IEEE. Entre victoria y legitimidad: Azerbaiyán, Armenia y el nuevo orden en el Cáucaso sur

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13 may 2026

IEEE. Entre victoria y legitimidad: Azerbaiyán, Armenia y el nuevo orden en el Cáucaso sur

Javier Fernández Aparicio. Analista del IEEE (CESEDEN)

Introducción: el colapso de un enclave

«Los pueblos tienen una memoria persistente, que no siempre depende de lo que digan los libros de texto oficiales», defiende Jean Radvanyi, geógrafo y profesor francés especializado en el Cáucaso sur al hablar del sempiterno conflicto entre armenios y azeríes1.

Hoy vuelve a reescribirse esta historia y además implica un cambio claro de poder en esta región.

En septiembre de 2023, la ofensiva militar de Azerbaiyán en Nagorno Karabaj supuso el desmantelamiento definitivo de la entidad política armenia conocida como la República de Artsaj, de limitado reconocimiento internacional.

La rápida capitulación de las fuerzas y autoridades locales y el éxodo masivo de población armenia marcaron un punto de inflexión en un conflicto «congelado» o «caliente» durante décadas. La victoria azerí abrió una nueva fase geopolítica en el Cáucaso sur, redefiniendo alianzas históricas y cuestionando el tradicional papel dominante de Rusia.

Las tensiones entre Armenia y Azerbaiyán reaparecieron tras la desintegración de la URSS, pero existían con anterioridad.

El colapso soviético eliminó los mecanismos de contención que hasta entonces habían limitado la violencia. Al desaparecer el ejército soviético como fuerza capaz de imponer el orden, los enfrentamientos intercomunitarios en Nagorno Karabaj quedaron sin freno. A ello se sumó la decisión de Boris Yeltsin de retirar las fuerzas rusas de intervención en 1991, lo que dio paso a una guerra abierta que se prolongaría durante tres años.

El alto el fuego de 1994, favorable a la parte armenia, que contaba con un respaldo significativo de la diáspora y controlaba Nagorno Karabaj, el 13 % del territorio internacionalmente reconocido como parte de Azerbaiyán2.

El nuevo estatus nunca fue aceptado por el Gobierno de Bakú, primero con Heydar Aliyev al frente y después con su hijo y sucesor, Ilham Aliyev, actual mandatario.

Durante las tres décadas posteriores a 1994, el discurso de azeríes y armenios se fue endureciendo hasta hacer casi inviable cualquier compromiso. El único intento de vía negociada se produjo en 1997, cuando el presidente armenio Levón Ter-Petrosián planteó un acuerdo que incluyera concesiones territoriales, una iniciativa bloqueada por los dirigentes armenios de Nagorno Karabaj.

La situación dio un giro decisivo en 2020, cuando Azerbaiyán lanzó una ofensiva militar respaldada por nuevos apoyos, en particular por Turquía.

Armenia fue sorprendida y quedó en una posición de aislamiento, pues Rusia, pese a sus compromisos en el marco de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (en adelante, OTSC), de la que forman parte Armenia y Rusia, optó por no intervenir más allá de desplegar una fuerza de mantenimiento de una frágil paz, mientras su capacidad de influencia quedaría erosionada aún más tras la invasión de Ucrania en febrero de 2022.

Este fue el inicio de la conocida como segunda guerra de Nagorno Karabaj, que llevaría a la victoria azerbaiyana total en septiembre de 2023.

El punto de partida fue el bloqueo del corredor de Lachin, iniciado en diciembre de 2022, la única vía terrestre que conectaba Nagorno Karabaj con Armenia. El 22 de febrero, la Corte Internacional de Justicia ordenó a Azerbaiyán garantizar el movimiento libre e ininterrumpido de personas, vehículos y mercancías por ese corredor, en ambas direcciones. Sin embargo, el deterioro humanitario continuó durante meses, con restricciones en el acceso a alimentos, medicinas, combustible y suministros básicos.

La ofensiva azerí del 19 de septiembre de 2023 precipitó el colapso definitivo. Para el 28 ya habían huido más de 65.000 personas de una población armenia estimada en unos 120.000 habitantes, es decir, más de la mitad del enclave en apenas unos días. La propia autoproclamada República de Artsaj anunció su disolución, tras el alto el fuego posterior a la ofensiva, lo que consolidó una nueva realidad sobre el terreno y dejó a Bakú en una posición ganadora3.

