
04 feb 2026
IEEE. ¿Qué está pasando con los cristianos en Nigeria?
Óscar Garrido Guijarro, Doctor en Paz y Seguridad Internacional. Analista del IEEE (CESEDEN)
Introducción
En noviembre de 2025, la Administración Trump elevó a la agenda internacional el debate sobre la naturaleza de la persecución de los cristianos nigerianos mediante la inclusión de Nigeria en la lista de Países de Particular Preocupación (Countries of Particular Concern)1. Se trata de una clasificación que incluye a los países en los que Estados Unidos considera que no se respeta la libertad religiosa. El presidente norteamericano acusó entonces al Gobierno nigeriano de no hacer lo suficiente para proteger a los cristianos de la violencia y ordenó al Pentágono que se preparara para una posible intervención en el país africano2. Un mes más tarde, en diciembre de 2025, Donald Trump cumplió su amenaza y lanzó un ataque contra los terroristas del Estado Islámico en el noroeste de Nigeria.
Así lo explicaba el propio Trump en una red social: «Esta noche, bajo mi mando como comandante en jefe, Estados Unidos ha lanzado un ataque poderoso y letal contra la escoria terrorista del ISIS en el noroeste de Nigeria, que ha estado atacando y asesinando brutalmente, principalmente a cristianos inocentes, a niveles nunca vistos en muchos años, ¡incluso siglos! Ya había advertido a estos terroristas de que, si no dejaban de masacrar a los cristianos, lo pagarían muy caro, y esta noche así ha sido»3.
Mapa 1. Área de los ataques estadounidenses contra objetivos del ISIS en el noroeste de Nigeria el 25 de diciembre de 2025. Fuente: https://www.cbsnews.com/
¿Qué está pasando con los cristianos en Nigeria? ¿Estamos ante un genocidio como apuntan algunas organizaciones o el factor religioso no tiene relevancia en la violencia terrorista que padecen las comunidades cristianas nigerianas? Ni lo uno ni lo otro, pero se hace necesario identificar con objetividad qué tono de la gama de grises reproduce más fielmente lo que está ocurriendo con los cristianos en el país más poblado de África. Solo así se podrán llegar a comprender en toda su complejidad la combinación de conflictos que se superponen en Nigeria.
Yihadismo en África subsahariana
En los últimos años, África se ha convertido en uno de los focos principales del terrorismo yihadista. Casi la mitad de las muertes causadas por extremistas en todo el mundo se producen en África4, lo que pone de relieve el cambio de prioridades de grupos terroristas como Estado Islámico y Al Qaeda, que se originaron en Oriente Medio pero que, en los últimos años, han enfocado su atención también en África subsahariana.
Según el Centro Africano de Estudios Estratégicos, el continente en su conjunto ha experimentado aproximadamente 155.000 muertes relacionadas con grupos islamistas militantes durante la última década, principalmente en cinco escenarios regionales y países: Sahel, Somalia, Cuenca del Lago Chad, Mozambique y Norte de África5. El incremento de la presencia de grupos terroristas yihadistas en el continente está favoreciendo que los clásicos enfrentamientos por el control de recursos como la tierra y el agua frente a grupos rivales se conviertan en conflictos religiosos, con ataques y, en ocasiones, masacres contra líderes religiosos, iglesias o mezquitas. Y aunque algunos Gobiernos africanos quieran ignorarlo, el factor religioso se ha convertido en un elemento determinante en muchos conflictos.
Gráfico 1. Proporción de muertes relacionadas con grupos yihadistas por regiones y países. Fuente: Africa Center for Strategic Studies, The evolution of Africa's militant islamist groups. 28/7/2025. Disponible en: https://africacenter.org/wp-content/uploads/2025/09/Deaths-Linked-to-MIGs-In-Last-Decade.pdf
¿Qué podemos deducir de los datos?
En Nigeria hay 92 millones de cristianos y suponen el 43 % de la población del país y un 4 % de los cristianos a nivel mundial6. Nigeria ha experimentado en la última década un considerable aumento del número de víctimas mortales relacionadas con grupos islamistas militantes. Varias organizaciones cristianas, como Open Doors, Ayuda a la Iglesia Necesitada o International Christian Concern, elaboran anualmente informes en los que se recogen metódicamente datos procedentes de fuentes fiables y de primera mano, que ilustran muy bien la persecución a la que se ven sometidas muchas comunidades cristianas por todo el planeta, incluidas las nigerianas.
