
11 jul 2025
ESFAS. Control del mar en la guerra de Ucrania
F. Javier Romero Sobrino- Capitán de Corbeta de la Armada
Introducción
La guerra entre Ucrania y Rusia, conocida como la "operación militar especial" según el presidente Vladimir Putin, ha generado una gran preocupación en la comunidad internacional. En este contexto, el mar Negro ha emergido como un escenario relevante para el devenir del conflicto. Este mar, punto de encuentro entre culturas y civilizaciones a lo largo de la historia, vuelve a recuperar el protagonismo a nivel regional, y no sólo entre los actores beligerantes, sino también entre terceros países ¨dueños¨ de una normativa particular y única en el mundo.
La flota del mar Negro, una de las cinco flotas rusas, ha asumido un papel destacado en el control de estas aguas, influyendo en el equilibrio de poder en la región y más allá. Aunque la guerra se desarrolla principalmente en tierra, otros dominios, como el marítimo, parecen resultar decisivos en el curso de la campaña.
Son muchas las teorías que tratan sobre el control del mar, lo que abarca este concepto y las acciones necesarias para conseguirlo. Una de las teorías más recientes, escrita en el año 1999 por Milán Vego1, trata, precisamente, sobre la estrategia y las operaciones navales en aguas restringidas. El mar Negro es un ejemplo de lo que podría considerarse este tipo de ¨aguas¨. Por otro lado, y desde la perspectiva soviética, el Almirante Sergei Gorshkov tiene una visión diferente a los pensadores occidentales sobre lo que significa el control del mar y cómo conseguirlo.
En base a las teorías anteriores, en este artículo se expondrán los eventos llevados a cabo por las dos marinas de guerra para tratar de conseguir el control del mar y negárselo al adversario.
Algo de teoría sobre el control del mar.
A finales del siglo XIX y principios del XX, la geopolítica global estaba definida por la dicotomía entre potencias marítimas y terrestres, una noción que se remonta a la antigua Grecia según Tucídides en "La Guerra del Peloponeso". En ese periodo temporal, el contralmirante Alfred T. Mahan, un estratega naval estadounidense nacido en 1840, escribió su obra más relevante "La Influencia del Poder Naval en la Historia", en la que abogaba por la necesidad de que los estados mantuvieran una poderosa flota para alcanzar el estatus de potencia mundial.
Mahan enfatizaba la importancia del control del mar en la historia, argumentando que asegurar las propias rutas marítimas y negarlas al enemigo tenía un impacto directo en la economía. En este contexto, Federico Aznar, en su artículo "Mahan y la Geopolítica", destaca la definición de poder marítimo como "la capacidad para crear, desarrollar, explotar y defender el mar en su beneficio" (Aznar, 2013).
Mahan sostenía que aquel que controlara el mar tendría una influencia predominante en el mundo, ya que el poder marítimo, tanto económico como estratégico, estaba estrechamente ligado. Así, el control del mar a través del comercio marítimo y la superioridad naval se presentaba como clave para ejercer una influencia significativa en los asuntos mundiales (Conte de los Ríos, 2022).
Uno de los principios fundamentales del poder naval, según Mahan, era el control del mar. Para él, esto implicaba dominar las vías de comunicación marítimas, asegurando el propio comercio y negándoselo al adversario. Esto se lograría mediante una "fleet in being", es decir, una flota, cuyo principal propósito sería impedir el uso del mar al enemigo mediante un bloqueo efectivo de sus puertos, justificando este enfoque como un método "científico" de hacer la guerra para salvar vidas (Baqués, 2023).
Julian S. Corbett, otro estratega naval contemporáneo a Mahan, pero de origen británico, afirmaba que, dado que la población vivía en tierra, los aspectos más críticos en un conflicto se decidían en función de la proyección del ejército sobre el territorio enemigo y del papel de la marina en permitir o impedir estas acciones (Grygiel, 2021).
Según el profesor Barry M. Gough de la Universidad de Wilfrid Laurier en Ontario, Corbett teorizó sobre la utilidad del poder naval en la guerra, siendo pionero en analizar cómo las acciones navales podían influir en la campaña terrestre (Vego, 2009). Corbett estableció la relación entre la guerra naval y el estado, argumentando cómo el control del mar podía salvaguardar los intereses nacionales (Gough, 1988). En su libro "Some Principles of Maritime Strategy", Corbett define la estrategia naval como la parte de la estrategia general que determina la acción de la marina de guerra en relación con las fuerzas terrestres, sugiriendo que una guerra podría ser ganada solo con el uso de fuerzas navales, siempre y cuando se asegurara el dominio del mar o se impidiera que el enemigo lo lograra (Corbett, 1911).
