IEEE. Las tres llaves de la Sublime Puerta en Somalia

Grabado histórico en blanco y negro que representa la Sublime Puerta en Estambul

20 may 2026

IEEE. Las tres llaves de la Sublime Puerta en Somalia

Blanca Palacián de Inza. Analista del IEEE (CESEDEN)

Introducción
El Imperio otomano en Somalia

La presencia de la Turquía contemporánea en Somalia es mucho más integral que lo que fue nunca.

Durante el Imperio otomano, esta presencia fue muy significativa en el norte y el Este de África desde principios del siglo XVI hasta los inicios del siglo XX1. Fue especialmente relevante en Egipto, el Magreb y Libia.

Sin embargo, en el Cuerno de África fue intermitente y periférica. Más que una ocupación territorial del interior2, los turcos buscaron el control de zonas del mar Rojo con fines esencialmente comerciales y de la protección de las rutas de peregrinación a La Meca y Medina.

En el caso concreto de Somalia, si bien esta presencia fue relevante, fue principalmente naval y comercial, y se concentraba en las costas norte y sur.

En el norte fue notable en Somalilandia, donde el Imperio se consolidó como un aliado islámico frente a las potencias cristianas3, destacando, como puntos clave de administración otomana los puertos de Zeila y Berbera4.

Por su parte, en el sur, su influencia fue más indirecta, a través de alianzas comerciales y militares con sultanatos como el Ajuran.

Presencia turca actual en Somalia

Paradójicamente, la presencia turca en el norte y el Este de África en la actualidad es reducida; pero en el Cuerno de África, y de manera especial en Somalia, es muy relevante. Hoy, Ankara gestiona directamente el puerto de Mogadiscio y tiene encomendada la seguridad sobre toda la línea costera somalí.

La gran diferencia con el pasado es el objetivo estratégico: mientras que el Imperio se limitaba a controlar el litoral, la Turquía actual se muestra casi omnipresente tanto en la costa como en el interior del país.

Esta implicación actual turca en Somalia obedece a la doctrina de política exterior de Ankara, llamada neootomanismo, orientada a recuperar influencia económica, militar y cultural en antiguos territorios imperiales, y excede con creces su alcance histórico.

Podemos hablar de una suerte de neootomanismo sistémico que, tras la versión imperial y la del poder blando de los primeros años de gobierno de Erdogán, ha alcanzado su versión 3.0, mediante la cual Turquía ejerce en Somalia un dominio multidimensional.

Por un lado, Ankara tiene allí su mayor embajada en el mundo y también su base militar más importante en el extranjero. Entrena a la élite del ejército somalí y ha asumido legalmente la protección de sus aguas durante una década5. Gestionan el puerto y el aeropuerto de la capital, participan en los sectores de la energía, la pesca, la salud y la religión, y prevé terminar su propia estación de lanzamiento de cohetes en suelo somalí en diciembre de 20266.

Ankara ha ejecutado, por tanto, un despliegue nyeidiano7 impecable del poder inteligente (smart power): una mezcla estratégica de fuerza militar con seducción cultural, diplomática y económica (poder inteligente = poder duro + poder blando).

En esta línea se articula la narrativa turca8, según la cual, a diferencia de otras potencias, ha logrado que Somalia no perciba esta omnipresencia como una ocupación, sino como una asociación vital de beneficio mutuo, posicionando a Ankara como el arquitecto de una nueva geografía humana en el Cuerno de África.

Otras voces, sin embargo, señalan la existencia de una división de opiniones en la población local9.

A continuación, se analizará con más detalle este dominio multidimensional y los riesgos que entraña para Turquía y para la propia Somalia.

Las tres llaves de la Sublime Puerta.

En la línea de esta omnipresencia, se puede decir que Turquía tiene tres llaves en Somalia: una de acero, otra de oro y, por último, la llave de seda.

La llave de acero: la fuerza militar.

Ankara tiene en Mogadiscio su mayor base militar en el exterior: Turksom. Fue inaugurada en 2017 y ocupa un terreno de 4 km2 frente al Índico.

