IEEE. Post-Nagorno-Karabaj: reconfiguración hegemónica y competencia geoeconómica

Mapa regional

16 oct 2026

IEEE. Post-Nagorno-Karabaj: reconfiguración hegemónica y competencia geoeconómica

Sandra Serrán-Pagán Agulló. Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos UC3M

Introducción y contextualización

El Cáucaso Sur constituye una región de elevada relevancia estratégica, situada en la intersección entre Europa y Asia y delimitada por los mares Negro y Caspio. Esta configuración geográfica lo convierte simultáneamente en un corredor de conectividad energética y en un espacio de fricción geopolítica. Además ha actuado históricamente como una zona de seguridad entre Rusia, Oriente Medio y potencias externas.


Figura 1. Mapa regional. Fuente: elaboración propia

El origen del conflicto de Nagorno-Karabaj se remonta al período soviético, cuando la región fue integrada en la República Socialista Soviética de Azerbaiyán a pesar de su mayoría armenia, lo que generó tensiones latentes que emergieron con la desintegración de la Unión Soviética.

La guerra de 1991-1994 culminó con la victoria militar armenia y la consolidación de un enclave de facto bajo control armenio, sin reconocimiento internacional, conocida como la República de Artsaj1.

Desde mediados de los años noventa, el conflicto permaneció «congelado» bajo un esquema de superioridad militar armenia y de poder hegemónico ruso. Moscú actuó como mediador, proveedor de seguridad y actor coercitivo, manteniendo un equilibrio inestable que priorizaba la contención sobre la resolución del conflicto. Este orden dependía de la credibilidad de Rusia como garante y de su disposición a limitar cambios sustantivos sobre el terreno.

Las guerras de 2020 y de 2023 deben interpretarse como un único ciclo estratégico de cambio del orden regional. La primera supuso la ruptura del hasta entonces congelado orden, caracterizada por la superioridad armamentística de Azerbaiyán, mientras que la segunda, marcada por la derrota de Armenia, consolidó la transformación del conflicto mediante la eliminación de la ambigüedad territorial en Nagorno-Karabaj.

Este acontecimiento marcó una nueva jerarquía regional caracterizada por la progresiva pérdida de capacidad hegemónica de Rusia, por una Armenia más cercana a Occidente impulsada por Nikol Pashinián —una estrategia que le costaría su seguridad, al verse reducida la protección rusa—, y por una creciente influencia turca sobre la región, aprovechando un nuevo entorno permisivo para la acción revisionista2.

Antecedentes del conflicto

Antes de 2020, el equilibrio de poder en el Cáucaso Sur se caracterizaba por su fragilidad estructural, sustentada principalmente en el poder hegemónico de Rusia y, en menor medida, en la influencia creciente de potencias regionales como Turquía e Irán.

El área funcionaba como un subsistema débilmente institucionalizado, donde la estabilidad dependía más de relaciones de poder asimétricas que de mecanismos formales.

Rusia desempeñaba un papel central como garante del orden, manteniendo influencia simultánea sobre Armenia y Azerbaiyán mediante una estrategia que combinaba mediación, provisión de armamento y presencia militar, preservando así un equilibrio controlado sin llegar a resolver el conflicto. Este enfoque limitaba la autonomía estratégica de ambos actores y aseguraba la relevancia regional de Moscú3.

La competencia geopolítica se articulaba de forma indirecta, pues tanto Rusia como Turquía buscaban aumentar su influencia hegemónica en el Cáucaso Sur. Mientras Rusia respaldaba a Armenia, Turquía se consolidaba como el principal aliado de Azerbaiyán, configurando un patrón de alineamientos por delegación (proxy), sin confrontación directa.

Armenia se configuraba como un aliado dependiente en materia de seguridad, apoyado en la presencia militar rusa y en vínculos político-estratégicos estrechos. Azerbaiyán, por su parte, careció durante décadas de la capacidad necesaria para revertir el statu quo, aunque su posición evolucionó progresivamente gracias a sus recursos energéticos y a su creciente relevancia como corredor geoeconómico.

Esta tendencia comenzó a evidenciarse en la guerra de los Cuatro Días, en abril de 2016, que puso de manifiesto la erosión de la ventaja militar armenia y la mejora de las capacidades operativas azerbaiyanas4.

Paralelamente, Turquía profundizó su asociación con Azerbaiyán sobre la base de afinidades políticas, cooperación energética y asistencia militar, enmarcada en una estrategia de proyección regional en el eje Cáucaso-Caspio y resumida en la fórmula de «dos Estados, una nación»5.

