IEEE. Japón, recursos y proyección en un Indo-Pacífico ampliado

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22 oct 2025

IEEE. Japón, recursos y proyección en un Indo-Pacífico ampliado

Javier Fernández Aparicio. Analista del IEEE (CESEDEN)

Introducción

La economía japonesa, actualmente la cuarta mundial, es altamente dependiente de las importaciones de recursos que impulsan sus distintos sectores. En especial, dos de esos recursos acaparan aproximadamente el 94% de la energía que necesita; ambos deben ser adquiridos en el mercado externo y transportados a Japón por vía marítima. En primer lugar y de manera destacada, el petróleo, pues tanto el crudo como el refinado consitituyen dos de las principales importaciones del país, por valor de 98.000 millones de dólares en 2023, cifra que asciende a 150.000 si se incluye, en segundo lugar, el gas licuado del petróleo dentro del total de dichas importaciones. Los países del golfo Pérsico —en el caso del petróleo crudo y refinado—, junto con Australia y Estados Unidos —en cuanto al licuado— son los principales suministradores de Japón1.

Es también relevante, que en el tercer lugar de las importaciones japonesas se sitúe otro recurso energético como son las briquetas de carbón, bloques comprimidos que se utilizan como combustible ofreciendo una alternativa más sostenible a los fósiles, con Australia de nuevo como principal suministrador. Más allá de los recursos energéticos, los circuitos integrados y los dispositivos inteligentes aparecen en el top 5 de las importaciones japonesas por valor de 53.000 millones de dólares. Dichos circuitos provienen en su mayoría de Taiwán y China. Como en el caso del petróleo, el transporte marítimo constituye la única vía de suministro, por lo que la seguridad en dicho transporte es capital para el devenir económico japonés.

Por otro lado, Japón se erige como un país exportador neto de vehículos, accesorios tecnológicos y circuitos integrados que requieren de componentes cuyos recursos proceden, cada vez más, del mercado de minerales de las llamadas tierras raras, dominado a escala global casi por completo por China, desde su extracción hasta la distribución y el refinado. Más allá de la resiliencia en esta cadena de suministro, el problema para Japón pasa por una interrupción intencionada como resultado de una decisión política desde China y ello no sería la primera vez que ocurre. En septiembre de 2010, un barco pesquero chino fue abordado por buques guardacostas japoneses frente a las disputadas islas Senkaku, en el mar de China Meridional. Como represalia, el gobierno chino detuvo las exportaciones de minerales de tierras raras hacia Japón. Su economía se tambaleó, en especial la industria del automóvil, pues la producción de sus imanes dependía al 90% de las importaciones chinas, pero también comprometiendo otros sectores como el tecnológico. Un año después del incidente, con el comercio normalizado, el precio de esos minerales seguía multiplicado por diez, pero Japón extrajo valiosas lecciones ya entonces2.

Así, independientemente de la incierta composición del gobierno japonés, lo insoslayable es que Japón presenta la vulnerabilidad de una dependencia estructural respecto a la importación de estos recursos estratégicos. Es un problema urgente y actual, pero, al tiempo, de una dependencia secular, pues el estrangulamiento de dichos recursos ya motivó, por ejemplo, su expansión en los años treinta y cuarenta del pasado siglo.

Hoy, todo ello se da en una coyuntura de rivalidad creciente con China, de transición energética y de dilemas internacionales: los principales, la relación con Estados Unidos en materia económica y de seguridad, así como su posicionamiento respecto a Taiwán. A ello se suma la necesidad de contar con aliados diversos en la región y más allá, una búsqueda de alianzas que, desde los tiempos de Abe, fue uno de los ejes de la estrategia japonesa y de sus principios pacifistas3.

De esta forma, el Japón actual articula una estrategia combinada de diplomacia de recursos, búsqueda de mayor autonomía y proyección naval, extendiendo su mirada más allá del estrecho de Malaca hasta el Ártico, en un Indo-Pacífico cada vez más amplio.

