IEEE. ¿El mar del Sur de China o el futuro de la geopolítica global?

Operaciones de investigación/Prospecciones chinas en el mar de China Meridional. Fuente: Asia Maritime Transparency Iniciative

27 feb 2025

IEEE. ¿El mar del Sur de China o el futuro de la geopolítica global?

Alba Sanjuán Aberasturi. Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos, Universidad Carlos III de Madrid

Introducción

Es indudable que la actitud que China ha adoptado en las últimas décadas ha elevado su importancia en el panorama mundial a niveles sin precedentes en su historia. Del mismo modo, al actuar como motor y causa de muchas de las decisiones tomadas por sus países vecinos, y otros no tan cercanos, su relevancia se agiganta en clave regional, ya que su presencia y prominencia en el mar que le debe su nombre, el mar del Sur de China (MSC) o el mar de la China Meridional, han derivado en la consideración del mismo como un escenario zona gris, dentro del cual países como Vietnam o Filipinas ven sus asuntos internos y externos comprometidos.

Tratamos con guerras híbridas, irregulares y poco convencionales que desequilibran el escenario de conflicto y dan paso a nuevas estrategias. Bajo la denominación de salami slicing tactics1, el mar del Sur de China sirve como ejemplo contemporáneo de lo que acaba de mencionarse. Al desarrollarse en él una guerra ambigua, se emplean tácticas tanto convencionales como no convencionales, incluyendo dentro de estas últimas, operaciones cibernéticas, guerras de información, sanciones económicas, etc., mediante las cuales China mantiene una retórica que le ha permitido interferir en la política global, regional e internacional, sin cruzar, por el momento, el umbral de conflicto directo y militar.

Bajo el propósito de establecer un control geoestratégico sobre el MSC, el gigante económico emplea una estrategia de la que se deriva una encrucijada cada vez mayor para países como Vietnam y Filipinas. Contando con una historia y geografía dispar y, en cierto modo, difícil de comparar, ambos países enfrentan un enemigo común al que deben ajustarse. Se destaca una necesidad de comparar ambas estrategias que, frente a las tensiones en el mar del Sur de China, evocan dos modelos distintos. El modelo comunista, en el caso de Vietnam, y el modelo de corte occidental, en el caso filipino.

El presente trabajo tiene por objeto el estudio y la comprensión de los antecedentes históricos, las relaciones bilaterales, así como las políticas externas de ambos países, en aras de poder evaluar las respuestas que ambos han ofrecido frente a posibles escenarios futuros desencadenados por las acciones chinas. Se entiende que el principal cometido de sus correspondientes estrategias radica en evitar un incremento mayor en las tensiones que puedan dinamitar una región vital en lo que al escenario geopolítico y mundial se refiere.

El mar del Sur de China

Además de poseer un tamaño considerablemente superior al de nuestro histórico mar Mediterráneo, el mar de la China Meridional baña las orillas de Estados ambiciosos, cuyos propósitos nacionales contemplan como uno de sus principales, sino principal objetivo geoestratégico, la mejora en su posición sobre esta masa de agua semi cerrada y rica en recursos naturales. Desde una dualidad geográfica y económica, es interesante estudiar las razones que componen el atractivo de este mar. Comenzando por su geografía, según la ONU2, son cinco los Estados en disputa por el territorio, mientras que son muchas las naciones que configuran el Sudeste Asiático. Asimismo, afectados todos ellos por la hegemonía regional de la República Popular de China, son principalmente Filipinas y Vietnam aquellos que mantienen una disputa en abierto frente al gigante chino por el mayor o menor control de las aguas del MSC.

La separación que este mar supone para los Estados conformantes del Sudeste Asiático es, cuanto menos, relevante. Generando un espacio físico entre los archipiélagos y los países continentales, el mar del Sur de China favorece una distensión del conflicto al disminuir la capacidad de los ejércitos en una hipotética ofensiva hacia sus rivales, independientemente del tamaño de los mismos. Quiere decir aquello que, pese a que un Estado tenga la capacidad de transportar un ejército por mar, su desembarco y manutención en tierras hostiles se vuelve del todo complicada3.

