
19 dic 2025
IEEE. Como China aplica tácticas de guerra económica dentro de la doctrina de guerra irrestricta
Alberto Pérez Rodríguez. Analista de Inteligencia Económica y Competitiva
La doctrina de la Guerra Irrestricta
La guerra irrestricta es un término que acuñan los coroneles del Ejército Popular de Liberación de China, Qiao Liang y Wang Xiangsui en 19991. Su fundamento se basa en el estudio del desarrollo de los diferentes conflictos bélicos a lo largo de la historia de la humanidad, así como de variables comunes que se repiten en el tiempo (como el elevado coste económico de mantener grandes ejércitos o realizar campañas militares), llegando a la conclusión que, en la era contemporánea, los conflictos armados son cada vez menos violentos mientras que la violencia pasa a ejercerse (o se intensifica) en otras dimensiones no militares como el ámbito político, económico o tecnológico.
Bajo esta premisa, se llega a la conclusión de que, para poder derrotar a un enemigo militar o tecnológicamente superior, no se puede emplear la fuerza militar en contraposición, sino que se debe competir evitando la confrontación militar y dedicando los esfuerzos a todo tipo de tácticas no convencionales que puedan debilitar al enemigo progresivamente.
Existe cierto paralelismo entre el Arte de la Guerra de Sun Tzu y la guerra irrestricta, para Sun Tzu la guerra debe ganarse antes de que el enemigo se dé cuenta de que está en guerra. La guerra irrestricta aplica de forma práctica y moderna este principio y lo incorpora como un eje fundamental de su doctrina, que Liang y Xiangsui resumen en: “La mejor guerra es aquella que se gana sin disparar una sola bala. El campo de batalla del siglo XXI está en todas partes, y cualquiera puede ser un soldado.”
Aunque no excluye el uso de la fuerza militar, la guerra irrestricta la relega a un rol secundario, subordinado a tácticas híbridas y no convencionales. Esta doctrina traspasa los límites tradicionales mediante la creatividad, generando sorpresa y legitimando el uso de medios no ortodoxos bajo la lógica de que el fin justifica los medios. Así, cualquier recurso tanto militar como civil puede convertirse en arma (“armamentización”)2, configurando un escenario de conflicto sin reglas.
| Convencionales | No convencionales | |
|---|---|---|
| Militares | Híbridas | No militares |
| Guerra Convencional | Ciberguerra | Trade War |
| Guerra Atómica | Guerra de Inteligencia | Guerra Financiera |
| Guerra Bio-química | Guerra de drogas | Guerra Cultural |
| Guerra Espacial | Guerra Psicológica | Guerra Legal |
| Guerra Electrónica | Guerra Diplomática | Guerra de Información |
| Guerra de guerrillas | Guerra Ambiental | Guerra Energética |
| Terrorismo | Guerra de redes | |
Tabla 1. Categorización de tácticas según Wang y Qiao. (Elaboración propia)
La economía como arma en el marco de la guerra irrestricta
La guerra económica se entiende como un concepto paraguas que engloba variantes como la guerra comercial o financiera. Es una táctica central dentro de la guerra irrestricta, al permitir desestabilizar al adversario sin recurrir a medios convencionales y hacerlo a un bajo coste.
Según Liang y Xiangsui: “Si las guerras del pasado se libraban entre soldados y armamento, las guerras del futuro pueden ser libradas a través de operaciones bursátiles o bloqueos financieros”. Este planteamiento encierra diferentes ideas clave:
Los mercados y las cadenas de valor se han convertido en los nuevos escenarios de confrontación, cuyo propósito no es competir, sino debilitar o destruir al oponente. Asimismo, elementos económicos aparentemente neutrales (como bolsas, divisas o instituciones financieras) pueden ser "armamentizados" para provocar crisis sistémicas mediante tácticas especulativas, encubiertas o manipuladoras; o bien empleados directamente como instrumentos de agresión dentro de un marco de guerra híbrida.
En última instancia, dominar el sistema económico permite moldear el orden internacional de forma más eficiente, menos costosa y más aceptable socialmente que mediante la conquista militar. En este contexto, la alianza entre Estado y empresas es esencial. El gobierno dirige la estrategia y provee apoyo, mientras el sector privado actúa como instrumento operativo en el entorno global.