La función más visible que tiene esta base es albergar la formación de las tropas de élite somalíes llamadas Gorgor, que se entrenan para el combate contra el grupo terrorista Al-Shabaab. Esta acción formativa incorpora elementos de la llave de seda, que se explicarán más adelante, puesto que estos soldados reciben doctrina en lengua y parámetros turcos.

Además, esta base desempeña funciones de academia militar para oficiales y suboficiales del ejército regular somalí, siendo también el idioma turco parte obligatoria del currículum. La «turquización» es completa10, puesto que estos militares usan armas otomanas, operan bajo doctrina turca y hablan dicho idioma. Por si fuera poco, los más brillantes reciben becas para completar su formación en Turquía.

El engranaje de esta llave no se limita a Turksom. Además, el sistema de defensa somalí depende de Turquía. El cielo somalí es patrullado por drones turcos Bayraktar TB2 y TB3, cuyo software y mantenimiento depende de técnicos de Ankara. Los blindados y fusiles de asalto siguen este mismo patrón de dependencia.

El Acuerdo Marco de Cooperación Económica y de Defensa, firmado en febrero de 202411, supone unos términos que implican una soberanía de defensa delegada, sin necesidad, además, de que Ankara opere con permiso de la OTAN, de la que es miembro, al tratarse de un acuerdo bilateral. Turquía obtiene autoridad total en el mar y derechos de explotación a cambio de proporcionar seguridad contra la pesca ilegal y la piratería durante diez años, así como de ayudar a reconstruir la armada somalí.

Curiosamente, aunque Turquía asume la seguridad de toda la costa somalí, incluida la de Somalilandia, esta última no se ejerce de facto, ya que esta región tiene sus propios acuerdos con Etiopía y los Emiratos Árabes Unidos.

El objetivo último somalí de este acuerdo es frenar un posible movimiento de Etiopía en relación con sus ambiciones de salida al mar, puesto que, en enero, había firmado un Memorando de Entendimiento (MoU) con Somalilandia, en el que la reconocería como país independiente a cambio de un puerto.

La llave de oro: independencia energética y recursos.

Como ha quedado expuesto en el punto anterior, en virtud del acuerdo firmado en febrero, Turquía obtiene derechos de explotación sobre las aguas somalíes. Esto supone la posibilidad para Ankara de contar con un refugio energético, que se vuelve vital tras los acontecimientos recientes en el estrecho de Ormuz.

En el mes de marzo de 2026, tras exploraciones sísmicas previas, llegó a las costas somalíes el buque turco de perforación profunda Çağrı Bey. Si los hallazgos confirman lo previsto, Turquía pasaría de importador a exportador de hidrocarburos.

Ankara gestiona, además, como se ha mencionado anteriormente, infraestructuras críticas como el puerto de Mogadiscio y el Aeropuerto Internacional Aden Adde, dos centros logísticos estratégicos que le proporcionan crecientes y pingües beneficios. Parte de ellos se invierte en la tercera llave, la de la seda.

La llave de seda: la generación «turca» y la seguridad humana.

Esta llave se despliega en la intersección de lo religioso, lo diplomático y lo educativo. Tras declarar 2005 como el «Año de África»12, Ankara se ha posicionado de manera creciente como líder de la comunidad musulmana global, la umma13. Se trata de un poder blando específicamente islámico que sirve de referencia y justificación para su presencia en Somalia14.

A través de Diyanet (Presidencia de Asuntos Religiosos de Turquía), la Fundación Maarif y varias ONG, se construyen mezquitas de estilo turco, instituciones académicas que forman a la generación «turca» y se llevan a cabo acciones de entrega de ayuda humanitaria durante las fiestas de las festividades islámicas15.

Este enfoque ha permitido a Turquía redefinir el concepto de seguridad humana en Somalia. Mientras otras potencias se limitan al antiterrorismo, Ankara ha vinculado la estabilidad a la provisión de servicios básicos, salud y ayuda humanitaria.

