
30 ene 2026
IEEE. Los entresijos del libro Geopolítica del español
Federico Aznar Fernández-Montesinos
La relación entre las Fuerzas Armadas y las Humanidades es añeja, y particularmente intensa hasta que la Revolución Industrial trajo consigo la tecnificación de los ejércitos. Este factor se hizo entonces cada vez más decisivo y fue arrinconando a las Humanidades pese a que la guerra es un hecho social y el hombre su clave. Este descuido tiene consecuencias.
Llegó hasta el punto de que, como señalaba Hew Strachan, «el soldado profesional no se siente concernido por la estrategia». Y, a resultas, dejaron hasta de interesarse por pensar la problemática militar en grandes términos más allá de consideraciones históricas u operativas, y especialmente a nivel filosófico o político-estratégico.
No se pierda de vista que la base del progreso se encuentra en el tiempo libre pues posibilita la reflexión. Y la reflexión parece hoy una injustificable pérdida de tiempo rayana en la falta de ética. En un mundo como el actual, tan práctico, tan utilitarista, no termina de entenderse bien. Hay un desequilibrio entre lo útil y lo inútil que amenaza nuestro progreso y nuestra felicidad a un mismo tiempo. Y es contrario al modelo de convergencia propugnado.
La reflexión posibilita la convergencia y mezcla de ideas mientras que el compromiso asegura su consolidación. Qué mejor que recurrir a la Historia para recordarlo. Podríamos citar, en sentido inverso, el extraordinario interés de D. Benito Pérez Galdos por los asuntos militares. Sus Episodios Nacionales entreveran la Historia de la España contemporánea con la Historia Militar.
Pero tenemos ejemplos dentro de las Fuerzas Armadas. Un caso muy conocido puede ser el de Garcilaso de la Vega (1501-1536), herido en combate varias veces, era maestre de los tercios españoles, y murió a resultas de las heridas recibidas en el sitio de Le Muy.
Y este es también el caso de Jorge Manrique (1440-1479, su padre, tema central de sus coplas, murió además de las heridas recibidas en las cercanías del castillo de Garcimuñoz), San Ignacio de Loyola (1491-1556, con quien caballerosidad y misticismo también se funden; y afloraron convaleciente de sus heridas), Diego Hurtado de Mendoza (1503-1575, humanista, historiador y poeta, gravemente herido en combate perdería una pierna), Alonso de Ercilla (1533-1594, cuya Araucaria se inspira en la Eneida de Virgilio, herido de gravedad en combate), Hernando de Acuña (1520-1580, Capitán, poeta y traductor de latín, francés e italiano), Francisco de Aldana (1537-1578, poeta cuyo trabajo ha sido puesto en valor recientemente, fallecido en la campaña de Alcazarquivir), Miguel de Cervantes (1547-1616, el manco de Lepanto, autor del discurso de las armas y las letras), Lope de Vega (1562-1635, que participó en la expedición a las Islas Terceras y en la Armada Invencible), Pedro Calderón de la Barca (1600-1681, que sirvió como capitán y fue herido en una mano), Álvaro José de Navia-Osorio y Vigil de la Rúa (1684 – 1732, III Marques de santa Cruz de Marcenado autor de Reflexiones Militares un tratado que inspiraría Federico de Prusia y que se adelanta a Clausewitz. En la obra se explora la guerra desde el punto de vista filosófico con cuestiones morales, ofensivas y defensivas, logística… Murió defendiendo Orán), José Cadalso (1741-1782, coronel autor de las Cartas Marruecas, murió a resultas de las heridas producidas durante el asedio a Gibraltar)…
Como puede verse, con la llegada de la Revolución Industrial, la intensidad de la relación del soldado con las Letras se fue debilitando. Es preciso reivindicar ese espíritu. Los autores citados son militares y humanistas, términos ambos que se necesitan mutuamente (y más que nunca en la era de la tecnología) y que imprimen carácter. Por eso los autores citados fueron personas que, con vida y obra, y no por casualidad, dieron testimonio de compromiso.
Es más, no puede ignorarse que la estrategia se encuentra íntimamente ligada a la palabra, al razonamiento y a la escritura; esta no solo los perfecciona, sino que es la que los hace posible. El mundo griego supo captar tales esencias al situar su patronazgo en Atenea: diosa de la inteligencia, de la palabra y de la guerra inteligente.
Como escribía el académico D. Alfonso García Valdecasas en su discurso de contestación al Discurso de ingreso del Teniente General. D. Manuel Díez- Alegría Gutiérrez en la Real Academia: “En tiempo de Cervantes se discutía cuáles eran más importantes, las Letras o las Armas. Hoy entendemos la relación de otro modo. Las Armas y las Letras se necesitan recíprocamente. Sin Derecho no hay sociedad; sin defensa, tampoco. Al Ejército son esenciales las leyes y es el Derecho lo que hace que pueda distinguirse la guerra propia de los actos de exterminio y de pura violencia”.