Además, y pese a que el conflicto, en caso del estallido de uno, se desarrolle en el mar, las consecuencias para los civiles serían mucho menores al no producirse en un ámbito terrestre, donde el efecto del mismo se traduciría en un enfrentamiento mortífero y catastrófico. La dificultad de enquistamiento es también menor al no poseer ejércitos estacionados4 y no estar los cuerpos marítimos y aéreos de los mismos preparados para una invasión o despliegue de tropas.

Son los estrechos y porciones de tierra en forma de Isla los que cargan con el peso geoestratégico. El MSC captura una imagen geográfica compuesta por el Estrecho de Taiwán, de cuyas tensiones puede inferirse su importancia; el Estrecho de Luzón y canal de Bashi, que separan el MSC del Mar de Filipinas, y cuya relevancia reside en servir de base para el comercio marítimo y punto de comunicación entre ambos países; los Estrechos de Mindoro, Karimata y de Balabac, así como el Estrecho de Malaca, uno de los más transitados a nivel mundial que une el MSC con el Mar de Burma y que cuenta, además, con la posición número dos en el ranking mundial de transporte de petróleo con, al menos, el 80% del suministro total que llega a China5.

A tal mosaico geográfico se deben sumar las dinámicas económicas de la región. Materializada en recursos energéticos, naturales y petroleros, la importancia económica del mar de la China Meridional es indiscutible. En un análisis económico ceñido al ámbito de dichas aguas, hallamos dos actores clave. Por un lado, el potencial económico que supone el gigante chino, con sus correspondientes tendencias expansivas; por otro, a ASEAN y sus promesas sobre crecimiento económico, progreso social y desarrollo cultural que han reforzado las identidades de cada uno de sus Estados miembros6.

Desde su creación en 1967, ASEAN ha poseído como una de sus funciones clave la búsqueda por una estabilidad regional que, teniendo en cuenta el crecimiento y acciones del considerado como país agresor, invita a reflexionar sobre la efectividad de la misma. Así pues, y aunque sean innegables las consecuencias positivas de tal Asociación y sus prácticas, dado el contexto en el que se desarrolla, existen todavía numerosos aspectos a considerar.

Entre los mismos, tal vez el más evidente reside en las diferencias entre países miembros que, pese a tener todos previsiones al alza en términos de crecimiento, poseen desigualdades económicas. De hecho, de acuerdo con el caso que nos concierne, Filipinas se encontraría ubicada dentro del grupo con una economía menor y más lenta, en contraposición a Vietnam, cuya economía se localiza entre las punteras de la Asociación. Sin embargo, y tal y como se ha mencionado en relación con las previsiones que esperan cumplirse en lo que al crecimiento económico se refiere, tanto Indonesia como Filipinas como Vietnam, siendo estas dos últimas de nuestro interés, han sido involucradas dentro del N-11. Esto las convierte en una de las economías emergentes más relevantes del momento.

En suma, el mar de la China Meridional se presenta como relevante en la esfera demográfica, económica y geopolítica, haciendo de él un lugar crucial en el ámbito mundial e internacional, así como también un lugar de tensiones y crisis entre los distintos países que, principalmente amenazados por las aspiraciones de la República Popular de China, se ven obligados a actuar en consecuencia.


Ilustración 1. Límites soberanos del mar del Sur de China. Fuente: Sovereign Limits (https://sovereignlimits.com/boundaries/south-china-sea)

Fundamentos sobre la reclamación territorial china

La Comisión Económica para Asia y el Lejano Oriente, dependiente de las Naciones Unidas, sugiere, en 1969, la existencia de recursos petroleros en las profundidades marinas de la región. A raíz de tal sentencia, se da inicio a lo que serían años de disputas, reclamaciones y crisis que hoy en día se siguen produciendo. Con palabras y declaraciones poco transparentes, China reclama el territorio según su propia retórica.

