ESFAS. Las operaciones multidominio estadounidenses. Una herramienta para la libertad de acción en el Indo-Pacífico

03 oct 2025
ESFAS. Las operaciones multidominio estadounidenses. Una herramienta para la libertad de acción en el Indo-Pacífico
Javier Izquierdo García. Comandante de Transmisiones del Cuerpo General del Ejército de Tierra
Echando la vista atrás
Comenzando con una breve reseña histórica para situarnos en el contexto actual, debemos retroceder hacia el final de la Guerra Fría, donde EE.UU contaba con una superioridad tecnológica sobre los soviéticos que compensaba su inferioridad numérica frente a estos.
En los años 1973 y 1978, la Agencia estadounidense de Proyectos de Investigación Avanzados (DARPA) inició un programa de investigación de munición de precisión de largo alcance y, posteriormente, un programa de desarrollo sobre redes de información capaces de detectar amenaza enemiga y de guiar munición desde largas distancias, con el fin de destruir los carros de combate soviéticos y sus sistemas de mando y control. Estos programas fueron exitosos y cambiarían los siguientes compases de la guerra, dando lugar a la posterior “Revolución Técnico Militar”.
Más tarde, entre los años 1986 y 1988, dos históricos intelectuales de la Defensa estadounidenses – Fred Iklé y Albert Wohlstetter – formaron la “Comisión de Estrategia Integrada a Largo Plazo”, donde se ratificaban las conclusiones soviéticas obtenidas en 1984 por el mariscal Nikolai Ogarkov, jefe del Estado Mayor General, quien afirmaba que los sistemas de armas guiados de alta precisión, las aeronaves no tripuladas y los nuevos sistemas de control electrónico hacían posible aumentar drásticamente (al menos en un orden de magnitud) el poder destructivo de las armas convencionales, acercándolas a las armas de destrucción masiva en términos de efectividad. (Pulido, 2021).
Posteriormente, en la primera década del año 2000, el subsecretario de defensa Robert Work comenzó a familiarizarse con una revolución de ideas en el seno de las Fuerzas Armadas estadounidenses que conformarían sus emergentes doctrinas actuales, publicando el 15 de noviembre de 2014 la “Iniciativa de Innovación de la Defensa”, también conocida como la teoría de la “Tercera Estrategia de Compensación” (Pulido, 2021).
Esas ideas fundamentales, impulsadas como parte de una modernización militar de EE.UU, abordaban la denominada “zona gris”, batalla multidominio y operaciones multidominio. Asimismo, la “Tercera Estrategia de Compensación” reincidía en la relevancia de los sistemas anti acceso y denegación de área (A2/AD) y marcaba como prioridad la necesidad de ganar una competición de salvas de municiones guiadas (Freedberg, 2015). Esta teoría “espoleteaba” así el desarrollo de la denominada “guerra multidominio” y del actual concepto de operaciones multidominio estadounidenses.
Y es precisamente en el año 2017, encuadrado en la administración “Trump”, donde surge el concepto de “batalla multidominio” (MDB), desarrollándose en el Manual de Campo 3-0 del US Army y convirtiéndose en el embrión del posterior concepto de “operaciones multidominio” (MDO) de 2018 (TRADOC, 2018)
Las MDO evolucionaron hacia el concepto “All Domain Operations” en 2019, con un marcado carácter interoperable de todos los servicios de las Fuerzas Armadas estadounidenses y llegando hasta nuestros días con el desarrollo actual del concepto “Multi-Domain Combined Arms Operations at Echelons Above Brigade”, donde se configurarán a lo largo de la presente década unidades multidominio con entidad superior a Brigada, las cuales tendrán bajo su mando equipos de combate de nivel Brigada y otros elementos capacitadores (AMS, 2019).
Sin embargo, tras toda esta evolución, no debemos perder de vista el verdadero origen del concepto MDO estadounidense, cuya razón de ser radica en la necesidad surgida por parte de EE.UU de mantener su hegemonía de poder en la región del Indo-Pacífico frente a las grandes potencias amenazantes: Rusia y China, destacando esta última por su vertiginoso desarrollo tecnológico mostrado durante la última década.