Y lo militar forma parte también del idioma y del lenguaje, a veces hasta como uno de sus modos. Si la Historia Militar es una contribución de lo militar a la Historia, en tanto que los hechos militares son hechos relevantes, el vocabulario militar enriquece igualmente y en los mismos términos nuestro idioma. No pocas palabras relevantes del diccionario son de orígenes militares: estrategia, táctica, logística… Y no podemos, no debemos, incorporar otras, o sus acepciones, desde terceros idiomas cuando tenemos las nuestras.
Eso requiere atender a las necesidades lingüísticas de las Fuerzas Armadas y a su lenguaje. Además, con ello, y no es menor, también se puede fortalecer el puente que une nuestra península con las Américas favoreciendo que los militares iberoamericanos utilicen un léxico común y adaptado a una época de profunda transformación que también se da en lo cultural. Y es que los militares, como cultura profesional o subcultura, contamos con canales propios y disponemos de un espacio compartido y que precisa de un lenguaje común para serlo.
Además, la preocupación por la literatura y el pensamiento en general sirven para incrementar los lazos con la sociedad a la que las Fuerzas Armadas pertenecen y a la que sirven. Y no es esta una cuestión menor pues forman parte de una cultura, la española, a cuyo esplendor los Ejércitos también deben contribuir y procurar. De este modo, la cultura española puede hacer una contribución a la cultura universal en todas sus dimensiones, esto es, sin delegar esta en el lenguaje de otras naciones.
Por eso no puede extrañar que la relación entre la Real Academia Española – una institución fundada en 1713 y del máximo prestigio- y las Fuerzas Armadas sea añeja y que haya existido casi siempre una vinculación entre ambas. Ha habido 39 miembros de la Real Academia que han unido a su condición de militares la de académicos. 8 de ellos, además, han sido sus directores.
Hay que destacar por cercanas en el tiempo las figuras del ya citado Teniente General Manuel Diez Alegría, una figura histórica de la Transición y que también fuera director del CESEDEN; del contralmirante D. Julio Guillen Tato, hombre prolífico, polifacético y dotado de un instinto artístico al que Gregorio Marañón se refería como " prototipo de militar moderno, hombre de técnica y acción, y, en los descansos de ésta, de profundo saber, y, por don nativo, de sentimiento artístico impecable"; o del Almirante D. Eliseo Álvarez-Arenas Pacheco. Y por supuesto la del actual miembro, el general Auditor D. Miguel Sáenz Sagaseta que lo es desde el año 2013 y en cuyo discurso de ingreso se recordaba a su predecesor, el Almirante Álvarez-Arenas.
Se ha producido un cambio consolidado en la realidad social de nuestro país en lo que a las relaciones cívico militares se refiere. Era llegado el momento de acrecentar, de fortalecer, los vínculos entre instituciones de gran raigambre como la Real Academia y el Ministerio de Defensa. Pero acercarse a la RAE es hacerlo a la élite intelectual de España y eso es un reto no menor.
Este debe acometerse no solo porque la realidad internacional demande la superación del distanciamiento entre lo civil y lo militar para su debida comprensión, o por los convulsos momentos geopolíticos que estamos viviendo y que dan una mayor presencia a los militares. Y es que como decía el Almirante Alvarez-Arenas: “El hombre de mar genuino oye y entiende lo que la mar canta porque ésta canta para él y él está en ella viviendo.” Estamos ante una necesidad democrática.
Esa es la razón para los dos Protocolos Generales suscritos el 4 de marzo de 2025, por el director de la Real Academia, D. Santiago Muñoz Machado, y el Almirante General Jefe del Estado Mayor de la Defensa.
El primero tenía como objetivo la elaboración del libro Geopolítica del Español con lo que bajo la dirección de una persona como D. Juan Luis Cebrián Echarri – una figura central también en muchas otras partes del proyecto, con una reconocida trayectoria y que, además, es Académico de la RAE donde ocupa la letra “v”- se reunió a militares miembros del CESEDEN junto a numerosos miembros de la Real Academia Española y otros grandes especialistas en la temática objeto de la publicación. Pretende ser una muestra de la convergencia entre las finalidades de ambas instituciones. Y su colaboración enriquece a ambas. Tan es así que cuenta con el prólogo de S.M. El Rey.
Mientras el segundo Protocolo aborda la colaboración del Ceseden en la revisión de la terminología militar del Diccionario de la Lengua española y con ello su actualización. Y es que el desarrollo que ha tenido el pensamiento, la tecnología y la lógica militar durante los últimos años obligan a un esfuerzo para la revisión de la terminología militar, naval y aérea.
