
11 feb 2026
IEEE. Dos osos en la Perla de África: las infraestructuras de Pekín y las armas de Moscú en Uganda
Blanca Palacián de Inza. Analista del IEEE (CESEDEN)
Introducción.
El período denominado Edad Contemporánea estuvo profundamente marcado en Uganda, durante sus primeras siete décadas (1894 a 1962), por su condición de protectorado británico. Si bien conservaba cierta autonomía interna, la defensa, las relaciones exteriores y la economía eran administradas por el Reino Unido.
La organización interna del protectorado de Uganda agrupaba a numerosos grupos étnicos con diferentes sistemas políticos y culturas. Estas diferencias complicaron y aún lo hacen en algunas regiones, los esfuerzos para establecer un país cohesionado.
Tras su independencia en 1962, Uganda atravesó casi dos décadas de inestabilidad, ruina económica y diversas atrocidades, hasta la llegada al poder, tras una guerra civil, de Yoweri Museveni, quien se mantiene en el cargo de presidente del país desde 1986.
Museveni, de 81 años, ha sido declarado ganador de las recientes elecciones celebradas en Uganda, extendiendo de este modo cinco años más las cuatro décadas que lleva ya instalado en el poder. Su principal competidor, Robert Kyagulanyi, más conocido por su nombre artístico como cantante, Bobi Wine, ha calificado el resultado de falso. Bobi Wine es diputado del Parlamento de Uganda desde 2017.
Museveni ha concentrado gran parte de la toma de decisiones en su persona y en su círculo cercano (como su hijo Muhoozi Kainerugaba). El Parlamento y el sistema judicial no funcionan como contrapesos sólidos; muchas políticas dependen del presidente.
El mandatario ha convertido al país en una economía de rápido crecimiento. A pesar de ello, más del 59 % de los ugandeses vive con menos de tres dólares al día1.
El resultado electoral reciente asegura, en principio, cinco años de continuidad del actual Gobierno, también en lo que atañe a las relaciones con Rusia y China y su presencia en el país africano.
Figura 1. Cartel electoral de Museveni en las calles de Kampala. Autor: Thomas Mukoya
En este documento se analiza la presencia y la influencia de China y de Rusia en Uganda, los dividendos resultantes para las partes y las diferencias de actuación y de efectos entre una presencia y otra.
¿Por qué Uganda?
Geográficamente hablando, Uganda ocupa una posición de gran valor estratégico en África Oriental y en la región más amplia de los Grandes Lagos. Su falta de salida al mar queda compensada por una ubicación central que la sitúa en el cruce de corredores económicos y también de zonas de conflicto o, al menos, de gran inestabilidad. Limita con Kenia, Tanzania, Ruanda, la República Democrática del Congo y Sudán del Sur.
Figura 2. Situación geográfica privilegiada de Uganda en África.
En los sucesivos mandatos del presidente Museveni, Uganda ha ido ganando posiciones como actor regional clave, con gran influencia e incluso presencia —no exenta de controversia— más allá de sus fronteras. De este modo, interviene en Somalia, en Sudán del Sur y en la República Democrática del Congo, generando cooperación, pero también tensiones regionales.
El Gobierno ugandés utiliza la relativa estabilidad interna y regional como argumento para justificar el control dentro de sus fronteras y reforzar su posición internacional. Esta, además, se sustenta en su situación estratégica en África Oriental. Gracias a las políticas en estos dos ámbitos, Uganda logra equilibrar influencias globales opuestas: mantiene alianzas con EE.?UU. y Europa, mientras se acerca a China y a Rusia en busca de distintos réditos.
La entrada de Uganda como socio de los BRICS, el 1 de enero de 2025, podría ser vista por Europa como un alejamiento estratégico hacia una órbita liderada por China y Rusia; si bien, para Museveni, se trata de una política exterior pragmática y no alineada, que logra diversificar significativamente sus socios internacionales.
Este juego diplomático de malabares, en el que este país africano y, en concreto, su presidente, se ha hecho experto, le otorga autonomía y ventajas militares y económicas. En este documento se analizarán los beneficios que Uganda obtiene de la presencia china y rusa. A esto se sumará el análisis de cómo el país es capaz de mantener cierta autonomía, gracias también a la estrategia de no interferencia en los asuntos políticos internos de estas dos grandes potencias que están reconfigurando el orden regional de África Oriental.
Figura 3. El oso pardo ruso y el oso panda chino en Uganda. Autora: Blanca Palacián. Herramienta de IA: Chat GPT.
La principal diferencia entre la presencia rusa y china en Uganda radica en su enfoque e instrumentos de influencia: China se centra en la economía y en las infraestructuras; mientras que Rusia lo hace en la seguridad y la venta de armas2.
El oso panda: China en Uganda.
