
20 nov 2025
IEEE. Groenlandia: Un nuevo paradigma en el escenario geopolítico mundial
Dª María Teresa Belmonte Sánchez, Dª Silvia Iranzo Gutiérrez, D. Guillermo Echenique González, D. Isidro López-Aparicio Pérez, D. Francisco Javier Martín Rojo, TG Fernando Torres San José.
Introducción
Groenlandia es una gran desconocida, a pesar de ser la isla más grande del mundo1, albergar la segunda mayor capa de hielo del planeta, tener la menor densidad de población del mundo y contar con el mayor parque nacional de todos los continentes, el Grønlands Nationalpark (972.000 km²). Además, en su territorio se ha encontrado el ADN más antiguo existente y es considerada la cuna de la vida en la Tierra2.
En Groenlandia se descubrió recientemente que, hace 4.000 millones de años, existían las formas más primitivas de vida conocidas, halladas en los volcanes de yodo de Isua3. También se encontró el ADN más antiguo, de hace dos millones de años (un millón más antiguo que el detectado en un hueso de mamut en Siberia).
Más del 75% de su extensión (2.166.086 km²) está cubierta por una capa de hielo permanente (inlandsis), que llega a alcanzar los 3.000 metros de espesor sobre el nivel del mar y que se está reduciendo lentamente4, a lo que hay que añadir los riesgos para el medioambiente y la salud a causa de los gases nocivos acumulados en su capa permafrost. Groenlandia contiene tanto hielo que, si se derritiera, haría subir el nivel del mar en siete metros5. Ya en el siglo XV, la desaparición de los vikingos en la isla se debió a un cambio climático en la transición del Período Cálido Medieval (900-1250 d. C.) a la Pequeña Edad de Hielo (1250-1900 d. C.), con la consecuente subida de las aguas, que hizo desaparecer las zonas habitables6.
Todo ello, tiene como consecuencia que la parte habitable sea escasa y, junto a las condiciones climáticas, la hacen el país con la menor densidad de población del mundo7. Toda la movilidad interna se realiza por avión, barco, moto de nieve y trineo, ya que no existen carreteras ni ferrocarriles.
Su población es de unas 57.000 personas, de las cuales unas 18.000 viven en Nuuk, su capital. Los inuit (principalmente kalaallit) constituyen el 87% de la población8, lo que posiblemente haga de Groenlandia el país con la mayor proporción de población indígena del mundo. Todos ellos son ciudadanos daneses, ya que Groenlandia es un territorio autónomo del Reino de Dinamarca, donde se habla groenlandés y se usa la corona danesa como moneda. Desde 1979 cuenta con autogobierno, en forma de democracia representativa parlamentaria, aunque Dinamarca mantiene las competencias en materia de relaciones exteriores y defensa. A nivel parlamentario, Groenlandia tiene dos de los 31 diputados del Parlamento danés. Y, aunque Dinamarca es miembro de la Unión Europea, Groenlandia no lo es.
La economía de Groenlandia se basa principalmente en la pesca, cuya exportación representa un 85% de la actividad económica, y en la caza. Sin embargo, su principal fuente de ingresos es la aportación económica del gobierno danés, que representa más de la mitad de los ingresos totales y emplea a más de 10.000 personas, en un mercado laboral de algo más de 25.000 trabajadores.
En cuanto a los recursos minerales, según el informe de 2023 del Geological Survey of Denmark and Greenland9, en las tierras no cubiertas por hielo (400.000 km²) existen depósitos de entre moderados y elevados de los 38 minerales que la Comisión Europea ha catalogado como esenciales10. No obstante, en la actualidad estos recursos están solo en fase de prospección11.
La Fuerza Aérea de los Estados Unidos (EEUU) tiene, desde 1941, su base militar más septentrional en Thule (a 1.524 km al sur del Polo Norte), hoy en día llamada Base Espacial Pituffik. En la actualidad, entre otras instalaciones y fuerzas, alberga el sistema de alerta temprana de misiles balísticos intercontinentales que puedan lanzarse contra EEUU y se efectúan 2.600 vuelos anuales, lo que da idea de la importancia geoestratégica de la isla para EEUU. Precisamente en Thule se ha registrado la velocidad del viento más rápida jamás medida sobre la superficie del nivel del mar: 333 km/h - 207 mph (8/03/1972).