Las cifras más recientes corresponden al último informe de Open Doors, publicado en enero de 2026, y que sostiene que, de los 4.849 cristianos asesinados en todo el mundo por su fe durante el periodo que abarca el informe (octubre 2024-septiembre 2025), 3.490 lo fueron en Nigeria7.
Sin menospreciar los datos y el trabajo de las mencionadas organizaciones cristinas, las cifras más completas, exhaustivas e ilustrativas para comprender lo que ocurre en Nigeria son las del Observatorio para la Libertad Religiosa en África. Esto es así porque, además del número de cristianos asesinados, recogen el número de víctimas musulmanas y el grupo u organización perpetrador del atentado. De esta manera, son más significativas a la hora de valorar la importancia o no del factor religioso en la violencia.
El propio Observatorio para la Libertad Religiosa en África, en su informe sobre Nigeria, realiza una advertencia respecto a su metodología de trabajo y defiende que la inclusión de atributos como los antecedentes religiosos es fundamental para comprender el alcance y la naturaleza de la violencia y para arrojar luz frente a los análisis tradicionales, que o bien atribuyen toda la culpa al clásico conflicto entre pastores y agricultores —agravado por la degradación medioambiental—, o bien consideran que el tema rector exclusivo es el yihadismo y el intento de imponer el islam con la fuerza de la espada.
«El Observatorio quiere dejar que los datos hablen por sí mismos, sin inclinarse deliberadamente hacia una u otra de estas narrativas», afirma8.
Según el referido informe, el número total de personas asesinadas en el periodo de cuatro años, que abarca desde octubre de 2019 hasta septiembre de 2023, fue de 55.910. Entre ellas, el número de cristianos fue de 16.769, mientras que el número total de musulmanes fue de 6.235. El número de practicantes de religiones tradicionales africanas fue de 154. La identidad religiosa de 7.722 civiles asesinados se desconoce. Las fuerzas de seguridad (4.953) y los grupos terroristas (20.077) también registrados un elevado número de víctimas mortales.
Tabla 1. Personas asesinadas en Nigeria en el contexto de los «grupos terroristas» desde octubre de 2019 hasta septiembre de 2023. Fuente: Observatorio para la Libertad Religiosa en África. Disponible en: https://orfa.africa/wp/wp-content/uploads/2024/08/26082024-ORFA-4-YEARS-REPORT.pdf
Los militantes fulani armados fueron el grupo terrorista más mortífero para los cristianos (55 %), seguidos por «otros grupos terroristas»9 (29 %). Boko Haram fue responsable del 6 % de los cristianos asesinados e ISWAP (Estado Islámico de África Occidental) del 2 %. Para los musulmanes, los «otros grupos terroristas» fueron los más mortíferos (responsables del 53 % de los musulmanes asesinados), seguidos por los pastores fulani armados (24 %), Boko Haram (9 %) e ISWAP (4 %).
Tabla 2. Ataques perpetrados por diferentes categorías de agresores entre octubre de 2019 y septiembre de 2023, con porcentajes de civiles, cristianos y musulmanes asesinados por los diferentes agresores. Fuente: Observatorio para la Libertad Religiosa en África. Disponible en: https://orfa.africa/wp/wp-content/uploads/2024/08/26082024-ORFA-4-YEARS-REPORT.pdf
Un dato muy significativo es calcular la ratio entre cristianos y musulmanes asesinados por los diferentes agresores. En este sentido, la cifra más ilustrativa es la notable desproporción entre las víctimas de los pastores fulani armados: 6,2 cristianos asesinados por cada musulmán. En el caso de Boko Haram fue de 1,8 cristianos por cada musulmán y en el de ISWAP de 1,3 cristianos por cada musulmán.
A la vista de las cifras, el Observatorio defiende que los violentos ataques comunitarios en las zonas centro y norte suelen calificarse como «conflictos entre agricultores y ganaderos» y atribuirse al cambio climático, pero los datos del estudio demuestran que, a menudo, este no es el caso. «Obstinarse en una narrativa genérica, negar los hechos e insistir en la corrección política no solo es, en muchos casos, excesivamente simplista, sino también engañoso e inútil. Por ejemplo, cuando los aldeanos denuncian que han sido atacados por pastores fulani armados o milicias fulani, es importante informar de este hecho en lugar de utilizar la palabra «bandidos» u «hombres armados desconocidos», concluye el Observatorio.