Características de las MDO
Antes de definir estas operaciones militares, cabe destacar que el término “multidominio” conlleva la definición de varios “dominios”. Las doctrinas estadounidense y OTAN establecen los siguientes cinco: terrestre, aéreo, marítimo, espacial y ciberespacial (AJP-01 F, 2022).
Podemos definir las operaciones multidominio como aquellas operaciones conjuntas e interagencias llevadas a cabo en múltiples dominios y espacios en disputa para superar los puntos fuertes de un adversario o enemigo, causando daños cinéticos (físicos) y no cinéticos, planteándole múltiples dilemas (efectos físicos, virtuales y cognitivos) en todos los dominios y desde todos los niveles de las operaciones militares, mediante la aplicación combinada de una postura de fuerza calibrada, el empleo de formaciones multidominio ágiles y con gran rapidez de respuesta, así como mediante la convergencia de capacidades, sincronizando las nuevas tecnologías y permitiendo a la fuerza propia operar de forma simultánea y coordinada en todos los dominios, con el propósito de desarticular la maniobra del adversario y afectar su tempo operacional (Bosbotinis, 2020).
A pesar de que puede resultar una definición algo compleja, lo cierto es que para la doctrina estadounidense lo más importante es entender, desarrollar y aplicar el concepto.
En cuanto a las principales características, nos encontramos en primer lugar con una competición de salvas de munición de precisión. La competición de salvas unida a los conflictos limitados entre grandes potencias en la “zona gris” son los temas centrales sobre los que gravita el concepto de operaciones multidominio que, desde 2018, establece el camino de la modernización del ejército de tierra estadounidense (US Army), sustituyendo a la batalla multidominio de 2017.
Otra característica importante son los sistemas A2/AD, donde China cuenta actualmente con grandes capacidades desplegadas en la región, particularmente en el área de operaciones próximas a sus costas y con puestos avanzados en el Archipiélago de Islas Spratly. Las estrategias o amenazas A2/AD son acciones y capacidades, generalmente de largo alcance, diseñadas para evitar que una fuerza adversaria entre en un área de operaciones o disponga de libertad de acción (Castro, 2021).
En el siglo XX, la manera de hacer la guerra estadounidense se basaba en los dominios físicos (terrestre, aéreo y marítimo) y en plataformas tradicionales de guerra. Los chinos y los rusos se dieron cuenta, tras la Guerra del Golfo, que la mejor manera de eliminar esta forma de hacer la guerra era mediante el establecimiento de “burbujas” A2/AD, las cuales atacarían y destruirían esas plataformas y desbaratarían su logística, evitando así que los americanos pudieran acumular durante meses una masa de maniobra superior (Pulido, 2023).
Las MDO tienen la finalidad de seguir una estrategia de negación de área contra China en el aspecto multidominio, tratando al mismo tiempo de romper sus sistemas A2/AD mediante el empleo de fuerzas multidominio ágiles y distribuidas. Asimismo, estas fuerzas deben contar con capacidades asimétricas propias de fuegos letales y no letales que consigan destruir y anular algunas plataformas del Ejército Popular de Liberación de China (PLA).
Para la componente “anti acceso”, China se basa en misiles balísticos y de crucero, capaces de atacar objetivos tanto en tierra como en el mar con un alto grado de precisión y, a su vez, aptos para eludir la mayoría de los sistemas de defensa antimisiles. Estos misiles –cuyos alcances varían entre 500 y 5000 km aproximadamente– pueden ser lanzados por buques de combate, aeronaves de ataque y submarinos (Fig. 1).
Figura 1. Alcances de los sistemas A2/AD de la RPC. Fuente: US. DoD (2020).
Su actual Fuerza de Cohetes (PLARF) puede considerarse el centro de gravedad operacional de la República Popular de China (RPC). En los últimos años, El PLARF ha llevado a cabo múltiples lanzamientos de prueba de sus misiles y cohetes de precisión de largas distancias, superando en número a los contabilizados entre la suma total de las otras grandes potencias. Además, posee una gran capacidad de acoplamiento de cabezas de guerra para convertir munición convencional en munición de precisión, así como para disponer de munición nuclear intercontinental (ICBM).
El PLARF se complementa con la Fuerza de Apoyo Estratégico (SSF), equivalente al batallón multidominio (I2CEWS) de las MDTF estadounidenses, donde integran toda la información y proporcionan al PLARF las soluciones de tiro (García, 2016).