El contexto de China
En el año 2000, China era un país subdesarrollado, sin peso relevante a nivel internacional ni económico. 25 años más tarde, China es un país de primer nivel. ¿Qué ha sucedido? Estableciendo un plan nacional de desarrollo a largo plazo, China se aprovechó del modelo de deslocalización que estaban realizando las empresas occidentales, gracias principalmente a su mano de obra barata, y capitalizó las inversiones extranjeras para construir infraestructuras nacionales y mejorar la educación de su población.
Además, a través de un modelo empresarial de joint-venture3, sus empresas aprendieron de la tecnología occidental, copiándola, y después produciendo bienes de alto valor añadido más baratos que comenzaron a rivalizar con los productos occidentales.
La economía china sigue un modelo de economía planificada por el Estado, que se ha traducido en planes concretos como los programas “Made in China 2025”4 (modernización de la industria manufacturera) o “China Standards 2035”5 (dominio de estándares tecnológicos), dentro de una tradición de planificación económica heredada de los planes quinquenales iniciados tras el “Gran Salto Adelante” de 1958-62. Sin embargo, su plan más ambicioso es la iniciativa de la “Ruta de la Seda” o “Belt And Road Iniciative” (BRI), la cual busca crear una red de conexiones marítimas, terrestres, aéreas y cibernéticas para todo tipo de bienes y mercancías a lo largo del mundo, siendo China el punto de partida o final de las mismas.
No obstante, los planes chinos no se pueden entender sin comprender su proyecto de nación a largo plazo:
Figura 1. Estrategia a largo plazo de China. Elaboración propia.
Esta estrategia lo que pretende es convertir a China en la potencia hegemónica mundial indiscutible para 2049, coincidiendo con el aniversario del centenario de la creación de la República Popular china. Además, se debe tener en cuenta que la cuestión de Taiwán está incluida dentro de este plan. China cuenta haberse reunificado con la isla para la misma fecha, siendo esta materia de interés geopolítico nacional. En la actualidad nos encontramos entre las fases 2 y 3, donde se puede decir que se encuentra el punto de inflexión.
Para llegar a la situación actual, China ha realizado (y sigue realizando) una combinación de herramientas económicas y políticas para influir en otras naciones y en sus políticas. Los objetivos principales de China son las empresas occidentales, sobre todo aquellas que son referentes en algún sector o campo, y que pueden ejercer competencia contra sus empresas nacionales; así como el control de recursos y tecnologías con las que poder dominar las cadenas de suministro y producción mundiales.
China busca competir contra Estados Unidos para posicionarse como la principal potencia del mundo. Para ello, mantiene una estrategia dirigida desde el gobierno de manera centralizada, utilizando sus recursos nacionales para dominar los mercados globales y las cadenas de suministro estratégicas, limitando la competencia extranjera y aumentado la dependencia de otras naciones respecto a China.
Esta estrategia en líneas generales pasa por fortalecer la posición de China y alcanzar un mayor dominio global de las cadenas de suministro críticas, tanto en bienes que puede suministrar a un precio más bajo que otros, como en su capacidad de producción a mayor escala.
Según la Agencia de Inteligencia para la Defensa de los EE.UU. (DIA), “China está empleando complejas tácticas que involucran a todo su gobierno, con operaciones militares, económicas y de influencia coercitivas que no llegan a la guerra; para demostrar su posición y fuerza frente a otros, reservando herramientas más destructivas para un conflicto a gran escala. Es probable que Pekín amplíe estas tácticas para avanzar en la unificación con Taiwán, proyectar poder en Asia Oriental y revertir la percibida hegemonía estadounidense.”6
Aunque pueda parecer que China no tiene una postura geopolítica agresiva en comparación con otras potencias como Rusia o Irán, se puede reconocer que China mantiene una estrategia gradual y pragmática, orientada a alcanzar sus objetivos mediante acuerdos bilaterales y cooperación selectiva con EE.UU. y sus aliados, mientras utiliza mecanismos económicos y diplomáticos que, de forma indirecta, limitan la influencia estadounidense en el sistema internacional.