No obstante, su margen de actuación permanecía condicionado por la primacía rusa y por la necesidad de evitar una confrontación directa con Moscú.

Irán, por otro lado, adoptó una estrategia pragmática, combinando el uso de afinidades religiosas como instrumento de influencia con el fortalecimiento de sus relaciones con Armenia para garantizar la conectividad regional, especialmente a través del Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur (INSTC)6.

Finalmente, en 2020, esta fragilidad se hizo evidente. A medida que la atención estratégica de Rusia se desplazaba hacia otros escenarios, especialmente tras su invasión de Ucrania, las restricciones que previamente limitaban la acción azerbaiyana se debilitaron significativamente. Esta circunstancia generó un entorno permisivo para la acción revisionista que permitió a Azerbaiyán lanzar una ofensiva militar a gran escala en 2020 y, en última instancia, recuperar el control total de Nagorno-Karabaj en 20237.

Las guerras de Nagorno-Karabaj de 2020 y 2023

Aunque el conflicto permaneció congelado durante décadas bajo la gestión rusa y la superioridad militar armenia, en 2020 el entorno estratégico había experimentado una transformación sustancial. La ofensiva lanzada por Azerbaiyán fue más bien una acción revisionista diseñada para alterar el statu quo de 1994 y poner a prueba los límites del poder coercitivo de Rusia.

La guerra de 2020 evidenció una clara asimetría material a favor de Azerbaiyán. El apoyo de Turquía, en forma de entrenamiento, inteligencia y armas —especialmente en el ámbito de la guerra aérea y de los drones8—, incrementó significativamente su eficacia operativa.

En un contexto en el que Rusia tenía parcialmente desplazada su atención estratégica, Armenia perdió el control de gran parte del territorio en un período de 44 días.

La respuesta rusa reflejó una erosión de su capacidad como garante de la estabilidad regional. Si bien actuó como mediador en el alto el fuego y desplegó fuerzas de paz, su no intervención durante las hostilidades deterioró su credibilidad como garante del orden, lo que se tradujo en una alteración del equilibrio militar, aunque no del político, manteniéndose una situación territorial igualmente ambigua9.

La principal consecuencia de esta guerra limitada fue demostrar la pérdida de eficacia de los mecanismos de mediación sin respaldo coercitivo, lo que generó las condiciones para una segunda fase del conflicto y marcó la ruptura definitiva del orden postsoviético en el Cáucaso Sur.

En 2023, las fuerzas azerbaiyanas —en una operación que duró un solo día— capturaron las áreas que aún permanencían bajo control armenio, forzando la rendición de las autoridades armenias de Nagorno-Karabaj y provocando cientos de muertes y miles de desplazamientos10. Este desenlace confirmó la efectividad del eje Turquía-Azerbaiyán como una coalición funcional basada en intereses convergentes más que en estructuras institucionales formales11.

Armenia no disponía ni de la capacidad para resistir militarmente, ni de la posibilidad de escalar el conflicto en busca de apoyo externo, precisamente debido a su acercamiento a Occidente y la consiguiente separación de Rusia, lo que se tradujo en una resistencia limitada.

La marginación de las fuerzas de paz rusas durante la operación subrayó aún más el declive de la capacidad coercitiva de Moscú12. La incapacidad para impedir la acción azerbaiyana confirmó la transformación del orden regional y aceleró la reorientación estratégica de Armenia.

En paralelo, la mediación de actores externos, como Estados Unidos y la Unión Europea, tuvo un carácter reactivo, subordinado a cambios en el equilibrio de poder ya consumados13.

Más allá del enfrentamiento convencional, Azerbaiyán combinó el uso de la fuerza con instrumentos coercitivos de baja intensidad, especialmente mediante el control del corredor de Lachín y la restricción del acceso humanitario, lo que facilitó la consecución de objetivos políticos sin necesidad de una confrontación prolongada14.

Cabe destacar que las fuerzas de paz rusas, que se habían hecho cargo del control y de la garantía de la seguridad del corredor en virtud de los acuerdos de 2020, permitieron el bloqueo azerbaiyano y no hicieron nada para impedirlo15.

Este hecho podría considerarse como una respuesta por parte de Rusia ante la creciente reorientación estratégica del presidente Pashinián hacia Occidente16. El resultado final fue la eliminación de la ambigüedad territorial, la disolución de las estructuras políticas armenias de facto y un desplazamiento masivo de la población armenia de Nagorno-Karabaj.

