
22 sept 2026
CEHISMI. Exploradores del Nuevo Mundo
Beatriz Alonso Acero. CEHISMI (CESEDEN)
Espino López, Antonio: Exploradores del Nuevo Mundo, (Barcelona: Arpa, 2024), 444 pp., ISBN: 978-84-19558-50-3.
Si hay alguna parte de la conquista de América que todavía en nuestros días se halla necesitada de análisis certero y pausada reflexión, esa es precisamente la relativa a lo sucedido antes de la propia conquista. La historia de los Cortés, Pizarro…, plena desde hace décadas de interés investigador, ha sido referida en numerosos ensayos, sin agotar por ello las posibilidades de empleo de nuevas fuentes documentales o de reinterpretación de las ya existentes, con la consecuente ampliación de conocimientos a través de publicaciones futuras. Sin embargo, apenas se hallan esclarecidas las exploraciones previas a todas estas empresas conquistadoras, en las que otros muchos aventureros también, de alguna forma, “descubrieron” América. Y a esta labor es a la que dedica su nuevo libro Antonio Espino López, catedrático de Historia Moderna en la Universidad Autónoma de Barcelona, especialista en la historia militar de la Edad Moderna y autor de obras de referencia como Fronteras de la Monarquía. Guerra y defensa en tiempos de Carlos II (Lérida: Milenio, 2019). Interesado desde hace algún tiempo en la conquista hispana de América, proceso que enmarca en una interesante comparativa con las empresas conquistadoras en Canarias o el norte de África, tras publicar Plata y sangre. La conquista del imperio inca y las guerras civiles del Perú (Madrid: Desperta Ferro, 2019) y Vencer o morir. Una historia militar de la conquista de México (Madrid: Desperta Ferro, 2021), presenta este Exploradores del Nuevo Mundo como una ampliación de la etapa histórica previa —en cierta medida precuela— a la abordada en su estudio La invasión de América. Una nueva visión de la conquista hispana del continente: una historia de violencia y miedo (Barcelona: Arpa, 2022).
El objetivo que se plantea este libro es el análisis de las empresas exploradoras protagonizadas por quienes hubieron de conocer los territorios americanos antes de emprender cualquier acción militar de invasión o asentamiento, en el periodo comprendido desde los viajes de Colón hasta la década de 1570, si bien en la realidad se extendieron desde finales del siglo XV a finales del XVIII. Son todas ellas campañas exploratorias que, aun estando a la altura de las exploraciones del continente africano en los siglos XVIII-XIX, apenas se habían estudiado sistemáticamente hasta el momento. En ellas, la interacción clave fue más con el medio físico que con los propios habitantes del terreno, al entrar en contacto con enormes ríos, sistemas montañosos inmensos… Y todo ello movido por un motor principal: el anhelo de encontrar oro, lo que generó una verdadera codicia que está en la base del arrojo de estos exploradores ante las penalidades y grandes sufrimientos que hubieron de padecer, llegando incluso hasta la muerte.
El autor prefiere en este caso dejar a un lado a su habitual público académico y centrarse en el gran público lector, para que pueda entender con sencillez, pero también con todo el rigor histórico, que la conquista —o la invasión si se desea hacer hincapié en sus componentes más violentos— jamás se hubiera llevado a cabo sin esta etapa previa de exploraciones: es imposible conquistar un territorio que no se conoce de la misma forma que no es factible dominar poblaciones sin un contacto previo con ellas, aunque es cierto que en algunos casos el proceso de conquista fue simultáneo al de exploración. En su afán por hacer llegar la figura y obra de estos exploradores al gran público, que conoce mejor las gestas heroico-militares de los conquistadores de una fase inmediatamente posterior, Espino López relega el análisis de los mitos grecolatinos y medievales que acompañan en su bagaje cultural a estos exploradores, como también el del cambio cultural e ideológico previo a esta etapa. Como principal fuente emplea los textos clásicos de la conquista, las múltiples crónicas de Indias, textos de los que hace una profunda y oportuna relectura, buscando entre sus páginas los datos relativos a estas expediciones. Entre ellos cabe destacar las obras de Fernández de Oviedo, Díaz del Castillo, Bartolomé de las Casas o Francisco López de Gómara, fuentes que completa con una abundante bibliografía no impresa en el libro papel, pero que el lector puede descargarse de forma gratuita en la versión Pdf de esta obra, que tampoco presenta notas ni índice analítico.
