IEEE. Del «salve Bengala» al «somos razakars»: Bangladesh en crisis

Protestas contra la primera ministra

01 abr 2025

IEEE. Del «salve Bengala» al «somos razakars»: Bangladesh en crisis

Javier Fernández Aparicio. Analista del IEEE (CESEDEN)

Introducción: La efigie de Mujibur

Antes de la terrible lucha por la independencia de Bangladesh en 1971, el eslogan Joy Bangla, que se puede traducir como Salve Bengala, era utilizado para reivindicar los anhelos de independencia de la histórica región bengalí, provincia dentro de la India en la época de la dominación colonial británica y que posteriormente se integraría en 1947 en Pakistán, con el nombre de Pakistán Oriental. Años después sigue siendo el eslogan oficial de la Liga Awami, el secular partido que ha gobernado Bangladesh en sus períodos democráticos, rivalizando con la también poderosa Liga Nacional. A ella pertenecía Sheik Hasina, la primera ministra que abandonó el país el 8 de agosto entre fuertes protestas, disturbios y cientos de muertos y detenidos.

Con Joy Bangla se cerraban los discursos o documentos de Sheikh Mujibur Rahamn, padre de Hasina, fundador de la Liga Awami y artífice principal de la independencia de Bangladesh en 1971. Sería asesinado junto a casi toda su familia —Hasina y su hermana Sheikh Resana estaban entonces estudiando en el Reino Unido— y sus colaboradores el 15 de agosto de 1975, durante un cruento golpe de Estado.

Desde finales de 2023 en Bangladesh había protestas contra la primera ministra, en el cargo desde enero de 2009 y que ya había ejercido como tal en 19962001. Protestas encabezadas por la opositora Liga Nacional, que denunciaba fraude en las elecciones de principios de 2024. Pero una cuestión de cuotas de acceso a la función pública fue la gota que desbordó el vaso del malestar social general, espoleado además por una difícil coyuntura económica. Desde el ámbito universitario estudiantil, tradicionalmente muy activo, empezaron las manifestaciones en contra del Gobierno de Hasina, que pronto pasaron a ser disturbios y más tarde una rebelión en toda regla. En los enfrentamientos con la policía se calcula que hubo alrededor de cuatrocientos muertos (France 24, 2024).

La reprobación de Hasina dio un giro hacia una mayor violencia después de que, durante una conferencia, la primera ministra tachara a los manifestantes de razakars o descendientes de ellos, pero ¿a quiénes aludía? Los razakars eran una fuerza paramilitar propaquistaní, creada en el entonces Pakistán Oriental durante la guerra de Independencia de 1971. Por lo tanto, Hasina estaba tachando a los manifestantes de colaboracionistas de los paquistaníes y traidores a Bangladesh. Esto no solo aumentó el nivel de las protestas, incrementándose el número de participantes y la violencia, sino que cogieron las palabras de la primera ministra como nuevo eslogan coreado en aquellas: «¿Tui ke? ¿Ami ke? ¡razakar, razakar!», traducido como «¿Quién eres?, ¿quién soy?, ¡razakar, razakar!». En cincuenta años no se había escuchado este nombre en las calles bangladesíes.

Ante el desconcierto de Hasina, que apeló a la población en general y al cumplimiento de la ley, el gritar «¡somos razakars!» se convirtió en la provocación de una juventud alejada ya de aquellos tiempos y sin conciencia clara sobre su significado real, pero sí del daño que suponía este mensaje para el Gobierno de la Liga Awami y la primera ministra, que finalmente acabó huyendo (Malhotra, 2022).

Después, fueron vandalizadas su residencia y varias estatuas de Sheikh Mujibur Rahman. Se hizo viral en las redes sociales las imágenes de decenas de jóvenes que derribaban o destruían con saña estatuas, murales y cualquier representación, en especial en la capital, Daca, donde se atacó el famoso Raju Memorial, una escultura icónica que se erige en el lugar donde Mujibur pronunció un histórico discurso apelando a la libertad de Bangladesh el 7 de marzo de 1971 (The Telegraph, 2024).

