IEEE. Revitalizar el espacio inversor iberoamericano con España como puente y país vertebrador con la Unión Europea

11 sept 2025
IEEE. Revitalizar el espacio inversor iberoamericano con España como puente y país vertebrador con la Unión Europea
Ramón Casilda Béjar. Miembro del Instituto Universitario de Investigación en Estudios Latinoamericanos (IELAT)-Universidad de Alcalá.
Introducción
Iberoamérica, una comunidad con una historia que, desde fines del siglo XV comenzó a formarse a uno y otro lado del Atlántico, con cuatro polos de acción, España y Portugal, del lado europeo, y la América española y el Brasil del lado americano. Una mirada al mapa es suficiente para mostrarnos, con toda evidencia, que la Península Ibérica es el promontorio que apunta hacia América y, al mismo tiempo, la casi isla en que se cruzan las rutas de África y de Europa y del Mediterráneo y el Atlántico. Estaba escrito así en la geografía, un destino de encrucijada y encuentro, de vocación ecuménica entre pueblos y culturas, distintas y distintos. Es lo que algunos llaman con razón su vocación histórica de universalidad1.
Las relaciones Iberoamericanas han sido sustentadas por los históricos lazos lingüísticos y culturales, y más recientemente, desde los primeros años de la década de los noventa, lo ha sido por la intensa llegada de inversión extranjera directa (IED) española América Latina, y posteriormente, iniciado el presente siglo y con más intensidad desde la crisis financiera de 2008, se ha reforzado por el despliegue inversor latinoamericano en España.
Como es conocido, la inversión extranjera directa, ha sido un fenómeno crucial en el proceso de globalización mundial, siendo considerada una fuente de recursos con efectos positivos para las economías receptoras. Este es el caso de la economía española y latinoamericana. Los beneficios de los flujos de inversión pueden generarse, más allá de la propia entrada de capitales a través de la mejora de los niveles de eficiencia, productividad y competitividad de las empresas receptoras, y por extensión, para el resto de la economía nacional, por la transmisión de conocimiento, tecnología, innovación y empleos de mayor calidad que redundan en el progreso y bienestar de la población.
Sobre la influencia de la inversión extranjera directa en el crecimiento de la economía receptora, es lo que ha recibido mayor atención, especialmente en la conocida como greenfield2. Solo apuntar, que la influencia de la IED en el crecimiento de la economía receptora se genera a través de tres grandes canales: el efecto en la formación bruta de capital; el impacto de la cantidad y características del factor trabajo, y; el impacto de la productividad de los factores.
El resultado bien visible es que la inversión extranjera directa, ha contribuido sustancialmente a impulsar el crecimiento, la modernización y la internacionalización de las respectivas economías en las dos orillas, contribuyendo en gran medida al acceso de conocimiento, tecnología, innovación, mejora de la productividad, la competitividad y el empleo de mayor calidad3.
La presencia inversora española en América Latina
España, tradicionalmente era un país receptor neto de inversión extranjera directa (IED). Sin embargo, durante las últimas décadas llevó a cabo la mayor transformación económica de los últimos tiempos; siendo una de las consecuencias más exitosas su apertura al exterior, sobresaliendo la internacionalización de las empresas y las inversiones con especial referencia en América Latina, convirtiéndose en un emisor neto.
La llegada de las empresas españolas a Latinoamérica, podemos situarla en los primeros años de la década de los noventa, que en principio resultó un hecho sorprendente. No pasó desapercibida, más bien, suscitaba algunas cuestiones de fondo debido a que además de sorprendente, podía resultar paradójico. España no estaba entre las economías desarrolladas que lideraban los rankings de empresas multinacionales, tampoco estaba por el nivel de renta per cápita, ni por el grado de su desarrollo tecnológico.
En 2022, de acuerdo con el Registro de Inversiones Exteriores4 –último dato disponible–, la inversión española en el mundo, excluidas las operaciones Entidades de Tenencia de Valores Extranjeros (ETVE)5 alcanzó un stock de 548.283 millones de euros, un 8,5% más que en 2021.
Desde una apretada síntesis, la presencia inversora española ha sido relevante para la modernización y el desarrollo de sectores claves en América Latina, como banca, seguros, telecomunicaciones, energía, infraestructuras, transporte y turismo, así como la proliferación de una extensa cantidad de pequeñas y medianas empresas que solo en México se contabilizan unas seis mil (Casilda Béjar)6.