La diversificación del suministro

En febrero de 2004 se fundó la Organización Japonesa para la Seguridad de los Metales y la Energía (JOGMEC, por sus siglas en inglés), una agencia gubernamental que fusionó otros organismos existentes anteriormente con el objetivo de apostar por el gas natural como alternativa a la casi absoluta dependencia del petróleo, fortalecer la competitividad en la industria minera japonesa de metales y, lo que resulta especialmente relevante: garantizar un suministro estable y sostenible de crudo, metales y minerales estratégicos para la economía del país. Por tanto, la importancia de la JOGMEC es crucial para el devenir de estos suministros estratégicos de Japón.

A finales de aquel 2010, Japón aprobó un presupuesto suplementario por valor de 1.200 millones de dólares para atender a la urgencia provocada por la interrupción del suministro de minerales estratégicos tras la suspensión de las exportaciones chinas.

Esta medida, impulsada por el primer ministro Naoto Kan, del Partido Democrático, formó parte de una estrategia destinada a garantizar el suministro de minerales críticos. Dicha estrategia perduró en el tiempo y se mantuvo, por ejemplo, cuando el Partido Liberal Democrático recuperó el poder a finales de 2012 de la mano de Shinzo Abe, hoy considerado el artífice de la doctrina del Indo-Pacífico Libre y Abierto (FOIP en sus siglas en inglés), esbozada en 2016, así como del fortalecimiento de la proyección exterior y de la política de seguridad de Japón.

La visión FOIP se ha convertido en la piedra angular de la política exterior japonesa conectando diversos campos de interés como la defensa, la seguridad de la cadena de suministros y la protección de las rutas transcendentales para el devenir del país. En 2023, en Nueva Delhi, el entonces primer ministro Fumio Kishida, también habló del alcance geopolítico del concepto ampliándolo desde un punto de vista geográfico:

El próximo horizonte es el sur de Asia, incluyendo India […] Y luego, la región de las islas del Pacífico. Las aguas que conectan a Japón con los países insulares del Pacífico no tienen fronteras. Por supuesto, los países de Oriente Medio, África, América Latina y otras regiones también son socios importantes para la implementación de la FOIP41.

Por su parte, el plan de 2010 tenía cinco pilares principales: invertir en tecnología que redujese el uso de minerales de tierras raras; promover su procesado y reciclado en el país; realizar prospecciones en busca de yacimientos propios; diversificar el riesgo de que un parón de las importaciones desde China volviese a poner en peligro a la economía del país, para lo cual se optó por conseguir dichos minerales en Australia y otros lugares, con el foco puesto en África y, por último, tener capacidad propia de almacenamiento para garantizar una reserva suficiente en períodos críticos. Un año después, se fundaba Japan Australia Rare Earth (JARE en sus siglas en inglés), cofundada en 2011 por la empresa Sojitz y la JOGMEC, con el fin de participar en la corporación australiana Lynas Rare Earths Limited, que hoy opera en los yacimientos de Mount Weld, Kagoorlie, Perth y Kuantan, esta última mina sita en Malasia5.

No fue solo Australia, pues otras regiones con yacimientos también fueron objeto de atención, como Lobatse, en Botsuana, donde en 2008 la JOGMEC creó un centro de teledetección geológica satelital en asociación con el Departamento de Estudios Geológicos del país africano.

Además, se fueron firmando acuerdos para la prospección de minas, por ejemplo, en Namibia. En agosto de 2025 se anunció, asimismo, la expansión del Corredor de Nacala, una red de infraestructuras que conecta el puerto de aguas profundas de Nacala, en el norte de Mozambique, con Malawi y Zambia, para impulsar la exportación de minerales críticos de la región.

Muchas inversiones japonesas en África llevan aparejadas también ayudas al desarrollo en diversos países. La agencia para el Desarrollo del Ministerio de Relaciones Exteriores participa en estas negociaciones, aunque recientemente se ha visto obligada a dar marcha atrás en algunas iniciativas como el hermanamiento de cuatro ciudades japonesas con otras cuatro de Nigeria, Tanzania, Ghana y Mozambique, ya que se interpretó como un estímulo a la inmigración, provocando incluso manifestaciones.