El libro se estructura en dos partes principales. En la primera de ellas, de cuatro capítulos, bajo el título de “Exploradores”, se analizan las problemáticas de los grupos exploradores, unificando teoría y práctica exploratoria: sus referentes ideológico-culturales, sus motivaciones económicas, sus obligaciones religioso-morales y las estructuras internas de funcionamiento de la hueste indiana. En relación con esto último, de mayor interés para el público interesado en la historia militar propiamente dicha, se hace un completo estudio que arranca de la capitulación previa y no deja de lado aspectos como la organización con criterios de milicia aunque sus miembros no fuesen propiamente soldados, la obligación de autosubsistencia con su propio armamento y vituallas, el equipo militar portado a título individual, la figura del caudillo (siempre hidalgo y con buena posición económica pues de él dependían los caudales para organizar la expedición), así como la relevancia de las gentes de oficios marineros, dado que muchas expediciones tenían un evidente componente marino. Pero también se atiende en esta primera parte a cuestiones básicas como las dificultades del medio (enfermedades, hambre, aclimatización, flechas y venenos, largas marchas, fiebres y agotamiento, animales peligrosos, clima y desastres naturales…), así como a los problemas de comunicación con el entorno por causa de las lenguas nativas, que dieron lugar a la necesidad de conseguir guías e intérpretes, y a los problemas de aislamiento, graves y numerosos, causa de dramáticas peripecias como las de Pedro Serrano, Alonso de Zuazo y Alvar Núñez Cabeza de Vaca, cuya experiencia exploratoria bien define en toda su crudeza la realidad de esta aventura americana.
En la segunda parte, bajo el título de “Exploraciones”, se pasa revista en nueve capítulos a algunas de las principales hazañas exploratorias de los europeos en tierras americanas y mares desconocidos, siguiendo un itinerario que aúna a partes iguales criterios geográficos y cronológicos. El análisis aquí parte de los sucesivos viajes de Colón, y continúa con la exploración de las selvas de Panamá a Centroamérica (Alonso de Ojeda y Diego Nicuesa), los alemanes en Venezuela (Nicolás Federmann), Hernán Cortés en Honduras (Las Hibueras), Ulrich Schmidel en el río Paraná y Paraguay, el descubrimiento del río Amazonas y la increíble aventura de la exploración de las grandes praderas norteamericanas (Hernández de Soto o Vázquez de Coronado), para terminar con la primera circunnavegación de Magallanes-Elcano y las principales exploraciones del océano Pacífico. En todos estos capítulos, bien equilibrados en su análisis y extensión, sin privilegiar ningún protagonista o exploración por encima de otra, se hallan referencias a la organización de la hueste, itinerarios seguidos, relaciones con el medio, tácticas empleadas, técnicas para la comunicación con los nativos (guías e intérpretes) y, sobre todo, se hace hincapié en las enormes dificultades encontradas y en las temibles penalidades superadas por estas huestes exploradoras.
Cierra su libro Espino López con unas “Palabras finales” que, a modo de epílogo, recapitulan cómo el anhelo de oro en particular y de riquezas en general fue el motor que impulsó estas exploraciones, quedando las razones propiamente religiosas y evangelizadoras para una etapa posterior, cuando se firman las capitulaciones de conquista, documentos que sí recogen estas motivaciones como causa general para la invasión del territorio americano. No niega el autor la existencia de disputas y mezquindades en el transcurso de las exploraciones, pero destaca la presencia de cualidades como la constancia, valentía y compañerismo entre los expedicionarios, realidades que los cronistas trasladaron a sus obras, muchas de las cuales quedaron en el más profundo de los olvidos hasta el siglo XIX, y que luego fueron usadas para trazar la historia cultural de la conquista más que la historia militar. Es en este punto donde el autor hace una nueva lectura de estas crónicas, dejando aparte sus componentes mítico-culturales, para explicar, con un lenguaje claro y directo, todo lo ocurrido en la fase previa a la conquista de América, sin falsear la realidad y sin dejar de lado los aspectos más sórdidos y turbios de esta aventura exploratoria.
El libro, con un relato ágil y ameno, incluye también varios valiosos mapas en blanco y negro que ayudan a entender los cuatro viajes de Colón, las gobernaciones de Ojeda y Nicuesa, el descubrimiento del Pacífico por Núñez de Balboa en 1513 o las exploraciones del río Amazonas, por poner solo algunos ejemplos. Algunas ilustraciones también suman para explicar al lector la gesta de estos exploradores que arriesgaron su vida en busca de un botín, y quizá también un prestigio personal, que les permitiera armar más tarde una operación de conquista, o bien otra exploración, en unas expediciones que pocas veces culminaron con el éxito deseado, pero sin las cuales la conquista de América no habría sido tal cual se produjo en una fase posterior.
Beatriz Alonso Acero
CEHISMI
Las ideas contenidas en estos artículos son responsabilidad de sus autores, sin que reflejen necesariamente el pensamiento del CESEDEN o del Ministerio de Defensa.
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Exploradores del Nuevo Mundo (0,08 MB)
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