El stock en la región alcanzó los 160.427 millones de euros, lo que supone el 29,3% del total mundial y demuestra la alta importancia de la región para España y sus empresas. Por países, los cinco primeros con mayor inversión española son: México, 53.093 millones de euros; Brasil, 41.618 millones; Argentina, 21.428 millones, Chile 13.155 millones y Uruguay 5.949 millones (gráfico 1). Estas posiciones sitúan a España como el “principal inversor europeo y el segundo mundial”, solo por detrás de Estados Unidos. Algo realmente importante para enfrentar los nuevos desafíos como las nuevas oportunidades para revitalizar el espacio inversor iberoamericano en las dos direcciones y situar a España como puente y país vertebrador con la Unión Europea.
Gráfico 1. Stock de inversión española en Latinoamérica por países 2022 (Millones de euros, no ETVE). Fuente: Secretaría de Estado de Comercio, julio de 2014. Ministerio de Economía, Comercio y Empresa.
A pesar de esta fuerte presencia, los flujos de inversión han experimentado una desaceleración, siendo el ejemplo más reciente Telefónica, que siguiendo su estrategia multipaís, decidió abandonar la región salvo en Brasil, uno de los cuatro mercados más importantes junto con España, Reino Unido y Alemania. Esto exige revitalizar la presencia inversora en la región con un doble propósito. Con el propósito de continuar contribuyendo a la modernización y desarrollo de los sectores más sensibles, hasta los más sofisticados, y con el propósito de avanzar en la eficiencia, la productividad y la competitividad. Estas inversiones, no solo aportan capital, sino que comparten riesgos y canalizan la transferencia de conocimiento, tecnología e innovación.
Aunque España se encuentra en una posición inversora de liderazgo, sin embrago, un hecho relevante se viene produciendo desde los primeros años del presente siglo, el capital chino protagoniza grandes proyectos estratégicos, como el más reciente del megapuerto de Chancay7 (Perú), que abre una nueva ruta marítima con Shanghái a la que le ha seguido Guangzhou. Ambas resultan claves para distribuir las mercancías en la región, y para asegurar el fortalecimiento de China en América Latina. Mientras que a Perú, le permite consolidarse como el principal hub portuario de la costa latinoamericana del Pacífico, beneficiando también a Colombia, Ecuador, Chile y Brasil, que planea una conexión ferroviaria.
Estos motivos –y otros–, exigen que las empresas españolas revitalicen sus inversiones en la región mediante lo que denomino: “Nueva política económica internacional de España hacia Iberoamérica para el siglo XXI”, entendida como: “El conjunto de medidas que emplean o asumen los Estados con el propósito de incidir en el entorno de manera inteligente, para favorecer el flujo de bienes, servicios, inversiones y capitales financieros en el exterior a largo plazo, de acuerdo con sus intereses”.
“La nueva política económica internacional de España hacia Iberoamérica para el siglo XXI”, constituye un proceso dinámico, que, por un lado, favorece la internacionalización de la economía española y por otro, permite a las empresas conseguir economías de escala, y el despliegue de activos y ventajas competitivas de una manera más eficiente. De esta manera, se crea una situación, que acentúa la importancia de potenciar las oportunidades, especialmente las conectadas con la inversión que revitalizan el espacio inversor iberoamericano en las dos direcciones, con España como puente y país vertebrador con la Unión Europea.
La presencia inversora latinoamericana en España
Iniciado el siglo XXI, la expansión regional de las empresas multilatinas8, coincidió con un buen momento económico bautizado como “la década dorada (2003-2013), favorecido por los altos precios de las materias primas, que se incrementaron notablemente debido a la intensa demanda china y un entorno internacional muy favorable, lo cual, resultó una condición decisiva para que se iniciara un ciclo de crecimiento vigoroso, que le proporcionó excelentes resultados y la confianza de los inversores.
De manera que las multilatinas iniciaron una estrategia de expansión regional, buscando obtener mayor tamaño, diversificación y beneficios, viéndose además, favorecidas por los diversos acuerdos comerciales, cuyo fin era favorecer la integración regional9.
A continuación, las multilatinas se marcaron como objetivo la internacionalización, y como no podía ser de otra manera, se decantaron por las ventajas y las facilidades que les ofrecía España, aprovechando, al igual que las empresas españolas en América Latina, los vínculos históricos, un idioma común y una red muy importante de relaciones económicas, comerciales, financieras e institucionales.
Este camino inversor en las dos direcciones, que tiene mucho sentido. Las empresas españolas es evidente que ya lo han hecho, y ahora lo hacen las multilatinas, acometiendo una expansión creciente en múltiples sectores de actividad.
