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INTERVENCIÓN DE LA MINISTRA DE DEFENSA EN LA INAUGURACION DEL VII SEMINARIO INTERNACIONAL DE SEGURIDAD Y DEFENSA EN EL MEDITERRÁNEO

01/12/2008 Twitter Organizado por la Fundación CIDOB

Ministro Serra, Secretario de Estado Bockel, amigos y amigas:

“Amo apasionadamente el Mediterráneo”. Así comienza el historiador francés Fernand Braudel su gran obra sobre el Mediterráneo en la época de Felipe II, y con esas mismas palabras, que siento como propias, quiero comenzar mi intervención en la sesión inaugural de este seminario, organizado por la Fundación CIDOB y el Ministerio de Defensa. Un seminario que, en los siete años consecutivos que viene celebrándose, ha mantenido siempre un altísimo nivel de calidad y ha cumplido con creces sus objetivos hasta convertirse en un encuentro de referencia en el ámbito científico.

El Mediterráneo es el mar de esta ciudad, que tan importante es para mí por diversos motivos. De esta ciudad de la que fue primer alcalde, tras el restablecimiento de las libertades democráticas, Narcís Serra. Como saben, el hoy presidente del CIDOB fue también ministro de Defensa durante diez años, que fueron clave para el éxito del proceso de “transición militar”, como él mismo lo ha denominado. Por muchas cosas tengo gratitud hacia él, como maestro personal y político, pero también por su labor realizada durante esos años, que nos ha permitido a sus sucesores trabajar sobre unas sólidas bases para seguir impulsando la modernización de nuestras Fuerzas Armadas.

Hablamos, por tanto, de un mar, el Mediterráneo, que es nuestro, que es de todos los que lo amamos apasionadamente. Un mar que ocupa un lugar esencial en nuestra agenda como Gobierno y dentro de los Ministerios de Defensa de los distintos Estados. Así lo refleja el proyecto de nueva Directiva de Defensa Nacional que el pasado martes presenté en el Parlamento y que el Consejo de Defensa Nacional examinará dentro de dos semanas, que dice: “la seguridad de España está también ligada a la seguridad del área mediterránea, por lo que resulta fundamental que el Mediterráneo se convierta en un área de paz, estabilidad y prosperidad compartida”.  Porque somos conscientes de que los retos que nos plantea esta área en un mundo tan inestable e incierto como el actual, son enormes; pero sobre todo, son ineludibles, y por ello debemos afrontarlos, y hacerlo con determinación y voluntad de éxito.

No cabe duda de que, para conseguirlo, se necesita reflexión, análisis y discusión acerca de las principales cuestiones. ¿Por qué es relevante la presente edición de este seminario? Ante todo, los temas a debate para los grupos de trabajo son de suma actualidad; han sido objeto de nuestra reflexión colectiva a lo largo de los últimos años, y vuelven una y otra vez al debate del balance del Proceso de Barcelona. Y por cierto, sin ninguna duda como se imaginarán, va a ocupar un lugar central en la agenda de la Unión por el Mediterráneo a partir de ahora.

En efecto, las relaciones greco-turcas, a veces tendemos a olvidarlo, son clave al menos en dos aspectos. Uno, el de la evolución de las relaciones entre Turquía y la Unión Europea, cuestión sobre la que Españ tiene una posición clara y sostenida. Turquía es clave para un mediterráneo más seguro, es un interlocutor privilegiado para la Unión Europea; su papel en el presente y el futuro de la Alianza de Civilizaciones no necesita mayor demostración. Pero es que las relaciones greco-turcas, además, son esenciales para poder continuar con la política de estabilización progresiva e irreversible en los Balcanes. Porque los Balcanes son Mediterráneo, y no precisamente una parte marginal del mismo.