La siguiente característica esencial del concepto MDO es el uso de nuevas tecnologías y plataformas, con gran capacidad de sincronización y conectividad en todos los “dominios”. Y es que, si hay algo que diferencia especialmente a las MDO del resto de las operaciones conjuntas o interagencias que se han llevado a cabo hasta la fecha, es la tecnología que va a soportar estas operaciones; una tecnología disruptiva que se está desarrollando específicamente para el uso militar (García Gómez, 2023).
Como consecuencia de lo anterior y dentro de este campo tecnológico, destacamos el proyecto de iniciativas de modernización conocido como “Big Six”. Para liderarlo, el US Army estableció en 2018 el Mando de Futuros (AFC). En el concepto MDO, la primera, la cuarta y la quinta de las “seis grandes” iniciativas son las que cobran mayor importancia. (Freedberg, 2019).
La primera es la de fuegos de precisión de largo alcance (LRPF), que son la principal prioridad para las “Multi-domain Task Force” (MDTF). La cuarta es la red de combate, esencial para la guerra de información y basada en redes. La quinta corresponde a las defensas antiaéreas y antimisiles.
El desarrollo tecnológico de las dos MDTF desplegadas en el Indo-Pacífico incluye especialmente armamento hipersónico, misiles de medio alcance (sistema de cohetes y misiles balísticos de gran movilidad “HIMARS”) y defensa antiaérea multicapas, así como la integración de todas las telecomunicaciones.
Este desarrollo se ha demorado más de lo previsto porque EE.UU ha querido esperar a hacer el seguimiento de la actual guerra de Ucrania y obtener valiosas conclusiones para aplicarlas también en las MDTF del Indo-Pacífico, como por ejemplo el empleo de drones por la importancia que ha valorado que tiene la “guerra anti-dron” (Pulido, 2023). El US Army comenzó en 2018 el desarrollo de las MDO y considera que, hasta el 2028, estará dentro de una fase de modernización, marcando por tanto ese año como fecha en la que se deberá alcanzar la capacidad operativa final (FOC).
Otra característica singular de las MDO es el denominado “poder igualador de la precisión”. En estas operaciones, el empleo de salvas de munición de precisión puede igualar la desventaja de una potencia frente a otra en la “zona gris” en cuanto a diferencias en capacidades de almacenamiento, logística y cantidad de munición disponible.
El “Poder Igualador de la Precisión” implica que el potencial ya no se mide simplemente por el número de plataformas y misiles con que cuenta una potencia, sino que ahora se mide por su eficacia, multiplicando la efectividad de cada disparo y de cada plataforma por su capacidad de detección, de precisión y de interconectar toda la información. Esto implica que se puede ser más efectivo, militarmente hablando, disponiendo de un menor número de plataformas si éstas son finalmente más eficaces, lo que dificulta enormemente la medición del balance militar entre dos grandes potencias (Pulido, 2023).
Otra característica de las MDO que no debe pasar desapercibida es el empleo de los instrumentos de poder “DIME” (diplomático, información, militar y económico) en los niveles estratégico y operacional, lo que permitirá a estas operaciones converger en efectos que busquen desequilibrar el porte estratégico del adversario y la sustentabilidad de su fuerza opositora (Leiva & Versalovic, 2020).
Respecto a los conceptos de “batalla multidominio” y “operaciones multidominio”, ambos tienen como principal característica la competición de salvas de munición de precisión, si bien en el segundo se enfatiza más sobre el empleo de los otros instrumentos diplomático, económico y de información como herramientas de presión, particularmente en la fase de competición. El empleo de los otros instrumentos de poder se encuadra dentro del concepto tradicional de “guerra política”, el cual no se emplea mucho en la doctrina militar americana, pero existe dentro del corpus canónico de los estudios estratégicos y el concepto MDO lo ha absorbido para su aplicación (Pulido, 2023).
Desde la decisión de Obama de “pivotar” hacia el Indo-Pacífico, la situación final deseada por parte de EE.UU era la de mantener su hegemonía en la región, lo cual le llevó posteriormente a ambicionar la conformación un Indo-Pacífico abierto y libre (FOIP). Para ello, EE.UU ha requerido desde entonces del empleo de todos los instrumentos del “DIME”.