Los fulani han sido tradicionalmente un grupo pastoral y nómada dedicado al pastoreo. Aunque hay otros factores en juego, como la prosperidad económica y el deseo de acaparar tierras, los ataques terroristas perpetrados por grupos armados de fulani no puede reducirse simplemente a un choque por los recursos o a la violencia entre agricultores y pastores. Los fulani atacan estratégicamente a las comunidades cristianas, a los principales líderes cristianos y a las iglesias. Por destacar un episodio paradigmático del terrorismo practicado por estos grupos contra comunidades cristianas, en la víspera de Navidad de 2023, los militantes fulani fueron noticia en todo el mundo al matar a más de 200 cristianos en una serie de ataques coordinados contra 21 aldeas cristianas10. Según datos de la Comisión de los Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional (U.S. Commission on International Religious Freedom), aproximadamente 30.000 militantes fulani operan en varios grupos en el noroeste de Nigeria, con entre 10 y 1.000 miembros cada uno y atacan principalmente a las comunidades cristianas de esta región del país11.
Según Statista12, de entre los 11.000/12.000 cristianos asesinados por Boko Haram, ISWAP y los militantes fulani entre 2015 y 2020, estos últimos fueron los responsables de más de 7.400 de esos asesinatos13.
Algunos analistas locales aseguran que ISWAP estaría financiando a militantes fulani en sus ataques contra los agricultores cristianos. Los yihadistas valorarían que es otra nueva oportunidad para atacar a los cristianos, a quienes ven como un obstáculo para establecer un Estado Islámico en África Occidental14.
Sin embargo, el observatorio independiente de conflictos ALECD15 defiende la postura opuesta. Según ALECD, a pesar del aumento de los ataques contra los cristianos, esta comunidad no es uno de los objetivos predominantes de la violencia política en Nigeria. Si bien los cristianos representan aproximadamente el 50 % de la población, la violencia dirigida específicamente contra ellos por su identidad religiosa solo representaría el 5 % de los incidentes contra civiles denunciados16.
ALECD defiende que los medios de comunicación internacionales suelen presentar la violencia como un fenómeno que surge principalmente de tensiones o divisiones religiosas. Pero según ACLED, del análisis de sus datos se desprende que se trata de una simplificación excesiva. Por ejemplo, la violencia en el noroeste abarcaría una amplia gama de identidades, medios de vida y divisiones territoriales, y es perpetrada por múltiples milicias comunitarias y políticas. Los cristianos, según ACLED, no serían el grupo identitario más frecuentemente atacado en Nigeria, ya que hay una mayor tasa de ataques dirigidos a grupos por motivos de género y etnia, así como por profesión y afiliación gubernamental.
¿Qué defienden los líderes cristianos y el Gobierno federal de Nigeria?
¿Cómo se posicionan los líderes de las comunidades cristianas en el debate sobre el peso del factor religioso en la violencia?
En Nigeria, alrededor del 60 % de los cristianos son protestantes —pentecostales, anglicanos, baptistas, metodistas, presbiterianos o luteranos— y un 37 % católicos17.
El Consejo Cristiano de Nigeria, que agrupa a una mayoría de las iglesias protestantes, emitió un comunicado18, el 5 de noviembre de 2025, con motivo de la decisión del Gobierno de Estados Unidos de incluir a Nigeria en su lista de Países de Particular Preocupación por graves violaciones de los derechos humanos y persecución contra los cristianos. El CCN defendió que esta decisión de Estados Unidos no es un acto de intrusión extranjera sino un avance positivo y un acto de solidaridad global. Además, destacó que no es el momento para debates políticos ni narrativas divisivas sobre si existe un genocidio cristiano en Nigeria e hizo un llamamiento a la unión de todos los nigerianos, más allá de las diferencias políticas, étnicas y religiosas, para poner fin al derramamiento de sangre. Además, el CCN denunció la aparente falta de voluntad política para detener las matanzas y los secuestros que han convertido partes de Nigeria en zonas de peligro.