En un intento por aclarar la misma, cabría, de nuevo, focalizar la atención en el ámbito geográfico. Desde una postura que defiende las expediciones históricas a las islas Spratly durante las Dinastías Han y Ming, el gobierno expuso sus propuestas y, por ende, reclamó su soberanía sobre dichas islas. Esto se realiza en el contexto de las incursiones japonesas sobre dicha zona en el pasado siglo XX. Ahora con el sustento legal, China fijaría los límites del país por medio de la publicación, en el año 1948, de un mapa en el que se incluyen las islas en disputa. Se da a conocer así, por primera vez, la famosa línea de los nueve puntos7, por medio de la cual China reivindica su límite territorial. Además de las reclamaciones territoriales, son también las exigencias históricas las que hacen de sus imposiciones unas de carácter ambiguo. Haciendo uso del tratado multilateral expedido por las Naciones Unidas y en vigor desde 1994, CONVEMAR, China entremezcla sus reclamaciones históricas con el contenido de lo expuesto por la ONU para establecer su control absoluto sobre la zona. En suma, la República Popular fundamenta sus exigencias en factores históricos, geográficos y legales.

Estrategia China en el territorio

La guerra que ha planteado el gigante chino ha basado sus técnicas en la ambigüedad. Moviéndose entre la paz y la guerra, China ha duplicado su presencia en la región por medio de métodos asimétricos que no han superado, en ningún momento, los niveles de la intimidación8. Se debe recurrir al inventario y visión del mundo chino para acercarnos a las dinámicas que se desarrollan en este escenario. Hablamos de un territorio que, si bien en un pasado tuvo una gran presencia occidental, hoy en día se esfuerza en gran medida por olvidar y eliminar cualquier rastro de ella. La razón que lo explica reside en las propias lecturas que China hace sobre su historia y su concepto de Estado. Desde la percepción de una grandeza imperial, una humillación colonial y un ascenso pacífico en la región, el gobierno de Pekín emplea una visión del mundo totalmente contraria a la que estamos acostumbrados.

En primera instancia, China sigue una máxima que ha sido utilizada ya en otros momentos de la historia como método por el que lograr una consolidación como potencia mundial: el espacio vital9. Bajo la concepción del mar como fuente de ataques externos y puerta de entrada para su traumática etapa colonial, reclama el control de su periferia como forma de supervivencia. En este punto, cabe recordar cómo la falta de transparencia se postula como un rasgo principal del país asiático y que, por tanto, la asimetría en sus fines no sorprende. En un escenario desprovisto de campañas militares, China ha hecho uso de técnicas como la coerción económica, intervenciones diplomáticas, operaciones de información, así como acciones directas por medio de actores civiles en áreas disputadas10.

Paulatinamente, y de acuerdo con la máxima presentada en líneas previas, la estrategia china denominada salami slicing tactics ha generado un incremento en su presencia en la región y consolidado un panorama favorable para sus necesidades y aspiraciones11. De hecho, parte del éxito y rasgo de actuaciones en zonas grises, es el proceso gradual que esta ha llevado a cabo. En tiempos en los que Estados Unidos muestra menor interés, tiempos en los que actores internacionales desvían su atención hacia otro asunto, son aprovechados por el Estado asiático para avanzar en sus tácticas estratégicas. Ejemplo de estos métodos son la construcción de Fiery Cross Reef, en 2014, con objeto de mejorar las vidas de los isleños; así como, en 2015, aprovechó la desaparición del vuelo MH370 para implementar acciones que englobaban una supervisión meteorológica, actividades de búsqueda y rescate, protección del medio marino y seguridad de navegación en territorios que, al cabo de unos meses, pasaron a encontrarse enmarcados dentro de la ‘soberanía nacional China’12.