Con el objetivo de impulsar la estrategia FOIP y como parte del desarrollo de las MDO dentro de la fase de competición, EE.UU ha empleado fundamentalmente el instrumento diplomático para establecer importantes relaciones tanto bilaterales como multilaterales con diferentes potencias regionales del Indo- Pacífico, buscando así aliados y socios de cooperación en seguridad que le permitan mantener su hegemonía frente a China y contando con el Diálogo de Seguridad Cuadrilateral (QUAD) como núcleo central (Fig. 2).
Figura 2. El QUAD del Indo-Pacífico Fuente: Global Balita (2022).
Respecto al refuerzo de alianzas, éste puede ser un éxito importante conseguido por EE.UU en los últimos años. Especialmente con el AUKUS, ha conseguido dar un espaldarazo en cuanto al empleo del instrumento diplomático, evitando así los intentos de China de debilitar sus alianzas regionales.
Sin embargo, si la pretensión es mantener su primacía, no parece muy viable y puede conducir a un conflicto. China nunca aceptará un estatus de subordinación en una región en la que se considera la potencia central. La principal dinámica regional se juega hoy en el terreno geoeconómico y diplomático, más que en el militar (Delage, 2023).
“Actores multidominio” protagonistas
Uno de los principios fundamentales de las MDO estadounidenses es la configuración de formaciones multidominio. Éstas deben ser capaces de librar por su cuenta una competición de salvas contra las fuerzas enemigas, sin esperar que la Fuerza Aérea (USAF) ejecute las campañas aéreas estratégicas de antaño que preparaban el campo de batalla. Por tanto, las denominadas Fuerzas de Tarea Multidominio (MDTF) del US Army deberán tener sus propias municiones guiadas de largo alcance para destruir las defensas antiaéreas enemigas a cientos o miles de kilómetros de distancia (Alaniz, 2021).
Asimismo, estas MDTF deben ser capaces de posicionarse en forma anticipada en un área de operaciones con el propósito de sobrevivir dentro de la “burbuja” A2/AD del adversario mediante una maniobra de alta movilidad, eficiente defensa aérea, enmascaramiento y medidas de decepción eficaces.
Aunque la organización operativa de una MDTF no tiene un carácter predefinido, está basada en una Brigada de Artillería del US Army y se compone fundamentalmente de un batallón I2CEWS (Inteligencia, Información, Ciberespacio, Guerra Electrónica y Espacio) como núcleo esencial (también conocido como “batallón multidominio”) que proporciona los fuegos no letales desde largas distancias, así como de un batallón de misiles, de un batallón de defensa aérea (síntoma de la gran relevancia que retoma la defensa aérea en las unidades terrestres norteamericanas) y de una compañía de drones (Fig. 3)
Figura 3. Organización operativa general MDTF Fuente: US Army (2021).
Actualmente existen tres MDTF desplegadas, dos en el Indo-Pacífico y una en Europa. La 1ª MDTF fue desplegada en 2017 en el Indo-Pacífico e integrada en el USPACOM, Comando estadounidense del Pacífico que fue renombrado por EE.UU en 2018 como USINDOPACOM. La 2ª MDTF, la europea, desplegó en 2021. Finalmente, en septiembre de 2022, desplegó en el Indo-Pacífico la 3ª MDTF (Fig. 4).
Figura 4. Mapa del AOR USINDOPACOM Fuente: USAWC Press (2020).
El despliegue de estas MDTF colabora directamente en la disuasión dentro de la fase de competición, proporcionando además a EE.UU una capacidad de reacción rápida y eficaz en caso de escalada del conflicto, en un nuevo entorno operativo donde predominan los sistemas A2/AD basados en salvas de munición guiada.
Las relaciones diplomáticas entre EE.UU y Filipinas han crecido significativamente y, gracias a ello, con el reciente pacto con el nuevo presidente filipino, los norteamericanos van a pasar de tener allí cuatro bases militares a contar con un total de ocho o nueve para poder redesplegar con más eficiencia las MDTF del US Army. Un despliegue disperso de estas MDTF en varias ubicaciones de Filipinas será más difícil de detectar para China.
