CEHISMI. Los voluntarios españoles en la Primera Guerra Mundial

Portada

27 oct 2026

CEHISMI. Los voluntarios españoles en la Primera Guerra Mundial

Pilar Domínguez Sánchez. Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos. Comisión Española de Historia Militar

Acosta López, Alejandro. Los voluntarios españoles en la Primera Guerra Mundial. Madrid: Marcial Pons, Ediciones de Historia, S. A., 2025.- 376 p. ISBN: 978-84-19892-23-2

Los voluntarios españoles en la Primera Guerra Mundial nació de una tesis doctoral de casi mil páginas, presentada en el año 2021 bajo el título de Los voluntarios españoles en la Legión Extranjera francesa durante la Primera Guerra Mundial, tesis dirigida por Pelai Pagès Blanch, autor del prólogo de la obra. La tesis nació del deseo de rescatar del olvido la participación de los voluntarios españoles en la Primera Guerra Mundial y comprender mejor los cauces y los límites de la movilización aliadófila en la España neutral, puesto que el Gobierno español, que en aquellos días estaba presidido por el conservador Eduardo Dato, decretó la neutralidad española el 7 de agosto de 1914. En España, por lo general, como señala el autor del prólogo, los aliadófilos eran los sectores situados a la izquierda, desde los liberales hasta los republicanos, pasando por los socialistas y el movimiento obrero, mientras que los germanófilos se hallaban entre las fuerzas conservadoras y la gran burguesía.

El autor, que ha llevado a cabo una investigación exhaustiva trabajando fuentes documentales depositadas no solo en archivos españoles y franceses sino también en archivos alemanes y austríacos, y a quien se le autorizó la consulta de los documentos en los archivos del BALE (Bureau des Anciens de la Légion Étrangère=Oficina de Veteranos de la Legión Extranjera), en Aubagne (Francia), sede del cuartel general de la Legión Extranjera Francesa, analiza primero aspectos como cuántos fueron los combatientes (historia cuantitativa) o el porcentaje de muertos, para seguir con un estudio de historia social del alistamiento: orígenes geográficos, edad de los alistados y evolución de los alistamientos por año, lugares de alistamiento y clasificación socioprofesional, aspectos que contribuyen a describir el perfil de los combatientes y ayudan a comprender su trayectoria, su experiencia y sus motivaciones (contingente de inmigrantes, prófugos y desertores - sólo desertaron 50 -, aventureros e idealistas). La vida de los voluntarios españoles en la Legión se estudia en aspectos tales como la violencia, la socialización, el alcohol y la prostitución.

Para el autor, los españoles que se alistaron o formaron parte de la Legión Extranjera francesa entre 1914 y 1918 habrían sido un mínimo constatable de 1.533 hombres, mayoritariamente jóvenes pues la edad media de los 921 combatientes estudiados se sitúa en torno a los 24-25 años, y con un perfil socioprofesional modesto al haber una abrumadora mayoría de trabajadores manuales. Aunque geográficamente procedían de toda España, un porcentaje mayoritario de aquellos soldados eran oriundos de las regiones del arco mediterráneo (desde Gerona a la provincia de Almería), y muchos de ellos arrastraban un pasado difícil ligado a desplazamientos por razones económicas, a enfrentamientos violentos con las autoridades o a situaciones de desarraigo de muy diversa índole. Situados por las circunstancias en diferentes puntos del territorio francés, aquellos españoles compartían una «apatridia» que el enganche en la Legión Extranjera prometía subsanar, en el marco de una sociedad francesa plenamente movilizada en que predominaba la idea de que la guerra sería una contienda breve. Como millones de combatientes, los españoles de la Legión compartieron el terror y la miseria en las precarias trincheras, siendo llevados a algunos de los escenarios más virulentos de la Gran Guerra y soportando una presión y un número de bajas (34,24 por 100) que hacían del compromiso adquirido una realidad tormentosa. Los vínculos de camaradería en el marco de un cuerpo multicultural como la Legión Extranjera, el recurso al alcohol y a las mujeres, la apatía ante la vida pasada y la dignidad en la identidad de soldado eran los principales pilares de la resistencia individual de cada hombre.

Por otra parte, el autor explica cómo esos hombres permanecieron olvidados por la sociedad de la que procedían, mientras que el aparato del Estado velaba por mantener la neutralidad y mantenía a los voluntarios estrictamente fuera de la protección gubernamental.