La sangrienta lucha por la independencia

Con 147.570 kilómetros cuadrados donde viven aproximadamente 173 millones de personas, la República Popular de Bangladés se ubica en el golfo de Bengala y su territorio se encuentra rodeado casi por completo por la India, a excepción de una pequeña franja al sureste donde limita con Myanmar. Situado en el terreno fértil del delta del Ganges, sus actuales fronteras se establecieron con la segunda partición de Bengala de 1947, cuando esta antigua provincia del Raj británico de la India pasó a formar parte del recién creado Pakistán, con el nombre de Pakistán Oriental. Existe una mayoría musulmana, el 89% de la población total, coexistiendo con comunidades más pequeñas hindúes, cristianas y budistas, por este orden (Grupo Banco Mundial, 2024).

A petición de esta mayoría musulmana, en 1905 los británicos dividieron la provincia de Bengala en dos zonas, con Daca siendo la capital de la oriental y con mucho siendo el núcleo más habitado, pues hoy supera los diez millones de personas. Cuando la India obtuvo la independencia en 1947, la antigua provincia fue de nuevo desgajada entre ambos países, India en la parte occidental y Pakistán, la parte oriental. Los principales cargos fueron acaparados por la élite de Pakistán Occidental, en detrimento de la propia población bengalí. En 1949 se fundó la Liga Awami por nacionalistas bengalíes, pero sería con el liderazgo de Sheikh Mujibur Rahman cuando se conformaría como cabeza del movimiento independentista bangladesí a finales de la década de 1960.

En las elecciones de 1970, realizadas de forma unificada para ambos territorios paquistaníes, Mujibur fue el vencedor, doblando en escaños al candidato del Partido Popular de Pakistán, entonces Zulfikar Ali Bhutto, pero que formaría Gobierno sin contar ni con la Liga Awami ni con Mujibur, que además fue encarcelado. Estalló entonces una inicial guerra de guerrillas contra la presencia militar paquistaní, en la que pronto se involucraría la India en ayuda de los independentistas y que degeneró en guerra abierta en marzo de 1971 cuando Pakistán lanzó la operación Searchlight, una ocupación militar de Bangladesh que conllevó la muerte de decenas de miles de civiles y la llegada de diez millones de refugiados a la India, en una de las mayores catástrofes humanitarias que se recuerdan (Strategic Analysis, 2021).

La guerra se convirtió en una indopaquistaní, duró nueve meses y supondría la devastación de la región, interviniendo brutales milicias paramilitares formadas por el Ejército pakistaní como los citados razakars (Pardo de Santayana, 2020). El resultado final fue más de 300.000 muertos, aunque las cifras reales se desconocen y el establecimiento de la independencia, cuando finalmente el Ejército paquistaní capituló en Daca en diciembre de 1971 y Mujibur fue nombrado primer presidente de Bangladés.

En Bangladesh se sucedieron golpes militares, como el que le costó la vida al propio Mujibur y a gran parte de su familia en 19751. Dos años después, se consolidó en el poder el general Ziaur Rahman, destacado estratega en la guerra de la independencia y fundador del Partido Nacionalista de Bangladés. Ziaur reestablecería la democracia abriendo el sistema al multipartidismo, sin embargo, fue también asesinado en 1981, dándose paso a otro Gobierno bajo el general Hossain Ershad, como Ziaur, otro veterano de la guerra y que permanecería en el poder hasta 1990. Para tener un dato gráfico de la inestabilidad en Bangladesh tras su independencia, entre 1975 y 2011 el país experimentó veintinueve golpes militares de diverso alcance (Janes, 2024).

Una democracia con muchos matices

Presiones internacionales y protestas internas llevaron de nuevo a Bangladesh a la vía de la democracia parlamentaria en 1991, cuando Khaleda Zia, viuda de Ziaur Rahman, condujo al Partido Nacionalista a la victoria en las elecciones generales de aquel año, derrotando tanto a Hossain Ershad como a Sheikh Hasina, proclamada lideresa de la Liga Awami. Zia se convirtió así en la primera mujer al frente del país, pero tendría que gobernar con el apoyo del JamaateIslami, de corte islámico. Hasina y la Liga Awami vencieron en los siguientes comicios de 1996, pero de nuevo serían apartados del Gobierno por Zia y el Partido Nacionalista cinco años después. Tras treinta años desde la independencia, persistía un clima perenne de inestabilidad política y en realidad el estamento militar seguía supervisando el proceso democrático.