Como pensador más reciente, Milán Vego, en su obra "Naval Strategy and Operations in Narrow Seas", aborda el arte operacional naval, estableciendo como principal objetivo obtener la situación más favorable en una campaña. Según él, las marinas de guerra operan tanto en aguas abiertas como en "aguas restringidas", como el mar Negro. El autor destaca la importancia de controlar estas aguas, especialmente cuando la campaña principal se desarrolla en tierra.
Vego distingue entre el concepto tradicional de dominio del mar y el actual de control del mar o autoridad del mar, según se denomina en Rusia. Mientras que el dominio se centra en asegurar las vías de comunicación marítima, el control implica la superioridad en un área específica, lo que proporciona libertad de navegación, comercio marítimo y proyección de fuerza naval sobre la costa enemiga.
En un mar cerrado, el control del mar puede ser casi absoluto en la superficie, el espacio aéreo e incluso bajo la superficie, aunque el autor prefiere este término para reflejar las dificultades actuales para ejercer dicho control debido al desarrollo tecnológico de aeronaves y armamento. El control del mar puede ser absoluto, limitado o disputado, dependiendo de la libertad de operación de cada flota. Vego también analiza la negación del empleo del mar, que ocurre cuando una flota más débil elige momentos y lugares estratégicos para atacar sorpresivamente, aunque esto no implica necesariamente obtener el control del mar.
En cuanto a las acciones para obtener el control del mar, Vego destaca varias operaciones principales como neutralizar las fuerzas navales enemigas, realizar desembarcos anfibios, destruir defensas costeras, llevar a cabo bloqueos para interrumpir el comercio enemigo, proteger el propio comercio marítimo y apoyar a las fuerzas terrestres. En resumen, este pensador proporciona un análisis detallado de las estrategias y operaciones necesarias para asegurar el control del mar en diferentes contextos, destacando la importancia de este tanto para la seguridad nacional como para el éxito de las operaciones terrestres.
Por otro lado, y con el fin de tratar la perspectiva rusa, veamos ahora la evolución naval soviética, a través de las obras del Almirante Serguei Gorshkov2. Este Almirante, en contraste con Mahan, considera el dominio del mar no como un fin en sí mismo, sino como una herramienta para adecuar la flota a las misiones asignadas. Destaca que aquel que domine el mar tendrá la ventaja en un conflicto (Modelski, 1988). En su obra "Navies in War and Peace" de 1972, Gorshkov resalta la defensa del territorio nacional, el papel disuasorio nuclear de la marina, la autoridad del mar y la elección de una flota basada en submarinos o con diferentes tipos de unidades navales (Stocker, 2021, p. 76).
En "The Sea Power of the State", Gorshkov destaca la relación entre el poder marítimo y las actividades económico-marítimas, similar al pensamiento de Mahan. Ve la marina como garante de la seguridad nacional y defensora de los intereses marítimos nacionales (Vigor, 1974). Enfatiza que ninguna nación se convierte en potencia mundial sin una marina de guerra.
Gorshkov entendió que controlar el mar no era un objetivo general, sino un medio para garantizar condiciones que permitieran a la flota cumplir misiones específicas en una región y durante un tiempo determinado (Gorshkov, 1979, p. 231). Su enfoque difiere de los pensadores occidentales al comprender los efectos terrestres de una marina, incluyendo ataques a tierra, desembarcos anfibios, disuasión y protección del tráfico mercante, todo bajo el concepto del dominio del mar, que engloba la autoridad del mar y la negación del mismo (Stocker, 2021, p. 99-101).
Objetivos rusos de la ¨Campaña Especial¨
El 24 de febrero de 2022, el presidente ruso Vladimir Putin anunció una operación militar especial en varias zonas de Ucrania, cuyos objetivos no fueron oficialmente publicados por el Kremlin, aunque expertos sugieren que esta acción es una continuación de la agresión iniciada en 2014. Según el informe del FOI3, "Russia’s War Against Ukraine and the West: The First Year", Rusia está en guerra con Ucrania desde 2014, siendo esta operación especial una continuación de la agresión previa.