Azerbaiyán emergió como el claro vencedor, mientras que el papel de Rusia como garante hegemónico se debilitó de forma significativa, quedando como única presencia militar rusa en la región las tropas desplegadas en la 102.ª Base Militar de Gyumri17.

La ruptura del antiguo statu quo, dio paso a un eje Ankara-Bakú con influencia directa en la geopolítica regional.

La guerra de 2023 representa el cierre de un ciclo de poder regional: la imposición coercitiva sustituyó a la mediación, y el orden impuesto reemplazó al institucional.


Figura 2. Nagorno-Karabaj antes y después de las guerras. Fuente: elaboración propia

Aunque la rendición de las fuerzas armenias puso fin al enfrentamiento militar, el conflicto como tal no terminó, simplemente se inició una nueva etapa para el Cáucaso Sur.

Con la disputa territorial finalmente resuelta, el eje de la competencia se desplazó del ámbito militar al geoeconómico, centrado en el control de rutas comerciales y corredores estratégicos. Dado que Rusia ya no es la única potencia dominante, otros actores han comenzado a ocupar ese espacio.

Reconfiguración de las relaciones de poder regional tras el conflicto

Las guerras han transformado la estructura de poder en el Cáucaso Sur, dando lugar a un escenario de multipolaridad difusa en el que ningún actor ejerce un control hegemónico claro. El repliegue relativo de Rusia ha generado un vacío de poder que ha sido parcialmente ocupado por actores regionales18.

El eje Turquía-Azerbaiyán emerge como el principal beneficiario del nuevo orden, capaz de alterar la correlación de fuerzas regionales, pero sin garantizar una estabilidad duradera, ya que el orden resultante se basa en gran medida en la coerción y en una asimetría consolidada.

Armenia, en este contexto, ha iniciado un proceso de reorientación estratégica, diversificando sus alianzas hacia actores occidentales, aunque mantiene ciertos vínculos con Rusia. A pesar del fin de las hostilidades abiertas, persiste el riesgo de inestabilidad debido a la ausencia de mecanismos de seguridad plenamente consolidados.

El 8 de agosto de 2025, bajo mediación estadounidense, los presidentes de Azerbaiyán y Armenia firmaron una declaración conjunta sobre un Acuerdo de Paz y Relaciones Interestatales, que incluía compromisos de «no uso de la fuerza», reconocimiento territorial mutuo y el cierre del proceso del Grupo de Minsk de la OSCE.

Este acuerdo responde en gran medida a incentivos económicos, como la apertura de comunicaciones a través de Najicheván a través de Armenia, en el marco del proyecto TRIPP (Trump Route for International Peace and Prosperity19). Sin embargo, la implicación de actores externos introduce nuevas dinámicas de competencia, especialmente entre Estados Unidos, Rusia, Turquía e Irán.

En este contexto ya de por sí inestable, la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán en 2026 y el cierre del estrecho de Ormuz20 han añadido una nueva capa de presión estratégica sobre el Cáucaso Sur. La región ha aumentado tanto su valor estratégico como su exposición a dinámicas de efecto dominó.

Episodios como los ataques con drones en Najicheván evidencian que la guerra no se limita al Golfo, sino que comienza a proyectarse sobre la región caucásica, afectando directamente a la seguridad regional.

Turquía continúa consolidando su proyección regional, principalmente a través de un corredor terrestre —el corredor de Zangezur— que proporciona un acceso directo hacia Azerbaiyán y Asia Central y que, de materializarse, reforzaría significativamente su influencia regional.

Este proyecto adquiere una relevancia adicional en el contexto de la disrupción de las rutas energéticas del Golfo, al reforzar el valor del eje transcaucásico como alternativa parcial de conectividad euroasiática.

La posición de Irán era clara: se oponía a la intervención extranjera y apoyaba la integridad armenia, su aliado tradicional, unido a Irán por su confrontación con Azerbaiyán, aunque la propia integridad territorial iraní podía verse afectada por la influencia de Occidente en la región.

No obstante, el conflicto abierto con Estados Unidos modificó su margen de actuación, intensificando su sensibilidad ante cualquier proyecto de corredor que pudiera aislarlo estratégicamente o facilitar la presencia occidental en su frontera norte. Tanto es así que, el pasado 5 de marzo, Irán lanzó una ofensiva contra el enclave estratégico de Najicheván21, un nodo energético esencial para el proyecto TRIPP.