En 1968, un B-52 estadounidense que transportaba cuatro bombas nucleares de hidrógeno se estrelló en las aguas próximas a la base, causando uno de los peores desastres de contaminación radioactiva de la historia12.
Desde el punto de vista de la seguridad y defensa cabe destacar que Groenlandia cuenta con un pequeño contingente de fuerzas de defensa13, compuesto principalmente por personal militar danés, 150 efectivos, del primer Escuadrón de la Armada Real Danesa que se centra principalmente en operaciones nacionales en las Islas Feroe y Groenlandia, y sus alrededores. Además, Dinamarca ha incrementado el gasto en defensa14 para Groenlandia, en respuesta a las crecientes tensiones en el Ártico y la presencia militar rusa.
Estatus político, historia y sociología de Groenlandia ante la carrera por el ártico
La carrera por el Ártico
En las primeras semanas de agosto de 2007 tres países reclamaron, sucesivamente, soberanía sobre el Ártico.
Rusia, el 2 de agosto, tras colocar una bandera de titanio en el polo norte, en el fondo del Océano, inició la escalada a la que de forma inmediata se sumó Canadá, para, finalmente, el 12 de agosto, producirse el pronunciamiento danés. De hecho, Copenhague envió una expedición científica con el fin de recoger datos geológicos que demostraran que la cadena submarina de montañas Lomonosov está conectada con Groenlandia.
En ese momento comenzó a materializarse la carrera por las riquezas que, en forma de petróleo y gas, esconden los fondos marinos de un norte helado sobre el que también alegan tener derechos Noruega y EEUU, por ser Alaska un estado de la Unión. La lejanía de Alaska con Groenlandia, hace que su interés por este último busque aumentar tanto sus derechos como su posición geoestratégica.
De esta forma, durante casi 20 años, las reivindicaciones sobre el Ártico se han sustentado en la interpretación de la Convención, de 1.982, de los Derechos del Mar, buscando los países las interpretaciones y argumentos más favorables.
El interés de EEUU por Groenlandia y Canadá
El interés de EEUU por Groenlandia, y por Canadá, no es ni mucho menos nuevo – en 1.868, el Secretario de Estado, William Seward, ya encargó un informe para adquirir Groenlandia que, además, obligaría a que Canadá pasara a ser parte de la Unión – pero, hasta el inicio del segundo mandato del Presidente Trump, el 20 de enero de 2025, no se ha encontrado sobre la mesa de la conversación internacional la posibilidad de que alguna de las potencias implicadas, más allá de disputas puntuales sobre pequeños islotes, buscara mejorar su posición sobre el Ártico añadiendo, además, a su territorio todo un gran país, de 10 millones de km², como Canadá, o una isla como Groenlandia, que goza de un estatuto de autonomía que prevé la posibilidad de autodeterminación.
Aunque entre 2017 y 2021, durante su primer mandato, Trump ya había realizado referencias más o menos explícitas a Groenlandia, el cambio realizado en el despacho oval de la Casa Blanca, al colocar el retrato de Andrew Jackson, séptimo presidente de EEUU, adquiere ahora todo su sentido; se trató de un gesto significativo que, a la vista de los acontecimientos, es posible relacionar con la ideología Destino Manifiesto, de la que Jackson fue su mejor representante.
Destino Manifiesto defendía que, dado su excepcionalismo, los EEUU tienen el deber y el derecho de avanzar hacia otros territorios para garantizar el desarrollo y la expansión del experimento de libertad y autogobierno del país. Esto incluye asegurar recursos para sostener la economía y garantizar la seguridad del país.
Así, en su segundo discurso de toma de posesión, el presidente Trump no pudo ser más claro; "perseguiremos nuestro destino manifiesto hacia las estrellas, lanzando astronautas estadounidenses para plantar la bandera de las barras y las estrellas en el planeta Marte", señaló.
Días antes, Trump había manifestado que Canadá debería convertirse en el estado 51, denominó canal de EEUU al canal de Panamá y acordó mediante orden del Presidente que el Golfo de México pasase a denominarse Golfo de América.
No obstante, nada parece más codiciado que Groenlandia; de hecho, el 7 de enero de 2025, en una conferencia de prensa en Florida, Trump, en línea con el senador Maine para el que en 1941 la compra de Groenlandia era una necesidad militar, no descartó el uso de la fuerza para controlar Groenlandia o el Canal de Panamá; “necesitamos ambos por razones económicas” y añadió, “necesitamos Groenlandia por motivos de seguridad”.
