Arropados por el cariño de los onubenses

Segundo día de actividades por diferentes localidades de la provincia en el que grandes y pequeños se han acercado a nuestros guardias reales

Hoy nos hemos sentido andaluces de corazón. La devoción de los almonteños por su patrona, la Virgen del Rocío, ha calado en los hombres y mujeres que portamos la boina azul turquí que nos identifica como guardias reales. Ocurría pocos minutos antes de las doce de la mañana, cuando llegaban a la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en una marcha a caballo desde el Rocío, un grupo numeroso de componentes de la unidad. Los encabezaba el coronel jefe, Juan Manuel Salom, acompañado de su Estado Mayor, el Escuadrón de Escolta Real y diverso personal civil que ha querido compartir el camino hasta el templo. Allí se ha llevado a cabo una ofrenda a la Blanca Paloma en la que la emoción de todos los presentes, civiles y militares, ha desbordado el aforo.

A varios kilómetros de distancia continuaba el programa de actividades de manera incesante. En Doñana, la Batería Real completó un recorrido técnico de instrucción con sus caballos de silla e hispano-bretones dirigido a su monturas y jinetes. En Bollullos Par del Condado, la Compañía de Control Militar mostraba varias de sus capacidades en una exhibición en la que no faltaron ejercicios con los animales de la Sección de Guías de Perros y demostraciones de la Sección de Seguridad Próxima.

Varios centros escolares en Lanava, Aroche o Calañas abrían sus puertas a los guardias reales para acoger charlas divulgativas sobre las Fuerzas Armadas y compartir unas jornadas lúdicas con los alumnos. En Cartaya, los muros del castillo de los Zúñiga fueron testigos de un relevo de la guardia ejecutado por los componentes de la Compañía Mar Océano. Pocos minutos después, y a los acordes de nuestra Unidad de Música, la Sección de Movimientos Floreados ejecutó varios ejercicios de orden cerrado en el mismo lugar.

Una de las principales actividades del día se desarrolló también en el municipio de Almonte, donde se llevo a cabo una completa exhibición. Algunas actividades del programa fueron la defensa personal, la instalación de un check point, demostraciones caninas, música y carruseles del Escuadrón de Escolta Real y su Banda de Clarines y Timbales, doma con riendas largas, y una entrada en posición con dos salvas de artillería de la Batería Real. Merece un agradecimiento especial en este acto la Real Escuela Española del Arte Ecuestre, ya que dos de sus jinetes se unieron a la exhibición de la Guardia Real debido a la excelente relación de colaboración que mantienen y a su pasión por el mundo del caballo.

Ha finalizado un día más en el que los soldados del rey, hombres y mujeres, han sentido el calor sincero de esta tierra andaluza que ha alentado con sus aplausos el orgullo de estar al servicio de la Corona y de España.