La diversificación de proveedores, más allá de la preeminencia de China, también afecta a los componentes tecnológicos ya ensamblados, como los semiconductores. A principios de 2024, la principal fabricante del mundo, la compañía taiwanesa TSMC, inauguró en Japón su primera planta de producción en el extranjero desde 2018. De esta forma, el país, que una vez fue un actor en la producción de chips hasta que empezó a importarlos desde China, quería postularse de nuevo en este sector con una política complementada con otras para asegurar las cadenas de suministros esenciales.

Fruto de esta estrategia, se impulsaron diversas iniciativas internacionales planteadas desde Japón, en el marco de su visión FOIP, como su participación junto a Estados Unidos, Corea del Sur y Taiwán en el Grupo de Trabajo Estados Unidos-Asia Oriental sobre Resiliencia de la Cadena de Suministro de Semiconductores, conocido como Fab 4, que opera desde 20236.

Respecto a Estados Unidos, en junio de 2025, y en relación con la imposición de aranceles por parte de la Administración Trump, Japón propuso que en las conversaciones se incluyera el suministro de tierras raras, así como su procesamiento y refinado conjunto en instalaciones de terceros países7.

Otro pilar básico de la estrategia de 2010 era realizar prospecciones en busca de yacimientos propios. Siete años después, en el 2017, se llevó a cabo el primer proyecto de minería a gran escala en aguas profundas, en respiraderos hidrotermales de Okinawa, y se anunciaron nuevos proyectos de extracción. A partir de principios de 2026, se comenzará a hacerlo en el lecho marino cerca de la isla de Minamitori, mientras otras prospecciones se centrarán en capas de sedimentos a profundidades de más de 5.500 metros en varios lugares de soberanía japonesa8.

El Ártico: un nuevo espacio de interés

Como consecuencia de esta necesidad de diversificar el suministro de recursos estratégicos, el Ártico también se presenta como una nueva región de interés para Japón, en consonancia con otras potencias. Japón fue el único país asiático entre los signatarios originales del Tratado Antártico en 1959 y el primer asiático en establecer un instituto polar nacional, siendo desde 2013 observador permanente en el Consejo Ártico. Así, muestra su interés en las rutas marítimas del norte como alternativa al congestionado estrecho de Malaca y el conflictivo mar de China Meridional. Si bien, esto le lleva a un dilema estratégico, pues la cooperación con China y Rusia en este ámbito se torna en imprescindible, y el alineamiento japonés con las sanciones occidentales respecto a Rusia dificulta su capacidad de movimiento. Otro factor en contra son los ejercicios navales conjuntos que prodigan chinos y rusos precisamente en el norte, en las costas de las Kuriles, islas cuya soberanía aún disputan Japón y Rusia9.

Con todo, al igual que el caso australiano, taiwanés o africano en el suministro de minerales estratégicos, Japón también se interesa por las proyectadas posibilidades que ofrece el Ártico y busca la cooperación internacional con los países nórdicos, Noruega, Finlandia y Canadá, a la hora de proyectarse allí. Tras contribuir activamente a la investigación científica, desde este año Japón avanza hacia un mayor asertividad en la diplomacia en torno a esta región. Actualmente, Japón tiene estaciones de investigación en Canadá, Islandia y Noruega, así como investigadores japoneses colaboran en centros científicos en el Ártico.

En 2015, se publicó la política ártica oficial de Japón, donde también se aludía a la necesidad de cooperación internacional, el desarrollo de sus recursos naturales y, de manera indicativa, la importancia de estos para la seguridad nacional.

Previamente, en 2008, se había publicado el Plan Básico de Política Oceánica de Japón, actualizado cada cinco años y con una visión más estratégica sobre los intereses japoneses en las cuestiones relacionadas con el Ártico y la evolución de sus rutas marítimas. En 2023 se publicó la cuarta versión de este plan, en la que Japón asume una identidad ártica propia, coincidente con sus intereses en la región, subrayando la importancia de su contribución en el Consejo Ártico y otros marcos de cooperación para formular reglas y normas de actuación. Asimismo, se destaca la necesidad de un entorno seguro para las compañías navieras japonesas al utilizar las rutas del Ártico y la participación de sus empresas en foros internacionales relacionados10.