El Cuerpo de Marines (USMC) se suma al concepto MDO desarrollando su propio concepto EABO (Expeditionary Advanced Base Operations). Ello implica el empleo de fuerzas navales móviles, de pequeño tamaño, para ser poco detectables por los sensores (baja firma), operativamente potentes y relativamente fáciles de mantener y sostener (baja “huella”) desde austeras bases temporales en tierra o en la costa dentro de un territorio disputado o en área marítima en liza, para desde esas posiciones negar el uso del mar al enemigo, apoyar el control del mar o permitir el sostenimiento de la flota. Es decir, el EABO apoya la proyección del poder del mar desde tierra dando apoyo a la campaña naval.
El USMC, con su concepto EABO, se centra en el Indo-Pacífico al cien por cien con la finalidad de crear sus propias “burbujas” A2/AD contra China y negarle su libertad de acción en la región. Para su desarrollo, se configura una organización operativa provisional sobre la base de un nuevo tipo de unidad, denominada “Regimiento Litoral de Marines” (MLR), con la que enfrentarse a posibles maniobras ofensivas y de hechos consumados por parte de China en pequeñas islas en disputa.
Por su lado, la US Navy también “se sube al carro” de las MDO con su concepto de “operaciones marítimas distribuidas” (DMO). En este concepto se desarrolla una configuración de un nuevo buque logístico mediano, más ágil, para apoyar a otros barcos y pequeñas bases en tierra, así como un nuevo buque de guerra anfibio ligero (LAW) dedicado a transportar marines y suministros de forma ágil, con baja “huella logística”, gran autonomía y preparados con armamento superior al de los buques de guerra actuales para entrar en combate en caso necesario, siendo así eficientes en un EO de competición de salvas de munición guiada (Pulido, 2021).
Por último, es la USAF la que se une al concepto MDO mediante el impulso de su programa ABMS (Advanced Battle Management System). La USAF, usando la ventaja de la altura, la velocidad y la furtividad, puede hacer volar municiones a distancias similares a un coste muy inferior y pudiendo, por tanto, lanzar muchísimas más municiones guiadas para prevalecer en la competición de salvas.
Las fases de las MDO.
Todo el desarrollo doctrinal de las MDO se encuadra dentro de cinco fases: “competir”, “penetrar”, “desintegrar”, “explotar” y “recompetir” (Pulido, 2021).
La fase de competir es la fase anterior a la del estallido del conflicto armado, en la que las fuerzas estadounidenses deben derrotar los intentos de desestabilizar la región y disuadir que se pueda escalar al conflicto armado. Esta fase de competición se considera precisamente la esencia de las MDO, si bien las formaciones multidominio han de prepararse para combatir y ser capaces de sobrevivir en enfrentamientos a gran escala.
Una vez estallase el conflicto armado, la tarea de las fuerzas multidominio es la de penetrar la “burbuja” A2/AD enemiga. Esto consiste en neutralizar los fuegos de precisión de largo alcance y las defensas antiaéreas integradas. Por tanto, para derrotar a las municiones guiadas de largo alcance del enemigo, lo primero es destruir o negar sus sistemas de reconocimiento y vigilancia que les proporcionan los datos para guiarlas.
El paso posterior es el de desintegrar las “burbujas” A2/AD, lo que requiere de fuegos y operaciones “cros-dominio”. Esto implica que los datos transmitidos por los aviones estadounidenses que hayan sido atacados por defensas antiaéreas integradas puedan ser usados por los misiles de largo alcance de las fuerzas multidominio propias, las cuales destruirán esas defensas con gran rapidez y sin necesidad de organizar una compleja campaña de supresión de defensa aérea.
La siguiente fase es la de explotar. Después de desintegrar las capas de la “burbuja” A2/AD del enemigo, las fuerzas estadounidenses recuperan la libertad de acción y vuelven a poder luchar de manera conjunta con una superioridad en todos los “dominios”.
La última fase en las MDO es la de recompetir, en la que se puedan conservar los resultados obtenidos y se mantenga la disuasión a largo plazo.
Una competición “infértil” por la hegemonía.
Haciendo un análisis paralelo de la evolución del concepto MDO dentro de la secuencia cronológica de relaciones diplomáticas entre EE.UU y Taiwán, se observa un vínculo directo entre el desarrollo de las MDO estadounidenses en el Indo-Pacífico y el aumento de tensión entre las potencias EE.UU y China, en relación a las relaciones diplomáticas que aquélla ha mantenido con Taiwán.
