CEHISMI. Los amos del Aire. La historia de los aviadores que golpearon el corazón de la Alemania nazi

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26 ene 2026

CEHISMI. Los amos del Aire. La historia de los aviadores que golpearon el corazón de la Alemania nazi

Coronel Ejército del Aire y del Espacio (ret.) Juan A. Toledano Mancheño. Servicio Histórico y Cultural del Ejército del Aire - CEHISMI

Miller, Donald L. Los amos del Aire. La historia de los aviadores que golpearon el corazón de la Alemania nazi. (Madrid, Desperta Ferro Ediciones, 2024). 776 pp. ISBN: 978-0-7432-3544-0


Esta masterpiece de la literatura bélica, enmarcada en la Segunda Guerra Mundial, ha alcanzado una gran popularidad al haberse llevado, en 2024, a una plataforma de la pequeña pantalla, Apple TV+, como miniserie producida por Steven Spielberg, Tom Hanks y Gary Goetzman, con el título Masters of the Air. Su relato se basa en más de 250 entrevistas, según el autor, realizadas a diferentes personas relacionadas con la Octava Fuerza Aérea (puesto que, hoy en día, no vive ninguno de los personajes principales intervinientes en la misma), las familias de los protagonistas, sus amigos y los testigos de sus acciones, así como en una amplia documentación consultada por el autor.

El 24 de febrero de 2022 se producía la invasión rusa de Ucrania, iniciándose la conocida como guerra de Ucrania. Como todo conflicto armado, cada confrontación bélica se caracteriza por el empleo de nuevos medios que muestran el avance de los desarrollos tecnológicos en el campo de batalla, y que aportan un nuevo factor sorpresa en los enfrentamientos. En esta ocasión, serían los drones los que aportaron la ventaja estratégica al bando ucraniano. Otro factor que ha caracterizado a este conflicto bélico es el enfrentamiento en todos los dominios: terrestre, naval, aéreo, espacial, ciberdefensa y cognitivo.

La Segunda Guerra Mundial no constituyó una excepción a los avances tecnológicos y la sorpresa estratégica, siendo la primera vez en la historia, y quizá la única como se detalla en el texto de este libro, que se puede hablar de «guerra de bombarderos» - aunque se reconoce históricamente que el primer bombardeo estratégico tuvo lugar el 6 de agosto de 1914, treinta y un años antes que el de Hiroshima - llevándose a cabo, por parte de la Octava Fuerza Aérea, la campaña de bombardeo más larga de este conflicto. Este nuevo tipo de confrontación hacía extraordinariamente válido el aserto de Winston Churchill sobre la necesidad de alcanzar la superioridad aérea para lograr la victoria, lo que se consiguió gracias a este nuevo tipo de acciones, que ya a finales de 1944 se transformarían en supremacía aérea. Esta Unidad, la Octava, se formó un mes después del ataque a Pearl Harbor (Hawái, 7 de diciembre de 1941), el 28 de enero de 1942, en la base aérea del Ejército de Savannah, Georgia, para asestar el primer golpe estadounidense a la Alemania nazi y destrozar su voluntad y su capacidad combativa destruyendo su red industrial y la cadena de esfuerzo bélico enemigo. Dos años más tarde, el 22 de febrero de 1944, el Ejército reorganizaría sus Fuerzas Aéreas en Europa cambiando el nombre de Octava Fuerza Aérea a Fuerzas Aéreas Estratégicas de los Estados Unidos en Europa.

El campo de batalla se elevaba con respecto al empleado durante la última Gran Guerra, en el que se mantuvieron enfrentamientos aéreos y se realizaron acciones desde el aire con un «techo» máximo de 4.000 metros; las operaciones de los nuevos bombarderos se realizaban próximas a la estratosfera, en el entorno y por encima de los 12.000 metros, y alcanzando velocidades próximas a los 162 nudos (300 kilómetros por hora).

