Orígenes

Desde tiempos inmemoriales las Reales Personas han armado a un grupo de sus más fieles servidores para su protección y servicio. Estas unidades siempre se han caracterizado por su fidelidad y entrega a la defensa de las reales personas.

En la monarquía visigoda los Gardingos custodiaron a aquellos reyes venidos de centroeuropa y los primeros monarcas asturianos o navarros contaron con los milites palatii, grupos que por su acreditada fidelidad se hicieron merecedores del encargo de custodiar a las reales personas.

Los primeros Trastámara instauraron los Catafractos y los Monteros de Espinosa. Cuerpo éste último que durante mil años custodió el sueño de nuestros monarcas.