de-bombardeos-contra-centros-de-reclutamiento-de-ucrania.html
16Euronews. (2025, 28 de mayo). Rusia reúne 50.000 soldados en la zona fronteriza cerca de Sumy, según Zelenski. https://es.euronews.com/2025/05/28/rusia-reune-50000-soldados-en-la-zona-fronteriza-cerca-de-sumy-segun-zelenski
17Le Grand Continent. (2025, 15 de julio). Alrededor de Pokrovsk, se estrecha el cerco ruso. Recuperado el 8 de octubre de 2025, de https://legrandcontinent.eu/es/2025/07/15/alrededor-de-pokrovsk-se-estrecha-el-cerco-ruso/
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19Carey, A., & Gak, K. (2025, 9 de abril). Russia steps up offensive operations across the front line in Ukraine, in apparent defiance of Trump. CNN. https://edition.cnn.com/2025/04/09/europe/russia-ukraine-trump-war-analysis-intl/index.html
20Rusia se atribuye la conquista de Kurajove, en Donetsk, y Ucrania replica que todavía combate allí Guerra en Ucrania Alberto Rojas. EL MUNDO, 6 enero 2025 - 20:15
21The Kyiv Independent. (2025, 26 de enero). Russia captures Velyka Novosilka after weeks-long siege. https://kyivindependent.com/russia-captures-velyka-novosilka-after-weeks-siege
22Euronews. (2024, 24 de noviembre). Ucrania ha perdido el 40% del territorio conquistado en Kursk, según los informes. https://es.euronews.com/my-europe/2024/11/24/ucrania-ha-perdido-el-40-de-las-tierras-que-habia-conquistado-en-kursk-segun-los-informes
23Ferreira, S. (2024, 17 mayo). L’offensive russe sur Kharkov : premier bilan. Le Diplomate. https://lediplomate.media/2024/05/loffensive-russe-sur-kharkov-premier-bilan/sylvain-ferreira/monde/
24France 24. (2025, 1 juin). L’Ukraine mène une vaste attaque coordonnée de drones contre des aérodromes militaires en Russie. France 24. https://www.france24.com/fr/europe/20250601-ukraine-mène-une-opération-ampleur-contre-aviation-militaire-en-russie-selon-kiev
25France 24. (2025, 2 juin). Opération “Toile d’araignée” : un succès ukrainien, un impact limité sur la guerre. France 24. https://www.france24.com/fr/europe/20250602-operation-toile-araignee-drone-succes-ukrainien-tupolev-pearl-harbor-guerre-invasion-impact
26Irvin, W. (2025, 6 de agosto). Drones are game-changing, but they are not the answer to the inherent challenges of land war. Small Wars Journal. https://smallwarsjournal.com/2025/08/06/drones-are-game-changing/
27Infobae. (2025, 23 de junio). La inteligencia de Ucrania reveló nuevos detalles de su operación Telaraña. Recuperado el 8 de octubre de 2025, de https://www.infobae.com/wapo/2025/06/23/la-inteligencia-de-ucrania-revelo-nuevos-detalles-de-su-operacion-telarana/
28Rojas, A. (2025, 24 agosto). Enjambres de drones Shahed 136, el arma psicológica del Kremlin. El Mundo. https://www.elmundo.es/internacional/2025/08/23/68a89f2821efa0d1468b4576.html
29Rojo, Á. (2025). El Sistema Shahed ruso y la transformación de la guerra aérea en Ucrania [Artículo]. Pucará. Recuperado el 27 de septiembre de 2025, de https://www.pucara.org/post/el-sistema-shahed-ruso-y-la-transformaci%C3%B3n-de-la-guerra-a%C3%A9rea-en-ucrania
30Redacción. (2025, 26 de julio). Drones interceptores contra Shaheds: la nueva batalla de la guerra por el cielo en Ucrania. El Mundo. https://www.elmundo.es/internacional/2025/07/26/6884d4bee4d4d8bc498b4597.html
31CNN Español. (2024, 10 de marzo). Rusia produce tres veces más proyectiles de artillería que Estados Unidos y Europa. Recuperado el 8 de octubre de 2025, de https://cnnespanol.cnn.com/2024/03/11/exclusivo-rusia-produce-proyectiles-artilleria-estados-unidos-europa-ucrania-trax
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33El desarrollo del dron AN-196 Liutyi comenzó en 2022 por Antonov ASTC en colaboración con Ukroboronprom, el conglomerado estatal de defensa de Ucrania.