El estatus político de Groenlandia
Groenlandia, colonizada por Dinamarca en 1.721, fue administrada exclusivamente por el gobierno danés hasta la mitad del siglo XIX, momento en que se establecieron asambleas y se eligieron administradores para gestionar meros asuntos locales.
En 1973, a partir de la integración de Dinamarca en la Unión Europea, se inició un proceso mediante el que las autoridades locales de Groenlandia asumieron ciertas tareas, que concluyó con la Ley de Autonomía de 1.979.
En 1985, la isla dejó de formar parte de la UE, obteniendo el estatuto de territorio de ultramar, y en 2008, obtuvo su estatuto de autonomía, que establece una hoja de ruta para la independencia, transfiere al gobierno groenlandés todas las competencias, excepto asuntos exteriores, seguridad y política financiera, y un subsidio anual de 633 millones de dólares; 11.300 dólares per cápita.
Transacción comercial entre estados vs. voluntad del pueblo groenlandés
Y, mientras el mundo entero se preguntaba lo que era Groenlandia, más allá de una gigantesca isla helada que aparece en el mapamundi de los libros escolares, la Primera Ministra danesa, Mette Frederiksen, replicó que "Groenlandia pertenece a los groenlandeses” y “son los propios groenlandeses quienes definirán su futuro".
De esta forma, y sin descartar la inimaginable hipótesis de una ocupación forzosa, durante los próximos meses o años, el debate sobre Groenlandia va a girar en torno a lo que sus ciudadanos desean para ellos y para las generaciones futuras.
El cambio de paradigma respecto a otros momentos o situaciones semejantes, se traduce en que la soberanía sobre Groenlandia, en línea con lo que establece su estatuto de autonomía, depende de la voluntad de sus habitantes y no de una mera transacción comercial entre estados, como fue el caso de Alaska, en 1867.
En este contexto, los protagonistas del futuro estatus de Groenlandia que afecta, más que ninguna otra cuestión, a la geoestrategia y a la geopolítica a largo plazo de las principales potencias, incluida China, son los esquimales o inuits, - a diferencia de otros lugares, el término esquimal resulta despectivo - cuyo origen remoto se encuentra en los pueblos amerindios que habitaban al norte del Yukon.
Así, y aunque desde una perspectiva eurocéntrica, la isla fue descubierta en el año 982 por el marino y explorador Erik Thorvladsson, Erik el Rojo, que colonizó el sur, hasta que, en el siglo XV, la Pequeña Edad de Hielo hizo imposible la vida para los europeos, la historia de Groenlandia está protagonizada por las sucesivas olas de pueblos de islas del norte del continente americano y de culturas que nacían y morían en un territorio extremo en el que, tarde o temprano, se fracasaba en la lucha por la supervivencia. Existen vestigios de esta presencia intermitente que datan del año 2.500 a.C.
57.000 protagonistas en busca de bienestar y de seguridad: una decisión única
Los ciudadanos de Groenlandia se reparten en 5 municipios (regiones), algunos más grandes que España, y dos áreas no incorporadas, el Parque Nacional del Noroeste con 972.000 km² y 233 habitantes, y la base aérea de EEUU en Thule.
Constituyen un pueblo en el que la caza y las tradiciones forman parte de su esencia; y, a pesar de que su subsistencia económica no es posible sin las transferencias de Dinamarca, mantiene una relación de profunda desconfianza hacia la metrópoli.
La masiva campaña de esterilización, sin consentimiento, de mujeres y niñas inuits, desarrollada a partir de 1965 y, el desarraigo y las dificultades idiomáticas de los jóvenes que regresan de Copenhague tras sus estudios, son cuestiones que ensanchan la brecha de la discrepancia. De hecho, en palabras de Ramón Hernando de Larramendi, explorador y empresario español afincado en Groenlandia, los groenlandeses solo salvan a la Corona, gozando los reyes de enorme popularidad.
Los resultados de las elecciones celebradas el 11 de marzo de 2024, para ocupar los 31 escaños del Parlamento groenlandés, reflejan bien el ansia de independencia; el único partido que defiende la permanencia en Dinamarca, sólo obtuvo el 7% de los votos y dos escaños. Sin embargo, un análisis sosegado permite concluir que el vértigo respecto al futuro también ha sido un factor que ha influido en la decisión de muchos votantes.