Por medio del secretismo y el oportunismo, China ha ido alcanzando distintos objetivos que le han llevado a lograr el control de un espacio marítimo cinco veces mayor que el que le corresponde, según lo establecido en la CONVEMAR. La consecuencia directa de ello no se materializa únicamente en un incremento del territorio localizado bajo su soberanía, sino también en el incremento en las alertas de países vecinos, como Filipinas o Vietnam13. En la ilustración 2 puede observarse el alcance de las prospecciones chinas en el MSC sobre las plataformas continentales del resto de Estados afectados.


Ilustración 2. Operaciones de investigación/Prospecciones chinas en el mar de China Meridional. Fuente: Asia Maritime Transparency Iniciative (https://amti.csis.org/what-lies-beneath-chinese-surveys-in-the-south-china-sea/)

Estrategias de Vietnam y Filipinas como respuesta a las agresiones chinas
Vietnam

Con una población de 99 millones de habitantes en 202214, Vietnam es una república socialista que ha Estado bajo la dirección del Partido Comunista de Vietnam desde 1976; anteriormente conocido como el Partido de los Trabajadores de Vietnam. Desde su independencia en 1945, el comunismo ha sido la ideología dominante en el país. Esta fuerza ideológica se consolidó tras la unificación y proclamación de la República Socialista de Vietnam, fortalecida aún más por su entrada en el Mercado Común de los soviéticos.

En lo que respecta a su estrategia actual y relaciones bilaterales, el primer punto a comentar se enmarca dentro de su relación con Estados Unidos. Una vez levantado el embargo comercial en el año 1994, comienza la normalización y entendimiento entre ambos países. Como fruto de esta mejora, Vietnam se postularía como coordinador del diálogo entre Estados Unidos y ASEAN, lo que permitió profundizar en las relaciones mantenidas entre los dos Estados. Además, los picos de tensión que han existido entre China y Vietnam en los años más recientes han servido de acercamiento entre el gobierno occidental y el asiático. Marcado por un juego de equilibrios, sus relaciones se ajustan a la conveniencia y el interés mutuo pero, sobre todo, a la oposición que la alianza entre los dos países puede presentar al gigante chino15.

Por otro lado, como miembros de las Naciones Unidas desde 1977, sus esfuerzos por mantener relaciones multilaterales han Estado orientados a consolidar el país como uno moderno, internacional y con decisión sobre las relaciones interestatales. Su membresía en organizaciones como la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) o la Comunidad Económica Asía Pacífico (APEC), así lo corroboran. Además, desde su ingreso en la ASEAN, Vietnam se ha posicionado como una potencia influyente en Indochina, siendo responsable de promover la adhesión de los países de la península a dicha Asociación16.

El caso sino-vietnamita es un punto aparte. Con una amplia frontera que alcanza a los 1.300 km17, su relación se presenta como compleja y, en muchas ocasiones, tensa. Si bien está marcada por la cercanía cultural, política e ideológica, pues ambos poseen partidos de credo comunista en sus gobiernos, y una dependencia económica de la segunda sobre la primera, las fricciones y tensiones son constantes entre ambos Estados. De hecho, pese a la cordialidad en las relaciones diplomáticas, en materia de cooperación, las acciones chinas dificultan en gran medida el entendimiento y relación entre Vietnam y la República Popular18.

Con la toma china de las Islas Paracelso de las manos de Vietnam en el año 1974, se inician una serie de acciones en las que la República Popular se hace con el control territorial de muchos enclaves hasta entonces en manos vietnamitas. Por medio de la paz de San Francisco de 1951, se abren una serie de claroscuros al no concretarse la soberanía de los archipiélagos en disputa, así como las aguas que los rodean. Por razones estratégicas y de recursos, en el año 1988, ambos países vuelven a protagonizar un destacable pico de tensión a raíz de la disputa por el control de las islas Spratly, en su mayoría inhabitables y parcialmente sumergidas.