Putin manifiesta en su discurso que, durante los últimos 30 años, Rusia ha buscado llegar a un acuerdo con la OTAN sobre la seguridad en Europa, pero sólo ha encontrado engaños o presiones como respuesta, señalando la presencia continua de fuerzas militares en sus fronteras debido a la expansión de la OTAN hacia el este. La consecución del objetivo de desnazificar y desmilitarizar Ucrania no se inició el día del anuncio, sino que se llevaron a cabo preparativos durante años, según el informe "Preliminary Lessons in Conventional Warfighting from Russia’s Invasion of Ukraine: February–July 2022" del Royal United Services Institute (RUSI).
En cuanto a los objetivos estratégico-militares del Kremlin, el Institute for the Study of War (ISW) afirma que las fuerzas terrestres avanzaron inicialmente en cuatro ejes diferentes: Kiev, Kharkiv, Donbas y Crimea-Kherson, con el objetivo de controlar y ocupar Kiev, la región del Donbas y el sur de Ucrania para asegurar los puertos en el Mar Negro y el Mar de Azov. Además, la Flota del mar Negro tenía la responsabilidad de apoyar la campaña con ataques masivos mediante el lanzamiento de misiles de crucero ¨Kalibr4¨ y de bloquear la costa ucraniana.
A medida que evolucionaban los acontecimientos, los objetivos estratégicos se fueron adaptando. A partir de abril de 2022, con la retirada de las tropas rusas del eje de avance hacia Kiev, el Kremlin marcó una nueva estrategia para tomar el control total de la costa del Mar Negro y del sur de Ucrania, con la intención de establecer un corredor terrestre desde el Donbás hasta Transnistria, como lo afirmó el general de división Rustam Minnekaev.
El ámbito marítimo ha desempeñado un papel relevante en el conflicto según Seth Cropsey, presidente del Yorktown Institute, quien destaca que, aunque Rusia es una potencia terrestre, sus objetivos estratégicos tienen inclinaciones marítimas. La Flota del mar Negro ha sido fundamental en la neutralización de la flota ucraniana y en la realización de desembarcos anfibios en el Mar de Azov, apoyando así la ofensiva rusa contra Berdyansk y Mariupol. En resumen, el plan de campaña ruso buscaba intimidar a Ucrania y a Occidente, destacando la importancia del poder naval en la estrategia militar rusa.
| Objetivo | Nivel | Fuente |
| Desmilitarizar y desnazificar | Político | Presidente Putin |
| Derrocar el gobierno ucraniano | Político | Cropsey, RUSI |
| Des-occidentalizar Ucrania y frenar la expansión de la OTAN | Político | RUSI |
| Control y ocupación ciudad de Kiev, de la región del Donbás, del Sur de Ucrania (puertos del mar Negro y mar de Azov) | Estratégico-militar | ISW |
| Control de la costa del mar Negro | Estratégico-militar | RUSI |
| Aislar y bloquear la costa sur de Ucrania | Operacional | RUSI |
| Apoyar ejes avance terrestres | Operacional (naval) | RUSI |
| Crear burbuja seguridad entre Kherson y Melitopol | Operacional (naval) | RUSI |
| Neutralización marina ucraniana | Operacional (naval) | RUSI |
| Toma y control Isla de las Serpientes | Operacional (naval) | RUSI |
| Control del norte del mar Negro | Operacional (naval) | Cropsey |
| Control del mar de Azov | Operacional (naval) | Conte de los Ríos |
El marco geoestratégico del Mar Negro
El mar Negro, ubicado estratégicamente entre Europa y el Cáucaso, es un mar estratégico para Rusia, ya que proporciona acceso al Mediterráneo y facilita la exportación de gas y petróleo a Europa.
Este mar cuenta con una normativa muy particular. La Convención de Montreux de 1936 otorga a Turquía la potestad de regular el paso a través de los estrechos del Bósforo y los Dardanelos, pudiendo llegar a limitarlo para los buques de guerra y mercantes en tiempo de paz o de guerra.
Referente al conflicto entre Rusia y Ucrania, donde Turquía no es un país beligerante, el artículo de mayor interés y repercusión, que afecta a los buques de guerra es el 19. Este artículo prohíbe el paso por los estrechos a aquellos buques pertenecientes a las partes beligerantes, salvo que su base se encuentre dentro del mar Negro5. Por otro lado, y con el fin de no incrementar la tensión en la región, Turquía ha solicitado a los buques de guerra de cualquier estado que no soliciten el acceso al mar Negro. Esta limitación implica que aquellos países que quisiesen apoyar a Ucrania con el envío de buques de guerra no podrán hacerlo, como, por ejemplo, las dos unidades de medidas contraminas entregadas a Ucrania por el Reino Unido.