Israel juega un papel esencial en la región, históricamente ha proporcionado apoyo militar a Azerbaiyán durante el conflicto de Nagorno-Karabaj y, actualmente, ha incrementado la cooperación económica, tecnológica y diplomática. Esto se suma a la ya existente relación comercial en materia de petróleo22 y la coincidencia de ambos en su posición contra Irán.

Azerbaiyán se beneficia de un aumento de su relevancia estratégica como nodo energético y de tránsito en un contexto de crisis en el Golfo; sin embargo, al mismo tiempo ve incrementada su vulnerabilidad al situarse en la intersección entre actores enfrentados, particularmente debido a su relación con Israel y a su proximidad geográfica a Irán.

Armenia, en paralelo, adquiere una importancia geopolítica renovada como espacio de conectividad alternativa, aunque también se ve expuesta a mayores riesgos derivados de la proximidad al conflicto con Irán y de la fragilidad de su posición estratégica.

En síntesis, el poder en el Cáucaso Sur se distribuye actualmente entre múltiples actores: Rusia, aún presente, pero debilitada; el eje Turquía-Azerbaiyán, como bloque ascendente; Armenia, en proceso de reorientación estratégica; Irán, defendiendo su posición; y potencias externas como Estados Unidos, la Unión Europea, Israel y China, que participan de forma selectiva.

Reconfiguración geoeconómica

Con Azerbaiyán en pleno control del territorio y de los principales ejes de transporte, el Cáucaso se perfila como un corredor clave entre Europa y Asia, especialmente en un contexto de diversificación energética europea frente a Rusia y como alternativa a la crisis del estrecho de Ormuz, marcada por las tensiones entre Israel-EE. UU.-Irán.

Infraestructuras como el oleoducto Bakú-Tiflis-Ceyhan —que desemboca en el puerto turco de Ceyhan, situado en la costa del Mediterráneo y con fácil acceso al puerto israelí de Ashkelón— y el Corredor Meridional de Gas (Southern Gas Corridor, SGC) refuerzan el papel de Azerbaiyán como nodo estratégico que conecta Asia Central, el Caspio y el mar Negro con Europa23.

Azerbaiyán, en coordinación con Turquía, controla el eje energético este-oeste, mientras que las rutas norte-sur promovidas por Rusia han perdido peso relativo. La disrupción en el Golfo introduce una nueva lógica de competencia, porque ya no solo está en juego el control de las rutas existentes, sino también la capacidad de ofrecer alternativas viables y seguras.

El desarrollo del Corredor de Zangezur —posteriormente redefinido por Trump como TRIPP—, aunque aún incierto, podría consolidar esta dinámica al conectar directamente Azerbaiyán con Najicheván.

Sin embargo, este proyecto genera reticencias en Armenia e Irán, que perciben riesgos estratégicos asociados a su implementación. Para Teherán, en particular, la consolidación de un corredor este-oeste bajo influencia turco-azerí podría agravar su aislamiento en un momento de confrontación directa con Estados Unidos, aumentando su oposición a cualquier reconfiguración que reduzca su conectividad regional24.

Rusia intenta compensar la pérdida de control sobre rutas clave impulsando el Corredor Internacional Norte-Sur (INSTC) junto a Irán. Sin embargo, la inestabilidad regional y la implicación iraní en conflictos de mayor escala amenazan la viabilidad de este eje y debilitan, así, la proyección geoeconómica rusa en el espacio euroasiático.

Aunque Azerbaiyán se ha acercado a Occidente y a Turquía en materia energética, sigue siendo un socio pragmático en esta iniciativa liderada por Rusia25.

Finalmente, China ha incrementado su interés por la región mediante el Corredor Medio26 (TITR), buscando una alternativa a la inestabilidad en el Golfo.

Esta creciente implicación económica consolida al Cáucaso Sur como una pieza clave en la conectividad euroasiática impulsada por Pekín, añadiendo una dimensión global adicional.


Figura 3. Corredores internacionales y rutas energéticas. Fuente: elaboración propia

Tras la guerra, la victoria azerbaiyana ha hecho posible la materialización de un corredor transcaucásico que consolida aún más su influencia regional y global, ya que Azerbaiyán tiene la capacidad de reorientar los flujos de bienes, energía y datos en su favor27.

Los conflictos no se limitan al ámbito territorial y, aunque puedan considerarse conflictos de baja intensidad, tienen efectos significativos sobre las cadenas de suministro y la seguridad energética mucho más allá de la región.

Para la Unión Europea y Occidente, esto implica la adquisición de intereses directos en la estabilidad del orden posterior al conflicto, pese a no haber sido los principales actores en imponerlo.

