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El Príncipe Felipe preside el Capítulo de la Orden de San Hermenegildo

28/05/2013 Twitter En el Real Monasterio de El Escorial

Su Alteza Real el Príncipe de Asturias ha presidido hoy en el Real Monasterio de El Escorial la reunión bianual del Capítulo de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo.

A su llegada a la lonja del Monasterio, Don Felipe ha sido recibido por el jefe de Estado Mayor del Ejército, general de Ejército Jaime Domínguez Buj, y por el Gran Canciller de la Orden, general de Ejército (honorífico) José Rodrigo Rodrigo.

Tras recibir los honores de ordenanza y pasar revista a la fuerza, el Príncipe ha saludado al resto de autoridades, entre las que se encontraban los jefes de Estado Mayor de la Armada y del Aire, almirante general Jaime Muñoz-Delgado y general del Aire Francisco Javier García Arnaiz, respectivamente, y el director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa.

A continuación, Don Felipe ha impuesto a representantes del Ejército de Tierra, de la Armada, del Ejército del Aire y de la Guardia Civil las grandes cruces, cruces, placas y encomiendas de la Orden de San Hermengildo que reconocen una conducta intachable a lo largo de su vida militar.

Este año, los condecorados con grandes cruces han sido el contraalmirante Bartolomé Bauzá Abril; el general de brigada de la Guardia Civil, José Cuasante García; el general de brigada del Ejército del Aire, José Alfonso Otero Goyanes; el general de brigada de Cuerpos Comunes Ángel Antonio Aguilera Martínez y el general de brigada del Ejército de Tierra, Francisco Rosaleny Pardo de Santayana.

Por su parte, las placas han sido impuestas al teniente coronel Juan Carlos Val Vidal; al teniente coronel de la Guardia Civil, Moisés González Sesma; al teniente coronel del Ejército del Aire, Juan Carlos Rivero Merchán; al teniente coronel de la Armada Ramón Alfonso Godínez Marín de Espinosa, y al suboficial mayor del Ejército de Tierra Enrique Julián Monterde.

Además, las encomiendas las han recibido el teniente coronel del Ejército del Aire, Enrique Cuenca-Romero Jiménez; el teniente coronel del Ejército de Tierra, Luis Sanz Muñoz; el teniente coronel de la Guardia Civil, Rafael Zarza González; el brigada músico Francisco José Tasa Gómez y, el brigada músico José Enrique Navarrete García.

Por último, las cruces han sido entregadas al comandante del Ejército de Tierra Carlos Ricardo Torres Ralero; al capitán de corbeta de la Armada, Juan Bautista Payá Martínez; al comandante del Ejército del Aire, Roberto Sanchidrián García, y al teniente de la Guardia Civil, Raúl Romero Gallardo.

El homenaje a los que dieron su vida por España y el desfile de las tropas ante Su Alteza Real han precedido al cortejo procesional que se ha dirigido a la Basílica para asistir a la celebración de la Santa Misa, previa a la reunión a la reunión del Capítulo de la Orden.

Recompensa a la constancia y a la conducta intachable

 

A través de su dilatada historia, casi dos veces centenaria, la Real y Militar Orden de San Hermenegildo ha seguido un proceso de adaptación a la realidad social de las Fuerzas Armadas que se ha ido plasmando en los sucesivos Reglamentos.

En este sentido, y conservando el espíritu de recompensar la constancia en el servicio y la intachable conducta de los militares, el quinto Reglamento, aprobado por S.M. el Rey Don Juan Carlos, por Real Decreto 223/1994 de 14 de febrero dio entrada en la Real y Militar Orden a todos los suboficiales de los tres Ejércitos y Guardia Civil que cumplieran las condiciones de tiempo establecidas.

En ese Reglamento se concretaba también la estructura de la Orden: Soberano, Gran Canciller, Censor, Capítulo, Asamblea, y se creaba oficialmente la Cancillería, formada por la Comisión Ejecutiva y la Unidad Administrativa.

Además, se modificaron los requisitos de tiempo para lograr las condecoraciones, a la vez que se creaba como nueva condecoración la Encomienda, entre la Cruz y la Placa; se suprimieron las pensiones anejas y se crearon insignias identificativas de autoridades y cargos de la Orden. El ingreso en la Orden quedó abierto a partir de entonces, para los Suboficiales y para las futuras Damas.