Comparando las unidades navales de ambos países
Desde 2008, Rusia ha implementado un programa naval enfocado en la construcción de unidades navales de pequeño desplazamiento altamente armadas con misiles de precisión guiados, lo que ha transformado significativamente la Flota del mar Negro, con una proliferación de plataformas equipadas con misiles de crucero Kalibr (Conte de los Ríos, 2022). En la segunda mitad de la década de 2010, la Marina rusa incorporó buques como fragatas del Proyecto 11356, submarinos tipo Kilo y corbetas del Proyecto 22800, todas ellas con capacidad de lanzamiento de misiles Kalibr (Conte de los Ríos, 2022). Actualmente, Rusia se centra en la estrategia de negación y defensa costera. Esta estrategia se alinea con la negación y defensa costera dentro de la "burbuja A2/AD (anti-access, area denial por sus siglas en inglés)", reforzada por sistemas de defensa costera como los misiles antibuque Bastion y Bal, y sistemas antiaéreos S-300 y S-400 (Parmentier, 2022).
Considerando lo anterior, es destacable que la Flota del mar Negro ha recibido 34 buques, seis submarinos, 28 unidades de superficie, 45 aviones y varios helicópteros desde la invasión de Crimea. Al inicio del conflicto, la Flota del mar Negro estaba compuesta por las unidades de la 30ª División de Buques de Superficie (crucero clase Slava, fragatas Krivak II y fragatas clase Krivak V), la 4ª Brigada Independiente de Submarinos (submarinos clase Kilo y del Proyecto 636.3), la 197ª Brigada de Buques de Asalto (buques de la clase Aligator y Ropucha I y II), dos divisiones de pequeños buques (corbetas clase Buyan-M y Tarantul II y III), unidades contraminas y unidades logísticas (Vilches, 2023b).
Por otro lado, la marina de guerra de Ucrania, si bien en número no parecería representar una grave amenaza para la Flota del mar Negro, en caso de un conflicto convencional (Vilches, 2023b). No obstante, los acontecimientos ocurridos en el teatro de operaciones naval, por parte de las fuerzas armadas ucranianas, han demostrado la eficacia del empleo combinado de medios convencionales y asimétricos, como drones de superficie y aéreos contra una fuerza superior.
Ucrania ha mejorado su capacidad militar con adquisiciones de drones Bayraktar de Turquía y corbetas turcas de la clase "Ada", fortaleciendo su flota. Aunque la flota ucraniana ha perdido buques como la fragata "Herman Sagaidachny", hundida para evitar su captura por fuerzas rusas, todavía cuenta con patrulleros y buques anfibios (Vilches, 2023b; Conte de los Ríos, 2023). Además, el sistema R-360 Neptune, desarrollado por la Oficina de Diseño Estatal Luch de Kiev, ha sido clave en el conflicto, junto con avances en tecnología de guerra electrónica e inteligencia. Con un alcance de hasta 280 kilómetros, el sistema Neptune es esencial en la estrategia de defensa marítima de Ucrania (Conte de los Ríos, 2023).
Acciones en la mar. Control vs negación del mar.
A pesar de la superioridad rusa, los ucranianos han demostrado su capacidad de defensa y han llevado a cabo contraataques. En este contexto, cabe destacar dos acciones concretas en el ámbito marítimo: la recuperación de la Isla de las Serpientes y el hundimiento del crucero "Moskva". El "Moskva", buque insignia de la Flota del mar Negro, fue hundido el 14 de abril de 2022 por el impacto de dos misiles R-360, suministrados por Estados Unidos, lo que eliminó su capacidad de defensa aérea. La pérdida del "Moskva" tuvo repercusiones operativas significativas, ya que era la unidad responsable de mantener la cobertura aérea y el mando y control de la flota en su área de operaciones (Parmentier, 2022).
Este suceso puso de manifiesto el riesgo para las unidades rusas en la región noroeste del mar Negro debido a las baterías de costa ucranianas. Mientras estas baterías permanezcan operativas, Rusia no podrá asegurar el control del mar en esta área, lo que limita la contribución de la Flota del mar Negro a la campaña terrestre al lanzamiento de misiles de largo alcance contra objetivos en tierra (Vilches, 2023c).