Cabe destacar que, junto a los aviadores protagonistas de la historia descrita en esta obra, los bomber boys, recibe una relevancia especial «la montura», el sistema de armas, empleada en los ataques aéreos, el avión B-17 Flying Fortress (Fortaleza Volante). Se genera una verdadera simbiosis entre la máquina y sus tripulantes, los diez hombres que, en uno u otro puesto, forman el equipo humano que emplea, de la forma más eficaz, todas las capacidades de esta aeronave. Estas dotaciones estaban formadas por hombres procedentes de todos los lugares de Estados Unidos y representaban a todas sus clases sociales; sus componentes sufrieron un enorme número de bajas, tan elevado como las cifras que expresaban la pérdida de aviones en los bombardeos, lo que requirió un gran esfuerzo por parte de EE. UU. para incrementar al máximo su fabricación y mantener el número adecuado para proseguir la campaña. Todos estos aviadores estuvieron dispuestos a combatir por su país y por una causa que consideraban en peligro: la libertad. Formaban parte del 100º Grupo de Bombardeo conocido como el Bloody Hundredth, el «Sangriento 100º», por las numerosas bajas que sufrió y que le hizo ganar la reputación de ser una Unidad maldita; se calcula que, aproximadamente, murieron 26.000 integrantes de esta Unidad, 28.000 fueron hechos prisioneros y, junto a los heridos y desparecidos, el número total de bajas fue casi la mitad de las sufridas por la Fuerza Aérea del Ejército de Estados Unidos en este conflicto.

La entrada en escena de la Octava cambió las tácticas de ataque al territorio alemán, reemplazando los bombardeos nocturnos por acciones realizadas de día; esta nueva situación se basaba, por una parte, en la gran confianza depositada por los aliados americanos en la puesta en operación de la mira Norden que incrementaba la precisión de los bombardeos sobre los objetivos industriales fijados y evitaba sufrimiento a la población civil y destrucción de las ciudades, minimizando los daños colaterales; se podría asumir que estos ataques fueron los primeros calificados como «quirúrgicos». Otro factor que empujó al desarrollo de las acciones diurnas fue el pensamiento de que no se necesitaría la defensa de cazas en estos bombardeos al ser numeroso el «paquete» constituido por el conjunto de los cerca de 300 aviones que componía cada formación de ataque («cajas de combate»).

A lo largo de los más de 30 meses que duró esta campaña, desde agosto de 1942 hasta la primavera de 1945, el número de pérdidas de vidas humanas fue tan elevado que implicó, para mantener la moral de los combatientes, la aparición de un nuevo tipo de medicina, la medicina aeronáutica. Los vuelos a la altura de operación elegida, 39.000 pies (12.000 metros), exigían el empleo de máscaras de oxígeno y uniformes que protegieran de temperaturas inferiores a los 50 grados bajo cero; este nuevo entorno producía efectos anteriormente desconocidos en los tripulantes, generándoles un malestar que había que evitar para que se encontraran en perfectas condiciones a la hora de operar en estas nuevas circunstancias; entre otros síntomas, estos aviadores sufrieron dolor de cabeza, hipoxia (por falta de oxígeno), náuseas, fatiga y mareos; en casos más graves, esta altura podía provocar edema pulmonar o cerebral (con algunas consecuencias, incluso, psiquiátricas). En el aspecto del mantenimiento de la moral y del control de las emociones por parte de los combatientes, hecho muy destacado en los conflictos actuales y que se enmarca en el «dominio cognitivo», tuvo una gran relevancia el liderazgo de algunos jefes que son destacados en el libro (como, por ejemplo, los generales Ira Eaker y Jimmy Doolittle o los comandantes Harry Crosby o John C. Bucky Egan) y que hacen realidad un viejo dicho israelí del general Ezer Weizmann: «Es muy peligroso cruzar sobre una base aérea israelí a menos de 40.000 pies; se puede colisionar con una moral muy alta».

Toda la obra está escrita con un estilo literario que recoge de forma precisa hechos y anécdotas que van desde el júbilo al pánico y desde la euforia hasta el horror, relatando las vivencias de los que serían el grupo al que pertenecieran las únicas bajas de norteamericanos en Europa, así como sus experiencias en los campos de exterminio y concentración nazis. El libro de Miller es extraordinario por la hazaña que describe, pero sobre todo por saber mezclar los grandes acontecimientos con las historias de los intrépidos e idealistas bomber boys.

Coronel Ejército del Aire y del Espacio (ret.) Juan A. Toledano Mancheño
Servicio Histórico y Cultural del Ejército del Aire - CEHISMI

Las ideas contenidas en estos artículos son responsabilidad de sus autores, sin que reflejen necesariamente el pensamiento del CESEDEN o del Ministerio de Defensa.


 

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