De otra forma, habría sido difícil la victoria electoral, con el 30% de los votos, de Demokraatik, el partido que defiende una independencia gradual de Dinamarca. Por su parte, Naleraq, segunda fuerza con el 24,5% de los votos, aboga por una independencia express y ha puesto sobre la mesa la firma de un tratado de libre asociación con EEUU a cambio de apoyo económico y seguridad.
Probablemente, como afirma Peter Harmsen, autor del libro “Furia y hielo: Groenlandia, EEUU y Alemania en la segunda guerra mundial”, “todo se reduce a dos factores: ubicación y minerales, y realmente esto no ha cambiado”. En todo caso, la decisión que afectará, de una u otra forma, a la geoestratégica y a los equilibrios del mundo, depende un grupo, de un pueblo, formado por 57.000 personas, inuits, que además de bienestar, como todos, también buscan seguridad.
Recursos
El ecosistema y naturaleza de Groenlandia, uno de los más peculiares y extremos del planeta, está gravemente afectado por el cambio climático y el incremento de las temperaturas, lo que provoca un deshielo acelerado de su superficie helada.
Este deshielo está revelando la posibilidad de aprovechamiento de lo que se conocen como las tierras raras, que están captando y poniendo el foco en países como EEUU, China y Rusia, entre otros.
Antes de entrar a hablar de las tierras raras, que es uno de los elementos que explican el interés del estado de la cuestión, se estima conveniente no obstante hablar desde un plano generalista y transversal de todos los recursos naturales que definen y conforman Groenlandia.
Según datos del Banco Mundial, la industria pesquera de Groenlandia supone aproximadamente el 90% de las exportaciones totales originarias del país, convirtiéndose en cerca del 50% de su PIB15. Especies como el bacalao, fletán, caballas, camarones, etc., son algunas de las más emblemáticas.
Groenlandia posee una gran capacidad debido a la energía aprovechada por el deshielo. De acuerdo con el estudio de la universidad de Cambridge16 Groenlandia es capaz de producir más energía hidroeléctrica que las diez centrales hidroeléctricas más grandes del mundo.
Por otro lado, distintos estudios17 estiman que hay 18.000 millones de barriles de petróleo sin descubrir en la plataforma continental oeste de Groenlandia, así como 148 billones de pies cúbicos de gas natural. No obstante, desde el año 2021, el Gobierno groenlandés suspendió la emisión de nuevas licencias de explotación, dado el impacto del cambio climático. Concretamente, en la Bahía de Baffin, existe un gran potencial de hidrocarburos (estimado en 13% petróleo y 30% gas natural según el Servicio Geológico de EEUU, USGS), pero en la actualidad existirían grandes problemas de explotación dadas las condiciones naturales de la misma (condiciones del Ártico y falta de infraestructuras).
Otra de las riquezas de este territorio son los materiales minerales. Según un Informe de 2023 del GEUS, se estima que en los más de 400.000 km² de territorio no cubiertos por la capa helada en Groenlandia, existen depósitos moderados o elevados de 25 de los 34 minerales considerados críticos por la Comisión Europea, según afirma Jakob Kløve Keiding, consultor del GEUS. Los principales, dado su alto valor precioso o utilidad, son cobre, grafito, niobio, uranio, zinc, oro, rubíes, zafiros, platino, paladio, níquel, cobalto, titanio y rodio…18.
No obstante, una de las principales conclusiones de este informe es que Groenlandia aún no está demasiado explorada geológicamente, consistiendo las principales estimaciones de sus recursos en mediciones basadas en cálculos históricos o proyecciones.
En suma, se estaría ante la cifra de 36,1 millones de toneladas de materiales minerales, localizados fundamentalmente, entre otros, en los yacimientos de Kvanefjeld y Kringlerne, y en las minas que actualmente se encuentran en activo, las de Qaqortorsuaq y Nalunaq, ambas en el sur de la isla.
Especial interés despiertan los depósitos de Uranio, cuya explotación está levantando oposición en la población por el impacto en su forma de vida19.
Finalmente, el ya citado estudio del GEUS también estima que un 25% de todas las tierras raras existentes en la Tierra se encuentra en Groenlandia -o lo que es lo mismo, 1,5 millones de toneladas-, lo que le convierte en el epicentro mundial cuando se habla de estos recursos energéticos. No obstante, y frente al ruido mediático, países como EEUU, China, Brasil, India o Australia, según este estudio, aventajan a la isla helada.