Pese a los múltiples indicios analizados desde una perspectiva occidental, el gobierno chino, a través del MFA y Xinhua, mantiene un discurso donde se afirma que sus políticas exteriores y tecnológicas responden a principios de cooperación pacífica y desarrollo compartido, este discurso es mantenido por representantes diplomáticos y comerciales en aquellos foros donde estos participan.
Su gran ventaja es que no se puede afirmar al cien por cien que China esté empleando la doctrina de la guerra irrestricta contra los EE.UU. y sus aliados, sin embargo, mediante el estudio de las diferentes acciones por separado llevadas a cabo por China a lo largo de todo el mundo, se pueden identificar métodos que coindicen con la doctrina de la guerra irrestricta. Por lo tanto, si no están empleando exactamente la doctrina, si se puede afirmar que están realizando acciones bajo una filosofía muy similar.
Los métodos de guerra económica que aplica China
A continuación, se presentan las principales tácticas de guerra económica empleadas por China contra otros países. Aunque no es una lista exhaustiva, ilustra patrones clave. Muchas de estas acciones no se dirigen directamente a los gobiernos, sino a sus sociedades (ciudadanos y empresas) con el objetivo de debilitarlos de forma indirecta y desestabilizar al Estado.
Según el Centro Europeo de Excelencia para la Lucha contra las Amenazas Híbridas7, la amenaza china sobre Occidente se puede evaluar en tres niveles:
- Primer nivel. A nivel sistémico de manera indirecta (introduciendo instituciones, valores y normas paralelas). Ej: La Iniciativa de la Franja y la Ruta, además de infraestructuras, promueve normativas alternativas a través de “Memorandos de Entendimiento” (MoUs) y contratos bilaterales con estrictos requisitos de confidencialidad. El caso de la carretera Norte-Sur en Kirguistán ilustra este patrón: el contrato incluía cláusulas legales, como la prohibición de participar en el Club de París en caso de renegociación de la deuda, lo que permite a China aislar al país de mecanismos multilaterales de reestructuración y fortalecer su poder de negociación bilateral8.
- Segundo Nivel. A nivel nacional de manera directa (mediante sanciones, embargos, boicots y denegaciones de acceso a los mercados). Ej. En 2021, China suspendió sus relaciones comerciales con Lituania y boicoteó empresas europeas que tuvieran componentes lituanos, como represalia por permitir una oficina de representación de Taiwán en Vilna9.
- Tercer Nivel. A nivel operativo utilizando medios legales e ilegales para obtener ventajas y beneficios económicos. Ej: el empleo de estudiantes para el robo de tecnología.
En cuanto al nivel uno, estamos hablando de poder blando10. En cuanto al nivel dos, es necesario que China alcance un grado de geopoder suficiente tanto a nivel de recursos, como capacidades e influencia, que le permita ejercer medios coercitivos contra otros actores estatales. Este nivel ya ha sido alcanzado con respecto a algunos sectores y mercados.
Algunas de las tácticas empleadas que han sido identificadas (y que pueden ser encuadradas dentro de las anteriores categorías) son:
El “Espionaje Mosaico”
Ideado por la CIA11, la metodología de “espionaje mosaico”, es un término empleado para referirse a la recolección fragmentada de información, que combina fuentes legales e ilegales diseminadas en diversos orígenes, pero que, combinadas y contrastadas, pueden construir inteligencia útil. Esta técnica se ha perfeccionado mediante el uso de big data e inteligencia artificial. El enfoque chino de esta estrategia utiliza masivamente HUMINT (aunque no exclusivamente), a través de agentes distribuidos globalmente, conocidos como “human waves”12.
El objetivo principal son empresas y académicos occidentales13, especialmente en sectores tecnológicos estratégicos. Robar secretos industriales permite a China eludir las costosas fases de I+D, obteniendo así una ventaja competitiva.
El MSS (Ministerio de Seguridad del Estado) 14, también llamado “Gouanbu”, lidera estas operaciones. Se estima que cuenta con unos 100.000 agentes entre civiles y militares.