Tras varios intentos infructuosos, en reuniones celebradas en Washington a iniciativa del presidente Donald Trump, el 8 de agosto de 2025 armenios y azeríes firmaron un acuerdo de paz con el propio Trump, como mediador principal, más que Estados Unidos. El presidente estadounidense estaba muy interesado en la apertura de los corredores energéticos y logísticos del Cáucaso sur, en particular del denominado corredor de Zangezur.

Este corredor está destinado a conectar Azerbaiyán con su enclave de Najicheván y, a través de este, con Turquía y otras redes comerciales más amplias entre Asia Central y Europa, reduciendo la dependencia de rutas tradicionales bajo influencia rusa o iraní.

El acuerdo reflejó una asimetría clara entre las partes, pues Azerbaiyán negoció desde una posición de victoria militar y respaldo internacional, con Turquía como apoyo destacado y principal beneficiario tanto en el plano militar como económico y político. Armenia, en cambio, lo hizo desde una situación de debilidad estratégica y aislamiento, en un claro proceso de distanciamiento de Rusia y acercamiento a la Unión Europea y a Estados Unidos, en un movimiento que genera desconfianza tanto en la propia Rusia como en Irán, tradicionalmente alineados en la contención del protagonismo azerí y turco en la región. Por lo demás, Armenia renunció formalmente a su soberanía en el Nagorno Karabaj4.

El «corredor de Trump» como solución

El denominado «corredor Trump» —oficialmente el TRIPP o Trump Route for International Peace and Prosperity— constituye el elemento más controvertido del acuerdo de paz de agosto de 2025, pues más que una simple infraestructura, se trata de un proyecto geopolítico que reconfigura las conexiones entre el Cáucaso sur, Asia Central y Europa.

En términos geográficos, se articula en torno a un tramo de unos 40 kilómetros que atraviesa el sur de Armenia y conecta con el enclave azerí de Najicheván, capaz de articular flujos comerciales, energéticos y logísticos a gran escala, pues el proyecto prevé una construcción de infraestructuras como carreteras, ferrocarriles, posibles oleoductos y gasoductos y cables de fibra óptica.

Desde el punto de vista político, Armenia mantiene formalmente la soberanía jurídica sobre el territorio de Najicheván, pero es Estados Unidos quien obtiene derechos exclusivos de desarrollo y gestión económica y comercial durante 99 años, previsiblemente mediante un consorcio empresarial.

De esta forma, Armenia pone en manos estadounidenses la gestión económica y comercial de la región, lo que la hace dependiente de Ereván, e intenta resolver el principal dilema político armenio, que consistía en garantizar dicha integridad territorial al tiempo que se satisfacía la demanda azerí de un corredor funcional y sin obstáculos hasta su enclave5.

Por ello, el nombre del corredor tampoco es neutro. Azerbaiyán lo denomina tradicionalmente corredor de Zangezur, pero Armenia prefiere fórmulas como «corredor para la paz y el desarrollo» para evitar que se perciba como una imposición política azerí resultado de su victoria en la guerra, y lo presenta, además, como un proyecto enmarcado en una narrativa de integración económica bajo patrocinio estadounidense y de paso reconfigurando las rutas de tránsito euroasiáticas al evitar a Rusia e Irán.

De hecho y según fuentes estadounidenses, uno de los objetivos explícitos del «corredor Trump» es reducir la influencia de Moscú, Teherán e incluso de China en el Cáucaso sur, todo un cambio histórico que también favorece a Turquía, que refuerza su conexión directa con el mundo túrquico de Asia Central, y la propia Azerbaiyán, crucial como pujante nodo energético6.

Armenia: ¿nuevo socio europeo y Rusia de retirada?

A nivel internacional y tras la pérdida de Nagorno Karabaj en septiembre de 2023, Armenia se ha distanciado de Rusia, incluso cuestionando en foros públicos como la OTSC la fiabilidad de su tradicional garante de seguridad. Sin embargo, más allá de la recuperación de algunos puestos fronterizos por los armenios durante 2024 y 2025, Rusia refuerza sus activos militares en el país.