Con Hasina de nuevo primera ministra en 2006, la crisis económica golpeó duramente al país y trajo consigo disturbios. Como en la actualidad, se nombró un Gobierno de transición para preparar unas elecciones que deberían atajar los mismos problemas que hoy denuncia la sociedad bangladesí, la mala situación económica y la corrupción, a los que entonces se sumó la amenaza de la presencia yihadista en el país, materializado en sangrientos atentados (International Crisis Group, 2006). Hasina y la Liga Awami ganaron las elecciones entre promesas de regeneración y medidas sociales, pero por primera vez su gran rival, el Partido Nacionalista, las boicoteó no presentándose a los comicios.

El Gobierno de Hasina impulsó medidas para perpetuar a la Liga Awami en el poder y, efectivamente, lo acaparó los siguientes dieciocho años entre victorias electorales tachadas de fraudulentas y denuncias de conculcación de los derechos humanos de las mujeres bangladesíes, las minorías étnicas, los refugiados rohinyás y miembros de la oposición política, los cuales sufrieron el acoso a través del sistema judicial, como la propia Khaleda Zia, condenada por corrupción a diecisiete años de cárcel en 2018, que se encontraba en arresto domiciliario hasta su liberación el 5 de agosto pasado, gravemente enferma (Dhaka Tribune, 2024). Hasina también reprimió la narrativa antigubernamental a través de la ambigua Ley de Seguridad Digital de 2018, que permitía detener a personas por criticar al Gobierno, cerrar medios de comunicación, Internet o sitios web sin orden judicial (The Daily Star, 2020).

En 2023, la mala situación económica y el deterioro de la democracia aumentó el descontento y las protestas contra Hasina y la Liga Awami. La primera ministra iba dependiendo cada vez más del respaldo internacional, en especial de la India y China, de las fuerzas del orden y la aprobación del Ejército (The Straits Times, 2024). En las elecciones de enero de 2024 y a sus 76 años, Hasina se aupó a un cuarto mandato, sin embargo, la baja participación del electorado con un 41% y un nuevo boicot del Partido Nacionalista, evidenció la desafección de la sociedad bangladesí hacia su persona (Pandya, 2024).

Pobreza y estragos del cambio climático

Indudablemente, la mala situación económica del país aceleró el descontento y el rechazo al Gobierno de Hasina. El 80% de la población bangladesí vive con menos de dos dólares al día. A gran escala, Bangladesh exporta prendas confeccionadas y baratas (74,5% del total de las exportaciones), asociado a tristes fenómenos como la explotación laboral infantil, mientras que importa recursos tan necesarios como petróleo y gas desde China e India, sujetos al alza de precios (Grupo Banco Mundial, 2024).

Aunque Bangladesh pasó de ser un Estado de sempiternas hambrunas y pobreza extrema a un cierto desarrollo durante los primeros años del Gobierno de Hasina, alejando al país del riesgo de la inseguridad alimentaria, desde 2022, la crisis global como consecuencia de la guerra de Ucrania y el aumento de la inflación de productos básicos impacto en el país, pero se achacó también a la corrupción del Gobierno de Hasina (The Daily Star, 2024).

A ello, se le suman los estragos del cambio climático, siendo un país especialmente sensible. Para 2030 se calcula que 150 millones de bangladesíes vivirán por debajo del nivel del mar y es uno de los países en el mundo con mayor riesgo de sufrir una catástrofe humanitaria por eventos relacionados con el clima (Nawaz, 2021). Las dos razones principales son las lluvias extremas durante la época del monzón y el rápido deshielo del Himalaya, que desborda el cauce de los ríos, con episodios cada vez más recurrentes y dañinos, como las inundaciones de mayo a agosto de 2024, las peores en muchos años con un centenar de fallecidos y miles de afectados (Kabir, 2024).

El movimiento estudiantil: la caída de Hasina

Tras su polémica victoria en las elecciones de enero de 2024, Hasina inició una gira internacional, asistiendo a la Conferencia de Seguridad de Múnich de febrero, donde intervino en un panel dedicado al cambio climático y se reunió con diversos mandatarios. El 22 de junio viajaba a Nueva Delhi para entrevistarse con el primer ministro Modi y posteriormente lo hizo a Beijing para hacer lo propio con el presidente Xi Jinping. Poco antes, el 5 de junio, el Tribunal Supremo bangladesí legalizó un sistema de cuotas de acceso al 30% de plazas de la administración pública, reservadas para descendientes de los combatientes en la guerra de la independencia de 1971, lo que equivalía a reservarlas para los miembros de la Liga Awami.