La conectividad se traduce en influencia, y aquellos que construyan y aseguren los corredores en el Cáucaso determinarán las dinámicas del comercio euroasiático y obtendrán capacidad de proyección desde Europa hasta Asia.

Relevancia geopolítica y estratégica

La región del Cáucaso Sur ha dejado de ser un área bajo predominio exclusivo ruso para convertirse en un escenario abierto de competencia estratégica.

Azerbaiyán emerge como el principal agente de cambio, reforzando su autonomía estratégica y consolidándose como un nodo clave en energía, infraestructuras y conectividad euroasiática.

Su acercamiento a China, formalizado en una asociación estratégica en 202428, amplía su margen de maniobra y reduce su dependencia de actores tradicionales, e incluso llega a explorar la posible adhesión de Azerbaiyán a los BRICS29.

Para los actores occidentales, esto plantea desafíos en términos de influencia y establecimiento de estándares, dado el creciente papel de Azerbaiyán como enlace entre Asia y Europa.

La región adquiere relevancia no solo como espacio de tránsito, sino también como plataforma de proyección estratégica30.

Al ser vecino directo de Irán, y contar con múltiples alianzas antagonistas entre sí — como las que mantiene con EE. UU., Israel, Turquía e Irán—, Azerbaiyán debe encontrar la manera de equilibrar sus ambiciones (no antagonizar a Occidente sin enfrentarse a Irán) y mantener controlada la tensión creada por su estrecha relación con Israel.

Para preservar su autonomía ante la falta de un garante fiable de seguridad, Armenia ha respondido diversificando sus alianzas: reforzando la cooperación energética con Irán, ampliando la colaboración en defensa con Francia e India31, y acercándose a Estados Unidos.

Armenia se ve afectada por el conflicto en Irán, ya que un 20 % de sus operaciones comerciales transitan por esa región32, sin embargo, mantienen un precio fijo33 de gas con Rusia y diversifica rutas para comerciar con petróleo a través de Azerbaiyán.

Los países del Cáucaso Sur, especialmente Armenia y Azerbaiyán, sufrirían los estragos de una crisis humanitaria derivada de la llegada de refugiados si el conflicto en Irán llegara a intensificarse, lo que supondría una disrupción en el crecimiento económico, al interrumpirse el comercio con este último país y poner en peligro la construcción del proyecto TRIPP.

La política activa de Turquía en el Cáucaso se inserta en una estrategia más amplia de proyección regional en el espacio turco y en el mundo islámico.

China considera la estabilidad del Cáucaso un elemento clave para el desarrollo del TITR dentro de su iniciativa de conectividad euroasiática, lo que la ha llevado a aumentar progresivamente su presencia económica en la región34.

Irán, por su parte, intensifica su implicación ante el riesgo de aislamiento estratégico. El conflicto con Estados Unidos e Israel refuerza su percepción del Cáucaso Sur como un espacio crítico para su seguridad periférica, especialmente en lo relativo a la preservación de su acceso regional y a la contención de corredores que puedan facilitar su aislamiento o la penetración de actores hostiles a través de su frontera norte35.

Israel desempeña un papel cada vez más relevante en este equilibrio, no solo como proveedor de capacidades militares a Azerbaiyán36, sino también como socio estratégico en una relación que combina intereses de seguridad, energía e inteligencia. Esta cooperación refuerza la autonomía estratégica de Bakú y proyecta la rivalidad entre Irán e Israel sobre el Cáucaso Sur.

Para Estados Unidos y Europa, el Cáucaso Sur representa tanto una oportunidad como un desafío. La disminución de la influencia rusa abre espacio para una mayor implicación diplomática, aunque sin un compromiso directo en materia de seguridad.

Su papel se limita principalmente al de actores interesados en la estabilidad y el acceso económico, más que al de garantes del orden37.

No obstante, la crisis en el Golfo incrementa el interés occidental por la región, tanto por su valor energético como por su función estratégica en la arquitectura de conectividad euroasiática.

La ausencia de un actor dominante y la interacción de múltiples potencias han causado una evidente reconfiguración del orden regional que trasciende el ámbito local y tiene consecuencias directas sobre las dinámicas globales.

Conclusiones

La evolución de la situación en el Cáucaso Sur refleja claramente los desafíos del orden internacional actual. Nos enfrentamos a cambios constantes en las dinámicas de poder, desde Occidente hasta Oriente.