En julio de 2025 se amplió la base de Gyumri —la 102.ª base rusa, situada cerca de la frontera con Turquía—, una instalación que históricamente ha contado con varios miles de efectivos, blindados, sistemas antiaéreos y aviación táctica, y que constituye el principal instrumento de proyección militar ruso en el Cáucaso sur7.

Además, el peso económico, comercial y energético de Rusia en Armenia sigue siendo muy relevante, sin olvidar los vínculos sociales y demográficos con millones de armenios que viven en Rusia. Por el contrario, el primer ministro Nikol Pashinyan, al frente del Gobierno armenio desde 2018, explora un acercamiento más estrecho a la Unión Europea y a Estados Unidos8.

La relación entre Armenia y la Unión Europea ha experimentado una aceleración notable desde finales de 2023, aunque ya existía desde 2021 un Acuerdo de Asociación Global y Reforzado (CEPA, en sus siglas en inglés), que servía como marco para reformas y convergencia normativa con la UE. El 23 de enero de 2023, se acordó establecer una misión civil en Armenia (EUMA, en sus siglas en inglés) en el marco de la política común de seguridad y defensa, y el 13 de febrero de 2024 se anunció otro acuerdo para renovar y profundizar la asociación bilateral, tras la reunión anual del Consejo de Asociación UE-Armenia9.

Desde el punto de vista económico, la implicación europea ha adquirido una dimensión cuantificable. El Plan Económico y de Inversión de la UE ha movilizado más de 550 millones de euros en Armenia, orientados a infraestructuras, conectividad y desarrollo sostenible, a lo que se suma un paquete adicional de 270 millones de euros en subvenciones y apoyo económico, lo que hace a la UE uno de los principales financiadores externos del país. En paralelo, Bruselas incrementó su ayuda humanitaria en 5,5 millones de euros para hacer frente a la crisis de desplazados de Nagorno Karabaj.

El giro proeuropeo también se refleja en la opinión pública: el 51 % de los armenios se mostraba favorable a entrar en la UE, un respaldo acompañado de un movimiento político, pues el Parlamento Europeo reconoció en marzo de 2024 que Armenia podría solicitar la adhesión si cumple los criterios de Copenhague, y en 2025 Ereván dio pasos legislativos para iniciar ese proceso. Sin embargo, este giro presenta una limitación que se antoja clave, también reflejada en las encuestas de población: la ausencia de garantías de seguridad equivalentes a las que ofrecía antaño Rusia10.

Un choque político-religioso de fondo

La fractura entre Moscú y Ereván también se refleja en el aspecto religioso, vital para entender la arquitectura histórica de poder del Cáucaso sur.

Existe un choque con proyección política entre el primer ministro Pashinyan y el actual patriarca de la Iglesia apostólica armenia, Karekin II, también Catholicós de Armenia y Todos los Armenios, que ejerce un liderazgo moral y religioso entre los creyentes más allá del país, en la diáspora: unos ocho millones de personas en todo el mundo, cuando en Armenia como tal viven cerca de tres millones.

La Iglesia apostólica, con más de diecisiete siglos de historia, se considera una institución nacional y el pilar de la identidad cultural armenia.

Tras la derrota en 2023, Karekin se convirtió en una de las principales voces de oposición política a los acuerdos adoptados por Pashinyan, rechazando cualquier concesión territorial y defendiendo el vínculo con Nagorno Karabaj11. Así, desde 2024, la tensión ha pasado de lo simbólico a lo institucional y de lo religioso a lo político cuando Pashinyan acusó a la jerarquía eclesiástica de corrupción e incluso pidió la dimisión directa de Karekin II, reclamó una reforma de la Iglesia apostólica y cuestionó su papel político.

Desde entonces, se han producido detenciones de obispos y sacerdotes acusados de apoyar movimientos o actos contra el Gobierno, e incluso de conspiración. Pero, para el clero armenio y sus seguidores, se trata de una persecución política por parte de Pashinyan y un intento de someter a una institución religiosa e histórica independiente al poder político.

El conflicto transcendió las fronteras, cuando, en febrero de 2026, alrededor de mil armenios se manifestaron en Armavir (Rusia) en apoyo a la Iglesia apostólica, exigiendo la liberación del clero detenido y el respeto a la autoridad de Karekin II. Estas protestas reflejan varios elementos clave, como la importancia de la citada diáspora armenia en Rusia y la utilización de este conflicto por parte de Moscú, al presentarse como protector de la Armenia tradicional, al tiempo que presiona al Gobierno de Pashinyan, con la justificación de que cada vez es más prooccidental.