Las tácticas empleadas por la inteligencia china son diversas y combinan recursos humanos, tecnológicos y económicos. Una de las más extendidas es el uso de la diáspora, los viajeros, los estudiantes15 y las delegaciones comerciales como cobertura para actividades de espionaje, en ocasiones con la colaboración de organizaciones criminales. En este marco destaca la adquisición de “golden visas”16 en Europa, utilizada para infiltrar agentes en regiones estratégicas con activos tecnológicos sensibles.
Otro pilar esencial es el espionaje académico, articulado a través de estudiantes centrados en áreas STEM o de invitaciones a científicos extranjeros con el fin de obtener conocimiento de valor estratégico. Paralelamente, se emplean técnicas de reclutamiento de expertos extranjeros17 mediante sobornos u ofertas de colaboración encubierta, junto con la explotación sistemática de fuentes abiertas (como bases de datos académicas no clasificadas) para recopilar información útil.
Finalmente, el ciberespionaje18 constituye un componente clave del dispositivo, con el apoyo del Ejército Popular de Liberación y la elaboración de manuales físicos19 destinados a formar a ciudadanos en técnicas de ciberataque adaptadas al país objetivo.
Asimismo, China ha innovado con espionaje marítimo, usando flotas pesqueras20 para recopilar señales (ELINT/SIGINT) y manipular infraestructuras como grúas portuarias21. También ha integrado capacidades de vigilancia en aplicaciones móviles como TikTok22 y en cables submarinos estratégicos23, alineados con la iniciativa de la Franja y la Ruta.
Compra de Competidores
China utiliza la adquisición de empresas extranjeras (competidoras o no) para acceder a tecnologías, procesos y conocimientos estratégicos24. Estas compras, así como la participación en consejos de administración, permiten obtener secretos comerciales, aumentar cuota de mercado y debilitar a la competencia.
Paralelamente, invierte en sectores clave como infraestructuras y tecnología para generar dependencia económica e influencia política. Aprovechándose del libre comercio y la globalización, operando dentro del marco normativo internacional sin levantar sospechas.
Otra táctica es el cultivo y cooptación de decisiones (empresarios, políticos o altos funcionarios)25, mediante sobornos o presión, con el objetivo de que promuevan políticas favorables a Pekín desde posiciones de poder. Esta práctica ha sido detectada en varios países europeos26.
En contraste, China bloquea inversiones occidentales que considere una amenaza para la soberanía del Partido Comunista. La estrategia de Xi Jinping prioriza la lealtad interna, lo que limita la apertura y transparencia del país y complica su proyección global.
El modelo competitivo empresarial chino
El modelo de economía planificada tiene una serie de particularidades que merecen ser descritas. En primer lugar, los potenciales empresarios e inversores chinos deben escoger entre una serie de sectores estratégicos de interés para el gobierno, como posibles empresas que se pueden levantar.
Las empresas que surgen tras el permiso gubernamental deberán competir en el mercado interior chino en unas condiciones de salvaje libre mercado, de tal forma que aquellas que logran prosperar son compañías altamente competitivas y son capaces de ofrecer productos de una calidad superior.
Tras esto, aquella empresa que demuestra ser más fuerte dentro de su sector a nivel interior, es escogida y apoyada de manera absoluta por parte del gobierno. Esto significa que esa empresa será subvencionada directamente por el Estado, o bien se le permitirá tener una serie de prebendas o beneficios que otras empresas no tienen, con el fin de que pueda salir al mercado internacional a competir de manera fuerte y agresiva. Este proceso ha dado lugar a la conformación de empresas con una capacidad financiera y de recursos excepcionalmente elevada, que pueden irrumpir con fuerza en los mercados internacionales y competir en condiciones de aparente equilibrio frente a las compañías que históricamente han ocupado posiciones dominantes en sus respectivos sectores.
En determinados sectores estratégicos, la política industrial china ha generado una dinámica de precios artificialmente subvencionados que permite a sus empresas mantener una posición competitiva incluso frente a altos aranceles o barreras comerciales. En la práctica, los subsidios estatales actúan como un colchón financiero que posibilita reducir precios hasta compensar el impacto arancelario, preservando la cuota de mercado exterior.