34El dron Liutyi: la respuesta de Ucrania a los ataques de Rusia. (2025). Forbes España. Retrieved from https://forbes.es/actualidad/778339/el-dron-liutyi-la-respuesta-de-ucrania-a-los-ataques-de-rusia/
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39Institute for the Study of War. (2025, 19 agosto). New Russian foreign minister Sergey Lavrov officially appointed... [Publicación en LinkedIn]. LinkedIn. https://www.linkedin.com/posts/institute-for-the-study-of-war_new-russian-foreign-minister-sergey-lavrov-activity-7363771562673512448-a2MV
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48Le Monde. (2025, 20 août). Guerre en Ukraine: les troupes russes menacent la région de Donetsk. Le Monde. https://www.lemonde.fr/international/article/2025/08/20/guerre-en-ukraine-la-percee-russe-est-bloquee-dans-la-region-de-donetsk_6632164_3210.html
50Premier Corps Azov de la Garde nationale d’Ukraine, «Déclaration du Premier Corps Azov de la Garde nationale d’Ukraine», 12 août 2025 https://x.com/azov_media/status/1955214981961503112
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60United24 Media. (2025, 24 de septiembre). Rusia lanza en Ucrania un dron Lancet de última generación con mayor alcance y carga útil más letal. https://united24media.com/es/latest-news/rusia-lanza-en-ucrania-un-dron-lancet-de-ultima-generacion-con-mayor-alcance-y-carga-util-mas-letal-11935
61Infobae. (2025, 6 de octubre). Ucrania denunció que hay miles de componentes occidentales en los drones y misiles que utiliza Rusia. https://www.infobae.com/america/mundo/2025/10/06/ucrania-denuncio-que-hay-miles-de-componentes-occidentales-en-los-drones-y-misiles-que-utiliza-rusia/
62Subirá, C. (2025, 8 de agosto). Putin ha duplicado los bombardeos contra Ucrania desde que Trump volvió en enero a la Casa Blanca. El Español. https://www.elespanol.com/mundo/europa/20250808/putin-duplicado-bombardeos-ucrania-trump-volvio-enero-alacasablanca/1003743878995_
63Le Grand Continent. (2025, 29 juin). L'armée russe a lancé près de 5 000 drones contre l'Ukraine en juin — soit 15 fois plus qu'au cours de la même période en 2024. Le Grand Continent. https://legrandcontinent.eu/fr/2025/06/30/larmee-russe-a-lance-pres-de-5-000-drones-contre-lukraine-en-juin-soit-15-fois-plus-quau-cours-de-la-meme-periode-en-2024/
64Fouda, M. (2025, 13 de julio). Zelenski denuncia una campaña rusa de “terror e intimidación” contra Ucrania. Euronews (España). https://es.euronews.com/my-europe/2025/07/13/zelenski-denuncia-una-campana-rusa-de-terror-e-intimidacion-contra-ucrania
65Il Messaggero. (2025, 23 agosto). Attacchi incrociati a oleodotti e centrali. Colpita anche una fabbrica americana. Il Messaggero. https://www.ilmessaggero.it/mondo/attacchi_incrociati_oleodotti_centrali_colpita_fabbrica_americana-9025674.html
66Defense Express. (2025, 28 de agosto). Russia's energy infrastructure under pressure: Ukrainian drone attacks and Ryazan–Moscow pipeline explosion. Defence-UA. https://en.defence-ua.com/news/russias_energy_infrastructure_under_pressure_ukrainian_drone_attacks_and_ryazanmoscow_pipeline_explosion-15626.html
67Euronews. (2025, 26 de agosto). Ucrania elimina el 17% de la capacidad de refinado de petróleo de Rusia, provocando escasez. https://es.euronews.com/2025/08/26/ucrania-elimina-el-17-de-la-capacidad-de-refinado-de-petroleo-de-rusia-provocando-escasez
68BBC News. (2025, July 31). Ukrainian drones strike bombers during major attack in Russia. BBC. Retrieved from https://www.bbc.com/ukrainian/articles/cn0zdlzz8nlo
69Kagan, F. W., & Kagan, K., con Clark, M., Hird, K., Bugayova, N., Stepanenko, K., Bailey, R., & Barros, G. (2024, August 12). Ukraine and the problem of restoring maneuver in contemporary war. Institute for the Study of War. https://understandingwar.org/research/future-of-war/ukraine-and-the-problem-of-restoring-maneuver-in-contemporary-war/
    • La guerra de Ucrania en 2025. Lo que los campos de batalla nos están enseñando

    • The war in Ukraine in 2025. What the battlefields are teaching us