Ante ello, el primer ministro armenio ha buscado apoyo en los círculos evangélicos estadounidenses, muy vinculados a redes occidentales, reuniéndose con actores como la plataforma Pray.com, en lo que se interpreta como otro intento de socavar la autoridad de la Iglesia apostólica y de lograr que acepte tanto las fronteras actuales firmadas en Washington en 2025 como el acercamiento a la UE y a los propios Estados Unidos, en detrimento de Rusia12.

Nagorno Karabaj: presión étnica y destrucción del patrimonio armenio

¿Qué situación atraviesa Nagorno Karabaj desde septiembre de 2023? El éxodo armenio alcanzó una escala casi total y más de 100.000 personas se desplazaron hacia Armenia, lo que supuso el vaciamiento prácticamente completo de la histórica presencia armenia en Nagorno Karabaj y provocó una presión humanitaria en la propia Armenia, incapaz de acoger y atender a este enorme éxodo producido en cuestión de semanas.

Según un análisis jurídico publicado en el Journal of International Criminal Justice, la combinación del miedo, la violencia, la intimidación y la ausencia de garantías de seguridad permite sostener que la población armenia no abandonó la región libremente, sino bajo la presión coercitiva azerí13.

Tras el bloqueo del corredor de Lachin, la Corte Internacional de Justicia volvió a intervenir el 17 de noviembre de 2023 y ordenó a Azerbaiyán permitir que las personas que habían abandonado Nagorno Karabaj pudieran regresar de forma segura y libre, garantizando su seguridad y preservando sus documentos de identidad, registros y derechos de propiedad. Sin embargo, para Azerbaiyán esta población simplemente se marchó sin que mediara coacción alguna, mientras se anunciaba la persecución y detención de las autoridades locales armenias que aún permanecieran, bajo la acusación de terrorismo, posesión ilegal de armas, crímenes de guerra y violaciones del derecho internacional14.

Por su parte, tras la toma definitiva del territorio por los azeríes, diversas organizaciones han alertado sobre la destrucción o reinterpretación del patrimonio cultural armenio en la región, incluidas iglesias, cementerios y monumentos históricos. Este proceso se enmarca en una estrategia más amplia de consolidación territorial y redefinición identitaria azerí frente a la armenia, eliminando los signos visibles de su presencia en la historia.

Entre los casos más destacados se encuentran el monumento «Nosotros, nuestras montañas» (Tatik-Papik), construido en 1967 y vandalizado desde finales de 2024, la catedral de Stepanakert y la iglesia de Surb Akob, casi destruidas, como muchos monasterios y khachkars (las cruces de piedra medievales armenias), destacan los de las regiones de Gandzasar, Dadivank o Amaras, todos de gran valor religioso y patrimonial arquitectónico15.

Desde el punto de vista del derecho internacional, la destrucción de patrimonio cultural en contextos de conflicto puede constituir una violación de la Convención de La Haya de 1954 para la protección de bienes culturales y, en determinados casos, un crimen de guerra si se demuestra intencionalidad. Sin embargo, en Nagorno Karabaj faltan mecanismos efectivos de supervisión internacional y, además, destaca la limitada capacidad del propio Gobierno de Ereván para, al menos, denunciar estos hechos.

Azerbaiyán: Aliyev, el «amigo de todos»

El presidente azerbaiyano desde 2003, Ilham Aliyev, ha sido uno de los grandes ganadores con la victoria azerí en Nagorno Karabaj. Ha consolidado una política exterior pragmática basada en el equilibrio entre actores, pues en especial mantiene estrechos vínculos con Turquía, pero también tiene relaciones energéticas clave con la Unión Europea y canales abiertos tanto con Estados Unidos, como con Irán, Rusia e Israel.

De hecho, en febrero de 2024, pocos meses después de la victoria en Nagorno Karabaj, Aliyev ganó las elecciones presidenciales anticipadas y obtuvo otro mandato, el quinto, con siete años más de gobierno, pues según la reforma constitucional de 2009 no existen límites, alcanzando además más del 90 % de los votos, en un contexto sin oposición real y con una participación en torno al 76 % del censo. Unas elecciones que debían celebrarse en 2025, pero que Aliyev decidió adelantarlas capitalizando su popularidad, presentándose como el líder que «restauró la integridad territorial de Azerbaiyán» desde la disolución de la URSS en 199116.