Esta estrategia, coherente con los planes industriales de largo plazo del gobierno chino, busca mantener la presencia en el mercado el tiempo suficiente para erosionar la rentabilidad de los competidores extranjeros, que carecen de un respaldo equivalente. Una vez consolidada la posición dominante, la estructura de precios puede reajustarse en función de los objetivos estratégicos nacionales, configurando un modelo de competencia asimétrica difícil de contrarrestar para las economías de mercado tradicionales27.
En el caso de las compañías extranjeras que desean establecerse en China para producir bienes, el gobierno chino les obliga a compartir tecnología, capital y experiencia en manufactura. Este es el caso de las leyes de seguridad en China que exigen a empresas extranjeras que presenten su tecnología al gobierno chino para una revisión de seguridad nacional.
La lista de ejemplos empresariales es extensa, a continuación, se describen algunos ejemplos:
- BYD, inicialmente era una empresa de baterías hasta que recibió apoyo del gobierno para convertirse en un gigante automotriz, superando en ventas a Tesla en varios trimestres de 2024 y 202528.
- Huawei comenzó como una pequeña distribuidora de centralitas telefónicas en los años 80. Recibió apoyo financiero del Estado a través de bancos como el China Development Bank, con líneas de crédito estimadas en más de 30.000 millones de dólares29. Este respaldo le permitió desarrollar su capacidad de I+D y expandirse agresivamente en el mercado global de telecomunicaciones, ofreciendo precios sustancialmente inferiores a los de sus competidores (a costa de márgenes muy reducidos), gracias a la financiación estatal y créditos blandos30.
- Xiaomi fue fundada en 2010 como una startup de smartphones, y se benefició de incentivos fiscales, acceso a financiación privilegiada y otro apoyo gubernamental. En pocos años se posicionó como una de las principales marcas de smartphones del mundo, gracias a una estrategia de precios muy competitiva, que es sostenida gracias a la logística y cadenas de suministro chinas.
- Shein se ha expandido globalmente aplicando un modelo de “ultrafast fashion”31 sustentado en una estrategia de externalización intensiva y fijación de precios muy competitivos, apoyada en una estructura productiva doméstica altamente integrada y de competencia interna extrema. Este ecosistema industrial se beneficia de incentivos y subsidios (directos e indirectos) que reducen artificialmente los costes de producción, a la vez que opera bajo estándares regulatorios menos estrictos en materia ambiental y laboral que los vigentes en las economías occidentales32. Como resultado, el modelo logra una ventaja competitiva en costes que distorsiona las condiciones de competencia en el mercado global del textil.33
- Lenovo inicialmente era una empresa estatal fundada por la Academia China de Ciencias. Tras una privatización parcial, siguió recibiendo apoyo estatal en forma de contratos gubernamentales, compras públicas, e incentivos para la adquisición de activos en el extranjero, como la compra de la división de PCs de IBM en 2005. Hoy es un actor dominante en el mercado de ordenadores.
Durante las tres últimas décadas, China ha concentrado con diferencia el mayor número de investigaciones antidumping a nivel mundial, superando ampliamente al resto de economías. Según los datos consolidados por la Organización Mundial del Comercio (OMC) entre 1995 y 2024, China acumula más de 1.700 casos, donde se le acusa de prácticas de competencia desleal e intervención estatal en la formación de precios.
Figura 2. Comparativa y Evolución de Investigaciones Antidumping (1995–2024). Elaboración propia con datos de la Organización Mundial de Comercio (OMC).
Dominio de las Cadenas de Suministro
El dominio de China sobre las cadenas de suministro críticas le permite ejercer coerción económica contra aquellos países que adoptan políticas contrarias a los intereses de Pekín. China está desarrollando un marco institucionalizado que permite ejercer represalias comerciales, donde el PCCh utiliza barreras comerciales, de inversión, regulaciones administrativas, logísticas, sanciones simbólicas (no oficiales) o técnicas, de forma selectiva contra individuos, empresas y sectores, junto con mensajes de advertencia y disuasión34.