Otro hito importante fue el asalto a la Isla de las Serpientes, situada al sur de la costa ucraniana. A pesar de los ataques recibidos, las unidades de la Flota del mar Negro aseguraron el control de la isla hasta finales de junio de 2022. Esta isla, al igual que las aguas costeras de Odesa y Mykolaiv, representa una ubicación estratégica para controlar el tráfico marítimo y aéreo del sur de Ucrania. Aunque podría haber servido para Rusia como un sistema de A2/AD o una instalación de alerta temprana, Ucrania conservó su capacidad para negar el acceso marítimo en sus costas mediante baterías de defensa costera y drones aéreos turcos TB2 (Kollakowski, 2023b).
La idea de llevar a cabo un desembarco anfibio como parte de un asalto a Odesa, considerando el despliegue de buques anfibios adicionales, podría haber tenido implicaciones favorables para Rusia al introducir un nuevo frente de avance frente a los ejes terrestres. Esto fue respaldado por Guillem Colom en su artículo "The Bear in the Labyrinth", publicado el 16 de febrero de 2023, quien destacó que el despliegue de recursos militares rusos en el mar Negro obligó a varias unidades ucranianas a permanecer en la costa para protegerse de un posible ataque anfibio.
Sin embargo, según el Almirante Rodríguez Garat, la presencia de unidades de Infantería de Marina en el frente terrestre desde los primeros días de la invasión indicaba que las operaciones anfibias nunca estuvieron consideradas en los planes rusos. Esto sugiere que, inicialmente, estas operaciones podrían haber parecido innecesarias debido a la falta de anticipación de tanta resistencia. A medida que la situación evolucionó y se cerró el camino hacia Odesa en Mikolaiv, la incapacidad de la fuerza aérea rusa para dominar los cielos de Ucrania y la llegada de misiles antibuque occidentales hicieron que el posible desembarco de tropas a través del mar Negro se convirtiera en una opción poco realista (Rodríguez Garat, 2024).
En octubre de 2022, la Armada ucraniana realizó un ataque coordinado con varios drones de superficie contra las unidades rusas atracadas en la base de Sevastopol. Aunque algunos drones fueron neutralizados, dos impactaron en la fragata "Admiral Makarov" y el cazaminas "Ivan Golubets", causando daños leves, pero afectando significativamente a la moral rusa. Además, en noviembre de 2022, se llevó a cabo un ataque con drones de superficie contra infraestructuras petrolíferas en el puerto de Novorosissiysk, causando daños menores, pero fortaleciendo la moral ucraniana y demostrando su capacidad en la costa norte y oriental del mar Negro (Vilches, 2023c).
Colom también indicó en su artículo que el bloqueo marítimo llevado a cabo por las unidades rusas estaba afectando a la economía nacional y a los flujos mundiales de alimentos. El Almirante R. Garat complementó esta observación al afirmar que el bloqueo marítimo no era esencial para ganar la guerra, dado que Ucrania recibía suministros a través de las fronteras terrestres con la OTAN, especialmente de Polonia. Sin embargo, destacó que la Flota del mar Negro llevó a cabo un bloqueo sin hacer una declaración oficial al respecto, lo que sugiere motivaciones políticas para interferir con la venta de grano ucraniano. Además, señaló que la capacidad intimidatoria de la Marina rusa disminuyó a medida que las capacidades A2/AD ucranianas se fortalecían (Rodríguez Garat, 2024).
Otra acción utilizada tanto por Rusia como por Ucrania para restringir la libertad de navegación del adversario ha sido el empleo de minas marinas. Según Alejandro Vilches, Ucrania ha admitido haber desplegado estas minas en sus costas para evitar que las unidades rusas naveguen por sus aguas. Se ha informado oficialmente que, en la zona de Odessa, la Administración Militar de la Región instaló entre 400 y 600 minas marinas. Esta cifra, junto con estimaciones adicionales, sugiere la presencia de más de mil minas en el mar Negro Occidental, lo que es significativo para un mar cerrado, especialmente considerando que las principales rutas marítimas pasan entre el puerto de Odessa y el Bósforo. Por otro lado, Rusia también parece haber minado varias zonas del norte del mar Negro, según los modelos de minas encontrados. El impacto directo de la presencia de minas no solo causa daños a los buques afectados, sino que también restringe la libertad de movimiento de la Flota (Vilches, 2023c; Cropsey, 2022).