La victoria militar en Nagorno Karabaj reforzó a Aliyev y legitimó su poder, al consolidar el nacionalismo azerí como elemento de cohesión política, debilitar cualquier intento de oposición real y, sobre todo, otorgar a Azerbaiyán un prestigio y proyección internacional.

Aliyev inicia así un nuevo mandato de siete años con una posición interna sin precedentes, y el que el objetivo ya no es la reconquista territorial con la integración plena de Nagorno Karabaj, sino mirar más allá: impulsar el crecimiento económico acelerado, consolidar corredores estratégicos y redefinir el equilibrio regional, en competencia con Armenia y en pie de igualdad con actores como Rusia, Turquía, Irán y Estados Unidos.

Azerbaiyán constituye hoy un país atractivo en el concierto internacional.

Su situación económica, según los datos del Banco Mundial, es positiva con un crecimiento en torno al 4%, inflación contenida, desempleo moderado y un PIB per cápita que lo sitúa dentro del grupo de economías de renta media. La economía azerí depende de manera muy significativa del sector energético, especialmente del petróleo y el gas, que constituyen la base de sus exportaciones con el 85% del total, parte sustancial de sus ingresos y explicación de su inserción en los mercados energéticos internacionales y en el juego de alianzas en el orden mundial17.

El contexto geopolítico reciente ha jugado claramente a su favor. Tras la guerra en Ucrania y la reducción del suministro energético ruso hacia Europa, Azerbaiyán reforzó su papel como proveedor alternativo de gas para la UE. Este mantenimiento de ingresos elevados sostiene su crecimiento y consolida su estabilidad.

Respecto a la UE, Azerbaiyán posee una asociación que se fundamenta en el Acuerdo de Asociación y Cooperación de 1999, reforzado en 2017 y donde Azerbaiyán forma parte de la Política Europea de Vecindad y la Asociación Oriental, marcos clave de cooperación regional.

La UE es el principal socio comercial e inversor de Azerbaiyán, pues es su socio energético estratégico y aporta alrededor del 5% del gas que consume Europa mediante el Corredor Sur de Gas. Esta dimensión energética ha ganado peso, especialmente tras la guerra de Ucrania, ya que la UE busca diversificar sus suministros. Aunque existe una cooperación intensa, persisten fricciones en torno a la situación del Estado de derecho en Azerbaiyán18.

Sin duda, Turquía es el principal beneficiario de la nueva reconfiguración de poder en el Cáucaso sur, pues se ha consolidado un sólido eje Ankara–Bakú tras la victoria azerí en las guerras de 2020 y 2023, lo que abre una ruta terrestre continua hacia Asia Central. Un corredor no solo económico, sino también ideológico y geopolítico, vinculado a la visión panturca de Erdoğan y a la integración del espacio euroasiático19.

Otro actor internacional que va aumentando su peso en las relaciones con Azerbaiyán es Israel, aunque en una relación deliberadamente discreta, pero capital por la posición geográfica azerí en la frontera con Irán, su papel como proveedor energético y su cooperación militar y de inteligencia. Alrededor de más del 30% del petróleo israelí procede de Azerbaiyán y en algunos años incluso será más del 40–60% a través del oleoducto Bakú-Tiflis-Ceyhan, que conecta el Caspio con el Mediterráneo20.

El segundo pilar de la relación es la defensa, pues Azerbaiyán es uno de los principales compradores de armamento israelí, que representa aproximadamente el 60% de las importaciones militares de Bakú, en forma de drones, sistemas de misiles e inteligencia electrónica. Estos medios, junto con los turcos jugaron un papel clave en la guerra de Nagorno Karabaj desde 2020.

Un aspecto menos visible, pero destacado, es el papel de Azerbaiyán como puente entre Israel y Turquía, pues, a pesar de las tensiones recurrentes entre Netanyahu y Erdoğan, Bakú ha actuado como interlocutor entre ambos países.

