
06 oct 2026
CEHISMI. Sáhara español (1958-1976): historia militar de la última provincia en África
Pilar Domínguez Sánchez. Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos
Martín Palma, Raúl José. Sáhara español (1958-1976): historia militar de la última provincia en África. (Madrid : Almuzara, 2026). 312 pp. ISBN:9788410527720
El autor centra su interés en la historia militar de la última provincia española en África, seleccionando esta parcela metodológica diferenciada para analizar de manera exhaustiva un tiempo histórico concreto. Hace un registro del conflicto armado y los comportamientos de sus protagonistas - el ejército español y sus componentes -, aportando datos cuantitativos de las unidades militares desplegadas en el Sáhara español durante el periodo cronológico 1958-1976. En la provincia, estaba desplegado un ejército extremadamente reducido para un territorio cuya extensión es prácticamente la mitad de la correspondiente a la España peninsular. En el Sáhara español, se vivió en un estado de paz desde la agresión de las bandas armadas del Ejército de liberación (años 1957 y 1958) hasta los sucesos de Jatarrambla de junio de 1970 en El Aaiún, cuando se produce la primera movilización del nacionalismo saharaui contra España, que marca un punto de inflexión histórico. El autor insiste en el hecho de que los militares desplegados en la provincia del Sáhara tenían claro que estaban allí para defender España frente a una agresión de Marruecos. Otro hecho relevante, desde el punto de vista de la organización militar española, es la fecha de agosto de 1958 porque se decide disponer de dos tercios legionarios como guarnición permanente en el Sáhara español, es decir, acababan de nacer los tercios saharianos de la Legión que se irán potenciando con el paso de los años, su armamento, su táctica, su estrategia.
Pero el autor no se limita a aportar estos datos, sino que, acudiendo a todo tipo de fuentes, recoge el impacto del conflicto del Sáhara en las relaciones internacionales, dando fe de las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, la diplomacia española y la postura de los países africanos implicados en el conflicto, especialmente las pretensiones territoriales de Mohamed V - y su hijo y sucesor Hasán II-, que soñaba con el idealizado Gran Marruecos. Este concepto clave del nacionalismo e irredentismo marroquí, nacido en la primera mitad del siglo XX y basado más en la mitología que en la historia, incluiría el Sáhara español, la totalidad de Mauritania, zonas occidentales de Argelia y la zona norte occidental de Malí; también las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, así como las plazas de soberanía. La llegada de Hasán II al trono de Marruecos, se caracteriza por una intensa represión política y la virtual ausencia de garantías legales, puesto que, como dice el autor, existió una fuerte contestación interna por la oposición política. Para afianzarse en el poder, el nuevo monarca se fijó como objetivo atribuirse algún éxito en materia territorial. El partido Istiqlal presionaba con el objetivo de crear el denominado “Gran Marruecos” y, Hasán II asumió este discurso reivindicativo transformándolo en uno de los ejes clave de su actuación política, de suerte que la acción exterior marroquí fue utilizada como instrumento para afianzarse en el poder en un momento ciertamente complejo.
El libro analiza también su impacto en la política interior de España, las luchas de poder en España, como el abierto enfrentamiento entre el Ministerio de la Presidencia, del almirante Luis Carrero Blanco, y el Ministerio de Asuntos Exteriores, dirigido por Fernando María Castiella. El primero defendía la permanencia del Sáhara dentro de la soberanía española, mientras que el segundo se inclinaba hacia las posiciones de Naciones Unidas, que proclamaba el “derecho a la autodeterminación” del Sáhara a través de un referéndum en consulta con Mauritania, Marruecos y “cualquier otra parte interesada” - en clara alusión a Argelia -. La disputa interna se resolvió temporalmente a favor de las tesis integracionistas, mediante una crisis de gobierno que condujo a la sustitución de Castiella por Gregorio López-Bravo a finales de octubre de 1969. Por otra parte, estaba también el impacto del conflicto del Sáhara en la política exterior, donde destaca la postura de los Estados Unidos de América respecto a este asunto. El autor muestra a través de los cables desclasificados en que, básicamente, se pasa de una neutralidad formal a un apoyo encubierto a favor de Marruecos debido al temor a que la salida de España propiciara la creación de un Estado saharaui independiente bajo la órbita de Argelia, país estrechamente alineado con la Unión Soviética. Resumiendo la situación: en plena guerra fría, ningún gobierno occidental apoyaría la aparición de un nuevo estado de corte socialista que mostrase claras simpatías por la URSS en una zona de gran importancia geoestratégica.