De nuevo, la visión de Japón sobre el Ártico se asienta en los principios del derecho internacional y la libertad de navegación, alineada como en el caso del suministro de los minerales estratégicos con la visión FOIP para el área del Indo-Pacífico11.

Por último, este año 2025 se completó el Mirai II, un novedoso buque de investigación destinado al Ártico y capaz de navegar durante todo el año en sus aguas bajo condiciones de hielos perennes. Será el primer rompehielos japonés de investigación de este calibre, centrado en el estudio de la meteorología, el clima y la química atmosférica, así como en los cambios en las condiciones del océano Ártico y de navegación en el hielo marino. Significativamente, estará operado por la Fuerza Marítima de Autodefensa, ya que su rompehielos antártico Shirase le sirvió como modelo12.

Resurgimiento del poder naval japonés

En consonancia con el creciente proceso de inversión en seguridad para dotar a Japón de una autonomía estratégica en el campo de la defensa, la Fuerza Marítima de Autodefensa está transitando, en los últimos tiempos, de ser una armada con un carácter meramente defensivo —centrada en la protección de los aproximadamente 30.000 kilómetros de costas del país, pues Japón es un país históricamente volcado al mar, no lo olvidemos— a convertirse en una armada de proyección en aguas oceánicas profundas. Esta proyección viene aparejada desde 2012, con el proyecto de Abe en pos de defender la libertad de navegación en el Pacífico, plasmada en la posterior visión FOIP. Dicha visión se consolidó en una arquitectura regional de seguridad marítima junto con Estados Unidos, India y Australia en el marco del Diálogo Cuadrilateral o QUAD13.

En su Libro Blanco de la Defensa de 2025 Japón entiende su entorno como frontera marítima en constante tensión14. En el norte respecto a Rusia y las Kuriles, en el oeste frente a China y Corea del Norte, y en el sur el cuello de botella del estrecho de Malaca y el mar de China Meridional. En un orden internacional por lo demás volátil, hoy es visible como Japón otorga un enfoque más amplio a su estrategia de seguridad nacional, combinando las dimensiones diplomática, económica, tecnológica, de inteligencia y militar, con un énfasis creciente en su proyección naval y marítima, donde la Fuerza Marítima de Autodefensa, desde hace tiempo, desempeña misiones de seguridad internacional contra la piratería, escoltas en el Cuerno de África e incluso vigilancia del mar de China Meridional, con la participación del destructor Sazanami en tareas de patrullaje en torno a Taiwán, en septiembre de 2024, junto a buques australianos y neozelandeses.

Por otro lado, Japón amplía acuerdos con países aliados como Australia, India, Reino Unido y Filipinas para la presencia conjunta y acceso recíproco a bases navales, al tiempo que impulsa su propia industria de defensa o aumenta el gasto en la compra de equipamiento naval más sofisticado y de mayor alcance, en especial de origen estadounidense. Un ejemplo es la botadura del portaaviones ligero Izumo en 2015, pero donde se introducen modificaciones para permitir operar con aviones de combate F-35B, todo un símbolo de proyección, u otros proyectos como la incorporación de unos 400 misiles Tomahawk en sus destructores o el desarrollo de fragatas de la clase New FFM, sucesora modernizada de la Mogami y que tiene mayor capacidad de desplazamiento y la posibilidad de contener sistemas de lanzamiento vertical de misiles15.

Mientras, el debate en el país ya no se centra cada vez más sobre la necesidad de esta proyección naval más allá de la autodefensa, sino sobre la necesidad de que Japón se incorpore a la división de las grandes potencias militares apostando, por ejemplo, por aparatos no tripulados o la construcción de submarinos equipados con misiles de largo alcance y la capacidad de permanecer sumergidos durante extensos períodos de tiempo, para lo cual, por otra parte, se necesitan nuevas baterías o combustibles, sin desdeñar la propulsión nuclear16.