Un elemento clave que explica esta alianza azerí con Turquía e Israel es Irán. Azerbaiyán comparte frontera con la República Islámica y alberga una importante población azerí dentro del propio Irán. Por su parte, Irán ve esta proyección azerí, con ayuda turca, como una amenaza a su propio papel como ruta alternativa y a su influencia regional.

El pasado 5 de marzo, en el contexto de la guerra contra Israel y Estados Unidos, Azerbaiyán acusó a Irán de lanzar varios drones contra el aeropuerto de Najicheván, precisamente el enclave azerí protagonista del corredor económico y situado muy cerca de la frontera iraní. El ataque alcanzó también las proximidades de una escuela en la localidad de Shakarabad, lo que incrementó la gravedad del incidente y llevó a Bakú a calificar el ataque como una violación del derecho internacional y un acto de agresión, amenazando con posibles represalias y reorganizando el transporte hacia Najicheván vía Turquía21.

La relación entre Rusia y Azerbaiyán se ve marcada por la cooperación creciente, aunque, como en Armenia, se percibe una pérdida progresiva de control por parte rusa. En agosto de 2024, Putin viajó a Bakú, uno de los pocos lugares no limitados por la orden de arresto de la Corte Penal Internacional debido a la invasión de Ucrania, lo que ya reafirmaba la posición independiente azerbaiyana en el contexto internacional.

Putin y Aliyev subrayaron su relación como «aliados y socios cercanos», con un fuerte énfasis en el sector energético y firmaron varios acuerdos de cooperación que abarcaban desde seguridad alimentaria hasta proyectos industriales y energéticos, incluyendo iniciativas vinculadas al corredor Norte-Sur, clave para conectar Rusia con el Índico22. Además, Azerbaiyán compra armamento ruso por valor de unos 5.000 millones de dólares anuales.

Hay otro elemento clave en cómo Rusia quiere preservar su alianza con Azerbaiyán, por encima incluso de Armenia: la pérdida de influencia directa en sus élites. El declive de figuras como el hoy detenido Ramiz Mekhtiev, acusado de traición y considerado durante décadas el principal intermediario de Moscú en Bakú, simboliza el debilitamiento de las redes políticas heredadas de la época soviética y la consolidación del liderazgo de Aliyev, así como la aceptación rusa de ese nuevo equilibrio. Esto incluye episodios recientes que han tensado esta relación bilateral, como el derribo del vuelo AZAL 8243 el 25 de diciembre de 2024, con 38 muertos, que obligó a Putin a disculparse ante Aliyev, algo poco probable, años atrás23.

Conclusiones: un Cáucaso en reconfiguración

El desenlace de la crisis de 2023 en Nagorno Karabaj evidenció, en primer lugar, el declive relativo de Rusia como garante de seguridad en su periferia inmediata, el Cáucaso sur. Sin embargo, este repliegue relativo no implica la emergencia de un nuevo orden estable, sino más bien la apertura de un escenario de competencia más fragmentado, que reconfigura el orden regional y en el que otros actores internacionales como Turquía, Irán, Israel, la UE y Estados Unidos adquieren protagonismo.

El acuerdo de Washington de agosto de 2025 no solo cierra un ciclo de conflicto iniciado a finales de los años ochenta, sino que inaugura una nueva fase en la que la estabilidad dependerá menos de Moscú y más de un equilibrio inestable entre actores externos. En él, Armenia se encuentra en una situación particularmente frágil. Por un lado, la proyección panturca de Erdoğan y los objetivos estratégicos de Aliyev —especialmente la creación del corredor terrestre de Zangezur, que atraviesa territorio armenio— se suman a una situación interna inestable y a cierto aislamiento internacional, obligándola a depender de rutas y recursos controladas por actores poco favorables, como el propio Azerbaiyán.

Como en el caso de Ucrania, la relación con la UE, que no ofrece garantías de seguridad ni ha definido un calendario concreto de adhesión, implica tensiones potenciales con Rusia, que, con todo, sigue manteniendo presencia militar e influencia, lo que sitúa a Armenia en una posición compleja, obligándola a equilibrar su aspiración de autonomía con las exigencias de una potencia mayor, sea cual sea esta.

A diferencia de Azerbaiyán, el corredor proyectado, aunque atraviese Armenia, no integrará al país en las dinámicas regionales, ni le abrirá una vía terrestre alternativa para hidrocarburos, minerales y mercancías —que en muchos casos provienen de Rusia—, ni se reforzarán las conexiones con las economías centroasiáticas, en manos de los azeríes y sus aliados.