Las críticas no faltan, al considerar que Turquía está socavando de forma moderada la identidad histórica y religiosa de Somalia, al reemplazar las mezquitas dañadas por la guerra por otras nuevas de estilo otomano. Además, sustituye las antiguas mezquitas saudíes, reduciendo así la influencia del poder blando religioso de Estados rivales en la región. Estas actuaciones turcas han sido percibidas en ocasiones como acciones interesadas, camufladas bajo el velo de la religión16.

Esto es posible porque, en el contexto turco, el islamismo admite una interpretación instrumental, permitiendo a los dirigentes políticos optar por el pragmatismo, el mercantilismo y el oportunismo, remitiéndose a los valores y tradiciones islámicos17.

Como parte de este poder blando, Turquía se presenta como puente diplomático en conflictos en la región. En el caso concreto de Somalia, tuvo un papel mediador relevante entre Somalia y Etiopía entre 2024 y 2025, a raíz del MOU firmado por esta última y Somalilandia18.

Ankara también ha mediado, con menos éxito, en la reciente guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán19. Dicha guerra, que podría afectar al mar Rojo y a sus países costeros, amenaza con revertir la presencia turca en tierra somalí. El riesgo se acrecienta aún más si se contemplan las dificultades internas de Turquía, que le apremian a triunfar en sus inversiones y aventuras empresariales más allá de sus fronteras.

El smart power turco en Somalia, antes sólido, se está volviendo de cristal con tanto por las tensiones internas en Turquía como por los recientes acontecimientos en la región.

Los retos de Turquía: la urgencia de la geología.

Somalia ya no es un proyecto de influencia para Turquía, sino una cuestión de supervivencia energética. Las tres llaves dependen del petróleo. Si el buque Çağrı Bey sufre un incidente o las perforaciones fallan en los próximos meses, el proyecto neootomano en el Cuerno de África podría colapsar bajo su propio peso económico.

Ankara no puede permitirse mantener indefinidamente el despliegue militar del acero ni el asistencialismo de la seda sin el retorno inmediato del oro negro somalí, juez último de la política exterior turca.

El despliegue turco en Somalia se desarrolla en un tablero saturado de actores con intereses contrapuestos y deseando ocupar el vacío que pueda dejar. La rivalidad de Ankara con Emiratos Árabes Unidos, cuya estrategia busca la fragmentación de Somalia, es directa. Egipto, aunque hoy aliado de Mogadiscio frente a Etiopía, observa con desconfianza la hegemonía turca sobre un mar Rojo cada vez más militarizado.

No obstante, el factor de mayor riesgo es el conflicto abierto entre Israel, Estados Unidos e Irán. La escalada bélica sitúa a Somalia —y, por extensión, a Turquía— en una posición de vulnerabilidad extrema, que se suma a su talón de Aquiles: la crisis económica interna, capaz de frenar abruptamente la aventura en costas africanas a Mogadiscio huérfano y desnortado, a merced de otras agendas internacionales.

Es de esperar que el petróleo aparezca a la vista de los estudios de prospección llevados a cabo por Ankara en aguas somalíes. El hallazgo del oro negro supondría para Turquía un renacimiento; el fracaso, en cambio, podría significar el epitafio del régimen. El mayor riesgo procede entonces de la guerra, en forma de un ataque de Irán o de sus proxies.

Si Israel estableciera una base militar en Somalilandia para atacar a los hutíes, el Cuerno de África podría entrar de lleno en el conflicto, lo que previsiblemente marcaría el fin del gobierno de Erdogan. El otro escenario —una desescalada mediante el descabezamiento del régimen iraní y la normalización del tráfico por Ormuz— sería el más beneficioso tanto para Turquía como para Somalia.

La guerra afecta a las tres llaves, convirtiendo a Somalia en la única puerta posible en la huida hacia delante de Turquía. De no ser así, la llave de acero se oxidará, la de oro se esfumará y la de la fe se quebrará.

El contrato de importación de gas de Irán a Turquía expira a mediados de 2026. Extraer petróleo y gas de aguas somalíes se ha convertido en la máxima prioridad de seguridad nacional turca. Al contar con Turksom y el control de los puertos, Ankara se encuentra en una posición privilegiada, pudiendo convertirse en distribuidor de crudo hacia Europa.