Conclusiones: Japón navega hacia la autonomía en un Indo-Pacífico ampliado

Japón ofrece un modelo a seguir por otros países en cuanto a la búsqueda de una autonomía en el suministro de recursos estratégicos y energéticos, tratando de alejarse de la dependencia de terceras potencias en estos sectores, concretamente de China. Es un recorrido lento y que requiere inversión, diplomacia y proyección para estar presentes en los lugares críticos. De hecho, para Japón este camino se inició hace 15 años cuando su economía se vio en grave peligro con la suspensión china de la importación de minerales estratégicos para la industria japonesa. La lentitud del trayecto hacia la autonomía, la búsqueda de recursos propios, la colaboración con otras naciones y la seguridad en las rutas marítimas vitales para el abastecimiento se prueba en el hecho de que, si la dependencia japonesa de las tierras raras chinas era del 90% en 2010, hoy lo es del 60%, por lo tanto, todavía bastante elevada.

Japón complementa su idea de la defensa orientándola hacia la seguridad económica como pilar de su subsistencia, mediante organismos y leyes específicas para proteger las cadenas de suministro y garantizar la llegada de recursos críticos.

Este marco se vincula directamente con la dimensión naval de dicha estrategia global, donde el componente marítimo-naval aparece como eje de su proyección en torno a dos factores que interactúan entre sí: por un lado, la protección de las cadenas de suministro en el eje oeste-este del Indo-Pacífico; y, por otro, asegurar los intereses que le son propios y cada vez más importantes en otros lugares como Australia, África o, en el futuro a medio plazo, en el Ártico17.

Esto supone que el Indo-Pacífico como marco marítimo dentro del concepto FOIP que Shinzo Abe formuló en 2016, seguirá siendo en su esencia un marco marítimo clave para Japón, un espacio destinado a mantener la apertura y estabilidad de las rutas en los mares mediante el derecho internacional, la libertad de navegación y la colaboración internacional.

Se resaltan, sin embargo, dos variantes que obligarán a modificar la FOIP. En primer lugar, el inestable orden internacional, acentuado desde la llegada de la segunda Administración Trump al poder en Estados Unidos, que ya antes de tomar posesión en enero de 2025 generaba en Tokio reticencias y recelos. Esta situación impulsó los primeros indicios de una búsqueda de mayor autonomía estratégica de Japón en materia de seguridad, inquieto ante las difusas perspectivas en cuanto al tradicional paraguas estadounidense y, sobre todo, obligando al país a reforzar sus capacidades ante la crecienteasertividad de China y Rusia cuyas acciones amenazan los intereses japoneses e incluso, con algunos incidentes navales y aéreos a su propia soberanía. La búsqueda de aliados más allá de Estados Unidos responde también a este planteamiento de autonomía estratégica18.

En segundo lugar, los intereses de país se han trasladado más allá de las fronteras marítimas contempladas en la FOIP, que a grandes rasgos irían del mar Arábigo al mar de China Meridional, para atisbar Australia, el sur de África y, como vimos más arriba, incluso el Ártico, regiones donde para Japón es posible obtener recursos estratégicos y minerales críticos esenciales fuera de la dependencia de China. Nuevas rutas marítimas que precisan de continuidad y seguridad, lo que por supuesto se proyecta en una fuerza naval acorde a tales exigencias, con capacidad más allá de la autodefensa. Capacidad que también debe proteger los nuevos yacimientos minerales de tierras raras en el mismo territorio japonés, la mayoría de ellos, y no es casualidad, en aguas abiertas de soberanía propia.

Japón se presenta como un garante del orden marítimo liberal en el Indo-Pacífico, sí, con su participación en ejercicios conjuntos con países aliados como India, Reino Unido y otros países europeos, pero también se presenta como modelo de iniciativa original contra la agresiva expansión china y su coerción económica. El triángulo recursos–Ártico–poder naval revela el intento japonés de escapar de su tradicional vulnerabilidad energética, pues su proyección marítima es un instrumento que enlaza seguridad energética, protección de rutas y nueva diplomacia.

Sin embargo, Japón continúa dependiendo de manera significativa de los insumos procedentes de China, país que mantiene un control abrumador sobre todas las etapas de la cadena de suministro: minería, separación, refinado y producción de imanes. Las tensiones geopolíticas de los últimos meses con Estados Unidos no han ayudado a reducir las exportaciones chinas, aunque se haya negociado a este respecto un acuerdo satisfactorio para ambas partes: estadounidenses y japoneses19.