Particularmente, el dominio de China en el sector de la minería y el procesamiento de diversos materiales críticos constituye una amenaza, puesto que China ya cuenta con la capacidad de restringir el suministro e influir en los precios globales (controla entre el 50% y el 60% de la cuota de mercado de la minería y alrededor del 90% en la fase de procesamiento intermedio35). La IEA señala que36, en 19 de los 20 minerales estratégicos, China domina el procesamiento con una cuota media cercana al 70%. Por ejemplo, en litio, su capacidad de refinado se sitúa entre 50% y 70%.
Figura 3. Participación de China en la extracción y procesamiento de minerales críticos. Elaboración propia con datos de World Economic Forum.
En este contexto, el monopolio chino sobre las tierras raras constituye uno de los instrumentos geoeconómicos más críticos del siglo XXI. China concentra aproximadamente el 60% de la producción mundial y más del 85% de la capacidad global de refinado37, lo que le otorga una posición casi hegemónica en la cadena de suministro de materiales esenciales. Estos elementos son indispensables para la fabricación de microchips, baterías, motores eléctricos, paneles solares, turbinas eólicas, satélites, misiles y dispositivos electrónicos de consumo.
La decisión de prohibir o limitar las exportaciones de tierras raras provocaría un impacto inmediato y disruptivo en la industria tecnológica y energética mundial, paralizando la producción de componentes estratégicos (tanto civiles como militares) y comprometiendo la transición energética global. Este control sobre materias clave actúa, por tanto, como una herramienta de coerción estructural, al permitir a Pekín condicionar el ritmo y la seguridad de las cadenas de valor críticas mundiales.
China ha mostrado en el pasado su disposición a restringir el acceso global a sus recursos minerales como respuesta a disputas geopolíticas (como el caso de 2010 de la disputa marítima con Japón38, o la prohibición de exportación de minerales para semiconductores a EE.UU. de diciembre de 2024, en respuesta a los controles sobre máquinas de fabricación de chips y semiconductores avanzados39).
China está empleando un enfoque agresivo, combinando la dirección estatal del sector privado con la proyección exterior de los planes del gobierno, para convertirse en una superpotencia mundial en ciencia y tecnología, superar a Estados Unidos, conseguir la autosuficiencia y lograr mayores avances económicos, políticos y militares. El gobierno ha priorizado40 sectores tecnológicos como la energía, la inteligencia artificial, la biotecnología, la computación cuántica y los semiconductores. Lo que parece indicar que el país aspira a conseguir una posición monopolística de las tecnologías e industrias de valor añadido del futuro.
Figura 4. Capacidad de fabricación de celdas de baterías por país entre 2022 y la proyección para 2027. Elaboración propia con datos de VisualCapitalist.
Alcanzar esa posición, supone que China tendrá la ventaja tecnológica, energética, logística y financiera para competir internacionalmente con un nivel de competitividad sin precedentes, permitiendo que una vez que termine con la competencia pueda conseguir con facilidad mercados cautivos41.
De hecho, la dependencia con China por parte de la Unión Europea ya es muy elevada en el caso de determinados productos. Por ejemplo, aproximadamente el 70% de los dispositivos móviles y el 92% de los ordenadores portátiles son importados desde China. Además, la UE es altamente dependiente de las importaciones chinas de electrodomésticos menores (96%), motores de pistón alternativo (97%), escaleras mecánicas y pasillos rodantes (96%), y radios (95%).
Es más, estas importaciones son muy difíciles de reemplazar con importaciones de otras regiones al carecer de las industrias que antiguamente las fabricaban en suelo europeo.
Figura 5. Comparativa entre la demanda y la capacidad de fabricación de paneles solares en 2022 por región. Elaboración propia con datos de la Agencia Internacional de la Energía.
La Comisión Europea advierte que los mecanismos estatales de apoyo industrial en China alteran las condiciones de competencia e impactan de forma transversal en la industria europea, afectando especialmente a sectores estratégicos como el acero y la metalurgia, la automoción, la industria química, la construcción, la cerámica y las TIC. La Comisión destaca42 que la industria china compite con mayor intensidad en los mercados internacionales gracias a la financiación estatal, la energía subvencionada, la fijación de precios no alineados con el mercado y la aplicación de prácticas comerciales desleales. Estos efectos se enmarcan en las estrategias industriales y de planificación económica previamente mencionadas en este artículo. No obstante, la propia Comisión subraya que esta política también genera desequilibrios internos, como la sobrecapacidad productiva y las dificultades para colocar los excedentes manufacturados en el mercado global.