Por otro lado, los grupos de trabajo sobre relaciones intra-magrebíes y árabe-israelíes se ocupan, a su vez, de dos hitos en el balance de estos últimos quince o veinte años, desde cualquiera de las perspectivas que pueda incluir la agenda mediterránea en materia de seguridad. En el primer caso, la estabilidad o inestabilidad de estas relaciones ha tenido y puede tener impacto en cuestiones como migraciones, fractura norte-sur, foco de actividades terroristas incluyendo el reclutamiento de activistas. Pero no olvidemos que en la geografía del terrorismo islamista más radical, Marruecos, Argelia o Túnez han sido también objetivo de estos grupos; y sus ciudadanas y ciudadanos, víctimas de los terroristas. Esto nos hermana, más aún si cabe, a todos ellos. En el segundo caso, podría parecer que está casi todo dicho, pero queda mucho por hacer. No podemos resignarnos a que las esperanzas que, en su día, suscitó el proceso de Paz de los Acuerdos de Oslo (o Acuerdo marco de Washington, firmados allí en septiembre de 1993), proceso que duró desde 1993 al 2000, puedan verse irremisiblemente olvidadas. Ni podemos aceptar que, después de la llamada segunda Intifada (2001-2005) con su trágico balance de muertes y destrucción, no quepa espacio para relanzar un genuino, y sustancial proceso negociador que apunte en la única dirección aceptable: una paz justa para todos, dos Estados viables y sostenibles, una oportunidad de seguridad humana a escala de toda la región.

Como colofón, la mesa redonda final, las conclusiones de los grupos de trabajo, así como la conferencia de clausura, al abordar el tema de la necesidad de repensar las estrategias de seguridad, así como las viejas y también nuevas amenazas, nos brindará una nueva y brillante contribución a un debate que sigue abierto. Tenemos que ser capaces de traducir esas estrategias en propuestas e iniciativas que pueden adoptar después todos los Gobiernos a escala regional, de todo el Mediterráneo.

Por tanto, el Mediterráneo está en el núcleo duro de nuestra agenda. Seguimos con gran atención esta dimensión de nuestra política exterior, de defensa y seguridad. Y nuestro objetivo debe ser fomentar todas las iniciativas multilaterales existentes: en la Unión Europea en el Foro 5+5 y en la OTAN.

Muy especialmente, vamos a potenciar el Proceso de Barcelona/ Unión por el Mediterráneo, que surge de la colaboración de 43 países y más de 756 millones de ciudadanos de Europa, el Magreb y Oriente Próximo. La Unión por el Mediterráneo es para nosotros el marco de referencia para la consolidación de la paz, la seguridad y el progreso socioeconómico bajo los principios del diálogo y la confianza mutua. La Cumbre de París de julio pasado ha dado una nueva dinámica política a las relaciones euro-mediterráneas y ha reafirmado la determinación y la voluntad política compartida entre la UE y sus socios mediterráneos de llevar a la práctica los objetivos de la Declaración de Barcelona; en primer lugar la creación de un espacio de paz, de estabilidad, de seguridad y de prosperidad compartida. Esperamos que en el 2009 comiencen a desarrollarse las áreas de cooperación previstas en el ámbito político y de seguridad: entre otras, la profundización del diálogo sobre la Política Europea de Seguridad y Defensa (PESD) y las cuestiones de seguridad en general; la elaboración de un programa a largo plazo para la prevención, la reducción y la gestión de catástrofes naturales o la adopción de medidas en el ámbito de la seguridad marítima.

En cuanto a la iniciativa subregional 5+5, los próximos días 20 y 21 de diciembre se celebrará en Libia la quinta reunión Ministerial de Defensa. Como ustedes conocen bien, el Diálogo 5+5 fue iniciado en 1990 y la dimensión Defensa fue desarrollada en 2004. Hoy, se ha consolidado como un foro de cooperación regional reforzada de carácter multi-disciplinar (Asuntos Exteriores, Defensa, Interior, Trabajo y Asuntos Sociales, Relaciones Parlamentarias, Turismo y Transportes) en el Mediterráneo Occidental.

