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Funeral por el sargento fallecido en Afganistán

13/01/2013 Twitter Emotiva ceremonia en Zaragoza

El Príncipe de Asturias impuso sobre el féretro la Cruz del Merito Militar con distintivo rojo

El patio de armas del acuartelamiento de  'San Genís', sede del Regimiento de Pontoneros y Especialidades, número 12 de Ingenieros, en la localidad zaragozana de Monzalbarba, ha sido escenario esta mañana del funeral oficial por David Fernández Ureña, el sargento experto en desactivación de explosivos perteneciente a esta unidad y fallecido el pasado viernes en Afganistán por la explosión de un artefacto improvisado.

El acto fue presidido por Su Alteza Real el Príncipe de Asturias, acompañado por el ministro de Defensa, Pedro Morenés y la presidenta de la Comunidad Autónoma de Aragón, Maria Fernanda Rudi, así como por los jefes de Estado Mayor de la Defensa y del Ejército, entre otras autoridades civiles y militares.

En el patio, donde se había dispuesto un altar, rendían honores el Batallón de Ingenieros del Regimiento, al que pertenecía el sargento fallecido, así como la Banda de Música de la Academia General Militar.

El emotivo acto se iniciaba poco después de las once de la mañana, tras saludar cariñosamente Don Felipe a su llegada, a la familia del sargento Fernández Ureña. Posteriormente, el féretro con sus restos, cubierto por la Bandera nacional, era sacado a hombros por compañeros desde la capilla ardiente donde había permanecido velado toda la noche.

Tras ser depositado en un túmulo ante el altar, y formar el estandarte del Regimiento a su lado, dio comienzo la ceremonia religiosa, oficiada por el vicario general castrense, monseñor Juan del Rio, quien en su salutación a familiares -especialmente a Eugenia Ureña, madre del militar- y autoridades, destacó que era una “ceremonia por un hijo de España y un soldado valiente”.

En su posterior homilía el vicario general recordó que hoy la Iglesia celebra la Jornada Mundial de la Paz bajo el lema 'Benditos los que trabajan en favor de la paz'. “David, un hombre de buen corazón y entregado a su pasión militar, murió para que otros tuviéramos seguridad, libertad y estabilidad”, señaló Del Río.

“Nunca nos cansaremos de reconocer la valentía, la profesionalidad y la entrega de nuestras Fuerzas Armadas. No estáis solos, compartimos vuestro dolor” dijo igualmente el vicario general castrense, señalando que “para el militar la muerte no es un tópico, sino que ha sido educado para asumir su propia entrega por todos, como David lo hizo en un lugar tan lejano como es Afganistán”.

Tras finalizar la ceremonia religiosa con la bendición del féretro, Don Felipe impuso sobre el mismo la Cruz del Merito Militar con distintivo rojo concedida al militar fallecido, interpretándose luego el himno nacional y disparándose una salva de fusilería en su honor.

La condecoración, la prenda de cabeza del militar y la Bandera nacional que habían cubierto el féretro fueron posteriormente entregados a la familia por el coronel del Regimiento, Antonio Navarro.

La ceremonia concluiría sobre las doce de la mañana tras el acto de homenaje a quienes dieron su vida por España. Acto seguido el féretro iniciaría viaje hacia Granada donde será enterrado en una ceremonia familiar.