China utiliza su liderazgo en precios para ofrecer no solo sus productos manufacturados en mercados exteriores, sino también para la implantación de su tecnología. La instalación y uso de tecnologías chinas, así como el uso de su infraestructura, supone: a) la captación de un porcentaje de mercado mundial en detrimento de las cuotas occidentales, y b) el riesgo de penetración de otro tipo de sistemas con fines maliciosos para la seguridad occidental43.
Además, China es consciente de su papel determinante en las cadenas de valor globales, y explota esa fortaleza imponiendo condiciones o cambiando normativas. Esto implica que dominar la producción de equipos y componentes necesarios, supondrá la capacidad de imponer los estándares normativos y técnicos al resto de países, generando otra ventaja competitiva44. De esta manera los mercados occidentales se vuelven menos competitivos debido a la falta de libre funcionamiento de los mismos, al tener que aplicar medidas intervencionistas que traten de compensar la producción china. Además, Pekín ha entendido que cuánto más intervenido y regulado esté un país o región económica, mayor ventaja competitiva tendrá su tejido empresarial, debido a que es más competitivo.
Al igual que en el caso de las materias primas, China tiene objetivos similares en el transporte marítimo global. Para ello, China ha aumentado gradualmente su compromiso con otras naciones principalmente a través de proyectos mineros (o la actividad que fuere), desarrollo de infraestructura y proyectos de investigación científica. El objetivo a largo plazo de China es expandir su acceso a recursos naturales y controlar las rutas comerciales.
A través de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI)45, China ha consolidado un amplio programa de financiación y construcción de infraestructuras físicas y digitales, que abarca sectores como el transporte ferroviario y por carretera, los puertos y las telecomunicaciones46. Estos proyectos, gestionados mediante acuerdos bilaterales, han otorgado a China una presencia significativa en infraestructuras estratégicas de terceros países. La falta de estandarización y transparencia en los procesos de gestión y financiación generan dudas47 sobre las intenciones detrás de la BRI.
Mapa 1. Control marítimo de infraestructuras portuarias por parte de China. Fuente: CK Hutchison & Mercator Institute for China Studies (MERICS)
Uso de Instrumentos Financieros
China ha dado un giro estratégico en su proyección internacional, pasando de ser un mero proveedor de financiación a aspirar a convertirse en una potencia que establece sus propias normas internacionales. Para ello, ha iniciado la construcción de un sistema estadístico y de evaluación propio sobre ayuda exterior48, eludiendo las métricas reconocidas por la OCDE. Esta decisión no solo busca evitar la supervisión externa, sino también crear una infraestructura normativa paralela que consolide su independencia frente a los estándares occidentales establecidos.
Paralelamente, China ha promovido Memorandos de Entendimiento (MOUs) con agencias de la ONU, y aunque presentados como iniciativas multilaterales, en realidad pretenden generar relaciones bilaterales ambiguas que desdibujen la naturaleza colectiva en materia de cooperación internacional49, permitiendo establecer mecanismos alternativos para evadir sanciones tanto propias como de aliados.
Por otra parte, China ha llevado a cabo un cambio en el uso de sus reservas de divisas, alejándose de la inversión en bonos del Tesoro de EE.UU. para redirigir esos recursos hacia préstamos bilaterales en países en desarrollo. Esta transformación ha convertido al país asiático en el mayor acreedor bilateral del mundo, superando tanto al Club de París como al Banco Mundial. A través de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI), ha concedido más de 330.000 millones de dólares en créditos desde 2013, consolidando su posición como un actor financiero clave en el Sur Global.50
La financiación china ha estado altamente concentrada en sectores estratégicos como infraestructura, energía y minería, e incluye la compra de suelo y subsuelo; con un patrón que favorece a sus empresas estatales por encima de los gobiernos receptores. Esto ha contribuido a ocultar el verdadero nivel de deuda pública en numerosos países deudores. Además, el estilo de préstamo chino se caracteriza por ser más comercial y menos concesional, con condiciones que incluyen altas tasas de interés, exigencias de garantías (frecuentemente en forma de exportaciones de recursos naturales) y ausencia de condicionantes políticos51.