En este viaje, han demostrado su capacidad para competir en entornos exigentes y en adaptarse con rapidez a las nuevas realidades regulatorias, administrativas, legales y tecnológicas. España no solo les ofrece ser la puerta de entrada al mercado europeo (más de 450 millones de consumidores de alto poder adquisitivo), sino también, un entorno seguro y previsible donde pueden desplegar sus estrategias. Esto explica por qué ya operan unas seiscientas multilatinas que generan más de 30.000 empleos.
El stock de inversión latinoamericana en España alcanzó 45.671 millones de euros (cuadro 1). Por países (cuadro 2), México es el líder con 28.370 millones de euros (62,1% del total), seguido de Argentina con 9.240 millones (20,02%), Brasil con 3.111 millones (6,8%), Venezuela con 790 millones (1,7%), Perú con 780 millones (1,7%) y Uruguay con 693 millones (1,5%).
Cuadro 1. Stock de inversión latinoamericana en España (Millones de euros y porcentaje, no ETVE). Fuente: Secretaría de Estado de Comercio, julio de 2014. Ministerio de Economía, Comercio y Empresa.
Cuadro 2. Stock de inversión latinoamericana en España por países 2022 (Millones de euros y porcentaje, no ETVE). Fuente: Secretaría de Estado de Comercio, julio de 2014. Ministerio de Economía, Comercio y Empresa.
La secuencia inversora, refuerza la importancia de revitalizar el espacio inversor iberoamericano, convirtiéndolo en un ecosistema dinámico en las dos direcciones. España representa una excelente plataforma de expansión para las multilatinas, ofreciendo además de una conexión con los mercados europeos que cuentan con 450 millones de consumidores con una importante capacidad de compra, una estabilidad regulatoria y una sólida infraestructura bancaria y financiera, que incluye instituciones como el mercado de valores Latibex, que opera en la Bolsa de Valores de Madrid, permitiendo a los inversores europeos comprar y vender acciones de empresas latinoamericanas desde un entorno regulatorio europeo.
El avance de las multilatinas demuestra la apuesta para aprovechar el gran potencial que ofrece la economía española, donde ya existen más de 600 empresas de veinte países latinoamericanos que generan 32.000 empleos directos, cifras que merecen atención, como dan muestra las Comunidades Autónomas que han puesto en marcha una variada gama de incentivos para atraerlas.
España como puente y país vertebrador con la Unión Europea
Teniendo en cuenta que la economía latinoamericana se encuentra en un punto donde sobresale su vulnerabilidad en cuanto a la dependencia de las exportaciones de materias primas, se impone la necesidad de acelerar la diversificación exportadora, donde factores como la productividad, la innovación y la relocalización de las cadenas globales de suministro juegan un papel destacado10.
A los efectos, América Latina, cuenta con una excelente oportunidad, que pasa por estrechar y reforzar los lazos con la Unión Europea. Es aquí donde España debe asumir su rol como país puente y vertebrador entre ambas regiones, que cuenta con una rica historia de cooperación y un conjunto de valores e intereses comunes.
La Unión Europea, cumplió 75 años el 9 de mayo de 1950. Entonces se produjo la “declaración Schuman”11, pronunciada por el ministro de Asuntos Exteriores de Francia, Robert Schuman, que sentó las bases de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) a la que le siguieron la Comunidad Económica Europea (1957) y la Comunidad Europea de la Energía Atómica (1958). Su motivación principal, era el convencimiento de evitar una nueva guerra, aunque, la dimensión económica resultó fundamental desde el primer momento.
No cabe duda que el modelo europeo de integración ha servido de referencia para América Latina, proyectos como Mercosur, lo atestiguan. Si bien, hay que destacar que el contexto político y económico en la región ha dificultado una integración tan profunda como la europea, no obstante, el principio de cooperación regional para aumentar la competitividad y una mayor estabilidad es compartido.
Así lo reconoce la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, quien afirmaba en la presentación de la “Nueva Agenda Estratégica Unión Europea-América Latina” (7 de junio de 2023): “Hoy, la asociación estratégica UE-América Latina es más importante que nunca. Somos aliados clave para reforzar el orden internacional basado en normas, defender junto a la democracia, los derechos humanos y la paz y la seguridad internacional. También tenemos interés en reforzar nuestra asociación y compromiso político, luchar contra el cambio climático y llevar adelante una transformación digital, integradora y centrada en el ser humano. La iniciativa Global Gateway, hará posible impulsar la inversión y la cooperación de una forma más estrecha”.