El resultado será un Cáucaso sur más volátil, caracterizado por equilibrios inestables, alianzas flexibles y una creciente competencia entre potencias regionales. Lejos de cerrarse con la victoria azerí, el conflicto de Nagorno Karabaj se transforma así en una nueva fase donde el control territorial convive con tensiones latentes y disputas geopolíticas de mayor alcance.

Por su parte, el corredor de Zangezur será mucho más que una infraestructura: será el eje sobre el que se articule una nueva posible rivalidad entre Rusia y Turquía que, con la incontestable victoria azerí en Nagorno Karabaj, ha consolidado un espacio geopolítico propio desde Anatolia hasta Asia Central.

Para Rusia, esto puede representar el riesgo de perder definitivamente su posición dominante en la región y asistir a una transformación más profunda: el paso de un Cáucaso sur estructurado por la hegemonía rusa a un escenario multipolar, competitivo y abierto, donde Ankara emerge como uno de los principales beneficiarios del nuevo equilibrio, pero no el único, ya que la UE, Estados Unidos, Irán e Israel también tienen sus propios planes, que en su mayoría pasan por reforzar sus lazos más con Bakú y no con Ereván.

Javier Fernández Aparicio
Analista del IEEE

Las ideas contenidas en estos artículos son responsabilidad de sus autores, sin que reflejen necesariamente el pensamiento del CESEDEN o del Ministerio de Defensa.