Sin embargo, ha sido a partir de las exploraciones petroleras llevadas a cabo por ambos Estados en la Zona Económica Exclusiva (ZEE), disputada también por los dos, lo que ha contribuido a un incremento en la crisis que estos países mantienen. Concretamente, en el pasado 2014, CNOOC (China National Offshore Oil Corporation), compañía china dependiente del Estado, instaló una plataforma petrolera (Haiyang Shiyou 981) cerca de las islas Parcel, bajo soberanía vietnamita. La respuesta del país agredido se tradujo en enfrentamientos en el mar protagonizados por buques chinos y vietnamitas, siendo los primeros superiores en cuanto a envergadura y tecnología. A nivel interno, Vietnam sufrió revueltas y manifestaciones cuyo foco se localizó en el rechazo a todo producto y capital humano chino19.

Un nuevo pico se alcanzaría entre los años 2016 y 2018, cuando Vietnam vuelve a presentar una serie de protestas ante la movilización de la mencionada plataforma petrolera hacia el territorio en disputa20. En respuesta, el gobierno de Pekín se limitó a emitir una declaración afirmando que la plataforma se encontraba en aguas chinas. En fechas cercanas a este suceso, el aterrizaje de un avión de procedencia china en una isla artificial supuso, de nuevo, la incomodidad vietnamita e hizo saltar todas las alarmas. También durante los años 2016 y 2018, Pekín amenaza con una respuesta armada si Vietnam optaba por proseguir con la exploración petrolera en Red Emperor. Concedida a la compañía española Repsol, esta recibió la orden vietnamita de paralizar sus actividades ante las presiones chinas21.

Desde mediados de 2019, la situación de crisis más reciente se ha generado con las maniobras que China realizó en materia de campañas por la exploración de hidrocarburos dentro de la ZEE vietnamita, también reclamada por el gobierno de Pekín. Vietnam debe hacer frente a las injerencias y abusos de un Estado que, lejos de conformarse con sus extensos territorios e influencias, proyecta su poder regional por medio de tácticas ambiguas y poco transparentes, muy difíciles de combatir22.

Filipinas

Filipinas mantiene la misma forma de Estado desde su independencia en el año 1946. Su estructura política adquiere la forma de una República democrática con un sistema presidencial que se asemeja, en gran medida, al de los Estados Unidos23.

Atendiendo a su estrategia actual y sus relaciones bilaterales, hasta la actualidad más reciente, Filipinas ha mantenido una relación bilateral con Estados Unidos que proporciona beneficios estratégicos para ambos Estados. Tras ser el principal motor de su modernización, Filipinas ha facilitado la proyección del poder estadounidense en esta región del Sudeste Asiático. Sus relaciones con Japón son también positivas, siendo este su socio comercial principal y uno de sus máximos inversores. Es país fundador de las Naciones Unidas y forma parte de numerosas otras organizaciones con relevancia internacional. Entre estas, ASEAN se consolida como predominante en lo que respecta a sus asuntos regionales, sobre todo si se tiene en cuenta su relación con China. En su caso, y como factor determinante, Filipinas se encuentra en la órbita de Estados Unidos desde hace algo más de un siglo. Esto supone, indudablemente, una dificultad añadida para el entendimiento con su vecino asiático24.

Con objeto de estudiar sus relaciones con China, nos debemos situar en el año 2012, particularmente en la detección de buques pesqueros chinos en las proximidades de Scarborough Shoal por parte de la armada filipina. Lo llamativo del caso es que, a diferencia de Vietnam, para Filipinas las acciones chinas suponen un peligro para su propia seguridad nacional y no tanto una disputa por una mayor o menor soberanía territorial. La explicación a ello se halla en el hecho de que, en caso de hacerse con un control más efectivo de dicha región, China se ubicaría a tan solo 100 millas del territorio filipino25. Detrás de esta preocupación, y en línea con lo previamente mencionado, Estados Unidos encuentra también una amenaza a sus posiciones26. Estas reclamaciones Filipinas se han traducido en una queja formal a las autoridades chinas para que estas retiren sus barcos27. Las reivindicaciones históricas chinas, sin embargo, impidieron una respuesta positiva por parte de Pekín.