En julio se iniciaron las primeras protestas en contra de esta medida por parte de estudiantes universitarios de la estatal Universidad de Daca, que veían así cercenada la posibilidad de trabajar en la administración. Las protestas fueron degenerando en enfrentamientos campales cuando la policía las reprimió con mucha dureza y la ayuda de la Liga Chhatra, el ala estudiantil de la Liga Awami. Con la violencia desatada y cientos de muertos y detenidos, Hasina pidió al jefe del Ejército, general WakeruzZaman, la movilización de las Fuerzas Armadas en contra de los manifestantes, algo a lo que aquel se negó. Privada del apoyo del estamento militar y con el riesgo de ser derrocada, dimitió, huyendo a la India el 5 de agosto.

El presidente Mohammed Shahabuddin disolvió el Parlamento y anunció la formación de un Gobierno provisional, mientras el Ejército tomaba el control del país hasta la llegada del elegido para presidirlo, el economista y Premio Nobel Muhammad Yunus, otro represaliado del Gobierno de Hasina, con el cargo de asesor principal de un Consejo de veinticinco miembros de la sociedad civil y las asociaciones estudiantiles, siendo relevante que no hay ninguno de un partido político, ni siquiera del Partido Nacional. Con todo, lo peor se desató después con ataques contra la minorías hindú y cristiana, así como personas vinculadas a la Liga Awami, ataques que no han cesado y han supuesto decenas de muertos (Corraya, 2024).

La comunidad internacional y Bangladesh

Bangladesh ha tenido una política exterior tradicionalmente asertiva y no sujeta a alianzas, respetando la premisa de Sheikh Mujibur de no alineamiento: «amistad hacia todos, malicia hacia ninguno». La política exterior durante el largo gobierno de Hasina respetó el multilateralismo. Si nos fijamos, por ejemplo, en las «Perspectivas», una política bangladesí para el IndoPacífico publicada en 2023, se citan como puntos principales la no injerencia en asuntos internos de otros Estados y el arreglo pacífico de los conflictos entre países, respetando el derecho internacional y los principios de Naciones Unidas (Ministerio de Asuntos Exteriores de Bangladesh, 2023).

De un brazo la India, del otro China

Para la India, Bangladesh supone un desafío al compartir una historia conjunta y 4.096 kilómetros de una frontera poco controlada, por lo que la inmigración irregular y las actividades criminales transfronterizas son un problema de seguridad. A ello, se suma la preocupación por los ataques contra la comunidad hindú bangladesí, precisamente cuando en la India hay un Gobierno nacionalista hindutva y existe el riesgo de que se produzca una llegada masiva de refugiados bangladesíes a la India huyendo de las persecuciones (Ghosh, 2024).

La India se ha mantenido expectante tras la huida de Hasina, precisamente a este poderoso vecino, existiendo buena sintonía personal entre la primera ministra y Narendra Modi. En 2015, ambos habían puesto fin a las seculares disputas fronterizas indobangladesíes y las visitas oficiales en uno y u otro sentido fueron comunes a lo largo de esta última década. De hecho, Hasina fue una de las pocas mandatarias extranjeras presentes en la toma de posesión de Modi de su tercer mandato, el 9 de junio.

Con Modi, la India reactivó una política de acercamiento más ambiciosa hacia el Bangladesh contrarrestando la presencia de China. Enfoques en política exterior india como el Neighborhood first, literalmente «Vecindad primero», situaban a Bangladesh como uno de los países prioritarios para trabar unas sólidas relaciones comerciales, económicas y políticas, plasmado en iniciativas como la de la Bahía de Bengala o la de conectividad Bangladés-Bután-India-Nepal (Kaura y Rani, 2020). Ambos países estaban en negociaciones para lograr un acuerdo de asociación económica, la utilización de la rupia india como moneda en Bangladesh y una mayor conexión con el desarrollo de proyectos ferroviarios de alta velocidad y portuarios (Firstpost, 2023). La inestabilidad política de agosto afectó a estos proyectos e incluso se paralizó durante días el tránsito de carga procedente de la India en los importantes puertos de Chittagong y Mongla.