Su impacto en las sociedades significó el paso de la sociedad saharaui nómada a urbana de manera que emergió una pequeña burguesía nativa que, gradualmente, reemplazará a la aristocracia tribal, lo que favoreció el surgimiento de una conciencia nacional saharaui de carácter moderno; en la provincia española del Sáhara se estaba gestando una división en la sociedad saharaui entre una estructura tradicional apoyada por los mayores y una nueva organización propugnada por los sectores más jóvenes, generalmente de mayor nivel económico y educativo; el autor analiza el paso del nacionalismo activo a la lucha armada: el movimiento nacionalista saharaui comenzó a radicalizar sus posiciones, argumentando que era evidente que no había posibilidad de diálogo con la “potencia ocupante” para lograr una descolonización pacífica del territorio. Nació así el Frente Polisario, de corte socialista, panárabe y defensor de la lucha armada, que decidió iniciar una guerra de guerrillas contra las fuerzas españolas. Su modelo era la revolución argelina que había conseguido expulsar a los franceses. Como vemos en el libro, los polisarios no tardarían en darse cuenta del enorme error que cometieron en la identificación de quién era su verdadero enemigo.
También se estudia y se demuestra que el compromiso de España con el desarrollo económico y social de su mayor provincia era más que evidente: en estos tiempos, en el Sáhara español era posible cursar estudios de enseñanza primaria, de segunda enseñanza y laborales. En 1971 existían en la provincia 105 escuelas con otros tantos maestros nacionales, 30 maestros nativos y 2.959 alumnos, de los que más de la mitad eran nativos; en todas ellas se facilitaba gratuitamente la comida. Había también dos institutos nacionales de segunda enseñanza, situados en El Aaiún y Villa Cisneros, en los que en el curso 1968/69 estaban matriculados 3.655 alumnos. En las mismas localidades se encontraban sendas escuelas de formación profesional. Pero, además, un gran número de alumnos saharauis cursaban estudios en la península gracias a las becas otorgadas por España. Por otro lado, en la provincia había un centenar de centros sanitarios repartidos por todo el territorio. Se disponía de un médico por cada 2.150 habitantes y de una cama por cada 238 habitantes. Comparando estos datos con los de otros países africanos, obtenidos del Anuario Estadístico de la ONU, en aquellos tiempos la relación oscilaba entre un médico por 8.550 habitantes y uno por 65.000. España había realizado también una gran inversión en obras públicas, mejorando notablemente las comunicaciones terrestres, marítimas y aéreas, existía una administración de justicia, etc.
También examina el autor su impacto en las instituciones, mediante el decreto 1024/1967, de 11 de mayo, se modificó el dictado cinco años antes relativo al ordenamiento de la Administración local para la provincia del Sáhara. Fue así creada la Yemáa o Asamblea General. Era algo similar a un parlamento regional en el que estaban representados los jefes de las tribus saharauis. Sin embargo, el organismo carecía de competencias relativas al gobierno del territorio puesto que la provincia estaba regida por un gobernador general y el cargo era ostentado por un general de brigada o de división del Ejército de Tierra.
En este libro esclarecedor y detallado lamentamos la falta, al final del libro, de unos índices onomástico, geográfico y de materias, o bien un índice general. Porque, sin dichos índices, resulta imposible volver a encontrar los muy valiosos testimonios personales, las vivencias directas de los protagonistas de los hechos narrados, tan abundantes a lo largo del libro. Se citan en el libro los testimonios del “suboficial Cruz, sobre el capitán de cuartel Juan Carlos Díaz Arcocha - unidad del Tercio Sahariano Don Juan de Austria, 3.º de la Legión - (p. 66), Luis Rodríguez de Viguri (pp. 107, 182, 206-207, 220, 302), el entonces teniente Alonso Marcili (pp. 152-153), el coronel Enseñat, en aquel entonces capitán de la VII Bandera, que mandó las dos secciones legionarias durante el combate (pp. 153-155), Federico Gómez de Salazar, gobernador general del Sáhara (pp. 173, 177-178, 200, 276, 277, 302-303), el en aquel entonces coronel Mariñas Romero (pp. 177, 274-275), el general Eduardo Blanco Rodríguez (pp. 183-184), el coronel Adolfo Coloma, en aquellos tiempos teniente de la 6.ª Compañía legionaria (pp. 194-196), el entonces capitán Perote (pp. 207-209, 218-219, 227-228, 262, 289-290), general de brigada (R) Salvador Fontenla Ballesta, que redacta el importantísimo prólogo del libro y revisa el texto del autor (p. 210, notas 12 y 13; p. 211, nota 14), Martín-Gamero, embajador de España en Rabat (pp- 215-216, 263-265), un oficial de la Bandera <Valenzuela> (pp. 284-285), la periodista almeriense Victoria Marco Linares, viuda de Valeriano González Fonseca - durante mucho tiempo oficial del III Tercio - (pp. 291-292),un teniente del III Tercio Sahariano (p. 294), el en aquellos tiempos capitán Cristóbal Alzola Linares (pp. 295, 296), Julio del Cubillo, segundo comandante del Conde de Venadito en los tiempos de la Marcha Verde (pp. 297-299).
Y lo dicho anteriormente se hace extensible a las citas de otros actores del conflicto, aunque no fueran militares: diplomáticos, políticos, etc.
Pilar Domínguez Sánchez
Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos
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Sáhara español (1958-1976): historia militar de la última provincia en África (0,05 MB)
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