Las guerras de Nagorno-Karabaj de 2020 y 2023 evidencian que los órdenes regionales sostenidos por mecanismos de imposición de poder externo pueden desmoronarse rápidamente cuando la credibilidad hegemónica se erosiona.

La incapacidad —o falta de voluntad— de Rusia para hacer cumplir el statu quo postsoviético generó un entorno permisivo que permitió a actores revisionistas perseguir objetivos estratégicos mediante la guerra limitada. El conflicto confirma que la guerra sigue siendo un instrumento central para el cambio del orden regional en contextos de declive hegemónico.

Más allá del ámbito militar, la resolución de la disputa territorial ha reorientado la lógica estratégica del Cáucaso Sur hacia la competencia geoeconómica. El control de corredores de transporte, rutas energéticas e infraestructuras de conectividad se ha consolidado como una fuente principal de poder, transformando el acceso económico en influencia geopolítica.

En un contexto en el que Europa busca diversificar sus fuentes energéticas, China impulsa el TITR y los actores regionales adoptan estrategias orientadas al acceso, la región se ha integrado plenamente en la competencia euroasiática.

La escalada del conflicto entre Estados Unidos e Israel e Irán en 2026 y el cierre del estrecho de Ormuz refuerzan esta tendencia. La disrupción de uno de los principales chokepoints energéticos globales incrementa el valor estratégico de rutas alternativas, consolidando al Cáucaso Sur como corredor clave entre Asia y Europa.

No obstante, esta mayor relevancia implica también una mayor exposición a dinámicas de conflicto ampliado, al proyectarse la rivalidad entre Irán, Israel y Estados Unidos sobre el espacio caucásico, con el consiguiente aumento del riesgo de desestabilización regional y de interrupción de los flujos comerciales.

El orden de posguerra permanece frágil y caracterizado por una multipolaridad competitiva. La diversificación de alianzas por parte de Armenia, la proyección regional de Turquía, la postura defensiva de Irán y la creciente implicación de actores externos como China y Estados Unidos configuran un entorno estratégico congestionado.

El conflicto de Nagorno-Karabaj ha reconfigurado de manera significativa el Cáucaso Sur y la estructura de sus relaciones regionales. La gestión del orden posterior al conflicto tendrá implicaciones que trascienden el ámbito regional, pudiendo constituir un referente para la gobernanza de espacios estratégicos en un sistema internacional multipolar desequilibrado.

La geopolítica sigue siendo redibujada constantemente; la guerra y la política permanecen entrelazadas, y el concepto de «orden internacional» parece quedarse corto. ¿Existe realmente un orden?

Las potencias defensoras del statu quo continúan enfrentándose, directa o indirectamente, a potencias revisionistas. La guerra ya no se libra únicamente en el campo de batalla, sino también en la economía, en conflictos subsidiarios (proxy) y en zonas grises.

Los Estados luchan por su supervivencia y por aumentar su influencia, formando alianzas basadas en intereses, pero sin llegar nunca a confiar plenamente unos en otros. Ningún Estado puede estar completamente seguro de las intenciones de los demás, y la mayoría actúa en función del miedo o de la inseguridad, lo que profundiza aún más el dilema de seguridad.

¿Perdurará este nuevo orden o se fracturará bajo constantes tensiones? Cada corredor construido y cada alianza modificada en el Cáucaso resuena en la lógica de la estrategia global, recordando que incluso en la periferia se libran las disputas de una era multipolar y que los «vencedores» moldearán no solo el orden regional, sino también el internacional.

Sandra Serrán-Pagán Agulló
Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos UC3M

Las ideas contenidas en estos artículos son responsabilidad de sus autores, sin que reflejen necesariamente el pensamiento del CESEDEN o del Ministerio de Defensa.