[1]RADVANYI, Jean. «Armenia-Azerbaiyán: “En el Cáucaso, la historia es una herramienta poderosa”, comprender el gran contexto de Nagorno-Karabaj», Le Grand Continent. 25 de septiembre de 2023. Disponible en: Le Grand Continent (consultado 6 de mayo de 2026).
[2]CENTER FOR PREVENTIVE ACTION. «Tensions Between Armenia and Azerbaijan», Global Conflict Tracker. Council on Foreign Relations (CFR), 18 de febrero de 2026. Disponible en: Council on Foreign Relations (consultado 6 de mayo de 2026).
[3]«ICJ orders Azerbaijan to unblock Lachin Corridor», OC Media. 23 de febrero de 2023. Disponible en: OC Media (consultado 6 de mayo de 2026).
[4]COFFEY, Luke. «Next Steps for Armenia-Azerbaijan Peace», Hudson Institute. Policy Memo. Washington D. C., octubre de 2025. Disponible en: Next Steps for Armenia-Azerbaijan Peace | Hudson Institute (consultado 6 de mayo de 2026).
[5]U.S. DEPARTMENT OF STATE. «Joint Statement on the Publication of the U.S.-Armenia Implementation Framework for the Trump Route for International Peace and Prosperity (TRIPP)», Office of the Spokesperson.13 de enero de 2026. Disponible en: State Department (consultado 6 de mayo de 2026).
[6]ROZANSKIJ, Vladimir. «La importancia del “corredor de Trump” para Asia Central», AsiaNews, 18 de agosto de 2025. Disponible en: AsiaNews (consultado 6 de mayo de 2026).
[7]KUCERA, Joshua. «Russia reinforcing military base in Armenia», Eurasianet. 9 de julio de 2025. Disponible en: Eurasianet (consultado 6 de mayo de 2026).
[8]DE WAAL, Thomas. «There Is No Shortcut for Europe in Armenia», Strategic Europe (Carnegie Europe). 30 de abril de 2026. Disponible en: Carnegie Europe (consultado 6 de mayo de 2026).
[9]CONSEJO DE LA UNIÓN EUROPEA. «Armenia», Council of the European Union. 2026. Disponible en: Council of the European Union (consultado 6 de mayo de 2026).
[10]GHAZANCHYAN, Siranush. «IRI poll: Armenians prioritize peace, support EU integration, Civil Contract leads ahead of 2026 elections», Public Radio of Armenia (Armradio). 6 de marzo de 2026. Disponible en: Armradio (consultado 6 de mayo de 2026).
[11]ATANESIAN, Grigor. «Armenia's PM accuses head of Church of fathering child in febrile political row», BBC News. 20 de junio de 2025. Disponible en: BBC News (consultado 6 mayo 2026).
[12]ROZANSKIJ, Vladimir. «Manifestaciones también en Rusia por el conflicto armenio entre la Iglesia y el Estado», AsiaNews, 10 de febrero de 2026. Disponible en: AsiaNews (consultado 6 mayo 2026).
[13]PAYLAN, Sheila y ASHRAPH, Sareta. «Justice for the Victims of the Nagorno–Karabakh Conflict: Ongoing Accountability Efforts and the Path to the International Criminal Court», Journal of International Criminal Justice.2026. Disponible en: https://doi.org/10.1093/jicj/mqaf055 (consultado 6 mayo 2026).
[14]SUÁREZ, Mariano. «Los 23 armenios secuestrados por el régimen de Azerbaiyán denuncian torturas y piden ayuda internacional», Infobae. 16 de mayo de 2025. Disponible en: https://www.infobae.com/america/mundo/2025/05/16/los-23-armenios-secuestrados-por-el-regimen-de-azerbaiyan-denuncian-torturas-y-piden-ayuda-internacional/ (consultado 6 mayo 2026).
[15]ROZANSKIJ, Vladimir. «The Destruction of Armenian Heritage in Artsakh», AsiaNews. 28 de abril de 2026. Disponible en: https://www.asianews.it/news-en/The-Destruction-of-Armenian-Heritage-in-Artsakh-65335.html (consultado 6 mayo 2026).
[16]GAJRAMÁNOV, Farid. «Aliyev es reelegido presidente de Azerbaiyán con el 94 % de los votos», EFE. 7 de febrero de 2024. Disponible en: https://efe.com/mundo/2024-02-07/aliyev-reelegido-presidenciales-azerbaiyan/ (consultado 6 mayo 2026).
[17]BANCO MUNDIAL. Datos: Azerbaiyán. 2026. Disponible en: https://datos.bancomundial.org/pais/azerbaiyan (consultado 6 mayo 2026).
[18]CONSEJO DE LA UNIÓN EUROPEA. Azerbaijan. 2026. Disponible en: Consilium – Azerbaijan (consultado 6 mayo 2026).
[19]NIKOGHOSYAN, Hovhannes. «El corredor de Zangezur y el enfrentamiento entre Turquía y Rusia en el Cáucaso», AsiaNews. 27 de septiembre de 2024. Disponible en: https://www.asianews.it/noticias-es/El-corredor-de-Zangezur-y-el-enfrentamiento-entre-Turqu%C3%ADa-y-Rusia-en-el-C%C3%A1ucaso-63480.html (consultado 6 mayo 2026).
[20]ARADHAN, Sudarshan. «Israel's imports of Azerbaijani oil via Turkey jump despite Ankara's trade ban», Reuters. 21 de enero de 2026. Disponible en: https://www.reuters.com/business/energy/israels-imports-azerbaijani-oil-via-turkey-jump-despite-ankaras-trade-ban-2026-01-21/ (consultado 6 mayo 2026).
[21]TUDOR, Nadira. «Aliyev vows attacks on Azerbaijan will face our “Iron Fist” after Iran drone strike», Euronews. 6 de marzo de 2026. Disponible en: https://www.euronews.com/2026/03/06/aliyev-vows-attacks-on-azerbaijan-will-face-our-iron-fist-after-iran-drone-strike (consultado 6 mayo 2026).
[22]EADAILY. «Putin met with Aliyev: Full text of the conversation»,EADaily. 9 de octubre de 2025. Disponible en: https://eadaily.com/en/news/2025/10/09/putin-met-with-aliyev-full-text-of-the-conversation (consultado 6 mayo 2026).
[23]CUESTA, Javier G. «Putin promete indemnizaciones por el derribo de un avión de pasajeros de Azerbaiyán pero culpa a Ucrania», El País, 9 de octubre de 2025. Disponible en https://elpais.com/internacional/2025-10-09/putin-promete-indemnizaciones-por-el-derribo-de-un-avion-de-pasajeros-de-azerbaiyan-pero-culpa-a-ucrania.html (consultado 6 mayo 2026).
    • Entre victoria y legitimidad: Azerbaiyán, Armenia y el nuevo orden en el Cáucaso sur (0,2 MB)

    • Between Victory and Legitimacy: Azerbaijan, Armenia and the New Order in the South Caucasus (0,2 MB)