Una de las grandes ventajas que tiene Uganda frente a sus vecinos es que cuenta con una tierra muy fértil. La contrapartida que supone no tener salida al mar queda compensada por el ferrocarril que conecta Kampala con Mombasa (en Kenia), así como por la ruta a través de Tanzania, aunque esta resulta más larga y compleja. Gracias a esto, China introduce productos en Uganda, principalmente a través de envíos marítimos desde Shanghái, Ningbo o Shenzhen. Estos llegan de forma prioritaria al puerto de Mombasa, o como ruta alternativa, al de Dar es Salaam. El último tramo del trayecto se realiza por vía terrestre desde dichos puertos hasta Kampala.
Debido a estos intercambios, Uganda se va posicionando como un centro logístico para el Este del continente africano. Las propias autoridades ugandesas anuncian a Kampala como base regional para el comercio y la inversión3.
Entre ambos países existe un intercambio comercial con saldo favorable para China, que está interesada principalmente en los recursos energéticos y mineros del país africano.
Por su parte, Pekín exporta a Uganda maquinaria y equipos industriales, tecnología y electrónica, plástico, hierro, bienes de consumo y textiles4. En 2026, la exportación de automóviles chinos a Uganda ha aumentado significativamente, aunque el parque móvil sigue siendo antiguo, de segunda mano y está dominado por marcas japonesas5.
Además de con el comercio, la presencia china en Uganda está relacionada, aún con más fuerza, con la realización de proyectos de infraestructura sufragados mediante crédito chino, a costa de un enorme endeudamiento del país africano6. Así ha sido en el caso de la construcción de la autopista entre Kampala y Entebbe, o de la central hidroeléctrica de Isimba. Y lo seguirá siendo en el caso del oleoducto entre Uganda y Tanzania, aún no terminado.
Un ejemplo ilustrativo del modus operandi de China en el país africano es la construcción de la mayor mina de oro de Uganda, en el distrito de Busia: Wagagai Gold Mining. La inversión para su construcción proviene de la empresa china Liaoning Hongda Enterprise, y la concesión de su explotación durante 21 años corresponde a la empresa Wagagai Mining (U) Limited, subsidiaria de la anterior y de propiedad totalmente china.
El grupo chino Liaoning Hongda es la empresa matriz. Ha invertido el capital necesario para establecer y operar estas dos entidades en Uganda con el propósito específico de llevar a cabo el proyecto minero y de refinado de oro en Busia. No obstante, Uganda se beneficia de la construcción y explotación de esta mina de oro. Algunos ejemplos de ello son los ingresos fiscales que le reporta, los empleos directos para sus ciudadanos y su capacitación, así como el posicionamiento de un oro ugandés de gran pureza en el mercado, que se consolida como el principal producto que exporta el país7. Además, como en todos los proyectos mineros medianos y grandes en Uganda, el Estado tiene una participación obligatoria y gratuita del 15%8.
A diferencia de los intereses rusos en Uganda, centrados especialmente en el sector de la seguridad, China busca obras de infraestructura, recursos naturales —de manera más específica minerales estratégicos y tierras raras, claves en las disputas geopolíticas actuales— y el dominio del mercado. Este aspecto se expondrá en el siguiente apartado, en el que se analiza la presencia e intereses de Moscú en Uganda.
El oso pardo: Rusia en Uganda
En la línea de la máxima que a menudo se repite en Bruselas: «EE.UU. innova, China replica, la UE regula»9, independientemente de su rigor o falta de él, si hubiera que incluir a Rusia en la misma, esta podría quedar así: «EE.UU. innova, China replica, la UE regula y Rusia militariza».
Figura 4. «Norteamérica innova, China reproduce exactamente, la UE regula y Rusia militariza». Autora: Blanca Palacián. Herramienta de IA: Chat GPT.
Para el caso de Uganda la sentencia podría quedar —si nos atenemos como se aborda en este trabajo a la acción y presencia de Rusia y China— como «China construye y comercia; Rusia vende armas y militariza».
Figura 5. «China industrializa y compra recursos naturales, Rusia arma». Autora: Blanca Palacián. Herramienta de IA: Chat GPT. Fe de erratas: donde dice «China industrualizes and buy» debería decir «industrializes and buys».
La relación de Rusia con Uganda es significativamente diferente de la de China. Como se expuso en el apartado anterior, Pekín se enfoca en la extracción comercial de recursos naturales y en la construcción de infraestructura civil. Por su parte, Rusia se centra casi exclusivamente —aunque también busca relación comercial— en la cooperación militar y en la influencia geopolítica10.
Como ha repetido recientemente Museveni11, las relaciones actuales entre Rusia y Uganda continúan fundamentándose en su historia compartida de lucha anticolonial y en el apoyo ruso a Kampala durante la era soviética. En la actualidad, dichas relaciones se sustentan —al menos en palabras del Gobierno ugandés12— en intereses compartidos en cooperación militar y en objetivos geopolíticos basados en un orden multipolar. Sin embargo, el trasfondo parece ser el mismo: contrarrestar la influencia occidental.