Los lantánidos o “tierras raras20” abarcan 17 elementos metálicos químicamente similares (los lantánidos, escandio e itrio) que se producen en una amplia gama de minerales y se extraen de forma colectiva. Groenlandia posee así, según los últimos estudios, 14 de estos 17 elementos, cuyas principales utilidades en la industria van desde catalizadores y baterías, pasando por aleaciones de motores y láseres hasta cerámicas avanzadas y semiconductores.
Todos estos datos llevan a concluir que Groenlandia posee un potencial muy importante de yacimientos aún por descubrir que, aunque requieren de más cartografía geológica y exploración minera, no es descartable que en el futuro puedan ser aprovechables21.
Situación geoestratégica
Groenlandia acerca a EEUU a China y a Rusia, y viceversa. La construcción de la Base Aérea de Thule después de la segunda guerra mundial, y el escudo antimisiles son ejemplos de ello. Para EEUU, Groenlandia forma parte de su “Home Land Security”22, de ahí la importancia que en los últimos tiempos le está otorgando.
A ello hay que añadir, que favorecería la vigilancia y alerta del GIUK Gap (línea imaginaria entre Groenlandia, Islandia y Reino Unido, por la que debe pasar cualquiera que transite desde el Ártico al Atlántico Norte, y que tradicionalmente ha controlado Rusia o la antigua URSS y que constituye un punto estratégico de vital importancia tanto para la OTAN como para Rusia23.
Adicionalmente, el deshielo del Ártico no solo facilita la extracción de materias primas, sino que facilita el movimiento por sus aguas. China necesita explotar estas nuevas rutas marítimas, lo que no solo le posibilita el aumento global de su tráfico marítimo y la obtención de las necesarias materias primas, sino que también le permite acercarse a EEUU, por lo que desde 2011, coincidiendo con el aumento de autonomía de Groenlandia, aumentó su influencia en la Isla que le ha llevado a que a aumentar a casi el 20% las exportaciones de Groenlandia24.
Para Rusia, Groenlandia supone un mayor control sobre el Ártico, sobre el que está intensificando su control con nuevas bases, y al igual que China, mayor cercanía. Este afán de control forma parte de su estrategia, desde que el deshielo ha hecho viables nuevas rutas en el Ártico. Noticias como que el último submarino nuclear está destinado a operar en el Ártico lo hacen visible. La independencia de Groenlandia supondría un cambio radical en la percepción rusa, ya que dejaría de ser territorio OTAN, y le abriría nuevas posibilidades de actuación.
Para la UE, la salida de Groenlandia de la CEE supuso la disminución de su territorio en casi la mitad y una limitación geográfica clara de cara al Ártico. Aunque no puede sustituir a Dinamarca, sí puede “proveer de referencia, proporcionar patronazgo político y apoyo económico y regulatorio. Y, sobre todo, protección frente a presiones externas”25. De hecho, en declaraciones recientes de su gobierno, Groenlandia pide el apoyo de la UE. Los derechos pesqueros también suponen uno de los elementos claves para mantener la relación.
Puede parecer que el deseo de romper con Dinamarca gana adeptos, pero difieren en el grado de autonomía. Dinamarca se encuentra ante una muy difícil situación ya que a pesar de haber mantenido al país en los tiempos difíciles parece que el interés desatado por las grandes potencias le puede llevar a otorgar un papel secundario, aunque, por otro lado, es cierto que es una decisión difícil de deshacer. Su control sobre la isla le permitiría ser líder en la explotación de los recursos cuando las condiciones lo permitan de una manera eficiente. La reciente visita de la primera ministra demuestra que no está dispuesta a bajar su interés. A pesar de todos los inconvenientes, Dinamarca sigue siendo el actor principal en el país.
Las últimas palabras de Trump, que no son nuevas aunque sí más agresivas, generan una incertidumbre que las grandes potencias quieren aprovechar26.
Impactos de una posible toma de control de Groenlandia por EEUU
El número de escenarios plausibles que se presentan a día de hoy es casi ilimitado por lo que en este epígrafe se presentan algunos de los que, debido a la actuación de EEUU, y principalmente, de su presidente, se consideran de mayor relevancia.
Impactos de la forma de toma de control
Toma de control por la fuerza
El presidente Trump declaró el pasado 7 de enero en una rueda de prensa que no renunciaba a la fuerza militar de EEUU para comprar Groenlandia a Dinamarca.