Por su parte, la Conferencia Episcopal Católica de Nigeria, el 25 de noviembre de 2025, hizo lo propio y publicó una declaración conjunta de todos los obispos nigerianos19 en la que manifestaban su preocupación por las comunidades cristianas, especialmente las de las regiones del norte y del cinturón central del país, que son objeto de repetidos ataques que causan numerosas víctimas. «Estas condiciones insoportables y prolongadas han dado credibilidad a las acusaciones de ‘genocidio’ en algunos sectores. Sin embargo, conscientes de la dignidad sagrada y el valor de toda vida humana, nos preocupa igualmente que los musulmanes y muchos otros ciudadanos inocentes de diversos orígenes étnicos también hayan sido víctimas de esta misma crueldad», afirman los obispos nigerianos.
Además, en el comunicado se hace un llamamiento al Gobierno para que ponga fin a esta violencia y no permita que siga prevaleciendo la impunidad, y destaca que, en algunos casos, ha habido informes sobre respuestas de seguridad retrasadas o retenidas, lo que da la impresión de una posible falta de voluntad para actuar.
Por su parte, el papa León XIV, preguntado, en noviembre de 2025, por un periodista acerca de la seguridad de los cristianos en Nigeria subrayó que «en ciertas zonas del país existe un peligro para los cristianos, pero para todos. Han sido masacrados cristianos y musulmanes». «Hay una cuestión de terrorismo. Hay una cuestión que tiene mucho que ver con la economía, si se quiere, y con el control de las tierras que poseen. Lamentablemente, muchos cristianos han muerto, y creo que es muy importante buscar un camino para que el Gobierno, con todos los pueblos, promueva una auténtica libertad religiosa», concluyó el pontífice20.
El Gobierno federal de Nigeria, en septiembre de 2025, publicó un comunicado21 con el que pretendía refutar las acusaciones de inacción y negar que se esté produciendo en el país un genocidio sistemático contra los cristianos.
«Describir los retos de seguridad de Nigeria como una campaña dirigida contra un único grupo religioso es una grave tergiversación de la realidad. Presentar la situación como un ataque deliberado y sistemático contra los cristianos es inexacto y perjudicial. Simplifica en exceso un entorno de seguridad complejo y multifacético y favorece a los terroristas y delincuentes que buscan dividir a los nigerianos por motivos religiosos o étnicos. Las actividades violentas de los grupos terroristas no se limitan a ninguna comunidad religiosa o étnica en particular. Musulmanes, cristianos e incluso aquellos que no se identifican con ninguna religión han sufrido a manos de ellos», defendía el Gobierno federal.
En cualquier caso, el Gobierno federal tuvo que hacer de la necesidad virtud e inmediatamente después de los ataques estadounidenses contra yihadistas en territorio nigeriano que se produjeron en diciembre de 2025, el ministro de Asuntos Exteriores de Nigeria, Yusuf Tuggar, aseguró que el Gobierno federal había sido informado con antelación y que habían colaborado con la intervención armada norteamericana. Tuggar declaró a una cadena de televisión local que su país proporcionó a Estados Unidos información sobre los yihadistas antes de las incursiones y que habló por teléfono con el secretario de Estado, Marco Rubio, antes y después del ataque22.
Conclusión
Aunque buena parte de la violencia que desgarra Nigeria proviene de grupos terroristas yihadistas clásicos como Boko Haram o ISWAP, otros grupos se han radicalizado con el tiempo y contribuyen colectivamente de manera significativa al número total de víctimas mortales en el país, especialmente entre los cristianos.
Si bien algunos conflictos tienen sus raíces más allá de la religión —muchos se basan en tensiones étnicas o se centran en la distribución de recursos limitados—, las divisiones religiosas entre las comunidades, a la vista de los hechos y los datos, han pasado a desempeñar un papel importante, añadiendo mayor complejidad a los conflictos.
Aunque el factor religioso no es el único en juego, ha adquirido en los últimos años gran importancia. Tal y como se desprende de los datos analizados por el Observatorio para la Libertad Religiosa en África, la inclusión de variables como los antecedentes religiosos resulta fundamental para comprender el alcance y la naturaleza de la violencia.
Óscar Garrido Guijarro
Doctor en Paz y Seguridad Internacional
Analista del Instituto Español de Estudios Estratégicos
Las ideas contenidas en estos artículos son responsabilidad de sus autores, sin que reflejen necesariamente el pensamiento del CESEDEN o del Ministerio de Defensa.
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