El enfrentamiento finalizó al cabo de unos meses debido a las condiciones climáticas, que provocaron la retirada de barcos por parte de ambos Estados. No obstante, haciendo acopio de técnicas tan propias de una zona gris, barcos de la guardia costera china permanecieron impidiendo la entrada de buques filipinos a la zona. Vista la continuada agresión, el país aliado de Estados Unidos presentó una queja ante el Tribunal Arbitral de la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que falló en favor de los filipinos. Nos encontramos en el año 2013 y, más concretamente, en el rechazo hacia el mismo por parte del gobierno chino. Desde Pekín se trasladó la disconformidad hacia las declaraciones filipinas y, sobre todo, si instó a que el caso fuese resuelto de manera bilateral y no por medio de organismos internacionales que se inmiscuyan en asuntos de interés nacional chino. Como refuerzo a sus quejas, cuatro fragatas chinas realizaron ejercicios de fuego real en el límite de su línea de nueve puntos con Filipinas28. El pasado mayo de 2024, el periódico Manila Times afirmaba el avistamiento de un portahelicópteros Tipo 075 chino cerca de Zhubi Jiao, constituyendo el primer despliegue de un buque de asalto anfibio en las islas Spratly. Las autoridades filipinas vinculan dichas maniobras con la aplicación de la ley de Guardia Costera de China (CCG), con la que el gobierno de Pekín se autoriza a detener a ciudadanos extranjeros hasta los 60 días, en caso de ingresar ilegalmente en sus aguas territoriales del MSC.

Por consiguiente, la denuncia filipina por el caso Scarborough Shoal supuso una firme respuesta por parte de China, que se negó a participar en el proceso, rechazó el fallo e incrementó su presión con más presencia en el mar de la China Meridional. Aunque la sentencia proporciona un sustento legal al rechazar las reclamaciones históricas chinas por falta de respaldo jurídico, en la práctica, el éxito y la implementación de dicho fallo están lejos de materializarse. Se mantienen bajas las esperanzas de neutralizar al gigante chino.

Otras estrategias desplegadas

No es sencillo descifrar las estrategias aplicadas por cada uno de los actores en un escenario, no solo cambiante, sino también impredecible, poco transparente y con constantes incrementos y descensos de tensiones y crisis. Con el pretexto de recuperar sus zonas de influencia histórica, China pretende obtener el control de islas y porciones de tierra que, aunque casi inhabitables en su totalidad, suponen el acceso y dominio del mar que le rodea y la explotación de los recursos que éste proporciona. En este contexto, podemos destacar tres estrategias de confrontación diferentes, esenciales para obtener una visión completa del conflicto en desarrollo.

En lo que respecta a la República Popular de China, podríamos estar hablando de una estrategia de intimidación que, con el paso del tiempo, se está volviendo cada vez más dura. La denominamos así porque la movilización de buques pesqueros chinos cerca de Scarborough Shoal, así como los enfrentamientos diarios en el mar entre buques chinos y barcos vietnamitas, suelen traducirse en acciones militares leves cuyo principal objetivo es la amenaza y advertencia. Esta estrategia parece ser exitosa cuando se aplica a pequeños poderes desprotegidos, lo que no parece ser el caso de los dos Estados estudiados.

En lo que se refiere a Filipinas y Vietnam, por el contrario, se ha optado por una estrategia de equilibrio y, en cierto modo, de bandwagoning29, mediante la cual quedan bajo protección de Estados Unidos, aliado político y militar, en el caso de Filipinas, y aliado militar, en el caso de Vietnam. Así, es también destacable el papel del país norteamericano, que lleva a cabo una estrategia de Off-Shore balancing, con la que proyecta su poder en distintas zonas del mundo.