También la III Cumbre UE-CELAC12 (Bruselas, 17, 18 de julio de 2023), reunida bajo la presidencia de España del Consejo de la Unión Europea (1 de julio al 31 de diciembre de 2023), en su declaración conjunta incluyo la importancia de la contribución de Global Gateway”13, que tiene como objetivo movilizar tanto la financiación pública como el capital privado en favor del desarrollo sostenible, lo que incluye la transformación digital, la educación, las infraestructuras sanitarias, la producción de energía verde y proyectos medioambientales.
Habrá oportunidad, durante la próxima IV Cumbre UE-CELAC (Santa Marta, 9 y 10 de noviembre de 2025), para proponer una agenda que contemple los nuevos desafíos globales, mejorando la inserción internacional de ambas regiones. La Unión Europea, deberá concentrar su atención frente a Estados Unidos, pero más especialmente deberá hacerlo con China, que prosigue en su estrategia de ampliar y profundizar su presencia en la región. La Unión Europea para contrarrestarla, deberá ofrecer una agenda más diversa, que profundice las relaciones con América Latina para dar respuesta a los retos compartidos, como la democracia, la migración, el cambio climático, la transición energética, la digitalización, la inclusión social y la revitalización del multilateralismo.
La Unión Europea, deberá tener muy presente la “Cuarta Reunión Ministerial del Foro China-CELAC” (Beijing, 13 de mayo de 2025), donde el presidente Xi Jinping, instó a estrechar la cooperación en sectores estratégicos como energía, tecnología y comercio y cooperar más estrechamente en energías limpias, telecomunicaciones 5G, economía digital, inteligencia artificial, ciberseguridad, lucha contra el terrorismo y el narcotráfico. Xi, ofreció trabajar juntos “ante las turbulencias geopolíticas” y “el recrudecimiento del unilateralismo y el proteccionismo”, comprometiéndose a incrementar las importaciones, animando a las empresas chinas para que efectúen mayores inversiones.
Además China promovió la nueva Ruta de la Seda (Colombia firmo su adhesión), que le permite asegurarse el acceso a valiosos recursos naturales de la región como el litio, las tierras raras, el petróleo o el cobre. Para reforzar su influencia económica, ofreció nuevos créditos por valor de 8.250 millones de dólares y la exención de visados a cinco países (Argentina, Brasil, Chile, Perú y Uruguay), para contrarestar la influencia geopolítica de Estados Unidos. Y comercialmente es el primero de Brasil, Chile y Perú. Con los miembros de la CELAC en 2024 los intercambios comerciales alcanzaron 515.000 millones de dólares. En 2023 450.000 millones y en el 2000, solo 2.000 millones. Lo que representa una clara muestra de su rápido protagonismo en la región, que crece en áreas estratégicas como la energía, la tecnología, los puertos y los recursos naturales.
Aunque China, presenta su relación con América Latina como una alternativa basada en la cooperación Sur-Sur y de respeto mutuo, no obstante, hay voces que alertan sobre los riesgos de dependencia económica, concentración de deuda y asimetría en la relaciones.
Por todo lo anterior, la Unión Europea tiene un frente abierto preocupante en América Latina. Sin embargo, esta es una magnífica oportunidad para que España se potencie como puente y país vertebrador entre ambas regiones, como ya lo hizo desde el primer momento de las primeras negociaciones para su incorporación a la Comunidad Económica Europea en 1977. Entonces, España demostró su compromiso con la historia, por encima de circunstanciales actitudes, en cuanto a sus relaciones con América Latina14.
Hubiese sido inconcebible plantearlo de otra manera. El Gobierno español sostuvo con firmeza reiterada que no aceptaría la posibilidad de que su adhesión, causara el debilitamiento o la desaparición de sus especiales relaciones con América Latina; pidiendo que las autoridades comunitarias reconociesen explícitamente, qué tal posibilidad, no se confirmaría y mostrando al mismo tiempo sus dudas en torno a la adhesión si esa garantía no le pudiera ser otorgada. El resultado fue, la inclusión en el acta final de las negociaciones de una declaración expresiva de la voluntad comunitaria y española, suscrita por los diez estados miembros, más España y Portugal15.
Ahora, en el complejo panorama internacional, España tiene la oportunidad de fortalecerse como puente y país vertebrador entre ambas regiones, que no se logra únicamente por inercia histórica, sino por un liderazgo activo para ocupar ese lugar. Se necesita visión, estrategia y voluntad política, es decir, coraje, tenacidad y esperanza. Una de las claves está en convertir los lazos históricos y lingüísticos en activos económicos y geopolíticos, diseñando alianzas que respondan a los desafíos globales.