La etapa de Hasina viene también marcada por la influencia de China, constituida en el principal socio comercial de Bangladesh, por encima precisamente de la India, algo que también ha ocurrido en el mercado de la defensa, pues desde 2018, China también es el principal vendedor en armas y equipamientos de Bangladesh, acaparando el 74% del total de estas ventas, mientras los ejercicios militares conjuntos son también comunes. Además, en 2023 se inauguró en Pekua una base de submarinos de completa construcción china que es la más grande del sur de Asia y fue bautizada, muy simbólicamente para entender la actual relación sinobangladesí, como BNS Sheikh Hasina (International Institute for Strategic Studies, 2024).

Como en el caso indio, desde China se reaccionó con prudencia al derrocamiento del Gobierno de Hasina y la Liga Awami y, también como en el caso indio, hubo un retrasó del tránsito naval en el puerto de Chittagong con destino a China. El 10 de julio, menos de un mes antes de dimitir, Hasina se había entrevistado con Xi Jinping para estrechar los lazos bilaterales de ambos países ya que China sigue siendo el principal inversor en proyectos de infraestructuras y el sector de las telecomunicaciones en Bangladesh (Islam, 2024).

Estados Unidos y Japón

El 24 de septiembre, el asesor principal del Consejo, Muhammad Yunus, se entrevistaba con el presidente Biden, ofreciéndole el apoyo estadounidense al proceso de transición de Bangladesh. Hasta ahora, la relación bilateral había sido ambigua, desde la tradicional postura bangladesí de no alineamiento. En la actualidad, esto se ejemplificaba en la tibia postura del Gobierno de Hasina respecto al conflicto en Oriente Medio o a la guerra de Ucrania, donde Bangladesh se abstuvo de condenar y sancionar a Rusia en la votación de Naciones Unidas de marzo de 2022, mientras sigue sin reconocer al Estado de Israel y condena sin ambages la situación de los palestinos (Memri, 2023).

La política exterior multilateral bangladesí, vista desde Occidente, se reflejaba en su firme compromiso a los procesos de paz de los conflictos globales, siendo Bangladesh el cuarto país en el mundo con más tropas desplegadas en diversas misiones de Naciones Unidas, con más de cinco mil efectivos participando en varias de ellas, lo que también es una vía de financiación y modernización de sus fuerzas armadas (Korobi, 2024).

Donde Bangladesh se ha visto más presionado desde Estados Unidos es con su posición en el IndoPacífico y sus tensiones, en especial con su cercanía a China, contemplado al país con cierta expectación y cautela. Desde los Gobiernos de Estados Unidos, Australia o el Reino Unido se apresuraron a principios de 2024 a recordar a Hasina la obligación de respetar los derechos humanos en Bangladesh, lo que no fue óbice para reconocer su victoria a pesar de las denuncias de represión y fraude.

Otro punto de fricción respecto a Estados Unidos es la necesidad bangladesí de financiación internacional para atenuar su mala situación económica. Una vía ha sido negociar un préstamo del Fondo Monetario Internacional con el supuesto objetivo de invertirlo en mitigar los daños por eventos asociados al cambio climático. En 2023 se aprobó la concesión de 4900 millones de dólares y ahora se debate sobre su devolución sin aplicar recortes para la ya castigada población bangladesí ni que vaya a parar a pagar la deuda contraída a su vez con China (Fondo Monetario Internacional, 2024).

Por estas razones, Bangladesh no se postula como un interlocutor clave en la región para Estados Unidos, que no cita al país en su Estrategia para el IndoPacífico de febrero del 2022. Por ello, el Gobierno de Hasina pareció iniciar los pasos hacia una mayor cercanía cuando desde Washington se mostró públicamente su preocupación por la influencia china en el país (Anwar et al., 2022). Tras su marcha a la India, Hasina acusó indirectamente al Gobierno estadounidense de estar detrás de su derrocamiento, al haberse negado días atrás a autorizar el establecimiento de una base aérea estadounidense en la isla de San Martín, en plena bahía de Bengala (Naym Pieal, 2024).