Conclusiones
El estudio del control del mar y su influencia en la geopolítica mundial ha sido fundamental desde finales del siglo XIX hasta principios del XX. Estos años estuvieron marcados por la diferencia entre potencias marítimas y terrestres, un concepto que tiene raíces en la antigua Grecia según Tucídides. Durante este período, figuras prominentes como Alfred T. Mahan y Julian S. Corbett jugaron papales relevantes en la teorización y comprensión del poder naval y su relación con el dominio geopolítico.
Mahan, a través de obras como "La Influencia del Poder Naval en la Historia", defendió la necesidad de que los estados mantuvieran una gran flota para alcanzar el estatus de potencia mundial. Enfatizó la importancia del control del mar para asegurar las rutas comerciales y debilitar al enemigo mediante un bloqueo naval efectivo. Por otro lado, Corbett amplió el concepto al centrarse en la contribución de la marina de guerra en conflictos donde el componente terrestre era predominante, argumentando que el control del mar protegía los intereses nacionales.
La diferencia entre Mahan y Corbett radica en sus enfoques. Mientras Mahan se centraba en el comercio marítimo y la importancia de mantener una flota poderosa, Corbett priorizaba la cooperación entre la marina de guerra y el ejército de tierra, enfocándose en la contribución de la marina en conflictos con un componente terrestre significativo.
Por otro lado, Vego destaca la importancia del control del mar en diferentes contextos, distinguiendo entre el dominio y el control del mar. Explica cómo el control del mar implica la superioridad en un área específica, proporcionando libertad de navegación y proyección de fuerza naval sobre la costa enemiga. Además, describe las operaciones necesarias para asegurar el control del mar, como neutralizar fuerzas navales enemigas y llevar a cabo desembarcos anfibios. Desde la perspectiva soviética, Gorshkov considera el dominio del mar como un medio para cumplir misiones específicas y garantizar la seguridad nacional. Destaca la importancia de la marina en la defensa del territorio y la protección de los intereses marítimos. Gorshkov también reconoce los efectos terrestres de la marina, como los ataques a tierra y la protección del tráfico mercante, bajo el concepto del dominio del mar.
El Mar Negro, ubicado estratégicamente entre Europa y el Cáucaso, es vital para Rusia como vía de acceso al Mediterráneo y para la exportación de recursos energéticos a Europa. La regulación del acceso a este mar, potestad de Turquía según la Convención de Montreux de 1936, ha supuesto un factor determinante en el devenir del conflicto. La aplicación de restricciones ha limitado la capacidad de Rusia para reforzar su flota en la región. Estas medidas, además, han sido significativas para evitar una escalada de tensiones en la región.
A pesar de la superioridad rusa, los ucranianos han demostrado una capacidad defensiva notable, llevando a cabo contraataques significativos. Tanto la recuperación de la Isla de las Serpientes como el hundimiento del crucero "Moskva" supusieron una pérdida del control del mar de la región noroeste del mar Negro. Esto incrementó el riesgo para las unidades navales rusas en la región debido a las baterías de costa ucranianas, limitando así la contribución de la Flota del mar Negro a la campaña terrestre. Así mismo, estas acciones son una muestra de la capacidad de Ucrania para negar la libertad de navegación mediante el empleo de sus defensas costeras y drones.
La Flota del mar Negro no ha conseguido mantener el control del mar en la que suponemos su principal área de interés, para llevar a cabo un mayor apoyo a las operaciones terrestres. Mantiene cierto grado de libertad de acción, pero bajo un riesgo considerable en las aguas alrededor de Crimea. Aunque el control general del mar, como indica Milán Vego, no implica un control absoluto, las acciones a larga distancia llevadas a cabo por los drones ucranianos, rebajan el grado de control del mar de general a limitado en lo que a las aguas internacionales del mar Negro se refiere.
Según el Almte. Gorshkov, el control del mar se debía establecer por áreas, diferenciando la principal de las secundarias. Podemos interpretar, que el área principal de los rusos eran las aguas costeras ucranianas, con el fin de realizar un desembarco anfibio o dar cobertura aérea/misiles a las operaciones terrestres, hechos que no han ocurrido. Por tanto, conforme la teoría de Gorshkov, tampoco se deduce que la Flota del mar Negro haya logrado mantener el control del mar en su principal área de interés.
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Control del mar en la guerra de Ucrania
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