[1] CABELLO RODRÍGUEZ, José Luis. «El Cáucaso», en Panorama geopolítico de los conflictos 2017, coord. María José Izquierdo Alberca. Madrid, Instituto Español de Estudios Estratégicos. 2017, pp. 85-110.
[2] MIKAELIAN, Hrant y PEROVIĆ, Jeronim. «Geopolitical Echoes of the Karabakh Conflict», CSS Analyses in Security Policy, no. 334. Zúrich, ETH Zurich, diciembre de 2023. https://doi.org/10.3929/ethz-b-000645876
[3] MARTÍN ALESSO, Nicolás. «Post guerra fría inconclusa: el caso del Nagorno Karabaj. El conflicto armenio-azerí y posición e intereses de Rusia, Turquía e Irán en la región», Cuadernos de política exterior argentina. Dialnet, 2019. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7253841
[4] BALDEÓN GONZÁLEZ, María. «Rusia y Turquía en Nagorno-Karabaj, entre la militarización y la diplomacia», Revista del Instituto Español de Estudios Estratégicos. Dialnet, 2021. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=8068790
[5] ALESSO. «Post guerra fría inconclusa: el caso del Nagorno Karabaj. El conflicto armenio-azerí y posición e intereses de Rusia, Turquía e Irán en la región», op. cit.
[6] SABANADZE, Natalie. «How Russia, Turkey and Iran Are Reshaping the Caucasus – Kalam», Kalam. June 3, 2026. https://kalam.chathamhouse.org/how-russia-turkey-and-iran-are-reshaping-the-caucasus/
[7] REAL INSTITUTO ELCANO. «Nagorno Karabaj: la guerra local y las rivalidades regionales y globales». September 25, 2023. https://www.realinstitutoelcano.org/comentarios/nagorno-karabaj-la-guerra-local-y-las-rivalidades-regionales-y-globales/
[8] SHAIKH, Shaan y RUMBAUGH, Wes. «The Air and Missile War in Nagorno-Karabakh: Lessons for the Future of Strike and Defense», Center for Strategic and International Studies (CSIS). 17 de noviembre de 2025. https://www.csis.org/analysis/air-and-missile-war-nagorno-karabakh-lessons-future-strike-and-defense
[9] CENTER FOR SECURITY STUDIES. «Geopolitical Echoes of the Karabakh Conflict». July 12, 2023. https://css.ethz.ch/en/center/CSS-news/2023/12/geopolitical-echoes-of-the-karabakh-conflict.html
[10] COUNCIL ON FOREIGN RELATIONS. «Nagorno-Karabakh Conflict», Global Conflict Tracker, actualizado el 18 de febrero de 2026. https://www.cfr.org/global-conflict-tracker/conflict/nagorno-karabakh-conflict
[11] “«Echoes of the Karabakh Conflict», op. cit.
[12] FOREIGN POLICY RESEARCH INSTITUTE. «A ‘Frozen Conflict’ Boils Over: Nagorno-Karabakh in 2023 and Future Implications - Foreign Policy Research Institute», n.d. https://www.fpri.org/article/2024/01/a-frozen-conflict-boils-over-nagorno-karabakh-in-2023-and-future-implications/
[13] «Armenia and Azerbaijan: The Hard Road to a Lasting Peace», International Crisis Group. September 4, 2025. https://www.crisisgroup.org/brf/europe-central-asia/caucasus/armenian-azerbaijani-conflict/98-armenia-and-azerbaijan-hard-road-lasting-peace
[14] THE INSTITUTE FOR THE STUDY OF CONFLICT, ANALYSIS, AND FUTURE (ICAF). «A War Too Small to Matter? The Global Cost of Overlooking Nagorno-Karabakh Conflict». 3 de julio de 2025. https://theicaf.org/icaf/2025/07/03/a-war-too-small-to-matter-the-global-cost-of-overlooking-nagorno-karabakh-conflict/
[15] KRIVOSHEEV, Kirill. «Russian Peacekeepers Find Themselves Sidelined in Nagorno-Karabakh», Carnegie Endowment for International Peace. December 15, 2022. https://carnegieendowment.org/russia-eurasia/politika/2022/12/russian-peacekeepers-find-themselves-sidelined-in-nagorno-karabakh
[16] DE WAAL, Thomas. «There Is No Shortcut for Europe in Armenia», Carnegie Endowment for International Peace, April 30, 2026. https://carnegieendowment.org/europe/strategic-europe/2026/04/there-is-no-shortcut-for-europe-in-armenia
[17] MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES DE RUSIA. «La base militar rusa 102 en Gyumri es la única garantía de la soberanía de Armenia – Sardarabad», n. d. https://www.sardarabad.com.ar/armenia7663/7663-la-base-militar-rusa-102-en-gyumri-es-la-unica-garantia-de-la-soberania-de-armenia
[18] SABANADZE, Natalie. «How Russia, Turkey and Iran Are Reshaping the Caucasus», Chatham House – Kalam. 24 de julio de 2025. https://kalam.chathamhouse.org/how-russia-turkey-and-iran-are-reshaping-the-caucasus/