Además, me gustaría resaltar su indudable valor añadido al confluir en el mismo varios elementos: es el único marco específico para el Magreb; tiene un carácter eminentemente operativo y práctico; constituye un foro privilegiado para el intercambio de ideas y el lanzamiento de iniciativas; y, finalmente, el Diálogo 5+5 se beneficia de la homogeneidad derivada de su ámbito geográfico, circunscrito al Mediterráneo Occidental, y sufre, por tanto, menos la influencia de cuestiones como el conflicto árabe-israelí.

En el ámbito de Defensa, las actividades se centran en cuatro áreas: la seguridad marítima, la seguridad aérea, la participación de las Fuerzas Armadas en apoyo a las Autoridades de Protección Civil, y la formación.

España ha mantenido desde el inicio de esta iniciativa, una participación muy activa en las actividades propuestas en los diferentes planes de acción. Como contribución al plan del 2008,  España ofreció dos actividades: un seminario sobre “La Mujer en las Fuerzas Armadas” y un ejercicio de seguridad marítima organizado en cooperación con Portugal

También la OTAN debe profundizar el diálogo Mediterráneo iniciado en 1994. Con ocasión de la reciente Reunión Informal de Ministros de Defensa de la Alianza, celebrada en Budapest, he tenido la ocasión de hacer propuestas concretas en este sentido.

Debo decir que la Alianza Atlántica ha sabido combinar el diálogo y la cooperación en sus relaciones con los países del Este de Europa, fundamentalmente del antiguo Pacto de Varsovia; y este empeño, articulado en sucesivas rondas de ampliaciones, es hoy una de las bases de la estabilidad y seguridad de nuestro continente.

España considera que también la región mediterránea merece una atención especial en la Alianza, y que uno de los objetivos de la política de defensa nacional para esta legislatura debería ser lograr que la OTAN considerara su Iniciativa del Diálogo Mediterráneo como uno de los pilares fundamentales de la seguridad y estabilidad de la región Euro-atlántica. De hecho, si no se toman medidas preventivas ahora, es probable que, en un futuro, algunas de las amenazas a las que tenga que dar respuesta la OTAN provengan de su flanco sur, el Mediterráneo.

Por ello, en Budapest España realizó una serie de propuestas concretas y novedosas (algunas a desarrollar por la propia OTAN y otras de ofrecimiento exclusivamente nacional).

Permítanme, pues, extenderme hoy al hablar del Diálogo Mediterráneo de la Alianza.

I. Medidas a desarrollar por la OTAN

En primer lugar, el fortalecimiento del papel de las Embajadas Punto de Contacto en los países socios del Diálogo Mediterráneo. El objetivo es que dichas Embajadas se erijan en canal privilegiado para trasladar las verdaderas necesidades de los países socios del Diálogo Mediterráneo a la Alianza. De este modo se superaría el actual concepto, más próximo al de una Agregaduría de Defensa que desarrolla cometidos exclusivamente en el área de cooperación militar (escala de grupo naval OTAN, visitas de coordinación, seminarios, etc.) pero ajenos al diálogo político.

En segundo término, se planteó la necesidad de lograr una relación equilibrada entre la OTAN y los países socios Diálogo Mediterráneo. Un equilibrio que debe extenderse tanto a su dimensión política como a la cooperación práctica. Hoy por hoy existe un claro desequilibrio a favor de la cooperación práctica de carácter militar. Para equilibrar esta balanza, y mejorar el grado de sentido de apropiación (ownership) de nuestros socios, la OTAN debe fomentar las consultas políticas y la regularidad de las reuniones de Alto Nivel, especialmente, con ocasión de las ministeriales tanto de Exteriores como de Defensa. Asimismo habrá que impulsar el recientemente creado Grupo Consultivo de Política OTAN (APAG) con los países del Diálogo Mediterráneo.