Es obvio que esta situación, con el país occidental tomando parte en el conflicto, no ha hecho sino escalar las tensiones a niveles internacionales donde, además de disputas regionales, comienza a observarse un enfrentamiento, de nuevo, no directo, entre poderes mundiales.

Conclusión

En suma, tanto Filipinas, como Vietnam, presentan una similitud evidente e innegable: los intereses y ambiciones chinas en aguas del MSC son cada vez más intensos, amenazantes y, sobre todo, poco transparentes. Con una estrategia híbrida, que mezcla la paciencia, la intimidación y la ambigüedad, además del desafío constante e indisimulado a EEUU, Pekín ha incrementado su predominio y presencia en la región. Lo destacable es que, a pesar de que son países del tamaño de Vietnam y Filipinas los principales y primeros afectados, el escenario del mar de la China Meridional es un ejemplo de la estrategia actual China y, ante todo, un reflejo de lo que puede llegar a conseguir y ha conseguido el país asiático.

De la misma manera, tanto Vietnam como Filipinas, con sus respectivos modelos y características, presentan posibles respuestas ante los escenarios que puede provocar la ambición China. Vietnam, desde una retórica política-ideológica cercana a la de Pekín, trata de frenar el avance en la consecución de los objetivos chinos sobre su soberanía. Por medio de su participación activa en organizaciones internacionales, su desarrollo como economía emergente a nivel mundial, su modelo económico capitalista y su apuesta como líder político y referencia de los cuatro Estados colindantes de la península de Indochina, busca consolidar una posición que le permitan convertirse en un obstáculo no menor en el camino estratégico de Pekín. Finalmente, con el apoyo militar estadounidense trata de afianzar su posición y estatus. Por el contrario, Filipinas, con un modelo político opuesto al de Vietnam y geográficamente más alejado de China, mantiene una retórica similar a la presentada por su compañero de ASEAN. Respaldado de manera más firme por Estados Unidos, presenta tanto positivos como negativos resultados en sus disputas con China. ASEAN, organización crucial para entender el contexto en el que nos movemos, deberá mantener un equilibrio entre los distintos países que la conforman. Dicha tarea, ya de por sí compleja, enfrenta un futuro todavía más incierto y difícil dadas las aspiraciones chinas.

Finalmente, y como último actor que falta por analizar en este complicado escenario, es de interés anunciar cómo la postura de Estados Unidos, interesado en frenar los avances chinos sobre la zona, es también acusada, no solo por parte del gobierno de Pekín, de accionar una maquinaria cuyo propósito se materializa en la intervención en asuntos externos y la intromisión en la soberanía de otros países. De acuerdo o no con tal retórica, las disputas regionales de esta parte del mundo han terminado por traducirse en un conflicto por el predominio en el orden mundial. Así, China se ha hecho dueña de nuevas tácticas que no solo le han evitado un enfrentamiento directo, sino que también han incrementado su influencia y presencia internacional en detrimento de Estados Unidos. Este último, carente de la capacidad de adaptación a los tiempos modernos, parece estar anclado en el pasado y ser incapaz de defender las esferas de influencia que durante mucho tiempo fueron suyas. De todo esto surge una realidad evidente: países como Vietnam y Filipinas, atrapados en esta compleja encrucijada, ven cómo sus asuntos internos y externos quedan monopolizados por un conflicto que hoy día escapa de su control.