Conclusiones
España y América Latina como socios estratégicos, sustentados por los vínculos históricos que les confiere una identidad cultural y lingüística compartida, facilita revitalizar el espacio inversor iberoamericano como actor global de peso, que unido a la Unión Europea con quien mantiene una densa red de Acuerdos Comerciales, le permite una alta relevancia en un contexto internacional amenazado por la guerra comercial y el proteccionismo que debilita el multilateralismo.
Profundizar las relaciones con la UE, aprovechando la eliminación de barreras arancelarias por los acuerdos UE-Mercosur –pendiente de firma–; Acuerdo Modernizado UE-México; Acuerdo Marco Avanzado Interino de Comercio UE-Chile; y, el Acuerdo de Asociación con Centroamérica, impulsarían una mayor profundización en la cooperación, teniendo a España como país puente y vertebrador entre ambas regiones.
Los compromisos profundos deben ser la guía que honre la historia compartida y que, dadas las circunstancias por las que atraviesa América Latina, exige que la “Nueva política económica internacional de España hacia Iberoamérica para el siglo XXI”, cuente con una visión y una acción guiada con valor, rigor y audacia, para revitalizar el espacio inversor en las dos direcciones, teniendo en cuenta que concurren una combinación de factores ideológicos (en forma de ideas), intereses (políticos y económicos) e institucionales (que aplican restricciones y ofrecen oportunidades), que se deben tener muy en cuenta por la alta importancia que adquieren en conjunto o por separado.
En este contexto, las posiciones y el liderazgo de las inversiones españolas se encuentran ante una situación que les reclama una renovada visión para la nueva era. Pero la visión sin la acción es inútil. Y la acción sin la visión no sabe a dónde ir o por que ir. Confiemos que la “Nueva política económica internacional de España hacia Iberoamérica para el siglo XXI”, cuente con una visión y una acción guiada con valor, rigor y audacia, para revitalizar el espacio inversor en las dos direcciones. Esta nueva política, se enmarca dentro de la convicción de que la vida en democracia tiene un inmenso valor, y que la heterogeneidad social y la desigualdad, hacen necesario un vasto esfuerzo para lograr la convergencia hacia un conjunto de valores compartidos por la mayoría de la población. Sabemos que este es un proceso lento y constante, en el cual hay que persistir. Siendo muy necesario buscar la complementariedad entre la gestión del proceso y el sentimiento de pertenencia a la sociedad.
Sin lugar a dudas, el próximo año 2026, será clave para Iberoamérica como Comunidad. La XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes y Jefas de Estado y de Gobierno que se celebrará en Madrid, la cual tendrá un alto valor “simbólico”, por coincidir con el 35 aniversario de la primera Cumbre, celebrada en México (Guadalajara, 18 y 19 de julio de 1991), también debe de tener un alto valor “resolutorio” para robustecer, ensanchar y profundizar la Comunidad Iberoamericana, teniendo como uno de los ejes centrales, revitalizar el espacio inversor iberoamericano sin renunciar a la autonomía nacional y España como país puente y vertebrador.
Ramón Casilda Béjar
Miembro del Instituto Universitario de Investigación en Estudios Latinoamericanos (IELAT)-Universidad de Alcalá.
Las ideas contenidas en estos artículos son responsabilidad de sus autores, sin que reflejen necesariamente el pensamiento del CESEDEN o del Ministerio de Defensa.
Casilda Béjar, Ramón (2002): “La década dorada. Economía e inversiones españolas en América Latina 1990-2000”. Servicio de Publicaciones de la Universidad de Alcalá. Alcalá de Henares, Madrid.
Casilda Béjar, Ramón (2008): “La gran apuesta. Globalización y multinacionales españolas en América Latina. Análisis de los protagonistas”. Granica y Grupo Editorial Norma. Barcelona y Bogotá.
Casilda Béjar, Ramón (2011): “Multinacionales españolas en un mundo global y multipolar”. ESIC Editorial. Madrid.
Casilda Béjar, Ramón (2013). “América Latina Emergente. Economía, desarrollo, industrialización, multilatinas y geoeconomía”. Editorial Universitaria Ramón Areces. Madrid.
Casilda Béjar, Ramón; Bulnes, Antonio y Loaiza Keel, Carlos (2018): “Inversiones españolas en Latinoamérica. La internacionalización de las empresas españolas y el resurgimiento de las multilatinas en el siglo XXI”. Thomson Reuters LA LEY. Montevideo y Buenos Aires.
Ramón Casilda Béjar (CEAPI, enero, 2024): “Las empresas multilatinas. Las nuevas multinacionales iberoamericanas”. Madrid.
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