A EEUU no le costaría mucho esfuerzo vencer militarmente a Dinamarca. Sin embargo, desde 1945 está prohibido el uso de la fuerza en las relaciones entre estados, de acuerdo con el artículo 2.4 de la Carta de las Naciones Unidas27. Por lo tanto, una acción militar de EEUU contra Dinamarca supondría una violación grave del derecho internacional.
La ONU se vería impotente para frenar tal agresión, pues EEUU tiene poder de veto en el Consejo de Seguridad. Por lo tanto, la ONU vería dañada significativamente su reputación como la principal institución garante de la paz en el mundo. Se da además la circunstancia de que el país agresor es el mayor contribuyente al presupuesto de la ONU y el que alberga su sede principal.
Por otra parte, un ataque de un país de la OTAN (EEUU) a otro miembro de esta organización (Dinamarca) minaría los cimientos de la OTAN, que no contempla agresiones entre sus propios miembros.
En cuanto a la Unión Europea (UE), la cláusula de ayuda mutua (artículo 42.7 del Tratado de Lisboa) no aporta credibilidad suficiente, como lo muestra el hecho de que Suecia y Finlandia hayan considerado necesario para su seguridad ingresar en la OTAN. El propio artículo 42.7 remite a la OTAN en lo concerniente a la ayuda militar. En cualquier caso, la UE vería dañada su reputación internacional por carecer de capacidad de defensa ante la agresión de un tercer país.
Por último, una actuación por la fuerza de EEUU sobre Dinamarca generaría una actitud de rechazo frontal de la población groenlandesa a las fuerzas agresoras, provocando un elevado grado de conflicto social y un riesgo de enquistamiento del conflicto en caso de formarse una guerrilla local.
Toma de control pacífica
Una toma de control pacífica de Groenlandia por parte de EEUU podría realizarse por tres medios: la venta voluntaria de la isla a EEUU por parte de Dinamarca; la decisión por parte de Groenlandia, una vez obtenida su independencia, de renunciar a su soberanía para cedérsela a EEUU; o la profundización del control de facto que ya ejerce EEUU sobre la isla al dominar su economía, su política exterior, y su política de seguridad y defensa.
Respecto a la cesión o venta de la isla a EEUU -no es la primera vez que se plantea puesto que en 1946 el expresidente Harry Truman ofreció a Dinamarca 100 millones de $ en oro por la isla equivalente a 1.300 millones de $ actuales-, Dinamarca ha dejado claro a EEUU que Groenlandia no está en venta, y que son los residentes de la isla quienes deben determinar en exclusiva su futuro.
La cesión por Groenlandia de su soberanía estatal a EEUU requeriría un acuerdo previo entre Groenlandia y Dinamarca sobre los términos de la independencia, seguido de un referéndum convocado por las autoridades groenlandesas cuyo resultado fuera favorable a la independencia del territorio (artículo 21 del estatuto de autonomía de la isla de 2009) y una posterior aprobación de la independencia por el parlamento de Dinamarca según el artículo 21 de la constitución danesa. Una vez adquirida la independencia, la población de Groenlandia podría someter a referéndum la renuncia a su soberanía como estado y su integración en EEUU como un estado asociado de la federación estadounidense o como su estado número 51. Este último paso no sería probablemente inmediato y precisaría de una generosa oferta económica por parte de EEUU.
Algunos analistas han estimado que Groenlandia vale unos 50.000 millones de $, restando la subvención danesa, y teniendo en cuenta el valor actual de los impuestos que los habitantes groenlandeses pagarían anualmente en EEUU como contribuyentes estadounidenses, con un 16% de tipo medio de gravamen28. Por lo tanto, cada habitante groenlandés optaría a recibir 1 millón de $ que, unido a la promesa de futuras rentas por la explotación de los recursos naturales de la isla, podría convencer a los groenlandeses de las ventajas de la dependencia de EEUU.