Alba Sanjuán Aberasturi
Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos,
Universidad Carlos III de Madrid

1Frank Hoffman, “The Contemporary Spectrum of Conflict: Protracted, Gray Zone, Ambiguous, and Hybrid Modes of War,” The Heritage Foundation, 2016, https://www.heritage.org/sites/default/files/2019-10/2016_IndexOfUSMilitaryStrength_The%20Contemporary%20Spectrum%20of%20Conflict_Protracted%20Gray%20Zone%20Ambiguous%20and%20Hybrid%20Modes%20of%20War.pdf
2Gonzalo Escudero, “El Mar del Sur de China, Nodo de la Geopolítica Regional y Mundial del Siglo XXI,” Seguridad Internacional, 2018, https://www.seguridadinternacional.es/?q=es/content/el-mar-del-sur-de-china-nodo-de-la-geopol%C3%ADtica-regional-y-mundial-del-siglo-xxi
3Diego Monares Guajardo, ed., “La Reclamación China sobre el Mar del Sur de China ante el Derecho Internacional,” Revista Chilena de Derecho 46, no. 2 (May 1, 2019): 501–25, https://doi.org/10.4067/s0718-34372019000200501.
4Ibid.
5Ibid.
6Rodolfo Severino, ASEAN (Singapur: ISEAS-Yusof Ishak Institute, 2015), 6–23.
7María Florencia Rubiolo, “El Conflicto del Mar de China Meridional en Clave Geopolítica,” Voces en el Fénix, 2016: 50–57, https://ri.conicet.gov.ar/bitstream/handle/11336/80265/CONICET_Digital_Nro.ad392ac2-f3ee-4975-a73c-3da00b62d02a_A.pdf?sequence=2
8Ibid.
9Francisco Manuel Vargas Alonso, “El Valor de la Palabra: Revista Anual de Pensamiento,” Hitzaren Balioa, 2005, https://www.fundacionfernandobuesa.com/pdf/valorpalabra2005.pdf#page=105.
10Silvana Elizondo, “Estrategia de Zona Gris y Libertad de Navegación: El Caso del Mar del Sur de China,” Centro Naval, 2019, https://www.centronaval.org.ar/boletin/BCN852/852-ELIZONDO.pdf
11Hoffman, “The Contemporary Spectrum of Conflict.”
12Elizondo, “Estrategia de Zona Gris Y Libertad de Navegación”.
13Ibid.
14Vietnam República Socialista de Vietnam. Ficha País. Oficina de Información Diplomática, Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, 2023, https://www.exteriores.gob.es/Documents/FichasPais/VIETNAM_FICHA%20PAIS.pdf.
15Ibid.
16Ibid.
17Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, “Vietnam República Socialista de Vietnam. Ficha País,” Oficina de Información Diplomática, Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, 2023, https://www.exteriores.gob.es/Documents/FichasPais/VIETNAM_FICHA%20PAIS.pdf
18Vietnam República Socialista de Vietnam. Ficha País. Oficina de Información Diplomática, Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, 2023.
19Elizondo, “Estrategia de Zona Gris Y Libertad de Navegación”.
20Rubiolo, “El Conflicto del Mar de China Meridional en Clave Geopolítica.”
21James Pearson and Reuters, “Vietnam Pide a Repsol Que Suspenda El Proyecto Red Emperor Por La Presio?n de China,” Público.es (Público, 2018), https://www.publico.es/economia/vietnam-pide-repsol-suspenda-proyecto-red-emperor-presion-china.html.
22Elizondo, “Estrategia de Zona Gris Y Libertad de Navegación”.
23Filipinas República de Filipinas. Ficha País. Oficina de Información Diplomática, Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, 2023, https://www.exteriores.gob.es/Documents/FichasPais/FILIPINAS_FICHA%20PAIS.pdf.
24Ibid.
25Rubiolo, “El Conflicto del Mar de China Meridional en Clave Geopolítica.”
26Ibid.
27Ibid.
28Ibid.
29Qianqian Liu, “Comparison of Hedging Strategies Between Vietnam and the Philippines Amid the U.S.-China Strategic Competition,” International Journal of Social Sciences and Public Administration 2, no. 2 (2024): 33, https://doi.org/10.62051/ijsspa.v2n2.07.
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