Con Estados Unidos, el debate se traslada a otros puntos como la pertinencia de la presencia militar estadounidense en el país, fruto de los acuerdos que se remontan al fin de la Segunda Guerra Mundial, su financiación y el impacto de la integración industrial doméstica. Japón, por su parte, aspira a fortalecer progresivamente su sector naval con el fin de disminuir la dependencia de las importaciones de material, en su mayoría de origen estadounidense.

La propia China ve en estas fricciones entre Estados Unidos y Japón una posible ventaja y en lugar de imponer restricciones abruptas, amenaza con ajustar los flujos de exportación para mantener su dominio del mercado, mientras trata de relajar la presión diplomática con Tokio. No hay que perder de vista que la modernización naval nipona también responde al drástico aumento de la actividad de la Armada china en la región —también en plena fase de despegue y modernización—, así como a las amenazas balísticas y submarinas de esta, y no solo por parte china, sino también es el caso de los misiles por los lanzamientos desde Corea del Norte, a lo que se suman las incursiones de aeronaves y buques rusos en islas de soberanía japonesa o cercanas a las mismas.

Para finalizar y aunque el debate no está aún instalado en la primera línea política en Japón, siguen existiendo posibles límites constitucionales y legales a iniciativas como la provisión de misiles de largo alcance, la conversión de los portaaviones ligeros o las futuras capacidades de los destructores. Otro obstáculo que se presenta es el de una proyección naval que exige de más personal, mientras Japón posee un problema estructural demográfico, con una población envejecida y una tasa de crecimiento negativa, que redunda en la escasez de tripulaciones. Quizás por ello, muchos diseños apuestan por la automatización y tener que depender así de una menor dotación humana en las embarcaciones que aseguren las rutas en un Indo-Pacífico ampliado para el país.

Javier Fernández Aparicio
Analista del IEEE

Las ideas contenidas en estos artículos son responsabilidad de sus autores, sin que reflejen necesariamente el pensamiento del CESEDEN o del Ministerio de Defensa.