Por otro lado, es preciso incrementar el esfuerzo económico de los aliados, materializándolo a través de nuevos fondos fiduciarios para proyectos “concretos” en países Diálogo Mediterráneo. En la actualidad, contrasta la dedicación de la Alianza respecto a los países PfP (“Asociación para la paz”) con la que se ofrece a los países socios del Diálogo Mediterráneo. En concreto sólo existe un Fondo Fiduciario destinado a Jordania.

También se hace necesario lograr una mayor eficacia en la actuación bilateral de los aliados con los países socios del Diálogo Mediterráneo. En la actualidad las diversas agendas de los aliados en su actuación en el norte de África no están coordinadas; con el fin de mejorar dicha coordinación la Alianza debería articular mejor el mecanismo tipo “Clearing House” que ya existe, pero que los aliados no utilizan con transparencia.

II. Medidas de ofrecimiento específico nacional

En cuanto a las medidas de carácter nacional, destaca, en primer lugar, la vigilancia de Fronteras mediante el acceso al uso de la Tecnología Espacial por Satélite. Determinados socios (entre ellos Jordania y Mauritania, que por su extensión territorial no pueden asumir la vigilancia efectiva de sus fronteras con los medios convencionales) han solicitado a la OTAN apoyo para la vigilancia y control de su territorio empleando tecnología satélite. España podría, previa coordinación con los organismos de la Unión Europea, proponer a la OTAN dar respuesta a dicha petición a través del Centro Satélite de la Unión Europea, localizado en la Base Aérea de Torrejón.

Asimismo, y en lo relativo a la lucha contra el terrorismo, se puede ofrecer la posibilidad de certificar unidades navales de países socios del Diálogo Mediterráneo, antes de su incorporación a la única operación capítulo V que la OTAN desarrolla en el Mediterráneo (Active Endevour) y que está recibiendo una respuesta política positiva de los socios. Dicha certificación, previo estudio, podría llevarse a cabo por el Centro de Valoración y Apoyo a la Calificación Operativa para el Combate (CEVACO) de la Armada situado en la Base Naval de Rota.

También, una vez reconocido y acreditado por OTAN nuestro Centro de Excelencia (COE) Contra Artefactos Explosivos Improvisados, se podría apoyar la integración de dicho COE dentro del menú de oferta de actividades del Programa Militar OTAN para el Diálogo Mediterráneo.

Finalmente, dentro del marco OTAN aprobado para la política de Centros de Educación y Formación para el Diálogo Mediterráneo, España podría ofertar la asociación y disponibilidad de un Centro de Estudios de Defensa nacional.

Hasta aquí, como les anunciaba, nuestros puntos de vista y las principales propuestas de España para potenciar el diálogo mediterráneo de la OTAN. Me gustaría, para concluir, insistir en el carácter plural del Mediterráneo.

En efecto, quise empezar mi intervención compartiendo la pasión de Fernand Braudel por el Mediterráneo. Permítanme terminar con una reflexión de ese gran pensador francés. “¿Qué es el Mediterráneo?”, se preguntaba Fernand Braudel Y respondía: “Mil cosas a la vez. No un paisaje, sino innumerables paisajes. No un mar, sino una sucesión de mares. No una civilización, sino civilizaciones amontonadas una sobre otras. Y todo ello porque el Mediterráneo es una encrucijada viejísima”. Estoy segura de que este seminario nos ayudará a encontrar la senda más segura en ese milenario cruce de rutas y caminos que es el Mediterráneo.

Muchas gracias por su atención y sobre todo por su trabajo. El de las seis ediciones anteriores y las que vienen. Barcelona y esta Fundación CIDOB tienen mucho que aportar a esta reflexión sobre la seguridad y el Mediterráneo.

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  • VII Seminario Internacional de Seguridad y Defensa en el Mediterráneo
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