También hay que referirse a Japón, pues es uno de los principales países con presencia en Bangladesh y se conforma como un gran inversor en infraestructuras de conectividad e industriales. Durante la visita de Hasina a Tokio en abril de 2023, se estableció también una asociación bilateral de seguridad entre ambos países, incluyendo la transferencia de cierta tecnología desde Japón que no transcendió. El ejemplo más palpable de la importancia de la presencia japonesa en Bangladesh es la construcción del puerto de aguas profundas de Matarbari, proyecto inicialmente concedido a una empresa china pero adjudicado a otra japonesa después de que Estados Unidos e India protestasen (Mahmud, 2023).

El vecino incómodo: Myanmar

Bangladesh también posee una vinculación histórica con el otro país vecino: Myanmar, en la actualidad en una grave crisis y azotado por la guerra civil. Las relaciones culturales y sociales son muy fuertes, pero Myanmar se ha ido convirtiendo en un problema porque desde hace cuatro años los combates entre la alianza rebelde y el Ejército de la Junta Militar llegaron a la fronteriza región birmana de Rakhine. En una frontera no menos porosa que la de la India, cientos de combatientes de ambos bandos, rebeldes o desertores, se refugian o entran a la fuerza en Bangladesh, con el resultado de saqueos y asesinatos de moradores de las aldeas próximas y la movilización del Ejército bangladesí, ya tensionado con la situación interna, para afrontar esta amenaza creciente (Center for Bangladesh and Global Affairs, 2024).

Hay que recordar que Bangladesh acoge a más de un millón de refugiados rohinyas huidos de la persecución en Myanmar y que residen en enormes campos de refugiados, insalubres y siempre al borde del desastre humanitario, destacando el de Cox’s Bazar con casi un millón de personas. Esto añade presión a los guardias fronterizos y al Ejército bangladesí, incapaz de abordar la avalancha que ha degenerado en un enorme foco de pobreza, exclusión, conculcación de los derechos humanos y actividades criminales en torno a estos campamentos. La situación de los refugiados rohinyas ha sido denunciada por varias oficinas de Naciones Unidas y organizaciones de derechos humanos e investigada por la Corte Penal Internacional (Corte Penal Internacional, 2024).

Conclusiones: ¿Quo vadis Bangladesh?

A falta medir el impacto político, económico y social de la caída de la ex primera ministra Hasina y pendiente aún de sofocarse la violencia por parte del Gobierno interino dirigido por Yunus, el futuro a medio plazo en Bangladesh pasa por unas anunciadas elecciones donde todavía no se conoce el papel de las históricas organizaciones políticas, Liga Awami y Partido Nacional. Algunas noticias hablan incluso de la vuelta de Hasina al país o la de su hijo, Saajeb Wazed, como nuevo líder de la Liga Awami. Otras fuentes, sin embargo, especulan con que Hasina puede ser imputada por crímenes de lesa humanidad en los tribunales (Dhaka Tribune, 2024b)

Yunus ha insinuado que las elecciones previstas para noviembre serán pospuestas en tanto no se reformen las instituciones democráticas, incluyendo el poder judicial, los medios de comunicación y los servicios de seguridad. Por otro lado, el Gobierno provisional se ha enfrentado a problemas de funcionamiento de la administración sobrevenidos por la salida, renuncia o destitución de centenares de miembros de la Liga Awami, colapsando las tareas de gobierno.

Por otro lado, la situación económica, apretada por la deuda externa con el Fondo Monetario Internacional, India y China, parece que aún está lejos de mejorar, por lo que unas elecciones significarían una campaña electoral marcada por la violencia y después la probabilidad de que su resultado diese con un Gobierno débil, en minoría o no reconocido por parte de los bangladesíes si, por ejemplo, no se deja participar a la Liga Awami. La actual cúpula militar, que dejó caer a Hasina, ha posibilitado la creación del gobierno interino de transición, pero quizá si persiste un clima continuo de violencia e inestabilidad cabría contar con la posibilidad de que tomase directamente el poder, recordando viejos tiempos no gratos.

La violencia en Bangladesh podría incrementarse también desde antiguas amenazas por parte de grupos terroristas e insurgentes. La legitimación del principal partido islámico del país, el JamaateIslami, ilegalizado en 2009 por la Ley Antiterrorista promulgada por el Gobierno de Hasina, ha generado cierta inquietud, pues siguen existiendo cédulas durmientes de grupos yihadistas como Jamaat ulMujahideen Bangladesh, en las zonas septentrional y occidental del país (Rizve, 2024).