Además, se suscribió un tercer acuerdo entre la RAE, el CESEDEN y el Grupo Planeta para la edición y distribución de materiales que tengan interés para la seguridad y la defensa, versen sobre lengua y cultura y tengan una proyección panhispánica.
Y es que las Fuerzas Armadas deben apoyar las actuaciones que, dentro de su ámbito, contribuyan al prestigio de España. Y apoyar al idioma español sin duda lo hace.
La adhesión del CESEDEN a la Red Panhispánica de Lenguaje Claro y Accesible es el natural compromiso que deben tener las Instituciones con el derecho a comprender de todos los ciudadanos en sus relaciones con las Administraciones Públicas. Un lenguaje claro y comprensible es, como decíamos, una necesidad democrática al abordar una cuestión tan relevante como la Seguridad y Defensa. Pero también es una necesidad operativa en tanto que obligada para poder lograr el efecto sinérgico de integrar en un mismo dominio, el esfuerzo de una nación.
Este esfuerzo se prolongó en la elaboración de un Curso de Verano titulado “Tendencias geopolíticas (VI); Geopolítica del español” que tuvo lugar en el interior de un espacio tan emblemático como lo es el Monasterio del Escorial. Con ello, y de la mano de la Universidad Complutense, se unían, en términos físicos y simbólicos, el presente y el pasado, lo militar y lo académico, mientras se posicionaba a los asistentes en una atalaya desde la que contemplar la reconfiguración actual del orden mundial y sus inevitables consecuencias para nuestro idioma. Y todo ello de la mano de buena parte de quienes serían protagonistas del libro que nos ocupa.
El diseño de la cubierta del libro permitió una aproximación al trabajo, la persona y la figura de Antonio López, a juicio de no pocos, el más relevante de los pintores españoles actuales. La perspectiva de un campo abierto señala los horizontes de nuestra lengua y suma la literatura a las artes plásticas, dándoles un espacio común para convertirse en un exponente de la Hispanidad.
En este sentido no es menor tampoco la participación en el trabajo del cantante Carlos Vives, pues la existencia de una comunidad precisa que existan emociones compartidas y compartir una misma música las asegura. Contamos con Carlos Vives tanto en El Escorial como en el libro y estuvimos también en una actuación suya en Lima.
Y es que en este contexto tuve el privilegio de acompañar a Lima al director del IEEE, General de Brigada ET. D. Víctor Mario Bados Nieto, a la II Convención Panhispánica de Lenguaje Claro y Accesible. Fue la primera vez que comparecían ponentes de uniforme en una Convención de este tipo. Ello generó una gran expectación y la intervención del general Bados fue particularmente celebrada por la comunidad académica.
Después pude acompañar al Teniente General D. Miguel Ballenilla y García de Gamarra a la X Convención de la Lengua Española que tuvo lugar en Arequipa y que contó con la presencia de SM. El Rey Felipe VI, que, además, había prologado el libro, y a quien tuvimos la ocasión de cumplimentar allí como militares.
Fue una experiencia intelectual y geopolítica de primerísimo nivel. Desde Arequipa se veía España y su Historia de otra manera. Latinoamérica reclama primero de atención y de sensibilidad para atender su rica diversidad; y después, de un trato exquisito en forma y fondo, similar al que le otorga la RAE. Como hace mucho escribiera Lao Tse en su inmemorial clásico: “Conservarse débil se llama fortaleza”.
La presencia de militares uniformados en un acto de estas características y relevancia fue muy celebrada, como lo fue también la intervención del general Ballenilla en el plenario. Posiblemente hayamos abierto un camino que otros seguirán y contribuido así, de alguna manera, a la normalización de las relaciones cívico militares. Estas continúan siendo aún una asignatura pendiente en algunos países del continente.
En fin, recordando, para concluir, a D. Pedro Laín Entralgo y expandiendo sus palabras al ámbito terrestre y aéreo, “a esta Casa, tan de tierra adentro, el Almirante Álvarez-Arenas trae su gran amor al mar, pero también, y esto es lo que para nuestras tareas más importa, su gran saber del mar. Desde la elaboración del Diccionario de Autoridades, nunca han faltado en la Academia Española marinos ..., y esto ha hecho que la atención a los términos náuticos haya sido muy notoria en las sucesivas ediciones de nuestro diccionario oficial. Me atrevo a afirmar que, hasta el comedio de nuestro siglo, el cuidado de ese aspecto de nuestro léxico deja poco o nada que desear.”
Federico Aznar Fernández-Montesinos
Analista del IEEE.
Las ideas contenidas en estos artículos son responsabilidad de sus autores, sin que reflejen necesariamente el pensamiento del CESEDEN o del Ministerio de Defensa.
-
-
Los entresijos del libro Geopolítica del español
-
The ins and outs of the book geopolitics of Spanish
-