Como tercera forma pacífica de alcanzar el control de Groenlandia, puede afirmarse que en realidad EEUU ya venía ejerciendo un control de facto de la isla muy significativo y estaba llamado a ejercerlo del todo a medio y largo plazo. Este control se ha venido manifestando de tres maneras: primero, los intentos de aumento de la presencia económica de China en la isla han sido sucesivamente vetados por Groenlandia, bajo la influencia estadounidense; segundo, el dominio militar de EEUU sobre la isla con su base militar aérea y de comunicaciones en Thule al noroeste de la isla (aeropuerto de Pittufik), que ha hecho lo posible por evitar el control chino y ruso de las rutas marítimas del Ártico que involucran a Groenlandia; y, tercero, EEUU es, con la posible excepción de China, la única potencia con capacidad técnica y financiera de poner en producción (extracción y, sobre todo, procesado o refino) la importante riqueza minera de Groenlandia. A los groenlandeses no parecía molestarles la influencia de EEUU en la isla hasta las recientes declaraciones amenazantes de Trump, que les han ofendido y humillado, haciéndoles ser menos favorables a una potencial “solución americana” para la isla.
La mejor opción para EEUU y Groenlandia
Una toma de Groenlandia por parte de EEUU mediante fuerza militar conduciría a una crisis severa del orden internacional basado en reglas establecido en 1945 tras la segunda guerra militar. Esta acción también generaría un terremoto en la OTAN, y provocaría asimismo una grave crisis en la Unión Europea, por las razones comentadas con anterioridad. La gestión de la isla tras el ataque militar se vería seriamente dificultada por una población local contraria a esa agresión, que protagonizaría muchos episodios de conflicto social. Además, el conflicto podría enquistarse si se formase en Groenlandia una guerrilla local independentista, posiblemente con apoyo de otros actores, como Rusia o China.
Una toma de control pacífica de Groenlandia por parte de EEUU no daría lugar a los anteriores problemas, pero requeriría una estrategia estadounidense en la isla basada en el poder blando y en actitudes de máximo respeto hacia la población local. El control de Groenlandia por EEUU podría ser favorable a los intereses de los groenlandeses, que podrían verse beneficiados por un paraguas de seguridad más sólido y, a medio y largo plazo, por unos mayores ingresos procedentes de la explotación de los recursos de la isla. Estos ingresos podrían superar a largo plazo la contribución monetaria actual de Dinamarca a la isla.
Conclusiones
Cada día que pasa crece la incertidumbre. Las previsiones son desbordadas por los hechos y no hay análisis que soporte el día después. Lo que sí es cierto es que, en la actualidad, y sobre todo de cara al futuro, Groenlandia constituye una pieza esencial en el tablero geopolítico mundial.
No cabe duda de que, por su posición estratégica en el Ártico, que además acerca a las grandes potencias, Groenlandia es una pieza esencial en el teatro geoestratégico, pero también lo es por ser una reserva de materias primas que todos quieren explotar. De seguir el cambio climático el camino de los últimos años, las acciones de todas estas grandes potencias se intensificarán.
La demografía y el espíritu de su población van a ser clave en el devenir del conflicto, salvo que haya una intervención unilateral de los EEUU, la cual se considera poco probable. Los lazos económicos, de institucionalidad y de integridad territorial entre Groenlandia y Dinamarca son fuertes. Dinamarca proporciona estabilidad a una población no muy formada, poco estructurada y que vive bajo un inhóspito clima, y no parece que esta relación se vaya a romper con facilidad.
Las encuestas más que aclarar, oscurecen el escenario, y además son cambiantes. Una autodeterminación, que no parece apoyada por las últimas encuestas y por las coaliciones de gobierno, necesitaría de un apoyo de una gran potencia y, si ese fuese el caso, todo da a entender que EEUU tomaría el control, a pesar de que el carácter imperialista del presidente Trump está causando un gran efecto de rechazo. En cualquier caso, parece que la población inuit, los 57.000 groenlandeses, se decantaría por aquel que además de una mejor calidad de vida, les proporcionase una mayor seguridad, para ellos y para las generaciones futuras.
Cualquier actuación de EEUU por la fuerza puede significar el fin de la OTAN, pero ni Rusia, que se encuentra muy debilitada con la guerra de Ucrania, ni China que no tiene capacidad en el Ártico se considera que tomaran acciones en la zona, aunque podrían aprovechar estas actuaciones como excusa para iniciar otras similares en su zona de influencia. En cualquier caso, no se auguran buenos tiempos para la estabilidad de la región.
Dª María Teresa Belmonte Sánchez
Dª Silvia Iranzo Gutiérrez
D. Guillermo Echenique González
D. Isidro López-Aparicio Pérez
D. Francisco Javier Martín Rojo
TG Fernando Torres San José
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