[19] COOKSON, John. «How Trump’s ‘TRIPP’ Triumph Can Advance US Interests in the South Caucasus», Atlantic Council. 20 de enero de 2026. https://www.atlanticcouncil.org/dispatches/how-trumps-tripp-triumph-can-advance-us-interests-in-the-south-caucasus/
[20] INTERNATIONAL CRISIS GROUP. The State of the Strait: The Role of Hormuz in the Middle East War so Far», International Crisis Group. 29 de mayo de 2026. https://www.crisisgroup.org/visual-explainers/hormuz/
[21] AVDALIANI, Emil. «Will Iran Torch the South Caucasus?», Center for European Policy Analysis (CEPA). 10 de marzo de 2026. https://cepa.org/article/iran-tensions-in-the-caucuses/
[22] THE OBSERVATORY OF ECONOMIC COMPLEXITY. «Azerbaijan (AZE) and Israel (ISR) Trade | the Observatory of Economic Complexity», n. d. https://oec.world/en/profile/bilateral-country/aze/partner/isr
[23] SÁNCHEZ TAPIA, Felipe. «El Cáucaso en la estrategia europea de desacoplamiento energético», CESEDEN. 2023. https://www.defensa.gob.es/ceseden/-/el-caucaso-en-la-estrategia-europea-de-desacoplamiento-energetico
[24] HOLMBERG, Isaac. «Iran War Boosts Strategic Significance of South Caucasus», Deutsche Welle. 27 de marzo de 2026. https://www.dw.com/en/iran-war-boosts-strategic-significance-of-south-caucasus/a-76518386
[25] AGUIAR, Paulo. «The Zangezur Corridor: A Key Trade Link in the South Caucasus», Geopolitical Monitor. September 18, 2025. https://www.geopoliticalmonitor.com/the-zangezur-corridor-a-key-trade-link-in-the-south-caucasus/
[26] AGUIAR. «The Middle Corridor: A Route Born of the New Eurasian Geopolitics».
[27] MESSMER FOSTER, Marion. «How Russian Weakness in the South Caucasus Can Reward the West», Center for European Policy Analysis (CEPA). 12 de noviembre de 2025. https://cepa.org/article/how-russian-weakness-in-the-south-caucasus-can-reward-the-west/
[28] Joint Declaration of the Republic of Azerbaijan and the People’s Republic of China on the establishment of a strategic partnership was adopted in Astana. Official web-site of President of Azerbaijan Republic, n. d. https://president.az/en/articles/view/66389
[29] GIUASHVILI, Teona. «The Changing Face of the South Caucasus», London School of Economics and Political Science. Julio de 2025. https://www.lse.ac.uk/ideas/publications/strategic-updates/the-changing-face-of-the-south-caucasus
[30] BAJELIDZE, Beka. «Strategic Realignment for the South Caucasus», Institute for War and Peace Reporting (IWPR). 17 de marzo de 2026. https://iwpr.net/global-voices/strategic-realignment-south-caucasus
[31] COM, D. «Armenia’s military and economic cooperation with France and India», Defence24.com. 2025, December 26. https://defence24.com/defence-policy/armenias-military-and-economic-cooperation- with-france-and-india
[32] TOKMAJYAN, Armenak. «The Gulf Conflict and the South Caucasus», Carnegie Endowment for International Peace. 18 de marzo de 2026. https://carnegieendowment.org/middle-east/diwan/2026/03/the-gulf-conflict-and-the-south-caucasus
[33] MOSCOW TIMES. «Russia Threatens to Rip up Natural Gas Deal With Armenia Over Its EU Ambitions», The Moscow Times. July 12, 2026. https://www.themoscowtimes.com/2026/05/27/russia-threatens-to-rip-up-natural-gas-deal-with-armenia-over-its-eu-ambitions-a92864
[34] GIUASHVILI. «The Changing Face of the South Caucasus».
[35] FOSTER. «How Russian Weakness in the South Caucasus Can Reward the West».
[36] CHIKHAOUI, A. «The Stakes of the Nagorno-Karabakh Conflict and the Strategic Alliances Mapping», Near East South Asia Center for Strategic Studies (NESA). 2023. https://nesa-center.org/the-stakes-of-the-nagorno-karabakh-conflict-and-the-strategic-alliances-mapping/
[37] KINTSURASHVILI, Elene. «Who Will Fill the Strategic Gap in the South Caucasus?», GMFUS, n. d. https://www.gmfus.org/news/who-will-fill-strategic-gap-south-caucasus
    • Post-Nagorno-Karabaj: reconfiguración hegemónica y competencia geoeconómica (0,39 MB)

    • Post Nagorno-Karabakh wars: hegemonic reconfiguration and geo-economic competition (0.41 MB)