El peso pesado de la relación entre ambos países es la cooperación militar. Rusia proporciona equipo militar, entrenamiento e instalaciones de mantenimiento a las fuerzas armadas de Uganda. Dos ejemplos recientes de estas aportaciones rusas son los siguientes:
Como primer ejemplo sirva la recepción en Kampala de carros de combate, helicópteros y equipo cartográfico rusos (el 26 de octubre de 2025, el presidente Museveni presidió una ceremonia en la que Rusia donó un paquete de ayuda militar valorado en 53 millones de dólares13).
Un segundo ejemplo significativo ha sido el establecimiento en Uganda de una empresa conjunta para la reparación de helicópteros (Pro-Heli International Services): el Centro de Mantenimiento de Helicópteros de Nakasongola.
¿Qué gana Rusia con todo esto? En primer lugar, no todo es donación a Uganda: hay una importante venta de armas y sistemas de defensa, de modo que la principal ventaja es haber encontrado otro mercado para su armamento. Además, existen acciones en las que los beneficios son compartidos, como el centro de reparación de helicópteros en Nakasongola, que permite a Rusia mantener sus sistemas de armas en toda la región.
Uganda posee uno de los ejércitos más capaces y experimentados del continente. Gracias a esta cualidad, se convierte en el cliente ideal para las armas rusas de gama alta, y al estar implicado en conflictos regionales, Rusia se asegura de que su tecnología militar se sitúe en el centro de los conflictos y soluciones de seguridad de toda la región.
Por otro lado, existen intereses comerciales por ambas partes en sectores como la agricultura y la maquinaria industrial, así como en lo relativo al petróleo y al gas e incluso a la energía nuclear14.
Por último, Uganda es un aliado diplomático clave para Rusia en el continente africano. En foros internacionales, Uganda a menudo comparte perspectivas comunes con Rusia sobre cuestiones globales, lo que permite a Moscú contrarrestar el aislamiento.
Podría haber una ventaja añadida para Rusia. Hay noticias15 que indican el reclutamiento, mediante engaño y coacción, de jóvenes de más de una treintena de países africanos, incluido Uganda, para luchar en Ucrania en el bando ruso16. También hay investigaciones que apuntan al uso de mujeres africanas obligadas a trabajar en fábricas de drones en Rusia17.
Sea como fuere, parece innegable un interés del oso pardo en Uganda, muy centrado en el sector de la seguridad.
Conclusiones
En este trabajo se han analizado y comparado las relaciones y actuaciones de China y Rusia en el país africano. Estas han permitido un análisis más nítido sobre cómo Uganda diversifica su dependencia fuera de Occidente con actores que practican la no interferencia en sus asuntos políticos.
En Uganda, China obtiene oro, petróleo, tierras raras e invierte en infraestructura comercial y en su componente indispensable: el transporte. Y Rusia busca la venta de armas, las bases de mantenimiento y la influencia estratégica y diplomática. China construye el país, y Rusia garantiza la protección al Gobierno frente a presiones externas.
De otro lado, China es uno de los principales destinos de las exportaciones de Uganda, abarcando productos como madera, café, té, especias, y pieles. Sin embargo, la balanza comercial está muy inclinada a favor de China, ya que Uganda importa mucho más de China de lo que exporta, resultando en un déficit comercial significativo para Uganda. Rusia también importa principalmente productos agrícolas de Uganda, como café, té y especias, pero el volumen total es considerablemente menor en comparación con China, aunque en tendencia ascendente.
Para sostener estas alianzas, Uganda hace alarde de un equilibrio estratégico con el que consigue preservar su autonomía y maximizar sus beneficios. Lo consigue obteniendo simultáneamente la financiación y ejecución de China en infraestructuras, y la cooperación militar rusa, sin tener que renunciar a la asistencia para el desarrollo proporcionada por Estados Unidos.
El reto competitivo que supone China en Uganda y casi en el resto del mundo se queda en eso: en una carrera que se está perdiendo —desde la óptica de Occidente— a pasos agigantados, pero no representa una amenaza para la arquitectura de seguridad internacional. De manera diferente se percibe, o debería percibirse, la presencia rusa al sur de Europa, en el frente sur de Europa como apuntaba el Cor. Sánchez Herráez en las I Jornadas Geopolíticas del IEEE.
Contra la fuerza de dos osos solo puede la de un elefante, animal con el que se podría comparar a Occidente por su poder geopolítico, pero también por su lentitud y torpeza. Confiemos en que el paquidermo finalmente se mueva y su impacto sea imparable, pues África es nuestro continente vecino y hermano, nuestro patio delantero, y los osos se están expandiendo con velocidad. Uganda, la Perla de África, como epicentro de África Oriental, se niega a ser considerada como el patio trasero o delantero de nadie y está abriendo la puerta a otras potencias internacionales.
Blanca Palacián de Inza
Analista del IEEE
Las ideas contenidas en estos artículos son responsabilidad de sus autores, sin que reflejen necesariamente el pensamiento del CESEDEN o del Ministerio de Defensa.
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