La atención a estos soldados olvidados por la sociedad y las instituciones de la España neutral vino dada por la acción de dos hombres, Joan Solé i Pla y José Subirá Puig, dos aliadófilos, a través del Comitè de Germanor amb els Voluntaris Catalans y del Patronato de Voluntarios Españoles. Puesto en marcha en 1916, el Comitè de Germanor amb els Voluntaris Catalans supondría la primera plataforma específica de ayuda humanitaria y proselitismo en relación con el voluntariado armado, con una vocación asistencial; pero también tratará de difundir un relato que presente a los voluntarios catalanes como hombres unívocamente comprometidos con la causa nacionalista catalana y con las libertades representadas por los aliados. El Patronato de Voluntarios Españoles fue creado en 1918 por la necesidad de emular el ejemplo del Comitè de Germanor, como una plataforma alternativa que sirviera para contrarrestar los efectos del monopolio catalanista en todo lo concerniente a la propaganda y las atenciones a los voluntarios, y que sirviera para enmendar los efectos de la dejación que los aliadófilos españoles habían cometido en un asunto de tanto rendimiento propagandístico como el de los combatientes.

Tanto el Comité como el Patronato pusieron los medios para divulgar unos atractivos relatos sobre los voluntarios que se batían en las trincheras, representando cada una de esas plataformas la difícil convivencia de dos relatos que estaban llamados a chocar, como afirma el autor. Ambas narraciones asumieron la instrumentalización propagandística de los voluntarios como un medio para proyectarse al exterior en el marco de la efervescente movilización aliadófila española, y cuando el catalanismo político avanzó o pareció avanzar en ese terreno, dice el autor, la diplomacia española actuó con diligencia para contener cualquier eventual triunfo catalanista y aprovecharlo en beneficio propio dotándolo de una significación española. Aquella batalla por el relato sobre los voluntarios fue un reflejo de la dialéctica Cataluña-España que acabó sobreponiéndose a cualquier acercamiento realista a la miseria y la desprotección que rodeó a los combatientes. Los soldados que pudieron beneficiarse de las ayudas aportadas por el Comité o el Patronato siempre agradecieron el respaldo recibido, pero sus pensamientos estuvieron más en poder regresar a España vivos o asentar su vida en Francia que en las consideraciones políticas. La memoria sobre los voluntarios después de la guerra siguió marcada por el deseo de apropiación ideológica de esos hombres, un deseo que aún perdura.

Una de las dimensiones más interesantes de esta obra es el hecho de que, en lo relativo a la cuestión de los voluntarios de la Gran Guerra, hoy se mantienen las mismas dinámicas y la misma retórica que un siglo atrás en lo relativo a su instrumentalización política. Las autoridades independentistas catalanas no dudan en adueñarse de la memoria sobre los voluntarios catalanes de la Gran Guerra y explorar su rentabilidad nacionalista, haciendo una lectura actual y un uso abusivo de la lucha de aquellos hombres para presentarles prácticamente, como dice el autor, como soldados comprometidos con la liberación de Cataluña, una suerte de precursores del movimiento independentista (David Martínez Fiol calcula que sólo una treintena de combatientes asumieron las razones ideológicas que esgrimía el nacionalismo catalán aliadófilo). Por su parte, la respuesta de las autoridades españolas y francesas para frenar la proyección de los nacionalistas catalanes consiste en una cierta colaboración, un temor, por parte francesa, a generar malestar y dar una imagen poco satisfactoria a la diplomacia española, difuminando el contenido catalanista.

¿Merece la pena dedicar el esfuerzo de una tesis para estudiar un grupo tan pequeño de soldados? Sí, indudablemente. En primer lugar, la labor del historiador es desmentir, en base a la historia cuantitativa, las falsas cifras manejadas y manipuladas antes del presente estudio. Además, y esto es lo más importante, estamos en presencia de una tesis que tiene la virtud de ir más allá de las cifras para hacer un profundo análisis de historia social y de historia política, despejando las dudas sobre las motivaciones diversas que empujaron a este puñado de hombres a combatir bajo la bandera de Francia. Y también, como buen historiador, saca a la luz las manipulaciones de condición o naturaleza política que pretendieron y pretenden hacer, en este caso, los nacionalistas catalanes.

Podemos calificar la tesis y la obra como un trabajo ejemplar, tanto por su contenido como por el esfuerzo desplegado a la hora de consultar las fuentes documentales y la bibliografía manejada.

Es lamentable que, no obstante lo dicho, el autor no pudiera consultar los expedientes militares de los legionarios alistados. En un futuro, el acceso a los expedientes de los combatientes españoles que hoy no se pueden consultar (a pesar de haber pasado más de cien años del desarrollo del conflicto) permitirá reajustar las cifras que se dan en el libro, ahondar más en el retrato de los combatientes, en sus motivaciones, o en el papel y los vínculos con los representantes franceses de algunos personajes que fueron fundamentales en la difusión de la participación de los voluntarios, tales como Màrius Aguilar, Rafael Altamira o Luis Araquistáin.

Las ideas contenidas en estos artículos son responsabilidad de sus autores, sin que reflejen necesariamente el pensamiento del CESEDEN o del Ministerio de Defensa.

    • Los voluntarios españoles en la Primera Guerra Mundial