1OBSERVATORY OF ECONOMIC COMPLEXITY. OEC. Junio de 2025. En https://oec.world/es/profile/country/jpn (consultado 10 de octubre de 2025).
2EVENETT, S., & FRITZ, J. «Revisiting the China–Japan Rare Earths dispute of 2010». 19 de 7 de 2023. En Center for Economic Policy Research: https://cepr.org/voxeu/columns/revisiting-china-japan-rare-earths-dispute-2010 (consultado el 10 de octubre de 2025).
3JOHNSTONE, C., SZECHENYI, N., & KLAAS, L. «The Evolution of the U.S.-Japan Security Partnership». 11 de julio de 2024. En Center for Strategic & International Studies: https://features.csis.org/evolution-of-the-us-japan-security-partnership/#group-section-20122024-dZKaENln2O (consultado el 14 de octubre de 2025).
4KISHIDA, Fumio. «Japan’s New Plan for a “Free and Open Indo-Pacific”». 20 de marzo de 2023. Disponible en: https://www.mofa.go.jp/files/100477739.pdf (consultado el 16/10/2025). Para todo lo relacionado con la visión FOIP: https://www.mofa.go.jp/policy/page25e_000278.html (consultado el 16/10/2025).
5JAPAN ORGANIZATION FOR METALS AND ENERGY SECURITY. Securing Supply of Heavy Rare Earths to Japan with Additional Investment to Lynas. 7 de marzo de 2023. En https://www.jogmec.go.jp/english/news/release/news_10_00029.html (consultado el 13 de octubre de 2025).
6SHIVAKUMAR, S., WESSNER, C., & HOWELL, T. «Japan Seeks to Revitalize Its Semiconductor Industry». 25 de agosto de 2023. En Center for Strategic & International Studies: https://www.csis.org/analysis/japan-seeks-revitalize-its-semiconductor-industry (consultado el 13 de octubre de 2025).
7OHSHIMA, S. «Japan’s plan to break China’s rare-earth stranglehold». 15 de agosto de 2025. En Asia Times: https://asiatimes.com/2025/08/japans-plan-to-break-chinas-rare-earth-stranglehold/ (consultado el 13 de octubre de 2025).
8BERNASCONI, O. «Japan will Seltene Erden vom Meeresboden fördern». 2 de julio de 2025. En Rare Earths: https://rareearths.com/japan-will-seltene-erden-vom-meeresboden-foerdern/ (consultado el 16 de octubre de 2025).
9«Moscú y Pekín muestran su creciente cooperación militar en el mar de Japón», Le Grand Continent. 19 de septiembre de 2024. En https://legrandcontinent.eu/es/2024/09/16/moscu-y-pekin-muestran-su-creciente-cooperacion-militar-en-el-mar-de-japon/ (consultado el 13 de octubre de 2025).
10JAPAN CABINET OFFICE. Outline of the Fourth Basic Plan on Ocean Policy. Abril de 2023. En https://www8.cao.go.jp/ocean/english/plan/pdf/plan04_gaiyou_e.pdf (consultado el 13 de octubre de 2025).
11HATAYA, S. «Japan’s Arctic Policy». 14 de julio de 2025. En Indo-Pacific Defense Forum: https://ipdefenseforum.com/2025/07/japans-arctic-policy/ (consultado el 13 de octubre de 2025).
12INGVARSDÓTTIR, K. «Asia-Arctic cooperation and the next phase in Japan´s Arctic engagement». 25 de enero de 2025. En Sasakawa Peace Foundation: https://www.spf.org/opri/en/newsletter/587_1.html (consultado el 13 de octubre de 2025).
13INSTITUTO ESPAÑOL DE ESTUDIOS ESTRATÉGICOS. Geopolítica azul. Los océanos, espacios clave en el nuevo orden global. 2024. En https://www.defensa.gob.es/ceseden/-/cuadernos-de-estrategia-227 (consultado el 13 de octubre de 2025).
14JAPAN MINISTRY OF DEFENSE. Defense of Japan. 2025, p. 21. En https://www.mod.go.jp/j/press/wp/wp2025/pdf/DOJ2025_EN_Full.pdf (consultado el 13 de octubre de 2025).
15THE MILITARY BALANCE. «Chapter Five: Asia: Regional trends in 2024 206; Regional defence policy and economics 208; Japan: defence policy and economics 215; China: defence policy and economics 218; Arms procurement and defence-industrial trends 230; Armed forces data section 231», pp. 215-217, 262-267. 2025. En https://doi.org/10.1080/04597222.2025.2445477 (consultado el 13 de octubre de 2025).
16KOSUKE, T. «Panel Urges Japan to Use ‘Next-Generation Propulsion Systems’ in New Submarines». (25 de septiembre de 2025. En The Diplomat: https://thediplomat.com/2025/09/panel-urges-japan-to-use-next-generation-propulsion-systems-in-new-submarines/ (consultado el 13 de octubre de 2025).
17WARD, R., & KOSHINO, Y. «Japan's geo-economic strategy: implementation», en Y. Koshino & R. Ward, Japan's Effectiveness as a Geo-Economic Actor. Adelphi Series, 65(516), 2025, pp. 103-120.
18FERNÁNDEZ APARICIO, J. Japón camina en la senda de la autonomía estratégica. 6 de noviembre de 2024. En Documento de análisis IEEE 69/2024: https://www.defensa.gob.es/ceseden/-/ieee/japon_camina_en_la_senda_de_la_autonomia_estrategica_2024_dieeea69 (consultado el 16 de octubre de 2025).
19«Japón y Estados Unidos firman un acuerdo sobre materiales críticos», Le Grand Continen. 28 de marzo de 2023. En https://legrandcontinent.eu/es/2023/03/28/japon-y-estados-unidos-firman-un-acuerdo-sobre-materiales-criticos/ (consultado el 13 de octubre de 2025).
    • Japón, recursos y proyección en un Indo-Pacífico ampliado

    • Japan, resources and projection in an expanded Indo-Pacific