Se trata de una apuesta a todo o nada: o Turquía se convierte potencia energética o asistiremos al fin del sueño neootomano, empujado por la presión social de la consigna: «Pan en Estambul, no petróleo en Mogadiscio».

Conclusiones.

La implicación de Turquía en Somalia trasciende la ayuda humanitaria inicial para convertirse en un dominio multidimensional. Se trata de una nueva versión del neootomanismo —el neootomanismo 3.0—, en el que el poder inteligente se despliega mediante las llaves de acero, oro y seda, redefiniendo la soberanía y la geografía humana somalíes.

La turquización de las élites y de las infraestructuras sitúa al Estado somalí en una posición de dependencia ligada al éxito turco en el terreno geológico.

El petróleo será el juez último de la política exterior e interior de Ankara, en un juego de todo o nada en las aguas del Índico.

Si los recursos no fluyen, la urgencia social impondrá la lógica del «pan en Estambul» sobre la ambición geopolítica en Mogadiscio, cerrando la puerta y arrojando las llaves al mar.

Blanca Palacián de Inza
Analista del IEEE

Las ideas contenidas en estos artículos son responsabilidad de sus autores, sin que reflejen necesariamente el pensamiento del CESEDEN o del Ministerio de Defensa.

[1] MELIS, Nicola. «The Ottoman Africa and the Ottomans in Africa”, Eurasian Studies, 21, 2023. Disponible en este enlace.
[2] CHAPIN, Helen (ed.). “Somalia: a country study”, Federal Research Division, Library of Congress, 1992. P5 y ss. Disponible en este enlace.
[3] ALI, Tarig. “Ottomans Efforts to Protect Somalia against the European Powers”, en “Proceedings of the International Symposium on Islamic Civilisation in Eastern Africa”, 2006. Disponible en este enlace.
[4] GOVSOMALILAND.ORG. “History”. Disponible en este enlace.
[5] AKIN, Ezgi y FARHAT, Beatrice. “Turquía confirma el acuerdo de seguridad marítima en Somalia en medio de las tensiones en Somalilandia”, Al Monitor, 22/02/2024. Disponible en este enlace.
[6] EFE. “Somalia espera en 2025 la finalización de una estación turca de lanzamiento de cohetes”, 22/02/2023.
[7] Nyeidiano: derivado de la teoría de Joshep Nye de Smart Power.
[8] NUR, Abdulkadir Mohamed. “Somalis see an intertwined destiny with the Turkish people”, Anadolu Ajansi, 13/05/2023. Disponible en este enlace.
[9] EMIRATES POLICY CENTER. “Stakes and Potential Consequences of the Growing Turkish Engagement in Somalia”, Horn of Africa Studies, Unit. 16/06/2025. Disponible en este enlace.
[10] KASAPOGLU, Can. “Turkey’s ‘African Eagle’ Trains Turkish-Speaking Troops in Somalia: Where Next?”, Jamestown, 20/11/2020. Disponible en este enlace.
[11] DEMİRTAŞ, Tunç. “The Message of the Türkiye-Somalia Agreement and the Alliance with Türkiye”, SETA Foundation, 08/08/2025. Disponible en
[12] REPUBLIC OF TURKIYE. MINISTRY OF FOREIGN AFFAIRS. “Turkey-Africa: Solidarity and Partnership”. Disponible en este enlace.
[14] Ibidem
[15] Ibidem.
[16] REIFFENSTUEL, Alexander. “The Instrumentalization of Diyanet's Islamic Soft Power within Turkey's Faith-based Foreign Policy in Somalia”, Thesis. 2021. Disponible en este enlace.
[18] ONDITI, Bravin. “The Ankara Initiative: Turkey’s Diplomatic Triumph in the Ethiopia-Somalia Conflict”, Horn International Institute for Strategic Studies, 17/12/2024. Disponible en este enlace.
[19] SOYLU, Ragip. “Turkey seeks off-ramp to war through US-Iran negotiations”, Middle East Eye, 23/03/2026. Disponible en este enlace.
    • Las tres llaves de la Sublime Puerta en Somalia (0,2 MB)

    • The three keys of the Sublime Porte in Somalia (0,2 MB)