‘Sin perder el tren’

29/04/2022 Twitter Artículo de la Revista Española de Defensa número 393

Suavemente, con la precisión quirúrgica que requiere la maniobra de embarque, un Leopard 2A4 avanza al ralentí, sobre la última plataforma ferroviaria de un convoy en el que ya se encuentran calzados y amarrados una larga hilera de vehículos: siete carros de combate del mismo tipo, otro en su versión de recuperación 2ER Búfalo y cuatro Blindados Medios sobre Ruedas (BMR).

La maniobra tiene lugar en el ramal de salida de la Estación Militar de San Gregorio, en Zaragoza, base de operaciones principal de la Compañía de Ferrocarriles, la unidad responsable del transporte por vía férrea de los medios del Ejército de Tierra y del sostenimiento de las infraestructuras ferroviarias de interés para la Defensa.

La operación de estiba del Leopard2A4 se desarrolla bajo la dirección y supervisión del sargento primero José María Fontán. Como responsable de operaciones de carga, su misión principal es certificar que la tripulación del vehículo coloca el acorazado perfectamente centrado sobre la plataforma.

El suboficial enmienda, cuando es necesario, la labor del que actúa de guía sobre a plataforma agitando constantemente sus manos a derecha e izquierda y adelante y atrás poniendo a prueba la pericia del conductor para introducir el carro «enresado», dice Fontán, es decir, alineado con los laterales del vagón.

Este es ligeramente más estrecho, por lo que la dificultad estriba en conseguir que el carro «vuele no más de nueve centímetros a ambos lados», añade. Bajo las gomas del vehículo de cadenas coloca una regla metálica comprobando que las medidas que sobresalen no superan el gálibo permitido para el transporte de mercancías por vía férrea en España.

Tras el visto bueno del sargento primero, la dotación del carro de combate procede al calzado y amarrado, también bajo su supervisión.

Seguir leyendo

Más Info