En los juegos de guerra que se desarrollan en El Pentágono, EE.UU suele terminar perdiendo contra China en una guerra convencional que tendría lugar muy cerca de las costas del Indo-Pacífico, por encontrarse muy lejos de su área de operaciones. Por ello, en caso de una escalada de conflicto por Taiwán a corto plazo, EE.UU debería plantear una guerra larga con bloqueos distantes frente a China.
Por este motivo, las MDO son una solución válida para impedir que China se imponga de manera rotunda en ese Teatro de Operaciones. Aunque militarmente, en el Teatro inmediato de operaciones cerca de China, ésta sería superior y EE.UU perdería una guerra contra ella, de lo que se trata con las MDO estadounidenses no es de vencer militarmente a China en un combate convencional, sino de aplicar una estrategia de negación de área y mermar su libertad de acción en la región mediante el aprovechamiento de la capacidad tecnológica y distribución de fuerzas norteamericanas, forzándola así a respetar el “orden basado en reglas” dentro de la estrategia FOIP.
Sin embargo, los siguientes aspectos distorsionan cualquier indicador que pudiera medir la asunción de una hegemonía en la región por alguna de las partes: armamento nuclear (donde parece que China quedará superior en misiles y un poco inferior en ojivas), armas hipersónicas (donde se cree que China va por delante) y aspecto geográfico, puesto que la guerra sería cerca de la costa de China y, en ese área de operaciones inmediato, China es militarmente superior (Pulido, 2023).
Por ende, no tiene cabida hablar de ninguna hegemonía norteamericana, sino más bien de “centralidad” china y de un equilibrio multipolar, donde ninguna de las dos potencias puede ser considerada como hegemónica (Delage, 2023).
Todo ello conforma un escenario denominado “hypercompetition”, donde ninguna de las dos potencias puede ni podrá, durante los próximos años, alcanzar una ventaja permanente, sino únicamente superioridades relativas mediante el aprovechamiento de ventanas de oportunidad, debiendo apoyarse para ello en alianzas regionales (Freier, Schaus & Braun III, 2020).
Conclusiones
Con la “Tercera Estrategia de Compensación”, EE.UU dio el impulso necesario para recuperar la iniciativa e intentar mantener la hegemonía en el Indo-Pacífico. Tras un “rebalanceo” de tropas, el US Army lideró el desarrollo de las operaciones multidominio (MDO) en esta región a finales de la última década, sumándose posteriormente el resto de servicios de las Fuerzas Armadas estadounidenses.
El desarrollo de estas MDO ha tenido lugar en una fase de competición, donde se continúa dentro de un período de desarrollo tecnológico y experimental. Ante el alarmante crecimiento tecnológico de China, a finales de la última década surgió el proyecto de iniciativa norteamericano “Big Six” con el fin de subsanar carencias detectadas en el seno de sus Fuerzas Armadas y con la consiguiente necesidad de modernizarse, entre otros aspectos, en la tecnología de salvas de munición guiada y defensa antiaérea.
Con la finalidad de impulsar la estrategia FOIP y como parte del desarrollo de las MDO, EE.UU ha empleado el instrumento diplomático durante la última década de forma muy destacada, al objeto de establecer importantes relaciones tanto bilaterales como multilaterales con diferentes países y potencias regionales, buscando así aliados y socios de cooperación en seguridad, obteniendo resultados positivos. Por tanto, el FOIP persigue alcanzar una libertad de acción estadounidense en el Indo-Pacífico, la cual puede conseguirse a través del desarrollo de las MDO.
El análisis de las principales características, principios y fases de estas MDO permite identificar a estas operaciones como la principal herramienta con la que cuenta la Fuerza Conjunta estadounidense para poder conseguir la libertad de acción frente a China en la región del Indo-Pacífico, buscando contrarrestar sus sistemas A2/AD y, al mismo tiempo, aplicar una estrategia de negación de área contra ella.
Por consiguiente, las MDO son una solución válida para poder conseguir un equilibrio multipolar en el Indo-Pacífico. Sin embargo, esta herramienta no le permite a EE.UU alcanzar una hegemonía regional. Ni siquiera se considera correcto hablar en la actualidad de algún tipo de hegemonía en la región, fruto del actual y venidero período de “hypercompetition” entre EE.UU y China.
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