Javier Fernández Aparicio
Analista del Instituto Español de Estudios Estratégicos

Bibliografía

Anexo

Cronología de la conflictividad en Bangladesh
FECHA ACONTECIMIENTOS
1947 Tras la independencia de la India, siendo mayoritariamente musulmán, Bangladesh se convierte en la provincia de Bengala Oriental, también llamada Pakistán Oriental, dependiente de Pakistán Occidental.
1949 Fundación del partido independentista Liga Awami.
1966 Sheikh Mujibur Rahman, líder de la Liga Awami, redacta los seis puntos del movimiento independentista bangladesí.
1970 Elecciones legislativas en Pakistán, que gana Sheikh Mujibur, pero es apartado del Gobierno, formado sin la Liga Awami.
1971 Sheihk Mujibur pronuncia su histórico discurso sobre la libertad. Entre marzo y diciembre de 1971 estalla la Guerra de Liberación de Bangladesh con la India apoyando a los independentistas frente a las fuerzas paquistaníes, que son derrotadas.
1972 Se promulga la Constitución de la República Popular de Bangladesh.
1974 Pakistán reconoce a Bangladesh en el Acuerdo de Shimla.
1975 El 15 de agosto es asesinado Sheikh Mujibur. El general Ziaur Rahman es presidente del país.
1977 Formación del Partido Nacionalista de Bangladesh, fundado por Ziaur Rhaman, que ganará las elecciones presidenciales.
1981 El 30 de mayo es asesinado Ziaur Rhaman. El general Ershad asume el poder tras un golpe de Estado incruento.
1991 El Partido Nacionalista gana las elecciones. Khaleda Zia se convierte en la primera mujer que alcanza el cargo de primer ministra en la historia del país.
1996 En las elecciones, vence la Liga Awami de Bangladesh con Sheikh Hasina a la cabeza, nueva primera ministra.
2001 En las elecciones vence el Partido Nacionalista de Khaleda Zia.
2005 El grupo terrorista Jamaat-ul-Mujahideen detona simultáneamente 500 bombas en 300 lugares del país.
2006 El Banco Grameen y Muhammad Yunus son galardonados con el Premio Nobel de la Paz. La Liga Awami de Hasina gana las elecciones, permanecerá en el poder hasta 2024.
2007 Sheikh Hasina es arrestada por extorsión, quedando en libertad bajo fianza. Al poco, Khaleda Zia es detenida por corrupción, de la que será condenada a cárcel, primero y arresto domiciliario después.
2015 India y Bangladesh firman un pacto para poner fin a su disputa de demarcación fronteriza de 40 años.
2017 Crisis de refugiados rohinyás: más de 700.000 personas huyen desde Myanmar a Bangladesh en apenas cuatro meses.
2022 Empieza la construcción de la BNS Sheikh Hasina en Pekua con participación de China. Bangladesh es catalogado como uno de los países del mundo más vulnerable al cambio climático y acuerda un préstamo con el Fondo Monetario Internacional por valor de 4.500 millones de dólares.
2024 Hasina renuncia como primera ministra y huye a la India tras meses de fuertes protestas con cientos de muertos y detenidos. Muhammad Yunus es nombrado asesor principal del Gobierno interino siguiente.

 

Indicadores geopolíticos de Bangladesh
Extensión: 147.570 km²
PIB: 453,85 (miles millones USD)
Estructura PIB Agricultura: 11,20%
Industria: 37,56%
Servicios: 51,24%
PIB per cápita: 2.138 USD
Tasa de crecimiento PIB: 5,8%
Relaciones comerciales Exportaciones:69,50 (miles millones USD).
Importaciones: 52,34 (miles millones USD).
Población: 174.987
Tasa de crecimiento de la población: 0.99%
Grupos étnicos: bengalíes 98%, otros 2%
Religiones: Islam suní (98%), hinduismo, budismo y cristianismo (2%).
Tasa de alfabetización de la población: 72,9%
Población bajo el umbral de la pobreza: 24,3%
Índice GINI: 57.6
Gasto militar % del PIB: 7,7%
1Sobre el asesinato de Mujibur y lo que supuso para sus dos hijas supervivientes, Hasina y Rehana, el documental Hasina: a daughter’s tale (dir. Piplu Khan), 2018.
    • Del «salve Bengala» al «somos razakars»: Bangladesh en crisis

    • From "joy Bengal" to "we are razakars": Bangladesh in crisis