Aunque estas características hacen que los préstamos sean atractivos por su aparente flexibilidad, lo cierto es que también funcionan como un instrumento predatorio, ya que la viabilidad de las operaciones de financiación a veces es dudosa y resulta ser una estrategia para endeudar a países subdesarrollados, de tal manera que pasen a ser dependientes de China (trampa de la deuda), o para hacerse con el control de infraestructuras que necesiten en el exterior (como el caso del puerto de Magampura Mahinda Rajapaksa de Sri Lanka52).
No obstante, ante el creciente número de impagos, China ha comenzado a replegar su actividad crediticia internacional, reduciendo drásticamente el volumen de préstamos nuevos y orientándose hacia préstamos de rescate con intereses elevados, superiores incluso a los ofrecidos por el FMI. Este cambio refleja el intento de proteger sus activos mientras mantiene el control político sobre los países deudores53.
Pese a lo que pueda parecer, en esta relación China es la que más gana. Estas actividades suponen para China la desviación de aquellos activos ociosos que su propia economía no puede colocar a nivel interno, lo que proporciona aún un mayor beneficio para el país. Esto implica que cuando China firma un tratado, utiliza su propia maquinaria y mano de obra para realizar el proyecto, y obtiene una concesión de varias décadas de uso de la infraestructura en cuestión, a cambio de un porcentaje de beneficio para el país receptor.
En paralelo, China ha ido consolidando una red institucional y normativa propia para gestionar su presencia financiera global. Organismos como el Silk Road Fund o el Asian Infrastructure Investment Bank (AIIB) actúan como extensiones financieras del Estado, canalizando fondos hacia proyectos que refuerzan la interconexión económica con países socios. Sin embargo, a diferencia de las instituciones multilaterales tradicionales, su funcionamiento carece de mecanismos de gobernanza abiertos o criterios de elección política, lo que refuerza el control de Pekín sobre la definición, la ejecución y el seguimiento de los proyectos.
Mapa 2. Presencia china en África en 2020. Fuente: Geopol21.
Conclusiones
La evolución del modelo económico y tecnológico chino denota una estrategia integral de proyección internacional que combina instrumentos comerciales, industriales y financieros para reforzar su posición global. A través de subsidios estratégicos, control estatal de sectores clave y políticas industriales planificadas, China ha logrado expandir su influencia en las cadenas de valor, la innovación tecnológica y la financiación internacional, reconfigurando el orden económico mundial y adquiriendo una fuerte capacidad de impacto en el mismo. Sin embargo, la mejor arma con la que cuenta China es: la planificación a largo plazo.
Este enfoque ha generado asimetrías estructurales en la competencia global, al interactuar con economías abiertas cuyas reglas de mercado difieren sustancialmente del marco planificado chino. La dependencia europea de suministros estratégicos, minerales críticos y manufacturas de bajo coste refleja la necesidad de abordar de manera coordinada los riesgos derivados de la concentración industrial y tecnológica.
Ante este escenario, resulta evidente que los países occidentales deben revisar sus marcos estratégicos, económicos y de seguridad para hacer frente a una amenaza que no es explícita pero sí profundamente disruptiva. Mientras los Estados Unidos comienzan a tomar medidas definidas, la Unión Europea aún se muestra fragmentada y sin una respuesta clara. La falta de acción coordinada podría traducirse en una pérdida significativa de autonomía económica y tecnológica en las próximas décadas.
Alberto Pérez Rodríguez
Analista de Inteligencia Económica y Competitiva
Las ideas contenidas en estos artículos son responsabilidad de sus autores, sin que reflejen necesariamente el pensamiento del CESEDEN o del Ministerio de Defensa.
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Como China aplica tácticas de guerra económica dentro de la doctrina de guerra irrestricta (0,7 MB)
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How China applies economic warfare tactics within the doctrine of unrestricted warfare (0,9 MB)
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